Filociencia Queerness

¿Qué puede decir la ciencia sobre aquellas particularidades del "ser queerness", no siendo imprescindible la ubicación fiscal en la cultura de masas?


Trabajo Universitario, 2020

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Resumo

¿Qué puede decir la ciencia sobre aquellas particularidades del “ser queerness”, no siendo imprescindible la ubicación fiscal en la cultura de masas? Debido a que ninguna de las nuevas parciales definiciones, no solo tienen traducción inviable, sino que la expresión <imaginarios sociales> goza de suficiente autonomía, la mentalidad colectiva junto a la conducta individual y social puede interpretar y representar un cambio en el pensamiento bioético y político. La resignificación del lenguaje increpa a unos cuantos muchos seres lingüísticos que ejercen todas las cuotas de poder, mediante actitudes que el deber de universalidad ignora por temor a nuevas y futuras formas de legitimación (Butler, 2009: 73)

I summarize

What can science say about those particularities of "being queerness", not being essential the fiscal location in mass culture? Because none of the new partial definitions, not only do they have unfeasible translation, but the expression <social imaginaries> enjoy sufficient autonomy, collective mentality and individual and social behavior can interpret and represent a change in bioethical and political thinking. The resignification of the language berated a few linguistic beings who exercise all power quotas, through attitudes that the duty of universality ignores for fear of new and future forms of legitimation (Butler, 2009: 73)

Resumeixo

Que pot dir la ciencia sobre aquelles particularitats del "ser queerness", i no és imprescindible la ubicació fiscal en la cultura de masses? A causa de que cap de les noves parcials definicions, no només tenen traducció inviable, sinó que l'expressió <imaginaris socials> gaudeix de suficient autonomía, la mentalitat coHectiva al costat de la conducta individual i social pot interpretar i representar un canvi en el pensament bioetic i polític. La resignificació del llenguatge increpa uns quants molts éssers linguistics que exerceixen totes les quotes de poder, mitjan^ant actituds que el deure d'universalitat ignora per por a noves i futures formes de legitimació (Butler, 2009: 73)

Michaelle de fran Mtnez.[1]

I. Introducción

En el caso de este trabajo reclamo, la reconstrucción del género se instrumentaliza en base a que la verdad de la orientación sexual ha sido ocultada sistemáticamente por los discursos hegemónicos. En el desarrollo de este escrito también se abordará una definición integral sobre la dimensión queerness y de lo que significaría una limitación epistemológica bajo los parámetros científicos. La verdad, según nuestra fórmula intelectiva, desentraña el universo de nuestra conciencia y de las relaciones ocultas, de manera empírica o aristotélica. No es que no exista otra Realidad con independencia de la lengua, pero si nos determina la competencia creativa para actuar sobre la mínima realidad en la que vivimos y, por ende, nos expresamos.

El principio científico por excelencia es el de no contradicción, pero si invertimos la fórmula resulta que la ciencia pierde el sentido de la complejidad latente bajo la apariencia de las cosas. No es cierto que lo científico como instrumental matemático desborda toda dimensión humana hasta un grado de abstracción transhumano. Tampoco entre la nada y el infinito la naturaleza dispone de un guión que describa la desmesura del universo en su composición, afirmando en nombre de la física subatómica la visión ordinaria o ingenua de lo real. Solamente en estos términos relativos, en las ciencias sociales, según Márquez (2013: 119) se utiliza el término <ver metafóricamente> para hacer referencia al hecho de evidenciar una realidad compleja que ha estado previamente oculta y que de esta forma es rescatable del olvido.

La fuente principal de información sobre cuerpos abyectos se desenvuelve en un contexto performativo por medio de la estilización del cuerpo y, por consiguiente, el género se constituye por actos reiterados que desean acercarse al ideal de una base sustancial de identidad (Butler, Judith, pp. 273-274) El ambiente de cuya condición de vivir bajo el signo de lo ‘invivible' circunscribiría la esfera de los sujetos, subraya lo absurdo de admitir la utilización de términos peyorativos en relación a la caduca hegemonía heterosexual. La abyección, en torno al análisis del cuerpo condensa la idea (Turner, p. 331) de que el lenguaje engloba nuevas prácticas sociales, implicadas en un lenguaje que precede y excede al sujeto. Esto significa comprender la amplitud lógica del lenguaje y de toda significación innovadora que, con toda razón plantea el contraste formal de toda singularidad en el conjunto.1 Aunque para Bourdieu (1984) no es el poder del lenguaje en sí mismo el que tiene capacidad transformadora, sino la acción política de quienes lo enuncian.2

Respecto a las primeras obras de estudio, el dilema queerness se perfila como la cuestión del cuerpo en relación con la ontología de la humanidad, así como la posibilidad de que la clásica ciencia social fuera en sí misma generada o inventara un verbo del cuerpo. Si el cuerpo tomó parte en la más temprana antropología, porque ofreció solución al problema del relativismo social, para nosotros el sensualismo de Ludwig Feuerbach nos aproxima a un anhelo de libertad emocional y funcional sobre los restos funerarios del idealismo que pretendería suplantar al hombre real - corporal y sensible- por el espíritu y la razón. El clima de esta enajenación para la filosofía queerness refleja en sí sus deseos no realizados, en clara deriva decadente de quienes sufren y desde un ser ideal que todo lo fundamenta sobre acciones prácticas o una filosofía de la praxis. Seríamos otro tipo de revelación donde no hay necesidad de un norte ni de un pasado nefasto, del que hay que salvaguardar la percepción y los sentidos, sobre el pensamiento.

El clima de discusión y debate de la negación de la filosofía idealista, cuenta en tiempo y forma con un componente social que inevitablemente lleva a plantearse a qué responde y cómo funciona. Por ejemplo, el litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, no interesa a nadie en estos tiempos. Ante la posibilidad de ir en contra de nosotros, urge reinventarnos, buscar otras palabras para nombrar lo que no podemos justificar. Entre fuerzas siempre móviles, cuerpos indóciles, prestos a dejarse interferir, surge una palabra que rompe con todo porque no contempla la reproducción de ciertos modos de existencia bajo ninguna jerarquía. Por ello, en los procesos de subjetivación que atienden a lo singular, se quiere conjurar algo de ese nihilismo reactivo, como cuerpo, como voz que da indicios para pensar algo de lo que esbozamos una posible emancipación.

Desde la simultaneidad de géneros se comenzó a elaborar una propia visión de la realidad que, posteriormente ha ido profundizando y perfilando lo indefimúltiple, cómo una revolución frente a represiones psicológicas o eróticas o estéticas. Ciertamente, el binarismo no hace más que silenciar lo que necesitamos pensar, pero a la vez se desprende de la misma hoja un fruto en forma de elixir tembloroso, bisexual, transexual, cruzado... No importa tanto la toma de un espacio que, en última instancia, es propiedad privada o de uso como invitado, lo que implica sostener una toma hasta las últimas consecuencias no deja de ser una quimera estimulante con la que cuestionar el verbo y la crisis inconmensurable de lo humano. No es sistemático un género que escapa a la norma o a los límites de organización que hoy son posibles, porque para las personas que diseñamos un modelo queerness (sin traducción) apostamos a la creación de otros.

El Ser transgénero alcanzó rápidamente prestigio, hasta el punto de eclipsar a la involutiva barbarie patriarcal, pero solo en espacios de magnitud civilizatoria y su inmanencia social disolutoria. Podríamos considerar que el asalto benefactor al Hades ha permitido salir de la caverna y apropiarse del comando de la vida misma, al tiempo que la emancipación feminal y su propuesta de accionar unificante recuperan la evidencia prehistórica, es decir, la única razón suprema de doblegar la vida frente al instinto de muerte.3 Frente a los enemigos de la corporalidad humana como es el macho buey, germinadores del producto biológico más defectuoso de la especie, las virtudes de quienes lo enfrentan, pues el objeto dilecto del sistema de dominación mantiene oprimidos tanto a la multitud proletaria como a la sexualidad humana.4

El ideal pedagógico que ampara la restitución comunal y recíproca del mundo fraterno, tiene el valor heurístico de entender el orden de género sin visibilizar; habida cuenta, la determinación sobre la que se sustenta el principio de la ley del género, produce sujetos ya generizados (Butler, 2001: 140-45) y permite explicar lo que se busca en ella “por medio de la identificación y la proyección” (2011: 6) En este proceso de hacer género surge una des/subjetivación del orden y de sus fantasías identitarias, hacia las potencialidades de su alteración, interrupción, perturbación o subversión. Al superar el dandismo y el homoerotismo, las tecnologías del yo instaladas por las políticas identitarias filtrean con las “miradas de captura”, contribuyen a desclasificar los géneros “raros” y dibujan espacios cartografiados en los que ya no tendrán que replegarse. Así mismo el término queerness no admite traducción y puede ser una categoría de libre configuración.

2. Los escritos

En la actual ordenación del corpus querness, Eve Kosofsky ha explorado el contexto de la investigación académica sobre la identidad de género y la identidad sexual, abierta a la controversia y la revisión, porque implica etimológicamente un cruce de los límites (Epistemology of the Closet) y se manifiesta abiertamente. Al tiempo que la Teoría Queer (TQ) rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales, las razones que se proclaman queers comparten una resistencia teórica al esencialismo y no escatiman recursos para abarcar los modos de subjetivación e identidad. De facto, las clasificaciones sociales de la psicología, la filosofía, la antropología y la sociología, tras verse segmentadas en su argumentación queerness, se ven inscritas en lo anómalo como una novedad que implica etimológicamente un cruce de los límites sin referirse a nada en particular. Queremos intelectualizar en consecuencia, la relación que existe entre el verbo queerness y el aprendizaje y demarcar el grupo experimental con el que iniciamos una tarea, por otra parte, del todo irrecompensable.

Anne Fausto-Sterling señala que el miedo a la confusión de los géneros impulsó a la ciencia y la medicina a buscar criterios irrefutables para que establecieran el sexo anatómico y el género psicológico. Del mismo modo, toda revolución se lleva adelante científicamente,5 pues siguiendo una reflexión de barricada, basta desestabilizar la normatividad de las formas hegemónicas de la identidad sexuada para crear nuevas definiciones de sujeto. Ciertamente, el movimiento q ueer viene de la teoría queer y que ésta es heredera del feminismo, aunque lo importante para todos es la capacidad o competencia natural de autodesignarse la identidad. La exclusión de los transexuales sería refutable y pornográfica, ya que las percepciones corporales al estilo bottom-up muestran toda una ambivalencia fisiológica, genética y sociológica. En el futuro no es previsible que el estudio del genoma humano aporte pruebas concluyentes, pues tanto el género como su sexuación van más allá de lo teórico y el activismo de la comunidad LGTB. Tenemos que entender el libre desarrollo intelectual, físico y emocional de una persona que sólo busca su adaptación al orden establecido, aunque sea para pervertirlo.

La producción de textos queers no universitarios es abundante, ya sean en blogs o zines y donde personas transexuales perfilan opiniones autobiográficas y denotan la infinidad de características relacionadas a su constitución anatómica y fisiológica. Ya sea una construcción semiótica, una representación o un efecto compuesto de representaciones discursivas y visuales, la conciencia queerness es ante todo auto- representativa. Nadie puede atribuir calificativos a una práctica epistémica si no le concierne o la realiza en tiempo real y forma. Nada sorprende, cuando alguien afirma que desde el psicoanálisis solo es una teoría del género, y es que la ignorancia lo mezcla todo, relacionando lo queer con todo tipo de improperios y así poder resistir a la homogeneización cultural. Al construir otro horizonte discursivo y otra manera de pensar lo sexual (de Lauretis, 1991: 11) hay una derivada, una política de las identidades de género que, ha ido opacando la problemática de la sexualidad. Pero esto nunca debió constituir nada ajeno a la voluntad del ser y en todo caso, al perverso polimorfo de Freud. No cabe duda que el género es un concepto más elegante, no solo porque aparece exteriormente y lo sexual no. De alguna manera, la co-presencia de pulsiones en conflicto en la psique individual, viene a significar un tema inabarcable, pero no es la dimensión más compleja de la vida humana, como decía Freud.

Leslie Feinberg relata el cambio de sexo de una persona como una prueba bioética de atención a personas trans, del deseo irreversible de pertenecer al sexo contrario al genéticamente establecido y de asumir el correspondiente rol. Sin embargo, el transgenerismo es un concepto emic6 desarrollado por las propias personas trans para desvincularse de la gestión biomédica de sus cuerpos y subjetividades. La biomedicina al día de hoy considera que la transexualidad es fruto de una alteración, producida durante el desarrollo intrauterino, que provoca que el cerebro se desarrolle en sentido inverso al sexo cromosómico, gonadal y genital. Cabe interiorizar que su falta de correspondencia sexo/género, sin llegar a ser violencia simbólica, supone enfatizar los designios de la naturaleza en detrimento de la voluntad del sujeto (Mas Grau) Una forma dulce de considerarlo aceptable es mediante los ritos de paso (Gennep, 1986) mediante el cual la persona pasa de un lugar a otro en el sistema binario de género.7 La cuestión es si este rito liminar de reconstrucción, en seres transicionales, está estrechamente relacionada con la identidad social, o no es reprobada por la mirada de los otros: «En cierta medida, nos vemos a nosotros mismos tal y como los otros nos ven» (Bolin 1988: 70) Feinberg también escribió varias obras de no ficción que llevaron el conocimiento de las personas transgénero, por ejemplo, En “Transgender Warriors”, el estudio histórico de Feinberg sobre las identidades no conformes con el género a través de las culturas y el tiempo, define de manera expansiva a "transgénero" como: "Todas las personas que cruzan los límites culturales del género".

Kate Bornstein parte de una consideración trágica cuando proclama a los defensores del género como auténticos terroristas de un sistema, ya insubordinado, donde el transgenerismo puede deconstruir las identidades existentes e incluso declararse postidentitario, por lo menos desde un punto de vista endogrupal. Se puede observar al Género como autoexpresión, no como anatomía; incluso la teórica influyente del travestismo en respuesta a un nuevo e ingenioso enfoque masculino para tratar de seducir, necesita ser reparado desde un aspecto trans­histórico. El proyecto de los activistas transgénero es reemplazar esta teoría feminista radical, que busca la abolición de los estereotipos de roles sexuales, ahora llamados género, con una versión del “feminismo” más compatible con sus intereses.8 Bornstein en “Gender Outlaw: on Men, Women, and the Rest of Us” (2016) traspasa los rígidos esquemas de la norma social y sostiene que, realmente, “gender is everything else” (149) no debemos vincularnos a un sistema que preferiría vernos muertos. El género es solo uno de los muchos sistemas de opresión, dado que el privilegio masculino es, en una palabra, violencia. En definitva, para esta autora: “Realmente no importa lo que una persona decida hacer, o la manera radical en que una persona juega con el género. Lo que importa, creo, es cuán consciente está una persona de las opciones"9

Pat Califia escribió, como mujer, una columna de consejos sexuales para los lectores BDSM de la revista gay masculino Drummer. Luego, en la redacción de Coming to Power, estudia la historia de los cambios de género a través de la biología, el psicoanálisis, la sociología y la política. Cuando apela a la ciencia-ficción en “Boy in the Middle: Erotic Fiction” (2005) se produce un nexo de géneros, donde los cambios de sexo y género adquieren una dimensión ontológica, ya que el sujeto ha de enfrentarse a la pregunta ¿quién soy? lo que equivale a situar el conflicto en el territorio de la pura espiritualidad, allí donde las representaciones convencionales sucumben ante la emergencia del delirio. La disforia de género y el transgenderismo, en lugar de desvanecerse en segundo plano después de la cirugía, está siendo objeto de ser cada vez más políticas o activistas, hacia un desafío al sistema binario de género que es en sí mismo visto como disfuncional. Califia dedica un capítulo a un grupo previamente descuidado, los socios de Trans Gendered o personas (forajidos de género invisibles) en una relación inversa entre la identidad de género y el deseo sexual, en la que realmente solo destaca la proliferación de matices.

Califia nos describe su decisión de pasar por esta transición como la próxima cosa lógica para que trate de obtener un mayor sentido de congruencia física, sexual y espiritual, de manera que es el enfoque inteligente e informado lo que más perturba la cultura general. Es autor de numerosos artículos y ensayos sobre sexo positivo, colecciones de ficción erótica como No Mercy y Macho Sluts, y obras de no ficción como “Sex Changes: The Politics of Transgenderism”. Sobre su defensa de los derechos de los "pervertidos” nada que objetar a ser furtiva, tan invisible como sea posible. Califia solo quiere convencer a los lectores de que tienen derecho a las libertades sexuales que los llevan a su disfrute físico y emocional.

Lee Edelman examina las nociones lacanianas de construcción identitaria a través de la adquisición del lenguaje y el estadio del espejo. Partiendo de formas socialmente variables10 la plasticidad de la verdadera naturaleza sexual humana sostiene que las identidades sociales se elaboran de manera más compleja como intersección de múltiples grupos, corrientes y criterios (papalia, 2001) de una des-ontologización de las identidades. Lacan buscaba en el psicoanálisis, no un proceso de normalización de los comportamientos, sino una teoría del sujeto, pero ya es tiempo de huir de las teorías y despejar la función de una justeza del discurso de la disciplina. En términos de Foucault, la relación (rapport) de lo verdadero a lo intenso como algo susceptible de transformarse (26) de un sistema de significados y significantes y el de definir la identidad humana (dúctil) por comparación con la identidad mucho más firme de los personajes ficticios, de los roles. Y es que a quienes defienden la heterosexualidad no hay que provocarles, sino demostrarles que desde un punto de vista queerness, podemos hablar y aportar ideas sin necesidad de ilustrar la vestimenta o el modo de relacionarnos sexualmente. La construcción no es tanto identitaria, sino de su totalidad, de la unidad del cuerpo propio mediante un lenguaje creativo como es claramente identificado en le filosofía queerness.

Judith Butler plantea el concepto “proliferación de géneros” a partir del concepto performatividad, que se pueden ir modificando desde el cuestionamiento (2016) tanto, en “Gender Trouble” (1990) como en “Bodies that Matter” (1993) Deshacer la dimensión conceptual de género implica categorizar de un modo comparable a la adherencia, de un radical cuestionamiento de los límites de los pares naturaleza/ cultura y facticidad/constructivismo. Esta performatividad de la identidad, género o sexo sólo puede darse en la práctica reiterada de una serie de normas instituidas socialmente, pero también referido a un aspecto político-filosófico y a la par, de variaciones dentro de la iterabilidad. De este modo, son la reflexividad y autonomía los que se ven modificados en la obra butleriana, una singular dependencia negada, manteniendo la ilusión de su autonomía en tanto cubra la ruptura a partir de la cual se constituye.

Efectivamente, la noción de cuerpo en el proceso de subjetivación se convierte a través del efecto performativo de la exigencia en una interpelación mucho más allá que la de un sujeto de sí mismo. Esta misma opción merece la pena realzarla por su carácter contingente, entre los planos de lo psíquico y lo material, o en su caso sobre los propios contornos corporales. Estos como materia de significación, no pueden reducir la materialidad a una identidad con el lenguaje, sino a conforma una expresión tautológica, al límite de comprender lenguaje y materialidad como condición quiasmática. Los elementos fundamentales de su obra van a seguir jugando un papel muy relevante para su capacidad de acción. La incidencia transhistórica11 del ser humano es relacional y, por tanto, la dependencia e interdependencias performativas suturan la ruptura en la relación heterosexista.

La obra más famosa de Butler, formada por El género en disputa (1990) Cuerpos que importan (1993) y Deshacer el género (2004) se complejiza una desencialización del sexo y del género.12 Desde las relaciones de poder del género a la orientación sexual, las lógicas binarias se enfrentan a una resuelta resistencia a los regímenes de lo normal (Warner, 1993, p.26) Butler supone que el feminismo va de la mano del modelo ilustrado y de un autodeterminarse dentro de una disidencia normativa. Desde una afirmación circular en la que el ser en proceso, parte del sexo como lo dado, biológicamente hablando y el género como lo cultural, se expresa libremente, la convocatoria de Beauvoir de convertirnos en sujetos libres capaces de ejercer nuestra transcendencia, conlleva un plus de legitimidad etocrática. Cuando se ubica en el postfeminismo, señala que la noción de naturaleza no es descriptiva ni prescriptiva, sino una noción que tiene una fuerte carga valorativa, de traducción bioética y cierta identidad exclusiva, que no debe ser ritualizada.

Beatriz Preciado construye una propuesta de subversión13 transfeminista o de meta- género al proponer una revolución mental en el concepto de lo que se entiende por relaciones sexuales, ante una necesidad política de liberación de aquellas minorías integradas por lo anómalo (Manuel Asensi) Según esto, el cuerpo como espacio de construcción bio-política y como centro de resistencia (M.H. Bourcier) no necesita de cirugías ni de hormonas para exponer la argumentación filosófica de la contra- sexualidad14 Así pues defiende una sexualización de la totalidad del cuerpo y tiene por objetivo el estudio y praxis de las tecnologías del sexo,15 con un protagonista fundamental: la utilización del “Dildo o Prótesis productoras de placer. El sistema heterosexual opera por división, mientras que la tarea de identificar los espacios erróneos va en la línea queer, donde es posible subvertir las prácticas de producción de la identidad sexual. Preciado va más allá con la idelogía contra-sexual y desplaza al supuesto centro orgánico de producción del placer hacia un lugar externo al cuerpo. Critica en consecuencia a la heronormatividad, en cuanto a la asignación de sexo al nacer y defiende la libertad, en el caso de seres intersexuales, de serlo y vivir en un orden anatómico-político distinto del heteronormativo.

Entre las obras dedicadas a la disidencia sexual los retratos “transgénero” de ficción de Stone Butch Blues rescatamos una noción de la diversidad del cuerpo construido e ineludible, el del cuerpo intencional y visiblemente discordante. Que las memorias disidentes de género se hagan visibles y se difundan, buscando que se rompan o se fusionen; el caso es que lo que tiene que ver con el deber ser de lo masculino y lo femenino no dependa de una apariencia ni un disciplinarse, en todo caso, la resistencia y la transformación alimenta el deseo de transitar16 y este tránsito es transformar y desafiar la opresión del género.17 La persistencia de géneros queer y las formas no naturales de corporeidad (Butler, 1990) son una forma de aprovechar una ocasión para invadir el espacio público y pasar de lo “no dicho” a la reivindicación y la contestación (Pollak, 2006: 24) Para conectar las identidades y memorias trans en una memoria que desborda alguno de los marcos sociales, en principio carecería de fronteras ciertas con la fantasía (Ramos, 72) pero la creación de múltiples androginias tampoco debe resolverse mediante una ecuación, a lo sumo, se articula a esta dimensión performativa como estrategia de fuga del género.

Teresa de Lauretis acerca del trabajo para reconceptualizar las homosexualidades podrían aplicarse a los intentos actuales para establecer el queernes s como una identidad, una política y una teoría, ya que el discurso queer con frecuencia parece definido confusamente. Lo queerness es una manera de caracterizar una posición teórica, que no había sido visible en el feminismo, de desconstrucción y como un método subcodificado, desde que se proyecta una variada y amplia repercusión en los distintos ámbitos intelectuales. Los seres sociales, es cierto que nos construimos a partir de los efectos del lenguaje, en una construcción subjetiva en la que el género solo atañe a una letra, no como auto-representación en los márgenes del discurso hegemónico. Lauretis habla de sujeto y de construcción de la subjetividad, como la operación por la cual se constituye el sujeto humano, también como sujetos generizados, habiendo ya perdido su condición concreta y singular. Esta caracterización está basada en términos de diferencia sexual y se extiende a la cultura, pudiendo seguir indagando en un proceso de nueva comprensión18 de la historia y le la cultura.

En líneas generales, se puede decir que las obras exotéricas que relacionan las metas del surrealismo y lo queer, en contra de fórmulas aceptadas provocan nuevos discursos sobre la multiplicidad de identidades prohibidas. Como representante de las tensiones entre las imágenes surrealistas y la proyección de sujetos poéticos, el personaje simbólico de Whitman, interlocutor implicado con uno de los yoes de García Lorca, evoca lo dulce y amargo utilizando en nuevos contextos subversivos y queeres una combinación de imágenes irreales. Lorca crea un ambiente de sueños para también subvertir normas literarias y expresar un tipo de amor alterno, donde el deseo queer busca realizarse, no normalizarse. El hecho antecede a la retórica sinestética, de modo que con frecuencia ha de superponer sus sensaciones y aun de disfrazar sus naturalezas. A manera de breve ilustración, la concentración expresiva depende fuertemente de las imágenes sensoriales para realizar su impacto, su emoción y su sorpresa. Luego se podrá hablar de significantes surrealistas19 que se convierten en vehículos de autoexpresión. Estas son, una serie de hostilidades de deseos abyectos, y que la categoría que englobaba un conjunto de desviaciones, ahora difumina se dosis en ideas desnaturalizadoras.

3. Visión de conjunto

Las anteriores consideraciones no saben muy bien en qué nivel del pensamiento straight (e identitario) ubicarse. A estas alturas tan bajas, no es suficiente el discurso de la diversidad en la escuela, formando a futuros formadorxs o alienando la responsabilidad bajo un prisma voluntarista en clave de improvisación. Las identidades son, por tanto, una construcción histórica y social, pero de difícil encaje político. Sin embargo, en la construcción de las subjetividades se genera la forma elemental de asociación humana; en nuestro caso especialmente desexualizadxs y, asimismo, con herramientas e inteligencia para prevenir y evitar las desigualdades bioéticas. En la construcción de las subjetividades queerness, de crítica radical y de manera transversal, es necesario analizar las complejas relaciones entre género y sus relaciones antropológicas para superar un vector de opresión biologista, ya exausto ante la evidencia. En otras palabras, la interseccionalidad de caracteres transgresivos es uno de los principales ámbitos que tener en cuenta al analizar las configuraciones identitarias.

La mayoría de los intérpretes mantiene hoy una posición más equilibrada, junto con una constelación de voces no articuladas, donde la ausencia de imágenes de personas trans, habría que complementarla con razonamientos y representaciones neoidentitarias. La unidad del pensamiento queerness ha de cumplir con la lógica, es decir, en los términos que se espera expresar de manera verificable, no demostrable por una medicina ajena a la realidad ontológica y prejuiosa en su estructura. En este sentido, más o menos insubordinado, la crítica central contiene necesidades especiales y requiere atención específica, incluso ayuda y tolerancia. Se trata de darle mayor sentido a la Cátedra de Género expuesta por la UNESCO.

La pedagogía queerness viene siendo muy crítica con la educación mainstream, en tanto en cuanto, alude a un conjunto de saberes y formas de vida que solo las personas queerness pueden instrumentalizar. Ciertamente hoy, la diferencia fundamental se encamina a lo "queer" siendo utilizado como una categoría inclusiva, no exclusiva, a diferencia de "heterosexista", "gay", "lesbiana" o "bisexual", pero sus designios suponen un cambio de mirada, un cambio epistemológico de corte kantiano. Si el presupuesto de fondo de la distinción aristotélica de los saberes es una visión de la realidad no dividida, para nosotrxs la formación y categorización de los sujetos, representa apenas el uno por ciento de la riqueza material que en este siglo vamos a ir diseñando y manifestando, con naturalidad y aportando razones que deseamos queerizarlas sin complicarlas.

Evidentemente la visión de la realidad presente en los términos de referencia para los trabajos de intervención e investigación en la psicología social, apenas muestra un horizonte a corto plazo. A partir del estudio deuna postura que desnaturaliza, complejiza las subjetividades y promueve la capacidad de agencia, quizá se viertan una serie de condiciones y posibilidades de moverse, actuar, pensar, sentir, relacionarse, pensar-se, sentirse-se (Hernández-González, 2017) Entendiendo que cada una de las situaciones de la existencia, da cuenta de las multiplicidades de ser cuerpo, asimismo la construcción del mundo a partir del género se fagocita desde una mentalidad que no se engaña. De tal suerte, para entender lo psicosocial al versar sobre realidades no naturales sino causadas, su campo de comprensión se dinamiza y trata de reivindicar las formas ininteligibles con las que modelamos su carácter contingencial.

En definitiva, para describir una cuarta fuente20 irreconocible, pero palpable en la cultura de masas, el género discursivo implica que el queerness de los textos es penetrante por representaciones intrínsecamente incontrolables. Por un aparte, el control biotecnológico irá regulando los cuerpos desde el estereotipo identitario y hegemónico de belleza; por otra, el mismo cuerpo se torna en un espacio político, capaz de la toma de decisiones y posibilidades de subversión. Entretanto, la posibilidad de transitar dentro del continuum masculino-femenino de diferentes maneras, vacila en su creencia y prefiere ser a parecer.21 Lenise Santana (2014) resalta su convergencia en la necesidad de contextualizar el conocimiento y dar voz a las subjetividades, y esta es la dicotomización creativa de los límites del paradigma de género. Nietzsche teorizó una alternativa filosófica que reinvidicaba el culto a la individualidad y la diferencia y en esa línea, pero no necesitamos identificarnos con ningún ente dionisíaco, cuya embriaguez y confusión quedarían relativizadas ante una mirada estética propia de nuestra generidad, cuya metáfora es un nuevo ideal aprehensible de conceptos lógicos, frente a los abismos del ser y las complejidades y oscuridades de lo real, que habitan en la permanencia de lo conocido.

4. Lógica inmanente en lo nouménico-queerness

La inmanencia para Aristóteles y el universal no puede ser sustancia, pero hoy nos sirve para justificar la sensibilidad trascendente de Luce Irigaray, donde lo filosófico y lo poético se funden con cierta inteligencia.22 Según esto, se propone pasar de una cultura de las necesidades a una cultura de la comunicación y, esto supone practicar un poc0 de "in-dirección" más allá de esta trascendencia horizontal entre el rol de hombre y la mujer. Por tanto. el envite de la comunicación es un diálogo de las representaciones, de l0s derechos específicos, y de no permanecer como una simple reivindicación subjetiva. De ahí que Butler (2006: 59) proclame «una insurrección a nivel ontológico» y que una biopolítica feminista, abogando por disfrutar y aprovechar las partes de su filosofía, quiera desmarcarse de su ontología proponiendo una renaturalización de la política. Al igual que la materia ocupa un lugar paralelo al del pensamiento (Spinoza) el aspecto encarnado de la subjetividad debe ser entendida como una interacción compleja de fuerzas sociales y simbólicas y una superficie de intensidades (Braidotti, 2005, 37) Pero la tarea de fundamentar un sujeto ético femenino a partir de la ontopolítica spinoziana no estará culminado hasta que, el supuesto sujeto universal que representaba y que ya está siendo desplazado, sea por un transfeminismo radical que ponga fin al cancaneo furtivo y a la gentrificación social.

Desde la experiencia sensible la subjetividad humana, sea o no una actividad incondicionada que antecede a todo conocimiento, hay una correlación de libertad y conocimiento intelectual en su variopinta particularidad y diversidad.23 De ahí que el objeto del conocimiento no sean los hechos sino su sentido, desde los principios que determinan su forma de ser, de actuar y de vivir. A la luz del entendimiento, esta forma de ser, es vista como como aquello desde lo que cada cosa es lo que es, en palabras del Estagirita, o como substancia24 que parte de la idea, de la que se nutre formalmente en su pureza inmaterial Noesis noeseos como pura reflexión.25 Y así el intelecto agente (Hernández-Pacheco, 2014) a la luz que activa en el ámbito visual, las imágenes testifican su pluralidad de datos. Esta transformación de las Ideas en fundamento inteligible26 de todo lo sensible, tuvo un interés especial por los fenómenos naturales eludiendo la pluralidad universal y los comportamientos disexuales.

Como realidad fluyente, la idea es una forma de pensar que implica la acción y, la forma de pensar que conlleva el desarrollo o cambio de la vida, es el proceso más sublime de la solidaridad social. La libertad no es, pues, un hecho de aislamiento, sino de reflexión mutua, bajo la cual la idea sustancial nos comprende y determina, a pesar del coste y los sacrificios que conlleva la lucha contra tantos miedos en cuanto realización de su esencia (Foucault, 155) La libertad es la razón de ser de la expresión filosófica, infinita en posibilidades, pero la ilusión es una falsa conciencia. Tales sustancias son necesarias, pueden ser y no ser finalistas, porque están sujetas al cambio, y, sin embargo, el conocimiento que nosotros tenemos de ellas puede ser universal y necesario, poco o demasiado científico. Para Aristóteles el lenguaje es expresión adecuada del intelecto, y éste lo es de la realidad, por consiguiente, la libertad configura códigos indispensables para sobrevivir. También el género es objeto de falta de coherencia cuando una sociedad no admite su identificación, la solución de la dualidad y el conflicto consigo mismo. La liberación exige de la autenticidad, tanto como de su complejidad, la cuestión es que el hacer se convierte en un no hacer, cada vez que se niega la verdad de géneros. La conquista de nuestra libertad implica luchar contra el utilitarismo, la cosificación y masificación binaria, además de no refugiarse en el universo de los pusilánimes.

Aristóteles considera que el lugar es la superficie circundante, formada por otros cuerpos, que contiene inmediatamente a cada cuerpo [Física, IV, 4, 212 a 6-7] sin ser propia del cuerpo. De ahí a concebir el universo regido por la dialéctica de los opuestos, según los físicos cuánticos, la diatriba estética de la relatividad estaría sujeta a errores o equivocaciones. Realmente, un intelectual queerness tiene que ser libre, no puede ser un justificador y es de recibo que, sea así como lo expresa Diana Uribe: "aquél que pone en cuestionamiento una verdad y que relativiza la verdad, es un incómodo” por su actitud cortaziana de disentir de lo establecido y haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas [115] De hecho, la mecánica cuántica ha hecho un gran aporte al debate filosófico al demostrar que el realismo ingenuo, que propone que la realidad es tal cual como nosotros la percibimos, es falso. Pudiera entenderse mejor que el género es absolutamente entrópico, pues en sus parámetros dialécticos:27 coexisten un elemento creador de desorden y otro creador de un orden "mayor" y además ambos elementos están siempre ligados.

5. Lógica propedéutica

El conocimiento científico ha de ser estable, pues se trata de un conocimiento universal, fijo y hasta necesario, por eso las personalidades queerness quedan al margen de las realidades contingentes del mundo sensible, o sea en un plano acientífico. También Aristóteles se sitúa en un plano distinto: no hay que partir de lo universal, sino de la observación de la realidad, que sólo presenta individuos, cosas singulares, a partir de las cuales se abstraen los conceptos, que son siempre conformes a lo real y se predican de las cosas [Nussbaum 1986: c. 8] Para Aristóteles es evidente la existencia de entes físicos, pero no acepta la visión heraclítea, y hasta cierto punto platónica, de una realidad inestable hasta el extremo de no poder ser científicamente conocida. Sin embargo, Aristóteles entiende no tanto el conjunto del mundo material o el cosmos, sino sobre todo el núcleo más propio de cada realidad sensible o de un conjunto de ellas,28 aunque durante el proceso generativo de la nueva sustancia es necesario suponer la permanencia de un sustrato, un fondo estable y real en el que el cambio se realiza, pues de otro modo habría que admitir que cada nueva realidad surge de la nada. De hecho, el sustrato es siempre una sustancia corpórea a la que pueden sobrevenirle algunas modificaciones o movimientos que no afectan su identidad.

El análisis del devenir muestra que los cambios que pueden sobrevenir a la sustancia corpórea tienen esencialmente dos diversos grados de profundidad: el cambio sustancial, que acabamos de ver, y el cambio accidental [Física, V, 1] Según Aristóteles, “todo movimiento es algo imperfecto”, porque no tiene condición de fin; al contrario, es siempre para un fin, que es la forma definitiva. Movimiento y cambio son los fenómenos fundamentales de la naturaleza. Por una parte, para Aristóteles “continuo” es aquello que puede ser infinitamente divisible,29 que puede ser siempre ulteriormente dividido [Física, III, 1, 200 b 18-20] Sobre la posibilidad de experimentar otras formas de ser y de estar, hasta el argumento del "tercer hombre" es un resultado de la imitación de la Idea del ser, y tal Idea es entendida como una entidad de carácter individual. Entonces, cabría validar la proposición queer de que en lugar de anclarnos de por vida a estas etiquetas que configuran nuestra identidad, transitemos por ellas.

Una reflexión en torno al género a propósito del tránsito, carece aún del engarce adecuado en una sociedad de consumo y envanecida por el vicio de comparar experiencias históricas y culturales.30 Aún así, hemos llegado a la conclusión de que no existen estructuras estáticas en la naturaleza,31 por lo que el género binario no tiene sentido más que correlativo. El término "materia" da sentido a las cualidades o contrarios que están inmersos en ella y conforman su misma naturaleza en movimiento, y lo que en ella manifieste. Lo queer es una materia fluyente, en dirección a lo queerness, pues aquí se mueve por sí misma. En el cambio, paradójica y complejamente, se humaniza como organismo autopoyético que contínuamente se reorganiza y transforma. Y cuando lo aplicamos a la dimensión social-psicológica, es la forma en que el ser humano se apropia de su humanidad, su vida, su conciencia, su lenguaje, su identidad constitutiva de la conciencia humana.

6. La Metafísica queerness

La metafísica investiga el ente en cuanto ente evolutivo natural, la realidad en su totalidad y su capacidad individual para autoproclamarse. Los cambios de segundo orden, considerados generativos, podrían traer incluso felicidad, autonomía y libertad a las personas, dado que lo racional hace referencia a la sociología y la construcción de sus teorías de “cambio”. En el caso de la “metafísica de la sustancia” J. Butler nos invita a repensar el género fuera de estas categorías y considera que “no hay identidad de género detrás de las expresiones de género, pues esa identidad es performativa.32 Pero es que la transición nunca termina (Pérez Rincón, 2015b) y dado que en la postmodernidad se prefiere una ruptura con el pasado como resistencia, denuncia y reacción contestaria, la desconstrucción hermenéutica desafía las leyes clásicas normativas y rescata la subjetividad como perspectiva de análisis. El desarrollo tecnológico en la era de la información abrió un nuevo ciclo, ha priorizado el cambio como algo positivo e innovador y la capacidad volitiva del ser humano se enfrenta a procesos de la realidad que dependen de un enorme conjunto de circunstancias inciertas.

Los sentidos del ser como ingénito e incorruptible, en relación con lo múltiple, no parte de la experiencia, ni de las exigencias lógicas; ahora se habla de la reconceptualización del diálogo como instrumento de trabajo: del diálogo autoritario científico al diálogo transformador (Gergen, 2001: 17) Hemos prescindido de certezas por cuadros aseptizados sobre la realidad, de más predicción y probabilidades. Como la ciencia es inconclusa, algo así como un valor relativo del acto intelectual, atomista y nada intemperante, el sentido de lo real está siendo virtualizado, claramente intuido. Toda antinomia o Primado de la contemplación, en oposición a la primacía de la acción, vería comprometida su consecución de hecho y la superación de todo apego. Hoy, la participación de una vida absoluta se aleja de lo heterocéntrico, para hacer consistir la analogía del ente queerness sobre una simple relación del ens en su justa perfección material de una formalidad nueva. La razón de perfección o razón de causa excluye toda deformidad maniqueísta, interpersonal y todo conocimiento meramente especulativo. La desviación del intelectualismo, en definitiva, absorbe una curiosidad que sería impertinente desde el punto de vista binario, pero que nos hace penetrar en la intimidad de un ser liberado y proyectado33 hacia lo erudito de un estado queerness.

De lo propiamente sano o la mera configuración o estructura del individuo, es el cuerpo viviente una unidad sustancial en lo que le es propio y específico. En favor de esta última condición se reduciría la categoría de género a formas accidentales, o sea, que pueden coexistir en un mismo ente tantas entidades sustanciales como distintos géneros se admitieran en este. Admitamos que, una particularidad de género sería una facultad o potencia, tanto que, comprender esto es justamente lo que se trata de comprender. Los argumentos a favor, entre el apetito sensible y la voluntad identitaria, prueba que, afectados simultáneamente por la respectiva inclinación de una y otra potencia, cabe admitir una pluralidad de sustancia humana. Para Aristóteles no hay más realidad que la de las cosas singulares, pues los universales en si mismos son abstracciones. L. Pirandello niega que haya en ningún cuerpo algo permanente a través de sus múltiples estados y operaciones,34 por mucho que se tratara de darle rigidez en el seno del cambio vital. En suma, la forma sustancial es el principio de la actividad en los seres corpóreos, en cuyo caso no habria que continuar siendo hombre o mujer tras haberlo dejado de ser.

En primer lugar, la sustancia existe por si misma, es subsistente, esencialmente permanente y accidentalmente mutable. Entonces, aquello en que esencia y accidentes se dan en la realidad, se contradice en tanto en cuanto, es contradictoria con el dinamismo humano por no tener en cuenta que uno y el mismo ser sustentan al cuerpo, aunque sea travestido. De hecho, el ente en potencia y en acto no tiene un único significado, sino múltiple, y que para existir no necesita de ningún lugar, ni depende de ninguna cosa material. Luego, el cuerpo no es otra cosa que la extensión radical de una cierta correspondencia queerness35 con la glándula pineal. La distinción categorial de un género en movimiento o transformativo la establece Aristóteles desde el lenguaje y la estructura predicativa, siendo, sin embargo, consciente de no abrazar con ella la realidad en su dimensión más profunda y de su carácter no objetivable. Al fin y al cabo, si viéramos como paralelismo psicofisico a estos fenómenos u operaciones carentes de soporte, el mantener un esencial dualismo o hilemorfismo en la estructura humana es licito y hasta recomendable.36

En cuanto a la causa del ser o género accidental no puede ser el sujeto de quien se predica su esencia y, en consecuencia, no podrá ser deducido de la consideración del sujeto monista. Aunque sea un ser causado, no cabe establecer sus causas a priori, sino fundamentar la resultante de la forma sustancial y la materia prima, como Aristóteles diria, bajo el coprincipio sustancial. La figura de un cuerpo si no es materia, sino una forma dada en la materia de una entidad corpórea, cabe preguntarse si el género es tan solo un ser material configurado. Aun asi, cabria suponer la existencia de dos entes completos, la forma biológica y la materia en fragmentos integrantes de un todo continuo, donde tiene cabida el cambio de cuerpo, ya hormonado. Para la creencia ancestral, el alma humana puede ser la forma sustancial de un ser corpóreo, y una sustancia incompleta, pero es que la realidad queerness sustituye un concepto irreal e indeterminado anima mea por una sustancia material completa.37

Las normas del género solo funcionan si se exige la encarnación de los ideales de una tautología, por lo que el ser veritativo posee un refrendo real; otro souvenir concierne a un modo genérico a la cuestión de la vida como especie, donde una mayoría persiste en cuestionar la costumbre y roles de su género y negando toda posibilidad de inversión del mismo. En este sentido, la generación espontánea no niega al ente vivo la capacidad de engendrar otros semejantes a él, pero es reticente con quienes se van desarrollando conforme encuentran circunstancias propicias. Ante todo, el género en cuanto que materia viviente, se halla vivificada en cada caso de un modo peculiar, y esto se explica por el hecho de que la materia prima no excluye la posibilidad de ser determinada por una forma sustancial anímica, si lo interpretamos dentro de la teoría hilemorfista. Quiere decirse que, en un ser viviente y en libertad, prevalece una energía de índole vital con la capacidad de automodificarse. Cabría plantearse que lo queerness adquiriese la vida por el influjo de otro que le dio tal potencia. La evolución y el transformismo sostienen que todas las especies de vivientes proceden, por sinergias, de una o pocas especies iniciales, pero que en la mezcla se desarrolla su existencia polimórfica. Hablamos de un principio biológico básico, lucha por la vida que se extiende hasta los de variación brusca, si vemos a lo queerness como mutación de género.

7. Bioética de género

Se puede sustituir la pregunta: ¿quién eres? por la sugerencia: «dime qué prometes» sin que Pirandello ni Luis Landero caigan en la cuenta, primero, que una ontología inacabada no interesa a nadie y después, que cabe admitir que nuestra condición estriba en una situación, entre lo que fuimos y lo que seremos (Paul Ricreur) La vida cambiante en oposición a la forma estática del hombre pirandelliano es tan esencial como el sentimiento volitivo en oposición a la razón inflexible lo es en el humano unamuniano. Ser y naturaleza entran a formar parte de una dialéctica queerness, después de haber derivado de la propensión del individuo a la totalidad o completud psíquica. Veamos el modo en que el procedimiento hermenéutico recupera la conciencia con la idea ricoeuriana de la ontología quebrada, sabiendo que una pluralidad psíquica no desequilibra cualquier idea de unidad. Para Ricoeur el yo construye el texto que es su vida, mientras que su labilidad consiste en una incoincidencia o desproporción radical consigo mismo. Asistimos cada día, por lo tanto, a la contradicción de que, al buscarse, los personajes escapan de sí mismos y se desdoblan, con la irrecusable obligación de transmutar de nombre.

Mientras que el nacimiento de la moderna biología a finales del siglo XVIII se debatió entre razones poliédricas, en la era cibernética el ser autodiegético dirige su mirada a su propio pasado para construir su presente. En este tramo, el género es una narración de la acción humana como si se tratara de una obra abierta, de cuya simulación tenemos conciencia de que los planos están deslindados.38 Pero el paso decisivo hacia una concepción narrativa de la identidad personal se realiza cuando pasamos de la acción a determinar el «quién de la narración». Pensemos que la construcción del género se hace a través de una mediación, por la cual nos comprendemos a nosotros mismos. El esquema causal aplicado a la identidad de género o personalidad contingente flotan en el aire y se incorpora para saber más de lo que creemos, de lo que somos o seremos. Nos hacen dudar de su unidad sustancial, pero corroboran, en cambio, una identidad narrativa que nos construye. Esto nos permite modificar la esencia misma de la ontología y manifestar una identidad narrativa, acorde con las partes del guion que están siempre a medio hacer.

Para Aristóteles el orden de la naturaleza se funda en la prioridad de la causa formal­final sobre la causa material, la cuestión es donde situamos la condición de género. Es decir, una causa formal es la forma específica del individuo que le diferencia sustancialmente, que le determinará desde una idea genuina a ser lo que necesita expresar en cuerpo y forma. Pero ¿cuál es el soporte de la permanencia de un género propio? La respuesta tiene que ver con la «identidad», con su significado de unicidad, además de manifestarse, a través de valores finalistas, esto es, la asimilación propia de la igualdad, la libertad, la tolerancia y la solidaridad como referentes indiscutibles en el desarrollo de su vida. Una vez que se conocen las zonas sensibles en las que existen mayores desigualdades y discriminaciones de género, permitirá llegar a una adecuada escala de abstracción, nos referimos a esta etapa vital. También cabe preguntarse si los jóvenes han interiorizado o no la ruptura con identidades atadas a los estereotipos y, por lo tanto, adquirido una conceptualización de las identidades como plurales, múltiples, transversales y mutables. Más del 95% de los y las jóvenes entre 15 y 29 años se muestran «muy a favor» o «bastante a favor» de la igualdad de género, pero ahora falta que incluyan a toda personalidad queerness.

Una de las cuestiones básicas para indagar en esta temática es saber cuál es el fin que ha de guiar la conducta humana, o sea, el momento que se deja atrás ese punto de concreción de la personeidad por un “absoluto cobrado” o personalidad. Solo así se apropia de la realidad,39 insertada en una dimensión social que no le imponga ninguna definición de género. Cada persona busca un contenido concreto que dé razón de la fundamentalidad de lo real a la que se encuentra religado, en tanto que, la inteligencia sentiente solo obedece a ciertos estímulos y a su lógica. Entonces, cada sentido de realidad cuenta con un intenso tratamiento desde el punto de vista antropológico. La sexualidad en concreto no es una dimensión esencial de la persona, sino una manifestación sin repercusión en el correcto y pleno desarrollo del ser humano. Desde la bisexualidad la combinación de nuestro código genético y de las hormonas que liberamos y a las que estuvimos expuestos en el útero, francamente, no da lugar a ninguna conclusión. Ahora bien, cuando dicen los neurólogos que el ser humano nace con un cerebro sexualizado que determinará una personalidad masculina o femenina, no lo hacen de manera determinista. Al final se deduce que un condicionamiento viene dado por la naturaleza, en el que se puede estar cómodo o lo contrario, no olvidemos que la praxis estará la respuesta.

Lo que no tiene defensa es que la fuerza física o militarizada dicte ninguna norma racional, y en ese sentido no hay que perder más tiempo en argumentar las desigualdades. No se entiende el pensamiento mal intencionado de seres sectarios cuando afirman que, en el mismo Contrato Social, Rousseau se olvidaba de incluir a cualquier tipo de sensibilidad femenina. Lo que sobran son matices de corte igualitarista, de revolución sexual, de la maternidad, sexo débil o cualquier imagen deteriorada en clave de virilismo. Si fuésemos realmente trasparentes, la denominada “de-construcción” de la sociedad (queerness) se entendería como algo básico y propio de la evolución humana, o sea razonable en todos los planos de nuestra vida, según los nuevos presupuestos éticos. Los ideólogos de género ya han anunciado la eliminación de las clases sexuales y con ello que la clase subyugada se restaure sobre sus propios cuerpos. Nosotros, los adelantados o refractarios vamos más allá de lo teorizante y de la cultura unisex o sexo ecológico, hasta converger con la investigación-acción,40 por medio de la deconstrucción del lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la sexualidad y la educación.

La Física Cuántica ya demuestra que todos creamos el mundo que tenemos, sincronizando el conocimiento intuitivo de la física41 y la construcción de modelos con la adición de ciertas interpretaciones verbales. Pero comencemos con aceptar los conceptos “sensación subjetiva de felicidad” y “vida lograda” en un contexto de escasa resistencia.42 Ya no hay diferencia entre la mascarada y el rol del ser en la sociedad, esto es: su papel o “máscara” social. Hoy todo se diluye entre lo normativo y la innovación de obligado cumplimiento y esto afecta más a una condición de género que a lo sexual. Lo segundo es privado y no exige de argumentos, pero una suerte de “identidad segunda” como rol genérico, cuando menos suscita la reivindicación del poder a través de un conjunto programático extragenético. Reduciendo la metáfora, si no nos gusta nuestro primer sexo o género, disponemos de un segundo cuerpo al que rendir pleitesía mediante la cosificación o identidad autopercibida. Es decir, para que la vida de un ser racional sea lograda, como dice Spaemann, ha de tener algo que ver con la verdad. Esto no significa que la vida de una persona queer se construya sobre una mentira, sino que, de no revelarse biológicamente, sería como aceptar la estulticia de lo “anómalo” o la “reducción de la vida a su desnuda base biológica” (Foucault, 1976) El triunfo de la vida en torno a la naturaleza del bio-poder,43 donde al homo sacer solo le queda una especie de contestación que está por venir.

Los hábitos y las virtudes44 morales no son ni un efecto innato de la naturaleza ni algo contrario a ella, pues la sensación subjetiva de bienestar se reduce a un instante. La razón nos dice que, al entrar en conflicto con el resto de nuestras motivaciones, la autoimposición, tanto de la heteronormatividad como del principio hedonista se enfrentan a nuestra naturaleza y quiebran nuestra unidad interna. Hay que entender que el bien para Aristóteles es lo que todos apetecen (Ética a Nicómaco, 1094a 2-3) y si esto no se manipula, no se refiere al instinto de conservación ni a una emocionalización moderna, sino al control racional y libre de las pulsiones, de corregir a la naturaleza allí donde falla. Cuando esta nos sitúa en un determinado marco espacio-temporal, de autoconciencia, no ha lugar la autoincertidumbre, sino la única objetivación de la propia subjetividad, a través de lo que somos, seamos o no transtemporales. Para Stein, por ejemplo, la sustancia es el “sí mismo” que contiene a la conciencia y se mantiene a través de las variaciones en los actos. La persona es, por tanto, más que la conciencia que tiene de sí misma, lo que imagine incluso de sí. Al final. Esta formulación no sería válida si no hay aceptación del autor, por lo que el principio de autonomía exige sin más dilaciones que de una vez por todas se respete al prójimo y entiendan el significado real de la libertad.

A diferencia de los seres considerados no personales, resulta que somos capaces de autoexpropiarnos y reinterpretarnos creativamente, algo que la naturaleza otorga a quien no se queda ensimismado, pues no vivimos permanentemente dentro de nosotros mismos. Aristóteles define la felicidad humana [Ética a Nicómaco, I, 6, 1098 a 16-18] y para ello, recurre a lo que todos consideran más característico del hombre: su racionalidad. Para nosotros no hay lógica que no acepta nuestra libre elección y eso exige coherencia queerness, que es como diseñar una cultura sin errores. En efecto, somos en cierto modo causa de nuestros hábitos, y por ser como somos nos proponemos un fin determinado45 mediante actuaciones concretas y libres, en las que intervienen tanto la razón como la voluntad, la deliberación y la elección. Del mismo modo es propio del hombre instruido buscar la exactitud en cada género de conocimientos en la medida en que la admite la naturaleza del asunto» [Ética a Nicómaco, I, 1, 1094 b 19-25] Una explicación de la conducta volitiva, donde aparecemos como seres reales, si no coincide con la mirada de los demás es porque somos naturalezas iluminadas, en el sentido que nos permite conducirnos a nosotras mismas y aspirar a un mundo donde por primera vez se apliquen los principios de la Bioética. Concluyendo con una frase, no se trata tanto de diferir, sino más bien de abrazar mi queeridad y explorar mi otro yo.46 Esto es tan sencillo como reflexionar lo que más nos conviene en orden al logro de nuestra vida, de manera que se pueda transitar47 de uno a varios intergéneros, solo si nos sentimos en el deber de aclarar cualquier reduccionismo.

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1 En el prólogo del Tractatus, Wittgenstein da a entender que todo aquello que puede ser dicho, puede decirse con claridad y de lo que no se puede hablar, lo inteligente es callarse.

2 Márquez, 2013: 13

3 Homo sapiens patriarcal: Vivimos en un gran artificio rodeados de falaces engaños para hacernos creer mediante la versión infundada de la biología imperialista, que nacemos conflictivos, con instinto de muerte, como un modo de justificar responsabilizándonos e intentando ocultar que la civilización patriarcal es un culto a la muerte (Fernández Ahumada, 2016)

4 El cuerpo feminal de ocho millones de mujeres sufrió mutilación en Europa en el s. XVI.

5 El feminismo anarco queer embiste contra la sujeción, contra la sumisión de la subjetividad, contra lo que somete a las individualidades incluso a sí mismas.

6 Emic presenta la perspectiva interna de las personas que ya están integradas dentro de la cultura o de la propia sociedad al desglosar la interpretación del significado, con sus reglas y categorías, como el conocimiento sociocultural que rige y es común para ese grupo o sociedad. Make Google view image button visible again: https://goo.gl/DYGbub

7 La clase médica ha presentado las cirugías de reasignación genital como la última fase del proceso transexualizador. Las popularmente conocidas como «operaciones de cambio de sexo» han sido concebidas como el «ritual de agregación» necesario para adquirir legítimamente un nuevo estatus de género.

8 Gender Hurts: a feminist analysis on the politics of transgenderism | Capítulo 2.

9 Kate Bornstein, fuera de la ley de género: sobre hombres, mujeres y el resto de nosotros.

10 La teoría queer es un conjunto de ideas sobre el género y la sexualidad de las personas, que afirma que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales de las personas, son el resultado de una construcción social ficticia y arquetípica y que, por lo tanto, no están esencialmente o biológicamente inscritos en la naturaleza humana

11 Esta modificación conceptual tiene dos consecuencias, una para la concepción ética y otra política, dada la necesidad de construir una alternativa solvente y moderna del contractualismo.

12 Anna Livia ha publicado un trabajo lingüístico (Pronoum Envy) sobre el uso queer del género gramatical.

13 El Manifiesto contra-sexual es una ácida crítica al mundo heterocentrista, puesto que denuncia los mecanismos de poder cultural, social y político que, según su visión han construido los clásicos sexos y los más recientes llamados géneros.

14 Visto como un análisis crítico de la diferencia de género y sexo, producto del contrato social heterocentrado, cuyas performatividades normativas han sido inscritas en los cuerpos como verdades biológicas.

15 Para Beatriz Preciado si se des-naturaliza y desmitifica la noción tradicional de sexo y de género, la contra-sexualidad tiene por objeto...las relaciones de sexo y de género que se establecen entre el cuerpo y la máquina... “Comprender el sexo y el género al modo de tecnologías permite zanjar la falsa contradicción entre esencialismo y constructivismo”.

16 Como no existe una categoría en la que me dejen vivir tranquilx al medio, sin imposiciones de género, yo me la invento y desde ahí agarro fuerza. Prefiero seguir siendo la rara, el raro, le rare, salirme, huir (Memorias fuera del género. Cuerpos, placeres y políticas para narrarse Trans) Tesina.

17 La memoria activista para hacer un cambio de cristal en la forma de ver y de narrar una experiencia propia, véase “Transhumantes” (2011) porque somos lo que identifiquemos de nosotrxs mismxs, y le hagamos saber a lxs otrxs que somos,

18 La máxima queerness realiza un giro excéntrico en su posición con respecto a las relaciones sociales, como categoría de análisis a partir de sí misma, discontinua y evasiva.

19 ste juego con el lenguaje es característico de los movimientos de la modernidad, especialmente del surrealismo y el cubismo y es, intrínsecamente un estilo literario fuera de las normas tradicionales, una expresión queer (Alvar 221)

20 Áreas consideradas: 1) las influencias durante el proceso de producción de los textos; 2) las lecturas culturales históricamente específicas y los usos de los textos por aquellos que se autodefinen como gays, lesbianas, bisexuales, queers; y 3) la adopción de posiciones de recepción que de alguna manera pueden ser consideradas como queer, sin importar la identificación sexual y de género declarada por el individuo.

21 Uno de los aportes más interesante de Wen Liu (2017) es ubicar el vivirse desde los movimientos LGBTQ desde la categoría de afectividad.

22 Aceptar la diferencia significa hacerse cargo de una limitación constitutiva de la identidad. «Yo no soy tú, hombre, yo no soy todo y, en este sentido, no represento una unidad del género humano.

23 El individuo concreto es lo que verdaderamente existe in rerum natura para los escolásticos.

24 Cf. Metafísica, VII, 3, 1028 b 33

25 Metafísica. XII, 9, 1074 b 38.

26 Aristóteles usó el término lógica en un sentido general y reservó el de Analítica para referirse a un saber en cierta medida previo, propedéutico [Metafísica, IV, 3, 1005 b 3]

27 Sabemos que la turbulencia es un fenómeno altamente estructurado, y que la transición de una identidad de género representa a todas luces un salto cualitativo mayor, pues tras la inestabilidad psicológica al no aceptar el género biológico se transforma en otro estado de conciencia queerness más elevado y humano.

28 Lo que define el cambio sustancial, la generación de una nueva sustancia, es la forma Qiopcpf]) que adquiere una vez terminado el proceso generativo; la forma es lo que define a cada sustancia en cuanto a su naturaleza [Física, II, 1; Metafísica, VII, 7-9]

29 Sin embargo, a diferencia de lo que afirmaba Zenón en su defensa del ser-uno de Parménides, o posteriormente la doctrina atomista, lo continuo no debe entenderse como el compuesto de partes indivisibles, o la agregación de puntos aislados. Tanto en el espacio como en el movimiento y el tiempo no hay lapsos de vacío, sino que cada lugar, movimiento e instante está siempre en continuidad con el anterior y con el sucesivo. No hay, por tanto, magnitudes mínimas indivisibles —átomos— ni de espacio, ni de movimiento ni de tiempo.

30 https://e-revistas.uc3m.es/index.php/CK/article/viewFile/1364/566

31 Dice Protágoras, que la materia es fluyente, pero que mientras ella fluye, se originan de continuo lo que son aditamentos que sustituyen las pérdidas; y que las aistheseis se transmutan y se transforman de acuerdo con la edad y otras condiciones del cuerpo.

32 Hablamos de cambio cualitativo cuando una cosa se transforma en otra que es esencialmente distinta. Según la ley de transición de la cantidad a la cualidad, el aumento o disminución de la cantidad de materia influye en la transformación de una cosa en otra distinta, ya que el cambio de cualidad supone una modificación radical de la cosa, una revolución. Con esta ley se explica el desarrollo de los seres y los fenómenos naturales, sociales, etc.

33 Último plano ontológico, la materia y la potencia prestan al ente perfecto su relieve.

34 Este argumento, que presenta diversas variantes, según las posiciones peculiares de sus respectivos partidarios, desconoce u olvida que la permanencia de nuestro ser no es contradictoria con el dinamismo de este.

35 Tal problema es precisamente lo que en el círculo de los pensadores cartesianos tendrá que debatirse como la cuestión de la "comunicación" de ambas sustancias: la pensante y la extensa.

36 De esta interpretación añadir únicamente que la "materia prima" de todo cuerpo humano, como, en general, la de todo ser vivo no permanece enteramente idéntica en ninguno de ellos, pues se renueva en virtud de la asimilación y desasimilación.

37 La sustancia específicamente completa (ratione speciei) o sustancia completa únicamente en el sentido de la subsistencia (ratione subsistentiae)

38 Los personajes transitan el itinerario de Sísifo que incluye, en principio, una verdad que sofoca; luego, una mentira que ilusiona y sofoca y finalmente, un regreso a una verdad que puede sofocar o ilusionar.

39 Zubiri llama “religación” a este versión constitutiva y constituyente de la persona a la realidad, por un lado, le otorga una serie de posibilidades, reales porque de la realidad vienen dadas, y, por otro, también le confiere el poder de apropiárselas, para hacer de este modo su personalidad.

40 Para Vélez (2017) la “experiencia vivida” resulta fundamental para construir el conocimiento, pues no hay investigaciones “allá”, sino existencias humanas que tienen problemáticas y, con estas, necesidades de transformación. Otro punto convergente se remite a la manipulación de la realidad. Ambos ámbitos se asemejan en el carácter influenciado de lo real: el “ser en sí” escapa inexorablemente.

41 Hay al menos tres modos de comprender la física: mediante los procesos sensoriomotores inconscientes, mediante la representación mental y mediante el razonamiento lógico-matemático.

42 La propia palabra “persona”, como concepto, remite a una manifestación social, legal y cultural antes que al sustrato biológico sobre el que se sustenta.

43 El poder establece una relación negativa con la libertad (a la que reprime) El poder esencialmente dicta leyes. La forma pura del poder se encuentra por ello en la función del legislador.

44 Aristóteles distingue dentro del alma sensitiva las pasiones (ná0n), que son movimientos transitorios de la afectividad; las potencias (Suvá^eiq), raíz activa de los actos humanos, y las disposiciones adquiridas o hábitos (e^eiq), cualidades estables que otorgan al sujeto una facilidad para realizar ciertos actos.

45 [Ética a Nicómaco, III, 7, 1114 b 16-25]

46 Ben Barres, el científico transexual que revolucionó la neurociencia gracias a sus estudios de la glía.

47 Spaemann, R. Lo natural y lo racional, op.cit., 86 y 119.

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Detalles

Título
Filociencia Queerness
Subtítulo
¿Qué puede decir la ciencia sobre aquellas particularidades del "ser queerness", no siendo imprescindible la ubicación fiscal en la cultura de masas?
Autores
Año
2020
Páginas
23
No. de catálogo
V539740
ISBN (Libro)
9783346154811
Idioma
Español
Etiqueta
filociencia, queerness
Citar trabajo
Bellas artes y Psicología Michaelle de fran Martínez (Autor)Myshell Manflorita i Roses (Autor)Frances Martínez Pintor (Autor), 2020, Filociencia Queerness, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/539740

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Título: Filociencia Queerness



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