La imposición de valores materialistas en diferentes ámbitos en Gertrudis Gómez de Avellaneda’s "Sab"


Trabajo Escrito, 2007

32 Páginas, Calificación: A-


Extracto

Contenido

1. Introducción

2. Los personajes
2.1. Carlota de B...
2.2. Enrique Otway
2.3. Los padres

3. Diferentes concepciones: regalos versus mercancía

4. La explotación

5. La naturaleza

6. El amor

7. La advertencia inaudita

8. Conclusión

9. Bibliografía

1. Introducción

Cuando en 1841 Gertrudis Gómez de Avellaneda publicó su novela Sab, el libro fue prohibido en Cuba. Hasta más de 100 años después el mundo literario empezó a interesarse por la obra narrativa de Avellaneda y reconoció el verdadero valor literario de esta novela que también da voz a lo subalterno.

En la literatura secundaria es considerada como la primera novela antiesclavista de Cuba y hoy en día muchos críticos se concentran en el tema de la opresión de las mujeres y la condena de la institución del matrimonio.

En su ensayo “Stranger in a Strange Land: The Discourse of Alienation in Gómez de Avellaneda’s Abolitionist Novel Sab” Stacey Schlau también indica la situación desesperada de Carlota, la protagonista de Sab, en un matrimonio como un “lazo indisoluble” (Schlau, 496). Carlota está “chained […] to her master Enrique, even lacking power to dispose of her money as she wishes” (Schlau, 496). Schlau ve la causa de esta dependencia en la educación femenina, que subraya sobre todo el sentimiento y la subordinación al gusto del hombre, tal como en las estructuras patriarcas de la sociedad, en las que según Susan Kirkpatrick las mujeres sólo pueden tener “experiences of powerlessness” (Kirkpatrick, 20). Schlau cita a Harter, quien dice que “social norm prevents happiness, and the ideal and the real are in constant conflict” (Harter, 121). El matrimonio de Carlota es un buen ejemplo, porque después de casarse con Enrique Carlota nunca puede estar tan feliz como antes. Kirkpatrick sujeta que “[…] instead of demonstrating that women’s true happiness is found in their socially assigned role, Sab exposes that belief as an illusion.” (Kirkpatrick, 22f). Incluso en Sab la situación de las mujeres es descrita como peor que la de los esclavos lo cual se puede ver en la última carta de Sab:

¡Oh!, ¡las mujeres! ¡Pobres y ciegas víctimas! Como los esclavos, ellas arrastran pacientemente su cadena y bajan la cabeza bajo el yugo de las leyes humanas. Sin otra guía que su corazón ignorante y crédulo eligen un dueño para toda la vida. El esclavo, al menos, puede cambiar de amo, puede esperar que juntando oro comprará algún día su libertad: pero la mujer, cuando levanta sus manos enflaquecidas y su frente ultrajada, para pedir libertad, oye al monstruo de voz sepulcral que le grita: “En la tumba.” (Sab, 270f)

Muchos críticos han descrito esta opresión de Carlota como la única razón de su infelicidad después de la boda. Sin embargo, yo creo que en este “anti-marriage plot” (Charnon-Deutsch, 126) existen muchos más conceptos diferentes entre Enrique y Carlota que no hacen posible que ambos sean felices en su matrimonio. Tienen diferentes sentimientos amorosos, distintas relaciones con la naturaleza que dificultan la búsqueda de un espacio común, y además se puede describir la conducta de Enrique con Carlota como una explotación. No basta con la incompatibilidad de sus pensamientos, ya que siempre uno de los dos quiere imponer los valores de su ideología al otro. Ni siquiera se puede llegar a un estado de la armonía doméstica cuando hacen grandes sacrificios personales.

Voy a empezar este ensayo con una breve introducción y análisis de los personajes Enrique y Carlota, que tienen muchas diferentes e interesantes facetas de sus caracteres que contribuyen a la imposibilidad de un matrimonio feliz entre ellos. Primeramente, para entender como era su educación es necesario observar con más profundidad a sus padres, Jorge Otway y don Carlos. Ambas familias tienen diferentes concepciones de las relaciones: para la familia de B… los regalos son muy importantes y para los Otway las mercancías son lo más esencial. Hablando de las mercancías, en segundo lugar, debemos analizar mejor el sistema ecológico de los Otway, que intentan imponer a los de B…, también con una vista histórica de las relaciones entre los dos países que simbolizan las dos familias, Inglaterra y Cuba. Se puede ver una relación de explotación tanto entre los Otway y la familia de B… como entre Inglaterra y Cuba. Enrique también quiere explotar la naturaleza, aunque ésta represente para Carlota una parte indispensable de su vida y por eso tampoco pueden encontrar un espacio común porque tienen diferentes concepciones de la naturaleza. Ni siquiera pueden existir juntos en los espacios reales, y tampoco pueden encontrar una concordancia espiritual. En tercer lugar, señalaremos que el amor también tiene un papel muy importante entre los dos que tenemos que describir. Es el único ámbito en que Carlota tiene un concepto más complejo e intenta imponer sus ideas a su amante Enrique, pero el sentimiento más fuerte que él puede sentir es la codicia. Finalmente observaremos como durante toda la obra hay advertencias que Enrique y Carlota son demasiado diferentes y un matrimonio no puede hacer a Carlota feliz.

2. Los personajes

Para entender mejor los conceptos que representan y las relaciones que tienen Carlota y Enrique, es necesario analizar y ver más profundamente quiénes son los dos.

2.1 Carlota de B…

Carlota tiene 17 años y es la hija de un terrateniente criollo de Cuba. Desde la primera vez que lo vio está completamente perdida en su amor por Enrique, su primer admirador y luego marido. Es descrita como “viva, ingenua e impresionable” (Sab, 116) con “un no sé qué de angélico” (Sab, 115). El poema de Gallego al principio del segundo capitulo funciona también como una descripción de ella:

[…]

diré su bondad sencilla,

y el carmín de su mejilla

como su inocencia puro.

(Sab, 113)

En contraste con Enrique, Carlota vive en el campo, en una hacienda, y no sabe mucho de la vida en las ciudades; es una mujer sencilla y rural. Después de la muerte de su madre hace cuatro años le falta un ejemplo femenino en su vida, porque todas sus hermanas son menores. Protegido de su padre y viviendo en el campo, es muy inocente y no tiene ninguna experiencia en el amor, así que ofrece todo su corazón al primer amante.

Sin embargo, su papel en la novela no es tan simple. Lucía Guerra observa una “dualidad entre Sujeto y Objeto” (Guerra, 714) en su carácter y por eso parece más difícil para Enrique dominarla. Por un lado, parece muy ingenua y al principio no puede darse cuenta de las intenciones materialistas de su futuro marido porque no puede imaginar que él no tenga estos sentimientos tan fuertes y puros como ella. Se ha transformado en un objeto de su mismo amor y no puedo pensar en nada más que en su amante y no puede controlar sus emociones. Se ha vuelto como ciega y no reconoce el alma muy alta y los sentimientos puros de su esclavo Sab, y compara su amor con el de Enrique. Además muchas veces los otros le tratan como una niña y también el narrador le describe “tan joven, tan pueril” (Sab, 145). Parece que acepta las normas sociales de su modelo y se presenta según el gusto masculino, en esta obra según el gusto de Enrique que admira su ternura y hermosura. Actúa de una manera tradicionalmente femenina, con muchos sentimientos y lágrimas, y se subordina a su padre y a los Otways.

Por otro lado, sin embargo Carlota parece ser sujeto. Es muy conciente y crítica de la historia de la conquista da América, que le parece demasiado cruel e inhumana:

Jamás he podido – dijo- leer tranquilamente la historia sangrienta de la conquista de América. ¡Dios mío, cuántos horrores! Paréceme, empero, increíble que puedan los hombres llegar a tales extremos de barbarie. (Sab, 169)

También se rebela en contra de las normas sociales y valores pragmáticos de su época. Se interesa por la vida de los esclavos y les da dinero. En un momento muy revolucionario dice: “Cuando yo sea la esposa de Enrique […] ningún infeliz respirará a mi lado el aire emponzoñado de la esclavitud. Daremos libertad a todos nuestros negros” (Sab, 146). Estos pensamientos sólo pueden provenir de un sujeto libre que observa el mundo y forma sus propias conclusiones sobre todo aquello que le rodea, aunque estos algunas veces parecen demasiado ingenuas y fantásticas.

Como Kirkpatrick constata del papel de las mujeres en el amor: “[…] women become the subjects rather than the objects of desire” (Kirkpatrick, 20). Carlota ama a Enrique y así le transforma en el objeto de su amor. Y le ama a pesar del rechazo de su familia y logra convencer a su padre de la boda. Es un sujeto libre que puede elegir a conciencia un marido que le gusta.

Tampoco es tan crédula y ciega de amor como inicialmente parece. Aunque intenta ignorarlo, logra entender que Enrique no le quiere con tanta fuerza:

Cubrió sus ojos llenos de lágrimas y gimió: porque levantándose de improviso allá en lo más íntimo de su corazón no sé qué instinto revelador y terrible, acababa de declararle una verdad, que hasta entonces no había claramente comprendido: que hay almas superiores sobre la tierra, privilegiadas para el sentimiento y desconocidas de las almas vulgares: almas ricas de afectos, ricas de emociones … para las cuales están reservadas las pasiones terribles, las grandes virtudes, los inmensos pesares … y que el alma de Enrique no era una de ellas.” (Sab, 133)

Carlota es un sujeto amante, por fin conoce ambos lados: la ilusión y el desengaño de su amor. Thomas Ward lo resume así: “For a Carlota that could feel his vacillations between reason and nature, wealth and love, is a very powerful woman indeed” (Ward, 31), y no sólo un objeto que siempre se subordina del hombre.

De la carta de Sab, Carlota por fin se entera de toda la verdad: que Enrique no se habría casado con ella si Sab no le hubiera dado su ganancia de la lotería. Se da cuenta que de vez en cuando las calculaciones financieras, representadas por su marido, también son parte de la vida doméstica.

Se puede observar que durante su relación con Enrique hasta su boda, Carlota se transforma de una niña inocente a una mujer madura, amargada y frustrada con su situación:

Vio a su marido tal cual era: comenzó a comprender la vida. Sus sueños se disiparon, su amor huyó con su felicidad. Entonces tocó toda la desnudez, toda la pequeñez de las realidades, comprendió lo erróneo de todos los entusiasmos, y su alma que tenía necesidad, sin embargo, de entusiasmos y de ilusiones, se halló sola en medio de aquellos dos hombres pegados a la tierra y alimentados de positivismo. (Sab, 260)

Guerra ve una “lucha entre su naturaleza intrínseca y el destino asignado por la sociedad” (Guerra, 715) en Carlota y le describe como “una extraña en el mundo e impotente para modificar su vida […]” (Guerra, 715). Como niña, Carlota era la única de los personajes que era muy honrada y siempre dijo toda la verdad. Todos los demás han conservado sus secretos: Sab y Teresa el de su amor y Don Carlos y Jorge Otway la verdadera condición de su riqueza.

Después de la boda, Carlota también tiene que fingir que está feliz en su matrimonio y con su posición en la sociedad. Sólo la huérfana Teresa sabe de sus lágrimas. Si la gente de su pueblo supiera de estas, le preguntaría: “Hija adorada, ama querida, esposa futura del amante de tu elección, ¿qué puede afligirte, Carlota?” (Sab, 113). En una sociedad materialista y racionalista no hay espacio para sentimientos. Es más importante mantener las apariencias, lo cual es una de las fortalezas de su marido.

¿Pero quién es este marido tan frío que ha destruido la felicidad de su esposa? ¿Es un malvado dominante en general o también tiene una parte más suave en su carácter? ¿Qué relaciones hay entre los dos?

2.2. Enrique Otway

Enrique es el hijo de un comerciante inglés y uno de los solteros más solicitados de la región. Recibió su educación en Londres y es muy materialista, porque “estaba demasiado adoctrinado en el espíritu mercantil y especulador de su padre” (Sab, 121). Su padre le elige a Carlota como la mejor candidata para su boda y él le acepta inmediatamente. La razón de eso se puede ver en el epígrama al principio del tercer capitulo: “Mujer quiero con caudal” (Sab, 119). Su interés mayor siempre es el provecho, que ya se pone de manifiesto en el principio de la obra, cuando Enrique pregunta a Sab los valores del campo de Don Carlos. Además siempre tiene que dejar a su prometida para arreglar negocios, también cuando se tiene que exponer a un peligro como cuando quiere viajar en la noche de la tormenta:

No dejaba de conocer la proximidad de la tormenta, pero convenía a sus intereses comerciales hallarse aquella noche en Puerto Príncipe, y cuando mediaban consideraciones de esta clase ni los rayos del cielo, ni los ruegos de su amada podían hacerle vacilar: porque educado según las reglas de codicia y especulación, rodeado desde su infancia por una atmósfera mercantil, por decirlo así, era exacto y rígido en el cumplimiento de aquellos deberes que el interés de su comercio le imponía. (Sab, 132)

[...]

Final del extracto de 32 páginas

Detalles

Título
La imposición de valores materialistas en diferentes ámbitos en Gertrudis Gómez de Avellaneda’s "Sab"
Universidad
Humboldt-University of Berlin  (Romanistik)
Calificación
A-
Autor
Año
2007
Páginas
32
No. de catálogo
V77098
ISBN (Ebook)
9783638804547
ISBN (Libro)
9783640876457
Tamaño de fichero
536 KB
Idioma
Español
Etiqueta
Gertrudis, Gómez, Avellaneda’s
Citar trabajo
Stefanie Brunn (Autor), 2007, La imposición de valores materialistas en diferentes ámbitos en Gertrudis Gómez de Avellaneda’s "Sab", Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/77098

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