El español hablado en Honduras

Análisis morfosintáctico de los diálogos en la novela "Cipotes" de Ramón Amaya Amador


Tesis (Bachelor), 2020

34 Páginas, Calificación: 1


Extracto

Índice

1. Introducción

2. Marco teórico

3. Metodología

4. La morfosintaxis hondureña
4.1. Datos generales
4.2. Datos lingüísticos
4.3. Fórmulas de tratamiento – voseo
4.3.1. La evolución de un fenómeno panrománico
4.3.2. Tipos de voseo
4.3.3. El voseo hondureño
4.3.4. El voseo en los diálogos de la novela Cipotes
4.4. Otros fenómenos morfosintácticos del hondureño
4.4.1. Los tiempos
4.4.2. Otros rasgos morfosintácticos característicos

5. Conclusiones

6. Bibliografía

1. Introducción

Resultan muy escasos los estudios lingüísticos del español de América Central. Dentro de ellos, el campo de la morfosintaxis parece ser un ámbito tratado con negligencia. Dentro del Istmo Centroamericano, Honduras parece ser la “cenicienta” entre los países analizados lingüísticamente, y con respecto a los temas estudiados, el nivel morfosintáctico parece ser el más olvidado. La motivación de hacer precisamente un análisis morfosintáctico de los diálogos de una novela hondureña y, con eso, la inspiración al tema de este trabajo, surgen a partir de las primeras observaciones morfosintácticas del hondureño hablado realizadas por el lingüista Henri Van Wijk1 y la novela Cipotes de Ramón Amaya Amador2 que proceden precisamente de la misma época y del mismo lugar, en concreto de la capital hondureña en los años sesenta del siglo pasado. Aunque estos dos documentos–el uno científicamente dudoso y poco fiable, el otro ficticio– puedan ser evaluados como fuentes controvertidas, sí que han sido el punto de partida para este trabajo, que será un estudio morfosintáctico del hondureño hablado.

En primer capítulo se presentará el marco teórico sobre el estado de investigación en el ámbito de la morfosintaxis hondureña en general. Además, será considerado el hecho de que el “corpus”, en el cual se basa este estudio, sea ficticio. Por consiguiente, es imprescindible una discusión del término ‘oralidad fingida’ y el modelo de la ‘oralidad concepcional’ de Koch y Oesterreicher y otros aspectos al respecto. A posteriori, será brevemente esbozada la metodología aplicada en este trabajo. La parte principal, con algunos datos preliminares introductorios, tanto geográficos como lingüísticos, se dedicará primeramente a la presentación de los rasgos más característicos de la morfosintaxis del español hondureño, enfocando en las formas de tratamiento, especialmente en el voseo, su evolución, y otros fenómenos morfosintácticos que merecen ser tratados. Lo presentado será ilustrado en un capitulo especial con ejemplos concretos de los diálogos de la novela mencionada. Estos ejemplos – aunque ficticios – serán comentados y evaluados con respecto a los resultados lingüísticos “reales”, y, aunque carezcan de valor científico, ojalá contribuyan a prestar a este trabajo un toque más vivo e ilustrado. Al final, se resumirán y se evaluarán los resultados del análisis en un capitulo concreto.

2. Marco teórico

Este trabajo se basa, por un lado, en los estudios de la lingüística en el ámbito de la morfosintaxis, los cuales – como hemos mencionado inicialmente – no abundan en el campo del español hondureño. En Honduras, como es habitual en otros países del Istmo Centroamericano, tampoco se cuenta con trabajos sistemáticos que tengan que ver con este nivel de la lengua. De un total de 208 obras escritas sobre el tema hasta el año 2000, únicamente 57 (el 17,4% del total) se relacionan con temas morfosintácticos (cf. Quesada Pacheco 2010: 14). Parece haber cierto desinterés en este ámbito de la lengua, que, según el lingüista Miguel Ángel Quesada Pacheco, entre otros, se debe a la raquítica economía de la mayor parte de los países centroamericanos y la actitud “prescriptivista” y normativista ante la enseñanza superior en muchas universidades centroamericanas (cf. Quesada Pacheco 2013: 14).

Los estudios serios y científicos sobre la morfosintaxis del español centroamericano–cuyos temas favoritos parecen ser la morfología derivativa y las formas de tratamiento–se inician a mediados del siglo XX (cf. Quesada Pacheco 2013: 15). Sin embargo, el gran vacío en el conocimiento general que sigue reinando en estos campos lingüísticos no empezará a llenarse hasta el comienzo del siglo XXI. Entre los pocos estudios recientes, realizados en el ámbito morfosintáctico del español hondureño, destaca Ramón A. Hernández Torres, quien, por su parte, hace referencia a los susodichos trabajos de Henri Van Wijk, que se remontan hasta los años sesenta del siglo pasado (cf. Hernández Torres 2013: 191). También el lingüista hondureño Atanasio Herranz menciona el trabajo de H. L. Van Wijk en su artículo “El Español de Honduras a través de su bibliografía” del año 1990, como “estudio morfosintáctico más completo hasta la fecha del habla hondureña” (Herranz 1990: 29). Asombra el hecho de que el trabajo de Van Wijk, quien en su artículo ya mencionado “Algunos aspectos morfológicos y sintácticos del habla hondureña” recogió datos en la capital hondureña Tegucigalpa y “otras localidades de la República”– sin especificarlas – en los meses de septiembre y octubre del 1961 (cf. Herranz 1990: 29), haya sido la única instancia y base de referencia en el campo a través de tantas décadas. M. Beatriz Fontanella disminuye de manera significante el valor de esta obra, diciendo que “Van Wijk se haya basado no sólo en la observación del habla coloquial, sino también en obras literarias, sin precisar en cada caso si los ejemplos son orales o literarios.” (Fontanella de Weinberg 1976: 97). Fuentes más fiables son los amplios estudios de Norma Carricaburro, cuyo análisis profundo de las fórmulas de tratamiento con enfoque en el voseo, su evolución y sus paradigmas, servirán de referencia esencial en este trabajo, aunque su aporte específico sobre Honduras es limitado.

Por el otro lado, es imprescindible discutir en este momento el problema de la ‘oralidad fingida’, por el mero hecho de que este trabajo no se base en un corpus lingüístico en sentido clásico, sino en los diálogos de una ópera de ficción. Ya en el año 1967 Michael Gregory describió la naturaleza de un dialogo en una novela con la etiqueta de “written to be read as if heard.” (Gregory 1967: 193). Paul Goetsch creó el término de la ‘oralidad fingida’, que significa una forma discursiva especial y representa ‘lo hablado’ de protagonistas en novelas, narraciones, obras de teatro, cómic, etc… (cf. Goetsch 1985: 202). Goetsch subraya la naturaleza fingida de la oralidad en textos escritos y el hecho de que sea un componente del estilo escrito y con frecuencia también de la consciente estrategia del autor correspondiente (cf. Goetsch 1985: 202). Por consiguiente, hay que tener en cuenta que los diálogos de la novela Cipotes que serán analizados en el trabajo presente nunca serán un reflejo exacto de una oralidad real, sino es el autor – aquí Ramón Amaya Amador – quien sigue una tradición de crear o evocar ‘oralidad’, aportando su propia idea y percepción individual de ‘oralidad’, como, por ejemplo, en el momento de emplear o el tuteo, ustedeo o voseo (cf. Sinner 2014: 228). Dependiendo del estilo o de la tradición literaria del autor, los diálogos o monólogos fingidos sirven a la evocación de dialectos, etnolectos, sociolectos o ciertos acentos, con el fin de llegar a una ilustración realista de un escenario ficticio de una narración o hacer posible el retrato de diálogos realísticos (cf. Cadera 2012: 290).

En el modelo de Peter Koch y Wulf Österreicher, la ‘oralidad fingida’ es fácil de describir a través del término de la ‘oralidad concepcional’, haciendo referencia a la concepción subyacente a un enunciado, independiente del tipo del medio de comunicación (es decir su realización gráfica o fónica).3 Koch y Oesterreicher destacan el hecho de que la dicotomía medial esté cruzada constantemente por la gradualidad entre comunicación de inmediatez y comunicación de distancia, de ahí que ningún fenómeno pueda considerarse exclusivamente oral o escrito. Prescindimos en este marco limitado de una presentación detallada del bien conocido modelo de los dos romanistas alemanes y enfocamos en lo que importa en este contexto: los diálogos de la novela Cipotes, aunque aparecen en medio gráfico, se considerarán en el estudio presente según el modelo de Koch y Oesterreicher como fenómenos lingüísticos cerca del polo de la comunicación de inmediatez, que presentan los característicos parámetros de ‘privacidad de la comunicación’, ‘conocimiento mutuo de los interlocutores y saber compartido’, ‘participación emocional’, ‘integración del discurso en el contexto situativo y accional’, ‘tipo de referencialización, ‘posición local y distancia temporal de los interlocutores’, ‘cooperación’, dialoguicidad’, ‘espontaneidad’, ‘fijación y determinación del tema’, etc. (cf. Oesterreicher 1985: 318-319). En el espacio variacional de una lengua histórica el énfasis en el aspecto de la concepción es imprescindible. (cf. Koch & Oesterreicher 1990: 14). Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en el momento de hacer un trabajo como el presente, que nunca podemos captar directamente la manifestación del lenguaje hablado auténtico en un análisis de una comunicación escrita.4 Hay que contentarse, pues, necesariamente con evidencias más o menos indirectas (cf. Oesterreicher 1996: 323).

3. Metodología

El objetivo de esta investigación, como ya hemos mentado anteriormente, es el análisis morfosintáctico de los diálogos de la novela Cipotes del autor hondureño Ramón Amaya Amador, y, como nos basamos en fuentes literarias, ficticias, la aproximación metodológica al tema no puede ser otra que cualitativa. Los resultados del análisis serán representativos de una tendencia y darán nada más que una idea de los rasgos morfosintácticos del español hablado en Honduras, sin valor global.

En un primer paso, se identificarán todas las formas de tratamiento realizadas en los diálogos de la novela, tanto sus formas verbales, como su aparición pronominal. Se enfocará de manera detallada en la identificación de las formas del voseo y se intentará una categorización según los criterios de Carricaburro y Noll, haciendo una comparación con los resultados de las observaciones de Van Wijk de los años 60 del siglo pasado. Las preguntas concretas serán: ¿Qué tipo de voseo aparece? ¿Aparece en forma homogénea? ¿Cuáles son las características del paradigma voseante tanto verbal como pronominal en el español hondureño de los diálogos? ¿Cómo se presenta la morfología del voseo en sus formas especiales (imperativo, presente de subjuntivo, indefinido, futuro)? ¿Cómo se emplean las formas de tratamiento en relaciones familiares concretas entre los protagonistas de la novela?5 A continuación, se evaluarán los resultados con respecto a los estudios más recientes de Hernández Torres. Los ejemplos concretos de la novela ilustrarán la investigación.

El mismo método será aplicado tanto en el ámbito del empleo de los tiempos en los diálogos de Cipotes (pretérito, futuro, pluscuamperfecto, el imperfecto de subjuntivo y periodo condicional), como respecto a la aparición de otros rasgos morfosintácticos característicos (diminutivo, verbos transitivos en forma reflexiva, leísmo/loísmo, queísmo/dequeísmo, acá/allá y artículo definido). Se sondearán los tiempos empleados en los diálogos, se analizarán en su contexto concreto y se comparará su empleo con los resultados de Noll y Hernández Torres y las observaciones de Van Wijk, añadiendo directamente ejemplos representativos de la novela. El mismo procedimiento se realizará con los demás fenómenos morfosintácticos mencionados anteriormente. Los resultados del análisis serán resumidos y comentados el capítulo final.

4. La morfosintaxis hondureña

4.1. Datos generales

Honduras es un pequeño país situado en el centro del Istmo Centroamericano con una superficie de 112 486 km2 dividido en 18 departamentos y 298 municipios. Al norte, posee una larga costa con el mar Caribe, al sur, el Golfo de Fonseca en el Océano Pacífico, al oeste, tiene fronteras con Guatemala y El Salvador y al este, con Nicaragua. En 2018 el numero de la población hondureña, la mayor parte mestiza,6 superó los 9.5 millones7. La capital y centro burocrático es Tegucigalpa, ciudad fundada en 1578, que hoy – fusionada con su ciudad gemela de Comayagüela y con el nombre M.D.C. (Municipio Distrito Central) – cuenta con más de un millón y medio de habitantes.8 Según Herranz, aún en los años 90 del siglo pasado el 60% de la población hondureña era campesina y vivía en pueblos, aldeas y caseríos con un alto grado de dispersión.9 Las cifras actuales de las Naciones Unidas ponen de manifiesto el bajísimo nivel y la malísima calidad de vida10 que sufre hoy en día la población de la República de Honduras.

4.2. Datos lingüísticos

La única lengua oficial de Honduras es el español, aunque, desde 1994 el Estado reconoce en leyes y decretos de educación la pluralidad lingüístico-plural de la República (Acuerdo Presidencial 0719-EP-94), así como el derecho de los grupos étnicos de recibir una educación primaria en su lengua materna y en español como segunda lengua (cf. Herranz 1996: 1). El 96,8% de la población tiene como lengua materna el español (cf. Herranz 1996: 245-250) y sólo el 3,12% tiene como lengua materna otra que no es español.11 De ellos, el 90% tienen como segunda lengua el español (cf. Herranz 1996: 1).

Punto de salida para la colonización de Honduras y, con eso, para la difusión y formación del español hondureño fue el desembarco de Colón en la Isla caribeña Guanaja en 1502. A la llegada de los españoles, Honduras estaba poblado por varios grupos étnicos de clara procedencia mesoamericana,12 un gran numero de pequeños cacicazgos y su resistencia hizo que la colonización para el centro, sur y occidente de Honduras se prolongara hasta finales de 1526. La colonización de estas áreas estaba concluida en sus aspectos fundamentales en 1550. El factor principal en el desarrollo del español en América en sus dialectos diferenciados según Canfield es el distinto grado de acceso que las distintas provincias tuvieron entre 1500 y 1800 a los cambios lingüísticos que estaban produciéndose en el español del sur de la Península (cf. Canfield 1981: 2). Mientras Canfield propone el año 1650 como fecha de conformación de las variaciones dialectales del español de la región de Centroamérica (cf. Canfield 1981: 9), Herranz insiste en que la variación dialectal hondureña se había desarrollado ya alrededor del 1575 (cf. Herranz 1996: 2). En cualquier caso, el habla hondureña, a parte de las características generales que comparte con el español de todos los países latinoamericanos, como el “seseo”, que, por cierto, es “el único rasgo (fonético) panamericano” (Noll 2014: 27) presenta hoy en día características muy individuales e inconfundibles a todos niveles lingüísticos; en lo siguiente, se sondearán sus particularidades morfosintácticas.

4.3. Fórmulas de tratamiento – voseo

El fenómeno morfosintáctico más característico del español hondureño – y del español latinoamericano en general – es el voseo. Se entiende por voseo el uso del pronombre y/o las formas verbales de segunda persona plural con valor del singular (cf. Carricaburro 1997: 11) que, no siendo una realidad panamericana como el seseo mencionado arriba, se limita a dos regiones de América latina: una es la región de La Plata (Argentina, Uruguay, Paraguay) con partes de Chile, Bolivia y Perú en distintas dimensiones; la otra es la región de Centroamérica entre Guatemala y Costa Rica.13

4.3.1. La evolución de un fenómeno panrománico

Teniendo en cuenta sus aspectos diacrónicos, el voseo, aunque no puede ser considerado un fenómeno panamericano, sí que es una realidad panrománica, que surgió en el siglo IV, como fórmula de tratamiento al emperador romano (cf. Carricaburro 1997: 11) y sobrevivió en España como una fórmula mayestática, fenómeno que se puede comprobar ya en la época del Cantar de mío Cid (aprox.1140-1180) (cf. Noll 2014: 108). Gradualmente el vos iba perdiendo formalidad y pasó al uso con valor del tú,14 siendo reemplazado en su uso formal por vuestra merced, que aparece en 1641 la primera vez en su forma abreviada: usted (cf. Noll 2014: 108). Norma Carricaburro resume la evolución ulterior del vos de la manera siguiente:

Con la introducción de esta fórmula (vuestra merced / usted, N.d.A.), en la península se restablece para el tú el valor de la confianza y el vos (transformado en vos-otros, para dar mejor la idea de pluralidad) se reinstaura como segunda persona del plural, aunque limitada a la confianza, en tanto que el vuestras mercedes > … > ustedes, cubrirá la segunda persona del plural de respeto. Estas modificaciones producidas en el español de Europa no llegaron a toda América. Mientras que el tuteo tuvo dos fuentes irradiantes, una en México y otra en Perú, en el resto de América, llamada la América voseante, se siguió utilizando el vos para la segunda persona del singular y el ustedes, cubrió las dos formas de tratamiento del plural, la de confianza y la de respeto. Este fenómeno de extensión del ustedes es común con la América no voseante y con Andalucía. (Carricaburro 1997: 11-12)

Volker Noll, en cambio, esboza la evolución de la América voseante desde otra perspectiva y habla de la “pérdida del vos” en las zonas latinoamericanas, entonces más ligadas a la Corona española, como el Caribe, México y Peru, que lingüísticamente hoy en día son consideradas zonas de tuteo (cf. Noll 2014: 108).

4.3.2. Tipos de voseo

Según su uso regional, se pueden distinguir tres distintos tipos de voseo en la América voseante:

1. El voseo pronominal-verbal (voseo auténtico)
2. El voseo pronominal (voseo mixto-pronominal)
3. El voseo verbal (voseo mixto-verbal) (cf. Noll 2014: 40).

Según su morfología verbal, también se distinguen tres tipos de voseo:

1. El voseo diptongado (vos tenéis)
2. El voseo monoptongado en la vocal más cerrada (vos tenís)
3. El voseo monoptongado en la vocal más abierta (vos tenés) (cf. Carricaburro 1997: 17).

Veremos más tarde, si esta teoría es aplicable a las formas que aparecen en los diálogos de la novela Cipotes (véase cáp. 3.1.4.). Pero antes entraremos con más detalle en las características del paradigma voseante tanto verbal como pronominal, ya que en ambos se presentan formas especiales.

El paradigma pronominal voseante es fijo para toda América (así que lo siguiente claramente vale también para el voseo hondureño); su uniformidad va desde México a Argentina,15 su manifestación morfológica, en cambio, es híbrida. Carricaburro presenta el siguiente modelo del paradigma pronominal del voseo, válido para toda la América voseante:

Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten

(cf. Carricaburro 1997: 13)

Sintagmáticamente se une el pronombre de sujeto vos con el pronombre de objeto te y vos, con te en su función de pronombre átono (vos te lavas), mientras después de preposiciones generalmente aparece el vos, en lugar de ti (me voy a encontrar con vos). Sin embargo, aparecen también formas como contigo o a ti o para ti (cf. Noll 2014: 41). Veremos más tarde cómo se presenta el paradigma pronominal hondureño en concreto en los ejemplos de la novela Cipotes (véase cáp. 3.1.4.).

El paradigma verbal voseante es también mixto, pero no es uniforme para toda América (cf. Carricaburro 1997: 15). Requieren una consideración especial las formas de imperativo, de presente de subjuntivo, de indefinido y de futuro, que, según las zonas, no corresponden a las formas voseantes, como detallan Carricaburro y Noll:

- el imperativo: se pierde la desinencia etimológica -d y termina en vocal tónica (tomá, comé, vení) (cf. Carricaburro 1997: 14).
- el presente de subjuntivo: en - és, - ás, (vos hablés, vos tengás, vos salgás), aunque Noll observa que estas formas de voseo especiales del presente de subjuntivo no se aplican por regla general y se evitan en el español escrito (cf. Noll 2014: 41).
- el indefinido: se conserva en muchos países hispanoamericanos la forma voseante en -stes, procedente de la latina -stis (tomastes, comistes, fuistes) (Carricaburro 1997: 17); en cambio, Noll, considera este fenómeno, que según su opinión aparece solamente de forma esporádica, una analogía a la norma existente de -s final de la segunda persona singular, y no una derivación del voseo (cf. Noll 2014: 41).
- en el futuro voseante americano coexisten cuatro formas regionales (cf. Carricaburro 1997: 18): tomarás (La Plata) , tomarés (Guatemala) , tomarís (Chile) y tomaréis (Bolivia, Altiplano) (cf. Noll 2014: 41). Además, hay una fuerte tendencia a cambiar las formas del futuro sintético, por formas perifrásticas del tipo voy a ir, que es lo general en la lengua hablada (cf. Carricaburro 1997: 18).

[...]


1 El artículo de Henri Van Wijk “Algunos aspectos morfológicos y sintácticos del habla hondureña” se publicó por primera vez en el Boletín de Filología, Instituto de Filología de la Universidad de Chile, Santiago, 20 (1969).

2 La novela Cipotes fue elaborada por el autor en el corto período en Honduras (en 1956-1959) y defintivamente escrita en el exilio de Praga durante el año 1963 (cf. Amaya Amador 1994: 9).

3 Koch y Oesterreicher añaden una cuarta dimensión al clásico modelo de Coseriu, distinguiendo entre la dicotomía de la relación entre medio gráfico y fónico, y el continuo con los dos polos extremos denominados inmediatez y distancia comunicativa, lo que posibilita varias graduaciones (cf. Koch & Oesterreicher 1985: 17).

4 Oesterreicher llega tan lejos a opinar que esto sea válido incluso para las transcripciones de un diálogo o de una narración hechas por lingüístas (cf. Oesterreicher 1996: 323).

5 En este trabajo nos limitaremos a las siguientes relaciones: entre hermanos/de padres a hijos/de hijos a padres.

6 El porcentaje del año 2001 es: 90% mestizos, 7% indios, 1% africanos y 1% blancos (cf. Noll 2014: 5).

7 Núm. cit. en: https://datosmacro.expansion.com/demografia/poblacion/honduras

8 Núm. cit. en: https://es.wikipedia.org/wiki/Distrito_Central_(Honduras)

9 Herranz, Atanasio en: https://cvc.cervantes.es/obref/congresos/valladolid/ponencias/unidad_diversidad_del_espanol/2_el_espanol_de_america/herranz_a.htm

10 El PIB/cápita en 2018 fue de 2117€ (con eso Honduras se encuentra en la parte final de la tabla que abarca 196 países) núm. cit. en: https://datosmacro.expansion.com/paises/honduras

11 Estas otras lenguas son: lenguas indígenas (el garífuna/arawak, el misquito); el criollo-inglés en la Costa del Caribe, el inglés en las Islas de la Bahía (cf. Noll 2014: 5).

12 Grupos como los maya-chortíes, asentamientos nahuas prehispánicos (cf. Herranz 1996: 1), los jicaques o tolupanes y grupos de procedencia chibcha como los sumus-tawahaks, los pech o payas y los lencas (cf. Newson 1992: 116-118).

13 En las regiones americanas de tuteo, que son las Antillas, México, la Costa Caribeña de Colombia, Venezuela y Perú, se encuentran también algunas zonas de voseo (México: Chiapas; Venezuela: región andina en el oeste, región de Maracaibo; Perú: partes de la costa del norte, altiplano del sur) (cf. Noll 2014: 40).

14 En la época del descubrimiento y conquista de América, se otorgaba al vos en la península el valor del tú. La segunda persona del singular era el tratamiento que se daba a los inferiores o entre iguales cuando había máxima intimidad (cf. Lapesa 1980: 391-392).

15 María B. Fontanella de Weinberg intentó por primera vez una justificación de su uniformidad en 1977 (cf. Carricaburro 1997: 13).

Final del extracto de 34 páginas

Detalles

Título
El español hablado en Honduras
Subtítulo
Análisis morfosintáctico de los diálogos en la novela "Cipotes" de Ramón Amaya Amador
Universidad
University of Innsbruck  (Romanistik)
Calificación
1
Autor
Año
2020
Páginas
34
No. de catálogo
V704170
ISBN (Ebook)
9783346187475
ISBN (Libro)
9783346187482
Idioma
Español
Etiqueta
Linguistik Honduras Morphosyntax
Citar trabajo
BA of Arts Andrea Linder (Autor), 2020, El español hablado en Honduras, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/704170

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