Occidente enfermo

Filosofía y Patologías de Civilización


Libro Especializado, 2011
244 Páginas

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Extracto

INDICE

PROLOGO

CAPITULO 1 FACTORES DETERMINANTES EN EL INCREMENTO DEL TRASTORNO DEPRESIVO EN LOS ULTIMOS SESENTA ANOS FRANCISCO ALONSO-FERNANDEZ INTRODUCCION
1. La metodologia epidemiologica
2. La psiquiatria transhistorica
3. La segunda gran crisis historica de LA humanidad
4. La distribucion de los Ultimos sesenta anos en cuatro estratos
5. NOXAS DEL MUNDO MODERNO QUE ALTERAN LA REGULACION DEL SISTEMA INMUNE
6. LA ESTRATEGIA PREVENTIVA PARA LA DEPRESION

CAPITULO 2 ENFERMEDADES DE OCCIDENTE PATOLOGIAS ACTUALES DEL VACIO DESDE EL NEXO ENTRE FILOSOFIA Y PSICOPATOLOGIA LUIS SaEz RUEDA
1. ^Que es una «patologia de civilizacion»? Filosofia y psicopatologia
2. Patologias actuales del vacio

CAPITULO 3 Patologias del criterio en la era de la Globalizacion OSCAR BARROSO FERNANDEZ
1. REIVINDICACION DE LA INTERDISCIPLINARIDAD
2. Reflexiones sobre el ambito trascendental: la verdad, momento de LA inteligencia sentiente
3. La circularidad de creencias e ideas
4. Patologia del criterio con base en el empobrecimiento del ambito trascendental
5. La confrontaciön entre el nihilismo neurastenico y el fanatico

CAPITULO 4 El sistema de la homogeneizacion, la estetizacion del mundo, la desilusion estetica y las psicopatologias de la hiperexpresion
LEOPOLDO LA RUBIA DE PRADO

CAPITULO 5 Filosofia y patologias de civilizacion: libertad y miedo INMACULADA HOYOS SANCHEZ
1. Nivel ontico: la hiperfobia
2. Nivel ontologico: tristeza, represion del conatus, menoscabo del “poder-vivenciar-comportarse”
3. Terapheia: comprender Y AMAR para ser libres
4. Conclusion

CAPITULO 6 La deuda ontologica ante la locura compartida: Reflexiones desde Michel Foucault MARIA EUGENIA GONZALEZ LARA
1. INTRODUCCION
2. Las raices fenomenologico existenciales de la enfermedad en Michel Foucault
3. El poder como condiciön objetiva de la enfermedad en la sociedad de LA normalidad
4. Terapia social: la reconstruccion de las relaciones con el mundo

CAPITULO 7 ^Por que la locura se dice en el lenguaje de la filosofia? Rita Canto Vergara
INTRODUCCION
1. El rechazo de la locura
2. ^PöR QUE EN NUESTRA CULTURA RECHAZAMOS EL SENTIDO ORIGINARIO DE LA LOCURA, EN TANTö NADA ACTIVA?
3. La alternativa

CAPITULO 8 Focos de las actuales patologias de civilizacion Juan David Zuloaga Daza
1. SALUD y deseo
2. EL DESEO Y EL ESTADO
3. Exacerbacion del deseo espurio
4. El nihilismo. Por una politica jovial

CAPITULO 9 La terapia como politica en el pensamiento platonico De la Apologia al Gorgias Älvaro Vallejo Campos
Introduccion
1. El Contexto del Proyecto SocrÄtico: La Sofistica y la Medicina
2. Socrates y el cuidado del alma
3. La Transformacion de la Terapia Filosofica en Politica

CAPITULO 10 La responsabilidad como “grano de locura” Pablo Perez Espigares
1. LA ETICA CöMö TRAUMATISMö
2. LA SUSTITUCION O LA RESPONSABILIDAD COMO “GRANO DE LOCURA”

CAPITULO 11 TECNOLOGIAS DEL CUIDADO DEL MUNDO JAVIER de LA HIGUERA ESPIN
1. El dispositivo mundo
2. ^QUE ES EL PRESENTE?
3. EL JUEGO DEL MUNDO
4. Pensar la nada del mundo que hace mundo

CAPITULO 12 EL PROYECTO DECOLONIAL ANTE EL COLAPSO CIVILIZATORIO OCCIDENTAL. ^EL PRESENTE EXANIME DE LA FILOSOFIA O LA FILOSOFIA ANTE UN PRESENTE EXANIME?
Maria Eugenia Borsani
1. Trazos desprolijos de una pintura del presente: Estado de la cuestion y el silencio de la Filosofia
2. Una accion interpelativa puertas adentro de la filosofia: sumario itinerario auto-censurado
3. Propuesta decolonial
4. Dilema de cierre Sobre los autores

PROLOGO

El titulo de este libro es bastante contundente. Occidente esta enfermo. Ahora bien, una afirmacion asi hay que tomarla con cierta precaucion. La enfermedad cursa temporalmente y puede llegar a desaparecer tras un periodo de convalecencia, lo que quiere decir que seria inadecuado al contenido de estas paginas atribuirle un espiritu catastrofista y, peor aun, adivinatorio o hechiceramente ocultista. Muy al contrario, pretende ser riguroso, lo consiga o no, al enjuiciar nuestro presente occidental.

^Pero que significado posee esta enfermedad? ^Acaso pueden sufrir dolencias las culturas o las sociedades como en el caso de los individuos? La respuesta es que si, por sospechoso que parezca. Y esto se ha senalado, tanto desde la filosofia como en el campo de la psicopatologia y de la sociologia.

La mayor parte de las corrientes filosoficas del siglo XX se han movido en este juego de lenguaje cuando han diagnosticado nuestra actualidad. Los potentes estudios de Th. W. Adorno, M. Horkheimer, H. Marcuse o Walter Benjamin, todos ellos pertenecientes a la Escuela de Franfort, convergen en encomendar a la Teoria Critica la tarea de desenmascarar patologias1. En esta linea ilustrada, la enfermedad esta referida a la racionalidad que subyace a la totalidad de lo social contemporaneo, como sistema de lo que llamaron soaedad administrada. Sus aspectos morbosos fueron considerados desde ese punto partida como formas de depauperacion de la razon autonoma, devenida estrategico-instrumental bajo el yugo de mecanismos pre-conscientes y supraindividuales que, amparados en su invisibilidad inmediata, se convierten en cuasi-leyes capaces de dirigir ciegamente la praxis colectiva. Sus valoraciones sobre el estado de salud de nuestro presente occidental fueron tan pesimistas, incluso, que se sintieron tentados a pensar que ni siquiera sus propios descubrimientos terapeuticos podrian lograr algun avance, por lo que se mantuvieron en la tragica tension de una esperanza desesperanzada o desesperanza esperanzada. Sus seguidores no han abandonado este lenguaje. Para J. Habermas, la colonizacion del mundo de la vida por la racionalidad estrategico-instrumental constituye el drama que penetra hoy en el completo espectro de la base social, alimentando patologias intersubjetivas2. K.-O. Apel, que forma con el una yunta filosofica, no duda en poner la teoria de la accion comunicativa al servicio de una “autoterapia de la humanidad”3. Y el que parece hoy erigirse en adalid de una tercera generacion francfortiana, Axel Honneth, toma actualmente el relevo en esta misma orientacion hablando de “patologias de la razon”4.

Mas dificil se antoja imaginar dictamenes paralelos en las filosofias no ilustradas o de ascendencia contra-ilustrada. Sin embargo, los dos grandes maestros en el examen del nihilismo, Nietzsche y Heidegger, lo han hecho, de forma tal que sus reverberaciones nos llegan hasta hoy. El nihilismo es para ambos, si generalizamos, el fenomeno fundamental de nuestra epoca al nivel globalizante del mundo de la vida. Se trata de una decadente negacion de la vida (segun el primero) que contrarresta la voluntad de crecimiento y expansion de los pueblos mediante fuerzas reactivas, fuerzas generadas por la impotencia y creadoras de valores al servicio de la temerosa huida del mundo. En el caso del segundo, el fenomeno se refiere a una reduccion de ser al caracter de un nada vacia, lacra que se extiende en el presente bajo la forma de una comprension tecnica del mundo tendente a convertir todo lo que existe en objeto al servicio del arbitrario dominio del hombre, que anda, asi, desarraigado como un ser-sin-mundo. Pues bien, ambos han relacionado el nihilismo con la enfermedad de occidente. Nietzsche llamo a esta decadencia nadificante expresamente “enfermedad”. No extrana que se considerase a si mismo un filosofo- psicologo y que identificase los efectos del nihilismo como fenomenos morbidos5. No en vano se lo ha llamado «medico de la civilizacion»6 y se ha enaltecido su obra, junto a la de Freud y la de Marx, como un magnifico arte de terapeutica y de curacion que en el siglo XIX reemplaza a las tecnicas de salvacion7. Por su parte, Heidegger ha entendido nuestra epoca como consumacion del nihilismo y a este ultimo como «agente patogeno»8 que genera multitud de enfermedades.

Asi, pues, el tema del presente libro no es nuevo en el ambito de la reflexion filosofica, ni se expresa en un lenguaje inusual. Occidente esta enfermo, si. Esa es la conviccion que rige el conjunto de trabajos que se incluyen en el, aunque las opiniones sean mas o menos radicales. Por eso se refiere a “patologias de civilizacion”.

Cuando utilizamos esta expresion, la de “patologias de civilizacion” no nos estamos refiriendo, hay que advertirlo desde el principio, a fenomenos de origen individual y propagados o repetidos en el entramado social. Tales patologias poseen, mas bien, un caracter ontologico-cultural, es decir describen modos de enfermedad que se extienden al ambito trans-individual de la cultura occidental y actual, considerada esta como el substrato de su modo de vida en conjunto. La acepcion ontologica anade la significacion segun la cual tales formas enfermizas de existencia son presupuestos inmanentes, responsables de comprensiones o visiones del mundo en su globalidad y, por ello, de estilos subyacentes en nuestras valoraciones y practicas colectivas.

Habria que tomarlas tambien al modo de “patrones” cuya expresion en la realidad cultural es siempre gradual, mayor o menor. Apuntan a tendencias generalizadas, a fuerzas ciegas que impulsan nuestro presente occidental desde la trastienda de su autocomprension explicita, orientando, por tanto, las figuras conscientes conforme a las cuales enjuicia, evalua o emite justificaciones, aparentemente exentas de motivaciones poco nobles que yacen en su fondo.

La filosofia no emprende esta tarea en solitario. El problema implica, de suyo, una relacion interdisciplinar con otros ambitos del saber, como la sociologia, las ciencias politicas o la psicopatologia. El presente volumen, sin menospreciar al resto, utiliza lazos, sobre todo, con esta ultima, como un primer paso que aventura conexiones mas amplias en un futuro posible y deseable para el grupo que ha trabajado en el.

La psicopatologia se ha ocupado hasta ahora, ante todo, del estudio de patologias individuales. Pero no esta en su horizonte reducirse a ellas. Freud mismo anticipaba ya la ampliacion del trabajo analitico a la cultura en general, tomando precauciones comprensibles que afectan a la problematicidad de proyectar categorias de lo singular al terreno de lo colectivo: “Pese a todas estas dificultades, podemos esperar que algun dia alguien se atreva a emprender semejante patologia de las comunidades culturales”9. Y, ciertamente, en esa direccion parten actualmente lineas desde la psiquiatria transcultural y la psicologia social de la actualidad, asi como desde la obra de pensadores concretos cuya investigacion se mueve en el quicio de la filosofia, la psicopatologia y la sociologia. De algunas de estas lineas y obras se hablara a lo largo de los trabajos que componen el libro, interpretando su sentido a la luz de la filosofia, excepto en el primer capitulo, escrito por el conocido y reputado psiquiatra espanol Francisco Alonso-Fernandez, que intenta su propio diagnostico intersubjetivo desde la psiquiatria. El ultimo capitulo —a cargo de Maria Eugenia Borsani, directora del CEAPEDI (Centro de Estudios y Actualizacion en Pensamiento Politico, Decolonialidad e Interculturalidad de la Universidad Nacional del Comahue), Neuquen, Argentina— nos conduce a una perspectiva entre el interior y el exterior de Occidente, desde el problema de la decolonialidad.

Son muchos los problemas concernidos en la tematica que aborda el texto. La necesidad de sortear o escapar a un modelo binario y oposicional, basado en la distincion entre “normalidad” y “anomaHa”, es uno de los mas importantes. Pero ello implica alcanzar una nocion de “salud” y operar con otros conceptos —patologia, normatividad, etc.—, asunto arduo que emprendemos con intencion rigurosa y actitud modesta, con el fin de animar un campo de investigacion que, a nuestro juicio, posee un gran porvenir y necesita de la colaboracion de profesionales de adscripciones variopintas.

La mayoria de los capitulos incluidos en el volumen son fruto de indagaciones realizadas por el equipo de trabajo del Proyecto de Investigacion La filosofia como terapia social10, concedido por el Ministerio espanol de Ciencia e Innovacion a principios de 2010. Se suman aportes de invitados a las Jornadas Internacionales sobre Filosofia y Patologias de Civilizaäon11, que tuvo lugar en Granada, durante los dias 27 y 28 de septiembre de 2011.

A todos ellos, los invitados a aquel encuentro, les agradecemos intensamente su colaboracion, que introduce perspectivas antes desconocidas o no transitadas por el equipo. Expresamos nuestro agradecimiento muy afectivo tambien a Maria Luisa Cabrera, que en calidad de secretaria del Departamento de Filosofia II de la Universidad de Granada, excede siempre sus estrictos deberes dispensandonos ayuda en la organizacion de actividades.

Los editores

CAPITULO 1 FACTORES DETERMINANTES EN EL INCREMENTO DEL TRASTORNO DEPRESIVO EN LOS ULTIMOS SESENTA ANOS FRANCISCO ALONSO-FERNANDEZ

INTRODUCCION

Me colma de orgullo y de honor tomar la palabra en unas Jornadas Internacionales de Filosofia. Vivo ademas mi intervencion como una especie de retorno a las raices de la psiquiatria. Todavia en el amanecer del siglo XIX el glorioso y sencillo Inmanuel Kant, incorporado a la historia de la psiquiatria por Bruno Casinelli12, hacia gala de un replanteamiento de Platon, para solicitar que “los locos fuesen enviados a la Facultad de Filosofia”. Posteriormente, en los anos recientes se ha propagado la sentencia “menos prozac y mas filosofia”, cuyo eco ha contribuido a resquebrajar los recios muros del reduccionismo biologico imperante en el sector academicista de la psiquiatria actual.

La deuda contraida por la psiquiatria con la filosofia se remonta a su propio hacimiento disciplinar. Si la psiquiatria no nace como ciencia moderna hasta las postrimerias dieciochescas, dos siglos despues que las otras especialidades medicas axiales, se debio a la demora impuesta por las dificultades encontradas para extraer el trastorno mental del campo del sobrenaturalismo magico o teologico. La vision naturalista del trastorno mental fue obra de los llamados a la sazon “medicos filosofos”. La doctrina psiquiatrica inaugural, alentada por el cuidado terapeutico o asistencial prestado al enfermo mental, fue un legado del excepcional medico frances Philippe Pinel, en el filo de los siglos XVIII y XIX, en una obra publicada con el elocuente titulo Traite medico-philosophique de l’alienation mental, que aqui me honro en rememorar con un sentimiento de gratitud hacia la filosofia y los filosofos, al haberse valido la psiquiatria en su nacimiento de un apoyo filosofico.

Me congratula resaltar el coraje de los filosofos organizadores de estas Jornadas para elegir temas que vinculan a la Filosofia con la actualidad sociocultural. Este arrojo no lo compartio siempre ni el mismisimo Martin Heidegger, quien exigia a su propia obra y a la filosofia en general que “debia carecer de actualidad”, es decir, no responder a las exigencias de su tiempo. Posteriormente, el mismo genial filosofo tiroles, olvidando la exclusion tematica impuesta por su propio postulado, con una liviandad muy extendida entre los pensadores del siglo XX, dedico importantes trabajos a comentar o interpretar “la crisis de nuestro tiempo”.

El tema que me incumbe abordar aqui es inedito en su concrecion y su trayecto cronologico, incluso en la bibliografia internacional, lo cual no significa que no haya sido objeto de alguna reflexion esporadica. Estos vaporosos precedentes cientificos no me sustraen de percatarme de estar adentrandome en tierra nueva que espero senalizar, como asi me propongo hacer.

Pues bien: el tema del incremento de la depresion en los ultimos sesenta anos y su interpretacion causal se desarrolla con la metodologia epidemiologica en sus dos vertientes, la epidemiologia descriptiva y la explicativa, y pertenece al area de conocimientos de la psiquiatria transhistorica. Antes de entrar de lleno en el tema que me ha sido encargado, me propongo efectuar un breve repaso acerca de las nociones basicas de la metodologia epidemiologica y la psiquiatria transhistorica.

1. La metodologia epidemiologica

La epidemiologia es una rama de las ciencias medicas dedicada al estudio de la distribucion de las enfermedades o procesos afines en la poblacion global o en alguno de sus sectores.

Su metodo propio, identificado como epidemiologia descriptiva, consiste en indagar la presencia de la enfermedad en una muestra de la poblacion. La fiabilidad de sus resultados suele ser aceptable siempre que se haya atendido con acertado criterio a varios extremos como los siguientes: la eleccion de la prueba de evaluacion (entrevista o cuestionario heteroadministrado, con exclusion de las pruebas autoadministradas por no ser fiables), la muestra satisfactoria en su homogeneidad y suficiente representatividad cuantitativa, el criterio diagnostico definido con rigor y ajustado al modelo nosologico tomado como referencia.

El trastorno depresivo como objeto epidemiologico pertenece a la serie de los llamados temas icebergs, caracterizados por distribuirse en un sector emergido, captado como tal por los medicos o las instituciones, y una grandiosa fraccion sumergida, de la que se tiene un conocimiento impreciso a traves de referencias indirectas.

Segun las estimaciones de la OMS, mas del cincuenta por ciento de los enfermos depresivos no llegan a ser reconocidos ni tratados.

Los indices de frecuencia habitualmente usados por los estudios epidemiologicos descriptivos son la tasa de prevalencia (el porcentaje total de casos presentes) y la tasa de incidencia (el porcentaje de nuevos casos). Hay tres tasas de prevalencia: la puntual (los casos presentes en un momento determinado), la semestral o anual (los casos presentes durante la recoleccion mantenida durante seis meses o un ano) y la longitudinal o global (presencia durante toda la vida).

Se ha constatado un notable aumento en las tasas de prevalencia puntual y anual del trastorno depresivo en los ultimos anos en la poblacion mayor de 15 anos y entre los escolares, asi como en el porcentaje de enfermos depresivos asistidos en las clinicas medicas generales o en las consultas psiquiatricas. Esta impresion general se ha confirmado a traves de algunas investigaciones de epidemiologia comparativa hechas por el mismo equipo investigador utilizando los mismos criterios diagnosticos y la misma prueba evaluadora, dos exigencias, por otra parte, dificiles de cumplir.

Segun deje constatado en mi primera monografia sobre la depresion13 si se encuentran diferencias en el recuento de la enfermedad investigada como ocurre con la curva epidemiologica ascendente de la depresion, hay que hacer frente a la exigencia de delimitar cuanta variacion corresponde al incremento y cuanto al perfeccionamiento diagnostico o a la ampliacion del concepto de depresion. La evidencia del incremento de la tasa de depresion en Norteamerica y Europa Occidental a partir de mediados del siglo pasado nos la proporciono Klerman14 y15 al encontrar una presencia de depresion mucho mas alta en las generaciones nacidas a partir de la conclusion de la Segunda Guerra Mundial que en las generaciones anteriores. Este incremento de la depresion fue confirmado por diversos estudios internacionales en generaciones nacidas despues de 195516.

El moderno incremento de la depresion se manifiesta ya en la infancia, con una extension a una edad cada vez mas baja. En lo que se refiere al predominio de la morbilidad depresiva en la mujer, que ha sido una constante a lo largo de los tiempos con una proporcion de 3 a 1 a partir de la adolescencia, los estudios de los ultimos tres o cuatro decadas denotan que la desproporcion ha menguado fijandose el nuevo indice de morbilidad depresiva en dos mujeres por un hombre. Por tanto, puede darse por constatado que el aumento de la morbilidad depresiva registrado en la segunda mitad del siglo pasado en todas las edades y en ambos generos es mayor proporcionalmente en la poblacion adulta masculina que en la femenina.

Actualmente se contabiliza en Europa una prevalencia anual del 9% de enfermos depresivos en la poblacion mayor de 15 anos, tasa que se eleva en las mujeres a 12% y desciende en los hombres a 6%. En cuanto a la prevalencia longitudinal, extendida a toda la vida, la tasa es de alrededor del 15%, lo que hace predecible que de cada seis o siete personas que nacen haya una que sea alcanzada por la depresion a lo largo de su vida.

La epidemiologia no se limita a la recoleccion de datos mediante su metodologia descriptiva, sino que presenta una segunda vertiente, la epidemiologia explicativa, que se ocupa de analizar o identificar los factores que influyen en la distribucion de la enfermedad o en los cambios operados a lo largo de los tiempos. Aqui entra en accion la psiquiatria transhistorica.

2. La psiquiatria transhistorica

Debo confesar que la Psiquiatria Transhistorica (PT) es una de mis areas psiquiatricas predilectas. La PT me fascina por constituir como un puente encargado de establecer conexiones de sentido entre los cambios registrados en la clinica psiquiatrica con la evolucion del ser humano o el desarrollo de la sociedad o la cultura. Sospecho que yo mismo he sido el autor del termino, habiendome limitado a copiar el titulo de “psiquiatria transcultural”, un neologismo genial adjudicado al estudio psiquiatrico comparativo a traves de distintas culturas o paises.

La comparacion de un fenomeno factico consigo mismo contemplado en diferentes momentos historicos de la misma cultura o sociedad y el mismo pais, constituye la tarea propia de la ciencia transhistorica. La identidad del fenomeno objeto de la comparacion transhistorica varia entre cuestiones y hechos diversos. Los estudios o las investigaciones de este genero centrados en las modificaciones experimentadas a lo largo de la historia por la incidencia, las formas o el estilo del enfermar psiquiatrico constituye la materia de la PT. La investigacion patologica transhistorica no es un patrimonio privativo de la psiquiatria, sino que se extiende a otras ciencias o a otras ramas de la Medicina.

En general no se le presta la debida atencion. “La evolucion de la clmica es un fenomeno a menudo olvidado por los clinicos, a pesar de ser indiscutible la presencia de numerosos ejemplos en la ciencia medica” (Jouvent17 ).

La PT toma un interes apasionante cuando el continuo cambio experimentado por la misma sociedad o cultura —ya que ambas son instancias sujetas a un movimiento incesante— entran en una dinamica intensa. Asi ha acontecido en los dos ultimos siglos en los paises occidentales u occidentalizados, en terminos del gran antropologo aleman Gehlen, “una fase de cambios que hace epoca”, “la segunda gran crisis de la Humanidad”, modelada en forma de una Revolucion Tecnocientificoindustrial.

Me permitire consignar aqui mi dedicacion a una serie de investigaciones transhistoricas personales sobre los temas clinicos psiquiatricos fundamentales: los circulos nosologicos de las neurosis, el trastorno depresivo, la esquizofrenia, el alcoholismo y las drogadicciones18.

La conclusion unanime de estas investigaciones es que la moderna metamorfosis experimentada por el hombre y la sociedad occidental se ha reflejado en la clmica psiquiatrica por cambios importantes en la morbilidad y en las formas de enfermedad de los cuadros nosologicos psiquiatricos mas representativos. Conclusion obtenida despues de haber sorteado el obstaculo de deslindar lo que es realmente un cambio del proceso nosologico de lo que es un cambio del punto de vista del psiquiatra o del concepto cientifico.

Si tuviese que relacionar las dos aportaciones mas notables de la PT en las ultimas decadas, me quedaria sin vacilacion con el par siguiente: primera, la transformacion de la histeria en neurosis visceral y, segunda, el ascenso meteorico de la incidencia de la depresion, acompanado de la extension de su inicio a una edad mas temprana y de una mutacion del propio cuadro clinico depresivo.

Desde un principio19 condense la metamorfosis del cuadro clinico depresivo en tres orientaciones: desdramatizacion, hipocondrizacion y encronizacion, que recogian, respectivamente, la moderna sobreabundancia de las formas de depresion ligera o larvada, la depresion hipocondriaca y la depresion encronizada.

La desdramatizacion de la aparatosa depresion melancolica, una moderna novedad extendida a la mayor parte de los trastornos psiquiatricos, imponiendose la sobriedad sintomatologica, queda atribuida a la intervencion de varios factores, sobre todo estos tres: primero, el descenso de la productividad psiquica y de la espontaneidad expresiva; segundo, el perfeccionamiento del diagnostico precoz y el progreso de la asistencia proporcionada al enfermo mental, puesto que algunos sintomas eran en realidad artefactos institucionales o sociogenos, o muestras de absoluto abandono social, y, tercera, la indiscutible efectividad de los modernos psicofarmacos.

Por mi parte conclma: “Pudiera pensarse que la disminucion de la expresividad psicopatologica por medio de la sintomatologia representa un signo de la volatilizacion espiritual o del estrechamiento existencial. El reflejo psicopatologico de las peculiaridades psicosocioculturales del hombre moderno tecnificado podria definirse como una mayor propension a ciertas enfermedades y una expresion menos dramatica de las mismas”.

En la medida que se han ido incrementando las ideas hipocondriacas en los enfermos depresivos, ha disminuido la proporcion de los sentimientos de culpa. Para entender este proceso de hipocondrizacion del trastorno depresivo contamos con dos argumentos: primero, la imposicion de la actitud existencial narcisista de ser-para-si für-sich-sein) segun los autores alemanes), en detrimento de la postura altruista o moral de ser-para-otro; segundo, el predominio de los cuadros depresivos larvados, mucho mas afines con las ideas hipocondriacas que con el sentimiento de culpabilidad, hasta el punto de que algunas veces la depresion hipocondriaca sujeta a un curso de agravamiento termina abocando a un delirio de culpa depresivo.

En el mismo lugar explicaba por mi parte la tendencia del cuadro depresivo moderno a la encronizacion con un doble razonamiento: en un costado interviene el caracter insidioso y larvado del cuadro clinico depresivo, ya comentado, puesto que las depresiones de cierta agudeza dificilmente llegan a encronizarse; en el otro, porque segun yo mismo decia textualmente “la neurotizacion de la personalidad favorece la permanencia indefinida de la depresion”, argumento que hoy podemos relacionar con la categoria de enfermedad depresiva conocida como depresion psicogena o neurotica, equiparada en cierto sentido al cuadro descrito por los colegas estadounidenses como distimia.

Un dato importante que denuncia indirectamente el incremento del trastorno depresivo en las ultimas seis decadas se encuentra en la curva ascendente de la tasa de suiadio. Entre el 60 y el 70% de los suicidios consumados se cataloga como un acto generado primordialmente por un estado depresivo, algunas veces apoyado por otros trastornos comorbidos o por factores sociales.

Una de las primeras llamadas de atencion en este sentido nos la proporcionan Murphy y Wetzel 20 cuando refieren haber encontrado un considerable ascenso progresivo del indice de suicidios consumados. Este ascenso fue registrado en las sucesivas cohortes, con un intervalo de cinco anos, desde 1960 a 1980, segun datos de la poblacion sueca, publicados por Jacobsson y Renberg 21. El suicidio a lo largo de los veinticinco anos indicados sigue una linea ascendente continua (esquema 1).

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El incremento de la tasa de suicidios se produjo de un modo progresivo en Espana entre 1980 y 1990 alcanzando el 89,9% en la poblacion masculina y el 115,9% en la poblacion femenina, segun datos apuntados por Gutierrez Garcia22.

Desde Italia, Torre, Chieppa, Imperatori et al23 denotan el significativo incremento progresivo del acto suicida en la poblacion italiana desde 1988 a 1994, con una cifra media de 10 suicidios por cien mil habitantes, uno de los indices suicidas mas bajo de los paises europeos.

En conjunto, el suicidio se ha incrementado en los paises desarrollados en mas de un 60% durante los ultimos cincuenta anos. Puesto que el origen fundamental del 70% de los suicidios radica en el trastorno depresivo, su incremento constituye un indice epidemiologico indirecto del moderno incremento del trastorno depresivo.

Tambien puede seguirse el hilo de los modernos cambios humanos a traves de la tematica fobica. Las fobias ofrecen un gran plasticidad transhistorica. Su docilidad para modelarse a tenor de los tiempos obedece a que son las situaciones, las cosas o los seres que suscitan habitualmente rechazo por repulsion, asco o temor, los temas fobicos preferentes del momento. Uno de los temas fobicos de moda en los ultimos tiempos y hoy casi extinguido es la tafiofobia o fobia a ser enterrado vivo. La extincion de esta fobia denota la mayor confianza depositada actualmente por la poblacion en el diagnostico medico del estado de muerte.

El miedo mas extendido actualmente es la algofobia o fobia al dolor, que es una verdadera plaga social. Su proliferacion social surge de una doble raiz: una de ellas es la gran carga de hedonismo narcisista en el nuevo patron humano, en cuanto a exigencia de placer; la otra raiz es que al haberse ahuyentado en una amplia medida el dolor y el sufrimiento, estas experiencias se han vuelto menos frecuentes y mas temibles. Otras dos fobias muy extendidas, la nosofobia o fobia a la enfermedad y la tanatofobia o fobia a la muerte, se derivan en gran parte de la propia fobia al dolor. La fobia al avion es la fobia tecnologica prevalente, una muestra del recelo hacia las novedades.

Alo largo del siglo XIX la incidencia global de la enfermedad mental detectada experimento una considerable elevacion, lo que obligo a la apertura de nuevos manicomios o asilos psiquiatricos. Se llego a hablar entonces de un brote epidemico de esquizofrenia.

3. La segunda gran crisis historica de LA humanidad

La etapa sociocultural de 1950 a 2010 que me corresponde estudiar aqui y ahora para tratar de identificar los factores que han determinado el incremento de la morbilidad depresiva en los ultimos sesenta anos se enmarca en la gran revolucion sociocultural tecno- cientifico-industrial. Segun algunos antropologos, a la cabeza de cuya pleyade se encuentra el aleman Ghelen24, tal revolucion constituye la segunda gran crisis historica de la Humanidad que hace epoca. La primera consistio en la transformacion del hombre cazador del Periodo Paleolitico en el hombre agricultor del Periodo Neolitico. Entre ambas crisis existen ciertas analogias, en las que no vamos a entrar aqui.

Su identificacion como una gran crisis la apoya conceptualmente Ortega y Gasset al entender por crisis el brusco transito que hace el hombre de vivir prendido y apoyado en unas cosas a vivir prendido y apoyado en otras.

A partir de 1815, ano en que concluyen las guerras napoleonicas, se produjo de un modo casi repentino la liberacion del ser humano, producto de las ideas filosoficas mantenidas por los empiristas britanicos, los ilustrados franceses y los idealistas alemanes, y propulsadas por la Revolucion Industrial britanica, en convergencia con el rapido desarrollo de la ciencia y la tecnica y el vertiginoso proceso de globalizacion y dignificacion del trabajo. Los movimientos de la Ilustracion francesa y el Idealismo germano generaron una nueva actitud colectiva proclive a la libertad y el progreso que fermento con el aporte de un manantial de riqueza y un raudo cambio de costumbres, elementos implicados en la transformacion industrial britanica. Al tiempo, el trabajo dejo de ser una tarea punitiva o vergonzosa que hacia un triste honor a su etimologia, tripalium (un instrumento de tortura compuesto de tres estacas), palabra de la que se deriva el vocablo “trabajo”, para convertirse en una actividad globalizada precisa para la maduracion de la personalidad y la conquista de un asiento socioeconomico independiente.

En Francia, Diderot cubrio paginas y paginas para combatir la supersticion popular y la intolerancia de la Iglesia. Para ello tuvo que recurrir a la astucia, actitud imitada por otros colaboradores de la obra, para ocultar sus convicciones, con la descripcion de una oscura divinidad. El Teismo fue de esta suerte reemplazado por el Deismo.

El espiritu ilustrado emergio en los primeros anos del siglo XIX respaldado por los filosofos idealistas alemanes, presididos por Inmanuel Kant (1724-1804) el filosofo de la razon, “Atrevete a pensar” (sapere aude), una exclamacion que trataba de ahuyentar los temores de que el pensamiento libre continuara siendo rechazado como una manifestacion de soberbia que convirtiese al ser humano en rival de Dios. A despecho de la “dictadura teologica” (Americo Castro) o de la “teologia disimulada” (Nietzsche), la libertad de obrar y de pensar inicio su andadura en los albores del siglo XIX.

Comenzo a circular por entonces el enunciado kantiano de la “libertad de la razon”, como el ejercicio de la potencia humana identificada como la voluntad raaonal, o sea una voluntad orientada y dirigida por motivos racionales. “La voluntad del hombre es su reino de los cielos”, segun expresion del poeta romantico Novalis. Pero, como despues veremos, la apoteosis de la libertad razonada y razonable no llego a plasmarse en una realidad operativa. Mas bien se fue apagando como un fuego de artificio, una columna de humo identificada por Stendhal en su popular novela Rojo y Negro como “el desahogo general despues de la caida de Napoleon”. La “libertad liberada” no llego a consolidarse como tal, al no disponer de una estructuracion adecuada.25

A partir de entonces se impuso gradualmente la cultura laica tecnoburocratica, comenzaron ainsinuarse los primeros brotes de la sociedad de consumo o sociedad opulenta y aparecio el nuevoser humano retratado por Ortega y Gasset26 como el hombre- masa y por Sombart27 como lamentalidad neoburguesa. Entre ambas descripciones existe una nitida diferencia cronologica: en tantoSombart se refiere al burgues decimononico, Ortega, al menos en opinion de su hijo28, se centra en laproliferacion de un tipo de persona en el siglo XX que “no admite instancias superiores y secomplace en su derecho a la mediocridad”.

Johnson29 define los primeros anos que van de 1815 a 1830 como “el periodo en que se formoesencialmente la matriz del mundo moderno”. Comparto totalmente la idea de que a partir de ladefinitiva derrota de Napoleon Bonaparte en Waterloo en 1815 se inicio un nuevo ciclo decivilizacion, del que arranca el hombre actual.

Yo mismo30 he sistematizado el conjunto de las caracteristicas del nuevo hombre moderno como unamentalidad tecnificada (Esquema 2).

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Tal mentalidad tecnificada fue cuajando gradualmente. El proceso puntual especifico y subito acontecido en el segundo cuarto del siglo XIX en los paises occidentales fue la liberacion del ser humano, como si le hubieran abierto las puertas de la jaula donde permanecia confinado y le permitiesen salir al exterior. Hasta entonces solo una fraccion minuscula del pueblo integrada por los nobles y los eclesiasticos bajo la egida del trono y el altar, podia disponer de si mismo. El sometimiento opresivo de la criatura humana tomaba entonces una presencia casi generalizada, incluso muchas veces materializada con las cadenas de la esclavitud. De subito, se permitio salir al ser humano de la jaula social, donde permanecia confinado y controlado por siglos. El transito de la docil sumision a la absoluta permisividad fue vertiginoso.

Epicteto, un filosofo estoico, esclavo emancipado, que encabezaba el “estoicismo nuevo” juntamente con Seneca y Marco Aurelio en el siglo V d.C., se defima a s^ mismo diciendo “Yo soy un esclavo en la senda de la liberacion”. Una definicion del ser humano cuya veracidad ha sido confirmada por la Historia. La senda de la liberacion de la Humanidad acontece en el siglo XIX, desde 1815. A partir de esa gloriosa fecha, podemos hablar del hombre liberado o desenjaulado, provisto de libertad de obrar, pero no del hombre libre, porque el proceso liberador consistio en facilitar su incorporacion al espacio de la libertad pero sin instruirle sobre su orientacion ni ensenarle a configurar la estructura de la libertad como un proyecto existencial, aunque eso si entregandole los plenos poderes de su destino, y la pasion por el instinto de autoconservacion.

Heidegger31 se lamenta de que todavia no hemos aprendido a pensar, refiriendose al pensar como una actividad de propiedad personal.

El hombre desenjaulado no acerto a estructurar su libertad con arreglo a los principios de la temporalidad, en forma de un proyecto. Podemos definir el proyecto, siguiendo a Heidegger, como el modo especifico de la relacion del ser-ahi (Dasein) con el mundo, es decir, como el modo de ser- en-el-mundo. La propia razon no se modelo entonces a tenor de los ideales filosoficos de la epoca en una racionalidad critica y abierta, capaz de encararse, sucesivamente, con sus propias limitaciones y con el acogimiento controlado de la esfera irracional humana. Una esfera que Henri Bergson sistematizaba en intuiciones, sentimientos e impulsos vitales, a cuyos elementos habria que agregar las tensiones emocionales y los instintos como los atributos humanos mas irracionales. Un sujeto carente de un proyecto y de una organizacion racional flexible no fue capaz tampoco de incorporar a su ser los valores universales sustentados por la Ilustracion, sobre todo la verdad y el bien o la justicia. Del naufragio axiologico se libro el canon de la belleza. La vida humana en las decadas subsiguientes fue victima de la estetizacion. El esteticismo sociopolitico irracional cristaliza en el siglo XX en las mortiferas ideologias nazi y sovietica. Las alas de la ultraderecha y la ultraizquierda se apoderaron entonces de nuestro planeta.

El hombre desenjaulado inauguro su comportamiento en un espacio de libertad y permisividad. La Humanidad avanzo hace dos siglos escasos un paso evolutivo mucho mas trascendente que cuando paseo por la Luna: el paso definido como un estreno del hombre nuevo en libertad. Me consta que los pensadores de aquella epoca albergaban grandes esperanzas con el disfrute de ese bien inmenso que es la libertad. El atributo de librepensador, haciendo gala del lema de Kant, sapere aude, se deslizo de un modo insidioso pero rotundo del insulto al elogio.

Mas el ser humano extraido de la jaula no fue capaz de ejercer o conquistar la libertad, sino que por no disponer de la brujula conductual representada por un proyecto existencial y las referencias selectivas precisas se disperso como una criatura desorientada, regida por el afan individualista de preservar su vida y de asegurar su posicion cosmica. (No olviden que Nietzsche definio al ser humano como el unico ser viviente que no ha conseguido instalarse en el mundo).

Las esperanzas de regeneracion de la Humanidad comenzaron a diluirse en el propio siglo XIX, toda vez que el comportamiento humano se regia por la pulsion de autoconservacion o por la pasion del poder. La libertad, en lugar de estructurarse en forma de un proyecto, acrisolado de valores personales y sociales, se diluyo en la busqueda de la autoafirmacion individual, el confort y el dominio de los otros, precipitandose algunas veces en el caos biografico.

El respeto a los otros y la fidelidad, cualidades virtuosas impuestas antano, dejaron de valorarse por una conciencia saturada de egotismo. Surgio asi un nuevo ritual de valores confinados en torno a si mismo, o sea una inversion de valores (Umwertung aller Werte).

El hombre desenjaulado se afanaba ademas en luchar contra su congenere, siempre que fuese distinto de el en raza, etnia, lengua, cultura, ideologia o habitos de vida. La violencia expresiva de hostilidad contra el otro distinto se limito en principio a entregarse a luchar o matar para obtener los medios de sobrevivencia. Se esperaba que con la extincion de la miseria imperante en el siglo XIX cesase el homicidio o el asesinato.

Pronto llego la desilusion. Las dos guerras mundiales decimononicas denotaron la incapacidad del hombre moderno para vivir en paz. Los emblemas del Siglo de la Barbarie son Auschwitz y el Gulag. “Las camaras de gases y los crematorios preparaban el advenimiento de una nueva edad de oro” (Koestler32 ). La violencia al servicio de la autoafirmacion individual o de grupo se extendio a las masas. La cohesion en torno a un ideal transpersonal convierte hoy a un fenomeno de masas en una manifestacion peligrosa para toda persona ajena.

Ante el desenfreno de la barbarie acontecido en el siglo XX, cabe la reflexion de si la sucesiva aparicion del Homo sapiens arcaico en Europa, en el ano 150.000 a.C., proveniente de Africa, y del Homo sapiens sapiens en el 40.000 a.C., representado por el Hombre Cro- Magnon, ha experimentado un proceso de regresion, tal vez activado o fomentado por la arrasadora potencialidad alcanzada por la instrumentalizacion belica. La alternativa se establece entre si el moderno hombre occidental ha dilapidado el segundo radical sapiens, transformandose en el Homo sapiens brutalis, un hombre cruel y peligroso, o tal vez se trate de una conducta energumena transitoria inducida por la acumulacion masiva de factores circunstanciales activadores de la violencia como la fabricacion abrumadora de instrumental destructivo que opera ademas como fuente creadora de violencia.

El hombre brutal del siglo XX se escinde entre los paranoicos y los paranoides. En tanto el nazi o el fascista era paranoico, sustentado por unos ideales de grandeza irracionales y violentos que le hacian sumamente peligroso para los que no compartian su vision del mundo, su antagonista ideologico el sovietico o bolchevique profesaba unos ideales sociales de reparticion de la riqueza saturados de egocentrismo, lo que le conducia a adoptar una actitud de desconfianza amenazadora contra sus propios camaradas. Paranoicos y paranoides se repartieron el mundo en la primera mitad del siglo XX.

Cuando se le desenjaulo, el ser humano disponia de un cerebro insuficientemente preparado para el ejercicio de la libertad. Dos carencias estructurales cerebrales pudieron participar en su extravio: la primera, la conexion insuficientemente solida de la neocorteza con las areas subcorticales, ausencia calificada por algunos cientificos como una “esquizofisiologia”; la segunda, la consolidacion funcional de los lobulos prefrontales, representados por sus dos arbotantes basicos, las areas orbitofrontal y ventromedial. Los lobulos prefrontales son el soporte neurofisiologico basico de la toma de decisiones y de la planificacion del futuro. La ineptitud del ser humano desenjaulado para transformarse en un ser libre podria asi repartirse entre su espiritualidad, o sea la capacidad mental, y su materialidad, la organizacion cerebral.

Hoy podemos advertir con luminoso entendimiento que el hombre desenjaulado del siglo XIX ha sido victima de si mismo al precipitarse en el grave equivoco de confundir la libertad con el instinto de autoconservacion o de poder, prescindiendo de iniciar su nueva andadura con una libertad estructurada en torno a un proyecto regido por los valores tradicionales, antano escarnecidos por el vinculo establecido entre el autoritarismo y la sumision, pero ahora con posibilidad de circular libremente Hasta nuestros dias se extendio la validez de la imagen del hombre desenjaulado como un hombre confuso y desorientado, desprovisto de un proyecto existencial y esforzado en ajustar su comportamiento a unos supuestos valores que mas bien son contravalores al servicio del instinto de autoconservacion, el vector del poderio o la afirmacion de si mismo.

Al tiempo, el hombre desenjaulado rompio las ataduras con el pensamiento magico o sobrenaturalista, pero sin acertar a despojarse de la tendencia egotista a distorsionar sus razonamientos en forma de racionalizaciones, absorbido por el interes personal.

La coexistencia de la exaltacion del comportamiento agresivo con el crecimiento del trastorno depresivo en los tiempos modernos no constituye una modificacion paralela de dos conductas antagonicas, lo cual representaria una contradiccion El cuadro depresivo mismo puede ofrecer una inhibicion de la conducta agresiva determinada por la anergia (falta del impuso de accion) o una exaltacion de la violencia, en forma del humor irritable, la llamada tristeza disforica por Galeno, o de la desconfianza impuesta por el aislamiento emocional o social, cuyo perfil mas estricto son los cuadros descritos por mi mismo como depresion paranoide33.

No puede descartarse, en cambio, que la depresion sea algunas veces el precio abonado por la inhibicion personal de la agresividad. En cualquier caso, se trataria de un mecanismo de intervencion esporadica. Hay algunos trabajos publicados que denotan una mayor presencia de la depresion en tiempos de paz que en tiempos de guerra. Una diferencia que mas que debida a la reduccion de la depresion inducida por la entrega al comportamiento violento, debe atribuirse, en mi opinion, a otras variables que marcan la diferencia entre una sociedad en paz y una sociedad en guerra, sobre todo la mayor integracion de la sociedad belica en el frente y en la retaguardia en forma de una comunidad. Entre una comunidad y una sociedad existen diferencias notables, a las que los autores germanos se han referido con particular profundidad manejando sus respectivas denominaciones Gemeinschaft y Gessellschaft. La mayor integracion interhumana propia de la comunidad no deja de ser una valvula protectora contra la depresion.

4. La distribucion de los Ultimos sesenta anos en cuatro estratos

^Que ha pasado en estos sesenta ultimos anos? Ortega encarandose con la interrogacion kantiana “^que pasa?”, postulaba “no sabemos lo que pasa, eso es lo que pasa”. El oficio de psiquiatra es tal vez mas audaz o atrevido que el de filosofo, y por eso yo voy a intentar mostrarles lo que pasa en la ultima sesentena.

Una centuria y pico de anos despues de la salida de la jaula, en 1950 el hombre occidental moderno continua afortunadamente desenjaulado pero sin dejar de adolecer de dos graves privaciones, la privacion de proyecto y de razon, que le siguen sumiendo en la desorientacion existencial y lo perpetuan como un ser altamente vulnerable para los riesgos morbidos psiquiatricos.

Una de las privaciones corresponde a la estructuracion de la libertad con arreglo a un proyecto existencial, sustentado por los valores clasicos. La otra es la ausencia de un ejercicio racional objetivo. En definitiva, continua la criatura humana moderna o posmoderna dejandose absorber por la dedicacion a la lucha por los intereses individuales centrados en la autoconservacion, la afirmacion de si mismo y la acumulacion de riquezas o poder, cuando no del afan del reconocimiento de los demas o de la busqueda desorbitada de placer. Actitud esta ultima encajada en el reproche formulado por Marx Scheler con delicada pulcritud: “El placer esta impregnado de frivolidad metafisica”.

Desde 1950 a 2010 se agolpan progresivamente los factores depresogenos, responsables de la duplicacion del trastorno depresivo acontecido en la poblacion mayor de 15 anos, con un crecimiento mayor en el sector masculino que en el femenino, con lo que el anterior indice de depresion femenina-masculina de 3 a 1 se reduce a 2 a 1. Por tanto, sobre la mujer gravita hoy un riesgo doble al de los hombres para padecer un trastorno depresivo.

La acumulacion progresiva de factores depresogenos a lo largo de los sesenta ultimos anos la segmentaremos en cuatro periodos de 15 anos, ya que cada uno de ellos esta presidido por un acontecimiento historiografico de primera magnitud. Esta delimitacion se apoya ademas en otras dos razones: la primera es que se ajusta a las edades biologicas del ser humano (la infancia comprende los primeros quince anos, la juventud de 15 a 30 etc.); y la segunda es que coincide con la referencia cronologica de quince anos tomada por Ortega como ritmo de la generacion historica, pues “cada quince anos cambia el cariz de la vida”.

Designaremos estos cuatro periodos historiograficos como estratos y no como fases o etapas, en atencion a que los factores depresogenos presentes en cada periodo por lo general no desaparecen en el periodo siguiente sino que se acumulan o incluso amplian su significado o su trascendencia, y sobre ellos se superponen al modo de un piso superior los factores depresogenos desarrollados de nuevo durante los quince anos sucesivos.

Se trata, por lo tanto, de una superposicion correlativa de factores distribuidos en estratos. Cada estrato se define por el establecimiento o el desarrollo de factores depresogenos mas o menos peculiares o especificos.

Para la designacion de cada estrato he elegido un acontecimiento historiografico de primera magnitud que, ademas de sorprender por su novedad, opero como un manantial de factores depresogenos. Con arreglo a este criterio quedan identificados los cuatro periodos del modo siguiente:

1950 a 1965: Estrato de la Guerra Fria.

1966 a 1980: Estrato de la Liberacion de la Mujer.

1981 a 1995: Estrato del Consumo Juvenil de Drogas. 1996 a 2010: Estrato de la Invasion de la Tecnologia.

Los cuatro estratos se integran en la epoca que podemos denominar “La Era de la Depresion”.

4.1. Las causas de la depresion

El trastorno depresivo no tiene una etiologia homogenea, ni es una enfermedad unica.

Vengo proporcionando desde hace mas de veinte anos la distribucion de la etiologia o causalidad de la depresion en cuatro ordenes de factores, correspondientes cada uno de ellos a una categoria de enfermedad depresiva (Esquema 3):

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Esquema 3. Modalidades de enfermedad depresiva La depresion endogena, distribuida en dos grandes modalidades: depresion unipolar y bipolar. La transmision genetica en ambas es de tipo poligenico, lo que implica una interaccion entre varios genes. La transmision fenotipica varia desde una gran disposicion constitucional hasta una marca genetica dominante. Lo que nos interesa dejar aqui especificado es que la presentacion de los episodios de depresion endogena puede ser espontanea u obedecer a la accion precipitante de factores psicosociales, en relacion con la familia, el posicionamiento laboral o el soporte social. Por lo general, este concurso precipitante es mas preciso en los primeros episodios. La espontaneidad de sus episodios va siendo progresivamente mayor a medida que se repiten las recidivas.

La depresion psicogena o neurotica obedece a un conflicto intrapsiquico que suele tener su raiz en la infancia y que se ha reflejado en el curso de la vida en forma del perfil de un caracter neurotico, caracterizado por la inseguridad de si mismo, la hipersensibilidad a los estimulos y la tendencia a la fobia social, o en forma de crisis de ansiedad. Su gran despegue se movilizo por la crisis de familia desarrollada durante el Estrato de la Liberaäon de la Mujer.

La depresion situativa o soaogena, causada por un acontecimiento traumatico o una situacion distresante. El acontecimiento ejerce una accion depresogena durante los seis meses subsiguientes. La situacion se define por la interaccion del entorno con la actitud del sujeto, o sea que, a diferencia del acontecimiento, implica la participacion del sujeto. Hay cuatro modalidades de situacion depresogena especifica: el duelo, la sobrecarga emocional, el aislamiento o la falta de soporte emocional o social y la inestabilidad o los cambios bruscos de vida. La proliferacion de estas cuatro situaciones se produjo a partir del Estrato de la Guerra Fria.

La depresion somatogena, determinada por un trastorno corporal o por la administracion de una droga o un farmaco. Las enfermedades que mas se complican con depresion son las cerebrales, las endocrinas y las de la autoinmunidad, y particularmente las enfermedades cronicas acompanadas de dolor fisico. Mas del 60% de los enfermos somaticos cronicos con dolor tienen ademas una depresion que suele pasar inadvertida Y cada vez hay mas enfermos cronicos de este tipo, consecuencia del aumento de las expectativas de vida y del progreso terapeutico transformando enfermedades mortales en dolencias cronicas. Estas dolencias cronicas, conjuntamente con la presentacion masiva de obesidad, un estado muy depresogeno, se despegaron en el Estrato de la Invasion de la Tecnologia. El consumo de drogas como origen de depresion es un fenomeno propio del Estrato del Consumo Juvenil de Drogas.

Cuatro ordenes de causas que pueden operar independientemente o asociarse entre si. La convergencia de factores tan diversos en la determinacion del trastorno depresivo, se explica por su coincidencia en movilizar en cascada una serie de mecanismos biologicos que constituyen la causalidad inmediata de la depresion, conocida en medicina como la patogenia (Esquema 4).

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Esquema 4. Patogenia de la depresion sintetizada en tres secuencias, enlazadas entre si por una serie de mecanismos o manifestaciones en cascada.

(Alonso-Fernandez, F: Las cuatro dimensiones del enfermo depresivo, Madrid, Instituto de Espana, 2009) Amodo de parentesis: los grandes cambios sociales y culturales, presididos por la multiplicidad de realidades, acontecida en el ultimo cuarto del siglo XIX, condujo a algunos pensadores a bautizar la nueva epoca como lapostmodernidad (Lyon34 ). El nuevo termino fue tomado por otros pensadores, no menos expectantes que los anteriores, para referirse al agotamiento de la modernidad. Por mi parte, propondria salir de este laberinto semantico utilizando el termino Modernidad tardta.

4.2. El estrato de la Guerra Fria (1950-1965)

Una vez concluida en 1945 la mayor conflagracion belica habida jamas en el mundo se establecio gradualmente, pero con inusitada rapidez, una grave tension beligerante entre los Estados Unidos y la Union Sovietica. Tal beligerancia fue equiparada con razon a un clima de guerra y se hizo popular con la designacion de Guerra Fria. Los dos supercolosos, demolida Alemania, humillada Francia y agotada la heroica Gran Bretana, se repartieron el mapa internacional con partidarios de uno y de otro bando, algunas veces paises terriblemente colonizados por el Este. En Espana se reafirmo el regimen autoritario, una especie de guerra interna mas templada que fria. El establecimiento de esta epoca belicista denoto la incapacidad del hombre suelto para vivir en paz con los diferentes a el en su etnia, su ideologia, sus creencias, su lengua, su cultura o sus habitos de vida. Una manifestacion logica y predecible acerca del hombre desenjaulado postnapoleonico, dadas sus caracteristicas. La perseverancia en la lucha por propia supervivencia y la afirmacion de si, la pasion por el poder y la exigencia de ser reconocido por el otro sin brindarle, a su vez, el debido reconocimiento.

Lo que no era predecible es que el hombre desenjaulado aprovechase su liberacion para convertirse en un terrible depredador, protagonista de desmanes deshumanizados, tomando la forma de un nazi o un sovietico. La encantadora formula de Novalis, el poeta romantico de la noche luminosa: “La voluntad del hombre es su reino de los cielos”, apenas fue vislumbrada por una minoria de hombres selectos, el antipoda del hombre-masa en la terminologia orteguiana. Seguia imperando el espiritu de la beligerancia contra la otredad. Al no disponer aun de un proyecto existencial construido sobre los valores, y de un ejercicio racional reflexivo y abierto domador de una irrefrenable impulsividad, continuaba el hombre sin estar preparado para una convivencia pacifica y solidaria, al menos con los extranos o los diferentes.

En esta epoca se inauguro la Era de la Depresion: se duplico la morbilidad depresiva en las generaciones nacidas a partir de la conclusion de la Segunda Guerra Mundial; se elevo la prevalencia puntual de la depresion del 5% al 7% en la poblacion general de todas las edades; se acumulo la incidencia de actos suicidas, y asimismo se duplico la muerte por cancer o afeccion cardiovascular, tipos de muerte a los que son especialmente propensos los enfermos depresivos.

Podemos sistematizar los factores responsables del incremento de la depresion en este estrato postbelico en la proliferacion de las modalidades de situacion mas depresogena, las caracteristicas del estilo de vida y el modelado de la personalidad limite o la personalidad de estilo cognitivo negativo.

Las situaciones, entendidas como un estado de interaccion entre la actitud del individuo y su entorno social, se tinen a la sazon de negrura depresogena. La tension yo-mundo se vuelve totalmente conflictiva. Se agolpan las cuatro modalidades de situacion mas depresogena que son las definidas por el radical del duelo, la sobrecarga emocional, la soledad y la inestabilidad (Esquema 5).

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Esquema 5. Formas específicas de depresión situativa

La siembra multitudinaria de muerte o de separacion personal acontecida durante los seis anos de guerra ocasiono una extension de la situaäon de duelo hasta limites inconcebibles. Rara fue la familia europea que no tenia muertos o desaparecidos para llorar o anorar. Hay ademas cinco variables de duelo que favorecen su complicacion con un estado depresivo: la muerte de un nino, la muerte evitable, el fallecimiento subito o inesperado, la agonia prolongada o particularmente dolorosa o el enigma entre desaparecido o muerto.

La situacion de sobrecarga emocional era descrita por Kielholz35 como depresion por agotamiento ('Erschöpfungsdepression). La sobrecarga emocional cotidiana comenzo a acumularse en forma de dos fenomenos: la prisa o el estres del tiempo y el estres ocupacional cronico.

La imposicion de la prisa a la vida cotidiana se debio a que entonces comenzo a desarrollarse la sociedad de consumo. La entrega a ganar la mayor cantidad de dinero posible para intercambiarlo por objetos de capricho fue el fenomeno de la consumopatia que pronto tomo una extension bastante generalizada, sin respetar al nivel socioeconomico modesto de la poblacion.

Ala inmensa masa de los apresurados acuciados por la formula “ganar y consumir”, se agregan dos sectores minoritarios de hombres agobiados por el transcurso del tiempo: los que se dejan llevar por las incesantes exigencias ambientales y los que tratan de aprovechar el tiempo, al modo del doctor Gregorio Maranon, que se autodenominaba “el trapero del tiempo”.

Por su parte, el trabajo comenzo a vivirse como una actividad mas competitiva que solidaria. Se competia con el camarada y con la competencia36. Ademas de este estresor (agente de estres), comenzaron a agolparse entre los trabajadores otras dos modalidades: el estresor con una tematica especifica a tenor del tipo de ocupacion y el estresor extendido a todo tipo de trabajo.

En la escala de las distintas ocupaciones encontramos una tematica de estres que varia en consonancia con el tipo de trabajo: una tematica extremadamente pluralista, que va desde la efectividad empresarial o la responsabilidad sanitaria hasta la del aburrimiento ocasionado por “las migajas del trabajo” o por el subempleo (Esquema 6).

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Esquema 6. Tipos de estres ocupacional y formas de trabajo mas estresantes Alonso-Fernandez, F: Nuevas adicciones. Tea Ediciones. Madrid, 2003.

Los factores estresantes mas comunes que pueden afectar a cualquier tipo de trabajo se representan en el esquema 7.

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Esquema 7. Caracteristicas estresantes que pueden estar presentes en cualquier modalidad de trabajo El estres excesivo, o sea el distres, que se prolonga como un fenomeno cronico, genera un agotamiento emocional, que es el nucleo del sindrome de estres. Este sindrome sirve de puerta de entrada a la depresion de tipo anergico. Entre el sindrome de estres y la depresion anergica existe una amplia zona fronteriza de transicion. La irrupcion del trastorno depresivo no solo depende de la intensidad del estres, sino del acierto o desacierto del trabajador para protegerse contra el estres laboral. Hay tres estrategias puntuales efectivas para defenderse contra el estresor laboral: el afrontamiento del problema (coping, en ingles, trotzen, en aleman y faire face, en frances), la desconexion o evasion periodica de la actividad laboral y el apoyo emocional prestado por otras personas. La depresion ocasionada por el estres laboral cronico constituye la representacion mas extendida de la depresion por sobrecarga emocional.

La situaäon de soledad resulto muy facilitada por la escasa apertura y el poco tiempo dedicado a la comunicacion interpersonal como expresion de la ausencia o escasez del espiritu de solidaridad. La sociedad (Gesellschaft) tomo el aire de una sociedad de masas, sin dejar lugar ni tiempo a la expansion de las relaciones personalizadas, rasgo definidor de la sociedad comunitaria, o sea la comunidad (Gemeinschaft).

Comenzo a desaparecer de las viviendas la habitacion conocida como “sala de visitas”, espacio de lujo de la casa destinado a recibir a las amistades. La relacion entre los vecinos se volvio escasa o distante. Llego a escasear cada vez mas entre la gente la vinculacion lntima o confidencial. Tan solo se mantuvo con vida social el coloquio literario en forma de tertulia de cafe.

La situacion de inestabilidad se volvio casi el modo de vivir habitual, sujeto ademas a unos cambios acelerados frecuentes. Hubo quien hablo de la “sociedad de cambios acelerados”.

En cualquier caso, por una parte, la inestabilidad rompe el sincronismo entre ciertos ritmos circadianos y la desincronizacion ritmica que entonces se establece es, a su vez, un factor depresogeno potente. Por otra, el brusco cambio exige un doble esfuerzo: el de abandonar el habito anterior y el de ajustarse al nuevo momento Sobre este transito, de lo anterior a lo actual, surge el grave riesgo de incidir la depresion descrita por el psiquiatra aleman Pauleikhoff37 como depresion por desarraigo (Entwurzelungsdepression), depresion sobrevenida por lo general cuando el sujeto se encuentra en el vacio del desarraigo: privado de los lazos que le unian a la anterior situacion sin encontrarse todavia anclado en la nueva.

Se ha trabajado mucho acerca de los efectos depresivos inducidos por el cambio de vivienda. En un genero de vida inestable el cambio de vivienda es una medida obligada o buscada bastante habitual. Ya en 1928 habia sido descrita la depresion por la mudanza (Umzugsdepression) por el reputado psiquiatra aleman Lange, en las paginas del Handbuch de Bumke. En 1937, los psiquiatras holandeses Fontanier y Stokvis38 valoraron el cambio de alojamiento como un trauma psiquico.

Dentro de los limites del estrato cronologico que estamos comentando, aparecen varios trabajos sobre la depresion por la mudanza como los de Pauleikhoff39 y Vereecken40, puntualizando que el cambio de residencia esta haciendo estragos depresivos en las mujeres de cierta edad.

Para comprender la fuerte relacion determinante existente entre el cambio de vivienda y la depresion es suficiente con rememorar el profundo significado que tiene el hogar para el ser humano, al constituir el espacio del mundo lntimo (Eigenwelt), de extension limitada y con una frontera poco permeable al exterior. Tal vez la vivencia mas depresogena inherente al traslado de casa sea el desarraigo espacial, acompanado de la sensacion de extraneza acerca del nuevo emplazamiento y de la sensacion de anoranza hacia el domicilio abandonado y sus vecinos. La nota mas sorpresiva en principio es que la depresion por la mudanza afectase casi solo a las mujeres, lo cual, por otra parte, esta en consonancia con la observacion de que el cambio de alojamiento representa un martirio para la mujer, aunque sea para ir a otra vivienda mejor, y un motivo de satisfaccion para el hombre. Y es que en tanto el hombre tiene una vocacion itinerante o de ser erratico, la mujer es por su naturaleza arraigada o radicada.

Dentro de las depresiones situativas se ha mencionado alguna vez la depresion de lafortuna. Pero la fortuna social, emocional, laboral o economica no conduce a la depresion por la fortuna de por si, sino por las nuevas exigencias o responsabilidades instauradas en la nueva situacion. Desdichas de la fortuna es el titulo de una obra teatral de los hermanos Manuel y Antonio Machado, que trataba de prevenir al espectador “contra los desmanes o las incidencias de la fortuna poco afortunadas”. La correlacion de la depresion con el acontecimiento venturoso denota que, si bien la designacion “depresion de la fortuna” es inadecuada, si existe base para hablar de la depresion en la fortuna. Por tanto, la fortuna no es inmune a la depresion, pero tampoco la provoca de por si, sino por sus implicaciones.

Las cuatro modalidades de situacion depresogena especificas que se multiplican en este estrato postbelico se distinguen por impactar de lleno sobre un vector de la vitalidad; la perdida de un ser querido sobre el estado de animo; la sobrecarga emocional sobre el impulso de accion o la energia psiquica; el aislamiento o la soledad sobre la sintonizacion o la comunicacion, y la inestabilidad sobre la sincronizacion o la regulacion de los ritmos (Esquema 5).

El estilo de vida adoptado en los anos posbelicos por el hombre occidental moderno fue de lo mas infortunado en sus cuatro parcelas, con vistas a protegerse contra la irrupcion del trastorno depresivo. Con ocasion de ser preguntado acerca de lo que debia de ser capaz de hacer bien una persona sana, el fundador del psicoanalisis, doctor Sigmund Freud, respondio con este sobrio apotegma: “Lieben und arbeiten” (amar y trabajar). Seguramente por su condicion de hombre laborioso se olvido del descanso y tampoco incluyo en su respuesta el tiempo libre, dado que esta magnitud existencial fue una novedad que comenzo a establecerse muy avanzado el siglo XX. Queda asi subdividido el plan de vida actual en cuatro parcelas: el sueno, el trabajo, el tiempo sociofamiliar y el tiempo libre.

La Medicina maneja en los ultimos tiempos el nivel de la calidad de vida, como una de sus referencias de higiene sanitaria mas importantes. Esta nocion surgio en los anos sesenta en el circulo de los sociologos y los economistas estadounidenses en forma de la evaluacion del nivel material de vida. Al incorporarse el indice de calidad de vida a los criterios de salud mental, lo hizo extendiendose su significado a la vertiente psicoespiritual. Las ciencias psiquicas entienden hoy por calidad de vida el conjunto formado por unos habitos saludables, libres de consumo de sustancias toxicas, y una instalacion vital al menos aceptable para el criterio del observador y la vivencia del sujeto. La evaluacion de la calidad de vida por uno y por otro se distribuye en tres formas: el nivel material, los grados de bienestar psiquico y social y el sentido de la vida. Yo mismo he propuesto la ampliacion del indice de calidad de vida, construido con arreglo a las tres referencias mencionadas, con la evaluacion de la distribucion equilibrada y flexible del tiempo de vida en cuatro parcelas: el sueno, el trabajo, la familia y el tiempo libre, sometidas al analisis del funcionamiento de cada uno de ellas. La asociacion de un sueno grato y suficiente, una familia armonica y abierta a la macrosociedad, un trabajo vivido con motivacion personal o realizado como una ocupacion propia y un tiempo libre repartido entre la cultura o la actividad mental y el ejercicio fisico, es el desideratum tetrapartito en el plano del bienestar y la proteccion personal contra la depresion.

Las pulsaciones ofrecidas por el hombre actual en las cuatro parcelas existenciales desde hace 50 0 60 anos, parecen hechas para dar mas alas a la presentacion de la depresion. Vamos a verlo a continuacion.

Algunas de las caracteristicas propias del mal dormidor estan muy extendidas en la poblacion actual, en especial las tres siguientes: la duracion insuficiente del sueno global; el consumo de alcohol, tabaco, cafe o farmacos durante el tiempo que precede al momento de acostarse; el inicio tardio del sueno, o sea despues de las doce campanadas. El factor depresogeno relativo al sueno mas importante de todos es el nuevo cuadro descrito como sindrome del retardo del sueno, o sea un sueno iniciado algun tiempo despues de medianoche.

El tiempo libre es un verdadero talisman que puede utilizarse como valvula de bienestar protectora contra la depresion o como la fuga por una senda movediza que se hunde en el trastorno depresivo. Su sentido legitimo distribuido entre el divertimento y el cultivo de uno mismo tiene, sin duda, una efectividad antidepresiva. Constituye uno de los resortes de presencia imprescindible en el moderno programa de la prevencion de la depresion.

En cambio, el tiempo libre dedicado de lleno a actividades de evasion, sobre todo cuando se ameniza la evasion con la autoadministracion de una sustancia quimica, opera como un tiempo al servicio de la depresion. La dedicacion del tiempo libre por los jovenes al consumo de drogas es un brote epidemico que hace irrupcion en los anos ochenta. La tendencia evasiva mas depresogena extendida entre los adultos es en este estrato cincuenton el consumo de alcohol. Estamos en el inicio de la progresiva carrera del alcohol como una droga legal adictiva de accion depresogena.

El tiempo soäofamiliar cubre la necesidad humana de establecer con los demas una relacion mantenida con una comunicacion. Por ello puede definirse como una parcela de vida dedicada al encuentro con los otros. Una conexion precaria extendida en sus dos vertientes, la familia y las redes sociales, impone irremediablemente la vivencia de soledad, la vivencia depresogena por excelencia.

El tiempo de trabajo ya quedo comentado en cuanto factor depresogeno al tratar de la depresion por sobrecarga emocional o distres. Quisiera agregar la contraposicion existente entre el trabajo vivido con una motivacion personal, como una ocupacion propia, y el trabajo alienado, por constituir el primero un baluarte contra la depresion y el segundo cuando menos un factor precipitante o de riesgo para la depresion en sus cuatro grados:

Grado 1: el trabajadorpagano, que paga por culpas ajenas con el precio de la humillacion, tratado al modo de un chivo expiatorio.

Grado 2: el trabajador marioneta, que se siente a si mismo como un muneco manipulado por sus jefes.

Grado 3: el trabajador robot, que realiza el trabajo como un automata, a fuerza de repetir la misma maniobra elemental como si fuese un tic laboral.

Grado 4: el trabajador objeto, caracterizado por sentirse cosificado por un trato autoritario o sadico.

Surge durante este estrato el hallazgo de la personalidad limite en un 2% de la poblacion general, con una superioridad femenina de 3 a 1. Constituye la personalidad limite uno de los patrones de personalidad mas vulnerables para el riesgo de depresion. Sus caracteristicas son como una denuncia de su alta vulnerabilidad depresiva: la fragil integracion personal, la dificultad para el mantenimiento de una relacion estable de amistad o confidencial y los brotes de una conducta impulsiva. Con particular frecuencia es precipitada a la depresion por su intolerancia a la soledad.

4.3. El estrato de la liberacion de la mujer (1966-1980)

El advenimiento de la pildora contraceptiva fue el detonante que puso en marcha una serie de acontecimientos que revolucionaron la vida femenina. Jamas un artilugio habia causado anteriormente, en la historia de la humanidad, unas modificaciones tan profundas en las actitudes y los comportamientos de la mujer, en el funcionamiento de la pareja y en la estructura de la familia. Los cambios personales y socioculturales se instauraron de un modo subito y fueron acentuandose gradualmente a lo largo de la quincena de anos, entre 1966 y 1980 y se extendieron, al modo de rebote, al mundo masculino.

La cadena de hechos sucesivos, acontecidos en forma de una cascada, a partir del manejo de la pildora contraceptiva, se recoge en el esquema 8.

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Esquema 8. Cadena de acontecimientos novedosos disparados por el acceso femenino al control de la natalidad Esta serie de acontecimientos se tradujo en un nuevo incremento del trastorno depresivo. Pero este incremento no acontecio como habia venido ocurriendo hasta entonces respetando el indice de 3 mujeres depresivas por 1 hombre depresivo, sino que el ascenso de la depresion masculina fue proporcionalmente algo mas elevado. En consecuencia, el indice de mujeres depresivas por un hombre depresivo se redujo a 2 por 1.

Precisamente, la caracteristica sociodemografica mas relevante de la depresion consiste actualmente en que el nümero de mujeres depresivas duplica al de los hombres. La sobretasa depresiva femenina se extiende entre los 15 y los 70 anos. Por debajo de los 15 anos existe paridad para el trastorno depresivo entre ambos generos y lo mismo ocurre mas alla de los 70 anos.

La mayor vulnerabilidad de la mujer para la depresion tiene un soporte mixto, integrado por factores biologicos, personales y socioculturales. Examinemoslos para destacar los factores novedosos que moderaron el ascenso depresivo femenino en este periodo quincenal que estamos comentando.

Dentro de las cuatro categorias de enfermedad depresiva, la unica que ha mostrado a los largo de los tiempos una equiparacion en la morbilidad depresiva masculina y femenina ha sido el trastorno depresivo endogeno, la estirpe depresiva genetica, si bien con la excepcion de la depresion bipolar, que se atiene a una ligera supremada femenina de 1’2 a 1. Aparte de este influjo genetico minimo, la sobretasa depresiva femenina obedece en un 100 por cien a un conjunto de factores distribuidos en los ordenes biologico, personal y social.

Los factores biologicos corresponsables del predominio depresivo femenino son los tres siguientes:

El funcionamiento mas unitario del cerebro femenino, al contar con un desarrollo mas solido de la conexion entre ambos hemisferios, funcion realizada por la comisura cerebral anterior y el cuerpo calloso. Su disponibilidad de aminas neurotransmisoras (catecolaminas y serotonina) es menor que la existente en el cerebro binario masculino. Un factor evidentemente no modificado por la pildora.

El sistema neuroendocrino femenino especialmente vulnerable ante la depresion por estar sujeto a una ritmicidad mensual y ofrecer una especial predisposicion hacia la depresion en los tres momentos psicofisiologicos genitales de la mujer asociados con un notable descenso de los estrogenos (la hormona femenina por excelencia): el premenstruo, la perimenopausia y el postparto. Ala depresion breve recurrente previa al periodo premenstrual se le agrego el frecuente trastorno depresivo ocasionado por la pildora contraceptiva, fabricada defectuosamente en la primera epoca. La menopausia fue volviendose mas retardada, con lo que desplazo su centro cronologico de los 45 a los 50 anos, y al tiempo por razon de edad acentuo ligeramente su potencia depresogena. El notable descenso del numero de partos registrado a partir de los anos sesenta fue una causa que resto presencia a la depresion femenina. Y la resta no fue nada despreciable ya que la depresion posnatal se asociaba nada menos que al diez por ciento de los partos y la gravidica al cinco por ciento de los embarazos.

Amodo de acotacion conviene precisar que la depresion posparto no es estrictamente biologica, o sea inducida por los cambios hormonales propios del trance, sino que, como puntualizan Saucier et al41, requiere a menudo la cooperacion de una variable social, incluida en la relacion siguiente: la desavenencia con la pareja, la insatisfaccion marital, la falta de apoyo familiar o social en el periodo perinatal o el impacto de un acontecimiento estresante en los seis meses anteriores. Con relacion a la extension de la descendencia, los dos datos que favorecen mas la depresion, segun opinion de Loewenthal y Goldblatt42, son la infertilidad involuntaria y un numero de hijos superior a tres a una edad juvenil de la mujer.

Los problemas cronicos de salud fisica mas frecuentes en las mujeres imponen un cierto predominio en ellas de la depresion somatogena. El nuevo estilo de vida de la mujer liberada supuso una elevacion de la calidad de vida, con el consiguiente cambio favorable en la salud corporal, lo que debio de haber repercutido aliviando la sobretasa de la depresion somatogena femenina.

Sin menospreciar la intervencion de los dos factores biologicos senalados (el menor numero de partos y la disminucion de procesos somaticos cronicos), debo consignar que el papel mas efectivo sobre la reduccion relativa de la depresion femenina a partir de los anos sesenta fue asumido por la notable modificacion de signo favorable experimentada por la personalidad de la mujer y su instalacion sociocultural.

La especial vulnerabilidad personal de la mujer para la depresion se desdobla en una autoestima muy debilitada o poco consistente y una dependencia excesiva de la interaccion personal. Ambos factores se corrigieron en gran parte a partir de la llegada de la pildora.

Asimismo se corrigio en cierta medida la instalacion social y familiar desventajosa de la mujer, el tercer orden de factores responsables de la mayor acumulacion del trastorno depresivo en la mujer. El mayor beneficio le llego por medio del trabajo extradomestico.

El grandioso vuelco experimentado por la mujer en su modo de ser, mucho mas desinhibido, y en su modo de vivir, con una independencia personal que jamas habia sonado, una mutacion humanistica y civilizada, no fue suficiente para detener la progresion demografica de la depresion, pero si para moderarla, reduciendo el indice depresivo femenino masculino a 2 a 1.

La pildora ha permitido borrar muchas diferencias personales y socioculturales entre los hombres y las mujeres, pero no todas. Algunas permanecen imborrables, al estar implicadas en el sexo o el genero femenino. (Cada vez se maneja mas el concepto de genero por ser mas abarcativo y sociocultural que la nocion de sexo estrictamente biologica). Conviene mantener la lucha por la nivelacion social y laboral de la mujer con el hombre, y al tiempo respetar las diferencias de sexo o de genero que son un muro infranqueable para el logro de la equiparacion. Nivelacion, sin discriminacion, con arreglo a los dones de cada uno. Incluso por abajo: ^Hay tanta facilidad para construir con albaniles que con “albanilas”?.

El estereotipo del comportamiento sociolaboral femenino sigue manteniendose mas vulnerable a la depresion que el masculino. Hay una diferencia notoria entre ambos: en tanto la mujer se rige por la expresividad, centrada en el cultivo de la relacion con los demas, el estereotipo masculino se define por la instrumentalidad, un comportamiento dominado por la accion, la autoafirmacion o la busqueda de dominio.

El salto laboral dado por la mujer fue fulgurante e inmenso. Acostumbrada a permanecer encerrada en el hogar con el papel tetrico de ama de casa, cuando era una servidora de la familia que de ama solo tenia el nombre. Expuesta continuamente al impacto de los factores ambientales de mayor influencia depresogena: la sumision al marido o a los hijos, el estres economico familiar, el aislamiento durante gran parte del dia, un horario de vida inestable dependiente de las exigencias o los caprichos de los demas, el apartamiento del aire libre, la actividad sedentaria y sobre todo el prescindir de si misma para entregarse a los demas sin gratificaciones ni beneficios. Un retrato que nos permite afirmar que la mujer no se desenjaulo hasta el advenimiento de la pildora, cuando se produjo su masiva incorporacion al estudio universitario y al mercado de trabajo. El impacto liberador ejercido sobre la vida de la mujer repercutio sobre algunos de los radicales de la personalidad femenina mas vulnerables a la depresion con un sentido compensatorio: por una parte, el restablecimiento o reactivacion de la autoestima, y, por otra, la apertura al contacto social. No cabe duda de que el trabajo extradomestico abrio a la mujer la puerta del mundo y la desenjaulo. Cada vez hay mas mujeres que realizan una actividad extradomestica. Varias profesiones se han feminizado de un modo invasivo.

Catherine Haw43 deja senalado el consenso cientifico acerca de la valoracion del trabajo femenino extradomestico como una copiosa fuente de bienestar, en especial cuando lo desempena una mujer soltera o separada, puesto que sobre la casada su influencia beneficiosa es mas debil y la imposicion de pasar muchas horas alejada del hogar modifica la relacion de pareja y el funcionamiento de la familia.

Se cierne un grave riesgo sobre la ocupacion extradomestica femenina. Su asociacion con el compromiso familiar de cuidar a los ninos en edad preescolar o sostener el funcionamiento de su vivienda, sin contar con el apoyo de otra persona, se convierte en una doble jornada laboral. Una sobrecarga de exigencia laboral de esta magnitud no permite a la mujer disfrutar del tiempo libre para protegerse contra el asedio de la abrumadora actividad distresante.

Apresada con continuidad por este distres cronico, sin escapatoria posible, la protagonista de la doble jornada es afectada a la larga por el trastorno depresivo con una frecuencia incluso mas alta que la que asolaba al ama de casa tradicional.

Si la actividad ocupacional extradomestica de la mujer moderna no ha brillado todo lo que debiera como situacion de bienestar, es porque con el compromiso de la doble jornada senalado colabora la subsistencia de una discriminacion laboral negativa. El trato discriminatorio sufrido por la mujer empleada o trabajadora engloba datos diversos, de los que los mas habituales son los siguientes: la exigencia cronologica abusiva, la prescripcion arbitraria de clausulas para facilitar el despido, el salario inferior en un 10-20% al salario masculino, la limitacion de los ascensos laborales o su escasa presencia en los puestos directivos. En la misma linea de menor valoracion del papel laboral de la mujer, persisten algunos elementos de desequilibrio social entre ambos generos, algunos de los cuales seran corregibles, aunque es de temer que otros no lo sean por ser consustanciales con la naturaleza biologica de la mujer.

La mutacion acontecida en el ambito laboral se extiende a todos los dominios de la vida femenina, por cuyo motivo debe atribuirse la relativa proteccion adquirida en este periodo por la mujer moderna contra el riesgo de depresion al conjunto de su proceso de liberacion y desinhibicion. Una liberacion que se fue reflejando en una emancipacion femenina creciente para estudiar, trabajar, divertirse, cultivarse o emparejarse.

A partir de la pildora, la relacion de pareja ha experimentado una metamorfosis magica. La tarea de la seduccion clasica asumida por el varon para vencer la resistencia femenina, ha dejado paso a una relacion mas simetrica desde el inicio, al modo de un encuentro interpersonal. Al tiempo, la mujer amparada por la pildora se muestra dotada de una biosexualidad equiparable a la del varon. Se deda a si misma: “Ahora todos somos iguales. Ahora os vais a enterar de quienes somos nosotras”. Se volvio ademas una mujer reclamadora de nuevos derechos, entre los cuales sobresalia el del orgasmo clitoriano.

La exigencia de satisfaccion psicosexual la comparte la mujer con el hombre, como consecuencia de su desinhibicion. Esta exigencia inedita ha llegado a borrar el limite entre “la mujer respetable y la mujer libertina”.

En todos los aspectos de su vida, la mujer desinhibida ceso de dejarse manipular por el varon. La subordinada antano al poder masculino autoritario, al estilo de un patriarca familiar, paso a desarrollar un rol totalmente distinto.

La mujer sustituyo la relacion sustentada por el poder masculino con la relacion emocional de tipo transferencial, en la esfera del carino o del amor, o de tipo carismatico, en la esfera de la atraccion personal.

Por su parte, el hombre no siempre se ha acoplado a la nueva situacion Un sector masculino se siente victima de un expolio o una expropiacion, como si se le hubiese hurtado un objeto de su propiedad. Hasta Dios especifica en el Genesis que crea a la mujer como una servidora del hombre y en el decimo mandamiento la menciona como una propiedad del varon.

Para el tipo de hombre que se aferra a la tradicion divina o humana, el emparejamiento nivelado, al estilo moderno, constituye motivo de gresca seguro. El proposito de ella de abandonarle o iniciar un proceso de separacion marital o un divorcio, moviliza sus mecanismos de violencia defensiva. Posteriormente, aflora la violencia fisica alimentada por el alcohol, o la violencia expresiva de odio o de celos. La violencia de genero opera ahora como un poderoso agente moderno determinante o provocador de trastorno depresivo en la mujer aterrorizada.

El propio hombre precisa un notorio esfuerzo para adaptarse a la nueva situacion creada por la emancipacion femenina, sobre todo en el contexto de la relacion de pareja. Tanto en el curso del proceso de adaptacion como en el cambio experimentado, con cierta aproximacion a la esfera emocional femenina, el hombre se ha vuelto mas vulnerable al riesgo de depresion.

La emancipacion de la mujer ha agrietado los cimientos de la sociedad estructurados en torno a la familia, el nucleo social de siempre, para lo bueno y para lo menos bueno. La familia patriarcal clasica giraba en torno al mundo autoritario masculino y a la perpetua disponibilidad del ama de casa. Su funcionamiento se ha venido abajo al permanecer la mujer alejada del hogar durante la jornada de trabajo exterior.

En consecuencia, se han producido cambios sustanciales de diverso signo en la estructura y en el funcionamiento de la familia. El mas negativo de ellos es la inestabilidad del hogar o la desmembracion de la familia. La separacion de la pareja o el divorcio representa algunas veces para la mujer un acontecimiento mas traumatico y depresogeno incluso que el duelo de la viudez. La experiencia traumatica mas dolorosa para la mujer suele provenir del repetido enfrentamiento con su pareja a lo largo del proceso legal.

El influjo ejercido por la moderna crisis de la sobre el desarrollo de la personalidad de los hijos no ha tenido el alcance traumatico que algunos agoreros predecian. Mas bien lo contrario. El trato carinoso dispensado a los ninos preescolares por el personal de la guarderia, complementado con el contacto con otros ninos de su edad, representa una estimulacion emocional tan precoz, sana y poderosa, que el nivel mental del nino no se resiente en absoluto por la obligada ausencia de la madre. Hasta el vinculo madre-hijo suele mantener su solidez sin resquebrajarse por la menor presencia de la mujer en el hogar.

Lo que en este periodo ha representado un trauma para el adolescente ha sido la frecuente transformacion del hogar en foco conflictivo permanente y la proliferacion de la separacion o el divorcio de sus padres. La sensacion de abandono familiar compartida por un gran contingente de adolescentes de esta epoca ha intervenido como un factor decisivo en su entrega al consumo de las drogas y su indefension ante el trastorno depresivo, acontecimientos que se desarrollan en toda su plenitud en el periodo siguiente.

A partir de 1975 hace irrupcion una oleada de actos suiadas en los ninosy los adolescentes (OMS44 ). Se triplico la entrega al acto suicida entre las edades de 9 y 15 anos: de una tasa anual de 4 por 100 mil se paso a 12 por 100 mil, con una distribucion de ocho muchachos por una muchacha. La mortalidad entre ellos alcanzo el 25% y entre ellas el 10%.

El suicidio consumado experimento asimismo una notable elevacion internacional entre 1973 y 1985 en las edades de 15 a 24 anos: la media europea anual ascendio a 20 fallecidos de esta edad por 100 mil, convirtiendose asi el suicidio en la segunda causa de muerte adolescente-juvenil. Entre los estudiosos del problema se impuso el criterio de atribuir la elevacion del acto suicida infantojuvenil a la separacion o divorcio de los padres o a la desmembracion de la familia (Nissen45 ). Se valoro de tal suerte a la “patologia familiar” como la causa fundamental del acto suicida o de la tentativa en la fase adolescente-juvenil de la vida humana.

Por mi parte, baraje tambien la interaccion de dos factores que se habian vuelto muy acentuados en el proceso de maduracion de aquella epoca: “El asincronismo psicofisico y la carencia de identidad propia, como rasgos presentes en el proceso de maduracion. La moderna hipertrofia de los factores suicidogenos se construye sobre el proceso conocido como revolucion tecno-cientifico-industrial que impregna la cultura occidental46.

Por tanto, la avalancha del suicidio adolescentejuvenil acontecido en esta epoca puede interpretarse como el producto conjunto del surgimiento de la edad de la adolescencia como la segunda edad humana basica y de la irrupcion de la figura del adolescente desfamiliarizado. Desde Suecia se transmitio la observacion de que el riesgo de suicidio entre los ninos y los adolescentes se incrementaba notablemente en el seno de las familias monoparentales.

Es de esperar que a medida que el nuevo posicionamiento de la mujer y del hombre implicado en el control de la natalidad se vaya asentando y perdiendo su caracteristica novedosa, sea un factor que se corrija espontaneamente a si mismo en cuanto determinante del incremento de la depresion en la edad adulta.

[...]


1 V., por ejemplo, Adorno, Th.W./Horkheimer, M., Dialectica de la Ilustracion, Madrid, Trotta, 1994 (ed. orig.: 1947) y Horkheimer, M., Barcelona, Barral, 1973 (ed. orig.: 1968).

2 V. Habermas, J., Teoria de la accion comunicativa, Madrid, Taurus, 1987 (ed. orig.: 1981).

3 Apel, K-O., La transformaaon de lafdosofia, Madrid, Taurus, 1985 (ed. orig.: 1973), tomo II, p. 120.

4 Honneth, A., Patologias de la razon, Buenos Aires, Katz editores, 2009 (ed. orig.: 2007).

5 V., p. ej. Nietzsche, F., “El nihilismo europeo”, en Fragmentos postumos, Madrid, Tecnos, 2006, vol. IV.

6 Deleuze, G./Guattari, F, Que es la filosofia?, Barcelona, Anagrama, 1993 (ed. orig. : 1991), p. 114.

7 Foucault, Nietzsche, Freud, Marx, Barcelona, Anagrama, 1970 (ed. orig. : 1967), pp. 55 y ss.

8 Heidegger, M., “En torno a la cuestion del ser” (1955), en Hitos, Madrid, Alianza, 2000, pp. 315 ss.

9 Freud, S., El malestar en la cultura, Alianza, § 8, pp. 86-7. Tambien en Obras Completas, Madrid, Biblioteca Nueva, tomo VIII (1974), p. 3066.

10 http://www.ugr.es/~filosofiayterapia/

11 http://www.ugr.es/~filosofiayterapia/Jornadas2011/Welcome.htm

12 Cassinelli B., Historia de la locura, Barcelona, Joaquin Gil, editor, 1942, p. 17.

13 Alonso-Fernandez, F., La depresiony su diagnostico. Nuevo modelo clmico, Barcelona, Editorial Labor, 1988, pp. 18- 29.

14 Klerman, G.L., “Evidence for increase in rates of depression in North America and Western Europe in recent decades”, en Hippius, Klerman y Matussek (eds.), New results in depression research, Berlín, Springer, 1986, pp. 7-15.

15 Klerman, G.L. y Weissman, M.M., “Increasing rates of depression”, Journal of the American Medical Association. 1989, 261, pp. 2229-35.

16 Cross National Collaborative Group: “The changing rate of major depression: Cross National comparisons”, Journal of the American Medical Association, 1992, 268, pp. 3098-3105.

17 Jouvent, R., “La Melancolie n’est plus ce qu’elle etait”, Evolution Psychiatrique, 1994, 59, 4, 710-722.

18 Alonso-Fernandez, F., Fundamentos de la Psiquiatria actual, Madrid, Paz Montalvo, cuarta edicion, 1979, Tomo I, pp. 108-111 (el primer capitulo dedicado a la psiquiatria transhistorica en un tratado de psiquiatria).

19 Op. cit., tomo II, pp. 252-259 (Aspectos transhistoricos de la depresion en la Cultura Occidental).

20 Murphy, G.E. y Wetzel, R.D., “Suicide risk by birth cohort in the United States, 1949 to 1974”, Arch Gen Psychiatry, 1980, 37, pp. 519-523.

21 Jacobsson, L. y Renberg, E., “Epidemiology of Suicide in a Swedish county (Västerbotten)”, Acta Psychiatr Scand, 1986, 74, pp. 459-468.

22 Gutierrez Garcia, J.M., “El suicidio en Espana, 1981-1992”, Psicopatologia (Madrid), 1995, 16, pp. 51-53.

23 Torre, E., Chieppe, N., “Imperatori, f. et al: Suicide and attempted in the province of Turin from 1988 to 1994: Epidemiological Analysis”, Eur J Psychiatry, 1999, 13, pp. 77-86.

24 Gehlen, A., Der Mensch. Seine Natur und seine Stellung in der Welt, Francfort, Athenäum, 1962.

25 Remito al “lector sobre este proceso de la libertad en los siglos XVIII y XIX a mi libro El hombre libre y sus sombras (Una antropologia de la libertad. Los emancipados y los cautivos), Barcelohn, Antrhopos, 2006. En especial la Introduccion y el capitulo V (“El hombre libre, encarnacion de la libertad espiritual”).

26 Ortega y Gasset, J., La rebelion de las masas, Madrid, Edicion de Thomas Mermall. Castalia, 1998.

27 Sombart, W., “Lujo y capitalismo”, Revista de Occidente, Madrid, 1965.

28 Ortega Spottorno, J., Los Ortega, Madrid, Taurus, 2002.

29 Johnson, P., El nacimiento del mundo moderno, Barcelona, Vergara, 2000.

30 Alonso-Fernandez, F., “Evolucion historica de la enfermedad mental”, en Centro Cultural de la Villa de Madrid, Historia de la Medicinay Humanismo medico, Ayunt. de Madrid, 2004, pp. 9-27.

31 Heidegger, M., Que significapensar?, Buenos Aires, Nova, 1964.

32 Koestler, A., En busca de lo absoluto, Barcelona, Kairos, 1983.

33 La depresiony su diagnostico, Barcelona, Labor, 1988. 284-308 (las depresiones paranoides).

34 Lyon, D., Postmodernidad, Madrid, Alianza, 1996.

35 Kielholz, P., “Diagnostik und therapie der erschöfungsdepressive Zustandsbilder” Wien Med Wechr, 1960, 110, pp. 714 y ss.

36 Remito al lector interesado a mi libro: iPor que trabajamos? El trabajo entre el estresy la felicidad, Madrid, Diaz de Santos, 2008, pp. 118-134 (El estres ocupacional cronico).

37 Pauleikhoff, B., “Ueber die Bedeutung situativer Einflüsse bei der Auslösung endogener depressiven Phasen”, Arch Psychiatr Nervenkr, 1958, 197, pp. 669 y ss.

38 Fontanier, A.H y Stokvis, B., “Der Umzug als psychisches Trauma”, Psych und NeurolBladen, 1937.

39 Pauleikhoff, B., “Ueber die Bedeutung situativer Einflüsse bei der Auslösung depressiver Phasen durch situative Einglüsse”, Arch Psychiatr Nervenkr, 1959, 158, pp. 456-470.

40 Verfecken, J.C., “Sur quelques cas de depression du demenagement”, LEncephale, 1964, 53, 5, 614-626.

41 Saucier. J.F., Bernazzani, O, Borgeat, F. y David, H., “La contribution de variables sociales ä la prediction de la depression postnatale”, Sante Mentale au Quebec, 1995, 20, pp. 35-58.

42 Loewenthal, K. y Goldblatt, V., “Family size and depressive symptoms orthodox jewish women”, J. Psychiat Res, 1993, 27, pp. 3-10.

43 Haw, C., “The family life cycle: a forgotten variable in the study of women employement and well-being”. Psychological Medicine, 1995, 25, pp. 727-738.

44 Organizacion Mundial de la Salud: World Health Statistics Annual. 1973-1985.

45 Nissen, G., “El suicidio entre los ninos y los adolescentes”, Anales Real Academia Nacional de Medicina, 1993, 110, pp. 401-411.

46 Alonso-Fernandez, F., “Conducta suicida en la adolescencia (Un ensayo de penetracion comprensiva en las estadisticas)”, Psicopatologia (Madrid) 1985, 5, pp. 147-159.

Final del extracto de 244 páginas

Detalles

Título
Occidente enfermo
Subtítulo
Filosofía y Patologías de Civilización
Universidad
University of Granada
Autores
Año
2011
Páginas
244
No. de catálogo
V183911
ISBN (Ebook)
9783656085294
ISBN (Libro)
9783656084785
Tamaño de fichero
2339 KB
Idioma
Español
Notas
Libro colectivo, vinculado al Proyecto de Investigación "La filosofía como terapia social" (Ministerio español de Ciencia e innovación), que se desarrolla en la Universidad de Granada (http://www.ugr.es/~filosofiayterapia/). El texto realiza una crítica al presente occidental, desde la conexión entre filosofía y psicopatología. La mayoría de los colaboradores son intelectuales de reconocido prestigio.
Etiqueta
Psicopatología, Ontología del presente, Patologías de civilización, Malestar en la cultura, Filosofía de la cultura, Terapia, Terapia social, Crisis de Occidente, Depresión, Decolonialidad, Ficción, Ficcionalización, Hiperexpresión, Capìtalismo, sociedad del estrés, Pasiones, Filosofia política, Antropología, Decadencia de Occidente, Enfermedad social, Psicología social, Análisis existencial
Citar trabajo
Luis Sáez Rueda (Autor)Pablo Pérez Espigares (Autor)Inmaculada Hoyos Sánchez (Editores) (Autor), 2011, Occidente enfermo, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/183911

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