Las raíces de la discriminación - Análisis de las razones y pseudoracionalidades del fenómeno del sexismo en la sociedad actual


Trabajo Escrito, 2011

19 Páginas, Calificación: 1,0


Extracto

I. Introducción

“Discriminación: 1. hacer a un ser humano sufrir desventajas y humiliaciones por su pertenecer a un cierto grupo tratándole peor que otros seres humanos; 2. dañar la reputación de otra persona a través de declaraciones negativas.”[1]

„Sexismo: descripción formada en analogía con el término racismo de la presunción valorativa que las mujeres por sus diferencias biológicas se difieren de los hombres también en su pensar y actuar y que tienen propiedades mentales y psíquicas distintas. El sexismo forma el fundamento ideológico para la discriminación y opresión del sexo femenino por el masculino.“ [2]

En nuestro análisis de las razones del desarrollo y, sobre todo, del mantenimiento de estructuras discriminatorias en el ámbito del sexismo que se dirige contra el sexo femenino, pretendemos mostrar algunos mecanismos fundamentales que nutren un sistema discriminatorio seguiendo una forma pervertida de racionalidad, o sea la estabilidad del sistema sexista, en nuestra opinión, no se basa fundamentalmente en el rechazo emotivo del sexo femenino sino más bien en estructuras cuya propia lógica hace que la conducta sexista se transmite de una generación a otra.

Aunque parece contraintuitivo a la primera vista, hay razones plausibles para ciertas formas de la exclusión social de uno u otro grupo. Cuando un modelo funciona (o parece funcionar) es muy poco probable que lo vamos a cambiar si no hay razones coercitivas que nos hacen cambiar nuestra conducta. Por eso la conducta sigue repetiéndose una y otra vez haciéndose así cada vez más rígida y menos probable de cambiar. Por otro lado, los objetos de la conducta (en nuestro caso, las mujeres que sufren discriminación por parte de un sujeto masculino) van a modificar su conducta según los incentivos que reciben. Si tu manera de actuar no tiene éxito porque la reacción social ya está predeterminada, probablemente no vas a seguir con esa conducta adoptando en vez de ella otra forma de comportamiento que te promete más éxito. Así se forman los círculos viciosos sociales que pueden adquirir tanta fuerza que se repiten por años, generaciones, siglos.

Vamos a analizar en este trabajo las estructuras sociales que permiten la formación y duración de un círculo vicioso del sexismo. Al final del trabajo voy a buscar posibles salidas de ese círculo y mostrar las dificultades con las cuales uno se ve enfrentado cuando pretende romper con modelos psicosociales de tan larga tradición. Sin embargo creo que el análisis objetivo de tales modelos de la conducta ya es un paso muy importante hacia la creación de nuevos modelos egalitarios.

II. Un experimento de gran valor informativo

En el año 2003 unos estudiantes de la Universidad de Virginia acordaron en participar en un experimento conducido por los economistas Fryer, Goeree y Holt (y ganarse un poco de dinero extra). El experimento parece un juego divertido, pero sus resultados no son divertidos de ninguna manera, porque el grupo de estudiantes idealistas desarrolló una conducta que frustró y enfadó a los estudiantes mutualmente.

El experimento dividió los estudiantes en dos grupos, “trabajadores” y “empresarios”. Los trabajadores recibieron al hazar uno de dos colores, verde o lila. Las tres fases del experimento tenían lugar en sus ordenadores con un simple programa. En la primera fase, los trabajadores tenían que decidir si querían gastar cierta suma de dinero para recibir una “educación” que va a mejorar sus posibilidades en un “test”. Luego vino el test mismo, de hecho un tiro aleatorio de un dado (en el ordenador), pero con las chances en favor de los estudiantes que habían pagado para ser educados. Finalmente hubo la decisión del empleo. Cada empresario se vio presentado con dos informaciones sobre cada trabajador: el resultado del test (que podía estar conectado con la educación, pero no lo confirmó con seguridad) y el color que se había dado al trabajador. Sólo con estas informaciones, los empresarios tenían que decidir si querían ofrecer trabajo a un trabajador o no.

Esos tres pasos se repetían veinte veces, y el programa informático mostró a los empresarios los resultados del test y las contrataciones de los trabajadores verdes y lilas en las jugadas anteriores. Esa fue una información potencialmente útil, porque los estudiantes que jugaban el rol de los empresarios sabían que recibieran dinero extra cada vez que emplearon a un trabajador educado, y que perdían dinero cuando contrataron a uno que se mostró no-educado. Los trabajadores, por otro lado, sabían que reciebieran dinero cada vez que fueron contratados, pero tenían que calcular esta ventaja contra los gastos de una educación.

¿Y qué pasó? En la primera jugada, los empresarios se fijaban exclusivamente en los resultados del test para decidir a quién contratar. Su decisión fue daltónico. Y no podría ser de otra manera, porque en la primera jugada “verde” o “lila” no tenía ningun valor informativo.

Pero a partir de la segunda jugada, los empresarios ya tenían una historia para tomar su decisión. Por casualidad, en la primera jugada hubo más trabajadores verdes que lilas que habían pagado para recibir una educación, así que en total los resultados de los verdes eran un poco mejor. Recordamos que los colores habían sido asignados casualmente al principio, así que eso tiene que ser pura casualidad. Sin embargo, los empresarios tomaron la conclusión que los verdes estaban más dispuestos que los lilas a gastar dinero para recibir una educación. Por eso, los empresarios estaban más dispuestos a contratar a un trabajador verde con un resultado del test más bajo, que a un trabajador lila con un resultado mejor.

Como el programa también reveló la estatística de las contrataciones de verdes y lilas, los trabajadores respondieron rápidamente: los trabajadores verdes siguieron investar en una educación, y los lilas no lo hicieron. ¿Por qué gastar dinero para una educación si es menos probable que los empresarios te contratan porque eres lila? Y así el círculo vicioso se formó.

Después del experimento se hizo una discusión en clase – llena de frustración. Los trabajadores lilas dijeron: No investo porque no me contratas. Y los empresarios respondieron: No te contraté porque no habías investado. La asimetría inicial se formó por mera casualidad, pero la gente se fijó en ella y no la pudo superar.

Suena raro que los estudiantes jóvenes e idealistas eran tan rápidos en crear su propios estereotipos de los lilas vagos y los verdes listos, aunque no tenían ninguna información previa en que basar su discriminación. Incluso más raro es el hecho que la manera de que se comportaron al final era racional Aunque la desigualdad principal era resultado de pura casualidad, y aunque no hubo ninguna diferencia fundamental entre los verdes y lilas, los estudiantes jugando el papel de empresarios estaban totalmente correctos en su visión que los trabajadores verdes eran menos probables de ser educados.[3]

La perspectiva de los empresarios volvió a autocumplirse porque los trabajadores lilas abandonaron racionalmente la esperanza de ser contratados y dejaron de pagar por su educación. Y una vez que la espiral perjudicial se puso en movimiento, un empresario determinadamente daltónico hubiera perdido dinero comparado con aquellos que se daban cuenta del color de los trabajadores.[4]

Este juego muestra la emergencia de desigualdad, de estereotipismo, de tratar gente como miembros de un grupo en vez de juzgar sus calidades individuales, y del abandono sistemático de esperanza por parte de un grupo que se ve menos valorado constantemente. Y todo eso pasó en un experimento donde cada uno empezó desde la misma posición. Entonces en la vida real donde hay diferencias fundamentales desde el principio (por ejemplo, el sexo), la situación sólo puede ser peor.

Este experimento me parece muy convincente a la hora de explicar los mecanismos que hacen nacer el sexismo (aunque está mucho más complejo en la realidad, y se repite hace mucho tiempo). Si lo transferimos al ámbito de la mujer en la ciencia, podemos formular las objeciones de la mujer como trabajador lila así: ¿Por qué debería esforzarme en educación y estudios de la ciencia, si ya sé que los empresarios prefieren hombres para este trabajo? Y los empresarios por otro lado podrían pensar: ¿Por qué debería contratar a una mujer si los hombres suelen tener mejor educación en la ciencia?

El prejuicio de la mujer menos apta para la ciencia ya ha persistido durante tanto tiempo que el círculo vicioso tiene mucha estabilidad (recordamos que en el experimento beinte repeticiones eran suficiente para fijar los prejuicios para siempre). Nadie puede decir cómo ha empezado, cuál fue la casualidad estatística que hizo nacer el prejuicio; yo creo que tiene mucho que ver con disgusto personal, irracional y/o pseudocientífico (como la teoría de género de Aristóteles) que puso las mujeres en un lugar donde no tenía sentido luchar por jugar un papel en la ciencia. Por lo tanto no tenían el mismo conocimiento científico como los hombres y así se podía automantener y hacerse realidad el prejuicio de la mujer inculta científicamente.

III. El papel de la educación

Como cualquier sistema, las sociedades humanas tienden a mantenerse estables, a repetir las estructuras que tienen. En cualquier sociedad, desde la más simple (o “primitiva”) hasta las más complejas (o “(pos)modernas”), la educación es la herramienta social de esa repetición, de mantener la tradicion y enseñar los valores y conocimientos más fundamentales de una sociedad. Como hemos visto, el sexismo no emotivo se basa en la repetición recíproca de la conducta discriminatoria. La educación, sin embargo, apoya el círculo vicioso de dos maneras: enseña la repetición de estructuras (o sea, en este caso, prejuicios) tradicionales y además forma el ámbito social donde se realiza la formación intelectual que luego puede apoyar el estereotipo.

En su artículo “Nuevos horizontes en la educación científica”[5] la profesora Esther Rubio Herráez analiza las razones educacionales para el modelo tradicional de la mujer fuera de la ciencia. Aunque en toda la historia encontramos ejemplos de mujeres que se han tomado la libertad de participar en el ámbito científico, el androcentrismo ha logrado su ser mayormente excluído utilizando dos estrategias: primero, la eliminación de las huellas de esas mujeres, poniendo en duda su autoría, y segundo, el desarrollo de teorías pseudocientíficas defendiendo la inferioridad intelectual femenina. Las mujeres que sin embargo lucharon por su papel en las ciencias se veían criticadas no sólo por hombres que temían perder su posición privilegiada, sino también por mujeres que no querían que otra mujer se situaba por encima de ellas. Las ciencias eran vistas como un medio que hace a las mujeres arrogantes e impias, o sea que ponían en peligro el modelo establecido de la mujer subordinada al hombre. Esa ideología se ha fundamentado pseudocientíficamente una y otra vez (e incluso hoy en día sigue siendo así). Para justificar la subordinación de un sexo (o una raza etc) hay que enocntrar razones “científicas” por su inferioridad natural. No quiero entrar en detalle en este asunto, pero a lo largo de la historia se han buscado “bases biológicas” para declarar a la mujer cognitivamente inferior, desde Aristóteles y antecedentes hasta estudios más modernos neurológicos, hormonales y genéticos (que sin embargo todavía no han ido más allá que ser conclusiones cíclicas que apoyan estereotipos sin verdadera base científica).

[...]


[1] Meyers Taschenlexikon (2003), editado por Bibliografisches Institut, Mannheim (traducción propia).

[2] Ibíd.

[3] Aunque se puede decir que llegaron a conclusiones demasiado rápidamente. John Von Neumann o Chris Ferguson se hubiesen dado cuenta que lo que parece como un señal temprano de un modelo fácilmente puede ser casualidad.

[4] Este experimento presenta Tim Harford en The Logic of Life en el capítulo “The dangers of racional racism”.

[5] En Barral, Magallón, Miqueo y Sánchez (eds.): I nteracciones Ciencia y Género. Discursos y prácticas científicas de mujeres, Barcelona, Icaria Antrazyt

Final del extracto de 19 páginas

Detalles

Título
Las raíces de la discriminación - Análisis de las razones y pseudoracionalidades del fenómeno del sexismo en la sociedad actual
Universidad
University of La Laguna Teneriffa
Calificación
1,0
Autor
Año
2011
Páginas
19
No. de catálogo
V180449
ISBN (Ebook)
9783656032311
ISBN (Libro)
9783656032595
Tamaño de fichero
508 KB
Idioma
Español
Etiqueta
análisis
Citar trabajo
Theresa Marx (Autor), 2011, Las raíces de la discriminación - Análisis de las razones y pseudoracionalidades del fenómeno del sexismo en la sociedad actual, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/180449

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