Índice Página
Introducción 3
Objetivo General 3
Objetivos Específicos 3
Historia del vino en Chile 4
Análisis de la Industria Vitivinícola Nacional 6
Estructura del Sector Vitivinícola 7
Características Físicas del Sector 8
Evolución de las Exportaciones Vitivinícolas Chilenas en la Década de los Ochenta y
Noventa 9
Factores que han contribuido al éxito exportador de la Industria 14
Factores de competitividad del vino chileno 15
Estrategias de Internacionalización utilizadas por la Industria Vitivinícola 16
Estrategia Genérica: Imagen - País 16
CAMPAÑA IMAGEN PAÍS 18
Objetivos Generales del Programa. 18
Criterios de Selección de Mercados para la Campaña 18
Estrategias Privadas 19
Estrategias De Coordinación Público - Privadas 21
Caso: Viña Lomas de Cauquenes 23
Principales productos 24
Productos para Chile: 24
Productos de Exportación: 24
Estrategias de Internacionalización 25
Factores favorables para la Globalización de la Industria 27
Análisis de los Impulsores de la Industria Vitivinícola Chilena 27
CONCLUSIONES 30
BIBLIOGRAFIA 33
Introducción
El explosivo aumento de las exportaciones de vinos, tanto en volúmenes como en el número de países a los que se exporta, entregan un atractivo tema a investigar, en el sentido de responder a la interrogante si la internacionalización de esta industria vitivinícola está alcanzando cierto grado de globalización. De la misma forma, atrae el conocer qué otras relaciones presenta esta industria con los mercados extranjeros, y si estas relaciones contribuyen a la globalización del vino chileno.
Lo anterior se respalda en los análisis de la industria vitivinícola chilena, que muestran el gran crecimiento que ha tenido en los últimos años, dado el gran mercado al que llegan, ya sea por sus características saludables, como por la excelente calidad del vino chileno, ligado al alto prestigio que ha logrado la industria, lo cual la ha llevado a ubicarse dentro de los principales exportadores mundiales de vinos finos.
Reconocido en el mundo entero, el vino nacional ha sido el soporte histórico de los recursos monetarios de nuestro país. Es así como cada año las cifras de la industria chilena del vino crecen de manera espectacular, lo que ha traído una serie de beneficios y posicionamientos en los mercados extranjeros. Sin embargo, la industria chilena está contrapuesta por la fuerte competencia que significan los poderosos productores de la vieja guardia como Francia, Italia y España, y la feroz arremetida de Australia y Estados Unidos lo que representa un nuevo desafío para la Industria vitininícola chilena.
Objetivo General
Describir las estrategias de internacionalización de la Industria Vitivinícola chilena, su evolución durante las dos últimas décadas y determinar el grado de globalización de ésta.
Objetivos Específicos
• Describir la evolución de las exportaciones vitivinícolas chilenas en la década de los 80 y 90.
• Determinar cuales han sido los factores que han contribuido al éxito exportador de la Industria.
• Describir las estrategias de Internacionalización utilizadas por la Industria vitivinícola, durante las dos últimas décadas.
• Describir las estrategias de internacionalización que ha utilizado la Viña Lomas de Cauquenes.
• Determinar los factores más favorables para la globalización de la Industria.
Historia del vino en Chile
Chile es un país de amplia tradición vitivinícola, sin embargo, antes de 1492, existía entre la población indígena sólo una producción artesanal de bebidas alcohólicas derivadas de distintos vegetales y semillas, la ausencia del vino se explicaba porque en América no existía la "vitis", la planta que da la uva.
La vid fue introducida al país por los primeros conquistadores españoles, quienes dentro de sus hábitos culturales tenían una larga tradición de consumo de vinos, además de la necesidad de elaborar vino para la celebración de la misa. Pronto comenzaron a aparecer en Chile parronales y pequeñas viñas que formaban parte inseparable de todas las haciendas campesinas del valle central.
Durante la época de la colonia, se hicieron algunas exportaciones de vino al Perú, pero estas fueron bastante tímidas, ya que era muy difícil que el vino chileno pudiera exportarse en mayor medida dado que la demanda exterior estaba controlada por Perú y España, países productores de vino que no estaban interesados en fomentar la producción de vino de una colonia como Chile. A pesar de lo anterior en 1851 fue fundada la primera empresa vinícola chilena por Don Silvestre Ochagavía.
Los años que van desde el fin de la Guerra del Pacifico hasta la década de 1930 representan una época de expansión para el vino chileno y para la agricultura en general debido a que se observó un cambio en el nivel de infraestructura, en la extensión del ferrocarril, la anexión del mercado del norte gracias a la guerra del Pacífico, el crecimiento demográfico de Santiago y la ocupación de la Araucanía (que abre nuevas tierras de producción), el crédito agrícola y la aparición de instituciones que buscaban modernizar la agricultura.
Si bien en esta época hubo un uso más frecuente de maquinarias, ello no era el único aspecto por considerar para medir el grado de eficiencia de la producción. Había también ciertas practicas nocivas que no tenían mucho que ver con el grado de tecnificación de las faenas. Uno de los
principales problemas de la viticultura chilena era el de buscar la cantidad y no la calidad de la producción.
Las viñas eran consideradas unas verdaderas empresas que buscaban modernizarse y acrecentar su producción y sus ganancias, formando el grupo mas avanzado entre los propietarios agrícolas chilenos, en cambio no cambiaron en absoluto el sistema de trabajo ni las relaciones de trabajo imperantes desde hacia décadas.
Los intentos de exportar por parte de las grandes viñas no cesaban, pero no por ello con mayor éxito. El principal obstáculo a las exportaciones fue de carácter organizacional, una cuestión de falta de voluntad, por lo cual fue el mercado interno el que absorbió mayoritariamente la producción.
Avanzando por el siglo XX llegamos al golpe militar de 1973, que inaugura una nueva época para la historia de Chile, la que parecía abrir un periodo muy favorable para los viñateros en particular. La anulación de la amenaza de expropiación que habría estado presente durante el gobierno de Allende, al ponerse un freno a la reforma agraria, la implantación de un contexto favorable a la iniciativa privada, la orientación de una política económica que insistía en las “ventajas comparativas” de la economía chilena y la liberalización del comercio exterior, que posibilitaba la adquisición directa de tecnologías y que favorecía las exportaciones, debían ser factores favorables al vino. De este modo la liberalización de la legislación, propiciaron el ingreso de capital extranjero, lo que hizo que por primera vez en Chile se hicieran presentes productores extranjeros, que se asociaron a viñateros chilenos para formar nuevas empresas. El caso de Miguel Torres es excepcional, ya que, fue la primera inversión extranjera que provenía además de una empresa que tiene prestigio y una tradición reconocida en su país de origen, España, y en el resto del mundo. Fue así como Torres introdujo nuevas técnicas de vinificación, que contribuyeron a una revolución en la vinicultura chilena. El postulaba a producción en calidad por sobre la cantidad, limitando la producción por hectárea.
Sin embargo, el vino pasaría por grandes altos y bajos que se pueden resumir en tres elementos: 1) La superficie cultivada con viñas experimentó un descenso constante desde comienzos de la década de 1980. 2) La producción aumento entre fines de la década de 1970 y comienzos de la década de 1980, pero esto fue seguido de una muy fuerte baja en los años de crisis para luego pasar a una recuperación después de 1985, aunque sin alcanzar nunca los niveles anteriores. 3) La exportación se mantuvo a un nivel modesto durante casi todo el periodo del régimen militar,
comenzando un incremento a fines de esa etapa, lo que se acentuará y alcanzara ribetes espectaculares a partir de 1990.
En general, la vocación exportadora de las viñas no se definió rápidamente y solo empezó a cobrar importancia a fines de la década de 1980. Sin duda que existen diversos criterios para evaluar los impulsores que generaron esta expansión a los mercados internacionales, pero se podría llegar a ciertos factores comunes. Uno de los primeros factores que influyo fue la apertura económica al exterior, facilitando las inversiones extranjeras y bajando las barreras al comercio internacional. Esto permitió una diversificación de las exportaciones, incluyendo las agrícolas, permitiendo además importar maquinaria agrícola en mejores condiciones, facilitando la modernización tecnológica. La baja en la rentabilidad del mercado interno producto de una disminución del consumo de vino también impulsaría a las viñas a buscar nuevos mercados. Paralelamente, surge la necesidad de adaptarse a la demanda exterior lo que impulsa el cambio técnico en la industria chilena del vino. básicamente porque el consumidor norteamericano y europeo exigía vinos más aromáticos y frutosos.
El éxito de las exportaciones ha dado lugar recientemente a nuevas operaciones, inéditas en la historia del vino chileno. Una de ellas ha sido la exportación de vino a granel para su empleo en viñas californianas, que hasta entonces usaban exclusivamente uvas de la región para hacer sus vinos. Otra ha sido la adquisición de tierras en Mendoza, donde Santa Carolina compró el 65% de la Viña Santa Ana, pagando 23 millones de dólares, y Concha y Toro adquirió la bodega “Premier” anunciando una inversión de 4 millones de dólares. Estas operaciones constituyen un hecho histórico, ya que nunca antes empresas agrícolas chilenas habían salido a invertir al exterior.
Análisis de la Industria Vitivinícola Nacional
A partir de 1980, con la llegada de Miguel Torres, la producción de vinos nacional empieza una senda de perfeccionamiento y mejoras de calidad. Para ello fue necesario impulsar diversos cambios; se comenzaron a realizar investigaciones para mejorar la producción y elaboración de los vinos chilenos, como respuesta a la apertura de nuevos mercados, ya que hasta ese momento los viñateros sólo contaban con viejos sistemas desarrollados en forma propia
y orientados exclusivamente al mercado local. Se buscaba modernizar tecnológicamente la producción y era necesario tener acceso a nuevos conocimientos. Fue así como ya en 1996 el número de viñas había crecido enormemente junto con la apertura de nuevos mercados, la inversión en maquinarias y la adquisición de nuevos terrenos, el desafío planteado en 1980 por las Viñas de Chile estaba siendo cumplido. Los vinos chilenos, que hoy facturan más de 500 millones de dólares anuales, día a día fortalecen su calidad y posición comercial a nivel mundial.
Un ejemplo claro de esta fortaleza alcanzada por el sector se pudo apreciar cuando el país se vio involucrado y sometido a los efectos de la crisis asiática. La crisis asiática y el estallido de la recesión en Japón gatillaron cambios en las preferencias de los consumidores de esta población; los japoneses privilegiaron el consumo de vino chileno, sustancialmente más económico, reemplazando el vino francés que alcanzaba un valor aproximado de US$300 por botella. Como consecuencia de esto, los envíos a Japón, durante el primer trimestre de1998, alcanzaron sumas de US$35,2 millones, cifras muy superiores a los US$4,9 millones de igual período del año anterior. A diferencia de otros sectores de la economía nacional, el sector vitivinícola se vio favorecido ante una crisis de tal magnitud, contradiciendo a los efectos provocados en el nivel de exportaciones de los demás sectores.
Sumado a las mejoras en la calidad y en la producción de los vinos nacionales, dado principalmente por la existencia de abundante suministro de agua, gran cantidad de mano de obra barata, adelantos en técnicas vity y viniculturales; la posición del vino chileno en los mercados externos se afianza aún mas gracias a la existencia de un sistema político estable y a que la comunidad financiera está dispuesta a apoyar el desarrollo de la industria vitivinícola. La industria chilena del vino, se encuentra en la etapa de crecimiento en la evolución normal de vida económica de un producto, etapa en el ciclo de vida en la cual la industria debe alimentar las ansias de crecimiento de un país.
El sector vitivinícola continúa la evolución iniciada en la década de los ochenta, tratando de elaborar los mejores vinos, que incluyan alta calidad a precios más bien convenientes y que satisfagan la cada vez más exigente y sofisticada demanda actual.
Estructura del Sector Vitivinícola
El sector vitivinícola nacional se ha caracterizado tradicionalmente por la existencia de dos tipos de empresas. Por una parte, están los agricultores dedicados casi exclusivamente al cultivo de la vid, los que venden en forma directa la uva o vino bruto. El otro grupo es mucho menor en mercado, pero es el que tradicionalmente ha realizado la distribución del vino en el mercado interno y externo. La mayor parte de estas empresas están representadas en la Asociación de Exportadores y Embotelladores de Vino A. G. Actualmente, ha surgido un tercer grupo de empresas que se han denominado “ Viñas Boutique”, agrupadas en la Asociación de Productores y Embotelladores “Chile Vid”. Estas empresas son de tamaño mediano y, en general, sólo elaboran vino de viñedos propios y se dedican principalmente a producir y embotellar vinos de calidad media-alta, dependiendo fuertemente de las exportaciones para sobrevivir. En la industria vitivinícola nacional, se pueden distinguir cuatro sectores productivos, cada uno poseedor de características marcadamente distintivas: Un primer sector es productor de vinos finos, este sector está constituido principalmente por aquellas empresas que orientan su producción a consumidores externos y posee un elevado nivel tecnológico y profesional; un segundo sector es conocido por la producción de vinos corrientes, el que ha presentado una fuerte reducción en los últimos años; un tercer sector es el especializado en la producción de vinos comunes, el cual está representado por empresas que vinifican principalmente excedentes de la exportación de uvas de mesa, finalmente, un cuarto grupo está constituido por un potencial sector de vinos finos y comunes, el cual corresponde al sector que actualmente destina su producción a la elaboración de piscos.
En conclusión, la industria vinícola nacional presenta dos realidades bien definidas: un sector joven y moderno, productor de vinos finos y orientado esencialmente a las exportaciones, y un sector tradicional y sin recursos, que sólo puede producir vinos corrientes para el mercado doméstico. Entre éstos se ha insertado un sector vinificador de desechos o descartes de exportación de uvas de mesa, que ha presentado un rápido crecimiento. Además se visualiza la incorporación del sector pisquero en la producción nacional.
Características Físicas del Sector
Chile dispone de extensas plantaciones de vides de variedades finas, provenientes de cepas introducidas al país durante el siglo pasado, especialmente plantas madres traídas con anterioridad a la devastadora peste que atacó amplias extensiones de viñedos europeos.
La superficie de viñedos abarca 123.200 hectáreas (vides de mesa, vides de pisqueras y vides viníferas), localizadas mayoritariamente en los valles de la zona central de clima mediterráneo, entre las regiones IV y VIII, incluida la Región Metropolitana. Las regiones que concentran las mayores superficies son la VII con 29.701 hectáreas, seguidas por la VI con 22.415 hectáreas y la IV con 19.122 hectáreas. Los viñedos destinados a la producción de vinos alcanzan a las 63.550 hectáreas, registrando un alza de 13,5% en el año1997 respecto de 1996. Este aumento de superficie se debe principalmente al incremento de cepas Cabernet Sauvignon en cerca de 3.000 hectáreas; Merlot, con más de 2.000 hectáreas; Chardonnay, con más de 1.000 hectáreas y Sauvignon Blanc.
El dinamismo del sector y las crecientes demandas de los compradores han llevado a incorporar nuevas especies para ampliar el abanico de productos, introduciendo cepas de Carmenére, Pinot Noir, Sirah y otras.
Respecto de la distribución nacional para los cepajes tintos y blancos, los primeros alcanzan a 39.821 hectáreas, mientras que los segundos a 23.729 hectáreas. Las plantaciones de uva de mesa alcanzaron durante 1997 49.632 hectáreas.
Evolución de las Exportaciones Vitivinícolas Chilenas en la Década de los Ochenta y Noventa
Debido a la excelente calidad en sus vinos, el sector vitivinícola chileno ha logrado ubicarse rápidamente en un lugar privilegiado entre los principales exportadores de vino a nivel mundial, alcanzando en 1998 una cifra récord de US$ 503.000.674, llegando el 2000 a totalizar US$608.761.052.
La industria chilena del vino ha experimentado en los últimos años un crecimiento espectacular y mientras el mundo no encuentra destino para sus excedentes, Chile aumenta sus exportaciones de 430.500 hectolitros en 1990 a 2.647.499 hectolitros en el 2000. Lo anterior es el resultado de la tendencia mundial a incrementar el consumo de vinos finos, y Chile dentro del concierto de países productores-exportadores tiene ventajas comparativas para producir dichos vinos, a lo que se ha sumado que el mercado externo se ha hecho mas receptivo a vinos provenientes de nuevos países exportadores, lo que ha hecho cambiar fundamentalmente la distribución de los mercados. Hoy los vinos chilenos se encuentran en 87 naciones en todo el mundo, destacándose principalmente USA, Inglaterra y Japón.
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Silke Tischendorf, 2003, La industria del vino chileno, München, GRIN Verlag GmbH
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