"El llano en llamas" y "Pedro Páramo", de Juan Rulfo - resumen de las obras y apuntes interpretativos


Resumen, 2007
21 Páginas

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Índice

I) Resumen de los cuentos de El llano en llamas

II) Sinopsis de Pedro Páramo

III) Apuntes interpretativos acerca de la obra narrativa de Juan Rulfo

IV) Juan Rulfo dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo xx

Bibliografía

I) Resumen de los cuentos de El llano en llamas(1953)

1) Cuentos con linearidad continua:

- Acuérdate (pseudo-diálogo sin intervención del interlocutor)
- Nos han dado la tierra (la narración lineal sólo se irrumpe por el flashback del diálogo con el delegado del gobierno)
- El llano en llamas
- La noche que lo dejaron solo
- No oyes ladrar los perros
- Anacleto Morones
- El día del derrumbe (cuento dialogado)
- La herencia de Matilde Arcángel
- Paso del Norte

Acuérdateº

En un monólogo en presencia de un testigo-oyente, un personaje trata de hacer recordar a otro la vida de Urbano Gómez, compañero de ambos, años atrás. Urbano es hijo de una mujer, apodada la Berenjena, que "andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho". Es el cuñado de Nachito Rivero que abandona a su mujer tras volverse loco y que se dedica a partir de entonces a tocar canciones desafinadas en una mandolina. A Urbano lo expulsan de la escuela “ porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer". Por la paliza que le propinó su tío Fidencio, Urbano, lleno de coraje, abandona el pueblo. Pasados varios años, regresa al lugar, convertido en policía y sin querer mediar palabra con nadie. Un día, mata con la culata de su máuser, a su cuñado Nachito que, por la noche, le toca una serenata. Eso lo hace huir de nuevo, pero lo encuentran y lo ahorcan.

Nos han dado la tierraº

Un narrador en primera persona narra en presente el camino por el llano que está recorriendo junto con tres compañeros. Bajo un calor sofocante, se mueven hacia la tierra que el gobierno les ha dado. El trayecto es tan agotador que ni les da para hablar. En un flashback, el narrador recuerda cómo un funcionario del gobierno les anunció que fueran a trabajar al Llano Grande. Para ellos es una gran decepción porque la tierra es tan seca y árida que resulta inútil sembrar algo.

“Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará aquí. (...) este terreno endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.” (p. 40) *

El llano en llamasº

El Pichón recuerda la época en la que luchaba al lado de Pedro Zamora contra las tropas del gobierno. Mataban y destrozaban sin sentido, más bien en plan de juego (“daba gusto, era bonito”). También cuando ni siquiera tenían bandera por la que pelear. Pero un día, se pasaron de la raya e hicieron descarrilar un tren matando a mucha gente. Desde entonces, el gobierno los persiguió con rigor. Después de cinco años de fuga, el Pichón acabó en la cárcel. Cuando salió, lo esperaba una mujer, a la que había raptado y a cuyo padre había matado sin razón. Tuvo un hijo suyo que llevaba el mismo nombre que él. Cuando su mujer destacó que él no era ningún bandido, ningún asesino, que él era "gente buena", el Pichón agachó la cabeza.

La noche que lo dejaron solo

Feliciano Ruelas y sus tíos Tanis y Librado luchan en la rebelión cristera. Atraviesan la Sierra y han de viajar de noche para no ser atrapados por las tropas del gobierno. Vencido por el sueño, Feliciano se detiene y pasa la noche solo, sintiendo el frío del rocío. De día prosigue su camino, siempre temiendo que lo delaten los arrieros con quienes se topó. De repente, se encuentra con los soldados y con sus tíos colgados de un árbol, cabeza abajo. (Oye que los soldados comentan que, si no dan con él, van a matar al primero que pase para cumplir las órdenes.) Se echa a correr y consigue huir.

El cuento mezcla diálogos, inserciones de un narrador en tercera persona y monólogos.

No oyes ladrar los perros

Un viejo transporta en sus espaldas a su hijo Ignacio que va herido de muerte. Su relación es tan malísima que el padre trata a su hijo de usted, pues éste se hizo salteador de caminos. Pero por el recuerdo de su mujer difunta, el padre lo lleva, montaña arriba, hasta Tonaya, con la esperanza de encontrar allí a un médico. No se divisa el pueblo y el viejo al menos quiere que su hijo escuche el ladrar de los perros para asegurarse de que ya están llegando. Al soltar el cuerpo muerto de su hijo destraba difícilmente los dedos con que su hijo viene sujetándose de su cuello y oye el ladrar de los perros. Hasta con esta última esperanza su hijo no lo ayudó.

Anacleto Moronesº

Lucas Lucatero cuenta en tono muy humorístico cómo diez feas mujeres viejas vinieron a su casa para pedirle que atestigüe que su suegro, Anacleto Morones, fue un santo. Quieren que se le canonice. Pero Lucas Lucatero les dice que fue todo menos un santo. Según él fue un embustero, tenía relaciones sexuales con todas las mujeres del pueblo y hasta con su propia hija, quien se quedó encinta de él. Enfadadas por tal blasfemia las mujeres se van una tras una, excepto la vieja Francisca quien se queda para pasar la noche con Lucas Lucatero y, sin saberlo, lo ayuda a amontonar piedras en la sepultura de Anacleto Morones. Pues éste, al salir de la cárcel, fue a buscar a su yerno y le exigió que le devolviera sus propiedades. Pero Lucas se lo negó, lo mató y lo enterró en el corral. A la mañana siguiente, Francisca le reprocha que no fuera nada cariñoso con ella mientras que el Niño Anacleto “Él sí que sabía hacer el amor.”

El día del derrumbeº

En este cuento humorístico dos compañeros recuerdan (en un diálogo) la fiesta que se montó en honor del gobernador quien vino a visitar al pueblo por el terremoto que se había producido allí. En realidad, había venido para asegurar el apoyo del gobierno en esta situación difícil, sin embargo, por su comportamiento y su discurso se desenmascara la hipocresía del gobierno que deja a su pueblo en la estacada. Finalmente, la visita se convirtió en una gran borrachera, que terminó en un tiroteo tumultuoso. Uno de los compañeros recuerda que por la fiesta y el lío de aquel día hasta se perdió el nacimiento de su propio hijo.

La herencia de Matilde Arcángelº

Matilde Arcángel, la mujer de Euremio Cedillo, tuvo la desgracia de morir al desbocarse un caballo, el día del bautizo de su hijo. Euremio culpó al recién nacido del suceso, pues había espantado al caballo por su llanto. Euremio, por tanto, odiaba desde ese día a su hijo hasta tal punto que fue vendiendo, poco a poco, su patrimonio para consumir el dinero en bebidas y dejar así desheredado a su hijo. Euremio hijo creció, a pesar de todo, apoyado en la piedad de otras personas; le gustaba tocar la flauta mientras el padre dormía la borrachera. Un día atravesaron el pueblo unos revoltosos y Euremio hijo se fue con ellos. Detrás llegaron las tropas del gobierno a las que Euremio padre se unió para perseguir a su hijo. Días después regresaron las tropas derrotadas. Detrás vino el joven Euremio, a caballo, tocando la flauta y portando el cuerpo muerto de su padre.

(El narrador en primera persona del cuento es el compadre de Euremio quien estaba comprometido con Matilde y fue abandonado por ella a causa de Euremio.)

Paso del Norte

El cuento consta principalmente de un dialógo entre hijo y padre, cuya relación es pésima. El hijo le pide al padre que cuide de su familia mientras él pasa la frontera para ganarse un poco de dinero. Informa al padre de que allí donde viven ya no pueden ganarse la vida reprochándole al mismo tiempo que nunca se ocupara de él. El padre, a su vez, está amargado porque se le murieron su mujer y su hija así que desde que el hijo lo dejó se siente extremadamente solo.

En la segunda parte, introducida brevemente por un narrador en tercera persona, el lector se entera del fracaso del hijo. Al pasar el río, él y sus compañeros fueron agredidos (supuestamente por los apaches) y el hijo fue el único que pudo salvarse del tiroteo.

De vuelta en casa del padre, el hijo le relata lo que pasó pero no cosecha más que reproches. Además, el padre le dice que su mujer lo abandonó por un arriero y le exige el dinero que gastó en sus hijos (ya liquidó la casa del hijo). Desilusionado, el hijo se va en busca de su mujer.

2) Cuentos con forma cíclica (los cuentos terminan igual que comenzaron) :

- Macario (el idiota reflexiona los hechos fundamentales de su vida en un orden no cronológico)
- Talpa (el cuento empieza y acaba con el regreso de la peregrinación)
- Luvina (comienza y acaba en la taberna)
- Es que somos muy pobres

Macarioº

Macario — un idiota — mantiene a lo largo del cuento un monólogo para calmar su miedo. Está sentado en una alcantarilla esperando que salgan las ranas para matarlas y comérselas para que no despierten a su madrina. En su monólogo algo caótico el huérfano discapacitado evoca su situación de marginado en el pueblo (le agreden con piedras), sus temores de ir al infierno después de morir, su hambre insaciable y sus ganas inocentes de chupar los senos de la criada Felipa, que es su único refugio.

Talpaº

El hermano del enfermo Tanilo cuenta (en primera persona) cómo Natalia, su cuñada y él mataron a Tanilo empujándolo a emprender la larga peregrinación a Talpa. Pero después de haber conseguido su meta los adúlteros no volvieron a hablarse por el gran peso del pecado.

“Porque la cosa es que a Tanilo Santos entre Natalia y yo lo matamos. Lo llevamos a Talpa para que se muriera. Y se murió.” (p. 73)

Luvinaº

En un pseudo-diálogo que se revela monólogo, un personaje cuenta a un viajero de camino a Luvina, lo que le pasó en este pueblo siniestro. Él fue allí con la misma esperanza del viajero, es decir, la de encontrar un futuro allí. Pero Luvina es un pueblo hostil y fantasmal ("donde anida la tristeza"), en el que viven sólo los viejos en condiciones miserables, abandonados por los jóvenes y olvidados por el gobierno. Continúan allí para no dejar a sus muertos.

(Un narrador en tercera persona limita sus descripciones a lo más necesario.)

“San Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre. Pero aquello es el Purgatorio. Un lugar moribundo donde se han muerto hasta los perros y ya no hay quien le ladre al silencio; pues en cuanto uno se acostumbra al vendaval que allí sopla, no se oye sino el silencio que hay en todas las soledades. Y eso acaba con uno. Míreme a mí. Conmigo acabó.” (p. 120)

Es que somos muy pobresº

Un niño recuerda la catástrofe que vivió su familia. Una tormenta de verano arrasó la aldea y el agua se llevó también la vaca de su hermana Tacha. Este animal era toda la esperanza de la niña porque el padre se la había comprado como ajuar, para que no acabara prostituyéndose como sus hermanas mayores.

“Y Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río. (...) El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.” (p. 56)

3) Cuentos con estrucutra fragmentada:

- La Cuesta de las Comadres (presenta los hechos en diferentes planos)
- El hombre (tres narradores simultanean sus puntos de vista; la última parte, en otro plano, la constituye un diálogo fingido entre el borreguero y el juez, que sin embargo no interviene nunca.)
- En la madrugada
- !Diles que no me maten! (La presentación varía entre diálogos, narración y recuerdos con cuatro puntos de vista: de Juvencio, de su hijo, del coronel y del narrador)

La Cuesta de las Comadresº

Un personaje que habla en primera persona, sin presentarse, describe la situación de su pueblo. Todos los habitantes lo dejaron resignados porque dos caziques, los hermanos Torrico, se habían apoderado de todo el terreno. El protagonista se considera amigo de los hermanos y hasta, un día, colaboró con ellos en el asalto de un arriero. Cuando Remigio Torrico llega y acusa al protagonista de haber matado a su hermano, éste acaba con él con una aguja de arria. Le revela al cadáver que él no mató a su hermano sino que fueron los Alcaraces con quienes Odilón Torrico se había metido borracho para divertirse.

El hombre

Un hombre huye por el bosque. Va dejando sus huellas, por lo que resulta fácil perseguirlo. Perseguidor y perseguido mantienen monólogos entrelazados, que nos revelan paulatinamente que el hombre mató a la familia de su perseguidor porque éste había matado a su hermano. Le torturan remordimientos por haber acabado con toda la familia, pero la oscuridad impidió que pudiera reconocer al enemigo, así que mató a todos.

En la última parte del cuento un pastor de ovejas declara ante el juez que encontró al fugitivo, primero vivo, después muerto. Le acusan de encubridor pero él asegura que no sabía quién era aquel hombre angustiado . “Soy borreguero y no sé de otras cosas.” (p. 65)

En la madrugada

El viejo Esteban, vaquero, trabaja en la hacienda de don Justo que mantiene relaciones incestuosas con su sobrina adolescente. En una madrugada, Esteban golpea a un becerro para separarlo de la madre. Don Justo, al contemplar el suceso, le propina una fuerte paliza de la que resulta malherido. El mismo día don Justo aparece muerto, y se sospecha que Esteban fue el asesino. Éste, sin embargo, no se acuerda.

“Que dizque yo lo maté. Bien pudo ser. Pero también pudo ser que él se haya muerto de coraje. Tenía muy mal genio.” (p. 70)

Diles que no me maten

Juvencio Nava mató a su compadre don Lupe Torreros por haberle matado un animal. Juvencio es encarcelado. Soborna al juez. Sale de la cárcel y pasa 35 años como fugitivo atormentado por un miedo permanente, terminando por establecerse en otro terreno. A los 60 años dan con él. El coronel que manda fusilarlo es hijo de don Lupe.

“Guadalupe Terreros era mi padre. Cuando crecí y lo busqué me dijeron que estaba muerto. Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta. Con nosotros, eso pasó.” (p. 109)

El cuento mezcla diálogos entre hijo y padre, inserciones de un narrador en tercera persona, monólogos del viejo Juvencio (mezcla de discurso directo y discurso indirecto libre) así como de su hijo.

Valoración final

En líneas generales los cuentos dan a conocer un mundo hostil, árido, amargo. Por todos lados aparecen tierras duras, aldeas vacías, injusticias, miserias, crímenes, muertes, sensualidad, venganzas, odio, supersticiones, degradaciones ...: un mundo desesperado y violento, presidido por el hambre, la soledad y la muerte.

Algunas técnicas narrativas que emplea Rulfo son: focalización interior de los sucesos (muchos cuentos se narran en primera persona), ruptura del desarrollo cronológico, uso del diálogo o monólogo dirigido muchas veces a un testigo-oyente, que no aparece explícitamente, estilo escueto, repitición de ciertas frases claves, tiempo paralítico que parece haberse detenido.

II) Sinopsis de Pedro Páramo

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III) Apuntes interpretativos acerca de la obra narrativa de Juan Rulfo

El contexto

- Aspectos autobiográficos: la muerte violenta de su padre y de sus tios, la muerte de su madre, la estancia en un orfanato de Guadalajara
- Aspecto geográfico: Las narraciones de Rulfo están ubicadas en la zona de Jalisco donde se crió. La miseria de la tierra que vio allí y el carácter hermético de los habitantes de aquella zona constituye el telón de fondo en toda su obra.
- Aspectos socio-históricos:
- La Revolución mexicana. No se solucionaron los problemas del campesinado, o sea, la cuestión agraria y la distribución de las tierras de lo que resultó un sentimiento de desengaño y resignación.
- La rebelión de los cristeros (1926-28)
- Muchos siguen sufriendo la violencia del caciquismo, el desamparo del Gobierno y la impotencia de la Iglesia.

Los temas

- La miseria de la tierra: La miseria de la tierra es como un telón de fondo en donde se desarrolla la narración. El hombre aparece sin esperanzas, triste e incapaz de luchar por mejorar su situación.
- La crítica social: El desencanto ante la Revolución mexicana. No se solucionaron los problemas agrarios, p.ej. el reparto de la tierras.
- El pecado : En Pedro Páramo los habitantes de Comala tienen conciencia de pecado y saben que no pueden redimirse de él. Ninguno de los personajes parece ser digno de absolución, así que terminan por convertirse en ánimas en pena. Es como si la vida fuera ya en sí un pecado. La hermana de Donis dice: “Ninguno de los que vivimos está en gracia de Dios.”
- La religión : La religión (muchas veces mezclada con supersticiones o creencias populares) no puede salvar al hombre. Los representantes eclesiásticos niegan el apoyo a los más necesitados.
- La incomunicación y la soledad : Todo parece estar detenido: el tiempo, las cosas, los hombres. Las ideas se repiten constantemente, igual que las frases. No hay posibilidad de comunicación (la típica estrucutra narrativa: el monólogo, o el pseudo-diálogo).
- La violencia y la muerte : Casi todos los cuentos giran en torno a un hecho sangriento y en Pedro Páramo una larga cadena de asesinatos y despojos es la razón del creciente poder del cacique.
- La desilusión : Lo que anima a los personajes es la ilusión, pero lo que que consiguen en la realidad es lo contrario: la desilusión. Cuando los personajes en Pedro Páramo comprenden que no lograrán realizar su ilusión, mueren.

Recursos narrativos importantes

- el diálogo (muchas veces fingido, se dirige a un testigo-oyente)
- el monólogo interior (Rulfo trata la realidad desde el dentro del sujeto.)
- la reducción del autor-narrador
- la dislocación de los planos temporales
- la fragmentación de la historia (Se le exige al lector la participación activa al reestrucurar y combinar los sucesos.)
- la omisión de hechos espectaculares
- la preferencia por la alusión sobre la descripción detallada
- el estilo escueto, lacónico
- la economía y la cuidadosa selección de los hechos narrados
- el lenguaje estilizado de los campesinos de Jalisco
- la falta de dinamismo (parece haberse detenido el tiempo)
- la repitición de ciertas frases claves

Los personajes rulfianos

- surgen de un anonimato, muchas veces sin nombre o sin descripción física
- casi todos son campesinos, víctimas de sus circunstancias
- predomina la perspectiva de ingenuidad infantil, del viejo simplón o hasta del loco
- la actitud de los personajes-narradores respecto a los hechos referidos está distanciada casi sin intromisión personal alguna, les falta todo ímpetu vital
- reviven el pasado como algo obsesivo (“me acuerdo”)
- tienen la costumbre de recoger cierto número de frases
- en ningún momento el personaje autoanaliza sus emociones ni el novelista intenta hacerlo

La estructura de los cuentos

Los cuentos de Rulfo se basan en un solo acontecimiento (de temática tradicional). Se pueden clasificar según los siguientes criterios estructurales:

a) linearidad continua: p.ej. Acuérdate, El llano en llamas, No oyes ladrar los perros
b) forma cíclica: p.ej. Macario, Talpa, Luvina, Es que somos muy pobres
c) estrucutra fragmentada: p.ej. El hombre (tres narradores), En la madrugada

La estructura de Pedro Páramo

La diferencia entre los cuentos y la novela no radica en los temas tratados sino en las técnicas narrativas aplicadas. Las diversas historias que se entrelazan en Pedro Páramo se presentan a través de una estructura fragmentaria con saltos cronológicos lo que exige del lector cierta colaboración aunque el argumento de la novela es sencillo.

Se puede dividir la novela en dos partes porque hasta la midad del libro domina la narración de Juan Preciado acerca de su llegada a Comala y las informaciones sobre el pasado de sus padres que le proporcionan los diversos personajes. Cambia el enfoque, cuando el lector se da cuenta de que Juan ya está muerto y que lo referido hasta aquí formaba parte de un diálogo que Juan mantiene con Dorotea en su tumba. En la segunda mitad, el papel de Juan se reduce a comentar los murmullos que percibe desde la tumba adyacente, y predomina la perspectiva de un narrador en tercera persona que introduce los diálogos que tuvieron lugar en tiempos de Pedro Páramo.

Hay dos niveles narrativos: el Nivel A presenta el diálogo de Juan con Dorotea, mientras que el nivel B se remonta a los tiempos de Pedro Páramo (su niñez, su ascenso al poder, su amor inalcanzable hacia Susana, su vengaza y su fin).

La interpolación forma parte de los recursos estructurales utilizados en la novela. Flotan sobre la estructura básica, contraponiendo lo deseado con lo real. Se podrían eliminar sin menoscabar el hilo narrativo. Hay tres series de interpolaciones:

- los recuerdos idealizados de Dolores acerca de Comala
- los recuerdos de Pedro Páramo respecto a episodios felices al lado de Susana
- los sueños de Susana con Florecio

IV) Juan Rulfo dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo xx

Algunos años después de salir El llano en llamas y Pedro Páramo, varios críticos veían la obra de Juan Rulfo en la línea de la llamada novela tradicional (realista), lo que se debía al tratamiento de los temas clásicos: la hostilidad de la naturaleza, la miseria de la tierra, la injusticia social, el caciquismo, la violencia etc.

Otros críticos, en cambio, apreciaban sobre todo las innovaciones de las técnicas narrativas (fragmentación de la historia, dislocación de los niveles temporales, predominio de diálogos y/o monólogos, reducción del papel del narrador tradicional, multiperspectividad, postergación o supresión de informaciones cruciales, creación de una atmósfera ambigua etc.) que se solían adscribir a la influencia de los escritores norteamericanos y europeos (Joyce, Faulkner, V. Woolf etc.) pasando por alto que muchos de los autores hispanoamericanos vanguardistas ya habían utilizado dichas técnicas en los años 20 y 30.

El mismo Rulfo destacó ante todo el gran impacto que tuvieron sobre él los narradores nórdicos (K. Hamsun, S. Lagerlöf, etc.) así como los representantes de la novela de la Revolción Mexicana (Azuela, Gúzman, Yáñez, etc.).

En realidad, las posiciones citadas arriba no son en absoluto irreconciliables. Rodríguez Monegal recalca al respecto que toda obra literaria válida entronca simultáneamente con tradiciones locales y universales.

Ahora bien, la clasificación de Juan Rulfo en los manuales actuales sigue siendo una cuestión controvertida (si es que toda obra tiene que encajar en algún esquema preestablecido). Mientras unos críticos afilian a Rulfo a los representantes de la novela de la Revolución Mexicana (Yáñez, Revueltas), otros lo incluyen, sin vacilar, entre los narradores mágicorrealistas o de “lo real maravilloso” (García Márquez; Carpentier, Asturias, respectivamente). Probablemente esta última clasificación se deba a la confusión que aparentemente sigue reinando en cuanto a la definición del “realismo mágico”. De todas formas el mismo Rulfo no se veía en esta corriente y comentó (¿irónicamente?) que, en el fondo, ni siquiera sabía de qué se trataba.[1]

Sea cual sea la etiqueta que se le quiera adscribir a Juan Rulfo, todos coinciden con Carlos Fuentes en que pertenece a la primera nómina de los autores de la llamada nueva novela hispanoamericana. Fuentes explica que, en vez de representar cierta realidad de manera mimética, Rulfo procede en Pedro Páramo a la mitificación de las situaciones, los tipos y el lenguaje del campo mexicano, proyectando así la ambigüedad humana de un cacique y sus gentes a un contexto universal.[2]

Bibliografía

Rulfo, Juan: El llano en llamas, Cátedra, Madrid, 2004.

Rulfo, Juan: Pedro Páramo, Cátedra, Madrid, 2004.

Rulfo, Juan: Toda la obra, ALLCA XX [u.a.], Nanterre [u.a.], 1996.

Blanco Aguinaga, Carlos: “Realidad y estilo de Juan Rulfo”, en Campbell, Federico (ed.): Juan Rulfo ante la crítica, Era, México, 2003, pp. 19-43.

Fuentes, Carlos: “Juan Rulfo: el tiempo del mito”, en Campbell, Federico (ed.): Juan Rulfo ante la crítica, Era, México, 2003, pp. 253-271.

Fuentes, Carlos: La Nueva Novela Hispanoamericana, Mortíz, México, 1998.

Garrido, Felipe: “Pedro Páramo y El llano en llamas de Juan Rulfo”, en Rulfo, Juan: Toda la obra, Madrid: CSIC 1991 (Archivos 17), pp. 752-763.

Gnutzmann, Rita: “Perspectivas narrativas de El llano en llamas, de Juan Rulfo”, Anales de literatura hispanoamericana 1 (1972), S. 321-336.

González Boixo, José Carlos: “Lectura temática de la obra de Juan Rulfo”, en Rulfo, Juan: Toda la obra, Madrid: CSIC 1991 (Archivos 17), pp. 549-560.

Rodríguez Monegal: “Relectura de Pedro Páramo”, en Campbell, Federico (ed.): Juan Rulfo ante la crítica, Era, México, 2003, pp. 121-135.

Sommers, Joseph: “A través de la ventana de la sepultura: Juan Rulfo”, en Rulfo, Juan: Toda la obra, Madrid: CSIC 1991 (Archivos 17), pp. 728-740.

Sommers, Joseph: “Los muertos no tienen tiempo ni espacio”, en Campbell, Federico (ed.): Juan Rulfo ante la crítica, Era, México, 2003, pp. 517-521.

[...]


º Cuentos narrados en primera persona

* La indicación de las páginas se refiere a la edición de Carlos Blanco Aguinaga, CATEDRA, Madrid, 2004.

[1] “Juan Rulfo examina su narrativa”, en Juan Rulfo: Toda la obra, p. 878.

[2] Carlos Fuentes : La Nueva Novela Hispanoamericana, p. 16.

3 de 21 páginas

Detalles

Título
"El llano en llamas" y "Pedro Páramo", de Juan Rulfo - resumen de las obras y apuntes interpretativos
Universidad
University of Cologne
Autor
Año
2007
Páginas
21
No. de catálogo
V111245
Tamaño de fichero
395 KB
Idioma
Español
Etiqueta
Pedro, Páramo, Juan, Rulfo
Citar trabajo
Nils Winterfeldt (Autor), 2007, "El llano en llamas" y "Pedro Páramo", de Juan Rulfo - resumen de las obras y apuntes interpretativos, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/111245

Comentarios

  • visitante el 15/6/2010

    Esta super bueno este resumen lo eh estado leyendo y creo que con esto me basta para tener un buen resultado en mi examen grasias :)

  • ABRAHAM ROJAS el 3/11/2010

    ESTHA GENIAL

  • elidet m.c el 11/9/2011

    k ia no sigue nada despues de "pichon agacho su cabeza"??' por favor pongan algo

  • elidet m.c el 11/9/2011

    rapido es poara hoiiiii

  • visitante el 10/1/2012

    esta obra es una de las mejore que e leido
    es genial

  • visitante el 29/5/2012

    estan bonitos todos los poemas zierto o no chicos

  • visitante el 21/4/2013

    este es super bueno no podrías hacer uno con el cuento es que somos muy pobres

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Título: "El llano en llamas" y "Pedro Páramo", de Juan Rulfo  -  resumen de las obras y apuntes interpretativos


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