Funcion de la Narracion en el Lazarillo de Tormes y en la Vida del Buscon


Trabajo de Seminario, 2001

16 Páginas, Calificación: 2,4


Extracto

Inhalt

1. INTRODUCCIÓN

2. La utilización de la primera persona
2.1 La primera persona en el Lazarillo de Tormes
2.2 La primera persona en La vida del Buscón

3. El Conceptismo - Medio estilÍSTICO importante en La vida del Buscón
3.1 Ironía y sarcasmo de Quevedo

4. Especialidades en el Lazarillo de Tormes
4.1 Aumento como medio estilístico en el Lazarillo de Tormes
4.2 El papel del pícaro
4.3 Exageración como medio estilístico en el Lazarillo de Tormes

5. Características comúnes en las dos novelas

6. Resumen

7. Bibliografía

1. INTRODUCCIÓN

Las dos obras – Lazarillo de Tormes – Sus fortunas y adversidades – y La vida del Buscón de Francisco de Quevedo pertenecen al género literario de la picaresca. El Lazarillo (1554) apareció antes del Buscón (1626). Las dos novelas tienen como protagonista al pícaro que por su dudosa procedencia vive en la capa inferior de la sociedad. En el libro de Quevedo, no se habla de un pícaro, pero si de un buscón en busca de dinero y algo de comer. Tienen el carácter de una autobiografía ficticia. Los episodios son relativamente independientes y no presentan relación en el contenido. Solo que en el Quevedo aparecen más historias. Los dos protagonistas tienen un acontecimiento desilusionado al comienzo de la historia. En el Lazarillo es la historia del toro de piedra:

- Làzaro, llega el oído a este toro y oirás gran ruido dentrodél. Yo

simplemente , llegué creyendo ser ansí; y, como sintió que tenía la

cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome un gran

calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró

el dolor de la cornada, y díjome:

- Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más

que el diablo.

Y rió mucha de la burla.

Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza en que,

Como niño, dormido estaba. Dije entre mí: Verdad dice éste, que

me cumple avivar el ojo y avisar, pues solo soy, y pensar cómo me

sepa valer.[1]

Pablo, el protagonista de Quevedo, conoce la maldad del mundo por las travesuras que le juegan los estudiantes.

<<Avisón, Pablos, alerta>>. Propuse de hacer nueva vida, y con esto,

hechos amigos, vivimos allí adelante todos los de la casa como

hermanos, y en las escuelas y patios nadie me inquietó más.[2]

Otra especialidad del género es la selección de las figuras. No se trata de héroes o nobles de alto origen - como es el caso en la literatura anterior, pero se trata de mostrar la vida de la gente de la capa inferior. Hay que añadir que se critica la nobleza y el clero, lo que voy a explicar más adelante detalladamente.

Podría concluir diciendo que se trata de dos obras muy parecidas, porque tienen muchas cosas en común. Pero cuando se analiza la forma de narrar, la intención de la narración y la perspectiva narrativa, se notan grandes diferencias y especialidades, que voy a presentar en este trabajo.

2. La utilización de la primera persona

Las dos novelas son escritas en forma de una autobiografía ficticia y se dirige a una persona titulada pero inventada: En el Lazarillo es un “Vuestra Merced”[3], en La vida del Buscón es en cambio un “Señor”[4] y también un “v. m.”[5].

La primera persona causa cierta proximidad al lector y por eso es más facil de identificarse con la persona que cuenta. Se narra de manera realista (por lo menos en el Lazarillo). Las razones para señalar estos hechos son las indicaciones geográficas exactas y la selección de la capa social. La vida del pueblo en España de aquel tiempo es el centro de interés. Horst Baader vee el gran éxito del Lazarillo en esa forma de la autobiografia ficticia. El autor tiene la libertad de

“die Welt als satirischen Gegenstand zu sehen, ohne

sie [...] deuten zu müssen.”[6]

En cuanto a la primera persona hay distintos puntos de vistas en las dos obras.

2.1 La primera persona en el Lazarillo de Tormes

Un narrador anónimo cuenta de una manera provocando compasión, por el destino del Lazarillo de Tormes. Esa compasión es provocada por distintos medios estilísticos. Por una parte por la presentación de la situación del pícaro: sufre permanentemente de hambre agravandose cada vez más; por otra parte el narrador de la primera persona intenta de influenciar en el concepto de valores del lector. De ese modo, el lector siente compasión con el canalla a causa de la descripción del narrador. Un ejemplo es:

Al triste de mi padrastro azotaron y pringaron, y a mi madre pusieron pena por justicia, sobre el acostumbrado centenario, que en casa del sobredicho comendador no entrase ni al lastimado Zaide en la suya acogiese.[7]

Del mismo modo la descripción de la madre: el narrador la designa como desdichada, bien que haya cometido tantas cosas. El autor a sí mismo se designa en la forma diminutiva del “mozuelo”[8] y su hermano de “hermanico”[9] para reforzar el rol de victima. Eso se muestra también en la descripción de sus sentimientos:

Ahí tornaron de nuevo a contar mis cuitas y a reírlas, y yo, pecador, a llorarlas.[10]

o en sus declaraciones:

Vuestra Merced crea, cuando esto le oí, que estuve en poco de caer en mi estado, no tanto de hambre como por conoscer de todo en todo la fortuna serme adversa. Allí se me representaron de nuevo mis fatigas, y torné a llorar mis trabajos;[11]

y

A cabo de tres semanas que estuve con él, vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre. Vime claramente ir a la sepultera, si Dios y mi saber no me remediaran.[12]

Su lamento sobre su situación desesperada es tan fuerte que desea la muerte a los demás, solamente para obtener algo de comer:

Y, porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza humana, sino entonces; y esto era porque comíamos bien y me hartaban. Deseaba y aun rogaba a Dios que cada día matase el suyo.[13]

En este pasaje el lector está tan influenciado por el narrador que corre el riesgo de minimizar ese sarcasmo. Hay muchos más ejemplos parecidos, pero solamente hasta el final del tercer capítulo, despúes empieza un cierto optimismo.

De esa manera el autor distingue por dos perspectivas: una primera persona subjetiva y una primera persona objetiva. La subjetiva es la que provoca el mayor efecto sobre el lector – Lazarillo como niño. Él sabe por ejemplo que el padrastro realmente es un criminal; lo mismo vale para la madre. El objetivo por el contrario es el adulto mentiroso que comenta los acontecimentos del pasado. Dicho de otra manera, es una distinción entre entre un yo narrador y un yo narrado.

Sie (die Erzähldistanz) ergibt sich aus dem Umstand, dass der auktoriale Erzähler in einem Verhältnis der Poseriorität zum Erzählten steht. Wo daher ein auktorialer Erzähler etwas erzählt, erzählt er Vergangenes.[14]

El Yo narrador mira las cosas de modo objetivo, el yo narrado cuenta de modo subjetivo y en su estilo sus experiencias. En cuanto al tiempo, “verbindet das erzählende Ich die Dauer des Erzählvorgengs mit der Dauer der erzählten Vorgänge.”[15] Al comienzo hay un gran diferencia de tiempo entre el momento de la narración y el punto de vista del narrador, porque la historia empieza con el nacimiento del Lazarillo. En el transcurso de la historia se acercan las dos posiciones. En oposición con eso, la conciencia del narrador en la primera persona y del Lazarillo se desarrollan distintamente. Se puede comprobar eso en la simpatia del lector frente al protagonista: se disminuye continuamente hasta el final de la historia. Lazarillo hace todo por dinero y reconocimiento y se convierte en hipócrita. Aqui la divergencia entre la primera persona subjetiva y objetiva está al máximo. Cada lector nota que - cuando Lazarillo comparte su mujer con el sacerdote - no se trata de una suerte verdadera. Lazarillo se engaña a sí mismo.

[...]


[1] Anónimo: Lazarillo de Tormes – Sus Fortunas y adversidades. Salamanca 1994, p. 123.

[2] Francisco de Quevedo: La vida del Buscón llamado Don Pablos. Madrid 1991, p. 148.

[3] Lazarillo de Tormes 1995, p. 115.

[4] Quevedo 1991, p. 95.

[5] Ibid, p. 109.

[6] Horst Baader, Lazarillos Weg zur Eindeutigkeit. In: Spanische Literatur im goldenen Zeitalter, Frankfurt a. M. 1973, p. 16.

[7] Lazarillo de Tormes 1994, p. 121

[8] Ibid, p. 122.

[9] Ibid, p. 119.

[10] Ibid, p. 163.

[11] Ibid, p. 169.

[12] Ibid, p. 148.

[13] Ibid, p. 149.

[14] Stanzel, Franz Dr.: Die typische Erzählsituationen im Roman. Stuttgart 1995, p. 43.

[15] Compárese Jürgen Jacobs: Der deutsche Schelmenroman – Eine Einführung. München/ Zürich 1983, p. 37.

Final del extracto de 16 páginas

Detalles

Título
Funcion de la Narracion en el Lazarillo de Tormes y en la Vida del Buscon
Universidad
University of Tubingen  (Romanisches Seminar/ Literaturwissenschaft)
Curso
PS II: La novela picaresca
Calificación
2,4
Autor
Año
2001
Páginas
16
No. de catálogo
V8867
ISBN (Ebook)
9783638157254
Tamaño de fichero
596 KB
Idioma
Español
Etiqueta
narración, Lazarillo, Buscón, Quevedo, ironía, pícaro
Citar trabajo
Juliane Grimm (Autor), 2001, Funcion de la Narracion en el Lazarillo de Tormes y en la Vida del Buscon, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/8867

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