Uruguay en el siglo XX

De la transición a la democracia


Trabajo de Seminario, 2005

18 Páginas, Calificación: 1,7


Extracto

Índice

1. Introducción

2. La historia del Uruguay en el siglo XX

3. Los presidentes uruguayos después de la dictadura militar y sus contribuciones para la transición a la democracia
3.1 Julio María Sanguinetti Coirolo - Primera presidencia
3.2 Luis Alberto Lacalle de Herrera
3.3 Julio María Sanguinetti Coirolo - Segunda presidencia
3.4 Jorge Batlle Ibánez

4. Evaluación de la transición y de la situación actual en el Uruguay por el escritor Mario Benedetti

Conclusión

Bibliografía

1. Introducción

Este trabajo trata del Uruguay en el siglo XX. El tema abarca en particular las últimas décadas de la transición a la democracia en el Uruguay. Tengo como objetivo analizar el desarrollo democrático en el país latinoamericano para constatar si la transición se ha efectuado completamente.

El texto siguiente se compone de diferentes partes.

En primer lugar me ocuparé de la historia del Uruguay en el siglo XX, de la política, la dictadura, la economía y la sociedad en el país latinoamericano para dar una imagen de la situación histórica. Después hablaré sobre los diferentes presidentes del Uruguay en el último siglo después de la dictadura militar: Julio María Sanguinetti Coirolo, Luis Alberto Lacalle de Herrera y Jorge Batlle Ibánez. Voy a investigar hasta qué punto ellos han contribuído a la democratización del Uruguay. Me refiero también a la cuestión de los desaparecidos durante la dictadura y a la posición de los presidentes frente a ese tema. Entonces presentaré al famoso escritor uruguayo Mario Benedetti y su punto de vista del Uruguay democrático. De esta manera consideraré la transición también de la perspectiva de un exiliado intelectual. Por último voy a resumir los resultados de ese trabajo en la conclusión.

2. La historia del Uruguay en el siglo XX

La República Oriental del Uruguay se encuentra al sudeste de América Latina, en el Cono Sur. El país pequeño limita con Brasil al norte y noreste, al sur y sureste con el Río de la Plata, y al oeste está el Río Uruguay, que lo separa de Argentina. La capital Montevideo se encuentra en el sur (véase mapa p.14). La Républica Democrática del Uruguay tiene dos cámaras legislativas, un Senado y además la Cámara de Representantes. En el Uruguay viven casi 3, 2 millones de habitantes.[1]

En el siglo XX la historia del Uruguay se subdivide en cuatro etapas.

Al comienzo, en los años desde 1903 hasta 1930, la democracia política se consolidó bajo el presidente José Batlle y Ordoñez (1856 – 1929), quien fue presidente dos veces, primero desde 1903 hasta 1907, segundo desde 1911 hasta 1915.[2] En este tiempo creció la prosperidad económica y el ascenso

social fue fácil para la clase media. Había nuevas formas industriales, como la producción de carnes para refrigerarlas y venderlas a Europa. En la democracia política dominó una atmósfera de tolerancia entre los dos grandes partidos, el partido colorado (liberal) en el Gobierno y el partido blanco (conservador) en la oposición. También hubo algunos avances en el sector social, por ejemplo la protección de los obreros y otros sectores populares y la garantía para el retiro de los trabajadores. En estos años, el Uruguay duplicó su población. En 1930 había casi dos millones de habitantes, gracias a las medidas higiénicas que el Gobierno adoptó. La tasa de mortalidad bajó y el nivel de vida de la población creció. Además el Uruguay fue probablemente el primer país en América Latina que controló sus nacimientos y por esta razón la tasa de natalidad descendió, tanto como la tasa de analfabetismo. En 1913, la mujer obtuvo el derecho a divorciarse y en 1932 logró el derecho al sufragio.

Por estas razones en ese tiempo el Uruguay tenía de sí mismo la imagen de un país moderno y europeizado.[3]

En la segunda etapa, en los años desde 1930 hasta 1958, hubo una crisis económica y política. En 1930 la crisis económica mundial, iniciada en 1929 en los Estados Unidos, llegó al Uruguay y causó el descenso del precio de las materias primas y un aumento de la desocupación y una caída del ingreso. Por eso las clases altas, por ejemplo los estancieros y los comerciantes, echaron al presidente Batlle y Ordoñez por ineficaz y criticaron el peso impositivo. El presidente seguiente, Gabriel Terra (1873 - 1942, colorado), fue elegido en 1931, oyó las demandas de las clases altas y dio un golpe de Estado el 31 de marzo de 1933. Disolvió el Poder Legislativo y el Consejo Nacional de Administración, el Poder Ejecutivo. El golpe había sido con la aprobación del ejército pero sin su intervención directa. El gobierno de Gabriel Terra fue un represor del movimiento obrero y los partidos de izquierda y progresistas.[4] La recuperación de la democracia institucional fue determinada por la lenta recuperación de la economía mundial y el alineamiento del Uruguay con los Aliados en la II Guerra Mundial. En noviembre de 1942 fue

elegido presidente Juan José de Amézaga, lo que significó la plena restauración

democrática. Fue presidente desde 1943 hasta 1947. Bajo el Gobierno del siguiente presidente, Luis Batlle Berres (colorado) desde 1947 hasta 1951, creció la prosperidad económica. Esto consolidó un vigoroso crecimiento de la industria de importaciones y el número de obreros aumentó considerablemente. El desarrollo cultural y la casi desaparición del analfabetismo, así como la continuidad de la democracia y la fuerza de la clase media convirtió el Uruguay[5] en la “Suiza americana”[6].

La tercera parte de la historia uruguaya del siglo XX, desde 1954 hasta 1985, estuvo caracterizada por la crisis y el estancamiento económico, la caída de la democracia y la instalación de una dictadura militar.

Las modificaciones de la economía mundial y la hegemonía estadounidense en América Latina dejaron las producciones exportables uruguayas a la deriva. Es decir que el Uruguay dependía financieramente de los Estados Unidos.

El estancamiento de la ganadería y el fin del proceso de industrialización causaron una disminución permanente del ingreso.[7]

Políticamente, durante los anos entre 1958 y 1971, alternaron los partidos tradicionales, los blancos y los colorados, en el poder. De 1958 a 1967 hubo gobiernos blancos, gobiernos colorados de 1967 a 1973. En 1971 diferentes partidos de una opinión izquierdista se unificaron al Frente Amplio, para relajar el rígido sistema de los dos partidos tradicionales. Además hubo otras modificaciones políticas. El Gobierno del presidente colorado, Jorge Pacheco Areco, desde 1967 hasta 1972, fue autoritario. Decretó la suspensión de las garantías individuales casi durante todo su mandato y su política antiinflacionista provocó gran malestar social.

Por otro lado, la izquierda del Movimiento de Liberación Nacional, los Tupamaros, no creyó más en el sistema democrático e intensificó la lucha armada para derrocar al gobierno y destruir el sistema capitalista. Los Tupamaros fueron una organización guerrillera, al principio (1963) formada por trabajadores pobres. Los revolucionarios poseían la simpatía de gran parte de la población.[8]

En 1972, el colorado Juan María Bordaberry fue elegido presidente. Tomó medidas duras contra la violencia permanente de los Tupamaros. En abril de 1972, declaró el estado de guerra interno y el Congreso suspendió las garantías constitucionales hasta 1973. La policía y los militares buscaron los escondrijos de la guerrilla. La situación del presidente se iba empeorando, porque entretanto los trabajadores reaccionaron con una ola de huelgas contra las duras medidas económicas y sociales. También había inflación y devaluación de la moneda.[9]

Este detorio del sistema culminó con el golpe de Estado que las Fuerzas Armadas protagonizaron el 27 de junio de 1973. Asumieron el poder público hasta febrero de 1985 bajo la presidencia civil de Bordaberry. En febrero 1973 Bordaberry cedió una parte de su autoridad ejecutiva a las Fuerzas Armadas, lo que provocó un conflicto con el Congreso. Por eso, Bordaberry disolvió la Cámara Legislativa y la sustituyó por un Consejo de Estado, dominado por los militares. Hasta 1976 los militares tomaron el poder en la mayoría de las instituciones nacionales y establecieron una dictadura militar represiva. En el mismo ano, Bordaberry canceló las elecciones previstas, lo cual fue contrario a los deseos de las Fuerzas Armadas que estaban a favor de un gradual retorno a la democracia. Por eso Bordaberry fue despuesto por los militares. Las Fuerzas Armadas formaron un nuevo Consejo Nacional, dominado por 25 civiles más 21 mandos militares y eligieron presidente a Aparicio Méndez. Su Gobierno privó de derechos políticos a quienes habían actuado políticamente entre 1966 y 1973. Como consecuencia unas 6 000 personas fueron encarceladas por el Gobierno en 1976 y sufrieron violaciones de los derechos humanos de parte del ejército. Desde 1981 hasta 1984 el general Gregorio Álvarez fue presidente.[10]

En resumen se puede decir, que los 12 anos de la dictadura militar estuvieron caracterizados por la represión de todas las fuerzas políticas, el encarcelamiento de todos los dirigentes sindicales, la prohibición de la actividad gremial de los obreros y por la expulsión de los funcionarios públicos, sospechosos de cualquier inclinación hacía la izquierda. El pueblo uruguayo se resistió a la dictadura y estas resistencias de la sociedad al régimen militar, acompanadas de la crisis financiera y económica de 1982, condujeron a la reorganización del movimiento sindical y llevaron a los militares a ceder el poder a la sociedad civil. En las elecciones del ano 1984 fue elegido presidente el líder colorado Julio María Sanguinetti. La democracia se fortaleció bajo su presidencia desde 1985 hasta 1990 y bajo la de su sucesor, Luis Lacalle, que duró desde 1990 hasta 1995. Políticamente, el Uruguay se dividió en tercios: blancos, colorados y frenteamplistas.

En 1989 fue sancionada la Ley de Punto Final, que protegía a los militares en contra de las persecuciones judiciales por las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.[11]

[...]


[1] Vgl. Hughes, James; Unger, Monika 1999, S. 248.

[2] Vgl. Kahle, Günter 1993, S. 111.

[3] Vgl. Bernecker, Walther L.; Tobler, Hans Werner (Hrsg.) 1996, S. 973 ff.

[4] Vgl. ebd., S. 988 f.

[5] Vgl. Bernecker, Walther L.; Tobler, Hans Werner (Hrsg.) 1996, S. 973 f., 990 f.

[6] Licio, Marta 1990, S. 42.

[7] Vgl. ebd., S. 992 f.

[8] Vgl. Kahle, Günter 1993, S. 227.

[9] Vgl. Bernecker, Walther L.; Tobler, Hans Werner (Hrsg.) 1996, S. 995 f.

[10] Vgl. ebd., S. 998 ff.

[11] Vgl. Kahle, Günter 1993, S. 230.

Final del extracto de 18 páginas

Detalles

Título
Uruguay en el siglo XX
Subtítulo
De la transición a la democracia
Universidad
University of Osnabrück
Curso
Seminar: Communicación y Redacción
Calificación
1,7
Autor
Año
2005
Páginas
18
No. de catálogo
V131313
ISBN (Ebook)
9783640414536
ISBN (Libro)
9783640413171
Tamaño de fichero
529 KB
Idioma
Español
Notas
Etiqueta
Uruguay
Citar trabajo
Daniela Sechtig (Autor), 2005, Uruguay en el siglo XX, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/131313

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