La crisis argentina de 2001

El descenso econónimco y social de una nación adinerada


Trabajo Universitario, 2011

15 Páginas, Calificación: 1,3


Extracto

Índice

(1) Introducción

(2) Origen y desarrollo de la crisis financiera

(3) La responsabilidad del FMI

(4) El apogeo de la crisis

(5) Consecuencias de la crisis

(6) La situación actual de Argentina

(7) Bibliografía

(1) INTRODUCCIÓN

La economía argentina ha efectuado varios cambios de paradigmas en las últimas décadas. A principios de los años cincuenta Argentina pertenecía a los diez países más ricos del mundo[1] y tenía un nivel de bienestar comparable a otros países receptores de inmigrantes, tales como Canadá o Australia. “Rico como un argentino”, se decía. Se mencionaba Buenos Aires como un aliento con París y Londres.

A causa de varias crisis económicas, no obstante, Argentina quedó por detrás de los demás países industriales. Particularmente en el último cuarto del siglo veinte se realizaron políticas financieras catastróficas, las cuales desembocaron en endeudamiento público, inflación y crisis monetarias. Parece paradójico que un país, lleno de materias primas, una agricultura prósopera y potencial industrial sea capaz de vivir tal descenso económico, comola que tuvo lugar durante la crisis de los años 2001 y 2002, la cual tuvo múltiples causas, que resultan todavía de difícil explicación. Generalmente se pueden decir que muchos fallos en la política financiera de esta fase fueron decisivos para la crisis del fin de siglo, los cuales voy a examinar más detallado en el trabajo siguiente.

Hoy en día, se denomina Argentina como un país emergente o “emerging market” [2], ya que el nivel de su economía, tanto en cuanto al PIB per cápita como respecto a los indicadores sociales (tasa de pobreza, desempleo) ya no es comparable a la de los países industriales. Así, en compraración con otros países latinoamericanos Argentina representa un caso particular: recayó de un estadio de desarrollo alto a un estadio mediocre. Se habla también de un descenso paulatino del Primer al Tercer Mundo. Aproximadamente un siglo después Argentina tiene el prestigio de un típico país latinoaméricano en crisis. Naturalmente uno se plantea la pregunta ¿cómo ha sido posible arruniar un país que antes pertenecía a los más ricos del mundo?

Con la mirada en los factores socio-económicos quiero examinar y analizar el descenso paulatino de Argentina y su culminación en la Crisis de 2001. Posteriormente voy a señalar las consecuencias de la Crisis y echar un vistazo a la situación actual de Argentina.

(2) ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CRISIS FINANCIERA

Para comprender el grado de las transformaciones sufridas por la sociedad argentina después de la crisis económica de 2001 es necesario retroceder en el tiempo para conocer el marco económico y social en medio del cual tuvo lugar la citada crisis.

En la década de los años noventa, Argentina se regía por políticas neoliberales, que según el Banco Mundial, permitían una tasa de crecimiento anual del PIB del 4,2%, y una inflación inferior al 1% anual. La Ley de Convertibilidad[3] implementada en 1991 fue un factor esencial en el proceso de estabilización de la economía al fijar el tipo de cambio a uno a uno peso-dólar. Esta fuerte estabilización basada en el tipo de cambio fue llevado a cabo para hacer frente a la hiperinflación de los años ochenta y primeros noventa (346% de media anual en 1983-92; 1.344% en 1990 y 84% en 1991). La paridad completa dólar-peso impedía que el gobierno utilizase como política monetaria la depreciación de la moneda como contrapartida de eventuales aumentos salariales forzados por los sindicatos o por déficit presupuestario. Sin embargo, tal opción impedía recurrir a las políticas cambiarias o monetarias para ajustar la economía ante perturbaciones externas. Otra consecuencia negativa era el encarecimiento de las exportaciones, lo que llevaba a largo plazo a desempleo y una creciente dependencia de la economía estadounidense.

La privatización en masa de empresas públicas argentinas constituyó una acción que estaba de acuerdo con las ideas neoliberales, ya que obedecía a la idea de disminución de la intervención del Estado en la economía. Con la participación de inversores nacionales y extranjeros, estos últimos sobre todo a partir de 1982 con el regreso a la democracia de Argentina, las privatizaciones permitieron al Gobierno recaudar recursos al mismo tiempo en que dispensaba obligaciones de transferencia de capital público para esas empresas. A pesar de la posibilidad de aumentar el ahorro del gobierno, las privatizaciones presentaron algunos puntos negativos, como el aumento de la tasa de desempleo, debido a que disminuyó el número de contrataciones por el aumento de competitividad y productividad de las empresas recién privatizadas o el nacimiento de una concentración de poder de mercado en algunos sectores de la economía y el aumento de precio de servicios básicos como electricidad y telefonía. La estabilidad económica alcanzada en la década de los 90 convivió con otros problemas que afectaron directamente las estructuras del país, principalmente en el mercado de trabajo y en el ámbito fiscal, como vamos a ver a continuación.

Considerando el mercado de trabajo argentino, el aumento de la tasa de desempleo y de la participación de trabajadores en el mercado informal fue bastante significativo. Según el Banco Mundial en 1990 el desempleo estaba en un 7,5%, en 2000 alcanzó un 15,1%. Con relación al mercado informal, en 1990 aproximadamente era un 24,6%, en 2000 se incrementó hasta el 37%. Esa variación en las tasas se debió principalmente a las privatizaciones pero también a la sobrevaloración de la moneda argentina que facilitaba el aumento de las importaciones, competidoras de las empresas instaladas en el país.

En el ámbito fiscal se puede afirmar que hubo un impacto negativo en la recaudación de los ingresos del gobierno. Los recursos originarios de las privatizaciones presentaron una solución momentánea del problemático sistema tributario argentino que facilitaba la evasión fiscal. Era una solución puntual para un problema estructural mayor y sin planificación sostenible. La salida encontrada por el gobierno para sanear sus cuentas fue la captación de recursos del exterior, esta medida también facilitaba la acumulación de reservas que posibilitaban la estabilidad de la moneda.

Como la mayoría de los países en vías de desarrollo, Argentina se había endeuado mucho desde los años 50, ya que los bancos de los Estados occidentales atraían con intereses bajos. Cuando éstos aumentaron en los años 80 y los precios de productos agrícolas bajaron en el mercado mundial, Argentina se hundió en el endeudamiento. Para decirlo en cifras: la deuda externa total argentina pasó de 61.337 millones de dólares en 1991 a 85.678 millones en 1994, a 109.774 millones en 1996 y a 141.371 millones en 1998. En relación al PIB, la deuda externa pasó de 27,4% en 1992 a 51,1% en 1998. La deuda externa correspondió fundamentalmente al sector público (véase el cuadro 1)[4].

El crecimiento económico de la década de los 90, se sustentó en bases no estructurales. Los recursos de las privatizaciones, el aumento de la deuda externa y una mayor apertura del país al capital internacional, este último en su mayoría capital especulativo que aprovechaba los buenos índices económicos para inversiones a corto plazo, hicieron que la vulnerabilidad de la economía argentina fuese potenciada. En este contexto, la crisis económica de 2001 sacudió las estructuras de la sociedad en su conjunto.

Las reformas estructurales[5] exigidas por el Fondo Monetario Internacional agravaron la situación de Argentina aún más, como acabamos de ver en el ejemplo de las privatizaciones en masas de las empresas públicas, y hoy en día se critica muchas veces el modo de proceder del FMI y su fracaso respecto a la contención de la crisis, lo que quiero contemplar más detallado en lo sucesivo.

(3) LA RESPONSABILIDAD DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (FMI)

La comunidad internacional, sobre todo el FMI, desempeñó un papel significativo en la evolución de la economía argentina en la década de 1990. Entre el inicio de la recuperación democrática, en 1984, y el 2001, año del estallido de la crisis político-económica más grave de su historia, la Argentina suscribió treinta acuerdos de préstamos con el FMI por un monto total de alrededor de 35 mil millones de dólares, de los cuales se desembolsaron más de 22.000 millones de dólares.[6]

En primer lugar, es importante darse cuenta que las causas de la crisis argentina no son compartidas de igual forma por el FMI y por gobierno argentino.

Un primer punto para ser abordado es el colapso del Plan de Convertibilidad y el incumplimiento de la deuda en 2001. Ambos hechos levantaron una serie de cuestiones en cuanto a implicación del FMI, tanto a nivel de prevención de la crisis, como de la eficiencia e impacto de sus consejos sobre las políticas económicas.

En la perspectiva del FMI el caso de Argentina se distingue de otros países en los que el FMI también dispuso un significativo apoyo durante la década de 1990. Por ejemplo, en los casos de México en 1995; Indonesia, Corea y Tailandia en 1997 y en Brasil en 1998, los programas del FMI fueron lanzados después de que las crisis ya había surgido. En el caso de Argentina el apoyo se inició después del principio de los años 90, siendo las políticas de reforma operadas por Argentina, monitorizadas por el FMI[7]. Como hemos mencionado al inicio, en el periodo de 1980 a 1999, Argentina recibió del FMI y del Banco Mundial treinta préstamos de acuerdos previos, siendo así el país que más préstamos obtuvo, a pesar de ello de 1994 a 2000 Argentina falló consecutivamente en los objetivos cuantitativos, así como en el déficit presupuestario acordado con el Fondo. Sobre este asunto el Fondo permitió revisiones de estos objetivos fiscales y la mayoría de las veces perdonó el año de cumplimiento de los criterios de desarrollo presupuestario. Estos terminaban por cumplirse solamente después de haber sido aplazados los objetivos. A pesar de eso, en 1999 Argentina se vio obligada una vez más a renegociar los objetivos cuantitativos, mientras tanto en el campo político se iniciaba un periodo tenso dentro del gobierno.

En 1999, Menem pierde las elecciones y es sustituido por Fernando de la Rúa quien estaba apoyado por una alianza de centro izquierda compuesta por la FREPASO (Frente País Solidario) y por la Unión Cívica Radical. Desde el principio, su gobierno estaba debilitado por divisiones internas y por el dominio del partido peronista en el Congreso.

En el plano económico, aunque el FMI había acordado un nuevo techo de 3,85 miles de millones de dólares para el déficit presupuestario, el resultado fue un saldo negativo de 4,7 mil millones de dólares al final de 1999, en Marzo de 2000 el FMI aprueba un préstamo de 7.2 mil millones de dólares, pero la recesión económica que se prolongaba desde hacía dos años, no permitió el cumplimiento de los objetivos. Ante eso, en Junio de 2000, el gobierno alertó al Fondo que los objetivos presupuestarios no serían cumplidos, lo que provocó cierta tensión. El FMI insistió en que Argentina realizara algunas reformas estructurales, tales como: desregularización en el mercado de trabajo, reforma del sistema de seguridad social, reforma del sistema de salud, y un nuevo acuerdo de distribución de impuestos con las provincias.

Michael Mussa, economista jefe del FMI de 1991 a septiembre de 2001, afirma que las medidas implantadas en la década de los 90, fueron establecidas y deseadas por el gobierno argentino, y que sí hubo errores por parte del Fondo, esos habrían sido de omisión y no de falta de apoyo. Para él, la responsabilidad de la crisis recayó sobre el gobierno argentino y no sobre el Fondo.

El FMI reconoció en 2003, que su actuación junto a Argentina en la década de los 90, falló en dos puntos. Por un lado, el FMI habría sobreestimado el potencial de crecimiento de la economía argentina y, por el otro, subestimado sus vulnerabilidades.

La responsabilidad del FMI, en este caso, se refiere más a la creencia que depositó en el potencial económico argentino que a las interferencias sistemáticas en la economía del país. De manera general la posición de los funcionarios del Fondo, la cual es dada a conocer al público, es unánime en las causas de la crisis: Argentina no presentaba las condiciones necesarias de sostenibilidad de un “currency board” (una gran economía cerrada y con inflexibilidad en el mercado de trabajo). Este hecho, junto con una falta de disciplina presupuestaria y un excesivo endeudamiento externo, llevaron al país al incumplimiento de la deuda y a la depresión económica, es decir, la crisis que desestructuró la vida social, política y económica del país, según el FMI, se debió a un problema de administración gubernamental.

[...]


[1] En 1913 Argentina registró una renta per cáptia en el mismo nivel como Francia y Alemania

[2] http://seekingalpha.com/article/231743-investing-in-argentina-solid-economic-momentum-and-emerging-market-growth-potential

[3] http://www.eclac.org/cgibin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/0/22260/P22260.xml&xsl=/argentina/tpl/p9f.xsl&base=/argentina/tpl/top-bottom.xsl

[4] http://www.imf.org/external/np/pdr/lessons/100803.htm

[5] Reformas estructurales exigidas: la privatización de las empresas públicas (en contraposición a México inclusive el sector petrolero), el incremento de los tipos de interés, la liberalización de la economía también en al sector agrícola, un relajamiento de las leyes laborales.

[6] Lucioni L. (2002). Evolución y perspectivas del Financiamiento del FMI en la Argentina. CECE. Serie Estudios Nº 28. Buenos Aires.

[7] Mussa Michael, Economista Jefe del FMI (2000)

Final del extracto de 15 páginas

Detalles

Título
La crisis argentina de 2001
Subtítulo
El descenso econónimco y social de una nación adinerada
Universidad
Complutense University of Madrid
Curso
International Relations
Calificación
1,3
Autor
Año
2011
Páginas
15
No. de catálogo
V233556
ISBN (Ebook)
9783656516514
ISBN (Libro)
9783656516576
Tamaño de fichero
602 KB
Idioma
Español
Citar trabajo
Lars Oehler (Autor), 2011, La crisis argentina de 2001, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/233556

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Título: La crisis argentina de 2001



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