Ideología de Género. Camino hacia la crisis humana y cultural


Tesis de Maestría, 2020

132 Páginas


Extracto

índice

Introducción

1. Reseña histórica
1.1 Hacia la época de la oscuridad: contemporáneo

2. Identidad e ideología de género
2.1 Qué es identidad?
2.2 Qué es ideología y género?
2.3 Génesis de la Ideología de género

3. La ideología de genero y la sociedad
3.1 Escritores y su influencia

4. La crisis social
4.1 Metamorfosis social
4.2 Tipos de identidad sexual
4.3 Tipos de orientación sexual

5. Iglesia en el mundo de hoy
5.1 La Iglesia y la sociedad
5.2 La familia y la sociedad
5.3 Los niños y la familia
5.4 Sexualidad y religiosidad
5.5 La mentalidad de la muerte

Referencias

Introducción

Una transformación cultural. En esta etapa contemporánea la sociedad está sufriendo una transformación psico-cultural, una esquizofrenia social, dónde, se etiqueta de intolerante a la verdad y a la libertad. Aquí, todo lo absurdo y lo incoherente es un ideal humano y toda la realidad natural es una aberración mental. Se vive en un mundo donde las falacias nunca pensadas y difíciles de imaginar, han surgido como metas de la naturaleza y de una nueva raza humana. Esto es un síntoma que ha venido ganando terreno a lo largo de la historia y en las diversas etapas ha generado su desarrollo; teniendo su mayor auge en la época moderna donde se origina el libre pensamiento, que no es nada malo, pero, tiende su base en la libertad mal usada o en el conocido libertinaje de pensamiento, de ideas, de métodos, de visiones absurdas e ideológicas que van gobernando paulatinamente los diferentes estados tanto político, social, cultural y económica como en la eje de la naturaleza humana y en todos sus niveles: psicológico, racional, sentimental, fisiológico y de identidad. La tendencia que determina la implantada tesis, es para eliminar dos derechos fundamentales sobre los niños: el primero, es la oposición al derecho a la vida desde el primer instante de concepción y, el segundo, es la sustitución al derecho original de la familia natural, varón-mujer, o biológicamente, esperma-óvulo; ahora se admite la suplantación ortopédica de la familia en todo los campos psico-sociales y culturales generados por la introducción de las nuevas ideas de desarrollo en las especies femeninas y masculinas, y en la construcción de los nuevos seres humanos por la vía de la manipulación genética. La iglesia, en el Concilio vaticano II, en sintonía con el Papa Juan Pablo II mira en estos acontecimientos, el rumbo donde se juega el destino de cada persona, como ente particular, y con ella, la humanidad. Son los problemas que van desde “el feminismo al colonialismo, pasando por la relación-ciencia, fe y la ecología” (Fazio. 2015, p. 447). En todo este trayecto se encuentran las distintas interrogantes entorno al conocimiento, por ejemplo: quién soy; por qué existo; cuál es el principio y el origen del mundo; de dónde venimos y a dónde vamos; qué hay después de la muerte; el hombre tiene alma y qué es el alma; qué es el ser humano, qué es el ser, qué es sexualidad, qué es sexo. Las cuestiones filosóficas se integran a las -cuestiones del ser-, las mismas que dan origen a las ciencias actuales, como por ejemplo la medicina genética y la psicología, o, las diferentes ciencias socio-antropológicas que estudian al ser humano en relación con todo su entorno.

La vida científica empieza con la admiración de la naturaleza y su entorno. El punto central es indagar la existencia del ser humano en el mundo y en su mundo. Esto hace del pensamiento, el ojo de un huracán, que intenta organizar los indicios de la gran aventura de este desarrollo, y radica a aquí la clave, que no se puede separar al hombre de su naturaleza y de su historia, lo cual permite observar, que, “el largo pasado constituyen las reflexiones filosóficas que versan sobre el alma y la mente humana” (Burgos. 2014, p. 16), y en ellas se han ido concretizado paulatinamente, a lo largo del trayecto todo lo que versa como ciencia. La naturaleza tiene su rumbo y su cronología, su enfoque y su visión. En la Era Antigua, tenemos el ejemplo: el sentido del alma, teoría animista, para la cual todas las cosas animadas e inanimadas tienen alma. El alma es el motor que mueve la existencia del cosmos. El sentido del alma es trasmitido en el trayecto histórico y se coloca como base en la fe religiosa de los pueblos, así es la comuna del inicio, llamado Dios. Con el tiempo se determina una nueva visión y surge un nuevo concepto de alma, que le ubica en la psique, teniendo así, la parte racional como base del conocimiento y del actuar humano. En la Edad Medía, se afianza la espiritualidad sobre la razón humana. Es el tiempo donde la fe y la razón se toman de la mano, pero a la misma vez, crece más rápido la visión del alma universal, el primer motor: es Dios. La teología cristiana está fuertemente marcada por la cultura greco-latina y por la filosofía helenista. Es el tiempo donde se tiende a convertir a los filósofos helenista en “los fundadores de las religiones” (Gaarder. 2016, p. 181). Dios es el creador del universo, siguiendo el análisis bíblico, de los dos primeros capítulos del libro del Génesis. En la iglesia surgen los grandes dogmas de fe y la teología, que centran su corazón del análisis de la Sagrada Biblia. El ser humano es participe y co-creador de la naturaleza que está llamado a procrear y conservar la vida en todos los niveles, desde su génesis en el vientre hasta el último instante de su muerte natural. Es la teología que predica la vida y la unidad humana.

La época contemporánea camino hacia la oscuridad. En el mapa cronológico del individuo contemporáneo, es el humanismo distorsionado que vive envuelto en la fase oscura del ámbito intelectual, racional, psicológico, lingüístico, pragmático y existencial. Mario Bungue (2002, p. 20), en su objetividad sobre la crisis de pensamiento filosófico expone: “La cosmovisión humanista es en parte aceptable para quienes creen en lo sobrenatural, en tanto sean tolerantes con los no creyentes y deseen hacer algo para mejorar el estado del mundo. En cambio, un ateo o un agnóstico indiferentes a otros seres humanos no merecen ser llamados humanistas, porque la marca distintiva del humanismo es su interés por la humanidad”. Esta etapa expresa el rompimiento dual entre el pensamiento y la materia, entre el cuerpo y el alma, entre la esencia de la razón y la esencia de la experiencia humana, entre el juicio colectivo y la ideal individual, entre el concepto y la propiedad de la palabra, y lo romántico no tiene la entidad del amor. Es la época que ha transformando el universo corporal en objeto de culto; a la vez la sustancia humana está rota en un incontable número de partes que se va perdiendo en el cataclismo egocéntrico de nuevas ideologías que destruyen, en nombre de la libertad, la ética de los actos sociales y humanos. Florecen cambios en la forma de pensar, de sentir y de ver el mundo. Es el tiempo del cambio radical, donde se opta por la muerte del indefenso en nombre de la libertad: la mujer deja de ser madre por obsesión de adquirir lo que posee un hombre. De esta manera, surge la transformación de la mente, de la pasión, del deseo corporal con nuevas armazones psico-fisiológicas: el cuerpo del varón procura posturas femeninas, el cuerpo de la mujer adquiere características masculinas, y, en muchos casos, cualquiera de los dos, se niegan a sí, toda su estructura anatómica original. El ser ya no tiene alma y el físico ya no tiene forma ni cuerpo, pero al mismo tiempo es objeto de admiración que allana un proceder especial del sentimiento, donde el amor se hunde en el pantano de la satisfacción genésica.

La Historia tiene su propia lógica. Las mentes inquietas caminan en el mundo de la curiosidad, pero hay ciertos acontecimientos que se salen de esta lógica científica y racional. La literatura científica se ha nutrido a lo largo del camino con contenidos de algunos moldes artesanales con metodologías llenas de folklor, de creencias, de religiones, de ideologías, de pensamientos y de la vida cotidiana, quitando de su centro la tarea que teje a la persona en la familia, aquel “lugar donde los padres se convierten en primeros maestros de la fe para sus hijos”1. Pero lo más importante, es señalar el contenido de la comprensión interna de la cultura actual en su abanico estructural psico-social que se inserta con gran poder en el gobierno humano. El desafío que va planteando en esta etapa, tiene como eje central el campo del erotismo, que ya posee un significado de espíritu particular, donde al hablar de sexualidad se hace en el ámbito de lo más íntimo del vocablo -es más mía- que vincula la existencia del sujeto. Es una expresión que personaliza al individuo en la realidad total de ser un alguien personal, cayendo en lo egocéntrico de lo somático del cuerpo y de la obscenidad. Se pierde lo sacro de la sexualidad y se seculariza el alma humana. De tal forma, la historia tiene un contenido único, donde el ser humano, va pintando su obra de arte con un interés seudo-científico lógico o con una visión abstracta de su presunción interna y particular, que monta para la admiración del gran conglomerado cultural.

La muerte entre la religión o la sexualidad. Al hablar de la iglesia, se viene a la mente, sus normas, ritos, leyes y devociones del pueblo que van circunscribiendo metodologías que en la actualidad parece insuficiente. La nueva mentalidad antropocentrista de la sensualidad, “trata de una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la superficie de la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento”2. Se pierde la verdadera anamnesis de la sexualidad como fundamento histórico cultural y espiritual de la natura humana. Las nuevas mentalidades ideológicas se revisten de una espiritualidad desencarnada, queriendo domesticar la belleza mística de lo sexual. Se rompe así, la relación entre Dios y esencia humana, fabricando una especie de lazo relacional con todo tipo de naturaleza material, energética cósmica, psico-emocional y genital-sexual, y en especial crea una metástasis socio-cultural de identidad. Este pensamiento lleva a un desequilibrio del fundamento productivo de la espiritualidad y la sexualidad que hace perder la libertad al ser humano, que enferma y se “entrega a las fuerzas ciegas del inconsciente, de las necesidades inmediatas, del egoísmo, de la violencia”3. La mentalidad actual, de la ideología del género, pone en la línea del combate a la religión, del amor-puro, para ser aniquilada por la aceptación de una genitalidad, deseo-pasional, que construye al género en una libertad de aspersión corporal. La religión, es vista, en este mundo, como un algo que pone al acto sexual en un credo o, mejor dicho, en un ritual de actos asignados e imposiciones al cuerpo, que domestican al individuo para que actué bajo el amparo de una serie de prohibiciones que son aceptadas dentro de la estructura del dominio patriarcal del varón sobre la mujer. Destruye el sincero trayecto histórico del amor en su génesis donde “la pareja que ama y genera la vida es la verdadera estructura viviente”4.

La familia, columna vertebral de la sociedad. Los periodos conflictivos que ha vivido el nombre de –familia- son diversos y distintos, de acuerdo a cada época que se presenta en la cultura. Su variado esquema presenta la transformación de la conocida familia tradicional, en derivados sociales, por la contemplación de nuevos esquemas ideológicos. En la época moderna surgen los nuevos estilos tradicionales de familia, los casados, los no casado, las proles ensambladas y reconstruidas; los nuevos estados de relaciones extra conyugales con diversas costumbres y pautas sexuales de erotismo y de un seudo-amor que se dan en las parejas abiertas y, parejas homosexuales de varones o mujeres. La conocida familia tradicional poco a poco ha ido perdiendo la consideración de ser la fuente principal de la construcción social, por la virtud de la castidad que era del cuidado conyugal, porque la sexualidad es el “lenguaje interpersonal donde el otro es tomado enserio, con su sagrado e inviolable valor”5. Ahora, está revestida de nuevos derivados sensuales de las culturas nacientes. En el mundo de hoy las relaciones denominadas igualitarias, libertad de expresión sexual-genital, tanto el varón como la mujer se pueden expresar como un proyecto más simétrico, menos jerárquico y sin ningún rol asignado de pareja. La medula de la sociedad, la familia tradicional, se ha roto, por la crisis domestica producida por los nuevos tipos de mujer, germen de nuevas masculinidades, que surgen en referencia a la sublimación femenina. Así, el tema de los hijos se queda en la cuerda floja, se habla de derechos de los hijos, pero no se cumple su deseo, ya que, solamente se pinta de colores los escritos, porque se satisface las vagas necesidades de sentimientos vacíos de los nuevos logotipos fabricados de familia. Es un gran problema las relaciones interpersonales y la integración del uno con el otro, “los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar”6, sobre todo en el matrimonio. La relación varón-mujer sufre la profunda crisis, generando la separación, reflejo de la mala calidad de los valores y la imposición de políticas maritales; su universalidad se ha deteriorado y las experiencias humanas significativas se han cambiado por expresiones individuales y egocentristas.

La importancia de este esquema. El análisis sobre la ideología de género adentra a la ruta histórica que tiene el ser humano en el ámbito socio-cultural. El panorama equidista en las preguntas: ¿por qué es importante anular la genética biológica del ser humano? ¿Por qué es importante asentar la cultura sobre lo biológico? La visión de la cultural femenina7, se ve oprimida por el esquema patriarcal, considerado como una estructura formada por la historia social que delimita esquemas de comportamiento al individuo encerrado en una determinada categoría. Se pone énfasis en el aborto como derecho de la mujer, pero se anula el derecho del hijo-infante; para la madre nunca puede un derecho el asesinato del hijo. En la primera, se trata de resolver dichas cuestiones, por medio de la reseña histórica que permite divisar como el pensamiento de la filosofía, empieza a dar un giro, no en su esencia, sino en su contenido y forma de calcular el conocimiento intelectual desde una perspectiva feminista anti-patriarcal, cayendo en un oscuro pensamiento contemporáneo que se define con un nuevo perfil antropológico hacia el ser. Se pasa a un segundo plano, donde se delimita la identidad e ideología de género. Se determina una definición más clara sobre la ideología de género y su desarrollo histórico en el pensamiento, y el deterioro paulatino de la esencia biológica del ser humano y se coloca poco a poco la cultura feminista como el sostén de la sociedad que determina la identidad de cada individuo. En un tercer capítulo, se continua con la ideología de género y la sociedad, la cual se expone a diferentes pensadores, filósofos, antropólogos, sociólogos, psicólogos y reformadores feministas que han ayudado a organizar en un mayor fundamento los campos ideológicos de género y culturales feministas sobre la base biológica. Esto subsidia al surgimiento de las nuevas identidades humanas y estructuras femeninas. En un cuarto punto, la crisis social con la metamorfosis que genera este tipo de ideología en la sociedad con sus diferentes derivados ideológicos y sexuales. Intensifica el contenido del valor de la educación cultural feminista que se sobrepone al campo biológico, como oposición feroz ante la cultura judeo-cristiana, condenando a la iglesia y su valor en el matrimonio y la procreación. Por último, se acentúa la visión de la iglesia en el mundo de hoy, la cual ayuda a determinar la quimera errónea que presenta la ideología frente al catolicismo y la verdad que enseña sobre la sociedad y su contenido antropológico. Los puntos permiten reflexionar que la ideología de género penetra en la sociedad generando una crisis de contenido tanto humano, psico-emocional como socio-cultural y religioso-espiritual, que intenta orientar la personalidad a la cultura feminista como centro de construcción social-cultural de la identidad, y deteriorar así, la esencia biológica de toda la naturaleza.

1. Reseña histórica

Cada época histórica está llena de hechos importantes. Se denomina época a cada etapa de la historia que está determinada con acontecimientos que marcan la trayectoria de la línea humana. El mensaje que imparte el Papa Pablo VI, en su Carta Encíclica Humane Vitae (1968, No. 2), abre el panorama para entender de mejor manera los grades hechos que determinan una etapa, en este caso la modernidad: “se asiste un cambio, tanto en el modo de considerar la personalidad de la mujer y su puesto en la sociedad, como el valor que hay que atribuir al amor conyugal dentro del matrimonio y en el aprecio que se debe dar al significado de los actos conyugales en relación con este amor”. Se tiene de esta manera las cinco etapas:

- La prehistoria extendida desde la existencia del hombre en la tierra hasta el nacimiento de las primeras civilizaciones, aproximadamente 3300 a. C.
- La creación abraza un proceso evolutivo de la naturaleza entera.
- El proceso evolutivo abarca la creación del Universo, la naturaleza y el ser humano.
- La Época Antigua, desde 3300-3500 a. C., hasta el 476 d.C., que va desde las edades del Hierro y del Bronce, hasta la caída del imperio Romano:
- cambio del estilo de vida de nómada a sedentario;
- se dan los grandes avances del conocimiento del ser humano,
- surgen las religiones politeístas: hinduismo, y; las monoteístas: judaísmo, cristianismo;
- la antigüedad clásica: es la expansión de la cultura griega y romana; afianzamiento de la cultura Judeo-cristiana.
- la antigüedad tardía: etapa de transición del esclavismo al feudalismo.
- La Época media, desde el siglo V al XV:
- la visión Teocentrista: se caracteriza por la expansión del cristianismo, cultura judeo-cristiana, como religión oficial, predominante y universal en la Europa;
- gobierno en conjunto: el Estado y la Iglesia; se denomina, época oscura.
- punto central del intelectualismo secular sobre la Iglesia: presenta la figura de un Dios severo y castigador que domina todas las esferas de la vida.
- El ideal extremista de la ideología de género: pierde la idea de Dios, no hay formas esenciales, no existe la universalidad de las cosas, sólo existen sustancias primarias: “Dios crea directamente las cosas de acuerdos a su voluntad omnímoda, sin mediación de esquemas general inteligible alguno y, en consecuencia, las cosas creadas carecen de un troquelado común que vendría a constituirse en su esencia” (Amorós, 2000, p. 32). Corrompe de tal magnitud la dimensión humana en su existencia terrena, su fase temporal y su vocación sobrenatural.

- La Época Moderna, desde el siglo XV al XVIII:
- es la época del auge de las ciencias individuales, del subjetivismo, de los descubrimientos y de los inventos, de la industrialización y, de los eventos culturales más importantes:
- el Renacimiento, visión Antropocentrista (S. XV-XVI): Es la etapa conocida como la liberación del ser humano de las ataduras religiosas. El ser humano vuelve a ser el centro de la vida y de la historia.

Se origina el movimiento intelectual del humanismo: se pone al ser humano dotado de razón como eje nuclear de la creación, “la misma conciencia más aguda de las discrepancias existentes hoy en el mundo, producen o aumentan contradicciones o desequilibrios”8.

Es el inicio de la secularización de la cultura: rompe la relación de unidad con la cultura judeo-cristiana, y su concepción universal pretende dominar todos los campos del saber, rescatando el pensamiento y las obras de la antigüedad especialmente de la cultura grecolatina y hebrea.

La formación cultural del individuo debe ser en todos los campos sociales. El invento de la imprenta proporcionó al humanismo el impulso para ser conocido en todas partes y ayudo a difundirse el secularismo. Se sienta las bases para la filología moderna y en lo religioso contribuyo para el triunfo de la reforma protestante que acusa a la Iglesia católica de desviarse del cristianismo original.

- La Ilustración, visión racionalista: es el tiempo del pensamiento racional y del análisis empírico sobre la realidad. Concibe la cultura orientada por la ideología de progreso, formada en tres esferas: la ciencia, la moralidad y el arte, que se validan por medio de la verdad, el deber y la belleza.

Es el análisis de observar el universo sin la presencia de Dios: él no es necesario, se prescinde y se niega su existencia divina, es una utopía irracional y un invento humano. “What is a worshiped as divine is really a synthesis of the human perfection. Theology is anthropology and, therefore, the hidden meaning of Christianity is atheism” (lo que se adora como divino es realmente una sisntesis de la perfeción humana. La teología es antropología y, por lo tanto, el significado oculto del cristianismo es el ateísmo) (Harvey. 1997, p. 25). Se rechaza la revelación divina cristiana, por ser una superstición y una creencia de poder irracional de monarquía absolutista, surgiendo una florida religión con base en lo natural y racional, en algunos casos el ateísmo es la auténtica emancipación del ser humano.

Es el inicio de la filosofía de lucha conocida como “ideología”: es un pensamiento con interés práctico y político, como es la comunista-socialista, con su auge el marxismo.

También, en esta etapa, la moral se desliga de lo teológico y metafísico, y se vuelve racional y autónoma como base del derecho natural. Por lo tanto, la ilustración desacraliza el mundo, y, se independiza de la vida moral y política de contenidos religiosos.

- La época contemporánea desde el Siglo XVIII al XXI:
- se centra en la evolución de los deberes, derechos y libertades humanas; se genera un clasismo social generado por la capacidad económica; adelantos tecnológicos y medios masivos de comunicación.
- El Posmodernismo, es la etapa del Relativismo: se refiere a la época del movimiento histórico-cultural que surge en occidente a partir del S. XVI y persiste hasta el S. XX. Es la época que se robustece la cultura feminista, la concepción individualista y hedonista, y su foco es la autorrealización personalista.

La posmodernidad invita a llevar juicios filosóficos sobre la modernidad, donde rescata fragmentos del pasado y se ahonda en la crítica a la modernidad.

Es la época que produce cambios sociales, culturales y religiosos de consumismo, que nunca había sobrevenido en la historia, y se intenta establecer relaciones entre cultura-religión y trabajador-industria. Rehúye a las ideas claras y distintas: “el principio posmoderno de libertad de elección se traduce semánticamente como libertad de dar a las palabras el sentido que se quiera” (Peeters. 2010, p. 63).

La postmodernidad es la desconstrucción antropológica y de la cultura: desbarata al hombre, desintegra la unidad y la identidad personal. Esta desconstrucción se convierte en la libertad que otorga derechos en contra de la naturaleza personal y en contra de la verdad antropológica y divina.

- La modernidad liquida9 : es una mutante sociedad que sustituye a la posmodernidad caduca. Centra su visión en la nueva creación del ser humano, liberado de su carácter biológico que se considera cualidad de la cultura opresora y, se llega a delimitar el género sexual, la orientación sexual como una elección de acuerdo a los sentimientos subjetivos, transformando profundamente la esencia de la naturaleza.

- época de la Revolución: subversión contra las pervivencias tradicionales. Su objetivo principal es separar en su totalidad la vida humana de la divina; se da el origen de guerras, matanzas, odio entre naciones, racismo; el desprecio de la verdad y de la moral; tiranía del relativismo, revolución industrial y técnica; revolución demográfica; repudio a la religión y a lo sacro del mundo.

Es el cambio acelerado del tiempo que trastoca el orden establecido y emplea generalmente medios violentos para conseguirlos.

Etapa de la paz relativa: conflictos escasos, aislados y de corta duración.

Se modifican sensiblemente los modos de pensar y actuar de las personas, los sistemas y los regímenes políticos, la sociedad y la economía, la educación, el arte, y la comunicación. Las naciones intentan implementar los principios de liberalismo subjetivo-individual en su política.

- Laicismo: impone la censura de toda mención de Dios e irracionalidad posmoderna. Es un fenómeno que trasciende el ateísmo o agnosticismo social.

Para el pensamiento laico la cultura y la política no coinciden, y se opone el carácter doctrinal y dogmático, es decir a la rigidez de la ortodoxia, porque tiene que ver con la diversidad, y se contrapone al monismo de los valores en orden jerárquico. “Están convencidos de que el futuro reinado del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos los deseos de su corazón”10.

Tiene como características: distinción entre las esferas de la política y la cultura; la autodeterminación; la independencia y el ejercicio de la crítica, crisis filosófica; mediación de los conflictos; la no ideologización y la tolerancia; la revolución y derechos femeninos y la identidad de género, condición mínima para la convivencia libre entre subjetividades; tiene un carácter dinámico que le permite renovarse y modificarse constantemente; es un producto de la relación entre los distintos sistemas de ideas y valores; establece un nexo entre moral y política como sistema ético y como sistema de poder que se encuentran libres de comunicación de significados.

1.1 Hacia la época de la oscuridad: contemporáneo

La Etapa Moderna. Se tiene la re-valoración del ser humano como la raíz de todo. Es el tiempo dónde la razón toma nuevamente su rombo, dejando en el pasado a la fe religiosa. Se tiene al ser humano como el ser racional absoluto. Surge el desarrollo de los tres grandes inventos: la pólvora, la brújula y la imprenta. La brújula ayuda a orientar y genera los nuevos descubrimientos de otras tierras; la pólvora, genero la existencia de armas más poderosas; y, la imprenta, ayuda a la impresión y difusión de las nuevas ideas humanistas. Provocando la fervorosa imaginación creativa del individuo en la historia, y se coloca a la figura de Dios y a experiencia religiosa en el lugar de los mitos, “The idea of god is really a composite of human predicates” (la idea de Dios es realmente un compuesto de predicados humanos) (Harvey. 1997, p. 25), y todos los actos, las acciones, el pensamiento y el conocimiento, es decir, “la ciencia es un hecho humano” (Popper y Kund. Cit. En Burgos, 2104. p. 30). Es la época donde el sentido racional de cada sujeto ayuda a la motivación para construirse a sí mismo y crecer como persona. Hablar del siglo XVIII, como el siglo de la ilustración, el siglo de la razón, es enfocarse más en un movimiento de reforma moral que intelectual, el cual tiene sus ideas en formulaciones universales del pensamiento y la actuación del ser humano. Es una respuesta a las guerras civiles confesionales, a las crisis sociales, económicas y revolución científica dados en los siglos XVI y XVII. El catolicismo pos-tridentino y la ortodoxia protestante, no pudieron tener el control de los fieles y, los principados caprichosos eran incapaces de mantener la paz, y esto puso en tela de juicio la legitimación del poder secular. Las relaciones mantenidas, desde el siglo XVIII, entre el desarrollo religioso-eclesiástico y el desarrollo socio-cultural, entre el cristianismo y la ilustración, entre la religión y la educación, manifiestan distintas culturas nacionales y subjetivistas, y sistemas socio-confesionales que hablan de una progresiva desmitologización del cristianismo, como cultura judeo-cristiana, donde a juicio de la razón se sacaría una fe purificada a la luz de la verdad. La pretensión de la validez universal de los derechos del hombre y del ciudadano que fueron propagados por la ilustración, en el hoy, se encuentran amenazadas por minorías fundamentalistas de pensamiento y de una identidad supuesta liberadora.

La hermanada lírica. La mujer española conoce el amor-deseo a otras mujeres y quiere defender sus apetitos. Es el trance máximo de la feminización literaria que se centra en el fenómeno nuclear del romanticismo femenino, legitima un corpus compacto, con versos llenos de solidaridad y de amor dirigido principalmente a otras mujeres, con insinuaciones de lesbianismo. “El año 1841 marca el inicio del excepcional boom de publicaciones femeninas respaldado por el liberalismo romántico que incita al derecho de expresión” (Medina. 2002, p. 14). La Revolución ayuda a medrar la vida y la educación de la mujer española matizada por el nacionalismo, a la clase burguesa acusan de ser portadoras de modas extranjeras. La literatura burguesa se transforma en vehículo de propaganda nacionalista y afirmación de valores castizos y patriarcales; unas escriben dentro de los limites maternal y simbiótico, y otras pierden su identidad femenina, con la ejemplificación de la virilización y la masculinización que lleva rumbo al modernismo. El grupo de “las marimachos”11, constituyen una amenaza androginia con un status quo patriarcal; “las mujeres deberían alejarse del hombre lo suficiente para aprender a defender su propio deseo y a descubrir el amor hacia otras mujeres” (Ibídem. p. 8), es el prototipo de la mujer nueva, y su liberación sexual influye en los poetas del momento.

España a mediados del siglo XIX. La historia de la sexualidad no se debe ver como el conjunto de la historia española, sino como referencia en el marco más general de la génesis de la razón sexológica como está constituido en el mundo occidental. El saber del sexo, la ciencia de la sexología cobra cuerpo en el siglo XIX por medio de una esculpida serie de figuras, de tipos de subjetividad y un conjunto de problemas históricos que se pretende perfilar:

- las técnicas de medicación: el problema del onanismo y del niño masturbador origina la pedagogía sexual y, ayuda a configurar la sexualidad infantil
- La definición de subjetividades periféricas: hermafrodita, la tribu de los perversos, son la fuente de la emergencia de salud y de la identidad sexual.
- Estigmatización sexual femenina: lo femenino como negativo sexual por la prostitución, la ninfómana y la mujer histérica.

Desde la antropología al cambio socio-cultural. Los discursos literarios de parte de la mujer es una guerra llena de vicisitudes condicionados por los cambios estéticos, políticos y literarios de lenguaje femenino que va en oposición al lenguaje patriarcal. Con el surgimiento, a mediados de 1970, de la nueva antropología de la mujer, ha ido abrazando cada vez más los campos clásicos de la antropología como son: el sociocultural, el lingüístico, el arqueológico y físico, aunado a ello su estudio en el campo de la antropología religiosa, con toda su determinada variedad de metodologías, perspectivas teóricas y de contenidos, subcampos y subdivisiones que cada una de ellas abarca en referencia a la evolución humana. Para los nominalistas radicales los términos abstractos como: humanidad, ciudadano, patriarcado, feminidad, blanco, negro, no tiene significado propio, siendo sólo etiquetas sociales compuestas, sonidos vocales, con realidades que tiene un parecido muy vago.

El fracaso del proyecto de la modernidad. La transformación socio-cultural y económica de los siglos XIX y XX, tienen como presupuesto a la ilustración, que de alguna manera ha sido la intención o la consecuencia. El pensamiento ilustrado penetró en la teología y en la praxis eclesial de manera especial en el protestantismo, que destierra el sentido del pecado y la autoridad moral como jerarquía eclesial, dando un origen a las mentes blandas y permisivas. El liberalismo del siglo XIX, releja su lado más sensible: la libertad de expresión, como defensa para destruir el orden tradicional, la fe segura y así abrir el camino para la catástrofe revolucionaria: “la opinión pública justifica algunos atentados contra la vida en nombre de los derechos de libertad individual”12. La opinión pública- crítica y la vida social e individual ya no está gobernada por la iglesia, sino por la burguesía. Las grandes pasiones ideológicas como el liberalismo, el nacionalismo y el socialismo, dominaban las voluntades humanas del siglo XIX; mueven el deseo de la libertad en su orden económico y político, de idea y nación. Las transformaciones políticas afectan en diversos campos: la constitución sustituye a la monarquía, el parlamento construye el puente hacia la democracia. El movimiento feminista se radicaliza con nuevas ideologías en contra del orden social, la familia y sus valores, de sobremanera contra el matrimonio considerado como la campaña histórica de opresión femenina. Surgen nuevas campañas de anticoncepción y homosexualidad en Estados Unidos, por Margaret Sanger (1979-1966), fundadora de la Federación Internacional para la planificación familiar (IPPF, en 1914), con el fin de promover el control de la natalidad. En 1916 abrió la primera clínica de control de nacimiento en Brooklyn y, en 1921, en Londres; también en el mismo año funda la Liga Americana de control de Natalidad, que, en 1942, se convirtió en la Federación Americana de Planificación Familiar. En 1922, publico The Pivot of Civilization (Eje de la civilización). Emma Goldman (1869-1940), anarquista y nihilista, aceptaba la violencia como un mal necesario en la trasformación social. En Inglaterra Marie Stopes (1880-1958) discípula de Sanger y con los mismos ideales. La Organización Marie Stopes es una principal promotora de la salud sexual y reproductiva en 39 países del mundo.

Una transformación radical. Los dos últimos siglos XIX y XX, casi todo se ha invertido, lo que se tenía en el siglo XVIII, como una gran distancia ahora es todo lo contrario, pasando de la aldea rural de la época pre-industrial a la aldea global de la sociedad de la información. Es el camino hacia una nueva civilización. La realidad socio-científico e intelectual de la época contemporánea no sólo incorpora el avance tecnológico-científico de las ciencias y del mundo desarrollado, sino que desgarra cada vez más la presencia de Dios de la vida cotidiana tanto a nivel familiar, social, cultural, educativa y laboral. Ella pone como utopía mitológica a la experiencia religiosa: “la rebelión del hombre contra Dios en el paraíso terrenal se añada la lucha mortal del hombre contra el hombre”13. Con referente a la mujer, ella ocupa ya diferentes ámbitos científico-intelectual, socio-culturales y político-económico como parte importante del desarrollo humano. El siglo XIX funda sus rices en la doble revolución de lo económico y lo político, iniciada en el siglo XVIII. La fase más abrupta de la historia de la humanidad en el siglo XIX, es la primera guerra mundial, que sirve como puente para el siglo XX, centuria apodada americana que ha terminado por ser global y planetaria. El siglo XX, contenida por la trasformación dada por la aplicación masiva de la ciencia al proceso productivo, a través de la revolución técnico-científico, vivibles en lo cotidiano. El siglo XX abarca cuatro grandes problemas:

- logros y conflictos alcanzados entreguerras: alianzas cambiantes de tres modelos socio-políticos: la democracia liberal, el fascismo y el comunismo.
- La ilusión del siglo: a la vez cautivadora y decepciónate, es la Revolución soviética, y los regímenes socialistas de la URSS, la China, en países de Europa oriental y en países del tercer mundo.
- Los años dorados: pactos sociales entre acciones del estado y demandas de las clases sociales. Expansión de la economía y del Estado de bienestar en países occidentales de América, del Extremo Oriente y Oceanía.
- Nacimiento del Tercer Mundo: Descolonización de territorios creados a fines del siglo XIX y disueltas a inicios del siglo XX.

El oscurantismo contemporáneo. En la vida de la historia, ha surgido varias épocas denominadas “Edad Oscura” que encaja un tiempo determinado de la cronología humana para denominar una etapa carente de cambios significativos. También, se acepta con este nombre, a un lapso histórico que contiene escasez de referencia que permite construir las realidades estructurales de cambio de un ciclo a otro, por ejemplo, se tiene el periodo griego del Siglo XII al VIII a.C., época de gran importancia en la formación de la civilización griega; el Apogeo de Matiti, comienzos del siglo XVI a.C., territorio expandido por el Éufrates y alcanzo el Mediterráneo en dirección opuesta al territorio asirio, época atribuida a la oleada de conquistadores extranjeros y reorganización política dando lugar a los nuevos Estados de Mitanni y la Babilonia Kasita; el más reconocido, la Edad Media que comprende entre la Antigüedad Clásica y el Renacimiento, época apelada a la historia del espíritu Barroco: disposición anímica intelectual que derivan los sistemas de formas estéticos, estructuras económicas, la mentalidad social de la Europa medieval. El barroco es el Renacimiento, pero a la inversa. La gente antes de la revolución científica creía que le mundo está vivo, que es un juego dinámico de energía donde todo fluye, cambia y nada es estático, y quería saber cómo actúa la naturaleza, no para controlarla sino para saber vivir con ella. El planeta ahora está desnudo, es despojado de su propia naturaleza, y el ser humano está cayendo en el abismo de la excitación sin sentido ni razón, perdido del amor, de la exquisita sabiduría universal, tal como nos compartiría Galileo Galilei: La filosofía está escrita en este gran libro –el universo- que permanece abierto a nuestra mirada. Así, el universo es la estructura viva y existente de la dualidad, entre aquello que está latente a nuestros sentidos y percepciones, aquello que es pragmático, la materia, conjugado con aquella estructura que está fuera de nuestros sentidos, pero son percibidos, lo espiritual, que al complementarse crean la estructura real de este mundo perfecto. El universo humano ha sido saqueado de su ser; su individualidad se ha globalizado por medio de los sistemas sociales que abarcan no solamente al ser humano, sino también su leguaje, su conciencia, su cultura sea religiosa-espiritual o humano-social, sus actos, su comportamiento, confundiendo su autonomía con individualidad, su independencia con egocentrismo, así como señala Mae-Wan Ho (Cit. En Capra. 2002, p. 219): El organismo vivo tiende a ser visto como un mero montón de genes, totalmente pasivo, sujeto a mutaciones aleatorias y a las fuerzas selectivas del entorno, sobre las cuales carece de cualquier control. El mundo se encuentra rodeado de una fuerte carga ideológica, llena de documentos oficiales sean revistas, libros o cualquier otro tipo de publicación que se niega tanto la deformación sexual como los dos únicos modos biológicos que se encarna la humanidad: los masculino y lo femenino.

La actualidad, una época de complicaciones humanas. Se vive una completa desarmonía en el componente de la génesis humana. Todo lo absurdo es ahora la base para las nuevas generaciones, por medio de una imposición psico-cultural económica y social. La ideología del género es la nueva moda que ataca la raíz del ideal de la naturaleza humana: su genitalidad, su visión, su mundo, su concepto y su identidad. “Nunca en la historia de la humanidad, ni siquiera las ideologías nazis o regímenes comunistas más severos, se había logrado imponer a extremos como los que hoy empezamos a vivir” (Varela. 2017, p. 4). El auge de la filosofía individualista, feminista y el nihilismo son la columna vertebral que pone en crisis a la verdadera filosofía, y con ella procede el pensamiento absurdo sobre el mundo. Dicha visión surge de acuerdo al análisis de Mario Bungue, (2002, p. 256) porque: los códigos morales no son naturales, ni son dones divinos: son tan artificiales (hechos por el hombre) como los códigos legales. La diferencia estriba en que los derechos morales, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los derechos legales, están ancladas en las necesidades básicas del ser humano. La oscuridad del pensamiento distorsiona la base de la estructura humana. Con la perdida fundamental de los valores en todos sus niveles la catástrofe de la existencia humana crece desmesuradamente y rompe la armonía que existe entre su entidad personal con el cosmos. El ser humano deja de ser parte integrante de la unidad cabal del universo y se coloca como el único ser del todo.

La sociedad-red. Es la sociedad actual atrapada por la fuerza global y local de las ciber-tecnologías. Es una sociedad que está en riesgo, que se ha venido configurando desde la mitad del siglo XX. El desarrollo de la ciencia y su diversa tecnología aplicable, en el tercer periodo del siglo XX; plantean nuevos retos para la humanidad especialmente en el campo de la biotecnología y la genética: nuevas técnicas de reproducción asistida, manipulación genética, con más auge a la clonación donde “la anarquía intelectual de la Red es total: todo vale, hecho o fantasía, mensaje con sabiduría o sin sentido, elemento del sistema o elemento aislado, joya o basura. El ciberespacio es el paraíso del relativista cultural.” (Bungue, 2002, p. 28). Estos nuevos horizontes de investigación abren el camino de nuevas interrogantes sobre las posibles consecuencias y el equilibrio ecológico del planeta y la especie humana. En este lugar, la ética y el sistema de valores son incapaces de ofrecer soluciones, generando incertidumbre respecto a la dirección y decisión sobre dichas aplicaciones de investigación científica. Es la sociedad “alienada, atrapada en una trama de política, mediática, económica, cultural e incluso religiosa que impide un auténtico desarrollo humano y social”14. Es una dinámica nunca antes vista en la historia, que genera un problema por el impacto social que puede afectar a gran escala regional o planetaria. El siglo XX se caracteriza por la gran cantidad de mudanzas por la aceleración del tiempo histórico, especialmente en las dos últimas décadas. Es la época del juego entre lo divino y lo mundano, donde el cerebro ojea el cosmos que es “entendido frecuentemente como una sociedad estratificada: como una escalera que va de los seres superiores a los inferiores: este modelo es una especie de perspectiva evolutiva inversa del mundo, ya que supone que la escalera es estática y que los seres superiores dominan a los inferiores, en lugar de haber evolucionado a partir de ellos” (Bungue. 2002, p. 40). El ser humano se olvida que es creatura de la naturaleza y se transforma en el supremo dominador de ella. Surge la nueva lucha de clases sexuales con el derecho de dominio que impone su cimiento en la estructura cultural feminista sobre la humanidad genética y biológica, porque, al ubicar las situaciones de la cultura y lo social e irse en contra de la naturaleza biológica es ubicar todas las circunstancias en contra del don de la vida. En el siglo XXI, además del desarrollo de las ciencias tecnológicas, matemáticas y físicas, como base en todas las áreas del conocimiento, se impone la nueva visión antropológica cultural como parte importante del desarrollo global. La igualdad efectiva de género varón-mujer dinamiza la estructura social, que impone un amor-sexual-genital como base de desarrollo en torno a la libertad expresiva que demanda cada género individual, siendo reconocida como pieza de perfección cultural y social de la naturaleza humana.

La revuelta feminista. La revolución sexual en su primera etapa tiene una cronología de cien años (1830-1930): su encauce característico es el salir de la moral, según la nueva ideología, es impuesta por la clase burguesa y el sistema social patriarcal que oprime a la mujer, basado en el escrito del alemán F. Engels, “origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. La segunda revolución sexual, feminista radical y lobby homosexual, tiene su génesis en el año 1968, que tiene como sustento el cuestionar el “orden moral”15 existente, en una doble dirección: lo teórico y lo práctico social. Se estructura y se origina la ideología de género en tres escritos fuente: (1969): “Política sexual”, de Kate Millet, feminista norteamericana; (1970): “la Mujer eunuco”, de Germain Greer, escritora australiana; y, la obra más radical “dialéctica del sexo” de Shulamith Firestone. El movimiento feminista no es un movimiento de línea recta o dirección única, sus prácticas y formas no son trasparentes, ya que ha dado origen al desencadenamiento del sentido plural, a los feminismos. Es una política feminista porque nace de las mujeres, pero cede espacio a las disidencias genital-sexuales, de criterios ideológicos particulares de cada grupo o movimiento, porque no se ponen de acuerdo en su integración social. Tampoco aceptan ni permiten los códigos heterosexuales, porque dilatan los aspectos patriarcales, sin dar oídos al origen real que comprende los códigos epistemológicos del modo de pensar, de conocer, de amar y de vivir en sociedad. Este criterio nos permite conocer mejor la visión descrita por Beauvior, “el cuerpo no es una cosa, sino una situación” (Colombetti. 2017), donde el cuerpo, varón o mujer, pierde todo su valor fisiológico-sexuado, llegando a ser designado como dos seres dentro de una misma cosa, fijos por la simple expresión de la existencia, es decir, su característica, su visión, su inferioridad en términos de fuerza y de poder lo determina la cultura.

La libertad planteada por de Beauvoir. Tiene el problema de la conjugación con la libertad del otro, ya que el otro debe desear mi libertad. Este tipo de situación lleva a una lucha, un continuo conflicto en contra de libertades extrañas y distintas a la personal. Esta lucha adentra al proyecto propio de los aliados y adversarios en donde se necesita utilizar al otro como objeto para lograr la propia libertad, “lo importante es que haya por lo menos algunas libertades que reconozcan la propia” (Colombetti. 2017). Es necesario que haya otros que desean ser libres utilizando como punto de partida aquello que, para uno, tiene como fin. En este punto, la violencia no se termina, porque el ser humano está dividido, separado entre los otros, siendo “la libertad el único fin que justifica las acciones” (ibídem), ya que están empañadas de un proyecto particular. De la misma manera, la “ley moral”16 para ella no es algo ya constituido sino es algo que se construye y se ejecuta en la medida que el individuo se realiza sí mismo, porque la moral como el arte sólo es un método, por lo tanto, no es posible dar un criterio sobre el sujeto y sus actos. Los ideales de la justicia, la verdad, la ley son parte hipotética de un mundo ideal, poniendo así, “la adoración del poder humano sin límites”17. En este nivel, la libertad como fin está determinada por los medios que son la coherencia entre la acción y el contenido, ya que el fin último o dado no existe, porque el hombre es el fin para sí mismo, y lo más alto del hombre es el mismo hombre. La libre elección determina las acciones y los valores, una decisión política es una decisión ética. El problema planteado está en torno a la libertad sexual que se debe aprender a diferenciar, entre el amor esencial y los otros amores periféricos, porque cambia el sentido y la intencionalidad de la intimidad corpórea; es decir, entre lo eterno-divino del amor, con lo superfluo y pasajero de un romanticismo sentimentalista genitalizado. Ese amor esencial entre el hombre y la mujer, es “el amor mutuo entre ellos que se convierte en amor absoluto indefectible con que Dios ama al hombre” (catecismo, 1604). Es ese amor bendito en la fecundidad que se realiza como ciudadano de la cultura humana y como obra común de la creación.

La utopía de la libertad humana. Se presenta la adquisición de los bienes materiales como la realidad de la existencia humana. En esta línea el ser humano deja de ser el eje fundamental de cooperación para el desarrollo de la naturaleza y pasa a ser un objeto material de posesión. Postura llena del hedonismo desaforado como expresión intrínseca de libertad socio-cultural, desterrando la unión dual del amor, alma-cuerpo, libertad-expresión, encuentro-dialogo, entrega-donación, vida-procreación: “vive el sexo como evasión de sí mismo y como renuncia a la belleza de la unión”18. En los últimos tiempos se habla más de derechos sexuales y controles reproductivos, de equidad de género, autonomía e independencia económica y de libertades subjetivas individuales como pensamientos comunitarios y no ideas particulares. El movimiento feminista habla del derrocamiento de un sistema patriarcal opresor que priva de la vida libre a la mujer, en una alianza Estado-Iglesia, que impone el matrimonio y la maternidad como fuente de dominio. Su propósito de libertad se basa en el control natal, por medio de la conocida planeación familiar, en la cual, la mujer puede hacer uso de su cuerpo como libertad de expresión. El problema surge, cuando no se mira objetivamente en todos los niveles y cuando aquellos miembros de un Estado con pretensiones individualistas toman decisiones, deben ser “decisiones políticas, sus efectos sobre cada uno de sus miembros, hasta el más insignificante, debe ser tenido en cuenta, puesto que afectaran ineludiblemente a toda la red (Capra. 2002, p. 197). Por lo tanto, no sólo existe la violencia en contra de las mujeres, sino también existe en contra de los varones y debe ser tenida en cuenta, mucho más, es la profunda existencia de la violencia en contra de más los indefensos, que son, los no nacidos que no tiene ninguna oportunidad a expresar su derecho a elegir con libertad, “el aborto y el infanticidio son crímenes abominables”19. Así también lo establece las normas internacionales de Derechos humanos, sobre la protección de la vida, libertad y seguridad de la persona20 :

Párrafo 9) En virtud del artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, "todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona". En el artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos se afirma que "el derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente". El Estado tiene la obligación de ejercer la diligencia debida para prevenir y sancionar la privación de la vida, ofrecer reparación al respecto e investigar y enjuiciar todos los actos de violencia selectiva.

La sexualidad una construcción social. Pretende explicar que todos los fenómenos humanos, en términos de fuerza biológica identificable son un invento histórico basado en las posibilidades del cuerpo, cuyos significados se configuran en las diferentes etapas sociales. Entre los principales autores están Foucault y Weeks. Foucault introduce el enfoque histórico en oposición a la esencialista. La sexualidad como el comportamiento de componentes que varían de acuerdo al orden económico, técnicos, ideológicos y demográficos. Considera el sexo como una fuerza natural, asocial, eterna e inmutable, preexistente en toda la vida social que es capaz de configurar sus instituciones, siendo la sexualidad el resultado de formas de racionalidad plurales, encarnadas en discursos e institucionales de contornos diferentes, dinámicos fugaces de un campo pragmático. Por otro lado, Weeks, determina que las relaciones sociales generan las capacidades del cuerpo y de la psique; lo sexual se construyen mediante relaciones sociales, donde cada quien sostiene una concepción diferente de lo que considera su conducta sexual apropiada. Esta idea se desarrolla en el siglo XX, como un hecho multidimensional que la sexualidad es una conexión de lo histórico, de lo cultural, de lo social, de lo simbólico y de lo imaginario. En base a este elemento se tiene que la sexualidad y sus manifestaciones dentro de la cultura, son el producto de procesos complejos de definición y autodefinición, sea así: hombre, mujer, heterosexual, transexual, homosexual, gay… llegando a un problema cuando se investiga la sexualidad-genialidad, la identidad, los roles de género, no es fácil responder sin un esquema restringido de clasificación que establecen una normatividad sexual para imponer a cada individuo; como también conlleva a nuevas perspectivas de relación entre personas como hechos complejos que se ajusten necesariamente a las definiciones vinarios: masculino-femenino, normal-anormal, homosexual-heterosexual, salud-enfermedad, bueno-malo, activo-pasivo.

La frase: la mujer no nace se hace21. Es polémica desde el día que se utilizó por vez primera, ya que apunta a la conciencia portadora de las huellas y las marcas trasgresoras en la mujer. Intenta poner en la dialéctica histórica del conflicto amo-esclavo, la lucha varón-mujer, donde el varón es el amo que nunca ha puesto en reconocimiento reciproco a la mujer. En la historia humana, la mujer ha sido vista como lo no-esencial, por eso surge su éxodo sobre las garras patriarcales opresoras, para ser reconocida como –otro-, no en distinción biológica, sino de género. Ella debe regresar a ser reconocida con su identidad como sujeto con respecto al otro-hombre, dándose la diada hombre-mujer, porque la mujer es como el hombre, en su cuerpo, pero ajena a ella. Las organizaciones feministas al descubrir esta frase, en los años sesenta, le han convertido en el estandarte de numerosas batallas, sobre la emancipación de la mujer tanto en el campo moral-religioso como en lo político y socio-cultural, que busca la re-aprobación de su nombre; y, con ello también los movimientos post-estructuralistas y de genero han ido sosteniendo que la cultura construye también el sexo.

2. Identidad e ideología de género

2.1 Qué es identidad?

La identidad es un tema controversial y sensible en relación a la identidad humana. Se define como identidad:

- el conjunto de rasgos propios de una persona o de una colectividad que lo caracterizan frente a los demás.
- es la consciencia que tiene una persona de ser ella misma y distinta a las demás.

La importancia de definir, la identidad, a un determinado grupo o comunidad. Hace referencia al ámbito social, vista desde un punto colectivo, sea este: un país, un pueblo, un barrio, un grupo o una familia. Desde este punto de vista se encuadra los rasgos y peculiaridades socio-culturales y psicológicas de un determinado conjunto de seres de idénticas propiedades. Así, la identidad define los rasgos de un grupo señalado frente a lo ajeno, los cuales permiten identificarse, sentirse y definirse frente otras cosas, ambientes o sociedades. Es decir, se tiene varios tipos de identidades:

- Identidad cultural: propiedades que definen una establecida cultura y abarca: sus creencias, costumbres, comportamientos, tradiciones y valores.
- Identidad nacional: referencia al estado y sentimiento de identidad de una persona que pertenece a una nación o territorio e incluyen la cultura y lengua.
- Identidad civil: es la pertenencia a un individuo cuando le es otorgado un nombre y un apellido a la luz de las leyes de un estado.
- Identidad sexual: es la percepción del sujeto sobre sí mismo en cuanto a sentirse varón o mujer en función de sus características físicas. Se refiere a la visión que tiene cada persona con referencia a su propia sexualidad y determina su relación con el resto de la sociedad.
- Identidad de género: es el grupo de pensamientos o sentimientos que permiten a una persona identificarse con un género en particular. Esta identidad se debe diferenciar de la identidad sexual.
- La identidad personal: está fijado por la singularidad individual que se construyen a lo largo de la vida de cada ser, y, son rasgos constitutivos de la personalidad que están acompañados de acciones, pensamientos y sentimientos que lo hacen único e irrepetible.
- Identidad espiritual: tiene que ver la asignación y el conocimiento en referencia al creador, donde la identidad es una construcción que se va generando a lo largo de toda la vida, y Dios actúa en la identidad personal creada, como San Pablo (Flp. 1, 6) lo expone: estoy “firmemente convencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús”.

La identidad del ser humano está puntualizada por lo innato, lo hereditario, la influencia y la vivencia. El sujeto emana desde su infancia aspectos taxativos de su afinidad personal. Es la influencia que se ofrece de talante consciente e inconsciente a lo largo de las etapas de su desarrollo y crecimiento. En un proceso ayudado por la mezcla de su paraje individual con la ración socio-familiar lo que permite aprender la diferencia entre los pronombres, “YO”, al referiste a sí mismo, y, el “TU”, que marca la diferencia del otro. La identidad se diseña evolutivamente por la conjugación de tres aspectos importantes a lo largo de la vida del individuo:

- La carga genética: la herencia que se transmite en el eje histórico humano y la cultura familiar.
- La situación vivida: lo vivido dentro de las situaciones del entorno socio-cultural y socio-familiar
- La cultura y su contexto: la vivencia que se tiene en medio de los roles culturales y los roles familiares directos: padre y madre.

Los ejes de referencia esencial. Algunos pueblos, etnias o grupos han elevado rasgos de identidad como ejes de contenido trascendental de su personalidad que originan el laso de su homogeneidad. Esto se plantea como fuerza social, cultural y política que vibran en sentido unísono imponiendo su permanencia, su recuperación, su correspondencia y su valor de igualdad con sentido de reciprocidad. “Yo soy igual al otro no sólo como idea sino como conjunto de actos concretos puesto que al relacionarme con el otro actúo respecto de él tal cual considero que él debe actuar conmigo o con el resto de las personas porque tenemos los mismos derechos y debemos tratarnos con absoluto respeto” (Fernández. 2010, p. 65). En la línea de “identidad de género” se experimenta el papel social como la identidad propia que exhibe a los demás en lo que dice y hace.

La identidad de género y el papel de género. En la década de los cincuenta las ciencias sociales y las ciencias conductuales como la psicología y la sexología no contaban con este principio unitario. Pero en el transcurso del desarrollo de las ciencias particulares tanto sociales como clínicas, se empieza a marcar la diferencia de concepto entre, el sexo como el componente biológico y constitucional, y el género como lo aprendido y adquirido. El papel de género es la expresión pública, y se denomina en “cuanto una persona dice o hace para indicar a los demás o a sí mismo el grado en que es varón o hembra, o ambivalente; incluye la reacción y respuestas sexuales, si bien no se limita a las mismas” (Money. 1982, p. 24). Por otro lado, la identidad de género es la experiencia personal: “la igualdad a sí mismo, la unidad y persistencia de la propia individualidad como varón, hembra o ambivalente, en mayor o menor grado, en especial tal como es experimentada en la conciencia acerca de sí mismo y en la conducta” (Ibídem, p. 24). Esto crea una crisis en el ámbito ontológico a nivel de la sexualidad y del lenguaje.

2.2 Qué es ideología y género?

Para entender de mejor, el desarrollo de la ideología de género, es bueno delimitar su contenido y su definición. El término “ideología”, viene del griego (“ideo” es idea; “logos” es tratado, estudio) es el tratado o estudio de las ideas. En términos filosóficos se tiene como la disciplina que estudia las ideas, sus características y especialmente su origen. Es un sistema de pensamiento que estudia un conjunto de ideas que caracterizan una particularidad de ver o abordar la realidad. Aquí surge su aplicación en los diversos campos sean, en una persona, en una escuela y, en un movimiento cultural, religioso, político, económico o social. La historia posee varios tipos de ideologías: ideología marxista; ideología fascista, ideología conservadora, ideología neoliberal, ideología de género.

La ideología es una forma de consciencia social. Ella contiene un conjunto de determinados conceptos, de ideas, de nociones y de representaciones que persiguen transformar un sistema político, social, económico y cultural existente. Desde el punto vista cognitivo, la ideología, es algo inmutable, con categorías estancas y fijas que no permiten la contradicción, promoviendo un sistema de pensamiento conservador exagerado. Son lineamientos generales que determinan un modo de pensar reduccionista basados en una vivencia, una memoria, o un conocimiento previo, guiados por un pensamiento deliberado.

El término “genero”, viene del latín genus-eris, que significa clase. Tiene varios significados:

- En sinónimo al sexo: marca la diferencia a la identidad sexual entre varón y mujer.
- En genero biológico: hace referencia a la agrupación de un conjunto de especie con morfología y funciones comunes y próximas: homo sapiens, nombre de la especie humana que pertenece al género homo.
- En el campo lingüístico se usa para definir algunos términos gramaticales: masculino, femenino y neutro.

La psicología diferencial sustituye el concepto de sexo, por género. La palabra sexo es insuficiente para la descripción y comprensión de las conductas individuales humanas, relacionadas con el sexo morfológico de los individuos. Esta diferencia ayuda al análisis de la variabilidad y la regularidad psicológica entre los grupos sexuales, donde el estudio de cada sujeto, como ser humano es igual en la humanidad y es diferentes como individuo. Este punto de vista confunde la delimitación de sexo con género, donde Keller (1985. Cit. En Martínez. 1999, p. 10) afirma: “el género es una construcción psicosocial de la naturaleza racional que, aunque no debe identificarse con el hecho de nacer sexuado, está íntimamente entrelazado con el hecho, por lo que entre sexo y genero se establecen múltiples interacciones”. El doctor John Money, en la John Hopkins University de Baltimore, comenzó a usar la palabra “género” con una trayectoria distinta al exclusivamente gramatical. Llamó identidad de género de la persona, a lo que dependía exclusivamente de la educación recibida y podía ser distinta al sexo biológico de la persona. Él relata un caso como prueba irrefutable de su teoría: se trataba de dos gemelos univitelinos de sexo masculino. Uno de ellos sufrió una amputación del pene en una operación de circuncisión; el Dr. Money aconsejó a los padres que lo castraran y lo educaran como una mujer. Según el médico, el experimento otorgó como desenlace entre los gemelos, uno se desarrolló con la identidad masculina y el otro con identidad femenina. Situando a la educación, y no a la naturaleza, como la que decreta la identidad de género. Sin contar con el desenlace fatal de los gemelos, que surgió a lo largo del tiempo, en especial con el gemelo que creció con identidad femenina.

2.3 Génesis de la Ideología de género

La ideología de género posee vertientes diversas. En algunos casos simplemente se trata de matices teóricas sin argumentos fundamentales ni objetivo final. El itinerario de la historia de la ideología de género detenta una sinopsis del profundo cambio de la fuente y de lógica de la sexualidad al designado género:

Los ideólogos de la revolución sexual: en la Escuela de Frankfurt a inicios de los años veinte, elaboran la “teoría crítica de la sociedad”22 : un concepto de marxismo cultural. Pretenden fusionar las ideas principales de Kart Marx, Federico Engels y de Sigmund Freud. Su propuesta es un ideal de comunismo abierto que imita la "lucha de clases" por la "lucha de sexos", siendo la mujer la clase oprimida, y el varón la clase opresora. Este panorama es superado con la revolución de la liberación sexual, donde la genitalidad se puede ejercer sin límite alguno. También se acomoda una contra-cultura como base para la extirpación del mundo cristiano occidental en todos sus campos, empezando por las instituciones de estado: escuelas, universidades, ministerios gubernamentales, periódicos y medios de comunicación. Los ideólogos de género ven el sexo no como una construcción natural sino como un recurso de la voluntad, oponiendo el “constructivismo de género”23 en contra el “esencialismo de sexo”24, en la cual, la relación de sexos es un vínculo de poder. Por tal motivo, se identifica con la lucha clases, donde se promulga el cambio social en todos los ámbitos empezando por la educación y recayendo finalmente en el matrimonio y la familia.

La Reforma sexual: surge en España en 1930, con la liga española de higiene mental. Significa un conjunto de temas y reivindicaciones llamadas colectivamente “Nueva moral”, que incluye el tema tabú como las relaciones pre-matrimoniales, las madres solteras y la mujer como persona individual-autónoma. Es una reforma que también se va en contra de la familia y el matrimonio. Es apoyada por el socialismo y la prensa socialista que ayuda con la publicidad con un perfil moderado, con una bibliografía que habla de cultura sexual, métodos anticonceptivos, paternidad voluntaria, higiene íntima. Conserva sus objetivos en la igualdad social, política-económica de los hombres y las mujeres; libera de la tiranía de la iglesia: el matrimonio y el control de la concepción, para que la procreación sea un acto deliberado y con sentido de responsabilidad; mejora la raza con prácticas eugénicas; protege a la madre soltera y al hijo ilegitimo; posee actitud racional ante la sexualidad anormal; considera la prevención de enfermedades venéreas y prostitución; considera los actos que infringen los derecho sexuales de otra persona como episodios criminales y punibles, y el tratamiento de los actos entre personas adultas como sucesos de la vida privada.

El amor alternativo. A principios del siglo XX, el movimiento a favor de los derechos de la mujer guarda su razón de ser en el anhelo de la igualdad social de los varones y las mujeres, como el ser admitidas a la universidad. A mediados del siglo, el feminismo sufre un exceso de ideología que determina el futuro, ya no se trabaja por la igualdad, sino se intenta suprimir toda diferencia funcional. En junio 1957, surge el primer anticonceptivo oral, “la compañía farmacéutica de Chicago Searle, puso la píldora en el mercado con el nombre comercial de Enovid” (Rico. 2011, p. 68), se consolida así, el primer pilar de la revolución tomado como progreso social, la separación, procreación y sexualidad. En el contexto social conocido como revolución del 68, los distintos movimientos dan origen a un nuevo tipo de amor en tres direcciones: el amor libre, la liberación de la mujer y el sexo seguro. Este nuevo sistema irrumpe en la mentalidad social que divisa a la sexualidad con otros aires. En la década de los setenta con el auge del movimiento Hippie, a manera de corriente social, envía un mensaje universal de paz y de amor, pero acuña anti-valores que están en contra de los valores y costumbres de la época. Ellos promueven una primacía de “amor que permite cualquier tipo de expresión sexual, que en lo personal justifica el hedonismo y en lo social legitima toda unión no matrimonial” (ibídem. p. 67). En esta época la agrupación “The Beatles”, aunque parecía una moda efímera propugnaron el denominado “amor libre”25. El final de la revolución sexual, se posesiona el inicio del camino subjetivista de la ideología de género, en la que, cada ser puede diseñar su modelo de amor y su estilo de unión sexual-genital; también descubre la autorización de diseñar y de cimentar una identidad sexual al horizonte de su exclusiva naturaleza sexuada.

El psicoanálisis: al asentar su teoría contribuye a transformar en gran magnitud las costumbres y prácticas sexuales. Freud muestra que la libertad sexual es una utopía, ya que el sexo pone sus propias trabas en el ámbito psíquico por su organización. Es su escrito “Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad” realiza una ampliación del tema de la sexualidad, que determina la identificación entre sexualidad y genitalidad. El concepto de sexualidad custodia el privilegio de la genitalidad; con la genitalidad la sexualidad escapa a la anarquía; la genitalidad emerge como jerarquía superior en la dimensión que aparece como fase-única internamente ordenada. La segunda fase, pre-genital, es de organización sádico-anal, es antítesis del desarrollo sexual de toda la vida, y no puede ser denominada ni masculino ni femenino, sino como lo asexual activa o pasiva. Jung desexualiza el sexo en beneficio de una especie de impulso vital. Reich desexualiza la libido en beneficio de una genitalidad biológica fundada en la esperanza de un posible florecimiento orgásmico del hombre, y la pulsión de muerte es excluida. Schanarch, propone la visión de la respuesta sexual integrada en la experiencia psicológica y subraya la importancia de vivir intensamente el placer erótico.

Klein, afirma que la sexualidad es despertada por los demás desde fuera; a los instintos le definen como una especie de reacción inherente y se refieren a la capacidad y actividad en potencia. Holt, critica el concepto de excitación sexual como producto de una fuerte tensión, y el surgimiento de la sexualidad depende de la estimulación externa. La experiencia de la animalidad en la sexualidad humana parece ser un fenómeno exclusivo humano, tal como lo explica Stephen Mitchell (p. 103): “La experiencia del self y de nuestra sexualidad como algo animal es el producto de una proyección inconsciente de la experiencia sexual humana en una imagen de los animales a la que se le da un tinte romántico, como si estuviera libre de restricciones sociales, y luego en la consiguiente identificación con estos aspectos proyectados de la experiencia, algo desprendidos”. La experiencia sexual no impulsa, sino la persona busca la práctica sexual como reacción a los hábitos en el itinerario de su desarrollo. Los antifreudianos, miran la noción de la sexualidad, frente al ideal comunista, como asocial y portadora de un orden anarquista, que amenaza en arrastrar las masas al libertinaje impidiendo una felicidad colectiva, siendo el freudismo una filosofía espiritualista con una doctrina biológica, que excluye la historia en provecho del carácter permanente de los instintos.

Ateísmo materialista26: esta teoría está dividida en dos corrientes: el materialismo práctico y el materialismo teórico. El ateísmo es considerado por la Iglesia y el Concilio Vaticano Segundo como uno de los fenómenos más graves de la modernidad. El ateísmo considera a la religión como alienación del ser humano, es una ilusión de la realidad, ya que no se puede comprobar la existencia de su postulado “Dios”. Marx (cit. En Fiora. 1972, p. 166) aclara su pensamiento sobre la iglesia: “el hombre se crea en la religión una conciencia falsa del mundo, porque representa en su ser social efectivo un mundo perverso, resultado de esta alienación”. El ente concreto y real determina la conciencia, y la verdeara vida espiritual está condicionada por la vida de producción y material del mundo. La religión no es otra cosa que el sentimiento de un mundo sin corazón, y el suspiro de la creatura oprimida. Engels y Lenin, advierten en la religión la encarnación del señorío que oprime y domina la vida humana; es el fruto maduro de una opresión brutal, como diría Lenin: toda idea de religión es una abominación. La vida social tiene su base en los modos de producción con la superestructuras políticas y económicas. Se intenta analizar a la religión y demostrar dos puntos: la insuficiencia de las pruebas a favor de la existencia de Dios y, descubrir el error de las raíces filosóficas gnoseológicas que suscita la religión. La réplica se reduce al siguiente problema: si todo cuanto existe, si toda la naturaleza ha de tener un creador, y si se considera como causa creadora a Dios, vuelve la interrogante ¿quién creo a Dios? Ya que no es posible que algo sea causa de sí misma, y no haya sido creado por nadie ni nada, eso es imposible. Pero si, se supone que existe y es eternamente sin fin, lo mismo vemos en la naturaleza, su existencia personal, que lo sentimos y palpamos, la praxis nos verifica su existir. En cambio, lo que se refiere a Dios, no le sentimos, ni lo vemos, nada nos acerca a su existencia, no le hemos descubierto por los sentidos. El error del sofisma tomista ubica lo mudable y lo inmutable en una sola cara, un solo ser, esto se opone a la concepción científica del mundo, que explica el mundo por sí mismo. Spinoza llama “Causa sui” (causa en sí mismo), un origen de la nada; para el tomismo es: la Creación; para la concepción científica: cambio y evolución. La concepción creacionista, es estática, mientras que la concepción materialista, es dinámica. Llega la contraposición de la creación a la automoción, niega el movimiento por sí mismo, lo mecanicista; se queda en la mentalidad animista, porque postula que la creación gesta por el movimiento a algo que está más allá, es decir, algo externo, lo cual es imposible.

Ateísmo metafísico 27 : es una negación de la religión positiva y de la teología teórica. Es el rechazo de Dios como fin o como reglas de vida humana; deniega el puesto de rector de la vida moral. El ateísmo es vivir una metafísica en su traducción ética, ya que la ética es antes que la religión, esto hace de la vida humana una verdadera vida moral, libre y digna del hombre, ya que se puede negar las religiones míticas y las teológicas. El hombre moderno no niega la presencia de Dios, si no que se hace más radical, lo ignoran y no le echa de menos. Dios es una ambición irrealizable del individuo, que se niega a realizar un drama, del cual, el mismo ser humano sería el autor, y no se puede poner bajo la obediencia de una figura o prefigura misteriosa. El discurso teórico sobre Dios, es una imposibilidad fáctica, que se deriva de la finitud del entendimiento humano; es el desenfoque y la desviación a la verdadera relación de trascendencia, porque hablar de un Dios invisible es hablar de un Dios inimaginable e inaccesible a la justicia. Esta corriente se divide en dos ramas: el ateísmo psicológico: niega la existencia del problema, la hipótesis vinculada con Dios, ya que, como presupuesto del conocimiento sólo el pensamiento científico puede alcanzar la verdad. El ateísmo semántico: es la versión erudita del ateísmo psicológico, se considera privada de la dualidad de los conceptos “Dios existe-Dios no existe” (Fiora. 1967, p. 996), se descalifica, tanto decir, que es ateo como teísta; algunos autores le identifican como el agnosticismo.

[...]


1 PP. Francisco. Exhort. Ap. Amores Leatitia. (19 de marzo 2016). 16.

2 PP. Francisco. Exhort. Ap. Gaudate et Exsultate. (19 de marzo 2018), 38.

3 PP. Francisco. Carta Enc. Laudato Sí. (24 de mayo2015), 105.

4 PP. Francisco. Exhort. Ap. Amores Leatitia. (19 de marzo 2016). 16.

5 Ibídem. 105.

6 PP. Francisco. Carta Enc. Laudato Sí. (24 de mayo2015), 147.

7 La base de la ideología de género empieza con la cultura feminista que se va en contra de toda la sociedad, denominada patriarcal dominante. Así, la nueva sociedad es libre de las manos del varón que domina todos los ámbitos de la naturaleza.

El CVII. Define: la palabra cultura se indica, en sentido amplio, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus múltiples capacidades espirituales y corporales; se esfuerza en someterse a su dominio al mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto de la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, en sus obras expresa comunica y conserva, a lo largo de los siglos, las grandes experiencias espirituales y aspiraciones, para que sirvan al progreso de muchos e, incluso, de todo el género humano. (CON. ECUM. VAT. II. Const. Past. Gaudium el spest, sobre la iglesia en el mundo actual, 53).

8 CON. ECUM. VAT. II. Const. Past. Gaudium el spest, sobre la iglesia en el mundo actual, 8.

9 Concepto utilizado por, el sociólogo polaco e ideólogo marxista, Zygmunt Bauman. Autor de muchos libros donde describe a la sociedad contemporánea como Modernidad Líquida.

El modernismo líquido permite que los patrones culturales tradicionales sean reemplazados por los escogidos de cada individuo. La expresión modernidad líquida busca definir un modelo social que implica el fin de la era del compromiso mutuo, donde el espacio público retrocede y se traspasa a un individualismo, que lleva a la desintegración del concepto de ciudadanía.

El amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro; se reduce a un vínculo sin rostro que se hace presente a través de las redes sociales. Los hombres se esfuerzan por ser libres, pasando diseñar su vida como un proyecto, pero que en verdad es un simple espejismo. El amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro. Las instituciones dejan de ser anclas de las existencias personales. la familia nuclear se transforma en una “relación pura” donde cada “socio” puede abandonar al otro a la primera dificultad. (Cortez. 2016).

10 CON. ECUM. VAT. II. Const. Past. Gaudium el spest, sobre la iglesia en el mundo actual, 10.

11 La primera datación es de 1611. Tiene su origen en término despectivo para atacar a las mujeres con una expresión de género, utilizada en España, Paraguay y Chile, que no corresponde al canon femenino. En el Diccionario de Covarrubias: este nombre ha puesto el vulgo a las mujeres briosas y desenvueltas que parece haber querido la naturaleza hacerlas hombres, sino de sexo, al menos en la desenvoltura. Más tarde este término se utiliza para nombrar a las mujeres masculinas o que se comportan como hombres, como predictor de la orientación sexual, con argumento simplista de “si hace las cosas de hombre, tal vez sea lesbiana. Sinónimos: ahombrada, amachada, hombruna, macha, machenca, machetona, machina, machona, machorra, machunga, masculina. (Diccionario lésbico).

12 PP. Juan Pablo II. Carta Enc. Evangelum Vitae. (25 de marzo 1995), 4.

13 Ibídem, 8.

14 PP. Francisco. Exhort. Ap. Gaudate et Exsultate. (19 de marzo 2018), 91.

15 El orden moral, es el único comprende en toda su naturaleza al hombre, criatura racional de Dios y llamado a lo sobrenatural, y solamente tal orden moral, observado integra y fielmente, conduce al hombre a la perfección y bienaventuranzas plenas. (CON. ECUM. VAT. II. Decreto. Inter mirifica, sobre los medios de comunicación social, 6)

16 La ley moral es obra de la sabiduría divina. Se la puede definir, en el sentido bíblico, como una instrucción paternal, una pedagogía de Dios. Prescribe al hombre los caminos, las reglas de conducta que lleva a la bienaventuranza prometida; proscribe los caminos del mal que apartan de Dios y de su amor… Supone el orden racional establecido entre las criaturas, para su bien y con miras a su fin, por el poder, la sabiduría y la bondad del Creador. Toda ley tiene una ley eterna su verdad primera y última. La ley es declarada y establecida por la razón como una participación en la providencia del Dios vivo, Creador y Redentor de todos (Catecismo, 1950-1951).

17 PP. Francisco. Carta Enc. Laudato Sí. (24 de mayo2015), 122.

18 PP. Francisco. Exhort. Ap. Amores Leatitia. (19 de marzo 2016). 155.

19 CON. ECUM. VAT. II. Const. Past. Gaudium el spest, sobre la iglesia en el mundo actual, 51.

20 ONU. Asamblea general. Consejo de Derechos Humanos. 19º período de sesiones: Temas 2 y 8 de la agenda. 17 de noviembre de 2011. Informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos e informes de la Oficina del Alto Comisionado y del secretario general. Seguimiento y aplicación de la Declaración y el Programa de Acción de Viena.

URL. https://www.ohchr.org/Documents/Issues/Discrimination/A.HRC.19.41_spanish.pdf

21 Frase utilizada por primera vez, en el año 1949, por Simone de Beauvior, en su obra literaria conformada por ensayos “Le deuxieme sexe” (el segundo sexo). Es un escrito, donde la autora revisitó de forma feminista su vida y el mundo. Plasma en escritura dialéctico-elegante de forma libertaria, lucida y vital, la construcción de un hito de conciencia y un signo genealógico fundante del camino de la vitalidad, del amor genérico y de la autoestima feminista.

22 Es la ecuación entre filosofía social y teoría crítica. La teoría critica queda definida como elemento subvertidor, elemento más del proceso revolucionario. Frente al carácter supuestamente neutro de la teoría tradicional, de raíz epistemológica cartesiana, que encubre su condición de simple elemento del proceso de reproducción el modo de producción dominante, y que es, ciertamente, el tipo de teoría subyacente a la sistematización meta-científica llevada a cabo por el positivismo. El sentido de crear entre los hombres unas condiciones justas, un orden social llamado a dar cumplimiento a la reivindicación irrenunciable de la vida racional para todos. El individuo como ser dotado de naturalmente de razón, tiene la posibilidad y el deber de respetar el derecho idéntico de los demás a ese mismo desarrollo. (Horkheimer. 2000).

23 Constructivismo desde el punto de vista filosófico: es el punto de vista de que todo es construido, nada está dado. Se divide en dos clases: El epistemológico: dado desde Aristóteles hasta Kant, Engels; Einstein, Piaget y Popper, dice que todos los conceptos y las teorías son construcciones humanas. El Ontológico: es la visión idealista de que todos los hechos son construcciones humanas; Berkeley (1713): “Ser es percibir o ser percibido”; Schopenhauer (1836): “el mundo es mi idea”; Mill (1843): define la materia como “una posibilidad permanente de sensaciones”; March (1886): afirmó el mundo está hecho de sensaciones; Fleck (1979): no son los individuos, sino las comunidades científicas las que construyen al mundo. (Bunge. 2005). En el campo sexual, el constructivismo concibe la orientación sexual como una condición social dependiente de los modelos culturales. En cada sociedad asigna las identidades de género o las orientaciones sexuales valoradas coherentes con sus creencias y prácticas. El constructivismo se contrastaría si demostrara que en orientación sexual existe un rango de variación cultural que permite concluir que nuestras categorías de clasificación son una construcción social. Es decir, que nuestras concepciones de heterosexualidad y homosexualidad no son inmanentes al ser humano. (Vivanco. 2015).

24 Esencialismo: entiende la orientación sexual como características indelebles de la condición humana. Desde esta perspectiva todas las personas, independientemente de su matiz cultural, clasifican en las mismas categorías. La orientación sexual es transcultural, significa que tales categorías capten una verdad sobre la naturaleza humana. Solo significa que heterosexualidad y homosexualidad como categorías de orientación sexual son ahistóricas. El esencialismo se verificaría empíricamente si en todas las culturas las orientaciones sexuales fueran siempre las mismas. Probar su universalidad es necesario y suficientes para validar la tesis de la orientación sexual como dato transcultural. (Vivanco. 2015).

25 Agrupa los valores supremos -amor y libertad-: propugna una sexualidad ocasional con o sin amor, que sustituya la función que desempeña el derecho en la relación de pareja; designa una sexualidad exenta de normas, compromisos y costumbres. Sí el cuerpo y la sexualidad eran buenos, cualquier uso libre de los mismos tenía razón de bien, incluidos la promiscuidad y el exhibicionismo.

26 Marx elabora su teoría sobre la alienación del hombre. Se considera clásica la formulación que confirió a la concepción materialista de la historia en el prólogo a su obra “Para la crítica de la economía política” (1859), según la cual le vida espiritual de la sociedad está, en la última instancia, condicionada por su vida material, es decir por los modos de producción. Marx concluye: el hombre (social) se crea en la religión una conciencia falsa del mundo, porque representa en su ser social efectivo un mundo perverso; resultado de esta alienación del hombre en el plano social es el Estado. El motivo de la alienación del hombre en el campo social reside en su alienación en el campo económico, en el carácter alienante del trabajo que realiza.

27 Lo metafísico en el término materialista dialectico, designa un modo de pensamiento orientado a las esencias invariables que no atiende al carácter dinámico de la realidad, descuida la procedencia de unas cosas tienen de otras y aísla entre sí los fenómenos particulares (Fiora. 1967).

Final del extracto de 132 páginas

Detalles

Título
Ideología de Género. Camino hacia la crisis humana y cultural
Universidad
( Atlantic International University )
Autor
Año
2020
Páginas
132
No. de catálogo
V1280597
ISBN (Libro)
9783346735911
Idioma
Español
Palabras clave
ideología, género, camino, filosofía, religion, historia
Citar trabajo
Hipolito Santi (Autor), 2020, Ideología de Género. Camino hacia la crisis humana y cultural, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/1280597

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