Comentario de la Encíclica "Mit brennender Sorge"


Trabajo Universitario, 2007

12 Páginas, Calificación: 10 (Matrícula de Honor)


Extracto

Mit brennender Sorge

1-. Introducción

El 14 de marzo de 1937, Pío XI atrajo todas las miradas hacia sí con la publicación de la encíclica Mit brennender Sorge. Ésta suponía que la Iglesia finalmente daba una opinión firme y unificada acerca del régimen del III Reich, y con ello los fieles alemanes tenían una guía en la forma de la opinión del Papa y de la Iglesia para poder comportarse en la dura situación que estaban viviendo.

La encíclica normalmente ha sido estudiada desde un punto de vista histórico, es decir, los análisis que se han hecho han ido principalmente encaminados a comprender mejor el contexto político, social y cultural en que se escribió, estudiando cuestiones como el por qué de la fecha en que fue publicada, las consecuencias que trajo su lectura en todas las iglesias alemanas, etc. Este aspecto es sin duda muy relevante, pero el hecho de que sea un tema tan manido hace innecesaria la realización de un trabajo al respecto.

Nuestro trabajo, por lo tanto, se limitará a un comentario de le encíclica en sí. Está claro que es siempre necesario contextualizar una encíclica, por lo que habrá referencias históricas, pero siempre ordenadas a lo que el texto señala. En ese sentido, iremos analizando algunos de los temas específicos que son tratados por Pío XI en relación a la situación alemana bajo el régimen nazi, haciendo también hincapié en los contenidos de la Doctrina Social de la Iglesia en que se basa el Sumo Pontífice a la hora de establecer algunas de sus afirmaciones.

Sin embargo, es ésta una encíclica con un interés demasiado elevado como para centrarse única y simplemente en el análisis de las ideas aplicadas a la época en que fue escrita. En efecto, una lectura detenida de Mit brennender Sorge hará pensar al lector actual que hay no pocas ideas en ella vertidas que podrían y pueden aplicarse a la época que vivimos, y en concreto a la situación española. De hecho, la instrucción pastoral de los obispos acerca de la situación que vive nuestro país en estos momentos, Orientaciones morales ante la situación actual de España, recoge, consciente o inconscientemente, muchas de las ideas que el Santo Padre Pío XI analiza en su encíclica dedicada al pueblo alemán.

Esta circunstancia nos ha parecido muy interesante a la hora de realizar este pequeño trabajo, por lo que el mismo versará también, y de forma paralela, sobre las posibles aplicaciones que el texto tendría para la situación actual que vive España. Sin duda, las situaciones de la Alemania de 1937 y la España de setenta años después son muy distintas en numerosos ámbitos (libertades políticas, respeto de los derechos humanos, ideología…), pero según nuestra opiniyn no deja de haber una cierta sintonía en algunos temas.

Así pues, este trabajo se centrará más en un análisis del texto escrito por el Santo Padre, sin perder nunca de referencia el punto de partida de nuestra asignatura: la Doctrina Social de la Iglesia. Debido a la extensión y al gran interés de la encíclica, comentaremos los apartados y las frases que a nuestro entender gozan de una mayor relevancia, pero ello sin duda conlleva que dejen de ser tratados elementos interesantes. Pese a ello, confiamos en poder hacer un análisis que por lo menos sirva para dar un nuevo enfoque a este documento que tan importante fue para el siglo XX.

2-. Comentario

El comienzo de la encíclica, que como siempre da el título a la misma, nos habla ya de la gran gravedad que tiene el tema del nazismo en las fechas en que fue escrita, 1937. Las primeras palabras son “mit brennender Sorge”, que viene a significar “con ardiente preocupaciyn”. El hecho de que la encíclica fuese publicada en alemán es un elemento importante a la hora de comprender la trascendencia que tuvo para Alemania y para el resto de países que veían alarmados el ascenso del país gobernado por Hitler y la gran amenaza que comenzaba a suponer.

Sólo dos encíclicas anteriormente habían sido escritas en un idioma que no era el latín: Au Milieu Des Sollicitudes (León XIII, 1892) y Une Fois Encore (Pío X, 1907), ambas en francés, y lo fueron porque estudiaban unas situaciones de especial relevancia para el pueblo francés. También Pío XI, catorce días después de ser publicada Mit brennender Sorge, sacó a la luz otra encíclica, esta vez en español: Nos es muy conocida, en la que trataba, en español, el tema de la Guerra Civil en que estaba inmersa España.

Por lo tanto, el hecho de que la encíclica referida la régimen nazi estuviese escrita en alemán nos habla ya de la inmensa preocupación que el Santo Padre tenía con respecto a la situación del pueblo alemán, así como del gran deseo de cercanía que tenía el Papa para con los feligreses alemanes. De hecho, la encíclica estaba dirigida en una primera instancia a los obispos, pero con la finalidad de que éstos la repartiesen a los párrocos y de este modo fuera leída en todas las iglesias, de modo que no hubiese católico en Alemania que dejase de recibir el aliento del Sumo Pontífice y las recomendaciones que éste hace en su encíclica.

Ésta se divide a su vez en doce apartados, y el primero de ellos hace referencia al Concordato firmado por la Santa Sede y el gobierno de Hitler en el verano de 1933. Pío XI deja clara la intenciyn que tenía la Iglesia a la hora de firmar dicho acuerdo: “tuvimos por móvil la obligada solicitud de tutelar la libertad de la misión salvadora de la Iglesia en Alemania y de asegurar la salvaciyn de las almas a ella confiadas”.1 Con esta reflexión, acalla los rumores y las críticas que apuntaban a un posible colaboracionismo entre el régimen nazi y la Iglesia: Pío XI deja claro que el hecho de que la Iglesia establezca un Concordato con un gobierno no responde a la identificación ideológica con dicho poder, sino a la necesidad de velar por los fieles que residen en uno u otro Estado, independientemente de la afinidad con un gobierno o con otro.

Es más, si el Papa fuese consciente de que los fieles de un país en concreto ven amenazada su seguridad o su actuación como católicos, tanto mayor sería la necesidad de un pacto con el gobierno que rige ese país. Y ese fue el caso de Alemania, por lo que el Concordato, aunque posteriormente sus cláusulas fuesen vulneradas sistemáticamente por los nazis, ayudó a garantizar durante los primeros años del régimen un cierto clima de libertad a los católicos que querían ejercer su vida religiosa con normalidad.

Por todo ello, en la encíclica Pío XI deja claro que “si el árbol de la paz, por Nos plantado en tierra alemana con pura intención, no ha producido los frutos por Nos anhelados en interés de vuestro pueblo, no habrá nadie en el mundo entero (…) que pueda decir que la culpa es de la Iglesia y de su Cabeza Suprema”.2 Y, por si a alguien no le había quedado claro quién era el responsable de la actual situación beligerante en Alemania en lo que a los católicos se refiere, el Papa concreta más su crítica al hablar directamente de los dirigentes: “sobre ellos recae la responsabilidad de que en el horizonte de Alemania no aparezca el arco iris de la paz, sino el nubarrón que presagia luchas religiosas desgarradoras”.3

Los siguientes dos apartados tienen por título “genuina fe en Dios” y “fe genuina en Jesucristo”, y suponen el comienzo de la entrada en materia más concreta del Papa en la encíclica. Así, tras una primera parte introductoria en la que se establecía una explicación histórica de las relaciones entre la Santa Sede y el Estado alemán, esta sección trata los principales asuntos teológicos en que los fieles alemanes corren el peligro de ser atraídos por la nueva religión estatal promulgada por la ideología nazi.

En el primero de los dos apartados, como en el resto de la encíclica, Pío XI es muy claro y directo en sus advertencias, y no se muerde la lengua a la hora de criticar duramente los errores en que incurre la nueva tendencia entre los alemanes, consistente en deificar elementos de la ideología o de la política que no son más que cosas supeditadas a Dios. Así pues, advierte que aquellos que “en una confusiyn panteísta identifican a Dios con el universo (…) o con un hado sombrío e impersonal (…), no pueden tenerse por creyentes”.4 Más concretamente, se ataca sin ambages a ese nuevo culto a la raza aria y el Estado que se ha colado dentro del programa propagandístico dirigido por Goebbels, mano derecha de Hitler en el gobierno de Alemania: “si la raza o el pueblo, si el Estado u otra forma determinada del mismo (…) son elevados a suprema norma de todo, divinizándolos con culto idolátrico, se pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios”.5

[...]


1 Pío XI, Mit brennender Sorge, “Concordato”, punto 2.

2 Ídem, punto 3.

3 Ídem, punto 3.

4 Pío XI, Mit brennender Sorge, “Genuina fe en Dios”, punto 7.

5 Ídem, punto 8.

Final del extracto de 12 páginas

Detalles

Título
Comentario de la Encíclica "Mit brennender Sorge"
Universidad
University CEU San Pablo Madrid
Curso
Teología / Estudios religiosos
Calificación
10 (Matrícula de Honor)
Autor
Año
2007
Páginas
12
No. de catálogo
V167647
ISBN (Ebook)
9783640846443
ISBN (Libro)
9783640843961
Tamaño de fichero
614 KB
Idioma
Español
Notas
Matrícula de Honor en la asignatura. Premio "Mejor alumno de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación" - Curso 2006-07
Etiqueta
comentario, encíclica, sorge, honor)
Citar trabajo
Licenciado en Humanidades. Doctorando en Historia Medieval Eduardo Baura García (Autor), 2007, Comentario de la Encíclica "Mit brennender Sorge", Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/167647

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