¿Qué español enseñar? Una investigación


Ensayo, 2015

3 Páginas, Calificación: 1,3


Extracto

¿Qué español enseñar?

Es muy difícil seleccionar una sola variedad del español para enseñar el español como lengua extranjera. Y más importante: ¿Quién debe decidir cuál variedad del español sería la “adecuada”? ¿Y cómo?

Yo personalmente entiendo perfectamente la dificultad que surge al pensar de ese tema porque viví un tiempo en Argentina, en Buenos Aires, y en España, en Málaga, y claro que adoptaba el argentino y el malagueño. El resultado es que hoy en día hablo un español argentino-malagueño que no se entiende fácilmente siempre. Lo que pasa es que tanto el español de Argentina como el español malagueño son una parte mía así que no me puedo imaginar forzarme a abandonar ni el español malagueño ni el español de Argentina.

Cuando hice las prácticas del modulo Schulpraktische Studien de la Humboldt-Universität zu Berlin colaboraba con un profesor madrileño en la escuela en la que estaba trabajando. Él me dijo que normalmente debe ser así que los alumnos aprendan el español de Madrid como estándar pero que siempre hay que aceptar todas las variedades del español y de que a él le daba completamente igual la variedad del español que enseñara. Aparte me contó que había muchos alumnos latinoamericanos en esta escuela y por esta razón ya estaban acostumbrados todos a esas variedades.

Cuando di clases en la escuela esa, siempre hablaba en “mi” español y nunca había tenido problemas en cuanto a mi forma de hablar. Lo único que experimenté fue que una profesora alemana de español me preguntó a mi por si ya había pensaba de que era posible que los alumnos que empiezan con el español como segundo o tercer idioma nuevo en esta escuela no me entendieran nada. Me picaba un poco de esto y no sabía que responder en aquel momento.

Además trabajo como profesora dando clases particulares de español y me di cuenta de que a veces mis alumnos de verdad no entienden unas palabras que digo por mi forma de pronunciar las letras “ll” o “y” y por el hecho de que muchas veces omito la letra “s” al decir una palabra que lleva “s”. Lo que hago desde hace bastante tiempo es explicar a cada alumno nuevo que pasé un tiempo en Argentina y en Málaga y de que en estos países la pronunciación de algunas letras/palabras es diferente y les explico a mis alumnos mi forma de pronunciar esas letras que ya he mencionando arriba. Después de haberles explicado “mi español” nunca había tenido problemas y me entienden perfectamente.

Pero lo que pasa es que mis alumnos empiezan a imitar mi acento. Por un lado me alegro por eso porque está bien tener un acento que no sea el de tu idioma nativo sino un acento de una variedad del español pero por el otro no tengo suficiente experiencia para saber si está bien que imiten mi acento o no. Lo que sé con seguridad es que sería completamente falso suprimir forzosamente tu forma de hablar, es decir la variedad o las variedades del español que es la tuya / son las tuyas.

Hay tantas variedades del español en el mundo (como por ejemplo: una variedad mexicana, venezolana, una chilena, una peruana, etc.) que es, como ya he mencionado al principio de mi ensayo, difícil seleccionar “una variedad nacional como variedad principal para la enseñanza del español como lengua extranjera” (Zimmermann, Klaus. La selección de una variedad nacional como variedad principal para la enseñanza del español como lengua extranjera: problemas de la política lingüística de lenguas extranjeras y de la política lingüística exterior en el mundo hispánico.). El problema es que en el mundo hispanohablante existe desde hace bastante tiempo “una especie de sumisión a los dictámenes de la Real Academia Española por parte de las instituciones educativas de los países de América Latina […]” (Zimmermann, Klaus). La base de la Real Academia Española es la norma castellana en Europa (el castellano). Hoy en día la Real Academia Española, que es la única institución que tiene suficiente poder y reputación, finalmente hace un esfuerzo para “reunir” el castellano y el español de América Latina, es decir, quiere crear una norma pluricéntrica panhispánica. (cf. Greule, Albrecht; Lebsanft, Franz. Europäische Sprachkultur und Sprachpflege.).

Eso es un paso de gran importancia porque no debería ser así de que exista una sola institución que les dicte a todos los países hispanohablantes en el mundo la cuál sea la norma correcta para enseñar el español como lengua extranjera. Es también importante tomar en cuenta de que este problema no solo existe en cuanto a las variedades del español sino también con respecto a las variedades de otros idiomas como por ejemplo las variedades del inglés, del alemán, del francés, etc. Podemos concluir que es un problema global la cuestión por la norma de un idioma que se debe elegir para la enseñanza de ese idioma como lengua extranjera.

Otro problema importante que me di cuenta al pasar tiempo en países hispanohablantes era el problema del uso de anglicismos en español. Lo que pasa en España por ejemplo es lo siguiente:

La gente española utiliza palabras inglesas con frecuencia pero lo que pasa es que adopta la pronunciación de dichas palabras a la pronunciación española así que al hablar es muy difícil reconocer las palabras inglesas. En mi opinión, esto, es decir la pronunciación española de palabras inglesas, es una violación del idioma inglés. A mi, como futura profesora de inglés y español, me resulta inaguantable esa forma de “violar” la pronunciación inglesa pero al mismo tiempo tengo que admitir que a mi me había pasado también durante el tiempo en el que viví en España. Me di cuenta que la gente no me entiende cuando pronuncio palabras inglesas, que ocurren con frecuencia en español, de forma correcta, es decir, con una pronunciación inglesa. Por eso empecé a pronunciar las palabras inglesas como si fueran palabras españolas para que me entienda la gente.

Al principio no me di cuenta de esto pero después de haberme encontrado muchas veces en situaciones así sí me di cuenta porque me costaba bastante lo de pronunciar las palabras inglesas de una manera española y sobre todo no me gustaba nada.

De todo este tema surge la cuestión de ¿cómo se debe tratar esa problemática?

¿Debe tratar un profesor / una profesora de español cada palabra inglesa que ocurre en español como si fuera una palabra español en cuanto a la pronunciación y la ortografía? O ¿sería lo correcto darles un toque a sus alumnos de que hay que tener cuidado con respecto a esas palabras de origen inglés cuya pronunciación debe ser inglesa?

En resumen, permanecen dos preguntas muy complicadas - la de ¿cómo se puede seleccionar una variedad nacional como variedad principal para la enseñanza del español como lengua extranjera? y aquella por la forma correcta de tratar las palabras inglesas que ocurren frecuentemente al usar la lengua española.

Fuentes:

Greule, Albrecht; Lebsanft, Franz. Europäische Sprachkultur und Sprachpflege. Tübingen: Gunter Narr Verlag Tübingen, 1998.

Zimmermann, Klaus. La selección de una variedad nacional como variedad principal para la enseñanza del español como lengua extranjera: problemas de la política lingüística de lenguas extranjeras y de la política lingüística exterior en el mundo hispánico. Universidad De Bremen, 2006.

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Final del extracto de 3 páginas

Detalles

Título
¿Qué español enseñar? Una investigación
Universidad
Humboldt-University of Berlin  (Romanistik)
Curso
Policentrismo
Calificación
1,3
Autor
Año
2015
Páginas
3
No. de catálogo
V308733
ISBN (Ebook)
9783668069954
Tamaño de fichero
520 KB
Idioma
Español
Citar trabajo
Lea Lorena Jerns (Autor), 2015, ¿Qué español enseñar? Una investigación, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/308733

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