Análisis de dos relatos breves insertos en la trama de "El asno de oro" de Lucio Apuleyo


Trabajo Universitario, 2011
11 Páginas, Calificación: 10

Extracto

En el presente trabajo vamos a centrarnos en el análisis de dos narraciones insertas en la novela El asno de oro de Lucio Apuleyo[1]: el relato de Telifrón y la historia de Cárite. Se trata de valorar la habilidad del autor como narrador. Para el relato de Telifrón nos fijaremos en cómo se inserta en el relato principal e identificaremos las características del relato breve que presenta. En lo que respecta a la historia de Cárite analizaremos el método narrativo y reconstruiremos la trama y la fábula. Por último, lo contrastaremos con el relato de Telifrón.

a) El relato de Telifrón:

La historia de Telifrón es un relato de ficción de carácter anecdótico que se inserta de forma natural en la narración principal con la excusa de satisfacer la curiosidad de Lucio, el protagonista, por todo lo que tiene que ver con el mundo de la magia en la región de Tesalia, Grecia. Estando en Hípata, en un banquete en casa de Birrena, amiga de su madre, ésta y Lucio se muestran de acuerdo sobre la libertad de que goza el individuo en esa ciudad con respecto a otras. Sin embargo, no todo es perfecto pues la hechicería, por la que es famosa la región, amenaza tanto a vivos como a muertos. Para ilustrar este hecho es por lo que la propia Birrena le pide a uno de sus invitados, Telifrón, que relate su penosa historia.

La trama de la misma es la siguiente: Telifrón, un joven milesio, llega a Tesalia, a Larisa, en busca de provisiones. Allí escucha al pregonero local solicitar los favores de alguien que se ofrezca para velar a un muerto a cambio de una cuantiosa suma de dinero. Telifrón acepta no sin antes escuchar la advertencia del pregonero sobre las malas artes de las brujas que, adoptando diversas formas se las ingenian para mutilar el rostro de los muertos y así utilizar estas partes en su magia. En caso de que esto suceda, el vigilante debe responder reponiendo las partes arrancadas al cadáver con las mismas arrancadas de su propio rostro.

Al aceptar, Telifrón es conducido ante la viuda que lo deja ante el cadáver haciendo constar el estado del mismo por medio de siete testigos. Telifrón se prepara para el velatorio y la noche transcurre tranquila salvo por el hecho de que, en un momento dado, aparece una comadreja en la habitación que lo observa causándole inquietud. Tras echarla, se queda dormido en un profundo sueño del que despierta gracias al canto de los gallos. Con miedo comprueba el estado del cadáver, que para su suerte está intacto, antes de que aparezca la viuda con los testigos. Recibe su recompensa y se prepara todo para el funeral.

Durante el mismo, la viuda es acusada de asesinato por parte de un tío de su marido. Para demostrarlo, éste llama a un profeta egipcio para que reavive por un instante al difunto y sea él mismo quien narre lo sucedido. El muerto confirma la teoría del tío, que fue envenenado por su propia mujer para quedarse con sus riquezas.

A pesar de tan grande evidencia, la novia se empeña en negarlo todo y al cadáver no le queda más remedio que demostrar que él lleva razón. Hace reparar a la audiencia en un detalle que parece que todos han pasado por alto: las brujas desposeyeron de nariz y orejas a Telifrón sustituyéndolas por otras de cera debido a una confusión por parte de éstas ya que, tanto el vivo como el muerto, se llaman de la misma manera.

El relato recuerda a los cuentos populares presentes en la tradición cultural de cualquier pueblo. En común con ellos tiene la brevedad del acontecimiento narrado, que se basa fundamentalmente en una sola acción, sin grandes saltos temporales y que avanza, por tanto, de forma lineal desde el comienzo hasta el fin. Sólo hay un momento en el que la acción retrocede, cuando el muerto se ve obligado a narrar lo que sucedió en su velatorio, demostrando la culpabilidad de su esposa.

El final de la historia es, como hemos visto, sorprendente, lo cual es otra de las características de este tipo de relatos. En este caso lo es por dos razones. La primera por el hecho de que alguien sea capaz de hacer volver del limbo, como si tal cosa, a otro que ya está muerto. Sin embargo, este hecho no sorprende en la realidad del relato, sólo en la realidad del auditor/ lector.

El segundo hecho sorprendente, tanto en el mundo del relato como en el del auditor/ lector, es el descubrimiento de un detalle que todos habíamos pasado por alto, el protagonista del relato, encargado de custodiar la integridad facial del difunto, resulta mutilado él mismo sin que nadie, ni siquiera él, se percate de ello, sino que tiene que ser alguien venido del más allá quien lo haga evidente.

A pesar de lo increíble del asunto, el relato está contado de forma realista y verosímil. En la realidad del relato, todos los personajes entienden como normal la existencia de brujas que se dedican a mutilar cadáveres para conseguir ingredientes para sus atroces pócimas y conjuros. A nadie le sorprende la hazaña del egipcio tampoco. El tono realista lo percibimos, además, en la descripción de detalles costumbristas y cotidianos como pueden ser el anuncio del pregonero en la plaza del pueblo o la descripción del velatorio y del funeral.

Los personajes son también los característicos de este tipo de relatos. Para empezar, son pocos, básicamente tres en este caso: Telifrón, la viuda y el muerto. Los tres están muy poco caracterizados y son tipos corrientes de los que sabemos lo básico para entender la trama. No tienen personalidad propia y, salvo Telifrón que es el nexo de unión, ninguno tiene nada que ver con lo que se está contando en la novela.

Aparte de ellos, aparecen en el relato otros personajes que actúan como decorado de la acción y que pertenecen también al acerbo popular. En primer lugar, el pueblo mismo que actúa en común, como una especie de coro cómico dividido en dos facciones, a favor y en contra de la sospechosa viuda. Las brujas y el mago egipcio proporcionan el enlace con el mundo fantástico y sobrenatural y son ingredientes básicos de este tipo de relatos.

Por último, cabe destacar el doble propósito del relato en cuestión. Por un lado, al igual que otros relatos del estilo, tiene la finalidad de divertir, entretener y suscitar la curiosidad del auditor/ lector. Así nos lo hace ver Apuleyo al principio de la novela: “Pretendo con estos escritos reunir para ti, lector, algunos cuentos en prosa milesia. Si te avienes a leer este papiro escrito con fina caña del Nilo, seduciré tus benévolos oídos con una divertida narración[2] …Pon atención, lector, que te lo vas a pasar bien[3].”

El segundo propósito enlaza con la acción de la novela en la que se inserta el relato y va dirigido al protagonista de la misma, Lucio, para que le sirva como ejemplo de cómo funciona el mundo de la magia en la región de Tesalia y así, de paso, satisfacer la curiosidad que éste muestra.

[...]


[1] La edición utilizada es la de José María Royo, mencionada en la bibliografía.

[2] Pág. 53.

[3] Pág. 54.

Final del extracto de 11 páginas

Detalles

Título
Análisis de dos relatos breves insertos en la trama de "El asno de oro" de Lucio Apuleyo
Curso
Máster - Literatura latina
Calificación
10
Autor
Año
2011
Páginas
11
No. de catálogo
V199777
ISBN (Ebook)
9783656313960
ISBN (Libro)
9783656314608
Tamaño de fichero
471 KB
Idioma
Español
Etiqueta
análisis, lucio, apuleyo
Citar trabajo
Anglistik/ Germanistik/ klassische Philologie Enrique del Cerro Calderón (Autor), 2011, Análisis de dos relatos breves insertos en la trama de "El asno de oro" de Lucio Apuleyo, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/199777

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