El movimiento de los Independientes de Color y su repercusión en Sancti Spíritus


Trabajo Escrito, 2017

52 Páginas


Extracto

Tabla de contenido

Resumen

Introducción

Desarrollo

Antecedentes:
El surgimiento de la Agrupación Independientes de Color en
y la aprobación de la Enmienda Morúa en 1910
El levantamiento armado de 1912: pasajes de una guerra tachada de racista
El alzamiento armado de los Independientes de Color en Las Villas
Influencia del alzamiento armado de los Independientes de Color en la sociedad civil espirituana
Antecedentes socio-políticos que desencadenaron en las manifestaciones de rebeldía espirituana en el año 1912
Situación política:
Sancti Spíritus y el alzamiento armado de los Independientes de Color

Conclusiones:

Bibliografía:

Recomendaciones:

Resumen

En la historiografía republicana y contemporánea aún persisten lagunas con respecto a determinadas temáticas. Una de ellas y quizás la más soslayada ha sido la referida al tema racial. Precisamente dirigido a este tema se ha confeccionado este trabajo. Con el fin de acercarnos aún más a la verdad histórica de un acontecimiento sin precedentes en la lucha de la raza negra por sus derechos de clase: el alzamiento de los Independientes de Color de 1912. En esta investigación se hace un análisis de esta temática con un enfoque de historia local, lo cual se traduce en un acercamiento igualmente a la historia local espirituana, de la cual muy poco o casi nada se escribe en la actualidad, menos aun tratándose de cuestiones de este tipo. De ahí que esta sea la principal novedad del trabajo, cuyo objetivo fundamental está dirigido a analizar las principales contradicciones raciales de la sociedad espirituana del año 1912 como expresión del alzamiento liderado por los Independientes de Color. Para lograrlo la autora hubo de trabajar con fuentes primarias de la información como periódicos, revistas, boletines, actas capitulares, censos y; otras publicaciones que resaltan por su valor epistemológico, entre las que sobresalen algunas como: La masacre de los Independientes de Color, de Silvio Castro Fernández, Partidos políticos y clases sociales de Jorge Ibarra Cuesta y Los independientes de Color, de Serafín Portuondo Linares entre otros.

Introducción

La racialidad ha sido un fenómeno social perdurable en la larga duración1 dentro de la historia nacional cubana. Sus antecedentes se remontan desde los comienzos mismos de la época Colonial, a través del sometimiento impuesto por la Corona Española tras la conquista y colonización; irrumpiendo así una nueva cultura que se sobrepuso en su dominio y confrontación con la ya existente en la isla.

A lo largo de toda la época Colonial en Cuba existen varias muestras de cómo fue sometiendo la Metrópoli a los nativos de la isla. Primero usando la coacción ideológica, fundamentada en el Cristianismo como religión oficial y así dando paso a la muy controvertida teoría de: ¿Civilización o Barbarie?; y luego de forma forzosa con la oprobiosa institución esclavista2, como parte del recrudecimiento de la política seguida por el cuerpo administrativo y gubernamental representativo de la Península ibérica en nuestro país.

Precisamente, una de las consecuencias que trajo consigo todo este proceso que va a ir aparejado de las primeras manifestaciones nacionalistas, es el racismo. Este es un fenómeno social que, aunque nacido en esta historia de más de cuatro siglos de esclavitud, fue potenciado con la intervención norteamericana para escamotear la independencia al Ejército Libertador (…). Motivo este que provocó que la República naciera con una Constitución, aprobada en 1901, que solo refería que: "todos los cubanos son iguales ante la Ley. La República no reconoce fueros ni privilegios".

Así nacía, [la República de los Generales y Doctores, fundada también sobre esa base, aupando un “blanqueo” en la sociedad republicana auspiciado por los interventores norteamericanos primero, aliados a varios autonomistas que fueron la punta de lanza de los intereses foráneos y a ex partidarios de la España derrotada, y luego a antiguos mambises que llegaron al poder al producirse un vacío en el liderazgo de las filas insurrectas, por la desaparición física de la mayoría de los líderes naturales independentistas].3 Dicho sea de paso, mucho de los cuales murieron no sólo con la idea de que Cuba fuera libre y soberana sino de que también hubiera una igualdad plena para el hombre sin distinciones de razas.

El proceso independentista cubano que comenzó con el alzamiento en Demajagua liderado por el abogado y terrateniente bayamés Carlos Manuel de Céspedes y otros que de la misma condición se le sumaron, terminó radicalizando la postura y el pensamiento de las tropas mambisas desde los finales mismos de la “Guerra de los Diez Años”. Por tal motivo fueron los antiguos esclavos y mestizos los que llevaron en su mayoría el peso de la guerra. Un tanto igual ocurrió con el último levantamiento armado de 1895.

Pero contradictoriamente el respeto y la popularidad alcanzadas por soldados y jefes militares del Ejército Libertador Cubano, no fueron reconocidas por el nuevo poder extranjero. En otras palabras [la preterición misma en la recién estrenada república a que fueron sometidos los mambises negros y mestizos en particular y la población negra en general, dio origen a una oscura página de nuestra historia: el alzamiento armado de los Independientes de Color en 1912]4. El mismo se tradujo en una matanza de negros y mestizos en toda Cuba. Precisamente dedicado a este trágico acontecimiento está dirigido el siguiente trabajo, con la particularidad de hacerlo desde una visión microhistórica tomando como base la sociedad civil espirituana para analizar la influencia que tuvo dicho acontecimiento en esta región central del país. Para lograrlo se llevó a cabo un estudio dimensional del panorama político y social cubano de la época y en particular de la región espirituana. En este caso hacemos énfasis en los factores determinantes que favorecieron igualmente, el clima de rebeldía que se suscitó alrededor del alzamiento que estalló en las regiones más orientales del país y que irradió por toda Cuba.

Para cumplir con este objetivo se utilizaron varias fuentes documentales, entre ellas publicaciones periódicas tales como: “La voz del Pueblo”, “La Nueva Situación” y “El Fénix”, Actas Capitulares, Acuerdos Capitulares y Revistas propias de la localidad espirituana como la revista “Brisas del Yayabo” y otras tales como Revista de la Gran Logia y “El Veterano”. Desde el punto de vista historiográfico diferentes obras han tratado de forma directa e indirecta el tema de la racialidad. En este sentido es significativo el aporte de obras tales como: Partidos políticos y clases sociales de Jorge Ibarra Cuesta, Los independientes de color de Serafín Portuondo Linares, Sobrevivir a la masacre del doce (1912-1920) de Alejandro L. Fernández Calderón, entre otros. Sin embargo, se debe aclarar que fue el libro de Portuondo Linares, el que representó el primer estudio con un alto nivel analítico sobre el Partido, basado en documentos emitidos por la propia organización, su periódico Previsión, leyes, decretos y libros de sesiones del Congreso cubano, apoyándose además en la prensa de Santiago de Cuba y La Habana. No obstante, ello no significó que estuviera exento de críticas. Después del triunfo revolucionario en 1959, sólo se pueden mencionar artículos de Sergio Aguirre como son “El cincuentenario de un gran crimen”, publicado en Cuba Socialista, en 1962; y otro de Leopoldo Horrego Estuch en Bohemia en 1967. Esto se debió al silencio y desatención por los investigadores y estudiosos de temas como este, y en su lugar darles prioridad a otros con el fin de consolidar la unidad y el socialismo cubano recién conquistados.

No sería hasta después de los años 90 del pasado siglo que comienza nuevamente la apertura del tema racial en Cuba. Sobresalen en estos años obras que se han convertido en referentes metodológicos como el libro de Tomás Fernández Robaina: “El negro en Cuba 1902-1958”. Apuntes para la historia de la lucha contra la discriminación racial, que por primera vez focalizaba en el «negro cubano» como actor principal de la lucha contra el racismo en el país. En esencia tanto este último trabajo como los anteriores han servido desde sus múltiples miradas para rehacer una parte de nuestra historia que aún continúa con grandes vacíos, a pesar de tener en cuenta que para una comprensión más acabada de estos estudios se requiere de una profunda visión holística del contexto que lo rodea.

Desarrollo

Antecedentes:

Los primeros años republicanos se caracterizaron, desde el punto de vista social, por la llegada masiva de españoles al país. Cifra que superó inclusive la de los llegados a Cuba durante la Colonia. Esto se debió a la estrategia utilizada por el gobierno cubano de la llamada política de “puertas abiertas”5.

Muchos mambises negros que constituían casi la mayoría de los alzados en armas en la última guerra independentista, se vieron desplazados y un tanto relegados a un segundo plano, aduciéndose como pretexto su incapacidad e ignorancia académica; mientras unos pocos sí llegaban a los altos cargos y posiciones del gobierno. Motivo que a corto y mediano plazo determinaría el curso de los posteriores acontecimientos en la Cuba neocolonial. Y es que en tales casos éstos últimos fueron inteligentemente usados por los gobiernos de turno y el imperialismo norteamericano con fines políticos esencialmente.6

[La discriminación laboral y social del negro constituyó un grave quebranto de la solidaridad y fraternidad forjadas en el curso de las gestas independentistas. Por más de treinta años blancos y negros habían combatido a brazo partido contra la dominación colonial española, por el establecimiento de un régimen que garantizase los principios de igualdad jurídica, libertad política y confraternidad humana consagrados por la Revolución Francesa. Principios que a su vez constituían la base de sustentación ideológica de las dirigencias revolucionarias del 68 y del 95.]7

Expresión de esta ideología es el solo hecho de que dirigentes cubanos de las guerras de independencia lo fueran un intelectual humilde, José Martí, y un campesino mulato, Antonio Maceo, reconocidos así y acatados por el pueblo-nación. Era además la materialización de los vínculos entre los elementos étnicos constitutivos de dicho pueblo.

“El papel desempeñado por el negro a lo largo de este convulso período histórico le había hecho acreedor al disfrute, en compañía del blanco, de los derechos democráticos por los que juntos habían luchado y ofrendado su vida. La instauración de la República neocolonial vino a significar, sin embargo, la prolongación de las prácticas racistas de la sociedad colonial. La ideología racista encontró un firme asidero en las nuevas formas de explotación de la clase obrera, el campesinado y el pueblo en general, puestas en vigor por la burguesía dependiente y el imperialismo norteamericano.”8

Varias serían las manifestaciones consecuentes con una política tendente a marginar al negro durante este período histórico. Una de las primeras se evidencia desde la primera intervención norteamericana, al instituirse un nuevo aparato militar en sustitución del Ejército Libertador. La nueva institución armada fue puesta bajo la dirección de Alejandro Rodríguez, de marcadas tendencias anexionistas e ideología racista. Esta es la explicación de por qué constituyendo el 60% los soldados negros en el Ejército Libertador tuvieron una representatividad casi nula en las nuevas instituciones del Estado republicano.

“Con respecto a la proporción de oficiales negros en el ejército republicano diremos que, era todavía mucho menor que la de los soldados. (…) De igual modo, el negro fue eliminado de la carrera judicial y del servicio diplomático.”9

Otro hecho relevante que corrobora esta política de marginalidad se relaciona directamente con la figura del General Quintín Banderas. La situación dramática por la que pasaba Quintín en los primeros años de la República bien puede apreciarse en un fragmento de su obra “Memorias” y que es citado por Abelardo Padrón Valdés, en su libro Quintín Bandera. General de tres guerras, señalando lo siguiente:

“Dos firmas comerciales le ofrecen trabajo: Sabatés y Crusellas. La primera, un puesto de sereno. El pago era muy bajo: setenta pesos. No le alcanza. No lo acepta (…) La segunda, la de Ramón Crusellas o Hermanos Crusellas, fue más lejos. Mitigó más su hambre. Su retrato de General apareció en volantes, con la consigna a toda la población marginal de la época y, en especial, a las lavanderas, blancas o negras-de color decía-, para usar el jabón amarillo de lavar Candado. Este sería el último trabajo antes de ser asesinado.”10 No obstante, desde la instauración misma de la República neocolonial ya estaba dando muestras de la difícil y precaria situación en que se encontraba por su doble condición de ex mambí con el grado de General y de ser negro. De nada le valieron sus estrellas y su brillante carrera militar ante los ojos de otro compañero de batallas: Tomás Estrada Palma. Desde la propia instauración de su gobierno, tuvo que humillarse para el bien suyo y de su familia y trabajar como barrendero por las calles de La Habana con sus estrellas de General en el cuello de las camisas, sin quedarle ninguna otra alternativa.

Esta era una situación por la que pasaron la mayoría de los mambises,-teniendo en cuenta que en su mayoría eran negros- una vez licenciado el Ejército Libertador Cubano y disuelta la Asamblea del Cerro con la intervención norteamericana en el 1898. Otro caso elocuente de racismo, [desde el propio cese de la dominación española fue el del General del Ejército Libertador Juan Ducasse. El General fue discriminado en los salones del café Washington, que estaba situado en los bajos del teatro Pyret.]11

Los cambios estructurales que se dieron a raíz de este acontecimiento traían implícitos profundos cambios supraestructurales. Uno de ellos en efecto fue intentar borrar las memorias de las glorias pasadas a aquellos que las habían alcanzado a riesgo de sus propias vidas por lograr alcanzar la independencia definitiva del país. No es de extrañar que casos como el de Quintín Banderas, único General que llegó vivo a la República se dieran muy a menudo en la sociedad cubana del momento. Por lo que tampoco es de extrañar, como veremos más adelante que fueran estos hombres en su mayoría quienes lideraron el alzamiento armado de los Independientes de Color en 1912.

A materializar tales propósitos estuvo dirigida esencialmente la vida política en nuestro país. Aunque si bien es cierto que la etapa de mayor auge de los partidos políticos en Cuba lo fue la de la llamada Tregua Fecunda o Reposo Turbulento, en este contexto histórico va a ser el detonante principal para que los marginados sociales, y dentro ellos los negros tomaran la iniciativa para emprender una lucha que primero tuvo un carácter cívico y luego estalló como un levantamiento armado.

Los pocos negros que alcanzaron algún alto cargo en la vida pública de la sociedad neocolonial habían sido en virtud de su elección al Congreso, por el voto de la población negra principalmente, siendo más que reconocida sus condiciones de dirigentes por todo el pueblo. No obstante, en el rejuego político los mismos fueron siendo atraídos por uno u otro partido político en cuestión, con el fin de lograr el voto de la población negra para el Partido.

Muestra evidente de la poca importancia y de la preterición a que se vieron sometidos estos hombres. Y no sólo de ello, sino también del servilismo político y la inoperancia que caracterizaron estos gobiernos de turno. Ejemplo de ello lo evidenciamos en una de las cartas abiertas enviadas al Gobernador Civil de Las Villas, José Miguel Gómez. En la misma un individuo haciéndose nombrar el guajiro del Jíbaro, le critica fuertemente la actitud asumida por este ante un incidente que tuvo como escenario el Central Narcisa del poblado de Yaguajay: “(…) tú siendo Gobernador Civil de Las Villas Las visto asesinar dos infelices obreros en el Central Narcisa y cuando el pueblo de Yaguajay, se revolvía en las convulsiones de su ira ante el crimen del que aparecía como presunto culpable, un Capitán de la Guardia Rural, nada has hecho, todo lo has tolerado.(…)”12

En esencia los partidos políticos y dentro de ellos sus principales representantes se ocuparon más por las batallas electorales en la arena política, que en los derechos de los ciudadanos. Olvidaron el interés común de la República, aquellos postulados y deudas que habían contraído con los forjadores de la misma, es decir libertadores blancos y negros.

La República había nacido heredando los problemas que se venían arrastrando de la Colonia. Uno de ellos, el racismo. “El obrero negro sufría la explotación por su condición racial y la de proletariado. El campesino negro sin tierra o enfeudado arrastró su existencia precaria. Los ciudadanos negros fueron excluidos de los puestos públicos, aún de los más humildes, en tanto guerrilleros y funcionarios de la Colonia disfrutaban privilegiadamente de los mismos (…)”13

No sólo ello, en los empleos privados su realidad fue aún más cruda, debido a que la raza negra nunca pudo acceder a ocupar cargos técnicos, de administración, ni siquiera de segunda categoría en bancos, ferrocarriles, centrales azucareros, etc. El negro se vio privado además del Servicio Diplomático, de la Carrera Judicial y cargos de graduación en el Ejército.

En esencia, aunque la Constitución de 1901 proclamara la igualdad de derechos para todos los ciudadanos cubanos, esta raza fue considerada y tratada como si fuesen ciudadanos a medias.

Al recrudecimiento de esta situación por la que estaba atravesando el negro favoreció aún más la política discriminativa del gobierno de Tomás Estrada Palma. Precisamente como reacción ante esta crítica coyuntura política-social, se crearon los gérmenes convulsivos que desencadenaron en la Revolución de agosto de 1906 y posteriormente en el alzamiento armado de 1912.

El surgimiento de la Agrupación Independientes de Color en 1908

y la aprobación de la Enmienda Morúa en 1910.

Con la segunda intervención norteamericana en 1906, provocada por la Guerrita de Agosto, encabezada por liberales, los acontecimientos en el orden político comenzaron a tomar un vuelco total en cada una de las regiones del país. [El liberalismo triunfante desilusionó a los negros, constituyendo un fraude para ellos quienes habían depositado toda su confianza en sus buenas intenciones y postulados. El trauma psicológico sería aún mayor cuando en las elecciones parciales de agosto de 1908, ninguno de los candidatos negros postulados por los partidos Liberal y Conservador fueron electos para los cargos de concejales y consejeros.]14

Este pudiéramos decir fue el motivo que aceleraría el surgimiento de la Agrupación Independientes de Color en el propio año 1908 (7 de agosto), cuyos líderes principales en su esencia serían ex combatientes y libertadores de las últimas gestas independentistas. Nos referimos a Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet. [Ambos representantes de un sector de la raza de color constituidos en agrupación y luego como Partido Independiente de Color. En su historial se encuentra el haber sido oficiales veteranos del Ejército Libertador. Hombres de la raza negra, líderes del primer partido político integrado por negros, en una sociedad politizada y racista.]15

Para nada había sido reconocido dicho historial en el marco de este nuevo siglo y mucho menos en el proceso de construcción de la nación cubana. Por ende, se hacía necesario que la raza negra demostrara su aptitud dentro de los mecanismos de la sociedad. Objetivo que tuvo su primer paso precisamente en la fundación de la organización defensora de sus derechos civiles.

[El Partido Independiente de Color se constituye en todo el territorio de la República de Cuba, con un carácter nacional. Su programa estaba encaminado a buscar el equilibrio entre los diferentes intereses cubanos, fomentar el amor a la patria, desarrollar las relaciones cordiales, e interesar a todos a la conservación de la nacionalidad cubana, haciendo participar por igual en la administración pública a los nacidos en esta tierra. Abogaron por una República igualitaria, soberana e independiente, sin preocupaciones de razas y antagonismos sociales (…). Otro de sus postulados estuvo dirigido a que figuraran, en el Cuerpo Diplomático, a todos los cubanos que sean dignos de él, y más aún si fueran negros.

Como parte igualmente de su base programática entre otras cuestiones de medular importancia estaban la necesidad de abolir la pena de muerte y la creación de penitenciarias al estilo moderno. Urgía también la creación de la Justicia moderna en nuestros Códigos y Tribunales, con la divisa de que la justicia fuera de hecho y de derecho. A ello hay que sumarle la creación de Barcos-Escuelas de carácter correccional para los jóvenes que no puedan sufrir condena mayor, la nacionalización del trabajo; la distribución en colonias de las tierras del Estado a los campesinos carentes de recursos, la enseñanza gratuita y obligatoria, entre otros.]16

De este modo aparecería en el escenario cubano una pequeña agrupación que en lo adelante sería la encargada de representar los derechos civiles más elementales de los hombres de la raza de color. Fueron estos mismos independientes, fundadores de la agrupación, que en casi su totalidad habían sido los viejos liberales que desencadenaron la Guerrita de Agosto de1906. Guerra que no sólo iba dirigida contra un Presidente o un Gobierno, estaba encaminada esencialmente a acabar de una vez con la discriminación racial, fomentada por este Presidente y que continuó siendo un problema social arrastrado desde la Colonia por cada uno de los Gobiernos de turno.

Es importante señalar que, para los independientes, la Guerra de Agosto de 1906, no significó una verdadera revolución, pues no había logrado ningún cambio radical que beneficiara a las masas humildes y especialmente a los negros. Sus aspiraciones estaban sustentadas ahora únicamente en los posibles resultados de las elecciones de noviembre de 1908.

Sin embargo, el objetivo principal de los independientes en estas elecciones se limitó única y exclusivamente a obtener factor y elegir algunos representantes al Congreso. Con una visión muy realista del momento sabían que ante sus incipientes fuerzas electorales y la encarnecida batalla que vivían los partidos tradicionales de la época, El Liberal y el Conservador, pocas posibilidades tendrían los mismos de lograr algún otro resultado. Estaban conscientes que ante la preterición misma a la que la raza de color había estado sometida durante largos años sus posibilidades de alcanzar altos cargos públicos eran casi nulas. El tener un Partido y el reconocimiento del mismo, así como de algunos de sus representantes, les daba el derecho necesario para emprender una lucha diplomática y civilista desde la legalidad.

A pesar de todo, los resultados no fueron lo que habían esperado. Todo lo contrario. Electoralmente les fue adverso, al no lograr elección de ninguno de sus candidatos. En cambio el Partido más beneficiado lo constituyó el Liberal, cuyo candidato José Miguel Gómez resultó electo Presidente de la República.

De esta derrota en su única participación electoral, que para nada llenó sus expectativas comenzaron a intensificar su labor organizativa, al frente de la cual estaban Evaristo Estenoz y Pedro Ibonet. En medio de esta campaña, “cuando el Partido Independiente de Color (PIC) puso a discusión el tema de la discriminación racial, fueron tachados de racistas (…)”17 Uno de los principales detractores, después de señalar las bases programáticas del Partido de los independientes de Color lo fue Martín Morúa Delgado. El mismo senador-por cierto de raza negra- y hombre de letras, acusó además a este Partido de estar vendidos a determinados políticos para alcanzar sus fines y lograr sus derechos de clase. Agravio que tendría su respuesta por los propios independientes que sólo se mostraron partidarios del orden en el acto comicial:

“A pesar de la salvaje calumnia-dijeron en el propio mes de octubre de 1908-que contra nosotros se levantara de un extremo a otro de la Isla, de que estamos vendidos a determinados políticos (…), hemos podido presentar candidaturas de representantes en La Habana y Las Villas, compuestas de elementos cultos y prestigiosos de ambas comarcas. Pero el tiempo se encargará de vengar la incalificable labor de ese hombre NEGRO, que apeló a medios tan viles para hacer fracasar la más levantada y generosa acción que colectivamente debieron realizar los hombres de color.”18

En esencia la guerra ya estaba declarada, sólo llegado el momento propicio se desataría con toda su crueldad. En tal sentido jugará un importante papel la prensa de la época. Continuamente la opinión pública expectante se convencía de las intenciones racistas y arribistas de la dirigencia que conformaba el PIC.

Muestra de la oposición a la campaña racista, por parte de los detractores de la raza negra fue tema de análisis del “Veterano”, Revista Cívico Militar y de intereses generales de La Habana con fecha de 23 de abril de 191019. En la misma aparece un escrito titulado: “Ni blancos, ni negros, solo cubanos…”, donde se hace un llamado a la raza de color de no continuar llevando a cabo la campaña que hicieron a favor de su organización e intereses de razas; que según sus redactores les llevaría a funestos frutos. En esencia esta publicación estaba dirigida a desacreditar la labor que habían estado realizando la dirigencia del PIC.

(…) ¡Cuán equivocados están los que creen que por ese camino llegarán hasta un fin de reivindicación noble y elevada ya se trate de Cuba ó de otro país cualquiera donde la cuestión de razas de ocasión a las que puedan interesarse por una igualdad política y social absolutas!

Mientras tanto desde su propio periódico, Previsión los Independientes continuaron desmintiendo y asumiendo una actitud fiscalizadora del gobierno republicano del momento.20

Sin embargo, la determinación congresional que probablemente más trágica consecuencia tuvo para la República, fue la aprobación de la Enmienda Morúa en el año 1910, que lleva el nombre en honor al senador que precisamente la propuso en el Congreso de la República: Martín Morúa Delgado. Dicha Enmienda en esencia, prohibía la formación de partidos políticos de individuos de una sola raza. Por consiguiente, después de vigente la misma, la Agrupación Independientes de Color quedaba ilegalizada. Quedando los Independientes al margen de la ley, sin participación en las elecciones parciales de aquel año y siendo violentados nuevamente sus derechos civiles y democráticos era evidente el desenlace de las reclamaciones de la dirigencia del Partido que culminó con el alzamiento armado en mayo de 1912.

[...]


1 Concepto que se le atribuye a Fernand Braudel, autor del Mediterráneo, libro que es un clásico para la comprensión de nuestra cultura, desde sus orígenes hasta nuestros días, en todas sus múltiples facetas y donde se ponen de manifiesto la esencia de estos conceptos.

2 “(…) los orígenes de la esclavitud en Cuba eran antiquísimos. A partir de 1526, el Consejo de Indias había permitido esclavizar a los aborígenes que agredieran a los españoles.” (Tomado de: Rodríguez, Rolando “La conspiración de los iguales. La protesta de los Independientes de Color en 1912. Editorial Imagen Contemporánea, 2010 Pág. 21

3 Online:http://primaveradigital.org/primavera/politica/54-politica/5059-ien-cuba-si-hay-racismo-.html En Cuba sí hay racismo!

4 Castro Fernández, Silvio. La masacre de los Independientes de Color (La Guerra de 1912 en Cuba). Inédito.

5 No es de extrañar sobre todo después de los resultados arrojados por el censo poblacional de 1899 que demostró que más de un tercio de la población era negra del total de empadronados, lo cual se entrelazaba con el temido “espectro haitiano”, dando origen de este modo a la política cubana de “puertas abiertas” a la emigración europea. (Byrne, Hugo J. La guerra racial de 1912)

6 “Y no se nos diga que existen representantes y senadores de color que ocupan hoy puestos en el Congreso; débenlo, más que nada, a la necesidad que han tenido los partidos que hasta allí lo han llevado, de presentarlos como CEBO para atraerse los votos (…)” Tomado de: El Heraldo de Cienfuegos, recopiladas por Rafael Serra en su libro titulado Para blancos y negros editado en 1907.

7 Ibarra Cuesta, Jorge. Cuba: 1898-1921. Partidos políticos y clases sociales. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1992. Pág. 186

8 Ibídem

9 Ibídem Pág. 187

10 Padrón Valdés, Abelardo H. Quintín Banderas. General de tres guerras. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006 Pág. XV

11 Portuondo Linares, Serafín. Los Independientes de Color. Editorial Caminos. La Habana, 2002 Pág. XXVIII.

12 Carta abierta a José Miguel Gómez-Bacuino (del guajiro del Jíbaro). Periódico “El Combate”. Fecha: 25 de agosto 1901.

13 Portuondo Linares, Serafín. Ob. Cit. Pág. XXIX

14 Portuondo Linares, Serafín. Ob. Cit. Pág.XXXI

15 Fernández Calderón, Alejandro L. Sobrevivir a la masacre del doce (1912-1920). Casa editorial Abril, La Habana,2011 Pág.11

16 Portuondo Linares, Serafín. Ob. Cit. Pág.40

17 Fuentes, Meriño. María de los Ángeles. Una vuelta necesaria a mayo de 1912. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 2006 Pág. 23

18 Portuondo Linares, Serafín. Ob. Cit. Pág. 16

19 Revista Cívico militar y de intereses generales. La Habana, 23 de abril de 1910.

20 En fecha de 23 de febrero de 1910, firmado por Gregorio Surín se lanzó un manifiesto a la nación, publicado por Previsión, donde se denunciaban actos discriminatorios del gobierno de José Miguel Gómez, como el caso del coronel del Ejército Libertador Crescencio Nodarse Bacallao (…) (Tomado de: Castro Fernández, Silvio. La masacre de los Independientes de Color(la guerra de 1912 en Cuba, inédito)

Final del extracto de 52 páginas

Detalles

Título
El movimiento de los Independientes de Color y su repercusión en Sancti Spíritus
Curso
2017-2018
Autor
Año
2017
Páginas
52
No. de catálogo
V535115
ISBN (Ebook)
9783346150356
ISBN (Libro)
9783346150363
Idioma
Español
Notas
Ponencia defendida en el Fórum de Ciencia y Técnica del Archivo Provincial de Historia de Sancti Spíritus en el año 2017
Etiqueta
independientes, color, sancti, spíritus
Citar trabajo
Zandra Rodrìguez Carvajal (Autor), 2017, El movimiento de los Independientes de Color y su repercusión en Sancti Spíritus, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/535115

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