La (r)evolución cognitiva

Una investigación sobre las estructuras arcáicas en los sistemas lingüísticos a lo largo de la historia de la humanidad


Trabajo, 2008

32 Páginas, Calificación: 1,0 (Excelente)

Rico Moyon (Autor)


Extracto

Contenido

Introducción

1. El enigma del lenguaje

2. Tipología
2.1 Tipología de orden
2.2 El caso ergativo - ¿Un elemento evolutivo?

3. Las lenguas criollas y la adquisición del lenguaje
3.1 Bickerton y 'sus hijos'
3.2 El lenguaje infantil y la estructura criolla
3.2.1 La adquisición del lenguaje
3.2.2 La estructura de las lenguas criollas
3.2.2.1 El sistema verbal criollo
3.2.2.2 ¿La evolución cognitiva? – La tipología de orden
3.3 Conclusión

4. El origen del origen

5. Bibliografía

Introducción

En este trabajo voy a intentar unir rasgos lingüísticos particulares que pueden encontrarse en todo el mundo para demostrar que – a pesar de todas las diferencias estructurales hoy en día – la lengua humana puede ser remontada a probablemente un proto-lenguaje.

En primer luger, daré un pequeño resumen de la historia de la humanidad, desde el principio hasta hoy, uniendo estas informaciones con la pregunta: ¿Cuándo y por qué surgió una lengua articulada entre los seres humanos?

El segundo capítulo tratará la tipología de orden por la cual seremos capaces de descubrir un desarrollo exepcional en la evolución: la evolución cognitiva. Una evolución que hacía que se desarrollara la cultura humana marcando sucesivamente los idiomas de todo el mundo con respecto a los rasgos lingüísticos de la estructura. Nos veremos como la tipología de orden en las lenguas humanas refleja los resultados de la evolución cognitiva, así que hasta hoy existen lenguajes de un cáracter arcáico.

A continuación, voy a comparar la estructura de los sistemas lingüísticos recientes, las llamadas lenguas criollas, con el proceso de la adquisición del lenguaje de los niños; una investigación que demostrará que los niños poseen una creatividad tan enorme que podrían ser ellos los responsables del hecho de que las lenguas criollas comparten una gran cantidad de rasgos lingüísticos.

Durante todo el trabajo, me concentro en rasgos aparentemente incoherentes que a lo largo del desarrollo de nuestra especie jugaban un papel muy importante para que nosotros de hoy somos como somos teniendo un aparato lingüístico tan complejo y único en sus características. Para conseguir dichos objetivos, desarrollaré a lo largo de las investigaciones varias teorías teniendo en cuenta los resultados científicas de la actualidad.

Enrico Quaas, Febrero 2008, Cáceres (España)

1. El enigma del lenguaje

Los antepasados de la humanidad moderna surgieron hace unos siete millones de años, cuando se separon los linajes entre los seres humanos y los chimpancés (cf. Arsuaga/Martínez 1999: 73). Se manifestaron los géneros Sahelanthropus tschadensis y Orrorin tugenensis los cuales generaron »la rama, en la que aparecerán más tarde los humanos« (Díez Martín 2005: 47), y a lo largo del tiempo, se desarrollaba una facultad psicológica por la que los hombres anatómicamente modernos nos distinguimos de los animales: el lenguaje. (cf. Lieberman 2006: 214)

Aunque la habilidad de la comunicación es – sin duda – lo más fascinante, se presenta a la vez como un misterio que hasta hoy no ha sido descubierto. ¿ Cuándo y por qué surgió el lenguaje?

Según Lieberman (2006), se afirma que »[...] completely voluntary speech, complex syntax, and cognition« (215) apareció hace unos 100.000 años, coincidiendo con la aparición del homo sapiens sapiens (Cro-Magnon) que tiene una edad de unos 150.000 años. Sin embargo, la habilidad de comunicar ya se puede reconstruirla para los ancestros del hombre anatómicamente moderno. Haarmann (2006: 28ff.) sostiene la afirmación que ya el homo erectus (hace entre 1.9 y 0.4 m.a.) era fisiológicamente capaz de articular sonidos primitivos; pero no sólo la fisiología jugaba un papel importante, sino también la habilidad del pensamiento abstracto y simbólico (cf. Humboldt 1827-9:197ff; 1836:390, en: Lehmann (1998): 13), cuyos efectos (pinturas, música, rituales, étc.) se pueden encontrarlos en los yacimientos arqueológicos del hombre de Cro-Magnon. (cf. Tattersall 2002, Leakey 2005: 100ff.) Liebermann (2006: 215) afirma que estos compartimientos humanos (música, baile, étc.) son productos del mecanismo de los ganglios basales (en el cerebro), un áreal que se ve responsable también para el aprendizaje del lenguaje de adultos. (Véase 3.1)

Teniendo en cuenta que la capacidad mental es el punto clave,[1] eso nos lleva a la conclusión que ya el homo erectus había tenido predisposición para un tipo de lenguaje, puesto que en los años ochenta del siglo pasado, se encontraron en una cueva en Azerbaiyán restos de un tipo de zeremonia del homo erectus. (cf. Haarmann 2006: 30f.)

Pero, ¿cómo se desarrolló el lenguaje? Como Haarmann (2006: 27) aclara que la lengua es un producto del pensamiento abstracto, hay que deducir que había habido algún tipo de evolución uniendo los avances fisiológicos y mentales. Por tanto, Tattersall (2002) propone que tal vez las exaptaciones les permitieran a nuestros antepasados crear un sistema lingüístico articulado, por casualidad. Según este científico, las exaptaciones son rasgos biológicos que surgen de una manera espontánea,[2] adaptando a lo largo del tiempo diferentes cargos. (ib.)

Si aplicamos este resultado de la ciencia a las teorías neurobiológicas y lingüísticas, hay que suponer también que el así llamado »área del lenguaje« (Obler/Gjerlow 2001: 45), que contiene el área de Broca y el de Wernicke,[3] sólo es un subproducto de la evolución[4] que implica que esas regiones cerebrales no formaron el lenguaje, sino que fueron cargadas con la habilidad de la comunicación (cf. Quaas 2007), e investigaciones recientas han demostrado que todas las partes de nuestro cerebro participan en el procesamiento del lenguaje. (cf. Wills 1996: 448) Por lo tanto, podemos concluir que este sistema lingüístico se sitúa dentro de una »red del lenguaje« (Quaas 2007) y, si se tiene en cuenta que – según Tattersall (2002) – todos los inventos genéticos eran exaptaciones al principio, no es posible divisar ningún órgano – salvo quizá ¿los ganglios basales ? – que generó el origen del lenguaje entre nuestros antepasados.

Sin embargo, como toda la humanidad actual es pariente genéticamente, o sea en cuanto al ADN, puesto que proviene de una »Eva africana« (Cavalli-Sforza 2000: 87ff.) que vivía hace unos 143.000 millones de años en África (ib.: 90), se puede deducir que también nuestro cerebro, »la red del lenguaje«, tiene su origen en una sola base, el cerebro de la »Eva africana«. Por lo tanto, se puede sostener la afirmación que todos los homo sapiens sapiens compartíamos esa »red del lenguaje« desde el origen, por lo cual, hoy en día, deberíamos encontrar también – aunque hubiera sido desarrollado de manera diferente – características idénticas en los idiomas de todo el mundo en cuanto a sus estructuras; y efecitvamente existen tales rasgos arcáicos los cuales les dan nuevas pistas a los científicos, permitiéndoles acercarse más al mecanismo y quizá al origen de nuestro lenguaje.

2. Tipología

Para ser capaz de esbozar el mecanismo de nuestro lenguaje, eso requiere unas investigaciones en cuanto a rasgos de los sistemas humanos de comunicación. Un herramiento que se puede utilizar presenta la tipología la cual investiga la estructura de tales sistemas lingüísticos. A la vez, vamos a estudiar profundamente la evolución cultural y social de la humanidad uniéndola con nuestros resultados lingüísticos, puesto que se sabe que el idioma refleja el entorno percibido, algo que denominó Ferdinand de Saussure la arbitrajidad del lenguaje. (cf. Saussure 1981) Pero, ¿por qué la humanidad empezó a expresar su entorno y cultura por utilizar palabras articuladas?

»Der Sinn, den wir durch und über unsere Sprache allem geben, was für uns existentiell von Bedeutung, ist abhängig von unseren Wahrnehmungen und Wertungen unserer Umwelt, der natürlichen und derjenigen, die wir mit unserer Kultur schaffen. Unsere Wahrnehmungen sind relativ, und damit unterliegt die sprachliche Konstruktion unserer Welt dem sog. 'linguistischen Relativitätsprinzip'.« (Haarmann 2005: 57)

Para encontrar una resuesta a esta pregunta, puede ser que nos vaya a ayudar el concepto de la »inteligencia social« propuesto por Steve Mithen (a partir de Watson 2006: 64), por la cual se forman grupos de individuos, y como ya el homo habilis vivía junto con más de 80 individuos (cf. Watson 2006: 64), hay que suponer que había una jerarquía social cuyo origen se lo puede encontrar probablemente en la evolución cognitiva del hombre[5], una teoría del lingüísta alemán Harald Haarmann (2004/2006), y los efectos de dicha propuesta – como veremos – se conservó en la estructura de los diferentes sistemas del lenguaje de la humanidad, en rasgos arcáicos. (Haarmann 2006: 40)

2.1 Tipología de orden

»It was Greenberg [...] who first recognized word order as a potentially rich area of typological investigation. In fact, it is not an exaggeration to say that he initiated probably the most prominent and productive typology known in modern linguistics.« (Jung Song 2001: 52)

Partiendo de la base de que la lengua humana refleja su entorno, la estructura lingüística refleja, en consecuencia, la clasificación de las diferente jerarquías sociales, y Haarmann (2004) relaciona dicha evolución cognitiva del hombre con la tipología (de palabras).

En el caso de que las especies diferente humanas, y sobre todo los miembros del género homo, empezaron a describir su entorno con sonidos sistemáticos, esto pasó al principio esencialmente con holofrases, las cuales incluyen muchas veces expresiones onomatopoéicas, rasgos que – según Haarmann (2006: 35f.) – se encuentran en el principio del uso de lenguaje por el homo erectus, pero existen hasta hoy en todo el mundo. En consecuencia, es posible que, a lo largo del desarrollo social, resultaron insuficientes tales métodos de nombrar objetos. Algunos problemas 'logísticos', por ejemplo al cazar, requerían un pensamiento previsor incluyendo crear planos abstractos el cual se encuentra – lo más tarde – en el género homo habilis:

»En el conexto [...] resulta significativo el descubrimiento de herramientas de piedra a una distancia de hasta diez kilómetros desde la fuente de la materia prima, lo que implica que, desde H. habilis, el hombre primitivo era capaz de crear 'mapas mentales', de planear y anticiparse, de predecir el lugar en el que encontraría a sus presas y transportar hasta allí útiles con antelación.« (Watson 2006: 63)

Una ramificación de este tipo provocó probablemente un desarrollo funcional sucesivo de la lengua, así que se comenzó a diferenciar entre el sujeto (S), el verbo (V) y el objeto (O), una característica que – según Haarmann (2006: 39) – se formó hace más de 60.000 años. Pero, ¿por qué?

Un ejemplo: Para ser capaz de expresar una orden como X lleva Y a este campo, un hombre había tenido que poseer un conjunto de relaciones sintácticas en su lengua distinguiendo entre X y Y, una orden que no hubiera sido posible con holofrases, a no ser que se utilizara elementos deícticos.

Más tarde, veremos cómo ayuda el caso ergativo para realizar tales relaciones sintácticas, las cuales no pueden explicarse – a lo largo de la evolución cognitiva – por el desarrollo de una tipología de orden determinada.

El lingüísta norteamericano Joseph H. Greenberg analizó en los años sesenta treinta lenguas encontrando dos tipos de estructuras universales:

»In other words, two different kinds of universals were proposed by Greenberg, i.e. (a) the so-called statistical or absolute universals ('all languages have a given feature x') and (b) implicational or relationship universals ('if a language has x, then it will have y').« (Andersen 1983: 7)

A través de esas investigaciones desarrolló una tipología de orden investigando dichas ordenes en muchas lenguas de todo el mundo dejando de lado los lenguajes de la orden VOS, OSV y OVS, porque tales ordenes »do not occur at all, or at least are excessively rare« (Greenberg, a partir de Andersen 1983: 8). Sin embargo, es sobre todo el surgimiento de lenguas del tipo O(1), y también del tipo VOS (otra vez con el objeto delante del sujeto), indicando una sobrevivencia de estructuras arcáicas. La tabla siguiente muestra el resultado de una investigación reciente de 1420 lenguas llevada a cabo por Harald Haarmann (2006: 41):

SOV - 42,5%
SVO - 33,4%
VSO - 12,4%
VOS - 2,1 %
OVS - 1,2 %
OSV - 1,2 %

Las ordenes del tipo O(1), que hoy en día son pocas (OVS 1,2%, OSV 1,2%), se concentran – según Haarmann (2004)m – en el mundo de una manera notable, ya que las 35 lenguas de esos tipos de orden (cf. Haarmann 2006: 122) se encuentran en el mundo actual en dos grandes regiones:

»Dies ist einmal Südostasien (Himalaya, südostasiatischer Inselarchipel), Neuguinea und Australien, zum anderen der nördliche Teil Südamerikas (Brasilien, Kolumbien). Die größte Konzentration von Sprachen mit Objek-initialer Wortfolge findet man in Brasilien. Allein 14 Indianersprachen gehören zu dieser Kategorie, und zwar Apalaí, Asuriní, Bakairí, Hixkaryána, Jamamadí, Jaruára, Kayabí, Macuna, Macushi, Parecís, Pemon, Urubú-Kaapor, Xavánte, Yuhup [...]« (ib.: 123)

Debido a esta localización periférica se sostiene la afirmación que se trata de zonas ingüísticas antes más grandes, y que los lenguajes O(1) han conservado hasta hoy restos de antiguas estructuras gramaticales :

[...]


[1] No obstante, es importante que se tenga en cuenta que la capacidad mental no depende del tamaño del cerebro. (cf. Leakey 2005: 96)

[2] Esto ocurre al copiar el ADN incorrectamente, es decir que las exaptaciones son subproductos azarosos. (cf. Tattersall 2002)

[3] Para más información véase Wills 1996, Kuckenburg 1996, Quaas 2007.

[4] Los resultados de investigaciones realizadas por el Instituto Max-Planck afirman esta teoría, puesto que el áreal de Broca – que se ve responsable para frases complejas – es una estructura cerebral más joven la cual no tienen nuestros parientes, los simios. Por lo tanto, es posible que dicho áreal se desarrolló a lo largo de la evolución. (cf. Trepte 2006)

[5] Voy a utilizar hombre como sinónimo de humanidad

Final del extracto de 32 páginas

Detalles

Título
La (r)evolución cognitiva
Subtítulo
Una investigación sobre las estructuras arcáicas en los sistemas lingüísticos a lo largo de la historia de la humanidad
Curso
Lingüística
Calificación
1,0 (Excelente)
Autor
Año
2008
Páginas
32
No. de catálogo
V87754
ISBN (Ebook)
9783638029957
ISBN (Libro)
9783638928144
Tamaño de fichero
604 KB
Idioma
Español
Notas
Profesora: "Esplendido"
Etiqueta
Lingüística, Pidgin, Kreolsprachen, Sprache, Spracherwerb, Universalien, Ergativ, Evolution, Neurolinguistik, kognitiv
Citar trabajo
Rico Moyon (Autor), 2008, La (r)evolución cognitiva, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/87754

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Título: La (r)evolución cognitiva



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