El objetivo de este ensayo es reflexionar sobre los principales desafíos y oportunidades de desarrollo de Panamá a partir del informe de la CEPAL Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere. El análisis se centra especialmente en la economía, la educación, el desempleo y la desigualdad como factores que condicionan las oportunidades de la población panameña.
El ensayo contrasta las importantes ventajas estratégicas del país, como su posición geográfica, el Canal de Panamá, la actividad logística y sus recursos naturales, con las dificultades que persisten en el acceso a una educación de calidad, un empleo digno y mejores condiciones de vida. Desde una perspectiva personal, plantea la necesidad de transformar los recursos y capacidades existentes en oportunidades reales de desarrollo, especialmente para jóvenes y comunidades rurales.
Panamá frente a sus rupturas y oportunidades: una reflexión personal sobre la economía, la educación y el desempleo
Introducción
Después de analizar el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere, considero que uno de sus principales aportes consiste en hacernos comprender que América Latina está viviendo un momento de profundos cambios. El mundo ya no funciona exactamente como hace veinte o treinta años. La tecnología avanza rápidamente, las relaciones económicas entre los países están cambiando, aparecen nuevas tensiones políticas y geopolíticas y, al mismo tiempo, problemas como el cambio climático, la desigualdad y la falta de oportunidades siguen afectando a millones de personas.
La CEPAL plantea que la región debe reconocer estas transformaciones y buscar la manera de convertir sus recursos y capacidades en oportunidades reales de desarrollo. El informe identifica grandes rupturas que están modificando el escenario internacional y sostiene que América Latina y el Caribe necesitan estrategias capaces de responder a esta nueva realidad. También advierte que ninguna estrategia será efectiva si no existen instituciones sólidas, buena gobernanza y capacidad para transformar los planes en resultados concretos (CEPAL, 2026).
Al leer este informe, no pude evitar pensar en Panamá.
Nuestro país tiene condiciones que muchos otros países quisieran tener: una posición geográfica privilegiada, el Canal, puertos, una importante actividad logística, recursos naturales y una enorme biodiversidad. Sin embargo, también enfrentamos problemas que no pueden ignorarse. Entre ellos se encuentran el desempleo, la desigualdad, las diferencias entre las áreas urbanas y rurales y las dificultades que muchos jóvenes enfrentan para continuar sus estudios o encontrar un empleo digno.
Por eso, este ensayo representa una reflexión personal sobre una pregunta que considero fundamental:
Si Panamá tiene tantos recursos y ventajas, ¿por qué una parte importante de nuestra población todavía tiene dificultades para acceder a oportunidades reales de educación, empleo y desarrollo?
Crecer económicamente no siempre significa desarrollarse
Durante muchos años hemos escuchado que Panamá es uno de los países con mayor crecimiento económico de América Latina. Y, sin duda, el país cuenta con actividades económicas importantes. El Canal de Panamá, los puertos, el comercio, el turismo, la construcción y los servicios financieros han convertido al país en un centro económico relevante para la región.
Sin embargo, considero que debemos tener cuidado cuando analizamos únicamente las grandes cifras económicas.
Una economía puede crecer y, al mismo tiempo, muchas familias pueden seguir enfrentando dificultades. Puede aumentar la producción, mejorar el comercio o hacer crecer el producto interno bruto, pero eso no significa automáticamente que todos los ciudadanos estén mejorando su calidad de vida.
Esa es, a mi juicio, una de las grandes contradicciones de Panamá.
El país puede avanzar económicamente, pero todavía encontramos comunidades donde los jóvenes tienen dificultades para acceder a una educación superior, donde las oportunidades de empleo son escasas y donde las familias deben hacer grandes sacrificios para que sus hijos puedan continuar estudiando.
El Banco Mundial ha señalado la persistencia de importantes desigualdades y diferencias territoriales en Panamá, especialmente entre las áreas urbanas, rurales e indígenas. Banco Mundial – Panamá
Esto me lleva a pensar que Panamá necesita comenzar a medir su desarrollo de una manera más completa.
No deberíamos preguntarnos solamente:
¿Cuánto creció la economía?
También deberíamos preguntarnos:
· ¿Mejoró la vida de las familias?
· ¿Los jóvenes tienen más oportunidades?
· ¿Hay más empleos de calidad?
· ¿Puede un estudiante de una comunidad rural competir en igualdad de condiciones?
· ¿Las comunidades indígenas están participando realmente del desarrollo nacional?
Si las respuestas siguen siendo negativas para una parte importante de la población, entonces debemos aceptar que todavía existe una gran distancia entre el crecimiento económico y el verdadero desarrollo humano.
El desempleo: una preocupación que no podemos ignorar
Uno de los temas que más me preocupa al analizar la situación actual de Panamá es el desempleo.
Según información oficial citada por el Ministerio de Economía y Finanzas, la tasa de desempleo alcanzó el 10,4 % en septiembre de 2025, lo que representaba más de 227 mil personas desocupadas (MEF, 2026). Informe Económico y Social Anual 2025 del MEF
Estas cifras no deben verse simplemente como números.
Detrás de cada porcentaje hay personas.
Hay jóvenes que terminan sus estudios y no encuentran empleo. Hay padres y madres de familia buscando trabajo. Hay profesionales que poseen una formación académica, pero no encuentran oportunidades relacionadas con su preparación.
También existen personas que, ante la falta de empleo formal, deben incorporarse a actividades informales para poder sostener a sus familias.
Esto nos lleva a una pregunta importante:
¿Qué tipo de economía estamos construyendo si puede crecer sin generar suficientes oportunidades de trabajo para una parte significativa de la población?
La respuesta no es sencilla. Sin embargo, considero que uno de los problemas está relacionado con la estructura del crecimiento económico.
No todos los sectores que crecen generan la misma cantidad de empleos. Algunos pueden producir grandes ingresos con una cantidad limitada de trabajadores. Otros sectores, aunque podrían generar mayor empleo, no reciben el mismo impulso, inversión o desarrollo.
Por eso, Panamá necesita pensar seriamente en diversificar su economía.
No podemos depender únicamente de unos cuantos sectores. Es necesario fortalecer nuevas áreas que puedan generar conocimiento, empleo y oportunidades.
Entre ellas considero importantes:
· La agroindustria;
· La producción sostenible;
· La economía digital;
· La investigación científica;
· La biotecnología;
· Las energías renovables;
· El turismo sostenible;
· La transformación de productos agrícolas;
· La logística avanzada.
El informe de la CEPAL plantea precisamente la necesidad de aprovechar los activos estratégicos de América Latina y el Caribe y de desarrollar capacidades que permitan responder a los cambios del contexto internacional (CEPAL, 2026).
Panamá tiene activos importantes. El verdadero desafío es convertirlos en oportunidades para la gente.
La educación: ¿estamos preparando a nuestros jóvenes para el futuro?
Como docente, esta es probablemente la parte del análisis que más me preocupa.
La educación representa una de las principales herramientas para reducir la desigualdad y ampliar las oportunidades de las personas. Sin embargo, la educación debe responder a la realidad en la que viven los estudiantes.
No basta con que un joven termine la escuela y reciba un diploma.
La verdadera pregunta es:
¿Qué sabe hacer ese joven cuando sale de la escuela?
El informe de la CEPAL llama la atención sobre una situación preocupante. Muchos jóvenes de América Latina consideran que las empresas exigen competencias y experiencias que ellos no poseen. El documento también señala debilidades en competencias transferibles, pensamiento crítico y habilidades digitales (CEPAL, 2026).
Esta situación debe hacernos reflexionar sobre el sistema educativo panameño.
El mundo está cambiando rápidamente.
Hoy se habla de inteligencia artificial, automatización, robótica, biotecnología, economía digital y nuevas formas de producción. Los empleos del futuro probablemente serán diferentes a muchos de los empleos que conocemos actualmente.
Entonces debemos preguntarnos:
¿Estamos preparando a nuestros estudiantes para ese futuro?
Desde mi punto de vista, la educación necesita continuar fortaleciendo los conocimientos fundamentales, pero también debe ayudar a los estudiantes a desarrollar nuevas capacidades.
Nuestros jóvenes necesitan aprender a:
· investigar;
· analizar información;
· resolver problemas;
· utilizar la tecnología;
· trabajar en equipo;
· comunicar sus ideas;
· emprender;
· adaptarse a los cambios;
· tomar decisiones;
· pensar críticamente.
No considero que el objetivo de la educación deba ser simplemente memorizar información.
La información está cada vez más disponible.
Lo verdaderamente importante será saber cómo utilizarla, analizarla, cuestionarla y convertirla en soluciones para los problemas de la sociedad.
La educación y el empleo están profundamente relacionados
A veces hablamos de la educación y del desempleo como si fueran problemas separados.
Yo considero que están profundamente conectados.
Un joven puede terminar la educación media y encontrarse con diferentes obstáculos. Algunos no pueden continuar sus estudios porque sus familias no cuentan con los recursos necesarios. Otros viven demasiado lejos de los centros universitarios. Algunos tienen que comenzar a trabajar inmediatamente.
También puede ocurrir que un joven logre terminar una carrera universitaria, pero después se encuentre con un mercado laboral que le exige experiencia, conocimientos adicionales o competencias que no tuvo la oportunidad de desarrollar.
La CEPAL advierte que la inserción laboral de los jóvenes continúa siendo frágil y que el acceso a empleos de calidad sigue siendo un desafío importante para la región (CEPAL, 2026).
Por eso, pienso que Panamá necesita fortalecer la relación entre:
Escuela → formación técnica o universitaria → experiencia → empleo o emprendimiento.
Actualmente, muchas veces estos elementos funcionan de manera separada.
La escuela enseña.
La universidad forma.
Las empresas buscan trabajadores.
Pero no siempre existe una conexión suficientemente fuerte entre estos tres espacios.
Sería importante que los estudiantes pudieran tener mayor contacto con el mundo real antes de terminar sus estudios. Prácticas, proyectos comunitarios, investigaciones, emprendimientos y experiencias técnicas podrían ayudar a que la transición entre la escuela y el empleo sea menos difícil.
El problema de las oportunidades en las áreas rurales y comarcales
Cuando se habla de educación y empleo en Panamá, considero indispensable hablar también de las diferencias territoriales.
No es lo mismo estudiar en una ciudad donde existen universidades, centros técnicos, empresas y acceso a internet que estudiar en una comunidad rural o en una comarca donde muchas de esas oportunidades se encuentran lejos.
El Banco Mundial ha señalado que Panamá continúa enfrentando importantes desigualdades en el acceso a oportunidades y servicios entre diferentes territorios y grupos de población. Banco Mundial – Panamá
Desde mi experiencia como docente, considero que este tema debe ocupar un lugar central en la discusión sobre el futuro del país.
Un estudiante puede tener inteligencia, deseos de superarse y grandes capacidades, pero esas cualidades no siempre son suficientes si debe enfrentar obstáculos relacionados con la distancia, el transporte, la conectividad o la falta de recursos.
Por eso, cuando hablamos de igualdad de oportunidades, debemos ir más allá del simple derecho a matricularse.
La igualdad verdadera significa que un estudiante tenga posibilidades reales de aprender y avanzar.
Esto requiere:
· escuelas adecuadas;
· docentes preparados;
· laboratorios;
· computadoras;
· acceso a internet;
· transporte;
· oportunidades de educación superior;
· formación técnica.
En comunidades como Plan de Chorcha y en otras áreas de la Comarca Ngäbe-Buglé, fortalecer las oportunidades educativas puede tener un impacto que va mucho más allá del aula.
La educación puede convertirse en una herramienta para transformar comunidades enteras.
Un joven que logra continuar sus estudios puede convertirse posteriormente en docente, técnico, profesional, investigador, emprendedor o líder comunitario.
Por eso considero que invertir en educación en las áreas rurales y comarcales no debe verse como un gasto adicional.
Debe entenderse como una inversión estratégica para el futuro de Panamá.
Panamá tiene recursos, pero necesita desarrollar capacidades
Una de las ideas que más me llamó la atención del informe de la CEPAL es la importancia que le otorga a los activos estratégicos de la región.
América Latina posee recursos naturales, biodiversidad, posibilidades energéticas y una población joven. Sin embargo, tener recursos no es suficiente.
La pregunta es:
¿Tenemos la capacidad para transformar esos recursos en conocimiento, productos, empleo y bienestar?
Panamá posee una biodiversidad extraordinaria.
Tenemos bosques, ríos, costas, recursos agrícolas y una ubicación geográfica privilegiada.
Sin embargo, debemos preguntarnos si estamos aprovechando estos recursos de una manera que genere conocimiento y oportunidades.
Por ejemplo, la biodiversidad puede convertirse en un campo de investigación científica. La agricultura puede desarrollarse mediante nuevas tecnologías. Los recursos forestales pueden utilizarse de forma sostenible. Las comunidades pueden desarrollar proyectos de turismo ecológico y científico.
Pero para lograr esto se necesita educación.
Se necesitan científicos.
Se necesitan técnicos.
Se necesitan investigadores.
Se necesitan jóvenes preparados.
Por eso, considero que la educación científica debería ocupar un lugar mucho más importante en la estrategia de desarrollo nacional.
El mundo está cambiando y Panamá debe prepararse
El informe de la CEPAL explica que el mundo está experimentando transformaciones importantes en las cadenas de producción y en la economía internacional. La automatización, los cambios tecnológicos y las tensiones geopolíticas están provocando procesos de reorganización de la producción, incluyendo estrategias como el nearshoring (trasladar procesos operativos, servicios o manufactura a un país cercano geográficamente y, a menudo, culturalmente similar, en lugar de hacerlo a un país lejano, offshoring) y la búsqueda de cadenas de suministro más cercanas y resilientes (CEPAL, 2026).
Para Panamá, estos cambios representan una oportunidad.
Nuestra ubicación geográfica podría permitirnos participar de manera importante en estas nuevas dinámicas económicas.
Pero existe una condición:
Debemos tener el recurso humano preparado para aprovecharlas.
De poco serviría atraer nuevas empresas o desarrollar nuevas industrias si no contamos con técnicos, especialistas y profesionales capaces de trabajar en ellas.
Por eso, considero que la planificación económica y la planificación educativa deben avanzar juntas.
No podemos decidir primero qué tipo de economía queremos y después preguntarnos cómo vamos a preparar a los trabajadores.
Debemos hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Los planes deben llegar a las personas
Otra reflexión que me deja el informe de la CEPAL está relacionada con la distancia que puede existir entre los grandes planes y la realidad de las comunidades.
La CEPAL advierte que las estrategias nacionales no siempre logran traducirse en presupuestos, coordinación, implementación y resultados concretos (CEPAL, 2026).
Esta es una situación que, desde mi punto de vista, merece una profunda reflexión en Panamá.
Podemos tener excelentes documentos.
Podemos diseñar estrategias.
Podemos anunciar programas.
Pero al final debemos preguntarnos:
¿Qué cambió realmente en la vida de la gente?
Una política educativa debe sentirse en el aula.
Una política de empleo debe sentirse en las familias.
Una política de desarrollo debe sentirse en las comunidades.
De lo contrario, existe el riesgo de que los planes permanezcan solamente en documentos.
Para mí, el verdadero desarrollo no se mide solamente en oficinas o estadísticas.
También debe poder observarse cuando un estudiante tiene acceso a internet, cuando una comunidad cuenta con mejores oportunidades, cuando un joven consigue empleo o cuando una familia logra mejorar sus condiciones de vida.
Mi propuesta para el futuro de Panamá
Después de analizar el informe y relacionarlo con nuestra realidad, considero que Panamá necesita construir una estrategia nacional basada en la educación, el conocimiento y la generación de oportunidades.
Propongo cinco grandes prioridades.
1. Una educación conectada con la realidad
La educación debe ayudar a los estudiantes a comprender los problemas de su entorno y a buscar soluciones.
Es necesario fortalecer la ciencia, la investigación, la tecnología y el pensamiento crítico.
2. Una mayor conexión entre educación y empleo
Las escuelas y universidades deben establecer relaciones más estrechas con empresas, instituciones, productores y comunidades.
Los estudiantes deben conocer y enfrentar problemas reales.
3. Un compromiso especial con las áreas rurales y comarcales
Las regiones que históricamente han tenido menos oportunidades necesitan mayor atención.
Se deben fortalecer la conectividad, la educación técnica, los laboratorios y las oportunidades de educación superior.
4. Impulsar el emprendimiento y la innovación
No todos los jóvenes encontrarán empleo inmediatamente.
Por eso, también debemos enseñarles a crear oportunidades.
El emprendimiento, la innovación y el desarrollo de proyectos productivos pueden convertirse en alternativas importantes.
5. Convertir la biodiversidad y los recursos naturales en conocimiento
Panamá no debe limitarse a poseer recursos.
Debe investigar, comprender y aprovechar sosteniblemente su riqueza natural.
Esto puede generar ciencia, innovación, turismo, producción y empleo.
Conclusión
Después de analizar el informe Rupturas y oportunidades, considero que Panamá se encuentra en un momento decisivo.
Tenemos importantes ventajas. Nuestra posición geográfica es estratégica. Poseemos una economía dinámica y recursos naturales extraordinarios. Sin embargo, todavía enfrentamos problemas relacionados con el desempleo, la desigualdad y las diferencias en el acceso a la educación.
El reto no consiste únicamente en lograr que la economía crezca.
El verdadero reto consiste en conseguir que ese crecimiento se convierta en oportunidades.
A mi juicio, Panamá necesita avanzar de una visión centrada únicamente en el crecimiento económico hacia una visión centrada en el desarrollo de las personas.
Necesitamos pasar:
Del crecimiento económico al desarrollo humano.
De la educación basada únicamente en contenidos a una educación basada también en competencias y resolución de problemas.
De la desigualdad territorial a oportunidades reales para todos.
Del desempleo a la formación, la innovación y el emprendimiento.
De depender exclusivamente de nuestros recursos naturales a transformarlos mediante la ciencia, la tecnología y el conocimiento.
Estoy convencido de que el principal recurso estratégico de Panamá no es únicamente el Canal, los puertos o su posición geográfica.
El principal recurso de Panamá es su gente.
Y dentro de esa gente se encuentran miles de jóvenes que hoy están sentados en nuestras aulas.
Ellos serán quienes tendrán que enfrentar los cambios que ya están ocurriendo en el mundo.
Por eso, la pregunta más importante que debemos hacernos como educadores, autoridades y ciudadanos es:
¿Estamos preparando verdaderamente a nuestros jóvenes para construir el Panamá que necesitarán mañana?
Si somos capaces de responder esa pregunta con acciones y no solamente con discursos, entonces Panamá podrá convertir las rupturas de nuestro tiempo en verdaderas oportunidades de desarrollo.
Referencias
Banco Mundial. (2026). Panamá: panorama general. Banco Mundial – Panamá
Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (2026). Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere. Naciones Unidas.
Ministerio de Economía y Finanzas [MEF]. (2026). Informe económico y social anual 2025. Gobierno Nacional de Panamá. Informe Económico y Social Anual 2025 del MEF
[...]
- Quote paper
- Jaime Gutiérrez (Author), 2026, Panamá ante sus rupturas y oportunidades. Economía, educación, desempleo y desarrollo, Munich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/1759510