Los valores en el proceso docente-educativo en la universidad cubana


Ensayo, 2019
6 Páginas, Calificación: 5

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Tema: Problemática actual de los valores y su relación con la necesidad de buscar nuevas vías en el proceso docente-educativo en la Universidad cubana actual.

Autor:

- M.Sc. Yohana Hidalgo Parra

Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Holguín. Profesora Asistente. Máster en Historia y Cultura en Cuba.

Resumen:

Diferentes autores ponen de relieve el análisis que hacen de una sociedad en crisis de valores y apuntan en lo fundamental, a la crisis de orientación. En este trabajo nos referimos a la orientación valorativa que debe contribuir el docente durante su labor educativa. El presente artículo sienta sus bases en las concepciones más actuales de la educación, revelando el carácter determinante de estos principios que conciben el proceso como un todo.

En la investigación, la actividad encaminada a potenciar los valores en los estudiantes se fundamenta, además, en el principio del desarrollo ontogenético (psicología de las edades), la cual está dirigida a implicar su valoración de manera individual y colectiva con el objetivo de movilizar su autodeterminación en los valores que la sociedad se ha propuesto formar.

Desarrollo:

Desde el punto de vista sociológico el tema de los valores se trata conceptualmente a partir de los términos de valor, de orientaciones de valor u orientación valorativa indistintamente.

La investigación de Ojalvo y otros (2001), respecto a estos análisis señalan que en la sociología de orientación marxista se manifiesta la tendencia a abordar el problema de los valores y su formación a partir de las características dialécticas del desarrollo.

No debe perderse de vista las reflexiones de los sociólogos cubanos Blanco y otros (1994) cuando expresan que las transformaciones técnicas, económicas, político y sociales son tan rápidas e importantes, que nadie debe dudar que a los jóvenes de hoy les tocar vivir en un mundo completamente diferente al que viven sus padres.

Como se aprecia, analizar los valores desde la perspectiva sociológica permite explicar el progreso, el cambio social y la aceleración histórica. Los mismos tienen conexión con el proceso educativo, que es entre otras cosas un hecho social.

Desde esta perspectiva se considera necesario evaluar la labor educativa, no tanto por cuán plenamente se logre trasmitir a los jóvenes los conocimientos y convicciones, sino por la medida en que se prepararen para la actividad autónoma y para tomar decisiones en condiciones diferentes las cuales no han estado presente en la vida de sus progenitores.

Estos requerimientos deben estar presentes en la base de toda estrategia educativa, además de conocer la posibilidad que tiene el hombre de negar la realidad en que vive, de contradecirla, de transformarla.

Desde el prisma pedagógico se coincide, que todo esto exige del educador plena conciencia de su labor orientadora; de ahí la importancia de lograr buenas relaciones con el joven estudiante, basadas en el respeto mutuo. El estudio de los valores desde esta óptica se realiza a partir del análisis de las condiciones sociales en que surgen y se desarrollan; así como del papel que juegan las distintas instituciones y organizaciones sociales como son: la familia, la escuela, las organizaciones políticas y culturales, los grupos informales y colectivos laborales, los medios de difusión masiva y otros, teniendo en cuenta el papel socializador.

Resulta evidente para el docente conocer la cultura de la que provienen sus estudiantes y el ambiente en el cual viven para tener elementos que le ayuden en su orientación.

Entre las funciones educativas de la familia como (institución socializadora primaria) y la escuela como (institución socializadora secundaria), se evidencia la distorsión en el rol que ambas instituciones deben jugar respecto a los valores actuales.

Conocer estas características constituye un elemento fundamental en la labor educativa de los docentes, en función de orientar valorativamente a los estudiantes en aquellos valores que son deseables por la sociedad en su conjunto y para que redunde en la formación integral de su personalidad.

Sobre el tema la investigadora española Brezinka (1990) señala:

“La crisis de orientación es una crisis de valores. Con esto me refiero a una crisis de convicciones referente a lo que tiene valor, a lo que debemos pretender o rechazar, aquello en lo que ha de ponerse mayor o menor estimación (...) Se manifiesta en los individuos por la inseguridad de su conciencia axiológica y de sus actitudes valorativas, y en la vida colectiva por una falta de unidad en cuestión de normas fundamentales y en la jerarquización que se hace de los bienes”.

Se coincide con esta autora cuando destaca la incertidumbre del hombre actual, al no saber orientar sus decisiones ante lo que tiene valor o aquello que se debe preferir o posponer. Sin embargo, se desea remarcar, no sólo la crisis de orientación que depende particularmente del estudiante, sino la orientación que debe ofrecer el docente en su labor educativa y que no siempre la realiza de manera conveniente, a partir de las particularidades de la etapa de desarrollo de los estudiantes.

Por su parte, García y Nando (2000) se refieren a algunos aspectos relacionados con la formación valorar y destacan que en la década de los 70 los docentes la abordaban de tres formas diferentes, entre ellas: Aprendizaje moralizante (explicando lo que está bien y lo que está mal), el aprendizaje de los modelos (la imitación) y el adoctrinamiento (normas que deben aceptarse y respetarse).

En esta misma perspectiva, resulta de interés destacar las reflexiones de Quintana (1988) cuando señala: “Hablando pedagógicamente de los valores, existe el peligro de quedarse en bonitas palabras y proclamas que pocas cosas aclaran y resuelven. Procuraremos evitarlo yendo al fondo del asunto y sacando las consecuencias pertinentes”.

El autor alerta sobre los procedimientos que siguen algunos docentes y como en la actualidad persisten estos mismos problemas. Como sugiere Quintana el compromiso que tienen los docentes de buscar vías y alternativas para lograr una mayor coherencia entre lo que el estudiante dice y luego hace en la práctica.

Muñoz (1990), desde su óptica sociológica ofrece también algunos análisis que permiten una mayor comprensión de la crisis de valores y al respecto enfatiza, que la incorporación de los valores en las nuevas generaciones nunca puede ser idéntica a la de sus progenitores, dado a que las mismas suelen tener por lo general, diferente sensibilidad para apreciar determinados tipos de valores.

A partir de estos argumentos resulta fundamental, abandonar las posiciones autoritarias que predominan en muchos docentes, pues si el estudiante como persona es capaz de formular su proyecto personal de vida; es decir, es el protagonista de su educación, entonces debe ser él mismo quien incorpore sus valores y los recree en su persona de manera significativa, aquí se pone de relieve el papel orientador que debe jugar el docente en el proceso docente educativo.

Algunos pedagogos como Carreras y otros (1997) y Yus (1999) sostienen que las crisis en los sistemas de valores no deben ser vistas de manera tan negativa. Asimismo, consideran que los cambios que se vienen desarrollando en la humanidad los convierte en una etapa nueva; por lo que los docentes deben estar atentos a los valores que van emergiendo para estar dispuestos a modificar su forma de actuar como elementos efectivos de esta misma dinámica.

A diferencia de otros países del planeta, la realidad de la sociedad cubana es otra, cuenta con una obra educacional cuyos resultados han sido altamente apreciados durante estos años de revolución; sin embargo, existen también síntomas específicos que identifican una crisis de valores.

Molina y Rodríguez (1998), al referirse a estos aspectos apuntan lo siguiente: “En los años 90 la palabra crisis ha venido a formar parte del vocabulario diario, y esto no es casual”.

Fabelo (1996) respecto a la conducta que mantienen algunos jóvenes apunta: “Tenemos una juventud que, en sentido general, es digna heredera de esos valores. Pero al propio tiempo puede observarse en una misma parte de esa juventud síntomas evidentes de una crisis de valores”.

Comprender esta crisis en su sentido más profundo por parte del docente, ya de hecho constituye un requisito imprescindible para su superación. Como se aprecia, las esperanzas en el mejoramiento continuo del hombre se sustentan en la escuela y dentro de ésta, en la investigación educativa.

Algunos investigadores en sus estudios destacan, la necesidad de abandonar en el estilo pedagógico de los docentes la transmisión esquemática de los valores, de manera que permita una mayor proyección hacia el futuro del joven a partir del modelo de hombre que la sociedad se ha propuesto formar.

Entre las tareas más complejas que tienen los educadores se encuentra la de cómo guiar los valores morales establecidos institucionalmente y al mismo tiempo, no usurpar en ellos ese derecho que reclaman de auto dirección.

La respuesta a esta pregunta se puede encontrar a juicio de la investigadora, en un material editado por el Ministerio de Educación: “El paso a la juventud es como un segundo nacimiento. El primer nacimiento es el del ser vivo; el segundo es el del ciudadano activo y pensante que además de ver a su alrededor, se ve a sí mismo”.

Potenciar los valores debe ser entendido en dos sentidos: uno como la posibilidad que tiene el estudiante de apropiarse de los valores durante la práctica educativa y otro, relacionado con la posibilidad de enriquecer y manifestar esos valores en su conducta diaria.

Coherentes con lo que se asevera, el psicólogo cubano González (1996) también aboga por una actualización permanente y un cambio de actitudes en esta línea, donde el primer destinatario debe ser el docente y al respecto señala:

“¿Por qué uno tiene que llegar a imponerle etiquetas al otro? Uno tiene que tratar de buscar la verdad que tiene el otro... hay que llegar a un cambio cualitativo en la educación. Educación no es enseñar, no es transmisión de conocimientos, es comunicarse y hay muchas formas de comunicarse”.

En esta misma concepción el pedagogo cubano García (1996) reafirma estos criterios y destaca: “...la situación actual obliga a realizar un análisis crítico de la práctica educativa al nivel de toda la sociedad.

Los estudios realizados ponen de relieve algunos de los aspectos claves que en su rol puede desempeñar el docente para orientar valorativamente a los estudiantes y evitar los comportamientos formales que predominan durante la actividad.

Para ello, se considera que en la práctica educativa han de valerse de medios científicos que dirijan este proceso en las condiciones actuales. Todo el estudio realizado permite concluir a la investigadora que la labor del docente debe estar encaminada al compromiso de buscar vías que posibiliten el crecimiento de los estudiantes desde diferentes aristas de su vida personal, social y humana; es decir, una educación encaminada a facilitar el desarrollo de las valoraciones críticas, una conciencia axiológica y el compromiso con la sociedad.

En la investigación, la actividad encaminada a potenciar los valores en los estudiantes se fundamenta, además, en el principio del desarrollo ontogenético (psicología de las edades), la cual está dirigida a implicar su valoración de manera individual y colectiva con el objetivo de movilizar su autodeterminación en los valores que la sociedad se ha propuesto formar.

A modo de ver de la investigadora, éste es el resorte que los educadores deben poner a funcionar como primera condición en los estudiantes. Para ello se requiere implementar estrategias educativas que contribuyan a su desarrollo y en particular las que se relacionen con sus necesidades y motivos, que en el caso de la educación superior se asocian fundamentalmente a su formación profesional.

Ortiz y Mariño (1994), en función de brindar un cuadro integral de la educación ofrecen una propuesta de principios teóricos-metodológicos, entre ellos: la integración de lo cognitivo y lo afectivo, la instrucción y la educación, la actividad y la comunicación, de las influencias educativas, del carácter científico e ideológico, la vinculación de la educación con la vida y del estudio con el trabajo, el principio de la personalidad y del carácter colectivo e individual de la educación, como principios que consolidan no sólo el desarrollo intelectual de los estudiantes, sino sus sentimientos, emociones, valores, formas de pensar y actuar.

Esta autora asevera, que en la teoría de la personalidad frecuentemente se subvalora el significado del intelecto y puntualiza que en ocasiones se tiene en cuenta muy débilmente las características sociales y psicológicas que mediatizan sus funciones intelectuales. Estas características psicológicas son las referidas a la necesidad que tiene el estudiante de auto determinar su vida y que como docentes no siempre se propicia las condiciones para realizarlo.

En el análisis de los valores sobre los cuales tributa la investigación, se constató que el peso fundamental descansa en el componente cognitivo, afectivo, conductual; razón por la cual, se debe poner todo el empeño en función de elevar a un grado significativo este componente en los estudiantes.

Referencias Bibliográficas:

Muñoz-Cantero, J.M. (2017). Competencias transversales en la investigación. Ser y estar en la red. Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: https://cuedespyd.hypotheses.org/2977

Muñoz-Cantero, J. M. (2015, diciembre, 11). ¿Investigación empírica a debate? Aula Magna 2.0. [Blog]. Recuperado de: http://cuedespyd.hypotheses.org/936

MINED: La escuela como micro universidad, Documento elaborado por el Ministerio de Educación de la República de Cuba, Ciudad de La Habana, 2002.

Freire, P. (1985) Dialogicidad y diálogo. En Diálogo e interacción en el proceso pedagógico. Ediciones El Caballi­to, México.

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Detalles

Título
Los valores en el proceso docente-educativo en la universidad cubana
Universidad
Universidad de Ciencias Pedagógicas de Holguín  (Facultad de Ciencias Sociales)
Curso
Estudios Socioculturales
Calificación
5
Autor
Año
2019
Páginas
6
No. de catálogo
V511634
Idioma
Español
Citar trabajo
Yohana Hidalgo (Autor), 2019, Los valores en el proceso docente-educativo en la universidad cubana, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/511634

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