Actividad física y bienestar psicológico en estudiantes universitarios


Tesis, 2016
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Tabla de contenido

Lista de tablas y figuras

Resumen

Abstract

CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
1.1. Justificación
1.2. Pregunta de investigación
1.3. Objetivo general
1.4. Objetivos específicos

CAPITULO II
MARCO TEÓRICO
2.1 Salud
2.1.1. Salud mental
2.1.2. Trastorno mental
2.2 Bienestar subjetivo
2.2.1 Bienestar Psicológico
2.2.2 Relación entre Bienestar Psicológico y Salud mental
2.3 Actividad física
2.3.1 Ejercicio
2.3.2 Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud
2.3.3 Beneficios de la actividad física
2.3.4 Comportamiento sedentario
2.4 Características del grupo etario investigado
2.5 Antecedentes de estudios relacionados con el tema
2.5.1 Antecedentes nacionales
2.1.1 Antecedentes internacionales

CAPITULO III
MÉTODO
3.1 Tipo de estudio
3.2 Participantes
3.2.1 Población y muestra
3.2.2. Método de muestreo y selección
3.2.3. Criterios de inclusión y exclusión
3.3 Instrumentos
3.3.1 Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (versión traducida y adaptada
de D. Díaz et al., 2006)
3.3.2 Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ (versión traducida y adaptada por la OMS, 2006)
3.4 Procedimientos
3.4.1. Fase preparatoria
3.4.2. Fase de prueba piloto
3.4.3. Fase de recolección de datos
3.4.4. Fase de codificación y carga de datos
3.4.5. Fase de análisis de los datos
3.5 Implicancias éticas

CAPITULO IV
RESULTADOS
4.1 Características de los participantes, sexo, edad, carrera
4.2 Descripción de las variables, comparación por sexo y edad
4.2.1 Bienestar Psicológico
4.2.2 Actividad Física
4.3 Coeficiente de correlación entre Actividad Física y Bienestar Psicológico

CAPITULO V

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

Referencias Bibliográficas

Anexos
1. Formulario de consentimiento
2. Instrumentos para la recolección de datos
a. Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ
b. Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (versión traducida y adaptada de

D. Díaz et al., 2006)
c. Tablas de chi cuadrado para la independencia de tablas cruzadas

Lista de tablas y figuras

Tabla 1. Causas principales de defunción del mundo

Tabla 2. Causas principales de defunción en Paraguay

Tabla 3. Número (en millones) de adultos de 15 años y más afectados por trastornos mentales, con base en las tasas medias, América Latina y el Caribe

Tabla 4. Tamaño de la población y la muestra por estrato

Tabla 5. Consistencia interna de la versión española

Tabla 6. Características de los participantes

Tabla 7. Variables del Bienestar Psicológico

Tabla 8. Distribución de respuestas según niveles de bienestar

Tabla 9. Comparación de la distribución porcentual por sexo según nivel de bienestar psicológico

Tabla 10. Comparación de medias por sexo según los niveles de bienestar por dimensiones

Tabla 11. Comparación de la distribución porcentual por edad según el nivel de Bienestar Psicológico

Tabla 12. Variables de la Actividad Física

Tabla 13. Comparación de la distribución porcentual por sexo según el nivel de Actividad Física

Tabla 14. Comparación de medias por sexo según el tiempo medio por día que realizan actividad física

Tabla 15. Comparación de la distribución porcentual por edad según el nivel de Actividad Física

Tabla 16. Correlación entre Bienestar Psicológico y Actividad Física

Figura 1. Gráfico de dispersión del nivel de actividad (minutos/día) sobre el bienestar psicológico.

La falta de actividad destruye la buena condición de cualquier ser humano, mientras que el movimiento y el ejercicio físico metódico la guardan y la preservan.

Platón

En primer lugarmi familia, por ser mi ejemplo de todos los días y darme la oportunidad de poder estudiar una cerrera universitaria brindándome su apoyo e incondicionalidad en todo momento.

A mis amigas y amigos, por ser soporte y apoyarme siempre, impulsándome a ser mejor cada día.

A todos mismaestros, quienes fueron formándome e inspirándome a lo largo de estos años.

Y aDios, por guiar mis pasos y estar siempre conmigo.

P.O.

Quiero ofrecer un especial agradecimiento a todos los estudiantes que gentilmente accedieron a concederme parte de su tiempo para participar del estudio, sin ellos no hubiera sido posible llevar a cabo la investigación.

A mi tutor, Enrique Morosini, por su tiempo, dedicación y paciencia durante todo el estudio.

Resumen

El presente estudio parte de la asunción de que la actividad física es más bien conocida y estudiada desde los beneficios que tiene para la salud física, pero a pesar del aumento del interés en los beneficios de la misma sobre la salud mental y el bienestar psicológico de las personas los estudios no son concluyentes y es frecuente leer aseveraciones contradictorias. El bienestar psicológico es un concepto que se enfoca sobre el funcionamiento positivo de la persona, el interés central de esta investigación es la relación o concomitancia entre el bienestar psicológico y la actividad física de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de una universidad privada, para lo cual se realiza un estudio cuantitativo, no experimental, correlacional, de corte transversal aplicando la Escala de Bienestar Psicológico de Ryff y el Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ a 210 participantes, hombres y mujeres, que se caracterizan por tener desde 18 hasta más de 30 años. Los resultados muestran que la totalidad de la muestra posee un nivel de bienestar psicológico de moderado a alto y respecto a la actividad física, el 78% es físicamente activa y el 22% restante lleva una vida sedentaria. En conclusión no existen correlaciones estadísticamente significativas entre el bienestar psicológico y la actividad física en la muestra tomada, lo cual podría deberse al homogéneo elevado nivel de bienestar manifestado en los estudiantes. Se recomienda ampliar la muestra estudiada o incluir en la misma franjas etarias superiores.

Palabras claves: bienestar, bienestar psicológico, actividad física, sedentarismo.

Abstract

The study part of the assumption that physical activity is well known and study from the benefits for the physical health, even though nowadays there is a great and growing interest on how physical activity affects the mental health and psychological well-being of people, frequently, inconclusive studies and contradictory assertion can be found. Psychological well-being is a concept that focuses on the positive operation of the person, the main interest of the investigation is the relation or concomitance between psychological well-being and physical activity in students of the faculty of philosophy and human sciences of a private university , for which is performed a quantitative, non-experimental, correlational, transversal cut research was performed applying the Ryff Scales of Psychological Well-being Questionnaire and the Global Physical Activity Questionnaire. There were 210 participants in this study, men and women from 18 to more than 30 years old. The results show that the 100% of the sample have a moderate or high level of psychological well-being and regarding physical activity, the 78% is physically active and the 22% remain sedentary. In conclusion, the correlations between the level of physical activity and psychological well-being are not statistically significant in the sample concerned, which could be due to the homogeneous high level of psychological well-being in the students. Is recommended to broaden the sample studied or to include in it higher age range.

Keywords: well-being, psychological well-being, physical activity, sedentary

CAPÍTULO I

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, la actividad física goza de muy buena reputación, son conocidos los beneficios sobre la salud física, principalmente en la prevención de muchas enfermedades crónicas, las que en las últimas décadas se han convertido en una verdadera epidemia, asimismo, es aceptado, en general, que la actividad física ayuda a reducir el estrés y favorece a las condiciones mentales, la actividad física mejora el humor, distrae de las preocupaciones, alivia las tensiones, etc.

El presente estudio parte de la asunción de que la actividad física es más bien conocida y estudiada desde los beneficios que tiene para la salud física, pero a pesar del aumento del interés en los beneficios de la misma sobre la salud mental y el bienestar psicológico de las personas los estudios no son concluyentes y es frecuente leer aseveraciones contradictorias. Se ha decidido poner un interés especial en el bienestar psicológico como un concepto que abarca varios aspectos del funcionamiento psíquico que permite enfocarse sobre el funcionamiento positivo de la persona y no tanto sobre los trastornos o malestares, por lo tanto, el interés central es el encuentro, relación, covariación o concomitancia entre el bienestar psicológico y la actividad física.

El término bienestar psicológico parece estar muy ligado al de felicidad o satisfacción de vida. Al hablar de un alto nivel de bienestar, se entendería por una persona con hábitos saludables, metas y objetivos bien establecidos y buen desempeño en su vida. En el presente estudio, se busca establecer una relación entre la actividad física y el bienestar psicológico en estudiantes universitarios, sin buscar una correspondencia causal entre ambos.

El término bienestar subjetivo también está incluido, ya que de él podemos explicar el psicológico. El bienestar psicológico, en busca de la obtención del placer y satisfacción, está constituido por seis dimensiones, entre ellas están la autooaceptación, las relaciones positivas con otras personas, la autonomía, el dominio del entorno, el propósito de vida y el crecimiento personal. Así mismo, se explora la relación entre el bienestar psicológico y la salud mental, cómo promoviendo al primero, se puede aumentar a la salud de la mente. Entre algunas de las maneras de promover el bienestar psicológico encontramos a la actividad física.

Por actividad física se entiende todo movimiento del cuerpo producido por músculos del esqueleto y que impliquen gasto de energía (Organización Mundial de la Salud, 2006), y puede ser realizada en el trabajo, desplazándonos de un lugar a otro caminando o en bicicleta, en horas de recreación o practicando algún deporte o ejercicio físico. Se dan a conocer algunos beneficios de la actividad física tanto para el cuerpo como para la mente, porqué es importante incluirla en nuestro día a día y cómo podría afectar al futuro. Es también incluido el sedentarismo ya que según registros de la OMS, el 60% de la población mundial es inactiva físicamente, llevándola a ser el cuatro factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial y en la población paraguaya el 75% de la población lleva un estilo de vida sedentario, según registros del Ministerios de Salud.

Se encontraron investigaciones a nivel nacional e internacional que relacionaba una u otra variable con otras que no son utilizadas en el presente estudio. A nivel nacional, utilizando la variable de bienestar psicológico, se encontraron los trabajos de Candia (2014) que la relaciona con niveles de estrés y estrategias de afrontamiento y Balbuena y Franco (2013) quienes la relacionan con estrategias de afrontamiento. Respecto a actividad física, se encontraron los trabajos de Talavera (2014) quien busca relacionar la percepción de bienestar en salud física y percepción de bienestar psicológico en adultos mayores, y Navarro y Shreiber (2014) quienes buscaron diferenciar indicadores de estrés en mujeres adultas que practican el método Pilates y aquellas que no. Entre los trabajos internacionales, la investigación de Candel, Olmedilla y Blas (2008) relacionan la práctica de ejercicio físico con las variables ansiedad, depresión y autoconcepto en chicas adolescentes y observan cómo influye el tipo de actividad que realizan, la intensidad, la frecuencia y la satisfacción en dichas variables, otra investigación de Candel y Olmedilla esta vez con Ortega (2010) relaciona la práctica de ejercicio físico y la ansiedad y depresión en mujeres, y por último el trabajo de Jiménez, Martínez, Miró y Sánchez (2007) analizaron la asociación entre la práctica de ejercicio físico y los hábitos de vida saludables y el bienestar psicológico en estudiantes universitarios. Todas las investigaciones están más detalladas en el apartado del marco teórico.

Esta investigación cuantitativa busca relacionar dos variables, el bienestar psicológico y la actividad física en estudiantes universitarios. La misma se llevó a cabo mediante una encuesta a 210 estudiantes de una universidad privada de Asunción, utilizando dos instrumentos para medir las variables. Para medir el bienestar psicológico se utilizó la Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (versión traducida y adaptada de D. Díaz et al., 2006) y para medir la actividad física Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ (versión traducida y adaptada por la OMS, 2006). La investigación se llevó a cabo siguiendo en todo momento el Código de Ética de la Sociedad Paraguaya de Psicología (2014)

Primero se desglosa el apartado del marco teórico, donde encontramos que el término salud fue evolucionando con los años desde diferenciarse de estar enfermo o sano, hasta una concepción mucho más amplia, que abarca tres áreas del individuo, el bienestar físico, mental y social. Haciendo hincapié en la salud mental, en el apartado del marco teórico se diferencian los comportamientos normales y anormales los cuales dan la pauta de si una persona puede o no afrontar sus problemas o situaciones que se le presentan en la vida, si es consciente de sus capacidades y limitaciones, puede trabajar y ser productiva y contribuir a la sociedad, y al mismo tiempo, de si padece algún trastorno mental que le esté imposibilitando de alguna manera.

También se incluyen tablas con tasa de prevalencia, por un lado de las principales causas de defunción a nivel mundial y otra de Paraguay, en ambas ocupan el primer lugar las enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, el cáncer, entre otras; y por otro lado una tabla en la que se incluye la tasa de prevalencia de trastornos mentales que afectan a la población latina y caribeña.

En el apartado de resultados, se puede encontrar primero una sección donde se describe la muestra según sus características (sexo, rango de edad y carrera). Luego una descripción de variables y comparación por sexo, donde se detalla que el nivel de bienestar psicológico hallado es de moderado a alto, sin que haya una diferencia significativa entre hombres y mujeres, al igual que la actividad física, llegando a un promedio de 122 minutos que se traducirían a 2 horas de actividad física por día en el 78% de los estudiantes encuestados. Se encontró una correlación muy baja entre ambas variables, de 0,03, lo cual indica que no es posible establecer una relación entre ambas, al menos para esta muestra.

1.1. Justificación

La relación entre actividad física y salud, tanto física como mental, ha despertado gran interés en varios investigadores llevándolos a analizar las conexiones existentes entre ambos. Los efecto del ejercicio en la salud física están mejor establecidos por varios trabajos científicos, en cambio con la salud mental, si bien existen trabajos que indican cierta correspondencia entre ambos, no se pudieron establecer relaciones causales.

Debido a que a nivel nacional no se encontró una investigación que relacione los niveles de actividad física como de bienestar psicológico tanto en hombres como mujeres universitarias, se considera importante poder realizar este estudio a modo de conocer si en población local se presenta tal relación.

Estas variables son de mucha importancia ya que se encontró que la inactividad física está entre los principales factores de riesgo a nivel mundial (OMS, 2014) y nacional (Giménez, 2012). Los resultados de este estudio podrían ofrecer evidencia que apoye a la promoción de la actividad física como una vía efectiva para aumentar el bienestar integral de las personas, comprendiendo que el bienestar psicológico se vincula no solo con la salud mental sino con la promoción de relaciones sociales, la capacidad de afrontar situaciones problemáticas y la satisfacción personal ya que estos aspectos sirven de soporte para la salud, especialmente en las enfermedades crónicas y oncológicas.

1.2. Pregunta de investigación

Como se ha planteado, existen evidencias que apoyan la suposición de efectos positivos de la actividad física sobre las condiciones psicológicas, en este estudio se pretende colectar evidencia empírica sobre el grado de relación entre estas variables, por lo tanto, a partir de la exposición anteriormente realizada la investigadora se plantea la siguiente pregunta que guía el estudio: ¿existe relación entre la actividad física y el bienestar psicológico en estudiantes universitarios de una universidad privada de Asunción? Y, en caso de existir, ¿de qué magnitud es?, ¿se puede realizar una conexión de influencia entre ambas variables o presumir la existencia de otras que explicarían mejor el bienestar psicológico?, asimismo, como medidas de control del estudio, ¿influye el sexo de las personas en cuanto al nivel de actividad física y sus niveles de bienestar psicológico?

1.3. Objetivo general

Determinar si existe relación entre el bienestar psicológico y actividad física en estudiantes universitarios de una universidad privada de Asunción.

1.4. Objetivos específicos

-Describir el nivel de bienestar psicológico en los estudiantes.
-Describir el nivel de actividad física en estudiantes de la facultad de filosofía.
-Identificar diferencia de sexo en cuanto al bienestar psicológico y el nivel de actividad física.
-Identificar diferencia de edad en cuanto al bienestar psicológico y el nivel de actividad física.

CAPITULO II

MARCO TEÓRICO

En este capítulo se presentan en primer lugar las principales definiciones de términos como el de salud, salud física y mental y cómo estos términos fueron cambiando a través de los años hasta hoy día, así mismo la definición de bienestar y lo que implica el bienestar subjetivo, cómo se desprende del mismo el bienestar psicológico y sus dimensiones. Abarca también la actividad física y sus derivados como el deporte, la importancia de la misma y las consecuencias de realizarla o no. Así mismo llega a la definición del sedentarismo, cómo está afectando a nivel mundial y sus consecuencias a lo largo de la vida.

Se realiza una revisión de los principales estudios sobre bienestar, salud mental y actividad física, y, finalmente, se exponen trabajos nacionales e internacionales relacionados con los conceptos principales de este estudio.

2.1 Salud

Anteriormente, el concepto de salud estaba limitado a ausencia de enfermedad. Hoy en día, sabemos que el término salud es mucho más amplio que eso. En 1974, la Organización Mundial de la Salud propone “Salud es el completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de dolencias o enfermedades”.

Antes eran los médicos los encargados de tratar las enfermedades para que una persona goce y conserve su salud, pero en el artículo “Psicología de la salud: antecedentes, desarrollo, estado actual y perspectivas”, Becoña y Oblitas (2000) consideran hoy en día a la salud como algo que hay que desarrollar, y no como algo que hay que conservar.

Para comprender y controlar las enfermedades, en 1977 Engel propone el modelo biopsicosocial, en el que se plantea abordarlas desde un enfoque que proviene de la teoría general de sistemas. El mismo abarca tres sistemas, el biológico que hace énfasis en la estructura anatómica y el sustracto molecular de la enfermedad y los efectos que tiene sobre el funcionamiento biológico del paciente; el sistema psicológico que se ocupa del efecto de factores psicodinámicos, la motivación y personalidad del paciente durante la enfermedad y su reacción ante la situación; y por último el sistema social que hace énfasis en influencias culturales, ambientales y familiares en la expresión y experiencia de estar enfermo. Estos sistemas influyen unos sobre otros y sobre ellos mismos, por eso no se puede evaluarlos por separado (Kaplan y Sadock, 2009).

Hoy en día, hay mucha evidencia de que nuestra conducta, pensamientos y relaciones sociales influencian a nuestra salud (Becoña y Oblitas, 2000). Por ejemplo el tabaquismo, hábito de fumar, se encuentra ubicada en el primer lugar como causa de enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otros. Los malos hábitos alimenticios también forman parte de esta lista y por debajo ubicamos al sedentarismo. Estos hábitos negativos, son factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, por ejemplo las cardiovasculares, cáncer, diabetes, etc.

Según la primera encuesta de factores de riesgo realizada en nuestro país por el Ministerio de Salud en el 2011, el 85% de la población paraguaya no tiene alimentación adecuada, el 75% lleva un estilo de vida sedentario, el 58% tiene sobrepeso u obesidad, el 32% consume alcohol en exceso y el 15% fuma. Haciendo una diferenciación por sexo, las mujeres en su mayoría son las que llevan un estilo de vida sedentario y sufren de sobrepeso, mientras que los hombres tienen mayor malnutrición, consumen alcohol en exceso y fuman (Giménez, 2012).

En la Tabla 1, se pueden ver las principales enfermedades que causan muerte a nivel mundial, y continuación en la Tabla 2, las principales de Paraguay. En ambas ocupa el primer lugar las enfermedades no trasmisibles antes mencionadas.

Tabla 1.

Causas principales de defunción del mundo

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Fuente: Organización Mundial de la Salud. (s.f.) Las 10 causas principales de defunción en el mundo. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs310/es/index2.html. Consultado en fecha: 14 de julio de 2016.

Tabla 2.

Causas principales de defunción en Paraguay. 2011

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Fuente: Indicadores de Mortalidad 2010. Departamento de Bioestadística. Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Tomado de: Giménez Caballero, E. Introducción al sector salud del Paraguay: Una aproximación conceptual y metodológica para el análisis sectorial/Internet/. Asunción: Área de Salud Pública del Instituto Desarrollo, 2012/citado 17 oct 2014.

Es importante tener en cuenta también al factor ambiental, la contaminación del aire y del agua, sustancias tóxicas expulsadas por grandes industrias, etc. tienen potencial para dañar, enfermar e incluso matar a la gente (OMS, s.f.).

Otro factor interesante a resaltar es que en Paraguay el gasto público en salud es el más bajo de toda la región, donde el 61% del mismo va al sector privado y apenas el 39% al sector público, debido a esto, gastar en salud para personas pobres podría llegar a implicar la totalidad de su ganancia diaria y muchas veces elegir entre el servicio de salud o comer (Giménez, 2012). Con una mayor inversión en salud pública, de podrían prevenir y tratar tanto enfermedades transmisibles como no transmisibles, disminuyendo así el número de muertes.

Ante la necesidad de desarrollar la salud, a través de las acciones negativas propias del individuo y de la sociedad, surge la prevención primaria. La misma se trata de introducir nuevos hábitos positivos desarrollando por ejemplo programas de prevención de cáncer de pulmón o la promoción de la actividad física (Becoña y Oblitas, 2000).

2.1.1. Salud mental

Hoy día al hablar de salud muchas personas la relacionan directamente con el aspecto físico, y raras veces con aspectos psicológicos, conductuales o con la mente directamente. Ya se ha definido el término salud anteriormente, el cual implica una visión holística de la salud, ya que incorpora el bienestar psicológico del individuo, pero antes de definir salud mental, muchos profesionales de la salud se plantean primero cómo definir las conductas normales o anormales.

Kaplan y Sadock (2009) relacionan el comportamiento normal con un patrón de conducta o rasgo de la personalidad típico o que entra dentro del estándar de la sociedad en la que un sujeto es evaluado. No podemos generalizar, ya que cada cultura tiene diferentes estándares para evaluar.

Mebarak, De Castro, Salamanca, y Quintero (2009), en el reporte de “Salud mental: un abordaje desde la perspectiva actual de la psicología de la salud” consideran los siguientes componentes para hablar de anormalidad: la inferencia estadística, la conducta se debe desviar estadísticamente del promedio de la población general; la violación de normas que consiste en violar las normas sociales y constituirse en una amenaza o provocar ansiedad en quienes la observan; la aflicción o sufrimiento por parte de la persona que presenta la conducta anormal; y por último la incapacidad o disfunción que causa este padecer, ya que el individuo está imposibilitado a alcanzar metas ya sean personales, sociales, familiares, laborales, etc.

Partiendo de la idea del comportamiento normal y anormal, se puede decir que una persona normal es aquella que puede adaptarse a su entorno de manera flexible y productiva, desenvolverse en él cumpliendo sus objetivos y relacionarse con los demás (Kaplan y Sadok, 2009).

Tomando de referencia este marco, se parte a la definición de la OMS (s.f.) de la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Mebarak et.al. (2009), citan a Pacheco (2005) quien resalta las siguientes características de una persona mentalmente sana: está satisfecha consigo misma, se siente bien con los demás y es capaz de satisfacer las demandas que la vida le presenta.

2.1.2. Trastorno mental

En la cuarta edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornosmentales (DSM-IV-TR, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), trastorno mental está definido como:

“Síndrome o patrón conductual o psicológico asociado a malestar (p.ej., un síndrome doloroso) o a un aumento significativo del riesgo de padecer sufrimiento, muerte, dolor o discapacidad, o una pérdida importante de la libertad. Asimismo, el síndrome o patrón no debe considerarse únicamente una respuesta esperada y culturalmente sancionada ante un suceso en particular, como la muerte de un ser querido)”

Los trastornos mentales aumentan las probabilidades de contraer otras enfermedades como obesidad, cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc.

Un estudio publicado por Kohn y Rodríguez (2009) en el artículo “Prevalencia y carga de los trastornos mentales en la población adulta de América Latina y el Caribe” revelan que según cálculos de las Naciones Unidas, entre el 2005 y el 2025 habría un aumento del 23% de la población en América Latina y el Caribe, aumentando al mismo tiempo un 19% el riesgo de sufrir trastornos mentales en la edad adulta.

En la Tabla 3 publicada en el mismo artículo, se publicó la tasa de prevalencia media según cada trastorno observado en los diferentes estudios realizados mediante entrevistas estructuradas o semiestructuradas con los criterios de diagnóstico actuales a la fecha.

Entre los trastornos que afectan a la mayor cantidad de la población adulta sometida a la muestra están la depresión mayor, la distimia, la ansiedad generalizada y el abuso o dependencia de alcohol. El trastorno de depresión, el de abuso o dependencia de alcohol afectaron, cada uno, en algún momento de la vida a aproximadamente 38 millones de adultos.

Tabla 3.

Número (millones) de adultos de 15 años y más afectados por trastornos mentales, con base en las tasas medias, Amér. Lat. y Caribe

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Fuente: Kohn, R., & Rodríguez, J. (2009). Prevalencia y carga de los trastornos mentales en la población adulta de América Latina y el Caribe. Epidemiología de los trastornos mentales en América Latina y el Caribe, 19 Kohn y Rodríguez (2009) afirman que en América Latina y el Caribe hay un aumento en la prevalencia de los trastornos metales y que la atención de la salud mental debe desempeñar un rol importante en la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas y trastornos emergentes con componentes conductuales.

2.2 Bienestar subjetivo

La psicología da un giro de estados negativos como la neurosis, psicosis y trastornos emocionales, hacia cualidades humanas positivas, identificando factores que contribuyen al bienestar subjetivo.

Durante los últimos años, han aumentado significativamente las investigaciones relacionadas al bienestar subjetivo (Diener, Suh, Lucas y Smith, 1999). Diener, et.al. (1999) definen al bienestar subjetivo como “área general de interés científico, y no una estructura específica, que incluye las respuestas emocionales de las personas, satisfacciones de dominio y lo juicios globales de satisfacción de vida”. Comúnmente, cuando hablamos de bienestar, lo primero que a uno le viene en mente es la palabra “felicidad” y lo esencial es la propia evaluación que la persona hace de su vida, sin que necesariamente se establezcan parámetros objetivos o externos de valoración (Diener, 2000).

Existen tres posturas teóricas respecto al bienestar subjetivo. La primera es conocida como “botton-up”, donde la satisfacción con la vida en general, depende de la suma de satisfacciones en cada uno de los dominios de vida; la segunda dice que la satisfacción con la vida en general determina el nivel de satisfacción en cada una de las áreas vitales, conocida como “top-down”; y la tercera postura, a falta de resultados consistentes en las dos posturas anteriores, habla de una relación bidireccional. En la búsqueda de por qué las personas están satisfechas con la vida, Díaz y Sánchez (2002), encontraron que la personalidad de cada individuo, tiene un papel modulador en la autopercepción de bienestar psicológico.

Ryan y Deci (2001) proponen una nueva organización para el bienestar, una relacionada fundamentalmente con la felicidad (bienestar hedónico), y otra ligada al desarrollo del potencial humano (bienestar eudaimónico). Para el bienestar eudaimónico, lo más relevante es el desarrollo armónico del potencial humano que tiene cada persona, está asociado a la evaluación cognitiva de la vida como un todo; contrastando con el bienestar hedónico que se centra en la obtención del placer, y está asociado a los aspectos emocionales del bienestar subjetivo. El bienestar eudaimónico y el hedónico interactúan el uno con el otro y eventos y comportamientos externos pueden influenciar al eudaimónico.

Carol Ryff, Corey Keyes y Dov Shmotkin (2002), definen el bienestar subjetivo como la evaluación de la vida en términos de satisfacción y balance entre afectos positivos y negativos, principal representante de la tradición hedónica; y el bienestar psicológico como la percepción del compromiso con los retos existenciales de la vida, representante de la tradición eudaimónica.

2.2.1 Bienestar Psicológico

Buscando los puntos de convergencia entre todas estas formulaciones de bienestar, Ryff (1989) sugiere un modelo multidimensional de bienestar psicológico que está compuesto por seis dimensiones: autoaceptación, relaciones positivas con otras personas, autonomía, dominio del entorno, propósito en la vida, y crecimiento personal.

La autoaceptación es vital para el bienestar, consiste en tener actitudes positivas hacia uno mismo es una característica fundamental del funcionamiento psicológico positivo (Keyes et al., 2002). Uno debe intentar sentirse bien consigo mismo a pesar de conocer las limitaciones que tiene. Otro componente importante para el bienestar es la capacidad de mantener relaciones positivas con otras personas. Como seres sociales, necesitamos del otro así como mantener estas relaciones sociales estables para tener salud mental. Para poder sostener su propia individualidad en diferentes contextos sociales, las personas necesitan asentarse en sus propias convicciones (autodeterminación), y mantener su independencia y autoridad personal, uno necesita tener autonomía (Ryff y Keyes, 1995). Las personas con autonomía son capaces de resistir en mayor medida la presión social y auto-regulan mejor su comportamiento (Ryff y Singer, 2002). El dominio del entorno, es decir, la habilidad personal para elegir o crear entornos favorables para satisfacer los deseos y necesidades propias, es otra de las características del funcionamiento positivo. Las personas con un alto dominio del entorno poseen una mayor sensación de control sobre el mundo y se sienten capaces de influir sobre el contexto que les rodea. Finalmente, las personas necesitan tener un propósito en la vida, marcarse metas, definir una serie de objetivos que les permitan dotar a su vida de un cierto sentido. El funcionamiento positivo óptimo no sólo requiere de las características anteriormente señaladas; necesita también el empeño por desarrollar sus potencialidades, por seguir creciendo como persona y llevar al máximo sus capacidades (Keyes et al, 2002). Es la dimensión denominada crecimiento persona l.

2.2.2 Relación entre Bienestar Psicológico y Salud mental

Angela Clow y Sarah Edmunds (2013) proponen que el bienestar psicológico es modificable, lo que ha llevado a varios investigadores a concluir que pequeños cambios en el promedio de bienestar psicológico en una población, afecta a la prevalencia de condiciones en la salud. Promoviendo el bienestar psicológico, se puede otorgar mayor resiliencia a una población y al mismo tiempo reducir el riesgo de deterioro de recursos psicológicos.

Una forma de promoverlo es con la realización de actividad física, la cual puede mejorar indirectamente el bienestar psicológico y la calidad de vida manteniendo alejadas a las enfermedades y la muerte. Últimamente hubo un aumento en el interés en su rol directo en la prevención y tratamiento de enfermedades mentales (Fox, 1999).

2.3 Actividad física

La actividad física se define como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye las actividades realizadas al trabajar, jugar y viajar, las tareas domésticas y las actividades recreativa” (OMS, 2006).

La OMS distingue actividad física moderada de intensa. La actividad física moderada requiere de un esfuerzo moderado, el cual acelera de forma perceptible el ritmo cardiaco. La actividad física intensa o vigorosa, requiere de una gran cantidad de esfuerzo, provocando una respiración rápida y un aumento importante del ritmo cardiaco.

Ambas, actividad física moderada y vigorosa, tienen beneficios para la salud. La intensidad hace referencia al ritmo en que la actividad se está realizando y éste depende de la persona que la realice y de su estado físico. Ejemplos de actividad física moderada son caminar a paso rápido, bailar, realizar las tareas domésticas, jugar con niños, pasear a animales domésticos o desplazamientos de cargas moderadas (menores a los veinte kilos) y ejemplos de actividad física vigorosa son correr, desplazamientos rápidos en bicicleta, natación rápida, deportes y juegos competitivos, aerobics o desplazamiento de cargas pesadas (superiores a los 20 kilos).

2.3.1 Ejercicio

No hay confundir actividad física con ejercicio, el cual pertenecería como una “sub-categoría” de la actividad física. El ejercicio es una actividad estructurada, planeada, repetitiva y con un objetivo, mejorar el estado físico.

2.3.2 Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud

La OMS distingue tres grupos de edad para los cuales hay recomendaciones según las características de cada uno.

El primer grupo hace referencia a niños y jóvenes de 5 a 17 años, para quienes se recomienda actividades físicas como juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias. Lo ideal sería dedicarle 60 minutos diarios a estas actividades.

El segundo grupo es conformado por adultos de 18 a 64 años y la actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias. Las mismas deberán ser practicadas como mínimo 150 minutos semanales.

El tercer y último grupo es el de adultos mayores de 65 años en adelante. La actividad física consiste en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (cuando la persona todavía desempeña actividad laboral), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias. También deberán realizarse como mínimo 150 minutos por semana.

Todas estas recomendaciones son realizadas con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, la salud ósea y de reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y también la depresión.

2.3.3 Beneficios de la actividad física

Según las estadísticas, al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. La práctica de cualquier deporte conserva siempre un carácter lúdico “y pudiera ser una buena medida preventiva y terapéutica, ya que conlleva aspectos sociales, lúdicos e incluso bioquímicos que favorecen el desarrollo de las potencialidades del individuo”. (Ceballos, 2000).

La actividad física regular ayuda a mantener al cuerpo sano, mejora el sistema cardiorrespiratorio, la salud ósea, reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, apoplejía, diabetes, cáncer de mamas y colon y depresión, reduce el riesgo de caídas así como de fracturas de cadera o columna y son fundamentales para el equilibrio energético del cuerpo y control del peso (OMS, 2016).

En el 2006, European Food Information Council (EUFIC, por sus siglas en inglés) afirma que muchos estudios mostraron que la actividad física reduce el riesgo de depresión clínica y puede ser tan efectiva como tratamientos tradicionales como la psicoterapia. La práctica regular de actividad física por muchos años también reduce el riesgo de la reaparición de depresiones. También se demostró que la actividad física mejora el bienestar psicológico en personas que no sufren de trastornos mentales. Numerosos estudios documentaron mejoras en el bienestar subjetivo, estado de ánimo y emociones, y autopercepción como en la imagen corporal, autoconfianza y autoestima

Realizar una actividad física de modo regular es el vehículo más adecuado para prevenir el comienzo de las principales patologías físicas y psicológicas que afectan a la sociedad desarrollada, aportando beneficios psicológicos al individuo (Oblitas, 2008).

Tanto los periodos cortos de actividad física como el entrenamiento deportivo continuado reducen la ansiedad y mejoran la reacción al estrés y la calidad y duración del sueño. También se comprobó que el ejercicio mejora funciones mentales como por ejemplo el planeamiento, memoria a corto plazo y la toma de decisiones. Aparentemente, también es particularmente beneficiosa para personas mayores ya que reduce el riesgo de demencia y Alzheimer (EUFIC, 2006).

Varios autores explican una relación positiva entre actividad física y salud psicológica como mecanismo fisiológico o neurofisiológico, en términos de liberación de hormonas y neurotransmisores, que repercuten en el mejoramiento psicológico; o como proceso psicológico, en el que se alcanza una forma de relajación, diversión y evasión de pensamientos, emociones y conductas desagradables los que son reemplazados por sensaciones de autosuficiencia, control y competencia. (Sánchez, 1996). Otros autores relacionan la práctica sistemática del ejercicio físico con una sensación acentuada de control sobre sí mismo y de las funciones corporales, genera una mejor percepción del estado general de bienestar.

La actividad física moderada mejora las funciones cognitivas, aumentando los niveles de neurotrofinas y neuronas en el hipocampo, produciendo un efecto benéfico en enfermedades psiquiátricas y neurodegenerativas (Pérez, 2005).

Clow y Edmund (2013), proponen que condiciones mentales como la esquizofrenia, depresión, adicción, Alzheimer, y niveles bajos de bienestar a causa de estrés crónico por ejemplo, están asociados perturbaciones en el cerebro, las cuales al mismo tiempo están asociadas a una pobre salud mental. Esto puede derivar de distintas causas que contribuyen al desarrollo y madurez del cerebro como la genética, ambiente prenatal, el comportamiento de los padres y experiencias en edades tempranas.

Partiendo desde este punto, plantean que hay neurotransmisores implicados (dopamina, noradrenalina, serotonina, acetilcolina) en la salud mental en mayor o menor medida, que dependen también de las condiciones del individuo. La actividad física afecta los niveles de neurotransmisores aumentando la activación de neuronas y también el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés, promueve el crecimiento neuronal, protege de daños y puede mejorar el funcionamiento cerebral).

Según estudios, mientras una persona está realizando un ejercicio de moderado a intenso (carreras, natación, ciclismo, aeróbicos) pone a prueba su cuerpo generando tensiones que en algún momento puede causar dolor. Para superarlo, el organismo tiene un mecanismo de defensa mediado por la producción de endorfinas. Una vez que las endorfinas por sus propiedades bloquean el dolor, producen una sensación de placer, bienestar y hasta euforia en el individuo (Bohórquez, 2012).

2.3.4 Comportamiento sedentario

En la prehistoria, durante millones de años, el ser humano pasó de ser nómada, en busca de alimentos y mejores condiciones para la supervivencia, a ser sedentario. El sedentarismo consistió en asentarse en un lugar y establecerse allí de forma permanente.

Hoy día, entendemos por personas sedentarias las que pasan horas sentadas o acostadas, sin hacer mayor esfuerzo por moverse o trasladarse de un sitio a otro. Varios factores como el avance de las tecnologías, favorecen la inactividad física ya que van evolucionando a favor de la comodidad del ser humano, pudiendo controlar su alrededor con un control remoto o desde el propio teléfono celular.

Según archivos de la OMS (2016), el 60% de la población mundial lleva una vida sedentaria, es decir, no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para su salud, situándola como el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante a nivel mundial, provocando el 6% de las muertes. El sedentarismo continúa aumentando en muchos países incrementando a su vez enfermedades no transmisibles y el riesgo de muerte en estas personas (20% a 30% de riesgo de muerte) en comparación con las que realizan actividad física moderada la mayoría de días de la semana. Como ya se había señalado antes, según el Ministerio de Salud en Paraguay el sedentarismo ocupa el segundo lugar dentro de los factores de riesgo, donde se ubica el 75% de la población (Giménez, 2012).

La inactividad física es la principal causa de aproximadamente el 21%-25% de cánceres de mama y colon; el 27% de casos de diabetes; el 30% de cardiopatías isquémicas (OMS, 2016).

Lo preocupante es que el nivel de inactividad física continúa en aumento y esto se debe a la disminución de la misma durante el tiempo de ocio y el sedentarismo en el trabajo y hogar. También se ve un aumento en la utilización de modos “pasivos” de transporte, contribuyendo a la inactividad física así como la automatización de fábricas y el desarrollo de nuevos equipos electrónicos para el hogar, afectando también al sector infantil con el aumento de aparatos electrónicos para la recreación. Otro factor importante que desanima a las personas a realizar actividades al aire libre es el ambiental, ya que encontramos mucha inseguridad en las calles, tráfico, contaminación y la falta de espacios verdes como parques e instalaciones deportivas y recreativas aptas para todo público.

Recomendaciones de la OMS (2016) para aumentar la actividad física: promover formas activas de transporte, por ejemplo caminar y el uso de bicicletas, de manera a que sea accesible y seguro para todos, políticas laborales fomenten la actividad física; escuelas, colegios y universidades cuenten con espacios e instalaciones seguros para que los estudiantes pasen su tiempo libre de forma activa; educación física de calidad para niños y así puedan desarrollar pautas de comportamiento que los mantenga físicamente activos a lo largo de la vida; instalaciones deportivas y recreativas inclusivas para que todas las personas tengan la oportunidad de realizar algún deporte.

2.4 Características del grupo etario investigado

Kaplan y Sadock (2009) llaman “inicio de la edad adulta” al periodo en el que se encuentran las personas entre los 20 y 40 años de edad. Las mismas están saliendo de la adolescencia con la finalización del colegio y comienzo de la universidad. En esta etapa los jóvenes adquieren nuevos roles en la sociedad, lo cual implica tener una identidad coherente con los mismos, acompañado de la búsqueda de opciones laborales y relaciones matrimoniales. Es un periodo de cambios rápidos que ponen a prueba la capacidad de adaptarse del sujeto. Jay Haley (1980) propone que cuando un adolescente se gradúa, del “status juvenil” y pasa al “status adulto” ingresa a una compleja red social que requiere diversas clases de conductas como superar deficiencias personales; ser capaces de asociarse con gente de su edad; alcanzar un status adecuando en su red social; haberse desenganchado de su familia de origen; contar con una sociedad lo suficientemente estable como para permitir su autorrealización.

Papalia (2005) señala a los “adultos emergentes”, como nombra a esta etapa, en el pináculo de la salud, tanto en el ámbito físico como en lo mental. A pesar de los riesgos a los que están expuestos, por ejemplo el alcoholismo, tabaquismo, obesidad, privación de sueño, el adulto joven goza de fuerza, energía, resistencia y buenas condiciones para adaptarse a los cambios propios de la etapa. Para la mayor parte de las personas, al pasar por esta etapa, la salud mental y el bienestar mejoran y los problemas de conducta disminuyen. También se destacan las capacidades cognitivas, con el surgimiento del pensamiento reflexivo con el que van también desarrollando conceptos elevador del juicio moral, así como también el pensamiento posformal el cual ayuda al adulto joven a lidiar con su entorno.

En definitiva, se puede concluir que la etapa de la adultez temprana, inicial o emergente, presenta una serie de desafíos y retos, pero al mismo tiempo es el momento en el que las personas se encuentran en su mejor momento evolutivo, tanto desde las condiciones físicas como mentales.

2.5 Antecedentes de estudios relacionados con el tema

2.5.1 Antecedentes nacionales

Entre los antecedentes de investigación a nivel nacional no se encontraron investigaciones que correlacionen las variables bienestar psicológico y actividad física. Sin embargo, se encontró el estudio de Candia, L., (2014) donde relaciona bienestar psicológico con niveles de estrés y estrategias de afrontamiento en estudiantes universitarios de la carrera de psicología de una universidad privada de la ciudad de Asunción con el objetivo de determinar la relación entre las variables. Para dicho objetivo realizaron la investigación en 100 estudiantes y para la recolección de datos utilizó el Cuestionario de afrontamiento de estrés, la escala de estrés psicosocial de Holmes y Rahe y la Escala de Bienestar psicológico de Ryff (Scales of Psychological Well-Beeins, SPWB). Candia llegó a la conclusión de que no existe relación entre afrontamiento, estrés y bienestar psicológico, pero si existe una estrecha relación entre estrés y afrontamiento ya que la persona al estar pasando por un problema, estas variables se relacionan para que la persona pueda adaptarse y poder superar de manera satisfactoria dicha situación.

En la investigación de Balbuena, P. y Recalde, P. (2013) en la cual buscaron determinar la relación entre las estrategias de afrontamiento y el nivel de bienestar psicológico de estudiantes de psicología del 1ro al 5to curso, medidos a través de la Escala de Bienestar Psicológico de Sánchez-Cánovas (1998) y el Inventario de Respuestas de Afrontamiento para Adultos de Moos (2010). La muestra estuvo conformada por 188 estudiantes, siendo 161 del sexo femenino y 27 del sexo masculino. Se registró una relación de intensidad baja entre las variables afrontamiento y bienestar psicológico. Sin embargo, se observó que en el cuarto curso la r=-0,56, por lo que en este caso la relación entre la estrategia Aceptación-Resignación (AR) y la subescala Bienestar Laboral es de intensidad moderada y de signo negativo, es decir que dicha relación se da de manera inversa; y, en el quinto curso, se registró que la relación entre la Reevaluación Positiva (RP) y la subescala de Bienestar de Pareja es también moderada y de signo positivo, es decir, es una relación directa, donde r=0,54.

Respecto a la actividad física Talavera, S. (2014) relacionó la percepción del bienestar en salud física con la percepción de bienestar psicológico en adultos mayores de dos hogares de asunción. Mediante el cuestionario SF-36, evaluó a 20 personas mayores, representando un 95% de la población, llegando al resultado de que existe correlación entre las variables bienestar en salud física y la percepción de bienestar psicológico en adultos mayores.

Navarro, N. y Schreiber, M. (2014) investigaron a 150 mujeres de edades comprendidas entre 20 y 60 años residentes en la ciudad de Asunción y Gran Asunción con el objetivo de establecer diferencias de los indicadores de estrés en mujeres adultas que practican el método Pilates y aquellas que no lo realizan utilizando el cuestionario Perfil de Estrés elaborado por Kenneth M. Nowack. Llegaron a la conclusión de que en líneas generales, que el Método Pilates tiene cierta influencia en el Estrés percibido; y observaron una relación entre el estrés percibido, la realización del Método Pilates y otros tipos de ejercicios.

2.1.1 Antecedentes internacionales

Entre los antecedentes de investigación a nivel internacional se encontró la investigación de Candel, N., Olmedilla, A. y Redondo, A. (2008) para la Universidad de Murcia, España. El propósito del presente trabajo fue estudiar las relaciones que se establecen entre la práctica de ejercicio físico con algunas de estas variables: ansiedad, depresión y autoconcepto, en chicas adolescentes de Murcia, y observar cómo influye el tipo de actividad física que realizan, la intensidad, la frecuencia y la satisfacción en dichas variables. La muestra está compuesta por 226 chicas estudiantes de bachiller de los institutos de Murcia, con edades comprendidas entre 16 y 19 años. Utilizaron el Cuestionario de Ansiedad Estado Rasgo (STAI) de Spielberger, Gorsuch y Lushene (2002), el Inventario de Depresión de Beck (Beck Depresión Inventory, BDI) (Beck, Ward, Mendelson, Mock y Erbaugh, 1961) y el AF5 Autoconcepto de García y Musitu (2001). Los resultados indican que el grupo de chicas que practican algún tipo de actividad física tiene puntuaciones superiores en todos los factores de autoconcepto, excepto en el emocional; además aquellas que practican actividad física con mayor frecuencia tienen unos niveles inferiores en ansiedad y depresión. Por otro lado, las chicas que practican actividad con una intensidad baja mantienen niveles más altos de ansiedad. Y, finalmente, el grupo de chicas que le resulta agradable la práctica de ejercicio físico, manifiesta niveles menores de ansiedad, que las chicas del grupo que no le resulta especialmente agradable. Se discuten estos resultados y se proponen algunas pautas de investigación futura.

Otro estudio de Candel, N. y Olmedilla, A., esta vez acompañados por Ortega, E. para la Universidad Católica de San Antonio de Murcia (2010), pretende conocer la relación entre la práctica de ejercicio físico y la ansiedad y depresión. Se estudiaron 371 mujeres universitarias con una media de edad de 21,29 años, a las que se administró un cuestionario de ansiedad, uno de depresión y uno sobre actividad física y variables sociodemográficas. Los resultados indican que las estudiantes que practican actividad física, sea esta federada o no federada, manifiestan menores niveles de ansiedad y de depresión que las estudiantes sedentarias.

Jiménez, M., Martínezm, P., Miró, E. y Sánchez, A. en el artículo “Bienestar psicológico y hábitos saludables ¿están asociados a la práctica de ejercicio físico?” (2007) para la Universidad de Granada, España, realizaron un estudio descriptivo donde buscan analizar la asociación entre la práctica de ejercicio físico y los hábitos de vida saludables y el bienestar psicológico. Utilizando dos muestras, una de ellas compuesta por 208 estudiantes pertenecientes a la Universidad de Aveiro (Portugal) y la otra por 239 estudiantes de la Universidad de Granada (España), los participantes cumplimentaron un cuestionario sobre datos sociodemográficos, salud y ejercicio físico, la Escala de Estrés Percibido (Perceived Stress Scale, PSS) y una forma abreviada del Perfil de Estado de Ánimo (Profile of Mood States, POMS). Los resultados obtenidos en ambos grupos muestran que, mientras que el consumo reducido de alcohol o tabaco y la ausencia de sobrepeso no se asocian a la realización de ejercicio físico, el bienestar psicológico sí está asociado a la práctica regular de ejercicio físico, independientemente del tipo de ejercicio practicado. Los participantes que realizan ejercicio regularmente tienden a percibir mayor grado de salud, menor nivel de estrés y mejor estado de ánimo.

CAPITULO III MÉTODO

3.1 Tipo de estudio

Es una investigación cuantitativa, no experimental, considerando que las variables de estudio no fueron manipuladas (McGuigan, 1990), también se puede considerar covariacional (Ramos, Catena y Trujillo, 2004) o correlacional debido a que se analizó la influencia concomitante entre el bienestar psicológico y la actividad física, mediante una encuesta. La medición de las variables se realizó en forma transversal ya que la información fue obtenida en una sola medición.

Si bien los estudios correlaciónales pueden tener una intención explicativa, de tipo causa-efecto, este efecto se pierde al no tener control sobre las variables independientes (McGuigan, 1990), en este caso no se buscó establecer relaciones causales entre las variables, sino establecer una asociación mutua entre las condiciones de bienestar psicológico y el nivel de actividad física. En cierto sentido se puede considerar que se trata de una investigación de tipo exploratorio (Batthyány y Cabrera, 2011) ya que no se encontraron antecedentes locales enfocados específicamente en este tema con esta población y con el enfoque aplicado en la medición de las variables.

3.2 Participantes

3.2.1 Población y muestra

Participaron del estudio 210 estudiantes universitarios del área de ciencias humanas y sociales de una universidad privada de Asunción. Fue la población más accesible para la investigadora y se presume que las variables estudiadas tendrían un comportamiento similar a otras poblaciones considerando que este grupo presumiblemente no presentaría características específicas que pudieran influir diferencialmente sobre los resultados. La obtención del tamaño de la población requirió de varias consultas, así como la construcción del marco muestral, debido a que no existía un registro oficial accesible para la investigación, por lo que se completó una información aproximada a partir de datos obtenidos en la Secretaría Académica de la Institución. Al momento de llevarse a cabo la investigación se encontraban matriculados, aproximadamente 834 estudiantes y la distribución por carrera se presenta en la Tabla 4.

3.2.2. Método de muestreo y selección

La muestra fue seleccionada mediante muestro aleatorio estratificado, en primer lugar se calculó el tamaño muestral, el cual fue de 201 personas, determinado mediante la fórmula propuesta por Bonett y Write (2000), para la cual se habían establecido como parámetros un nivel de confianza del 95% y, como máximo, un error de tipo II (coeficiente beta) de 0,20, además, a fin de contar con una referencia sobre las correlaciones probables entre ambas variables se realizó una prueba piloto en la que se evaluó a 30 personas y se obtuvo un coeficiente de correlación de 0,2.

Se decidió aumentar el número de personas seleccionadas para prever la posibilidad de que algunos protocolos pudieran ser excluidos por fallas en la respuesta (correspondiente a una fracción muestral equivalente al 26% de la población). Como se puede apreciar en la Tabla 4, el número de evaluados por carrera se estableció a través de una estratificación por cantidad de alumnos en cada una de ellas con una distribución proporcional por estrato, es por eso que el mayor número de personas corresponde a la carrera de Psicología y el menor a la de Historia. La proporcionalidad fue establecida a partir del cálculo del tamaño total obtenido mediante los procedimientos descritos anteriormente y la estimación del tamaño de la población, se incluyó información sobre los turnos y secciones y la distribución final se obtuvo mediante la aplicación de la ponderación por fracción de muestreo en una planilla de Cálculo de Microsoft Excel.

Tabla 4.

Tamaño de la población y la muestra por estrato.

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3.2.3. Criterios de inclusión y exclusión

Para ser incluido (criterio de inclusión) en el estudio los participantes debían estar matriculados en la Universidad seleccionada y cursando carreras de la facultad de filosofía y ciencias humanas. Además, debían estar presentes los días indicados para la aplicación de los instrumentos.

No fueron incluidos en el estudio (criterio de exclusión) quienes no firmaran el consentimiento de participación y se estableció previamente un criterio no aplicado de excluir personas que presentaran alteraciones de conciencia por consumo de sustancias o problemas de salud.

3.3 Instrumentos

3.3.1 Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (versión traducida y adaptada de D. Díaz et al., 2006)

Esta escala se compone de 39 ítems en formato Likert con 6 niveles de respuesta y que evalúa 6 dimensiones: “la evaluación positiva de uno mismo y la propia vida pasada” (autoaceptación); “un sentido de crecimiento continuo y desarrollo como persona” (crecimiento personal); “la creencia de que la propia vida tiene un propósito y un significado” (propósito en la vida); “el desarrollo y mantenimiento de relaciones de calidad y confianza con otros” (relaciones positivas con otros); “la capacidad de dirigir efectivamente la propia vida y el ambiente para satisfacer necesidades y deseos” (dominio ambiental); y “un sentido de autodeterminación personal” (autonomía). Se reportan elevados índices de confiabilidad, el coeficiente alfa es mayor o igual a 0,70 (Díaz et al., 2006), en cuanto a la validez se reportan correlaciones de 0,94 a 0.98 (Autoaceptación: 0,94; Relaciones positivas: 0,98; Autonomía: 0,96; Dominio del entorno: 0,98; Crecimiento personal: 0,92; Propósito en la vida: 0,98).

Con el fin de asegurar la calidad de la evaluación se realizaron cálculos de la consistencia interna del instrumento por dimensión, los resultados detallados se pueden observar en la Tabla 5, los índices del coeficiente Alpha de Cronbach son los siguientes: Autoaceptación: 0,83; Relaciones positivas: 0,81; Autonomía: 0,73; Dominio del entorno: 0,71; Propósito en la vida: 0,83; Crecimiento personal: 0,68

Tabla 5.

Consistencia interna de la versión española.

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3.3.2 Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ (versión traducida y adaptada por la OMS, 2006)

Es un Cuestionario mundial de actividad física. El GPAQ fue sujeto a un programa de investigación que mostró que es válido y fiable, pero también capaz de adaptarse para incorporar diferencias culturales u otros aspectos importantes en el país respectivo. El cuestionario está compuesto por 16 ítems, con preguntas de tipo dicotómicas y abiertas, que evalúa 3 dominios de la actividad física: “en el trabajo”, “en desplazamientos” y “actividades recreativas”. Como propósito del análisis, estos dominios se vuelven a subdividir en “trabajo vigoroso”, “trabajo moderado”, “desplazamientos”, “recreación vigorosa”, “recreación moderada” y “sentarse” (OMS, 2006).

Las características del instrumento impide que la evaluación de los parámetros de confiabilidad y validez se realicen de la manera en cómo se procede con los tests psicológicos, considerando que se recoge el nivel de actividad física en diferentes contextos, buscando que cada persona evaluada realice una estimación del tiempo de dicado. Angarita Fonseca (2013) presenta resultados sobre la reproductibilidad de los valores de actividad física en comparación con otros modelos de registro. En definitiva se ha obtenido evidencia de validez de criterio, contra mediciones físicas, que van de bajas a moderadas, sin haber opciones mejores en este ámbito, se recomienda continuar la investigación psicométrica; con relación a la confiabilidad se ha utilizado la reproductibilidad como criterio y los resultados varían de moderado a alto.

Para evaluar el nivel de actividad física de la persona, se sumarán los minutos de actividad física por día y días de la semana.

Se solicitó además datos sobre sexo, edad y carrera de los estudiantes.

3.4 Procedimientos

3.4.1. Fase preparatoria

Esta fase estuvo dedicada a la determinación del tema de investigación. Las tareas de esta fase fueron la discusión de los posibles temas, revisión de las posibilidades de realización, selección final del tema a investigar, revisión bibliográfica, asesoramiento por parte de profesionales del campo y en metodología, adquisición de instrumentos de evaluación necesarios, redacción y presentación del proyecto de investigación a la universidad, para su aprobación y posterior realización.

3.4.2. Fase de prueba piloto

En esta fase se llevó a cabo la aplicación de las escalas utilizadas en la investigación, a un grupo de 30 personas con características similares a las de los participantes de la investigación. Las tareas de esta fase fueron la instrucción y aplicación de los instrumentos, corrección y revisión de los instrumentos aplicados, revisión de la comprensión de los indicadores, atención a la reacción de los participantes frente a los instrumentos, para revisar los contenidos y forma de los mismos, a fin de obtener valores que permitan ajustar el cálculo del tamaño de la muestra.

3.4.3. Fase de recolección de datos

Esta fase tuvo como finalidad recabar la información pertinente a los fines de la investigación. Se realizó una petición previa a las autoridades de la facultad del área de ciencias humanas y sociales a fin de solicitar la aprobación de aplicación de test a los estudiantes de la misma.

Para la recolección de datos, se realizó la administración de los test en horas de clases a los alumnos presentes en las fechas acordadas; la investigadora presentó la escala, se dieron las explicaciones para la administración de las mismas, y se aclararon las dudas que pudieran haber, siguiendo el manual de procedimiento. Luego, se distribuyeron las hojas a los alumnos para ser completadas. La participación fue voluntaria y confidencial.

Los instrumentos utilizados, como se ha indicado, son de “autorreporte” y cada reactivo ofrece información a aspectos específicos de: por un lado, el Bienestar Psicológico de las personas representado por seis dimensiones y el nivel de Actividad Física, que por la frecuencia de la actividad, se clasifica en Activo o Sedentario.

3.4.4. Fase de codificación y carga de datos

En esta fase se procedió a la corrección de las pruebas. Las respuestas arrojadas por los instrumentos utilizados fueron corregidas por el manual de procedimiento correspondiente, evaluadas con el baremo correspondiente y cargadas en una planilla electrónica. El instrumento que mide actividad física consta de tres partes, actividad física en el trabajo, en desplazamientos y en actividades recreativas. Cada apartado fue codificado de tal manera a que, con una fórmula final que promedie los minutos que el individuo realiza actividad física, se pudiera evaluar si está dentro de los parámetros considerados por la OMS para clasificar al evaluado en “activo” o “sedentario”.

3.4.5. Fase de análisis de los datos

En primer lugar se procedió a una depuración de la base de datos, intentando identificar errores en la carga de datos, o patrones de respuesta especialmente raros.Se realizó un análisis descriptivo de cada una de las variables, al mismo tiempo una comprobación de los supuestos necesarios para la prueba de correlación (normalidad y homocedasticidad). Posteriormente se hicieron comparaciones por sexo, edad y carrera para identificar patrones específicos debidos a dichas variables. Finalmente se realizó un análisis de correlación con estimación de los niveles de significancia estadística.

3.5 Implicancias éticas

La presente investigación en todo momento se ciñó al Código de Ética de La Psicología en el Paraguay (2004). El procedimiento se llevó a cabo teniendo en cuenta el consentimiento de cada uno de los estudiantes para la aplicación de las escalas. Los estudiantes evaluados fueron informados que su identidad sería confidencial por lo que los cuestionarios tendrían solo preguntas sobre datos genéricos de identificación (edad, sexo, carrera, trabajo remunerado). Cada alumno fue proveído de un código con el cual pudo acceder a los resultados de los instrumentos tomados, los cuales fueron expuestos en los paneles de la Facultad de Filosofía, con el propósito de darles a conocer su estado de bienestar psicológico y actividad física.

Los procedimientos aplicados permitieron garantizar los principios de beneficio y no perjuicio (o perjuicio mínimo, en caso de que algunos participantes consideraran molesto el tiempo dedicado a las respuestas), el principio de justicia, debido a que los criterios de inclusión/exclusión, son aplicados a todos los estudiantes sin representar discriminación por condición específica de los participantes, el principio de confidencialidad y de libertad y autonomía.

CAPITULO IV RESULTADOS

La organización de resultados se realizó de manera a que en primer lugar se encuentren las características de los participantes (sexo, rango de edad y carrera), posteriormente se presentan los estadísticos descriptivos de las variables principales y, finalmente, se realiza la correlación del bienestar psicológico tomando cada una de sus dimensiones y la actividad física.

El análisis de los datos se realizó a través de Excel, donde utilizando fórmulas como la de Media o t de Student, se logró plasmar los resultados en las tablas descriptas en esta sección.

4.1 Características de los participantes, sexo, edad, carrera.

Conforme se puede ver en la Tabla 6, la mayoría de los participantes son de sexo femenino, teniendo 173 encuestadas mujeres y 37 hombres.

En cuanto a las edades, los participantes fueron agrupados en cinco rangos de edad. La mayor cantidad de personas se encuentra entre los 18 a 20 años, mientras que la menor corresponde a personas mayores de 30 años.

Como ya se ha explicado, se realizó una estratificación por carrera de acuerdo a la cantidad de estudiantes matriculados, lo que permite abarcar de a mejor manera posible cada una de las carreras de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas. De tal manera, se puede ver que hubo una mayor participación de la carrera de psicología, pues era la que más alumnos matriculados tenía.

Tabla 6.

Características de los participantes

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4.2 Descripción de las variables, comparación por sexo y edad

4.2.1 Bienestar Psicológico

Los resultados de la evaluación del Bienestar Psicológico son reportados en una escala “media” de los reactivos, es decir, que los valores pueden presentar una variación entre 1 y 6 (considerando que cada ítem puede responderse en dicho intervalo de respuesta), los valores cercanos a 1 indicarían ausencia de bienestar psicológico y, por otra parte, valores cercanos a 6 indicarían un nivel óptimo de bienestar.

En la Tabla 7 se presentan los valores mínimo, máximo, media aritmética y desviación estándar del nivel de percepción global del bienestar y, asimismo, se presentan los niveles por dimensiones. Como se puede apreciar en la misma, la media del grupo en la percepción del bienestar global es de 4, con valores que oscilan entre 2 y

5 y una desviación estándar muy baja, lo cual indica que existe una escasa variación respecto de la media. Se puede apreciar que en la dimensión de crecimiento personal, tenemos el valor mínimo, seguido por el dominio del entorno, pero como valor máximo encontramos a la dimensión de las relaciones positivas, siguiéndole el crecimiento personal. A simple vista, mirando el promedio general y las variables de las dimensiones, se puede decir que la muestra presenta un bienestar bueno a muy bueno.

Tabla 7.

Variables del Bienestar Psicológico

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De acuerdo a la Tabla 7 y atendiendo a las medias, se puede observar una tendencia mayor, con una media de 4,2, la dimensión del Propósito de Vida, es decir, a proponerse metas y objetivos, el puntaje mínimo obtenido fue de 2 y el máximo de 5,3; seguido está la Autoaceptación la cual consiste en las aptitudes que se tiene hacia uno mismo, dentro de los puntajes mínimos obtenidos, este dominio fue el mayor con 2,3; a continuación con una media de 4,0 encontramos al Dominio del Entorno, haciendo referencia a la habilidad que tiene una persona a crear un ambiente propicio en el cual desenvolverse; el Crecimiento Personal se encuentra como el cuarto dominio atendiendo a la media de 3,9, el cual hace referencia al empeño que le pone cada persona a desarrollar su potencial, en esta dimensión, se observa el menor puntaje de todos, 1 pero en como máximo un puntaje de 5,6, muy elevado; la Autonomía o independencia, ; y por último con una media de 3,6, están las Relaciones Positivas, aunque fue el dominio en el que hubo un mayor puntaje de casi 6 (5,7), éste como su nombre lo dice, refiere a las relaciones sociales estables.

Con la intención de valorar los niveles de bienestar, los promedios fueron codificados de la siguiente manera: de 1 a 2, bienestar bajo; de 3 a 4, bienestar moderado y; mayor a cuatro, bienestar alto. En la Tabla 8 se presenta la distribución de respuestas según los niveles de bienestar. Como se puede apreciar en la misma, solamente se observan niveles de bienestar moderado y alto, donde el 64% de la muestra se encuentra con un bienestar psicológico moderado y un 35% con un bienestar psicológico alto. Se registraron dos personas que no respondieron a todos los ítem que corresponden al 1% restante de la muestra.

Tabla 8.

Distribución de respuestas según niveles de bienestar

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En cuanto a las diferencias según el sexo, se realizaron comparaciones tanto en el porcentaje como en las medias. Se comparan las distribuciones proporcionales de mujeres y hombres según el nivel, como se puede observar en la Tabla 9 el 64% de las mujeres y el 70% de hombres presentan un bienestar psicológico moderado mientras que el 36% y 30% respectivamente cuentan con un bienestar alto. Debido al bajo nivel de significancia, se puede afirmar que el sexo no se relaciona con el nivel de bienestar psicológico. Estos datos son consecuentes con la impresión de que el sexo no se constituye en un factor principal de la percepción de bienestar, en el presente estudio la intención de la comparación no responde a fines teóricos sino más bien de control de variables por la considerable desproporción de participantes, en su mayoría mujeres.

Tabla 9.

Comparación de la distribución porcentual por sexo según nivel de bienestarpsicológico

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χ2 (1) = 0,57; p = 0,29; Coef. Cont = 0,05.

Por otra parte, al realizar comparaciones de medias, mediante la prueba t que se ven en la Tabla 10, se obtiene un resultado que a simple vista ya nos sugiere que las diferencias entre hombres y mujeres no son importantes. Las mujeres presentan un bienestar psicológico medio de 3,9 y los hombres una media de 3,8 (t61 = 1,3; p = 0,21).

En la dimensión de propósito de vida, se ve una diferencia aparentemente significativa de 0,05, lo que lleva a suponer que las mujeres tendrían más propósito de vida que los hombres pero al ver el valor de diferencia es de apenas 0,3 puntos lo cual indica que no es muy grande tampoco.

A pesar de la diferencia en el tamaño de muestra entre encuestados hombres y mujeres, la prueba t demuestra que no existe una diferencia significativa en el bienestar psicológico entre ambos que desvíe o invalide el resultado de la investigación. La media en mujeres es de 3,9 con una diferencia mínima superior a la de los hombres de 0,1.

Tabla 10.

Comparación de medias por sexo según los niveles de bienestar por dimensiones

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Como se puede ver en la Tabla 11, haciendo una diferenciación por rango de edad, encontramos que el 64% de personas con nivel “Moderado” de bienestar, son los estudiantes entre 18 y 20 años; en cambio el “Bienestar Alto” encontramos distribuido entre los rangos de 18 a 20 años y 21 a 23 años.

Tabla 11.

Comparación de la distribución porcentual por edad según el nivel de BienestarPsicológico

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4.2.2 Actividad Física

En lo que respecta a la Actividad Física, en la Tabla 12 se puede observar que el promedio de actividad que realizan los universitarios encuestados es de 122 minutos por día (aproximadamente 2 horas), dentro de lo recomendado por la OMS. El mínimo encontrado fue de 0 minutos de actividad física y el máximo de 960 minutos. La desviación estándar, nos dice que el 60% de la muestra, realiza un aproximado de 141 minutos por día, muy cerca al promedio mencionado anteriormente, lo que nos muestra una distribución homogénea.

Tabla 12.

Variables de la Actividad Física

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Según la Tabla 13, haciendo una diferenciación por sexo, el 76% de las mujeres encuestadas cumple (meeting) con las recomendaciones de la OMS; y en cuanto al sexo masculino, el 89% lo hace. Con esto, podemos ver que el 78% de las personas encuestadas cumplen con los 150 minutos semanales mínimos que recomienda la Organización Mundial de la Salud para ser considerada una persona físicamente activa. En cambio el 22% restante, 24% del sexo femenino y 11% del sexo masculino, son consideradas inactivas físicamente o sedentarias (not meeting).

Tabla 13.

Comparación de la distribución porcentual por sexo según el nivel de Actividad Física

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En la Tabla 14 se puede ver mayor nivel de actividad física en hombres que en mujeres, pero de nuevo que no existe una diferencia significativa en la cantidad de tiempo que pasan tanto mujeres como hombres realizando actividad física según la prueba t. La media en mujeres es de 116,94 y en hombres un poco superior, de 148,38 minutos por día (t208 = -1,22; p = 0,221).

Tabla 14.

Comparación de medias por sexo según el tiempo medio por día que realizan actividad física

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Haciendo una distinción según los rangos de edad, en la Tabla 15 se puede ver que el 35% de los encuestados entre 18 y 20 años son los que realizan mayor actividad física, seguidos por las personas entre 21 y 23 años que corresponden al 30% de la muestra, pero al mismo tiempo encontramos que la mayor cantidad de personas que llevan un estilo de vida sedentario corresponden a estos rangos (10% para el rango de 18 a 20 años y 6% para el de 21 a 23 años).

Tabla 15.

Comparación de la distribución porcentual por edad según el nivel de Actividad Física

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4.3 Coeficiente de correlación entre Actividad Física y Bienestar Psicológico

Se realizaron correlaciones entre las dimensiones del Bienestar Psicológico y el nivel de actividad física, sin embargo, no se hallaron correlaciones significativas, ni estadísticamente, ni relevantes a nivel explicativo.

Como se puede apreciar en la Tabla 16, las correlaciones van de 0,013 (la que corresponde a la correlación entre “Autonomía” y actividad física) a 0,113 (que corresponde a la correlación entre “Autoaceptación” y actividad física) en el mejor de los casos y la correlación del estado general de bienestar con el nivel de actividad física fue de apenas 0,03.

Como criterio de la relevancia explicativa se utilizó el Coeficiente de Determinación, expresado en porcentajes, que se presenta en la segunda columna y, como se puede ver, el porcentaje de explicación que tendría una variable sobre la otra es insignificante; al examinar el nivel de significancia, presentado en la columna “P” se observa que ninguno de los coeficientes se aproximó a valores estadísticamente significativos.

Tabla 16.

Correlación entre Bienestar Psicológico y Actividad Física

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La Figura 1 corresponde a la dispersión de las puntuaciones de la variable de Bienestar Psicológico sobre el tiempo de actividad física expresada en minutos, la cual fue utilizada para los análisis anteriores. Se puede apreciar en la misma que el mayor grupo de personas encuestadas se encuentra con un bienestar psicológico entre 2,1 y 4,7, lo cual nos habla de un bienestar psicológico de moderado a alto, y el nivel de actividad física va de 0 a 960 min al día. Como ya se había mencionado, la Organización Mundial de la Salud recomienda mínimo 150 minutos y los resultados nos muestran que la el 78% de los encuestados está dentro de estos parámetros.

Como consecuencia de esta caracterización, tenemos una nube de puntos concentrada alrededor de estas condiciones: Bienestar Psicológico moderado-alto y actividad física moderada.

Figura 1.

Gráfico de dispersión del nivel de actividad (minutos/día) sobre el bienestarpsicológico

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Con relación a la estructura de la nube de puntos, se puede ver que la distribución es casi homogénea sobre un margen estrecho del eje “Y” (Bienestar Psicológico) y una dispersión a partir del valor de 200 minutos en el eje “X” (Minutos de Actividad Física por día), podría indicarse, inclusive, que en el cuadrante conformado por los valores Y = 3 e Y = 4, y los valores X = 0 y X =200 se concentraría prácticamente el 80% de la muestra estudiada.

La configuración de las puntuaciones no permite definir una tendencia de relación entre ambas condiciones, tal como se señaló en el análisis de las correlaciones basadas en los coeficientes.

CAPITULO V CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

El análisis de la relación entre bienestar psicológico y actividad física nace con el objetivo de conocer el estado actual de los mismos en el entorno. Hoy en día, con las comodidades que vivimos es más fácil llevar un estilo de vida sedentario, debido al cual muchas personas aumentan el riesgo de enfermar o morir.

Al finalizar el análisis de los resultados, respondiendo al objetivo principal del estudio que fue el de obtener relaciones entre los niveles de bienestar psicológico y la actividad física sobre el cual se obtuvieron correlaciones nulas, no se puede afirmar, al menos en la muestra obtenida, que el nivel de actividad física influya sobre el bienestar psicológico, ni viceversa.

Como se había indicado en la presentación de antecedentes, el estudio de Candel y Olmedilla (2010) indica que estudiantes que practican actividad física, manifiestan menores niveles de ansiedad y de depresión que estudiantes sedentarios, o en la investigación de Jiménez, Martíes, Miró y Sánchez (2007) en la que comprobaron que estudiantes que realizan ejercicio regularmente tienden a percibir mayor grado de salud, menor nivel de estrés y mejor estado de ánimo. Sin embargo, como en la presente muestra los encuestados presumiblemente no padecían cuadros depresivos graves, no se pudo observar patrones relevantes.

Los estudios de Candel y Olmedilla y el de Jimenez y otros, están relacionados con la salud mental y los beneficios de la actividad física, se han centrado principalmente en padecimientos o dolencias específicas, sin embargo la muestra en el presente estudio presenta un nivel de bienestar promedio de moderado a alto, lo que indica que, hipotéticamente, en su mayoría no sufrían de depresión, ni estrés agudo.

Se puede considerar que la muestra ha sido bastante homogénea en cuanto a los elevados niveles de bienestar psicológico encontrados en la totalidad de los estudiantes. Debido a la baja significancia en la diferenciación por sexo, no se puede categorizar a los hombres ni a las mujeres con un nivel de bienestar más alto. La dimensiones del bienestar más altas halladas fueron las de mantener relaciones positivas con otras personas y propósito de vida tanto para hombres como para mujeres. Para recordar, la primera implica que como seres sociales, necesitamos del otro así como mantener estas relaciones sociales estables para tener salud mental y la segunda marcarse metas, definir una serie de objetivos que les permitan dotar a su vida de un cierto sentido.

La franja etaria seleccionada en general pertenece al periodo de mayor bienestar psicológico y físico, como se ha indicado anteriormente, es un periodo de gran potencialidad y se confirma con los resultados que muestran una concentración en la variación de las puntuaciones en los niveles de bienestar psicológico de moderado a alto. Además de estar en un periodo evolutivo favorable, las características socioeconómicas de la población son favorables para promover el bienestar psicológico.

Considerando que el bienestar psicológico toma seis dimensiones de la vida de una persona para poder evaluarlo, habría que tener en cuenta que el rango de edad al que pertenece la mayoría de la muestra, entraría dentro del de adulto joven, donde normativamente aún no hay grandes responsabilidades ni preocupaciones y en nuestro país, todavía no hay independencia de los padres. También hay que recordar que cualquier cambio en el bienestar psicológico afecta a la prevalencia de condiciones en la salud, es decir, hay que promoverlo para reducir el riesgo de deterioro de recursos psicológicos (Clow y Edmunds, 2013).

Evaluando las dimensiones, se tiene a la del Propósito de Vida como mayor, la cual caracteriza a la muestra como personas que definen sus objetivos de tal manera a dar un sentido a su vida (Keyes et al, 2002). Haciendo una distinción por sexo, se puede decir que las mujeres, por muy poca diferencia, tienen mayor propósito de vida que los hombres. También se hará mención a la Autoaceptación y al Dominio del Entorno ya que se obtuvo un puntaje alto y, tanto en hombres como en mujeres, casi por igual.

Estas dimensiones describen a la muestra con aptitudes positivas hacia uno mismo y con habilidades personales para elegir o crear entornos favorables para satisfacer sus deseos y necesidades propias (Keyes et al, 2002).

Respecto a la actividad física, el 78% de la muestra entra dentro de lo que la OMS considera “físicamente activa” y el 22% restante lleva una vida sedentaria. Se halló también una diferencia, aunque no significativa, que muestra mayor actividad física en hombres que en mujeres. Como la muestra se trata de una población adulto- joven y no se encontró una diferencia significativa respecto a los rangos de edad establecidos, lo más probable es que los efectos de llevar una vida activa o sedentaria se vuelvan críticos a edades mayores.

Dentro de la muestra, por un lado hay personas que no realizan ningún tipo de actividad física, es decir son sedentarias, y por el otro, se encuentra un máximo de 16 horas de actividad física por día, muy por encima de lo recomendado por la OMS.

Según estudios, a nivel nacional hay una gran cantidad de personas que lleva una vida sedentaria, lo cual lleva a la inactividad física a ser uno de los principales factores de riesgo en el país (Giménez, 2012). Sería importante disminuir este mal hábito a través de la promoción e inclusión de actividad física ya sea en el trabajo o en momentos de ocio tal como lo recomienda la OMS, y no hacerlo solo en personas jóvenes o adultas, sino que inculcar esto desde pequeños, de esta manera los beneficios de la misma probablemente se verán a edades más tempranas.

Si bien los resultados no fueron como se esperaban originalmente, se considera que este estudio permite estimular el interés en investigar sobre bienestar físico y mental. Asimismo, los resultados del análisis de la consistencia interna de la escala de Bienestar Psicológico sirven de antecedente para estudios posteriores, considerando que los cálculos se realizaron sobre la población de estudio.

Además, una revisión de los registros de actividad física nos indica que, independientemente a la relación de efecto sobre el bienestar psicológico, muchas personas jóvenes mantienen estilos de vida sedentario, contrario a lo que se esperaría a su edad y, probablemente, en el futuro estarían expuestas a situaciones de riesgo para su salud. Por lo tanto, las instituciones universitarias podrían promover la realización de actividades físicas, sensibilizando a los estudiantes sobre sus consecuencias así como facilitando o promoviendo la realización de ejercicios, competencias o actividades que estimulen la actividad física.

Es posible que los resultados muestren relaciones diferentes al realizarse estudios en una muestra mayor y ampliando las características de los participantes, por lo que para próximas investigaciones, se recomienda la inclusión de entidades tanto públicas como privadas.

Un detalle no menor es que la muestra estuvo conformada principalmente por personas jóvenes y los beneficios de la actividad física sobre los niveles de bienestar, probablemente, puedan observarse en estados de desarrollo superiores, tal vez a partir de la adultez media en adelante, en donde los sucesos vitales tienen mayor impacto psicológico por las características de los mismos: aparición de enfermedades, rupturas conyugales, cambios en las condiciones económicas y sociales, pérdida de seres queridos, etc., por lo que se recomienda replicar este estudio con participantes de rangos etarios superiores.

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Anexos

1. Formulario de consentimiento

LEE ATENTAMENTE ANTES DE INICIAR TU PARTICIPACIÓN EN EL ESTUDIO

Te estamos invitando a participar del presente estudio, como parte de la Tesina para la aprobación de la Carrera de Psicología de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción.

Para poder decidir si deseas participar o no de esta investigación debes conocer lo suficiente sobre los beneficios y riesgos para tomar una decisión informada. Este formulario de consentimiento te proveerá información detallada acerca del proyecto de investigación que te será explicado por un miembro del equipo de investigación. Esta explicación incluirá todos los aspectos de la investigación: su objetivo, los procedimientos que se llevarán a cabo, cualquier riesgo de los procedimientos, sus posibles beneficios y posibles alternativas de tratamiento. Una vez que entiendas el estudio, se te preguntará si deseas participar; si aceptas te pediremos que firmes este formulario de consentimiento.

Si aceptas participar en este estudio le pedimos que conteste de forma SINCERA y sin consultar con nadie, una serie de preguntas orientadas a evaluar tu actividad física y además seis dimensiones de bienestar psicológico: autoaceptación, crecimiento personal, propósito en la vida, relaciones positivas con otros, dominio ambiental y autonomía.

El tipo de tarea que te solicitamos ejecutar no conlleva ningún tipo de riesgo hacia tu persona ni otras personas, sin embargo, algunas preguntas podrían resultarte un poco incómodas. Por las características del estudio resulta de mucha utilidad que contestes con absoluta sinceridad. Los resultados del estudio serán muy útiles para la formación de los estudiantes de psicología así como para comprender ciertas relaciones entre los factores que se estudian.

Toda la información que ofrezcas no se podrá vincular con tu identificación personal ya que se utiliza un estricto sistema de codificación para asegurar que nadie, a excepción de los investigadores, pueda acceder a tus datos personales y el código utilizado para cada hoja de respuesta. En caso de que te interese ser informado de los resultados, será proveído un código para que, con posterioridad al análisis de los resultados, se pueda relacionar con tus respuestas.

Eres libre de elegir si deseas participar o no en esta investigación. Puedes decidir retirarte en cualquier momento durante el transcurso de la prueba y esto no afectará en lo absoluto ningún aspecto de tu relacionamiento con la universidad, ya que se trata de una investigación independiente de la institución. En todo sentido tienes la garantía de que si las preguntas te resultan extremadamente incómodas o molestas puedes abandonar el proceso de evaluación. Sin embargo, te recordamos que es de mucha utilidad para nosotros, y para recomendaciones de intervención en el futuro, acceder a la mayor información exacta y sincera que nos puedas brindar.

Hemos utilizado algunos términos técnicos en este formulario. Por favor sentite libre de preguntar sobre cualquier parte que no entiendas. Antes de tomar una decisión, considera este estudio y este formulario de consentimiento con cuidado y por el tiempo que sea necesario.

Autorización:

He leído este formulario y he decidido que yo, [nombre(s) y apellido(s)]: ________________________________________________ del ___ curso de la carrera de _____________________________ participaré en el proyecto descrito arriba. Su propósito general, los particulares que conlleva y los posibles riesgos en inconvenientes me han sido explicados a mi satisfacción. Mi firma también indica que he recibido una copia de esta forma de consentimiento.

Firma:____________________________Sexo:______Edad:_____

2. Instrumentos para la recolección de datos

a. Global Physical Activity Questionnaire / GPAQ

Actividad física

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b. Escala de Bienestar Psicológico de Ryff (versión traducida y adaptada de D. Díaz et al., 2006)

A continuación encontrará afirmaciones sobre distintas circunstancias personales y sociales. Lea atentamente cada frase e indique, por favor, el grado de acuerdo o desacuerdo con respecto a las mismas. Indique el número que se corresponda con el nivel que mejor lo caracterice. No hay respuestas correctas o incorrectas, ni buenas o malas. No emplee mucho tiempo en cada respuesta:

1: Totalmente en desacuerdo | 2: En desacuerdo | 3: Parcialmente en desacuerdo 4: Parcialmente de acuerdo | 5: De acuerdo | 6: Totalmente de acuerdo

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c. Tablas de chi cuadrado para la independencia de tablas cruzadas

Sexo*Bienestar tabulación cruzada

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Pruebas de chi-cuadrado

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a. 0 casillas (0,0%) han esperado un recuento menor que 5. El recuento mínimo esperado es 12,99.

b. Sólo se ha calculado para una tabla 2x2

Medidas simétricas

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Sexo x Condicion de Actividad Física “Meeting” o “Not Meeting” Condicion

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Pruebas de chi-cuadrado

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a. 2 casillas (33,3%) han esperado un recuento menor que 5. El recuento mínimo esperado es ,70.

Medidas simétricas

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74 de 74 páginas

Detalles

Título
Actividad física y bienestar psicológico en estudiantes universitarios
Calificación
4 (entspricht sehr gut)
Autor
Año
2016
Páginas
74
No. de catálogo
V356820
ISBN (Libro)
9783668422742
Tamaño de fichero
1663 KB
Idioma
Español
Etiqueta
actividad
Citar trabajo
Paula Oddone (Autor), 2016, Actividad física y bienestar psicológico en estudiantes universitarios, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/356820

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Título: Actividad física y bienestar psicológico en estudiantes universitarios


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