Mito y símbolo en "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez

El Génesis, el Éxodo, las Plagas, el Diluvio y el Apocalipsis


Trabajo, 2015

21 Páginas, Calificación: 1,0

Anónimo


Extracto

Índice

1. Introducción

2. El mito
2.1. Definición del mito..
2.2. Estructura y función del mito
2.3. El mito-enfoque estructuralista
2.4. Conciencia mítica
2.5. Novela mítica

3. La estructura mítica en CAS
3.1. Circularidad del tiempo
3.2. Diacronía y sincronía
3.3. Conversión de la historia en mito8

4. La simbología mítica y religiosa en CAS
4.1. Figuras míticas
4.2. El mito de la selva
4.3. El Génesis
4.3.1. La fundación de Macondo
4.4. El Éxodo
4.4.1. La travesía de la sierra de los macondanos
4.5. Las plagas...144.6.El Diluvio
4.7. El Apocalipsis

5. Conclusión

6. Bibliografía

1. Introducción

Vivir” los mitos implica una experiencia verdaderamente religiosa, puesto que se distingue de la experiencia ordinaria de la vida cotidiana. Esa vivencia reactualiza acontecimientos exaltantes, significativos; el artista deja de existir en el mundo de todos los días y penetra en un universo transfigurado, auroral. (Mircea Eliade)

En la narrativa de Gabriel García Márquez, autor colombiano y premio nobel de 1982, lo mítico, lo simbólico y lo religioso juega un papel muy importante y sirve como la esencia de lo real. Su obra maestra Cien años de soledad, como representante del realismo mágico en Latinoamérica, intercala elementos mágicos y fantásticos en un contexto realista. Aunque estos elementos irreales e extraños nunca son explicados, son aceptados como algo cotidiano y común.

Esta elaboración escrita intenta entrar en el universo mítico y simbólico de Gabriel García Márquez tomando como ejemplo su obra maestra Cien años de soledad. El mito y las teorías sobre el mito representan un punto analítico especial en este trabajo definiendo lo que es el mito, su función y su estructura. Además se observa el mito desde un punto de vista filosófico- religioso (Mircea Eliade) y desde un punto de vista estructuralista (Lévi-Strauss). Relacionando las teorías sobre el mito con la literatura, el término de la conciencia mítica, que es parte de la novela mítica, está explicada, también.

Terminando la primera parte teórica es analizado qué función, en cuanto a la estructura, desempeña el mito en Cien años de soledad. En este punto se trata de la circularidad del tiempo, de la dimensión diacrónica y sincrónica y de la conversión de la historia en mito. Después el trabajo se preocupa por la simbología mítica y religiosa en CAS, es decir por las figuras míticas, el mito de la selva, el Génesis, el Éxodo, las plagas, el Diluvio y el Apocalipsis. Para terminar sigue una conclusión de los resultados obtenidos.

2. El mito

2.1. Definición del mito

El origen de la palabra “mito” es grecolatino y significa algo como „fábula“, „cuento“ o „leyenda“. Encontrar una definición definitiva y única del mito, que corresponde al mismo tiempo a todas las teorías, resulta difícil, porque la temática del mito es muy extensa. Según el rumano Mircea Eliade, experto de la ciencia de las religiones, “el mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en un tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los “comienzos”[1] Esto significa, y en esto punto la mayoría de las teorías coinciden, que el mito siempre expresa la creación, el origen o el inicio de un acontecimiento en el mundo.

En el siglo XIX el mito fue equiparado con todo lo que contradice la verdad, es decir tenía las características de una fábula. Pero con el paso del tiempo la imagen del mito se ha cambiado o mejor dicho la intención verdadera del mito de las sociedades arcaicas ha sido reconocida, especialmente a causa del movimiento romántico, así que ahora el mito sirve para contar que algo sucedió realmente. (Eliade, 1961:19)

Según Claude Lévi-Strauss, etnólogo francés, el mito sirve para “[…] legitimar un orden social o una ideología, para explicar las cosas existentes por su pasado, para encontrar una justificación de su estado actual en un estado pasado y para comprender el futuro a partir de este presente y de este pasado”[2] Entonces esto quiere decir que el mito sea como una guía para la vida, es decir como un modelo ejemplar para el comportamiento de toda la sociedad humana en el que la gente se puede orientar y encontrar el sentido de las cosas y de la vida.

2.2. Estructura y función del mito

En su obra Mito y realidad Mircea Eliade atribuye cinco funciones al mito cuales ya fueron abordadas en el párrafo anterior. Esto incluye que en los mitos siempre actúan seres sobrenaturales. Los protagonistas son dioses o héroes que tienen fuerzas sobrenaturales. Esto tiene que ver con la segunda función que indica que el mito siempre está relacionado con lo sagrado, porque es la obra de seres sobrenaturales. Esto justifica que nuestra época considera cada vez más el fenómeno mítico como un fenómeno religioso. Aunque el mito se constituye por las actuaciones de seres sobrenaturales y aunque está relacionado con lo sagrado, es reconocido como algo que expresa la verdad absoluta, porque se refiere siempre a la realidad. Según la cuarta función el mito, como ya mencionado, siempre expresa la creación o el origen de un acontecimiento en el mundo y al conocer el mito se conoce el origen de las cosas. La última función indica que el mito es una experiencia viva, una experiencia religiosa que no pertenece al mundo cotidiano sino a un tiempo sagrado, es decir fuera del tiempo cronológico. (Eliade, 1963:18) La razón por esto es que “[…] toda mitología se basa en los procesos cíclicos de la vida humana y de la naturaleza. Considerada desde una perspectiva mítica, toda acción sucede como etapa en la evolución de un proceso de metamorfosis o de transformaciones que resulta siempre circular.[3] Esto significa que en muchos casos el pasado, el presente y el futuro se mezclan y el resultado de este proceso es un presente permanente.

El mito, como expresión de la fe, de la moral y de la verdad, constituye una parte muy importante de la civilización humana. También hoy en día, aunque el mito no es tan presente como en los tiempos arcaicos, los mitos no se dejan expulsar de la mente, porque aparecen en los suenos, en la fantasía y en la nostalgia de la gente. (Eliade, 1961:19)

En cuanto a la forma del mito se puede notar que se prevale de una lengua simbólica y poética, es decir se trata de “[…] un lenguaje cifrado que encierra el saber filosófico- religioso de los pueblos antiguos”.[4] Esto significa que la intención y el significado del mito no está revelado directamente, sino está cubierto detrás del lenguaje metafórico y simbólico, es decir el mito nos deja suficiente libertad para una interpretación y por eso es posible aplicarlo a diversos ámbitos.

2.3. El mito - enfoque estructuralista

El mito es un fenómeno que ha sido analizado mucho a partir de diferentes enfoques y puntos de vista, por ejemplo a partir de la psicología, la antropología, la etnología, la filosofía o la lingüística. Esta gran variedad de teorías y enfoques causa, como ya mencionado antes, que no hay una definición definitiva y única del mito. Bajo de todas estas teorías sobre todo Claude Lévi-Strauss (hermenéutica positivista) y Mircea Eliade (hermenéutica espiritualista) han influido y contribuido a las investigaciones sobre el mito.

El etnólogo francés, Claude Lévi-Strauss, analizó el mito a partir de una perspectiva diferente que los otros teóricos, es decir representa un enfoque estructuralista del mito e en sus trabajos pone de relieve una estructura formal de los fenómenos sociales y especialmente del mito.

En su teoría Lévi-Strauss habla del relato mítico y, en relación con esto, de los términos “mitologema y “mitema”. Este relato mítico se constituye por el mitologema y el mitema. El mitologema representa el tema, la esencia o el motivo del mito y se puede repetir en otros mitos, también, es decir es un elemento común de diferentes mitos y puede conectarlos entre sí. En el campo lingüístico se puede comparar el mitema con el morfema de la morfología o con el fonema de la fonología. Esto significa que el mitema es la unidad significativa más pequeña del relato mítico. Los diferentes mitemas se intercambian e interaccionan y son los que adoptan “[…] una función significativa en su ubicación dentro de la total cadena sintagmática[5]. Esto significa que los mitemas no obtienen su significado por su contenido, sino por la relación con otros mitemas.

Lévi-Strauss diferencia otros tres elementos fundamentales dentro del relato mítico: la armadura, el código y el mensaje. La primera designa el conjunto de propiedades que permanecen invariables en diversos mitos; el código es el sistema de funciones que cada mito asigna a sus propiedades; el contenido de cada mito particular constituye el mensaje. Cuando el observador pasa de una a otra variante en la serie mítica, comprueba que “la armadura persiste, el código se transforma y el mensaje se invierte””.[6] Esto subraya otra vez que entre diversos mitos, que a primera vista parecen diferentes, hay relaciones formales muy estrechas y justo estas relaciones y la conexión entre los mitos constituyen su sentido verdadero, porque todos tienen un conjunto de propiedades invariables. Así es posible que dos mitos, que parecen diferentes, son los mismos, solamente el orden de la narración en el uno es diferente que en el otro, pero cuando se compara sus episodios, se nota que la primera historia solamente es una reproducción de la segunda. (Lévi-Strauss, 2012:95)

Otro término que Lévi- Strauss introdujo en sus investigaciones es el “pensamiento salvaje”. Bajo este término entiende el pensamiento de las sociedades arcaicas y totémicas, que se caracterizan por un vínculo muy estrecho e intensivo con la naturaleza, es decir con la flora y la fauna. En sus investigaciones Lévi-Strauss relaciona fenómenos de la naturaleza con la cultura humana y ha elaborado estructuras importantes de las sociedades totémicas y de los mitos.

La mayoría de las teorías sobre el pensamiento de las sociedades primitivas declara que se trata de un pensamiento menos desarrollado y solamente adaptado a las necesidades básicas de la vida de los hombres. Esto se diferencia completamente del pensamiento moderno. Pero en su análisis de los mitos Lévi-Strauss ha notado algunas semejanzas entre el pensamiento salvaje y el pensamiento moderno. (Lévi-Strauss, 1995:28) Esto significa que la sociedad arcaica no solamente utilizó su pensamiento para calmar su instinto de supervivencia. Lévi-Strauss “[…] subraya el carácter analítico y sintético del pensamiento salvaje, su atención hacia lo concreto, su tendencia organizativa y clasificatoria, rasgos que los hacen equiparable en cierto modo a los procedimientos de la ciencia”.[7] Por eso supone que hay un pensamiento universal en la sociedad humana, que niega una diferencia drástica entre el pensamiento salvaje y moderno. Así llega a la conclusión que “el mito es […] un instrumento lógico a través del cual se formaliza un modo de pensamiento no fundamentalmente distinto […] del pensamiento racional.[8] Esto está en oposición con la suposición que el contenido del mito se crea arbitrariamente y por casualidad. Según Lévi-Strauss, la única explicación por la semejanza y la repetición de diferentes mitos que se extienden por todo el mundo es que todos tienen una estructura interna muy parecida y esta “[…] repetición cumple una función propia que es la de poner de manifiesto la estructura del mito[9]

2.4. Conciencia mítica

La conciencia mítica es lo contrario de la conciencia científica. La última consiste en la separación del mundo entre los sujetos y los objetos. La conciencia mítica, en cambio, parte de la base que todo el mundo es una unidad, que actúa en dependencia. (Palencia-Roth, 1983:21) Este aspecto ya fue mencionado en el párrafo sobre el enfoque estructuralista de Lévi-Strauss. Su teoría se basa en esta conciencia mítica. Según él, “la naturaleza no existe ni actúa independientemente del hombre, sino más bien en armonía o en conflicto con él”.[10] Aquí la relación entre el micro y el macrocosmos entra en juego, esto significa que los acontecimientos en el universo se reflejan en la vida del hombre y también puede ser al revés. Esta relación entre el micro y el macrocosmos vamos a ver a continuación, cuando hablamos sobre la novela Cien años de soledad en la que los acontecimientos en el pueblo Macondo (macrocosmos) se reflejan en la vida de la familia protagonista Buendía (microcosmos).

Otro aspecto de la conciencia mítica es que acepta el sentido del mundo representado en el mito, aunque utiliza elementos irreales o misteriosos nunca explicados. “Ningún suceso sorprende; ninguno es inexplicable. La resurrección de la muerte, la metamorfosis de animales en hombres o en plantas y viceversa, la levitación, la identidad del universo con el aquí, y de la eternidad con el ahora: todo esto es normal”.[11] En su narrativa García Márquez se prevale de este procedimiento, también, por ejemplo cuando cuenta que Remedios la bella sube al cielo junto con las sábanas como si fuera la cosa más normal del mundo o cuando José Arcadio Buendía muere y ese día flores amarillos llueven del cielo.

2.5. Novela mítica

La conciencia mítica es la fuente de la novela mítica, que saca su contenido de ella y lo expresa de forma estética. La novela mítica crea una realidad utilizando elementos religiosos y míticos. Un ejemplo del campo religioso frecuentemente utilizado en los mitos es el Génesis, es decir la creación o el origen de las cosas o del mundo, pero también otros elementos como el Apocalipsis, el Diluvio o las plagas son utilizados en la novela mítica, especialmente en CAS . Esto significa que lo mítico, lo simbólico y lo religioso juega un papel muy importante en la novela mítica y sirve como la esencia de lo real. La novela mítica intercala elementos mágicos y fantásticos en un contexto realista y así crea una nueva versión del mundo que “[…] aceptará cualquier fenómeno como parte de su realidad cotidiana.”[12] La técnica narrativa típica de la novela mítica es la repetición del tiempo, del espacio o de las personas. A causa de la circularidad de tiempo en las novelas míticas se trata de un mundo cerrado y determinado desde su principio hasta su fin en lo que los acontecimientos en la vida de los hombres se repiten en cada generación hasta su decadencia, así que todo se pone a cero. Estas características vamos a observar en CAS que es un ejemplo típico de la novela mítica.

3. El mito en CAS

3.1. Circularidad del tiempo

La novela CAS sigue un esquema mítico y por eso tiene como técnica narrativa característica la repetición y la circularidad del tiempo, es decir el tiempo en la novela es un tiempo cíclico, un tiempo cerrado con un principio y un final. El narrador salta del pasado al futuro, del futuro al presente y lo aborda todo. La mayoría de los episodios empiezan en el futuro y después hacen un salto al pasado. Los acontecimientos dentro de este periodo, que está marcado por un punto de apertura y un punto final, se desarrollan de manera lineal y cronológica. Mircea Eliade lo designa como el mito del eterno retorno, aunque al final de la novela se rompe con este mito, porque a causa de la irreversibilidad del tiempo no hay ninguna posibilidad de empezar la historia de nuevo, es decir al final el esquema mítico es sustituido por un esquema escatológico.

La circularidad del tiempo está introducida por la primera frase en CAS “Muchos anos después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”[13], porque en esta frase dos episodios en la vida del coronel Aureliano Buendía se unen y coexisten y por eso la frase parece representar el ciclo de su vida, el inicio y el final de su pasado mítico, aunque, en verdad, no es el momento verdadero de su muerte. (Palencia-Roth, 1983: 65) Este inicio del capítulo se repite al final y por eso representa un eje nuclear en la novela.

En la novela podemos encontrar una combinación de diferentes ciclos. A primera vista se puede observar un gran ciclo cósmico, que representa el camino de la creación a la decadencia de Macondo y de la estirpe de los Buendía. Dentro de este gran ciclo se puede observar otros ciclos pequeños, que significa que esta circularidad se refleja en diferentes niveles. (Mena, 1979:109) Hay diferentes elementos que subrayan la circularidad del tiempo, por ejemplo la repetición de los nombres y de las acciones de la familia. Los miembros con los mismos nombres, aunque proceden de diferentes generaciones, tienen las mismas características y sus acciones se repiten de generación a generación. Cada uno intenta liberarse de esto, pero cuanto más intentan liberarse más se enredan en este círculo vicioso. El ejemplo más profundo de este círculo vicioso es la maldición de la familia, el incesto, que fue iniciado por José Arcadio y Ùrsula Iguarán Buendía y que se repite en las diferentes generaciones. Lleva a los Buendía a la decadencia y a la destrucción total de la estirpe. Según Mario Vargas Llosa la novela consiste en acciones y episodios circulares “[…] que se muerden la cola”, es decir empiezan y terminan en el mismo momento.

En general se puede decir que los pequeños ciclos dentro del gran ciclo creación-destrucción “[…] llevan al pueblo a una serie de destrucciones seguida de regeneraciones[14] Este procedimiento se puede observar en la casa de los Buendía que refleja los acontecimientos en Macondo y que por eso está afectado por el círculo de destrucción y regeneración, también. Después de cada catástrofe o nueva etapa en la vida de los Buendía, sea el Diluvio, las guerras civiles o las visitas de los forasteros, Ùrsula intenta regenerar la casa e incluso ampliarlo para recuperar las fuerzas de los tiempos primitivos.

Según Pilar Ternera, que al lado de Ùrsula y del coronel Aureliano representa mejor la conciencia de “la concepción cíclica de la vida”[15] y de la ahistoricidad, el siglo en la que vivieron los diferentes generaciones de los Buendía es “[…] un siglo de naipes y de experiencias […] que había enseñado que la historia de la familia era un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad, de no haber sido por el desgaste progresivo e irremediable del eje[16]. Esta rueda giratoria es responsable por la ahistoricidad y por eso de la conversión de la historia en mito en la novela.

3.2. Diacronía y sincronía

En su obra El pensamiento salvaje Lévi-Strauss “[…] insiste en la contraposición sincronía-diacronía como definitoria de una regulación estructural del devenir histórico en la sociedad totémica[17] Estos dos dimensiones diferentes podemos encontrar en CAS, también. En la dimensión diacrónica los acontecimientos históricos y el devenir histórico, que se giran especialmente en torno a la violencia, al sistema político, a la compañía bananera y a la represión en Macondo, son representados. Estos acontecimientos se desarrollan de manera lineal y cronológica. La dimensión diacrónica contrasta con la dimensión sincrónica que representa el plano mítico de la novela, es decir el ciclo cósmico que es responsable por la ahistoricidad y la atemporalidad de la novela. Aunque son dos dimensiones diferentes existe “[…] una relación de interdependencia; los hechos particulares del proceso histórico tienen su culminación simbólica en la dimensión mítica. Así, a través del fluir temporal y de la dinámica de los acontecimientos, se perciben ciertos esquemas o patrones fijos: la diacronía desemboca en los estático y permanente”[18] Esto significa que los acontecimientos históricos reciben su significado y su extensión verdadero solamente por la dimensión mítica. En conclusión podemos decir que la relación interdependiente entre la dimensión diacrónica y la dimensión sincrónica es responsable por la conversión de la historia en mito, que vamos a tratar a continuación.

3.3. Conversión de la historia en mito

Según Lévi-Strauss no hay una frontera estricta y unívoca entre historia y mito, sino un estadio intermedio. La mitología es un sistema estático y cerrado en lo que los diferentes elementos míticos se combinan siempre de nuevo. La historia, como sistema abierto, permite incontables posibilidades de colocar los diferentes elementos míticos, por eso es posible que la historia se convierte o se integra en el mito o al revés. (Lévi-Strauss, 1995:60) Este proceso se puede observar en la novela CAS en la que la conversión de la historia en mito se representa por el deseo de los Buendía de “[…] abolir el tiempo, de anularlo, de volver a los comienzos absolutos para comenzar de nuevo[19] El coronel Aureliano y José Arcadio Segundo son las únicas dos personas que participan hasta cierto punto en la historia, porque no se puede observar el mismo movimiento cíclico en su vida como en la vida de los otros Buendía. Ambos no decaen en el incesto e ambos intentan mantener la memoria; el coronel en cuanto a las guerras civiles y José Arcadio Segundo en cuanto a la masacre de los trabajadores por parte del ejército en lo que él fue el único superviviente junto con un niño pequeño.

El dicho deseo aparece cada vez más después de la peste del olvido que causa el renacimiento a otra vida dejando atrás el paraíso original en lo que […] el pasado y el presente coexisten, y los primitivos macondanos viven en un mundo gobernado por fuerzas mágicas. Según algunas de las características de esta época, Macondo tiene un cierto matiz de tribu arcaica, donde las realidades presentes se explican por la existencia de poderes arbitrarios”.[20] Después de este renacimiento a otra vida, la realidad y la vida en Macondo se transforman a causa de diferentes acontecimientos: la llegada de los primeros inmigrantes, que empiezan el comercio en Macondo, los nuevos instituciones como la policía y la iglesia, el inicio de las guerras civiles y la llegada del régimen represivo de la compañía bananera. Especialmente los dos últimos acontecimientos están acompañados de crueldad y violencia. La mayoría de la estirpe de los Buendía, para soportar la realidad cruel o su pasado doloroso, sigue el ejemplo de la bisabuela de Úrsula, que después del ataque del Pirata Francis Drake busca “[…] el encierro como un medio de defenderse contra la historia. El enfrentar la historia y luego rehuirla es uno de los patrones que veremos repetidos en la familia.”[21] Esto significa que los Buendía cierran sus ojos frente a la realidad con el deseo en la mente de recobrar su fuerza de los tiempos primitivos en los que no fueron dependiente, así que no participan en la historia de Macondo y “al olvidar las hazañas de sus héroes y las luchas y sufrimientos por los que ha tenido que pasar la comunidad, Macondo se convierte en un pueblo sin historia”[22] No viven en el presente, no se puede observar un progreso en la historia, sino un movimiento cíclico que subraya la intención de los Buendía a regresar al origen de las cosas, es decir a los tiempos primitivos, porque “[…] cada vez que uno de los Buendía se ve forzado a participar en la historia, no lleva sus acciones hasta sus consecuencias últimas, sino que […] da la espalda a la historia y se encierra a rumiar sus recuerdos”. Esto se puede observar en el caso del coronel que se encierra cada vez más en su taller de platería fabricando pescaditos de oro para luego fusionarlo y empezar de nuevo. Este mecanismo indica otra vez el tiempo cíclico que predomina la novela.

Al final de la novela la historia de Macondo, los actos del coronel Aureliano y las guerras civiles no forman parte de la historia real, sino se convierten en mito o incluso en leyenda. Al final Macondo y la estirpe de los Buendía están destruidos por el huracán apocalíptico, que restablece el estado original y primitivo del mundo. Este acontecimiento indica la circularidad del tiempo y con esto su mitificación, es decir la historia se convierte en mito y por los pergaminos de Melquíades el mito se convierte en literatura.

[...]


[1] Eliade, Mircea (1963): Myth and reality, Nueva York: Harper Row, pág.5

[2] Lévi-Strauss, Claude (2012): Anthropologie in der modernen Welt, Berlín: Suhrkamp, pág.100

[3] Palencia-Roth, Michael (1983): Gabriel García Márquez. La línea, el círculo y las metamorfosis del mito, Madrid: Editorial Gredos, pág.65

[4] Maturo, Graciela (1972): Claves simbólicas de Gabriel García Márquez, Buenos Aires: Fernando García Cambeiro pág.19

[5] Maturo, Graciela (1972): Claves simbólicas de Gabriel García Márquez, Buenos Aires: Fernando García Cambeiro, pág.22

[6] Ibíd., pág.21

[7] Ibíd., pág.23

[8] Maturo, Graciela (1972): Claves simbólicas de Gabriel García Márquez, Buenos Aires: Fernando García Cambeiro. pág.23

[9] Ibíd. pág.22

[10] Palencia-Roth, Michael (1983): Gabriel García Márquez. La línea, el círculo y las metamorfosis del mito, Madrid: Editorial Gredos, pág.19

[11] Ibíd. pág.22

[12] Palencia-Roth, Michael (1983): Gabriel García Márquez. La línea, el círculo y las metamorfosis del mito, Madrid: Editorial Gredos, pág. 23

[13] García Márquez, Gabriel (2012): Cien años de soledad, Barcelona: Debolsillo, pág.9

[14] Mena, Lucila Inés (1979): La función de la historia en “Cien años de soledad”, Barcelona: PlazaJanes, pág.109

[15] Palencia-Roth, Michael (1983): Gabriel García Márquez. La línea, el círculo y las metamorfosis del mito, Madrid: Editorial Gredos, pág.80

[16] García Márquez, Gabriel (2012): Cien años de soledad, Barcelona: Debolsillo, pág.471

[17] Maturo, Graciela (1972): Claves simbólicas de Gabriel García Márquez, Buenos Aires: Fernando García Cambeiro, págs.22-23

[18] Mena, Lucila Inés (1979): La función de la historia en “Cien años de soledad”, Barcelona: PlazaJanes, pág.107

[19] Mena, Lucila Inés (1979): La función de la historia en “Cien años de soledad”, Barcelona: PlazaJanes, pág.132

[20] Ibíd., pág. 21

[21] Ibíd., pág. 131

[22] Ibíd., pág.131

Final del extracto de 21 páginas

Detalles

Título
Mito y símbolo en "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez
Subtítulo
El Génesis, el Éxodo, las Plagas, el Diluvio y el Apocalipsis
Universidad
University of Wuppertal
Calificación
1,0
Año
2015
Páginas
21
No. de catálogo
V424020
ISBN (Ebook)
9783668693845
ISBN (Libro)
9783668693852
Tamaño de fichero
639 KB
Idioma
Español
Etiqueta
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, mito, novela mítica
Citar trabajo
Anónimo, 2015, Mito y símbolo en "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/424020

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