Síntomas de Estrés Postraumático en Homicidas ¿Realidad o Ficción?


Estudio Científico, 2016
107 Páginas

Extracto

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

PROBLEMA CIENTÍFICO

OBJETIVOS

MATERIAL Y MÉTODO

DEFINICIÓN DE TÉRMINOS OPERATIVOS

MARCO TEÓRICO

RESULTADOS

ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

CONCLUSIONES

RECOMENDACIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ANEXOS

DEDICATORIA

Serían incalculables los agradecimientos y no me alcanzarían las cuartillas de esta tesis para plasmar a las personas que hicieron posible la realización de la misma y a todos aquellos que me ayudaron en la realización de ella, pero tengo que hacer un gran señalamientos a personas que son muy importantes en mi vida, entre ellos se encuentran mis padres, mi abuela Rosa Gómez, que no se encuentra físicamente entre nosotros pero que siempre la tengo presente en cada paso que doy por mi vida, mi hermana y mi novio, todos ellos que con tanto amor y cariño me han acompañado en este largo camino de mi vida y he encontrado en ellos todo el apoyo que existe para la realización de esta tesis.

A todos muchísimas Gracias….

RESUMEN

Las personas que sufren experiencias traumáticas pueden presentar trastornos psicopatológicos a consecuencia del hecho. En la literatura científica dichos trastornos se limitan solo a la víctima, existiendo referencia anecdótica que aparecen también en victimarios de delitos violentos a partir de la vivencia de la agresión de que fueron ejecutores, incluso en los de perfil psicopático de personalidad, a pesar de sus rasgos peculiares que presumiblemente los haría refractarios a sufrir manifestaciones postraumáticas por sus propios actos.

El propósito de esta investigación fue establecer la frecuencia y perfil sintomático de las manifestaciones agudas de estrés postraumático (MAEP) en homicidas, sean o no clasificables como psicópatas. En el estudio se incluyeron a todos los sujetos procesados por homicidio en el territorio de provincia La Habana desde agosto del 2011 a julio del 2012. En el estudio se aplicaron dos instrumentos: la Escala de Evaluación del Trastorno por Estrés Postraumático, y la Escala de Hare en su versión más actual.

Los resultados obtenidos muestran que casi la mitad de los homicidas entrevistados presentaron MAEP. Según la escala de Hare, más de la tercera parte de ellos tenían la condición de psicópata y la relación de esta condición y la presentación de MAEP a partir del homicidio cometido resultó positivo y fue estadísticamente significativa entre todos los homicidas

Se llegó a la conclusión que en los homicidas aparecen MAEP, y en los que tienen la condición de psicópatas se demostró significativa asociación entre el perfil psicopático y desarrollar MAEP a consecuencia del homicidio cometido.

PALABRAS CLAVES:

Síndrome de estrés postraumático, Cuadros Reactivos, Psicopatía, Escala de Hare (PCL-

R), Escala de evaluación del trastorno por estrés postraumático (C.A.P.S), Criterio dimensional, Criterio categorial.

INTRODUCCION

La exposición a eventos traumáticos y las consecuencias psicológicas que de ello pueden derivarse, no son fenómenos nuevos, pues los seres humanos han estado experimentando tragedias y desastres a lo largo de toda la historia.1

Específicas evidencias de reacciones postraumáticas datan del siglo VI antes de Jesucristo y se fundamentan en las reacciones de los soldados durante el combate. Tales respuestas al estrés traumático han sido etiquetadas de muy diversas formas a lo largo de los años. Algunos términos diagnósticos utilizados han incluido los de Neurosis de Guerra, Neurosis Traumática, Síndrome Post-Vietnam o Fatiga de Batalla.1

En el año 1980, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III)2 reconoció al trastorno por estrés postraumático (TEPT) como una entidad diagnóstica diferenciada. Fue categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.2 Las personas que sufren experiencias traumáticas pueden presentar diversos trastornos a consecuencia del hecho traumatizante, dentro de ellos pueden aparecer un conjunto de síntomas que refuerzan la vivencia traumática que lo desencadena.3 Se trataría de un síndrome de estrés postraumático (SEPT), complejo sintomático que puede aparecer en personas que han vivido un episodio dramático en su vida y que los expertos distinguen diferente en su aparición del trastorno de estrés postraumático (TEPT), por ser de tipo agudo y al que no necesariamente conduce, pues se manifiesta a partir del primer mes hasta los tres meses después del trauma, y no es del tipo latente que puede aparecer por lo menos a los seis meses después del hecho desencadenante y en algunos casos hasta décadas más tarde.3

A partir de la posible evolución de este síndrome se puede llegar a un diagnóstico nosológico, cuadros reactivos agudos, si los síntomas persistieran el 1er mes, en ese caso será reversible; o si persistieran más allá de 3 meses, se llegaría al diagnostico de TEPT.3 Aunque en la literatura universal se ha reflejado la aparición de manifestaciones postraumáticas en el propio autor de la violencia, como en el caso de Macbeth de Shakespeare o en los gemelos de Crónicas de una Muerte Anunciada, de Gabriel García Márquez, ocurre que en la literatura científica, incluyendo los sistemas de clasificación, las referencias se limitan solo a la víctima.

Por igual, las referencias en la literatura científica nacionales que hablan sobre estas manifestaciones que conforman lo que ha dado en llamarse síndrome de estrés postraumático (SEPT), como en todo el mundo4, se dirigen sobre todo a su aparición en víctimas, pero en nuestro país4 se han hecho comentarios y observaciones de especialistas dedicados a la peritación psiquiátrica forense, hasta ahora sin sustento investigativo, que aparecen incluso en los de perfil psicopático de personalidad, a partir de la vivencia de la propia agresión de que fueron ejecutores, y no solo en víctimas.

De ser ciertas estas observaciones cubanas, crearían nuevas interrogantes, no solo en cuanto a los mecanismos del SEPT y el TEPT, sino sobre la psicopatía.

En lo referente a clinimetría, se ha dado lugar al surgimiento de escalas clinimétricas para lograr mayor consistencia diagnóstica y uniformidad de criterios cuando aparecen manifestaciones postraumáticas. Entre las escalas que pueden utilizarse, tanto para detectar estas manifestaciones como para hacer el diagnóstico positivo de un TEPT, se encuentran las diseñadas por Davidson que son el Cuestionario de Experiencia

Traumática y Escala de Trauma5 ; y las Escalas C.A.P.S, instrumentos de Evaluación de Estrés Postraumático de Diferentes Etiologías y Tipos Clínicos del D.D. Blake6 que figura como primer autor de dicha escala, traducida y adaptada al español por los psiquiatras: Dr. Francisco Orengo y J.A Hormaechea Beldarrain,6 que actualmente está vigente, es utilizada en España y ha sido habitualmente empleada en Cuba con fines forenses en el Departamento de Peritación Mental del Instituto de Medicina Legal.

Por otro lado, dentro de los sujetos que con mayor frecuencia se involucran en actos de violencia potencialmente traumática contra otros, están los psicópatas, con su peculiar perfil psicológico que presumiblemente los haría refractarios a sufrir manifestaciones postraumáticas a partir del sufrimiento ajeno causado por sus propios actos.4 Por la complejidad para establecer acertadamente el grado de psicopatía que presenta un sujeto, se han creado escalas clinimétricas que identifican y cuantifican ese perfil. Entre ellas encontramos la escala de Hare, la cual fue utilizada en esta investigación, ya que se encuentra estandarizada a nivel mundial, 7 y ha sido validada por investigadores cubanos recientemente en nuestro país, 8 demostrando que el perfil psicopático aparece con frecuencia como un subgrupo importante entre los perpetradores de actos de excepcional peligrosidad social, aunque sin ser nunca su totalidad.4

Los argumentos anteriores en relación a las manifestaciones agudas de estrés postraumáticos (MAEP) en sujetos comisores de delito de violencia (homicidas), presumiblemente clasificados como psicópatas y la ausencia de estudios publicados sobre la relación de estos temas, nos motivó, escuchando ideas y consideraciones del tutor, a realizar una investigación sobre el tópico, por el interés que despierta el estudio de la psicopatía en el campo de la neuropsiquiatría, existiendo la suposición que los

psicópatas son inmunes a sufrir experiencias traumáticas ocasionadas por la propia violencia que ejecutaron, investigando para ello la presencia de MAEP en homicidas en general y en psicópatas como subgrupo dentro de ellos, con el objetivo de demostrar la existencia de esta psicopatología específica en una población especial y de riesgo como la que es objeto de nuestro estudio, ya de hecho con alta morbilidad psiquiátrica, de alto riesgo suicida, con proclividad a repetir agresiones y con especial dificultad para la rehabilitación social, aspecto este último que por ser objetivo transdisciplinario, también nos ocupa, lo cual le confiere a este tema interés psiquiátrico asistencial penitenciario.10 La materia estudiada es también tema de interés en el campo psiquiátrico forense y de la criminología clínica, 10 tanto para valorar adecuadamente aparentes actitudes de evasión al comunicarse el agresor sobre el hecho homicida y diferenciar estas manifestaciones psicopatológicas de otros trastornos, también típicos del encarcelado y susceptibles de ser confundidos con el síndrome de estrés postraumático, pero de causas, tratamiento y pronóstico diferentes como el Síndrome de Ganser.10 Los resultados y conclusiones de nuestro estudio serían útiles además, para elaborar perfiles psicológicos de criminales por identificar, perseguidos, a interrogar o a caracterizar con cualquier objetivo.

Además debe considerarse que actualmente en el mundo, incluyendo Cuba8 se realizan estudios psicológicos y neuropsicológicos sobre los criminales más violentos, de modo que cualquier aporte sobre la psicología o psicopatología en sujetos de este tipo, puede resultar útil, tanto para adecuar las interpretaciones de los parámetros psico-neuro- fisiológicos registrados en ellos, como en el sentido de constituir un elemento más a incorporar en los modelos hipotéticos que se les van conformando, especialmente, dentro de ellos, al subgrupo de los psicópatas, condición que determina dos subgrupos destacables entre los homicidas.

PROBLEMA CIENTÍFICO

¿Con qué frecuencia y perfil sintomático aparecen en los homicidas Manifestaciones Agudas de Síntomas de Estrés Postraumático, provocadas por la vivencia de su propia agresión, sean o no clasificables como psicópatas?

OBJETIVOS

GENERAL

Establecer con qué frecuencia y perfil sintomático aparecen Manifestaciones Agudas de Síntomas de Estrés Postraumático en los homicidas a partir de la propia agresión que perpetraron, sean o no clasificables como psicópatas.

ESPECÍFICOS

1. Identificar en los homicidas la presencia o no de Manifestaciones Agudas de Síntomas de Estrés Postraumático a partir de la propia agresión que perpetraron.
2. Determinar si la condición de psicópata, como subgrupo destacable entre los homicidas, es fundamental en la aparición de manifestaciones agudas de síntomas de estrés postraumático, a partir de la propia agresión que perpetraron.
3. Comparar la frecuencia con que aparecen, a partir de la propia agresión que perpetraron, Manifestaciones Agudas de Síntomas de Estrés Postraumático en los homicidas psicópatas y en los no psicópatas del grupo de estudio.

MATERIAL Y MÉTODO

Clasificación de la Investigación: Investigación Fundamental Aspectos generales del estudio : Se realizó un estudio descriptivo transversal con los casos de homicidas de La Habana, durante agosto del 2011 a junio del 2012. La muestra quedó constituida por 40 autores de homicidios, como unidad de estudio.

Universo y grupo de estudio: Por tratarse prácticamente de un pesquisa sobre la posible existencia de un trastorno y que en el año se produce un número relativamente reducido de homicidios en la ciudad (expectativa de entre 30 y 100) se incluyó en el grupo de estudio a todos los casos posibles, sin muestreo, aplicando los instrumentos a todos los homicidas, que a tal fin fueron citados para un determinado día de la semana, gracias a las coordinaciones para su traslado como detenidos con la Instrucción Policial, ya establecidas por la comisión de Psiquiatría Forense de La Habana; también se coordinó y se autorizó por los Servicios Médicos de Prisiones de La Habana para entrevistar a los que ya se encontraban en establecimientos penitenciarios en espera de juicio por homicidios cometidos en el periodo antes definido. De este modo fueron incluidos todos los homicidas posibles y no solo aquellos a los que se les solicitó pericia forense, pues es criticable como causa de sesgo, la realización de investigaciones de este tipo basadas exclusivamente en las llamadas poblaciones forenses.11

Los escenarios de estudio fueron el Centro Penitenciario Combinado del Este y la Comisión Provincial de Psiquiatría Forense de La Habana.

Por las características de la investigación y procedimientos policiales en estos casos de delitos tan graves, así como el tiempo que a veces puede transcurrir entre la ocurrencia del homicidio y la aprehensión de su autor, no resulta posible incluir a todos los casos del territorio, ni siquiera para una selección de muestra representativa.

Criterio de inclusión: Internos por homicidio de los Centros Penitenciarios y de Unidades de Instrucción Penal de La Habana que cometieron homicidio en los tres meses anteriores a ser estudiados, siendo el período de ocurrencia del homicidio de Agosto del 2011 a Julio del 2012.

Criterio de exclusión:

1. Homicidas que tuvieran trastornos psiquiátricos de rango psicótico y aquellos con Retraso Mental de Moderado a Severo, trastornos que por su trascendencia y evidencia fueron diagnosticados en la pericia psiquiátrica.

2. Autores de homicidios imprudenciales (accidentales, en ocasión de conducir vehículos, manipular incorrectamente armas y similares situaciones en que el evento no resulta de una decisión voluntaria y deseada en sus resultados por el perpetrador, cuya posición subjetiva respecto al evento es totalmente diferente de la del homicidio intencional.

Métodos e instrumentos empleados: Los datos se obtuvieron a través del método empírico, el cual incluyó: la observación, la entrevista y la aplicación de las dos escalas de evaluación, la Escala de Evaluación del Trastorno por Estrés Postraumático (C.A.P.S) y la Escala de Hare en su versión más actual (PCL-R). Se empleó un modelo que estandarizó la misma recogida de datos generales en todos los casos para poder brindar la caracterización general del grupo y con fines organizativos.

Las dos escalas empleadas fueron:

1- La Escala de Evaluación del Trastorno por Estrés Postraumático de la National Center for Postraumatic Stress Disorder, E.E.U.U, traducida y adaptada al español por los Psiquiatras: Dr. Francisco Orengo y J.A Hormaechea Beldarrain,6 (Ver Anexo 2). 2- La Escala de Hare en su versión más actual y en uso mundial, la PCL-R (Psychopathy Checklist Revised) ,12 creada por el psicólogo Robert Hare. (Ver Anexo 3). Los profesionales de la Comisión Provincial de Psiquiatría Forense de La Habana, incluyendo al tutor de la tesis, están familiarizados con ambas escalas, incluyendo su validación8 y uso en investigaciones en nuestro medio,7 lo que facilitó su disponibilidad y la supervisión y entrenamiento previo con las mismas de la autora de este informe, pues antes de proceder a la aplicación de las escalas, se realizó su entrenamiento aplicándolas controladamente en pilotaje a casos de un periodo previo y que no se incluyeron en el grupo de estudio, para evitar sesgo por las imprecisiones propias del periodo de familiarización.

La Escala de Evaluación del Trastorno por Estrés Postraumático, 6 se puntúa de 0 a 4 en cada uno de los Ítems por separado, en sus apartados Frecuencia (F) e Intensidad (I) que a la suma F+I dan la severidad del mismo, si es mayor que 8 se esta ante un caso grave de TEPT. Esta escala dio al final un resultado sobre si el sujeto presentó o no SEPT, para dar respuesta al objetivo específico 1, y presentó una calificación propia que definió si el sujeto se incluyó o no en el diagnóstico de EPT Agudo, recogiendo información cualitativa para ofrecer una material clínico sobre síntomas. La misma se utilizó con el objetivo de pesquisar la presencia inespecífica de los síntomas de estrés postraumático y no solo para diagnosticar específicamente al trastorno de estrés postraumático. La segunda escala utilizada, la PCL-R, que aportó los datos para dar respuesta al objetivo específico 2, consta de 20 Ítems de cada factor, 12 la cual se puntúa de 0, 1 o 2. Se asignan 0 puntos cuando el valor no se observe, el valor 1 se da cuando se considera probable su presencia y el 2 si es clara su presencia. La información para puntuar cada Ítem ha de provenir de diversas fuentes (entrevista directa, antecedentes,…), en método establecido por su autor, el que se siguió en esa misma forma en este estudio y en su validación en población de delincuentes en Cuba.8 La puntuación mínima será de 0, la máxima de 40.

- Entre 0 y 20: no hay psicopatía.
- Entre 20 y 30: sujeto que presenta indicios psicopáticos.
- Más de 30: psicópata criminal.

Si algún Ítem no puede valorarse por falta de información o similar causa no se califica y se aplican las tablas de reajuste estadístico que aporta su autor para tales casos, aunque esto sólo puede hacerse hasta con 3 Ítems desconocidos, pues si son más de 3 Ítems desconocidos no es fiable y con más de 5 se descarta12. Estos criterios también se observaron en nuestra investigación. Ambas escalas se anexan (Ver anexos 2 y 3).

Técnica de análisis estadístico:

Los datos obtenidos fueron procesados en una computadora Pentium IV con sistema Windows 7, paquete Office y mediante la utilidad Microsoft Excel 2007 se conformó la base de datos necesaria para la investigación, la frecuencia general de aparición de manifestaciones post traumáticas y de psicopatía se estableció en por cientos del total de casos y de cada grupo diferenciado por las condicionas de ser o no psicópata, atendiendo a la finalidad descriptiva de este trabajo. Se aplicó el estadígrafo Chí cuadrado (X2 ), para un valor de p de 0.025 según la tabla de contingencia de este cálculo, que apareció en el Programa SPSS, versión IBM para Windows 7, para establecer si la asociación entre aparición de los síntomas de estrés postraumáticos y la condición de psicópata era o no significativa.

Descripción del Grupo: La descripción del grupo de estudio se puede observar en el Anexo 1.

Las entrevistas para la aplicación de los instrumentos de la investigación se realizaron en un local de consulta con óptimas condiciones de espacio, iluminación, ventilación y privacidad del entrevistado y la autora de esta tesis.

Aspectos Éticos

El estudio cumplió con la II Declaración de Helsinki13 y con la Legislación vigente en Cuba. Los sujetos de la investigación fueron informados de su entera libertad para participar en el mismo y de abandonarla en cualquier momento y sin consecuencia alguna si así lo decidieran. La confidencialidad de los datos recogidos en las entrevistas y la privacidad individual fueron protegidas. Los resultados de la investigación fueron públicos solamente para la comunidad científica; y se recibió de cada participante un consentimiento informado implícito en el cual dicho individuo autorizó a utilizar información sobre su historia clínica y familiar, a su vez se informó a cada individuo sobre las instituciones participantes en la investigación y sus propósitos y se comprometió a: respetar la privacidad individual, a no revelar la información que de cada cual y sobre cada cual se obtuvo, lo que significa que los resultados fueron publicados para la comunidad científica sin especificar datos de identidad, y que los estudios tienen fines investigativos y no diagnósticos de modo que no se informó los resultados a los sujetos participante.

También se les advirtió que no debían comunicarnos de ninguna información que pudiera representar delito ajeno al ya conocido, pues no se le podría guardar secretividad al respecto, aspecto ético este propio de la actividad exploratoria en delincuentes en nuestro país.15

DEFINICIÓN DE TÉRMINOS OPERATIVOS

Cuadros reactivos agudos:

Cualquier trastorno mental que aparezca reactivo al evento traumático.

Síndrome de estrés postraumático:

No es más que un conjunto de síntomas y signos que es común a varios trastornos en personas que han sufrido un episodio dramático en su vida. Según la evolución del mismo se puede llegar a distintos diagnósticos nosológicos, no necesariamente el Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT).

Diagnóstico Categorial4 se fundamenta en que un caso reúna determinados requisitos o exigencias diagnósticas de tipo cualitativo, predefinidas en un sistema de clasificación. Los sistemas más difundidos internacionalmente son la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y la Clasificación Norteamericana (DSM). En esta investigación nos acogimos a tal. La referencia categorial a clasificaciones internacionalmente confeccionadas, representan anclajes del criterio profesional —propio del conocimiento científico establecido y más acatado—, además de una uniformidad imparcial en la aplicación de conceptos a casos concretos, como los que son objeto de estudios criminológicos clínicos y psiquiátrico forenses; o los que constituyen las unidades de análisis en la investigación científica.

Diagnóstico Dimensional4 permite cuantificar, medir una actitud, conducta o agrupación de síntomas, signos o rasgos, de ahí que descanse, por lo regular, en “escalas” creadas y validadas a tal fin, para garantizar la uniformidad de tal calificación. Mide un aspecto, con independencia del diagnóstico categorial del trastorno dentro del cual este se manifiesta. Tanto para la práctica diagnóstica, como para la investigación científica.

MARCO TEÓRICO

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO:

Historia del Estrés Postraumático

La mayor cantidad de descripciones clínicas de cuadros que corresponden a estas manifestaciones postraumáticas fueron publicadas durante el siglo XX; pero hay que tener en cuenta que una de las primeras proviene de la Grecia clásica. Hipócrates menciona pesadillas relacionadas con los combates en soldados sobrevivientes a ciertas batallas y Heródoto da cuenta en su Tratado sobre la Historia de los síntomas que presentaban los soldados que habían participado en la Batalla de Maratón.15

Se describen manifestaciones clínicas de este cuadro en la literatura universal, pero en este caso también sobre el victimario, no solo sobre la victima. Así es el caso del Macbeth de Shakespeare donde escribió, luego de reflejar en el personaje las manifestaciones revivenciales del crimen y relativas a su víctima, en forma de trastornos de conducta a partir de disociación de la conciencia: “ -Macbeth: ¡ Como estoy vivo, que lo he visto! La sangre se derramaba pero ahora resucitan con veinte tajos por toda la cabeza y nos roban el asiento. Esto es m á s pasmoso que un crimen semejante, No os asombre mi conducta, amigos m í os. Padezco una extra ñ a dolencia, que no es nada para quien me conoce ” . 16

La Revolución Francesa y la figura de P. Pinel dan inicio a la moderna psiquiatría y se incorpora esta especialidad al resto de la medicina. Los médicos militares en esa época propusieron hipótesis etiológicas para explicar los síntomas observados por algunos soldados a consecuencia de las explosiones de granadas, aunque no presentaran lesiones físicas. También resulta interesante la descripción que hace P. Pinel sobre los síntomas experimentados por el filósofo B. Pascal con posterioridad a un accidente de su carruaje al caer al río Sena en el cual estuvo a punto de ahogarse. B. Pascal vivió ocho años más y se mantuvieron las pesadillas con un precipicio al lado izquierdo, por lo que cada noche colocaba una silla a ese lado de la cama para evitar caerse. Tomando en cuenta los síntomas experimentados por los soldados y el efecto provocado por algunos hechos traumáticos en la población civil, P. Pinel describió la "neurosis cardiorrespiratoria" y los estados postraumáticos estuporosos que denominó "idiotismo". Estas descripciones corresponden al posterior concepto de neurosis de guerra.17

En 1871 Jacob DaCosta da el nombre, “Corazón Irritable”, el describe a los soldados con el síndrome.18

El médico alemán H. Oppenheim acuñó el término "neurosis traumática" en 1884 para referirse a los síntomas presentados por pacientes que habían sobrevivido a accidentes ferroviarios o en su lugar de trabajo.17

Hacia fines del siglo XIX cobraron gran importancia los aportes de J.M. Charcot, P. Janet y S. Freud. En sus primeros cuatro libros, P. Janet describió los cuadros clínicos de 591 pacientes y en casi la mitad de ellos los fenómenos psicopatológicos eran explicables por un origen traumático. P. Janet se refirió a las "emociones vehementes" que ocurrían en los pacientes durante un acontecimiento traumático, las cuales impedían integrar esa experiencia agobiadora; de ese modo se constituía una memoria traumática, la cual estaba disociada de la conciencia y sin control de la voluntad.17

S. Freud en la primera etapa del psicoanálisis atribuyó el origen de las neurosis a experiencias traumáticas del pasado. El término trauma incluía tanto la noción de herida como la de sus efectos provocados en el organismo en su totalidad. Además, el trauma se refería a una situación específica en la biografía del paciente, quien no podía integrar este hecho en forma consciente a la experiencia vivida. Es así como la memoria traumática se constituía en un "cuerpo extraño" que se mantenía a lo largo del tiempo afectando al paciente. En los años siguientes S. Freud se centró más en las fantasías que en los traumas de la vida real y le prestó poca atención a las neurosis traumáticas.19

Es notorio ver como se desarrolla y difunde en el psicoanálisis la llamada Primera Teoría de la líbido sobre el origen de las neurosis y, aún más sobre el psiquismo.20 Esta teoría, desarrollada en base a “observaciones empíricas iniciales de los que se derivan deducciones”,21 dirigía la atención de manera total a la explicación de los fenómenos psicológicos en base a un determinismo en que los factores intrínsecos, eran fuente original. La importancia de posibles factores ambientales extrínsecos- quizás junto a los factores biológicos aunque encubiertos y racionalizados en estos- era simplemente no tenida en cuenta.22

La existencia de los cuadros llamados por los ingleses “Neurosis Traum á ticas”, conmovió después a aquel sistema que hasta entonces había excluido a los factores ambientalesen especiales- de la etiología de las neurosis. Se abrió así un nuevo periodo en la evolución del psicoanálisis.23

Debido a la presencia de síntomas autonómicos cardiacos, “Corazón de Soldado”, fue el nombre dado durante la Guerra Civil de los EE.UU. a un síndrome similar al Trastorno de Estrés Postraumático.18

En la década de 1900, los clínicos aplicaron el diagnóstico de “Neurosis Traumática” a esta condición.24

En la Primera Guerra Mundial, el síndrome se llamaba “Neurosis de Guerra” y planteó la hipótesis de que era el resultado de un trauma cerebral causado por la explosión de proyectiles.25

Desde el término de la II Guerra Mundial y hasta nuestros días se han realizado numerosas investigaciones en sobrevivientes del Holocausto y de los campos de concentración como también en familiares de éstos, lo que ha permitido evaluar el curso evolutivo de lo que llegó a ser el TEPT y avanzar en el reconocimiento de las bases biológicas de este trastorno.17

Veteranos de la Segunda Guerra Mundial, sobrevivientes de los campos de concentración nazis, y los sobrevivientes de los bombardeos atómicos en Japón tenía síntomas similares, a veces llamados “Neurosis de Combate o Fatiga Operacional”.18 En 1941, los supervivientes de un incendio en un abarrotado club nocturno de Boston, el Coconut Grove, mostraron mayor nerviosismo, fatiga y pesadillas.26

La morbilidad psiquiátrica asociada con veteranos de la Guerra de Vietnam finalmente trajo el concepto de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), como se le conoce actualmente. Se introdujo por primera vez como un diagnóstico psiquiátrico a finales de 198018, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-III)1 y fue categorizado como un trastorno de ansiedad por la característica presencia de ansiedad persistente, hipervigilancia y conductas de evitación fóbica.1

En todas estas situaciones traumáticas, la aparición del trastorno es aproximada-mente correlacionada con la gravedad del factor estresante; las tensiones más graves, por ejemplo, el encarcelamiento en campos de concentración, resultaron en la aparición del síndrome en más de 75 por ciento de las víctimas.18

Epónimos y síntomas de los trastornos de estrés postraumático en EE. UU. en varias guerras18

Guerras

Trastornos

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Concepto

Hay disímiles conceptos internacionales sobre el trastorno de estrés postraumático, entre ellos encontramos el de Robert E. Hales en donde describe un criterio principal de un factor estresante extremo como desencadenante, presencia de recuerdos intrusivos, anestesia emocional y un estado de hiperactivación autonómica.27

La intensidad, duración y proximidad de la exposición al acontecimiento traumático constituyen los factores más importantes que determinan las probabilidades de presentar el trastorno.28

La autora insiste en que el enfoque de las descripciones técnicas existentes para las manifestaciones postraumáticas, algunas de las cuales se reflejan en este informe, asumen exclusivamente su aparición en personas sometidas a vivencias disruptivas especialmente violentas, de amenaza para la vida; en rol de víctimas de actos o circunstancias.

Se plantea que los síntomas suelen aparecer en los primeros tres meses posteriores al trauma, si bien puede haber un lapso temporal de más meses, o incluso años, antes de que el cuadro sintomático se ponga de manifiesto. Otras veces, la alteración reúne inicialmente los criterios diagnósticos de cuadros reactivos agudos, con una presentación más precoz, contextualizada en la respuesta aguda y con la evolución propia de esta.29 Los síntomas del trastorno y la predominancia relativa de la reexperimentación, comportamiento de evitación, y síntomas de activación (arousal) pueden variar ampliamente a lo largo del tiempo. La mitad de los casos suele recuperarse completamente en los primeros 3 meses, en evolución más aguda; en otras ocasiones todavía pueden persistir algunos síntomas más allá de los 12 meses posteriores al acontecimiento traumático.29

Existen algunas pruebas que demuestran que la calidad del apoyo social, los antecedentes familiares, las experiencias durante la etapa infantil, los rasgos de personalidad y los trastornos mentales preexistentes pueden influir en la aparición del TEPT. Pero, este trastorno también puede aparecer en individuos sin ningún factor predisponente, sobre todo cuando el acontecimiento es extremadamente traumático.30 El TEPT y el daño psicológico aumentan el riesgo de sufrir otras enfermedades futuras, tales como problemas cardíacos, después de sufrir o presenciar un delito; y tiene efecto acumulativo.31

Las mujeres que buscan ayuda después de una violación, por ejemplo, tienen mayor riesgo de desarrollar TEPT si tienen bajo el nivel de cortisol, un descenso hormonal característico del estrés crónico y que le impide al organismo enfrentar el evento traumático. Se ha visto que durante el sueño profundo, que es en los primeros 100 minutos del descanso, suceden procesos regenerativos que se alteran cuando el desorden del sueño forma parte del trastorno. Lo mismo ocurre con el sueño REM, lo que reduce la capacidad de procesar las emociones y de deshacerse de los problemas creados por el recuerdo del evento traumático.31

No es de interés central en nuestro trabajo abordar todo lo relacionado con los cuadros reactivos agudos ni al TEPT, pero si hay que señalar que estos tipos de trastornos producen una situación de crisis para lo cual es necesaria una intervención, ya sean reacciones agudas, ya vayan a ser persistentes.

Se plantea que a partir de los años 60 del pasado siglo, con el Acta Kennedy y la consolidación teórico práctica contenida en el libro Principles of Preventive Psychiathry de Gerald Caplan32 se produjo una reorientación de criterios sobre las violencias en general y sobre los trastornos reactivos en particular, lo que conllevó a un rediseño de la atención psiquiátrica que aceleró el desplazamiento de la especialidad a la comunidad y redimensionó la atención a las urgencias, dando lugar al surgimiento de las unidades de intervención en crisis.

Las crisis serían, períodos de desorganización del equilibrio psicológico, en el cual el individuo trata de resolver algunos problemas y restablecer su balance emocinal33. El problema es por tanto la fuerza o situación que altera el funcionamiento previo18. Se independiza el TEPT a los cuadros reactivos agudos, ya que estos como su nombre lo indica, son cuadros de aparición aguda, generalmente brusco, y breve duración, que se produce en una persona que ha sido protagonista o espectador de uno o más hechos excepcionalmente traumáticos, tales como situaciones con evidente peligro de muerte de personas, o daño a su integridad física o moral, así como de pérdidas materiales desbastadoras, tales como las catástrofes naturales y aquellas derivadas de la guerra, el terrorismo y los grandes accidentes. Entre los síntomas se encuentran la presencia evidente de síntomas disociativos (estrechamiento de conciencia, sensación de aturdimiento o distanciamiento del entorno, despersonalización, desorientación, agitación o estupor disociativos, etc.).

[...]


1. Puchol D. Trastorno por Estrés Postraumático, Conceptualización, Evaluación y Tratamiento [Internet] 2001. [citado 12 mayo 2011]: [aprox 12 p.] Disponible en: http:// Www.Psicologia-Online.Com/Ciopa2001/Actividades/16

2. Davidson J.R.T, Foa E.B (Eds.) Posttraumatic Stress Disorder: DSM-IV and Beyond. Washington: Editorial. American Psychiatric Press; 1993.

3. Martínez R. Síndrome de estrés postraumático. Unidad Editorial [Internet] 2010. [citado 17 mayo 2011]: [aprox 7 p.] Disponible En: Http:// www.dmedicina.com/.../Sindrome-De-Estres-Postraumatico

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5. O’Farril G. Disociación/Diagnostico Y evaluación/Test Disociación/Caps - escala TEPT administrada por el terapeuta. [Internet] 2009. [citado 21 junio 2011]. [aprox 6 p.].Disponible en : www.Emdrforumbarcelona.Com

6. Hormaechea J.A. Clinician Administered PTSD Scales. Escalas CAPS. 2000

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Final del extracto de 107 páginas

Detalles

Título
Síntomas de Estrés Postraumático en Homicidas ¿Realidad o Ficción?
Autores
Año
2016
Páginas
107
No. de catálogo
V338220
ISBN (Ebook)
9783668277540
ISBN (Libro)
9783668277557
Tamaño de fichero
870 KB
Idioma
Español
Etiqueta
psiquiatria forense, Forense, psicopatia, psicologia forense
Citar trabajo
Alberto Ortiz Marrero (Autor)Mayle Martínez Pérez (Autor), 2016, Síntomas de Estrés Postraumático en Homicidas ¿Realidad o Ficción?, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/338220

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