La representación de la mujer en "La Regenta" de Leopoldo Alas "Clarín" y "Insolación" de Emilia Pardo Bazán


Trabajo Escrito, 2006

22 Páginas, Calificación: 15 Punkte


Extracto

Índice

I: Introducción

II: Marco histórico
II.1: La mujer española del siglo XIX
II.2: La mujer en la literatura española de fines del siglo XIX

III: La Regenta - ¿transgresora o víctima?
III.1: La historia de Ana Ozores
III.2: El papel de Ana Ozores - Entre conformidad y transgresión
III.3: Ana Ozores: Destino femenino desde un punto de vista masculino
III.3.1: Ana como objeto de discursos masculinos

IV: Insolación - ¿concepto revolucionario o fictício?
IV.1: La historia de Asís Taboada
IV.2: El papel de Asís Taboada – de la “perfecta viuda” a la “chula” escandalosa
IV.3: Asís Taboada – entre condena y fuerza revolucionaria
IV.3.1: Asís, Pardo y el narrador –voces y perspectivas distintas

V: Conclusión

Bibliografía

I: Introducción

Señor, ¿por qué no han de tener las mujeres derecho para encontrar guapos a los hombres que lo sean, y por qué ha de mirarse mal que lo manifiesten […]?[1]

El siglo XIX es un período muy importante en cuanto a la situación de la mujer en toda Europa. Por todas partes empezaron poco a poco diversos movimientos de la emancipación femenina. Naturalmente, el debate político y social sobre este tema también se reflejaba en la literatura. Aparecieron multitudes de libros que tenían mujeres como protagonistas. La Regenta de Leopoldo Alas “Clarín” y Insolación de Emilia Pardo Bazán son dos de ellos.

En este trabajo quiero analizar las imágenen de la mujer que se pueden derivar de las dos obras. Se publicaron más o menos al mismo tiempo, en los años ochenta del siglo XIX. Ambas tratan de una mujer de clase alta que se enamora. La una es escrito por un hombre, la otra por una mujer. ¿Cuales pueden ser las mensajes que el lector puede deducir con respecto a la imagen de la mujer? Y ¿que semejanzas y diferencias hay entre las dos novelas?

Para intentar encontrar unas respuestas a las preguntas planteadas, mi texto se divide en tres partes: primero, voy a dar un breve resumen del marco histórico de las obras. Segundo, me ocuparé por separado de la imagen de la mujer que ofrecen ambos libros. Al final sacaré algunas conclusiones de la comparación.

Por supuesto, La Regenta y Insolación son obras muy diferentes – en sus dimensiones, sus grados de familiaridad, en la manera en la cual se leen etc. Es difícil compararlas, de ahí que me guste abstenerme de valoraciones o clasificaciones y concentrarme en las imagenes de la mujer que se producen en ambas novelas.

II: Marco histórico

II.1: La mujer española del siglo XIX

El siglo XIX es un período muy representativo con respeto al caso de la mujer española. Es la época de la derogación de la Ley Sálica a favor de la Ley Pragmática que permitía por primera vez en España que una mujer ocupara el trono. De este manera, Isabel II heredó el trono de su padre Fernando VII. Pero a causa de su menoría de edad, del caos que era España en aquella época y de fundamentales cambios constitucionales durante su regencia, Isabel II realmente nunca gobernó. Salió del trono en 1868 cuando triunfó la revolución liberal y se inició la Primera República. Después de la muerte de su hijo Alfonso XII, quien ocupó el trono desde 1870, la joven viuda de aquello, María Cristina de Habsburgo, actuó como Reina Regente hasta que su hijo pudo ser rey y ella fue nombrada Reina Madre.[2]

Emilia Pardo-Bazán lo comentó así:

Hoy ninguna mujer de España –empezando por la que ocupa el trono– goza de verdadera influencia política; y en otras cuestiones no menos graves, el pensamiento femenil tiende a ajustarse fielmente a las ideas sugeridas por el viril, el único fuerte.[3]

Mientras la nueva constitución de 1869 y otros cambios políticos y sociales facilitaron y amplificaron los derechos de cogestión y autodeterminación de los hombres del pueplo, las mujeres siguieron viviendo en dependencia y como propiedad de sus maridos, sin ningunos derechos propios.

Según el Código Civil de 1889, la mujer no puede formar parte del consejo de familia; se la declara incapaz para la tutela. No puede pertenecer a una Cámara de Comercio. Se le prohibe dejar la casa paterna antes de los 25 años. El matrimonio trae ‘la esclavitud legal’ […]. Se le exige a la mujer obediencia total […]. El marido tiene control sobre sus actividades y administra todos los bienes. La mujer no puede aceptar herencia sin su permis, ni comprar o vender cualquier cosa. […]. Existía la posibilidad de separación civil, pero el procedimiento era largo y costoso.[4]

La mujer no era nada más que la depositaria de la honra, instrumento de la reproducción. En sí misma no era un ser completo. Sólo existía la posibilidad de vivir honrada, decente y con éxito en casa, para la familia o en la iglesia.[5]

La imagen tradicional de la mujer no empezó a cambiar hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando también se inició el debate sobre la condición de la mujer en España.

Se puede decir que nace de una aspiración a la evolución en sentido europeísta de la sociedad española, animada por intelectuales progresistas […], conscientes de la necesidad de la emancipación de la mujer, nudo central de cualquier hipótesis de renovación civil del país.[6]

Estas ideas progresistas evidentemente formaron una clara oposición a las posiciones tradicionalistas que predominaban en la sociedad española de aquella época. El conflicto aún se intensificó porque, por un lado, la formación y la educación de las mujeres poco a poco iba mejorándose; por otro lado, porque las noticias de la emancipación y las actividades feministas de otros países europeos tambíen se recibían en España.[7]

Los tiempos desde el último cuarto del siglo XIX están caracterizados por la lucha entre los desesperados intentos de defender y conservar las estructuras tradicionales y feudales por una parte y las crecientes pretensiones de modernización por otra. La situación de la mujer española no constituía ninguna excepción.

II.2: La mujer en la literatura española de fines del siglo XIX

“La mujer, con sus múltiples facetas, es un misterio para el hombre. La mujer es al mismo tiempo una santa, una bruja y un infeliz ser abandonado”.[8] A este “misterio para el hombre“ se le dedicaron infinidad de páginas y obras artísticas en toda Europa. En cuanto a la literatura de aquella época, España se veía una vez más bajo la influencia de otros países europeos, en primer lugar, de Francia. Ahí, se había establecido un nuevo movimiento literario, encabezado por Zola, Flaubert y Maupassant: el Naturalismo. Los escritores naturalistas tenían como meta la “transcripción literal de la realidad“; el autor debía “relatar y explicar lo que sucede en la naturaleza“.[9]

Otro movimiento literario importante de aquella época era el Realismo que intentaba dibujar und cuadro de la sociedad española, buscando mostrar el comportamiento del hombre como parte de la sociedad y exponiendo la vida cotidiana en detalle.[10]

Así, una reproducción de la realidad social, especialmente de sus desventajas, fue uno de los motivos más populares de los autores a fines del siglo.

Literarisch beginnt man, die prekäre soziale Situation zu erkunden, und es scheint, als eigne sich nichts besser dazu, als die Fokussierung auf das häusliche Leben, die Ehebeziehung, zwischengeschlechtliche und verwandtschaftliche Auseinander-setzungen, kurz: auf das meist konfliktgeladene Private und immer wieder – auf die Frau.[11]

Según Teresa Gómez Trueba, la mujer se convirtió en un asunto de máxima actualidad e interés para moralistas, científicos, filósofos, intelectuales y artistas, sobre todo por sus derechos, su papel social, su psicología e inteligencia, igual que por su misterio y su fatalidad. “Estaba de moda hablar de la mujer.”[12]

Como en Francia, Alemania, Rusia y otros países, en España entonces también se producía una multitud de obras literarias con protagonistas femeninas. Muchas incluso llevaban los nombres de sus heroínas[13].

En este nuevo protagonismo femenino se reveló una multiplicidad de imágenes femeninas, de tipos o ideales de feminidad y de la mujer. Yosálida Rivero-Moreno denomina los diferentes papeles que la mujer puede jugar en la sociedad española del siglo XIX como “promotora, reproductora, transgresora y víctima de las leyes sociales de su entorno.”[14] Son las mismas posibilidades que hay para las protagonistas en la literatura de entonces. Sin embargo, Gómez Trueba piensa que el enfrentamiento entre la imagen tradicional y las nuevas voces feministas también provocó la creación de “mitos femeninos – la mujer fatal, la mujer frágil –“ que no corespondían ni a la imagen de la mujer tradicional ni a aquello de la nueva mujer libre e independiente.[15]

En cuanto a las temáticas tratadas en las obras literarias, se puede observar que el tema de la mujer infelizmente casada, insatisfecha con su situación y por eso rebelando está presente en la literatura de toda Europa. Así, el adulterio es un motivo muy habitual. Se puede considerar que esto se debía a unas reglas muy estrictas en cuanto al matrimonio y al conducto sexual que especialmente para las mujeres significaban una fuerte opresión.

Otra explicación para la frecuencia del motivo del adulterio y otros temas parecidos nos da Rivero-Moreno. Según ella, una de las funciones de la literatura era el ser didáctica. Por lo general, los escritores eran masculinos y el tratamiento que recibía la mujer desde el punto de vista masculino es el que reafirma el status quo. La mayoría de los lectores era femenina y por medio de los libros “se le enseñaba cómo debía conducirse en la sociedad y cuáles eran las consecuencias en caso de infringir el papel esperado de ella.”[16]

[...]


[1] Pardo Bazán 2001 [1889]: 93.

[2] Véase también Yosálida C. Rivero-Moreno: “La novela realista-naturalista española y su representación de la mujer.” En: Divergencias Revista de estudios lingüisticos y literarios. Volumen 2, número 1, primavera 2004: 141.

[3] Emilia Pardo-Bazán: La mujer española y otros artículos feministas. Madrid: Editoria Nacional, 1976:33.

[4] Geraldine M Scanlon: La polémica feminista en la España contemporánea (1868-1974). Madrid: Akal, 1986: 25.

[5] Veáse también: Mary Nash: “Identidad cultural de género, discurso de la domesticidad y la definición del trabajo de las mujeres en la España del siglo XIX”. En: Georges Duby y Michelle Perrot (ed.): Historia de las mujeres. 4. El siglo XIX. Madrid: Taurus, 1993. págs. 612-23: 614.

[6] Giuliana de Febo: “Orígenes del debate feminista en España. La escuela krausista y la Institución Libre de Enseñanza (1879-1890)”. En: Sistema, 12 (Enero de 1976), págs. 49-82: 49f.

[7] Tendencias, corrientes y movimientos muy importante para aquel desarollo eran el Krausismo y el Krausopositivismo. No me ocupo con ellos en detalle, para informaciones muy buenas sobre los logros de sus defensores véase por favor: Sabine Schmitz “Das Frauenbild in Insolación von Emilia Pardo Bazán im Spannungsfeld von gesellschaftlichen Konventionen und krausopositivistischem Aufbruch.“ En: Jochen Heymann und Montserrat Mullor-Heymann (Ed.): Frauenbilder -Männerwelten. Weilbliche Diskurse und Diskurse der Weiblichkeit in der spanischen Literatur und Kunst 1833-1936. Berlin: ed. Tranvía, Verlag Frey. 1999. También: Janett Reinstädler: “‘¡Qué vida tan estúpida!’ Ideale, frustrierte Frauen und der ‘realistische’ Roman der Restauration.” (En el mismo libro): 203f.

[8] Edvard Munch en su Diario. Cit. por Teresa Gómez Trueba: Imágenes de la mujer en España de finales del siglo XIX: “santa, bruja o infeliz ser abandonado”. En: Ciberletras. Revista de crítica literaria y de cultura. 06/2002. http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v06/ gomeztrueba.html, 2002: 1.

[9] Emile Zola, cit. por Rivero-Moreno 2004: 142.

[10] Véase también: Rivero-Moreno 2004: 142.

[11] Reinstädler 1999: 204.

[12] Gómez Trueba 2002: 1.

[13] Por ejemplo Pepita Jiménez, Doña Perfecta, Tristana, Marianela, La Regenta, etc. en Enspaña o Effi Briest, Madame Bovary, Ana Carénina en otros países.

[14] Rivero-Moreno 2004: 144.

[15] Gómez Trueba 2002: 1.

[16] Rivero-Moreno 2004: 144.

Final del extracto de 22 páginas

Detalles

Título
La representación de la mujer en "La Regenta" de Leopoldo Alas "Clarín" y "Insolación" de Emilia Pardo Bazán
Universidad
University of Marburg  (Romanistik)
Curso
PS: La Regenta de Clarin
Calificación
15 Punkte
Autor
Año
2006
Páginas
22
No. de catálogo
V84446
ISBN (Ebook)
9783638005661
ISBN (Libro)
9783668148451
Tamaño de fichero
536 KB
Idioma
Español
Etiqueta
Regenta, Leopoldo, Alas, Clarín, Insolación, Emilia, Pardo, Bazán, Clarin
Citar trabajo
M.A. Anna Füller (Autor), 2006, La representación de la mujer en "La Regenta" de Leopoldo Alas "Clarín" y "Insolación" de Emilia Pardo Bazán, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/84446

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