La Sexualidad en el Adulto Mayor desde una Perspectiva Psicologica. ¿La Sexualidad como Promoción de Salud?


Redacción Científica, 2016

11 Páginas


Extracto

Índice

Resumen

Abstract

Introducción

La sexualidad en el adulto mayor: creencias y representaciones sociales

Conceptualizando la sexualidad; eliminando estereotipos

¿La sexualidad como promoción de salud?

Bibliografía

Resumen

En este artículo se exponen algunas valoraciones sobre el adulto mayor y sus formas de manifestación sexual, diferentes concepciones sobre la sexualidad, creencias populares y estereotipos que nublan sus expresiones conductuales, y reducen su campo de actuación.

Palabras clave: Sexualidad, representaciones sociales, personalidad, salud.

Abstract

We expose some valuations on the biggest adulthood and their forms of manifestation sexual, different conceptions on the sexuality, popular beliefs and stereotypes that cloud their conductual expressions, and they reduce their performance field.

Key words: Sexuality, social representations, personality, health.

Introducción

La sexualidad es un tema que compete a todos, la misma en esta etapa de la vida implica un mayor conocimiento de la pareja, de los gustos y por ende de las relaciones interpersonales en la pareja.

Se conoce muy poco sobre los distintos niveles de regulación de la sexualidad, confundiéndola en ocasiones con términos referentes a otras estructuras, cayendo entonces en errores categoriales, o sencillamente violando su estructura jerárquica, que en efecto, implican también errores subordinativos.

En muchas ocasiones, la práctica de esta condición en el adulto mayor está provista de representaciones que se construyen por herencia social sobre sus áreas de actuación. Se trata en parte de que se conozca más sobre este campo de acción en esta etapa de la vida, y promover el debate tanto social como científico en cuanto a creencias populares, y estereotipos, que atentan con el esparcimiento pleno de la sexualidad en el adulto mayor.

La sexualidad en el adulto mayor: creencias y representaciones sociales

La adultez mayor o como se le ha denominado a lo largo de la historia: vejez, senescencia, senectud, envejecimiento, edad tardía y tercera edad, por solo citar algunos conceptos, enmarca una etapa de la vida humana con características propias y con un comienzo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre los 60 y 65 años. Esta nueva etapa de desarrollo, aunque no sea considerada así por muchos, viene acompañada de cambios tanto en las áreas psicológicas, biológicas como en las sociales.

Dentro de estos cambios, propios de la edad, hay un factor muy poco debatido y que resulta de gran interés para una mejor comprensión de esta etapa: la sexualidad.

“La creencia de que la edad y el declinar de la actividad sexual están inexorablemente unidos han hecho que no se prestara atención suficiente a una de las actividades que procura mayor calidad de vida, igualmente en los ancianos, como es la sexualidad”.1

La mayoría de las veces, la sexualidad en el adulto está provista de representaciones que se construyen por herencia social sobre sus áreas de actuación y de lo que se valoraría como correcto o “sano” a esta edad. Muchas veces, estas creencias populares, relacionadas con esta forma de conducta a tan avanzada edad, no son aceptadas socialmente. “La sociedad por su parte no ayuda a que las personas ancianas puedan vivir y manifestar libremente su sexualidad. En parte el negativismo cultural en lo que atañe al sexo en la vejez es el reflejo de una actitud de rechazo del individuo por el hecho de ser mayor.”2

Estas actitudes hacia la mayor población de nuestro país y de otros muchos --no solo Cuba es una de las naciones con mayor representación poblacional de ancianos; Europa también posee una de las mayores tasas de población envejecida del mundo--, tienen en su base estas mismas creencias de las que hablábamos anteriormente.

Se cree que el envejescente, como ha alcanzado la última etapa de la vida, carece de los recursos necesarios para enfrentar esta vivencia. Sin embargo, esto bien no tendría por qué valorarse así. El adulto mayor se ha condicionado a lo largo de la vida para aprender y, por tanto, ha adquirido la capacidad empírica para dar respuesta a cualquier estimulo externo y complejo dentro de su situación social de desarrollo como lo es la sexualidad.

La adultez mayor, como etapa de presencia altamente probable en nuestras vidas debido al desarrollo económico y social de nuestro país, es parte constituyente del desarrollo ontogenético del individuo y viene acompañada de cambios tanto en los planos biológico y psicológico, como en el plano social.

Permítanos una pequeña digresión.

Llegados a este punto, no es ocioso aclarar que sexualidad no es lo mismo que sexo ni que relaciones sexuales, pues los tres son términos diferentes por su contenido y, además, por los niveles de generalidad que a cada uno concierne. La sexualidad, por su parte, es un concepto que ha de ser adjudicado únicamente al ser humano, pues sintetiza no solo la problemática correspondiente al sexo en sí, sino también a las relaciones interpsíquicas que tienen lugar entre las personas y que incluyen también la naturaleza del sexo, concepto este último que no solo se constriñe a la disposición y condiciones biológicas del ser humano, sino también al animal. Si nos pidieran que hallásemos la relación existente entre los tres conceptos, tendríamos que esgrimir la estructura jerarquizada como modo de representación de tales conocimientos, o como bien expresaran los Dres. Bermúdez y Rodríguez (2007), tendríamos que apuntar a la aplicación de la pirámide conceptual, en la que al concepto de sexualidad se subsumiría los de relaciones sexuales y sexo propiamente dichos.

Al abordar la problemática de esta forma, florece de inmediato el hecho de que los tres términos no se hallan en relación lineal, sino en relación de subordinación, en la que las relaciones sexuales y el sexo –términos anteriormente aludidos— apoyarían la idea de la concomitancia y estos a su vez, la de subordinados a la sexualidad humana. Por otra parte, esto indica, igualmente, que los niveles inferiores de existencia de la materia, como los de sexo, bien pueden ser también atribuidos al animal, como instinto de reproducción y no más.

¿Cuál es la relación de lo expreso con el tema de referencia? Sucede que como “…la sexualidad en el anciano no puede asociarse con la procreación, (…) tiende a negarse su existencia, o al menos es un tema tabú”. (Sic.)3

[...]


1 Jesús M. Alonso Valera et. all. Factores biológicos, psicológicos y sociales de la sexualidad en los ancianos, Rev. Mult Gerontol 2004; 14(3):150-157.

2 Ibíd. pág.154.

3 Kolodny RC Máster WH, Johnson VE. En: Tratado de medicina sexual, cap. 5 La Habana, 1985.

Final del extracto de 11 páginas

Detalles

Título
La Sexualidad en el Adulto Mayor desde una Perspectiva Psicologica. ¿La Sexualidad como Promoción de Salud?
Autor
Año
2016
Páginas
11
No. de catálogo
V317937
ISBN (Ebook)
9783668190498
ISBN (Libro)
9783668190504
Tamaño de fichero
584 KB
Idioma
Español
Notas
El presente es un documento que resalta las cualidades del adulto mayor desde una perspectiva psicologica.
Etiqueta
adulto mayor, sexualidad, desarrollo psicologico, estereotipos
Citar trabajo
Alberto Ortiz Marrero (Autor), 2016, La Sexualidad en el Adulto Mayor desde una Perspectiva Psicologica. ¿La Sexualidad como Promoción de Salud?, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/317937

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