Transgênera. Tribuna crítica


Trabajo de Investigación, 2020

94 Páginas


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ÍNDICE

Artículos

La corporalidad hermafrodita como dimensión transgênera, biológica y social
The hermaphrodite corporality as a transgender, biological and social dimension
MICHAELLE DE FRAN MARTÍNEZ

Moratoria y Causa Transgenérica. Indicaciones Muy Técnicas
Moratorium and transgender cause. Very technical indications
Michaelle de fran Martínez

La disexualidad en la condición de transgénero
Disexuality in the transgender condition
MICHAELLE DE FRAN MARTÍNEZ

Teorías sobre el ser y la sexuación gender
Theories about being and gender sexuation
MICHAELLE DE FRAN MTNEZ. & FRANS MARTÍNEZ-PINTOR

La realidad total de género
The total reality of gender
FRANS MARTÍNEZ-PINTOR & AYRA EDD MIRAS

La aleatoriedad en la fuga de género. Observaciones y fluctuaciones en los procesos irreversibles
Randomness in gender leakage. Observations and fluctuations in irreversible processes
FRANS MARTÍNEZ-PINTOR

Visibilidad del lenguaje inclusivo para un cambio en las sexualidades
Visibility of inclusive language for a change in sexualities
MYSHELL McMANFLORITA i ROSES

La verdad incómoda de las identidades sexogénericas
The Inconvenient Truth of Sexual Identities
Ayra Edd Miras / Frans Martínez-Pintor

Transgênera : Tribuna crítica: Publicación seriada de Estudios de Género

Equipo editorial números monográficos

Los números monográficos se editan en colaboración con la Sociedad Científica UCCbioethicLAB

Fundadora

Michaelle de fran Martínez

Directores de los números monográficos

Michaelle de fran Martínez1

Ayra Edd Miras2

Frans Martínez-Pintor3

Myshell vs Manflorita i Roses4

Unidad de Estudios Singulares MVANDERFRAN

Departamento de Investigación Social. Teoría Fundamentada.

Observatorio Bioético de la Comunicación Creativa

UCC Universitas / Germanía Sectorial de Bioética

He aquí, una publicación seriada como iniciativa del Observatorio Bioético de la Comunicación Creativa,5 institución sin fines de lucro, entre cuyos objetivos se encuentra impulsar la creatividad y el diseño social en los medios de comunicación. Nuestro proyecto editorial de investigación atiende a las correlaciones de fuerzas en la sociedad civil y las complejidades y contradicciones que ello comporta, derivadas de la interpelación a la transversalidad de género. Dichas cuestiones proceden del interés por prestar atención a la pluralidad en espacios de intermediación, de manera que, las prácticas contrahegemónicas centradas en el cuerpo han de cotejarse en relación a la inclusión de la emergencia y evolución de discursos y de prácticas transfeministas. La lógica de género, entre el ámbito público y el espacio privado, en abnegado servicio a la universalidad de los derechos humanos, desempeña una transgresión de las convenciones sociales al proclamar aquí sus demandas prioritarias, especialmente la definición de propuestas igualitarias, bajo una ciencia andrógina y la voluntad de resignificar una Cultura Libre.

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La corporalidad hermafrodita como dimensión transgênera, biológica y social

The hermaphrodite corporality as a transgender, biological and social dimension

MICHAELLE DE FRAN MARTÍNEZ

RESUMEN

La androginia como fenómeno intelectual, representa una realidad fidedigna en medio de la verdadera naturaleza, reconocible hastaa hora apenas en el imaginario cultural mediante la fusión de ideales de belleza del hombre y la mujer. Analizamos aquí, la transgeneridad más allá de una figuración satisfactoria y comprobaremos que no tiene sentido el hablar con ligereza de un tránsito de género, si reconocemos que una persona transgênera se significa como hermafrodita, no incompleta de atributos, sino como identidad humana perfecta, libre y persona jurídica-natural.

Palabras claves :corporalidad negada, ecuación práctica, transgeneridad, génerode identidad.

ABSTRACT

Androgyny as an intellectual phenomenon, represents a trustworthy reality in the midst of true nature so far only recognizable in the cultural imaginary through the fusion of ideals of beauty of man and woman. We analyze here transgenderism beyond a satisfactory figuration and we will verify that it makes no sense to talk about gender transit, if we recognize that a transgender person means a hermaphrodite, not incomplete of attributes, but as a perfect, free and legal-natural human identity.

Key words : denied corporality, practical equation, transgeneration, gender of identity

RESUMO

A androginia, comofenômeno intelectual, representa uma realidade confiável emmeio à verdadeira natureza, até agora apenas reconhecível no imaginário cultural através da fusão de ideais de beleza de homens e mulheres.Aqui analisamos o transgenerismo para além de uma figura ção satisfatória e verificaremos que não faz sentido falar de transição de gênero, se reconhecermos que uma pessoa trans é entendida como um hermafrodita, não incompleto em atributos, mas como uma identidade humana legal perfeita, livre e natural.

Palavras-chave :corporeidade negada, equação prática, transgenerismo, identidade de gênero.

Introducción y delimitación

Es claro y notorio, no hay régimen de verdad que pueda sustentar la genealogía de ningún género más allá de los límites biológicos, pero si cabe despatologizar la condición sexual en su infinidad de expresiones, y en este caso en concreto se lo merece igualmente el ser hermafrodita. Esta cuestión solo se puede concebir desde un paradigma que reconozca la androginia como fenómeno natural, por lo que la lógica nos anima a realizar un análisis que cumpla requisitos conceptuales y técnicos, no tanto teóricos como prospectivos y experimentales o incluso combinatorios.

Para este cometido hemos de comenzar por no considerar “anomalía del desarrollo” a una persona que por sus caracteres fisiológicos pudiera denominarse hermafrodita andrógino. Tampoco es decente sesgar una identidad de género porque, sea por considerar que no se es hermafrodita del todo6 o, en su defecto, porque produce perturbación sobre esquemas tan simplistas como el binarismo o tan animalescos como la potestad patriarcal de fecundar. De manera que, si queremos objetivar esta problemática hay que dejar atrás cualquier mirada prejuiciosa y toda negligencia moralista. Por mucho que se quiera mantener a los casos de hermafrodismo y de trasmutación de sexo como realidades contranaturales, la única explicación con la que cuenta el binarismo se debe a la exclusión de, un género por otro, a la reproducción social hereditaria y a la relación absurda con la sodomía.

Nadie que, en su biografía ignore esta realidad ambivalente, no precisamente dualista, puede opinar con rigor científico ni biomédico, sobre la importancia de dimensionar la verdadera magnitud de la corporalidad hermafrodita ni de la experiencia andrógena. Afortunadamente se van incorporando a esta causa especialistas cada vez más versadas, mentalidades científicas transgenéricas e información de calidad y de alta sensibilidad, necesariamente bien formadas para dar por bien sentada esta realidad radical. Es hora ya, de darle carpetazo al derecho canónico y espetarle con virtualidades y transfugismos má allá de ese hermético y cuestionable verdadero rango.

Por una parte, no está demostrada ninguna discordancia entre cuerpo y género, ya que, el conflicto es meramente cardinal y de etiqueta de por sí, polarizada entre dos extremos, habitualmente en plena disputa por un poder o prerrogativa de autoridad enorgullecida y carente de entendimiento. La entente entre una anatomía autónoma y su rango social no debería circular bajo ninguna unilateralidad, pero de persistir la necedad y la estulticia con la que se defiende el binarismo, sería inteligente tener una voz clara en la clandestinidad antes que mezclarse demasiado con quien carece de razones elementales, cuando no sospechosas de escaso valor pedagógico.

Por otra parte, agotaremos las razones si fuera menester y sin declinar otras virtudes, para conformar una bioética de género verdaderamente hipocrática, donde la androginia sea considerada como lo que realmente es, la dimensión esteta más excelsa y maravillosa de cuantas se han conocido y al mismo tiempo repudiado, aunque en el fondo envidiado también. La metodología apropiada para este estudio observacional engloba la dimensión biológica, de género y social, si no, con apuntes excepcionales que nos posibiliten una forma de expresar el conocimiento, propia de una alta sensibilidad y porqué no, en alusión a una auténtica intelectualidad.

Identificaciones y metamorfosis sexualizantes

Entre las formas sicalípticas de entender el cuerpo que atañe una mezcla sutil de ambigüedad y complacencia, la reunión de dos sexos en un mismo cuerpo representa un arcano donde se fusionan los contrarios, punto de encuentro entre lo real y lo irreal, en tanto que pueden reconocerse una a la otra. La identidad sexual no es una estructura unitaria, y en este caso que nos ocupa, sin llegar a circunscribirla bajo una anamnesis aparente, habría que tener presente el papel de los atractores bipolares y de inductores de esta dos de alta probabilidad como una identidad de género más fluida.

Ya, reconocía Bravo de Sobremonte,7 la naturaleza hermafrodita completa, o sea de ambos sexos, mientras que, en el caso de mujeres que deseaban ser hombres a estas les consideraba con ninfas desproporcionadas. Este transfuguismo hacía al varón sentirse eje de todo linaje posible, donde la autoerótica como corteza motora, metaboliza la forma de una envoltura superficial que procura suplir las fallas en la organización de la membrana yoica.8 En concreto, existen casos de intergénero, de disforia y de todo signo alrededor de una matriz biológica bipolar, pero a diferencia de la transgeneridad, la persona andrógina define una identidad de género claramente responsable.

Hay quien piensa que los transexuales buscan más, huir de su sexo que adquirir el otro sexo, lo que significa que desconoce del todo a esos “pacientes” a los que sin duda tratará de confundir más si cabe. Tener en contra a toda una población, estadísticamente hablando, provoca cierto temor lógico a la hora de expresar su particularidad, que por culpa del condicionamiento social le hubiera sido cómodo estar en el grupo mayoritario. Sin embargo, la mayoría opta por defender su singularidad y se enfrentan con censores y sus malditas caracteropatías, que deberían aplicarse a sí mismos para salir de su propio ostracismo. Este tipo de dinosaurios, especialistas de casi nada, sí que representan un fenómeno de desligadura por ser tan infelices, mientras que, en la androginia no hay separación de ningún tipo, pues a todas luces se contiene ambas partes en un solo cuerpo.

Ya se sabe que la biología y la genética no determinan la estructura psíquica, una base de partida sobre la que se articulan procesos de estructuración que conllevan particularidades, diversidades y por supuesto que diferencias. Es necesario comprender en qué sentido se debe ser distinguida una finalidad vital o adaptativa, es decir una identidad conceptual. Si está formada por una analogía o una diferencia y, además una derivación de cualesquiera, la medida de exigencia pudiera ser una satisfacción de varias pulsiones.9 Valga una licencia kleiniana al considerar como una persona “total” o hermafrodita a quien asume dicha condición al margen de una concepción biologizante y las metamorfosis de la pubertad. En el ámbito de lo social y en el contexto específico de las sexualidades, la conjugación de variables y categorías nos facilitará su diseñ.

En la medida exacta toda la historia es un elogio a nuestra identidad y la cultura designativa, aquella que desea afirmar la fuerza inclusiva del nosotros en su totalidad,10 que ha llegado al máximo de su despersonalización, siguiendo su lógica acumulativa, independientemente de los sujetos sociales en los que se encarna.11 No vemos realmente la distinción entre una identificación simbólica y una imaginaria, como tampoco en un género que ya de por sí cautiva por los procesos de mutación en las identidades. Amablemente destacamos al respecto una incesante búsqueda de completitud para reafirmar lo que ya, de por sí, es lo que siente y posiblemente será del todo visible, pues no ha lugar a dudar de algo que viene de lo más profundo a acercándonos de manera concisa al concepto de indicador de género.

Pseudohermafroditismo vs hermafroditismo verdadero

Según ALVAREZ-COCA el hermafroditismo verdadero es la máxima expresión de la intersexualidad y se desarrolla como consecuencia del mecanismo genético, no del hormonal. Este tipo de androgino corresponde a una clasificación demasiado gráfica y poco científica, pero no importa, ya que la vida de hecho, es una anomalía hipertrófica de su propia deformidad. El psiquismo, la libido y la conducta social bajo el prisma intersexual, no se traduce como definitorios de bisexualidad, sino de di-sexualidad y con cierta prevalencia, no de género, sino de naturaleza estética. Mientras que, un varón proyecta su deseo físicamente sobre el ente femenino, la androginia se permite el lujo de compartirlo, reproyectarlo y estar en medio de esa transacción.

En todo individuo humano se dan, al mismo tiempo, caracteres masculinos y femeninos, pero el conflicto de intereses lleva a atrofiar la bisexualidad del embrión desde la tercera semana de vida. Tampoco resulta un problema admitir la preponderante reproducción de la especie como causa mayor, pero si se hace una lectura conformista se desconocerá que no puede hablarse de la existencia del sexo en un individuo con la absoluta ausencia de algunos caracteresdel sexo opuesto. Pero suponiendo que, en este tipo intersexual hay un sexo dominante y otro latente, la verdad es que, en los dos sexos se encuentren hormonas masculinas y femeninas, por tanto, existe sin lugar a dudas una intersexualidad química y un aprendizaje social paralelos.

Tras verificar que, en este entramado de gónadas, hormonas sexuales y glándulas endocrinas, se aprecia un principio de unidad a partir del cual existen características diferenciadoras que giran en torno al principio característico del sexo respectivo.12 El hermafroditismo puede ser simultáneo, secuencial o sentido de forma natural a través de una fenomenología metamorfoseada. Bajo esta matriz no importa la cantidad de tareas reproductivas o de fenotipos intersexuales que presente un cuerpo, ya que su funcionalidad no origina anomalías somáticas bajouna apariencia, digamos cruzada.

Tampoco representa ningún género en disputa (Butler, 1990) el hecho de no regular supuestos extravagantes, los cuales se especifican partiendo de una base común y en el caso hermafrodita desarrollando ambos sexos en un único cuerpo. Hay quien piensa que, al margen del sexo genético, cada persona tiene una tendencia primaria hacia lofemenino, aunque lo desvíen a través de algunos símbolos o divinidades. Sin embargo, es más arriesgado defender la androginia respecto de quien considera la aventura prolongada de lo masculino contra los impulsos inherentes hacia o femenino.

Ergo hermafrodita y androginia se suman como contingencia ante la apatía manifiesta de la ciencia médica y su desprecio reducionista, pues solo admiten la determinación por uno solo de los sexos, negando con el cinismo más deplorable la evidencia disexual. Aunque insistan con sesgos de hermafroditismo aparente, feminización testicular o pseudohermafroditismo, la razón no está de su lado frente a datos tan reales como la frecuencia de 1 de cada 20.000 y 1 de cada 5.000 casos androgenitales, que se sepa. Apenas, también la obsesiva declaración sobre una infecundación o esterilidad que para el caso carecería de trascendencia y de rigor científico.

El viejo compromiso ético de recobrar la unidad perdida, andrógina y de acuerdo con Aristófanes en Platón, personifica la unión hombre-mujer superpuesta, con lo que se produce un cierto grado de indeterminación semántica. Lástima que, el derecho romano no estuviera a la altura más que de sus acueductos y fuera incapaz de conformar una cultura ajena a la divisio en contraposición a la partitio.13 Había un desprecio sobre estos partos fallidos que había que redimir con ceremonias de purificación y otras varias temeridades. El derecho delhermafrodita a elegir una de sus partes se llegaría a considerar una solución definitiva al conflicto (DecretumGratiani)

Luego, de resolver aquellas revisiones genitales que combaten cualquier desviación del axioma decimonónico un cuerpo/un sexo ¿Cómo se explica que la gónada, si es el elemento diferenciador, pueda, en caso de bifuncionalidad producir los caracteres del sexo contrario? Si los caracteres sexuales anatómicos se corresponden, en general, de tal modo que una absoluta separación no existe, entonces, esta indiferenciación de principio es signo de que la diferenciación posterior se produce en virtud del carácter sexual en función del cual adquieren una morfología y unafunción determinada.

El problemadel carácter biológico

El conflicto existencial del ser humano puede comenzar con su identidad como individuo, porque siente la necesidad de conocer las diferencias que separan a sí mismo de unos y otros, en relación a su naturaleza y el origen. Ya los griegos denominaban hermaphroditos al fenómeno que nos ocupa, con cierta preferencia por la ginandria sobre la androginia, sin separarlo de una divinidad híbrida que describe Ovidio magistralmente en su Metamorfósis (47) y que se plasmaría posteriormente en forma escultórica sin caer en la cuenta de que, al producirse el destierro y caída de la armonía esférica a la polaridad terrenal, estaban condenando al binarismo de por vida.

Herculine peleando por la sublimación de los sexos no termina de sentirse como un ser humano único, pero si posible: “Desde lo alto de mi orgullosa independencia, me constituyo en juez” (Barbin, 1985: 117) En realidad no hay resignación sobre un sexo verdadero,14 sino una auscultación de la verdad con una anatomía particular. Mientras, se ha ido reduciendo y conceptualizando al hermafrodita en el interior de, un entorno cambiante y crecientemente medicalizado, transitando desde el énfasis en las gónadas como modelo definitorio del sexo hasta el desarrollo de la endocrinología y de la psicología del género.

De concluir con el esclarecimiento de los hechos rastreados, entendiendo que, el conflicto social se produce por la manía de querer pertenecer a un status binario, desde una migración corporal, o sea, desde un género contrario. Cuando la lógica nos dice que la hormonación es un atributo sobrevalorado, habida cuenta que la transgeneridad no se limita a la narración autobiográfica, ni a decantarse por una de las partes. Su verdadera naturaleza abarca a ambos géneros, no solo en lo biológico y sus instintos, además de los estímulos inconscientes que también son sublimados por su tangencialidad. Lo que debe quedar claro, sin lugar a dudas, es que esta condición humana condensa ambas sensibilidades sin contrasentidos y que encajaría perfectamente en el puzzle si se invisibilizan las líneas fronterizas de la única racionalidad. No cuesta ningún trabajo asumir que la generalidad hermafrodita, no sólo abarca la ecuación práctica de una corporalidad negada desde siempre; realmente hace honor a la grandilocuencia de una naturaleza sabia, diversa y equilibrada.

Muy difícilmente la ciencia puede darse el lujo de decir que los mamíferos seamos ejemplo de nada, y es que al igual que no existen los sexos separados y a veces no es posible establecer una línea divisoria, lo cierto es que, en algunos casos siendo hermafroditas secuenciales, capaces de cambiar de sexo a lo largo de su vida, en la transgeneridad se aplica el mismo criterio ontológico. Sin cuestionar el quimerismo científico existe un área de superposición donde algunas personas no pueden definirse fácilmente dentro de esta estructura binaria de sexos.15 Como dice Nico Segovia y otros correligionarios:16 es muyposible que en muchas de sus células usted tenga cromosomas que supuestamente deberían ser del sexo opuesto al suyo y eso resultaría imposible deducirlo sólo observando sus órganos sexuales.

Se postula que una vez que se alcanza un equilibrio en el desarrollo sexual este puede seguir variando y no hay alarma que valga. No es nada despreciable la proporcionalidad, en la que, el sexo anatómico no coincide con el sexo cromosómico o gonadal, y su promedio se observa aproximadamente en 1 de cada 4.500 personas. En 2014, cirujanos informaron que al estar operando una hernia en un hombre descubrieron que teníao varios. Se trataba de un individuo de 70 años y sin problemas de fertilidad, pues ya había tenido cuatro hijos.17 Eric Vilain postula que como no hay un parámetro biológico que se apodere de todos los demás parámetros, la identidad de género pasa a ser el parámetro más razonable»: esa sería una razón o el mejor argumento de la verdadera libertad.18

Análisis dimensional socialmente observable

Una buena partida sugiere asumir que la recepción que la perspectiva de género, ya brinda a la interpelación transgenérica de los propios supuestos ontológicos, desde los que tal perspectiva se funda, así como del entramado epistemológico, ético y político que configura al género como concepto, como perspectiva, como praxis y como horizonte.19 Una genealogía crítica ha permanecido inarticulable en torno al binario sexual, ya que identifica los sujetos a partir de su cuerpo sexuado y efectivamente, los fija a lugares inapelables en su jerarquía y su desigualdad, pero en conjunto esto tiene consecuencias técnicas y configuraciones subjetivas bien diferenciadas.

Como espacio de inclusión de personas trans* o de activismo y de indagación socio-cultural, la nueva cultura se ve abocada a la naturalización del orden emergente, con la esperanza de encontrar consenso en las categorías identitarias. La producción de conocimientos sobre un cuerpo hermafrodita es igual de válido para una identidad sentida de signo andrógino, construidos en una buena parte por referentes travestis. Si hubiera un estatuto para toda condición, el marco que nos ocupa comprendería la construcción de personas, que se edificaron de manera distinta frente a los referentes estandarizados y regularizados.

Estamos absortos en un tiempo de la incerteza, como caracterización de la subjetividad y la comprensión de la complejidad humana y sus formas de expresión y desarrollo, de un ser del individuo y de una manera constructiva, que conjuga más con una propuesta estética. La androginia niega la cabida de los roles femeninos y masculinos por separado, pues no suman lo suficiente ni rentan valor añadido, implicando así una remirada alternativa de revalorización de quien se muestra auténtico con sí mismo, diferentes al resto de personas normalizadas o etiquetadas. Ahora, una persona hermafrodita diríase que se comporta en definitiva, en sentido absoluto.

Para generar un análisis de los comportamientos culturales respecto a la reivindicación de la subjetividad como condición humana, la apropiación del cuerpo se interpreta como elemento para facilitar la comprensión. Entendamos a esta cualidad de género como la unión de la naturaleza de lo femenino y lo masculino, en forma de reencuentro en el cual se engendra lo mejor de los dos roles de identidad sexual, con el fin de alcanzar una mayor pureza.20 Se trata al fin y al cabo, de una unión de dos contrariedades que en la relación y reflexión trascienden en su pensamiento y accionan como una parte activa de la sociedad total.

Desde la iconografía del poder de Shiva y Shacti como uno solo, Virginia Wolf con el “orlando” y la plasticidad de los sujetos andróginos de Goethe, a la «onda Glam» y la construcción andrógina del prototipo integral, la caracterización multirreferenciada se representa como una materialización recreada y urbana. En contraposición, un espacio de ausencias se caracteriza por la instantaneidad gestionable, ejemplo de contención que cada sujeto y colectivo le da a la apropiación de espacios inhabitados. Lo urbano se comparte desde la divergencia hasta llegar a la mínima expresión constitucional, en términos de privacidad posible, tal que lo corporal le pertenece a todos y a nadie.

La cultura urbana de manera activa tiene cavidad para redimir todos los ciudadanos de sus símbolos, de sus cualidades y el reconocimiento del otro, como lugar de confluencia y cierta supervivencia estructural. La facilidad de acceso a un género electo genera una fuerza coexitiva y un referente de posibilidad identitaria, en tanto que, lo andrógino como posibilidad de irrupción de una normativa, permite construir unos valores de manera abierta en su moralidad y normativa personal. Esta condición plural como contradicción activa, puede generar unas relaciones de cambio y mejoramiento social, pues, habida cuenta, el cuerpo con nuevo significado simboliza la humanidad y la hibridación al mismo tiempo.

Cuando se dice que, nuestro cuerpo no nos pertenece, ¡ojo ! que la lucha contra la animalidad sigue vigente como un mero instrumento de conexión con el cosmos, que trasciende el espacio personal y se desvela tributario de la naturaleza como expresión del yo y de la cultura. Asímismo, las innovaciones individuales hacia una supervivencia mejorada, han de verificar el comportamiento de los cuerpos con los componentes del mundo material, donde llega a ser cuerpo social que la sociedad moldea. En otras palabras, las vidas y cuerpos de quienes creían que se debe generar una legalidad clara, no les queda otra que permanecer en espera de ser institucionalizados.

Cuerpo apropiado y su arquitectura incontrovertible

Si se evocara a la opción de ser desde la apariencia de los genitales, la caracterización del nuevo cuerpo y de una acepción de pertenecer, con relación a un cuerpo igual o diferente, la cultura seguiría inamovible. El caso es que más allá hay vida y posibilidad de proyectar el cuerpo liberado al apropiarse de símismo, que se da desnormalizado y disidente a su vez, pero que termina siendo coherente con su deseo de ser y representarse. En esta medida el cuerpo andrógino se rebela en posesión de sus deseos, como un punto de referencia hacia su ostensible humanidad e integridad, agraciándose un significante construido según el querer ser de quien lo habita,21 como no puede ser de otra manera civilizada.

En la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, se adopta una identidad prefabricada, inclusive consumista al reverdecer de contraste, por lo que permitir al otro que se vea en uno mismo, sin que cause una interpretación falsa de la realidad, quizá sirviera para despejar la extraña exuberancia del mundo. Los andróginos, véase como afirmación particular de subjetividad, de revalorización de su condición masculina y femenina, manifestada a través de su estética corporal, subjetividad y proyecciones de sujeto.22 Luego de limitar el caminar, la ruta a seguir es otra, pues su presencia es anterior a la del primate y en consecuencia no necesitan pelear por la igualdad, que ni conocen varones ni mujeres, como tampoco encasillarse bajo ninguna colectividad pertinente.

La búsqueda en el punto de ruptura se fija hoy ante la rapidez que impide fijarse en la otredad, desde el respeto a la diferencia como punto de equilibrio,23 porque la construcción de sensibilidad comprende lo que de ella emana, dentro de la constelación en que figura libremente. La clandestinidad es una opción subjetiva individual, que se experimenta como una sensibilidad persistente, pues allí ostentan una moralidad muy neutra al estar por encima de la etiqueta masculina y femenina, siendo seres humanos con sexo, pero sin género dominante. Y es que si se cuenta con ambos o parte de ellos, puede ser muy grato y destacable expresarse en clave dual y de neutralidad.

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Moratoria y Causa Transgenérica. Indicaciones Muy Técnicas

Moratorium and transgender cause. Very technical indications

Michaelle de fran Martínez

RESUMEN

El sentido transformado de, un determinado asiento como experiencia, es un camino del pensar de una forma desacostumbrada, tanto a la construcción biológica como a la condición orgánica. Por su parte, la transgeneridad se adosa a postulados cuya base principal reside en el comportamiento y en la significación de lo que somos. Dado que, el ente es por el ser, ya sea como causa o posibilidad, se constituye en la donación misma de ser y referido más que, a sí mismo, al acto libre e individual de abordar las identidades.

Palabras claves: Teoría sociológica, transgéneros, discurso científico, biopolítica.

ABSTRACT

The transformedmeaning of a certain seat, as an experience, is a way of thinking in an unusual way, both to the biological construction and to the organic condition. For its part, transgeneration isattached to postulates whose main basis lies in behavior and in the meaning of whowe are. Since the entityis by being, either as cause or possibility, it constitutes the very donation of being and referred more than to itself, to the free and individual act of addressing identities.

Keywords: Sociological theory, transgender, scientific discourse, biopolitics.

RESUMO

O significado transformado de uma certase de, como experiência, é uma maneira de pensar de aneira incomum, tanto na construção biológica quanto na condição orgânica. Por sua vez, a transgeneração está ligada a postulados cuja principal base reside no comportamento e no significado de quem somos. Como a entidade é porser, seja como causa ou possibilidade, constitui a própriado ação de ser e se refere mais a si mesma, ao ato livre e individual de abordar identidades.

Palavras-chave: Teoria sociológica, transgênero, discurso científico, biopolítica.

El punto de partida trans* como instrumento de corrección.

En la vida cotidiana, entendida como realidad ordenada, la esencia de, algo es aquello que parece ser y en consecuencia, nosotros como especie seríamos independientes de esta aprehensión. Ya Julián Marías pretende diferenciar la res cogitans o <yo puro> de la animalidad del cuerpo biológico, en tanto que una única identidad sexual, psicológica y social ya no dependan forzosamente del instinto ni de las convenciones moralistas. Ahora, debe subyacer la necesidad de modificar el texto de la partida en cada orientación sexual, de modo que, entre naturaleza y cultura no haya ningún tipo de determinismo.

Desde la tesis de que la coherencia de las categorías de sexo, género, deseo y sexualidad viene siendo construida culturalmente mediante la repetición de actos estilizados en el tiempo (Butler, 1990) nuestro entorno se ha columpiado bajo la teoría de la performance y como constructo social, ya prevenidos por Berger y Luckmann. Una vez, impugnado el carácter inmutable del sexo, la distinción entre sexo y género no existe como tal, pero además se ha deconstruido el cuestionamiento de las estructuras antropológicas, signadas por una inestabilidad del lenguaje sobre una cultura líquida y dinámica, como nunca antes habría sido conocida.

En atención a la redefinición de la misma identidad personal, la construcción de, un nuevo postulado queer/cuir, las identidades que han sido estigmatizadas han de explorar su propio paradigma, desde una disidencia fundamentada en la peculiaridad ontológica y mediante una técnica como medio para unos fines y un hacer que incrementa dicha esencia. La definición instrumental de la técnica en la transgeneridad es distinta por su extrañeza y visualización en amplios estudios sobre sexualidad no normativa. Sin embargo, su aplicación genera toda ficción identitaria y hasta exagera el surgimiento de políticas o cánones identitarios por falta de experiencia social y claro que técnica.

De lo instrumental a lo causal como técnica de estudio

La esencia de la técnica es ambigua en un alto sentido en la que acontece de un modo propicio, lo esencial de la verdad respecto a la fragilidad de la identidad. Pero esta agudeza crítica en el mismo sentido que puede subvertir la problemática, no necesariamente debe entenderse como un giro contemporáneo, sino la evidencia de una suplantación de la historia, ya de por sí muy mal contada.

Cabe señalar sobre toda esencialidad una identidad estratégica confirmada por los principales elementos de identificación y definición de la individualidad en el derecho legal. Miquel Missé reivindica que las personas trans en los tratamientos médicos que puedan requerir, deben ser reconocidos como sujetos activos, con capacidad para decidir por sí mismos, reivindicando la autonomía y la responsabilidad de sus propios cuerpos. Para llegar a esta esencia como consecuencia, el modo de los medios vale como causa porque domina lo instrumental en su condición de causa y de causalidad.

Finalmente, el discurso técnico sobre la despatologización de la identidad busca trasladarse desde el modelo médico a un modelo de derechos humanos, para hacer posible que la vida tenga sentido. Se nos plantea analizar el cambio de sexo como una acción propiamente técnica frente a esta incertidumbre y carencia en materia legislativa, que requiere un cambio de nombre. Por esta razón, la apariencia morfológica juega un papel jurisprudencial en distintos ámbitos de la vida, lo que hace más compleja la odisea acorde a la identidad de género correspondida.

Hace un siglo se hablaba del ser unidimensional bajouna crítica de la razón instrumental, donde la resublimación represiva formaba parte de una alternativa, que la Escuela de Frankfurt se empeñaba en la lógica utilitaria, el modelo intencional de la acción y la teoría de juegos. Este mecanismo de comprender y controlar el universo24 mediante la razón y la investigación empírica sirve a la causa trans* en su intento de superar aquellos Sistemas irracionales de autoridad tradicional. En ese sentido, Comte creía que lo único necesario venía por el cambio intelectual, no por medio de revoluciones y grandes reformas sociales.

¡Entonces, de que estamos hablando! si todo gira en torno a las relaciones naturales y básicas en una vida eminentemente socializable. Aunque arrastremos esa carga viral moralista, la aplicación empírica de la sociología justificaba la desesperanza e hizo creer que la moralidad científicare generaría la ética social. No estuvo mal el intento, pero su aburguesamiento no iba más allá de ataques a la psicología y el de deificar la sociedad por ser fuente de vida, eso sí expuesta siempre a excesos innecesarios. Como contraparte, nos quedaremos con la idea de Spencer de una vida social desarrollada libre de todo control externo.25

La causa materialis y causa efficiens transgenérica

La causa efficiens de la ecuación trans* viene determina de, un modo decisivo por su causalidad, no porque pretendan hallar diferencias cromosómicas u hormonales en proceso sin completos de desarrollo. A estas alturas hablar de masculinización completa es una aberración biológica, ya que ni los gemelos son idénticos ni un CYP17 alelo sirve para diagnosticar una disforia. Lo que si habría que escandalizar es la afirmación de que, parece que las hormonas cambian los tamaños del hipotálamo de una manera consistente de género.

En 2015 el Dr. Sherer explica que la influencia de los padres (a través del castigo y la recompensa de la conducta) puede influir en el género de expresión, pero no el género identidad. Bien, no hay mayor recompensa que reconocerse, por ejemplo como autogynephilic (sexualmente excitados por la idea o imagen de sí mismos como una mujer) así como atraídos por las mujeres y los hombres, en contraste con quienes afirman no sentir diferencia alguna, siendo directamente asexuales y agéneros. La anécdota la sirve un estudio de 2009 en más del 90% de las mujeres CIS, que también se sienten atraídas por la idea de sí mismas como mujeres.

Tras concluir que no hay evidencia empírica en esta cuestión, la Asociación Profesional Mundial de la Salud Transgénero (WPATH) la mayor asociación de profesionales médicos que proporciona atención a las personas trans, tiene por delante elaborar informes y cautelas que les haga honor a su profesionalidad y sobre todo a su alcance intelectual. Si las personas trans* experimentan su identidad transgenérica de diversas maneras y pueden llegar a tomar conciencia de su identidad transgenérica a cualquier edad, estamos ante un reto colosal de una notable controversia.

El fundamento "ocasionar" puede ser causa secundaria, pues dentro de los límites del traer aquí y ahora, desocultando la última verdad, y esta entendida como corrección del representar, la falta de cobertura relacionada con cuestiones de género desvelaunafalla en un sistema agónico y fraudulento, sin visos de reducir la tensión que, existe entre la propia identidad y las expectativas sociales. Ante tal encarnación y con el máximo respeto a la memoria de Mitchell Heisman, valedor intelectual del sinsentido vital: el suicidio es la única respuesta válida, la nuestra sería honrarnos como seres transgenéricxs ante el acto último de la razón pura.

La verdad sobre la sexualidad es la misma que sobre cualquier otra materia, una forma de ser introyectada en la naturaleza de la personalidad, o sea, lo que se quierare conocer y admitir. El desocultarlo que no es una verdad, súbitamente y de, un modo inexplicable para todo pensar, se diversifica y desoculta como parte interesada al compás de una trayectoria no asignada. La única frontera aparece exclusiva y excluyente o sin razón aparente, en contraposición con la lógica de la pertenencia o exclusión absoluta.

De la teoría física de la Naturaleza

Durante los hechos biológicos hay funciones comunicativas insertas entre una célula y cualquier otro aspecto de su entorno, pero eso no es motivo de especulación, porque las unidades vivas integradas ya de por sí gozan de un estatuto universal para interactuar como resultado de un estímulo. En tanto quela expresión génica, se libre de un debate insulso y se permita modular en su frecuencia, cada manifestación tiene un efecto observable en otro organismo de su misma o diferente especie.

El cuerpo en su desarrollo muestra cambios de diferenciación celular, aunque eso no es determinante a un nivel conductista ni en la forma que los discos imaginales dan origen a su propia metamorfosis. Tampoco hay que cebarse con el control hormonal, ya que vemos lo resbaladizo de sus disposiciones neurosecretoras. Si la hormona protoracicotrópica predispone a variar en función de otros factores, al liberarse parece gozar de independencia respecto del cerebro. ¡Acaso no tratamos de entender el ámbito trans* vinculado a esa eclosión larval de un valor umbral!del que sin duda conviene desembrionarse.

La tecnología CRISPR permite manipular y modificar el código genético, pero eso sería genial si fuese útil a nivel individual y sin perjudicar nuestra propia vulnerabilidad. Imaginemos que con células sintéticas tuviésemos el aspecto deseado, primero habría que viajar al pasado o confiar en la suerte para que al igual que virus bacterianos evolucionaron para infectar a las bacterias, nuestra ciencia o tecnología de edición genética nos permita configurarnos a nuestra imagen y semejanza.

Entre sus magnitudes base de la física tenemos una mecánica con capacidad de aplicar técnicas experimentales y plantear nuevas incógnitas. Como lo transgénero, hasta ahora sigue siendo objeto de adimensionalidad, podemos considerar que su magnitud y factores de forma, forman parte de variables constantes. Entonces, nada es objetivamente preciso entre el valor real y el valor estimado, de donde el binarismo persiste en su error de la medida.

Admitamos que puedan existir tiempos imperceptibles atrapados entre dos tiempos perceptibles, bajo la teoría del desdoblamiento que permite expresar de manera rigurosa el cambio de percepción entre dos observadores desdoblados en dos tiempos diferentes. Con solo cambiar la variable tiempo por la de forma, la transexualidad se encontraría en la misma franja probabilística, donde por supuesto influye pasado, presente y futuro, así como el derecho a indagar en las aperturas temporales y formales.

Convergencias

Vemos como la construcción cultural del género se sobrepone a toda clase de axiomas tan elementales como el de lo femenino en relación con la emotividad y la vulnerabilidad. Con la emergencia del yo, se entreteje la importancia de atribuir significados de estructura simbólica, como también la apropiación del ambiente social inserto en función de categorías y construcciones propias del sentido común.A través de la experiencia social la diversidad en su relación con la alteridad, al fin y al cabo, esto ayudaría a orientarse en su universo social y material a modo de anclaje.

El proceso de objetivación de la causa transgenérica cumple una función complementaria, ya que genera nuevas representaciones provenientes de las relaciones sociales, atribuyéndoles una valencia más o menos determinada. Una vez naturalizada la representación de nexos y valores, se transforma en auténtica categoría del lenguaje, pero la cuestión es la integración cognitiva dentro de, un pensamiento reconocible y constituido. La inserción de la novedad posibilita interpretar la realidad y orientar las conductas, se supone que hacia significados consensuales que permiten el reconocimiento y la transformación de lo que, es nuevo o se entiende como diferente.

Para Adorno (1994) con nuestra mirada microscópica somos como partículas que persiguen un, fin teleológico en su aferrar la totalidad de lo real por la fuerza del pensamiento. Contra todo tipo de alienación nos anima a conocer la verdad sobre la vida inmediata tendrá que estudiar su forma alienada, los poderes objetivos que determinan la existencia individual hasta en sus zonas más ocultas.26 De cuya identificación respecto con la idea misma, ha de encontrar su sentido entre los hechos empíricos, de una historia que siempre está por hacer.

Si la falta de sentido del mundo actual surgiera de los procesos de modernización, pluralización y secularización de la sociedad, la solución más ecuánime estaría en las instituciones intermedias existentes entre el individuo y el macrosistema social, donde la acción de, este colectivo podría ser entendida como el cumplimiento de máximas, en tanto categoría social o una respuesta plausible y concebida como única, pero adherida en el contexto social. Tomando en buena medida, un cierto número de formas posibles entre las reservas sociales de conocimiento,27 los factores que constituyen nuestra identidad contribuyen a nuestra interpretación del mundo en que vivimos.

Parece que existiera una especie de barrera del precepto, que impide esta forma plural al orientar su existencia hacia valores diferentes, y eso, aunque puede restaurar en forma permanente esos esquemas interpretativos, el consenso a lo sumo será condicionado socialmente y permanentemente cuestionado. Mientras que estas comunidades demuestren ser relativamente estables, la tiranía aprovecha cualquier resquicio para contrarrestar en forma directa la propagación y resguardar a sus miembros de posibles crisis de sentido. Esto incluye, además, una dimensión esencial a la hora de pensar en un modelo de sociedad.

De la contradicción entre el alcance inconmensurable del poder humano y la clausura de casi todas las alternativas de libertad, Adela Cortina (1985) extrae una región fronteriza que impide tratarse con respeto, si no respetan. Es grave reconocer esta realidad y ver que no se hace casi nada, ni por el reconocimiento de la dignidad ha sidotranscendental en la historia, ni en el sentido de una autodeterminación que por supuesto debiera ser compartida de forma complementaria. La convivencia en el marco de la dignidad apenas ha levantado los pies del suelo y no cabe esperar gran cosa al respecto.

Entre los escenarios sociales que emergen desde dentro de la interacción misma, que incorporan una noción de subjetividad, conciencia, self o identidad en sus modelos teóricos sobre la realidad, nos encontramos fuertemente coercionados, pero con ganas de romper barreras y demostrar mediante una ciencia social que secuencias de acción (Heritage, 1984) actualizan ciertas normas en un contexto específico. Esto supone un trabajo permanente de interpretación, ajuste y modulación que por lo menosgarantiza una cierta consistencia.

La acción para una sociología transformadora es poseedora de una multiplicidad de motivos y determinaciones, donde mente y cuerpo requieren una distinción entre la conciencia práctica y la discursiva, si no unilateral, comoresultado de la praxis. De ahí que la existencia del fenómeno autónomo no pueded ecidirse a priori, debido a que su identidad va cobrando vida en grados mejorados de sistemidad. A este propósito, una simple defensa de la noción de la unicidad e irreversibilidad, tanto en el tercer modelo de acción de Hans Joas como en la capacidad creativa de la elección racional o performance.

Sin duda, la transgeneridad corresponde como fenómeno a la creatividad de la acción superando las dicotomías clásicas, desde una acción instrumental frente a otra normativa, pero que parte de la destreza con la que, el actor explora sus particularidades. Es decir, la teoría de la acción colectiva respecto de los imaginarios colectivos, elude de manera pragmática un dilema con una dimensión creativa irreductible (Joas, 1998: 154) Lo cual remite a una visión realista de las situaciones y acciones históricas concretas, cuya observación crítica tiende a reducir la complejidad a través de la libertad situada o carácter situado de la nada despreciable creatividad.

La construcción social contempla el fenómeno de la legitimación como instrumento, no desde el derecho a ser identificados.28 Entre tanto, realidades que pueden presentar diferencias importantes,29 afirman que la identidad privada en su semi-idealización de la sociedad tradicional, puja por la consecución del dudoso objetivo de “una sociología limpia de residuos ideológicos” (Soeffner, 1992: 9) Resulta significativo, comprender que la realidad se construye socialmente, aunque ocurre que se puede ser coherente en los discursos e invertir ese planteamiento al intentar concebir la génesis social y la validez del conocimiento en su simultáneaunidad y diferencia.

En relación a lo cosificado es posible atisbar la posibilidad de su disolución, dada la figura deformada de lo no-idéntico y la necesidad de reificar la base de la abstracción, mediante el procedimiento de la crítica inmanente. Aunque la posibilidad de comprobar una inversión de la posición social, cuando menos por su remisión al sujeto, digamos corregido, la negación de tal especificidad carece de una justificación adecuada. El carácter dialéctico de sujeto y objeto examina la cuestión del estatus de género en relación con la comprensión de la cosificación30 como exclusiva componente estructural de la sociedad y del conocimiento.

Aunque se quiera equiparar el transhumanismo con la materialidad extrema,31 además de aferrarse a un mundo lleno de fronteras, supuestamente heredadas, lo cierto que, el cosmos no es de nadie y carece de tiempo para considerar a estos estúpidos roedores de la verdad. Me temo que no leen la historia con la suficiente objetividad y como siempre, quedarán al margen de la realidad y añorando lo único que tendrán, su pasado. Esta nueva labor de reeducación, como en todas las mal llamadas revoluciones sistémicas, apenas modificará el substrato psíquico de esa personalidad retrógrada, afincada en un simbolismo irracional y disfuncional, pero en cambio será la nueva normalidad, a la que, por su condición adaptativa, la mente no irán unca hacia atrás.

La transgeneridad tiene una posición crítica sobre esta hipotética utopía materialista, como subjetividad liberada ante cualquier intento de universalizar el cuerpo y el pensamiento. Hay que reconocer que la evolución, en mayor o menor medida, es y ha sido global, unas veces imponiendo y otras compartiendo filiaciones, pero con una única finalidad, la de avanzar corrigiendo errores y progresar innovando. Entonces, ni hay ninguna descualificación de la humanidad en la novedad, ni se ha permitido nunca ir hacia una igualdad real. No faltan argumentos para pensar que todolo trans* significa mejoría para todos en general, por mucho que quieran ser ofensivos todos aquellos reduccionistas y criminales del Humanismo.

El único fin histórico se aprecia en la literatura y en el pensamiento de quien no evoluciona, y a eso nada que ofrecerle ni responder con resignación. Desde la bilis ante el cambio de modelo, se escupe fuego, rabia y verdadero odio, porlo que ese exceso de derechos con la que acusa y apostilla la derecha, respecto a la mentalidad progresista, seguirá su agenda realista, tan centrada como técnicamente utilitaria. La vida se puede significar e interpretar como resultado de una ingeniería realista y por supuesto que social, lo que pasa es que se acaban los sesgos y privilegios de una estirpe anclada en la antigüedad, verdaderamente incompatible con la modernidad.32

Ultimas verdades

No cabe duda de que, una problemática de los ámbitos de género no facilita en absoluto comprender el significado de la fenomenología trans*, de su realidad cotidiana y de que la vida podría ser un sueño. Que además no sólo se debería cualificar la especificidad de cada identidad, ya que ha de ser reconocida en su autonomía y sin el aval de realidad, o no se entenderá la naturaleza en los tránsitos entre fantasía, realidad etc. En todo esto, se revela la eterna parcialidad de nuestra naturaleza, nuestra inveterada propensión a escoger, en palabras de (James, 809) acerca de lo real o loirreal.

Para seguir confiando en un proyecto de integración social, Alfred Schütz nos dibuja un mundo de la vida como realidad radical en tanto que, el agente cuenta con la capacidad de comprender y adquiere la acción social subjetiva e intersubjetiva. Claro que, ante una fenomenología mundana, extensible a, otras particularidades, el horizonte vital de posibilidad (Milone, 2007) se singulariza en función de una pluralidad que le lleva a desdecirse o contrariarse. Toda vez que la claridad de juicio nos indica una dirección a seguir, nada ni nadie puede interferir entre los elementos de su mundo y los principios generales que gobiernan esas mismas relaciones.

Nuestra causa no pertenece a ninguna realidad múltiple, sino a otra forma de serpercibida o interpretada, que ni necesita etiquetas ni pondera más allá de una dimensión empírica. Nuestra capacidad de transcendencia es humilde y no ambiciona otra tierra sin una seria reflexión en el curso de la acción, a partir de la cual se busca redefinir la naturaleza de la realidad social. Pero Schütz insiste en la necesidad de poder modificar la fuente de su felicidad o intranquilidad (1967 1974:22. Luego, presumimos que las probabilidades subjetivas de la complementariedad de sentido; a mayor uniformidad de un esquema tipificado, mayor es la probabilidad subjetiva.

La acción social contempla un acervo de conocimiento y experiencias proyectadas hacia el futuro, lo que permite establecer relaciones de alteridad que dan lugar a tipos de interacción en planos diversos. En el caso de anonimia social como causa de exclusión binarista, la individuación y la cohesión social permanecen disociadas, hasta el punto de que se ha generado una situación de decadencia, impropia de sociedades avanzadas. Este hecho, genera un constantesentimiento de frustración en sus acciones de datos sensibles, como consecuencia del cambio anímico necesario33 a, partir de roles tradicionales y modernos, frente a la globalización y su alta heterogeneidad.

La validez del principio de indeterminación ha sido confirmada por una multitud de situaciones experimentales, y así como se respeta una aleatoriedad en la ciencia en términos cuánticos, la fuga de género representa una clara probabilidad no exenta de incertidumbre.34 Se trataría de hacer acopio del principio de la investigación-acción, que se fundamenta en el hecho de que, para entender un sistema, hay que cambiarlo. En el fondo hay una ruptura biologicista desde un cuerpo afrontado como plasticidad ilimitada, cuyo diseño social adopta las formas del construccionismo no menos radical y ya virtualizado.

Desde esta posición transgenérica se toma al cuerpo como una realidad infinitamente maleable, alentándose la continua experimentación no caprichosa, sino reconociendo el carácter socialmente construido de la identidad de género. Pero en una segunda etapa, precisamente donde tenía cabida la cirugía de reasignación sexual, ahora encaramos el cuerpo como una materialidad infinitamente prospectiva. A pesar de la resistencia biomédica, podemos movernos entre la queja o passing de la corporeidad vivida en un cuerpo fragmentado, o desenmascarar el carácter no dicotómico de los sexos con absoluta naturalidad.

La fenomenología del cuerpo con arreglo a las interdicciones excepcionales, da cabida a figuras intermedias dentro de una escala continua o en plena metamorfosis, socialmente factible. Mientras que, en la transexualidad el verdadero sexo dependía de la dinámica hormonal, a groso modo, no se puede decir lo mismo de la conformación subjetiva que conforma su “cuerpo vivido” o “a priori carnal”. La pluralidad de experiencias tampoco define la naturaleza orgánica ni metafórica sobre la conversión en el género opuesto, porlo que tanto, no cabe esperar ningún reconocimiento o categoría de, un tercer género, ya que, es más cómodo para un sistema de valores redundarlo todo sobre dos pilares.

No importa que la homosexualidad no renuncie a uno de esos pilares, tampoco lo hace una persona lesbiana, bisexual, intersexual o transexual, conformándose con ser calificados en rebeldía o defectuosos. Desde la primicia transgênera apostamos por la restauración utópica y cuánticamente posible de nuestra verdadera naturaleza, que no es otra que la androginia o hermafrodita. Quien escribe estas líneas suscribe su condición personalista con argumentos emancipatorios, desde los que asumimos que tenemos elementos corporales, de ambos sexos en desigual proporción, lo cual no mina en absoluto nuestra base identitaria. Desde el punto de vista biopsicosocial, la relación con el cuerpo y el género es una manera de confrontar, no de ilustrar las particularidades que vivimos de manera temperada, sin renuncia alguna a estabilizar o consensuar una definición del hermafroditismo más allá de las propuestas de intervención corporal.

Si la idea «hermafrodita» en gran medida es la historia de la génesis histórica de una separación imposible,35 la actualidad recalca la pertinencia de un estudio sobre las dificultades de abordar una categoría cambiante como la de hermafrodita o andrógena. En ese sentido, que aún se quiera negar la evidencia, toda vez superada una originalidad milagrosa (Huarte de San Juan, 1977) con capacidades mágicas y la noción de monstruo que altera la secuencia de la especie, pues nos invita a no perder el tiempo y concentrarnos en nuestra urgencia naturalis sin grandes paliativos. Ser y no ser, ahora no es el caso, ya que sabemos de un ars erotica que se sobrepone a toda disidencia sexual y a todas las tradiciones populares.

A la postre, tanta ignorancia contra el conocimiento racional de la Naturaleza, no perturba la posibilidad de existencias ambisexuales, pormucho que se escriba en el recetario de los médicos la causa disfórica. Del mismo modo, aunque se fabule irasciblemente con alegatos acientíficos que todo esto es una burla o aberración de la imaginación, solo podemos confrontarlo con una realidad que desconocen, dada su excelsa mediocridad. En definitiva, queda anunciar que la verdad transgênera viene a determinar que el verdadero sexo se encuentra perfectamente definido como androginia, de tal modo que sus caracteres son disexuales y su género aleatorio, indefinido o en el mejor de los casos, recae sobre aquellos que poseen un saber positivo sobre el cuerpo.

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La disexualidad en la condición de transgénero

Disexuality in the transgender condition

MICHAELLE DE FRAN MARTÍNEZ

RESÚMEN

Para una identificación biológica, cuya orientación se podría considerar como sexualizada sin género, hay constructos bien definidos y otros compartibles. No se puede reducir a groso modo la condición sensible a la conformidad del aspecto biológico ni a conductas de género cruzado, entre otras cosas porque la naturaleza nos muestra en su creatividad la composición de microestructuras a través de conexiones cerebrales “intermedias” entre ambos géneros.

Tampoco es menester tratar de educir el problema del transgénero a una explicación orgánica de diferenciación hipotalámica prenatal ni a niveles más o menos reducidos de tetosterona. El cerebro no feminiza por carencia de nada sino por ampliación de conocimiento y de expresiones voluntarias e intuitivas, o sea que la disexualidad es simplemente una opción razonada ante la aparición de nuevos estímulos.

PALABRAS CLAVE: Género cruzado, transgénero, diferenciación hipotalámica, disexualidad, estímulo.

ABSTRACT

For a biological identification, which orientation might be considered like sexualized without kind, it is structures definite well and different shareable. The condition that is sensitive to the conformity of the biological aspect or to cross-gender behaviour can not be reduced to a great extent, among other things because nature shows us in its creativity the composition of microstructures through & quot; intermediate & quot; brain connections between the two genders.

Nor is it necessary to attempt to reduce the transgender problem to an organic explanation of prenatal hypothalamic differentiation or to more or less reduced levels of tetosterone. The brain does not feminize by lack o f anything but by expanding knowledge and voluntary and intuitive expressions, that is, that the disexuality is simply a reasoned option before the appearance of new stimuli.

KEYBORS: Cross-gender, transgender, hypothalamic differentiation, disexuality, stimulus.

INTRODUCCIÓN

Al vivir con caracteres ambiguos hay factores hormonales, estéticos y ambientales que pueden ofrecer cambios de opción36 y aplicación sexual, tras haber definido en una etapa anterior el acuerdo con el género asignado biológicamente. No se trata de priorizar posturas biologicistas, sino de coordinarlas con actitudes psicológicas y psicosociales alternantes, que ayuden a una salud mental sui géneris, autónoma y compatible con los valores universales definidos por la UNESCO. El aprendizaje adquirido en una etapa cronológica apenas influye en la libertad sexual ni en la asignación de género, pues es de sentido común que la voluntad nunca puede ser impuesta ni condicionada de manera determinante. De hecho, la atracción o rechazo por un tipo de género concreto es igual de evidente en la heterosexualidad como en la intersexualidad, por lo que hablamos de matices de forma que no deberían ser al día de hoy ni noticia.

El único trastorno mental que se puede descifrar y evidenciar en estos momentos es la obsesión de mantenerse en la intolerancia y la incomprensión, lo que conlleva la falta de compromiso humanístico por las culturas ajenas, en tal modo que conduce al ostracismo y la degeneración intelectual, tan visible en las redes sociales. No hay que ir más allá del manual DSM-IV para entender la simpleza de una raza deprimente, que por otra parte asegura que la transexualidad es un trastorno mental y de la identidad de género, dado que daría lugar a un conjunto de síntomas psicológicos... que producen malestar... y discapacidad. Pero esto es aplicable a la mayoría de situaciones personales y sociales en la vida real, ya que no hay ninguna sociedad ni estado que se defina por la igualdad y la justicia social. Basta mirar cómo se castiga socialmente mediante diferentes mecanismos de represión y control social, incluso a los a’afafine o los hombres tchambouli por una divergencia de la estandarización de funciones en cuanto a género.

La cuestión no es enfrentarse a nada ni a nadie, en todo caso aclarar las ideas y compartir los sentimientos afablemente, simplemente aceptando la ambigüedad en torno a una línea de género, o si se quiere a una tercera vía, la bisexualidad ética y estética en torno a un estado de conciencia que solo obedece a la razón de ser y el sentido de una vida, propios del ser humano. Hay que alejarse por higiene de las ideologías retrógradas y provocadoras, así como de connotaciones minimalistas de calado intelectual irreflexivo. Lo que algunas fieras incendiarias consideran un genocidio cultural es el inicio necesario de vacunación para solapar la hipocresía de la curia universalista, inclusive capitalista e imperialista, aquella que lleva tantos siglos prometiendo un paraíso celestial a la obediencia.37

El proceso de diferenciación entre una cultura biológica y otra social se consigna en la interacción de la experiencia individual con la cultura referencial. La continuidad de la especie no exime de una evolución sociológica diversificada e incrementada por agentes no reproductores de genes, pero sí de ideas y de fines analíticos. En cuanto a la asunción de una sexualidad adaptativa y su competitividad, la recombinación aleatoria y diferencial nos conduce a explicar los universales humanos en términos de eficacia inclusiva. La ingeniería genética ayudará sin duda a perfeccionar la raza, a crear opciones de identidad de género con resultados estéticos impresionantes, pero también permitirá dar cabida y forma a una condición acientífica como producto de la realidad social, la disexualidad.

BIOGÉNERO CULTURAL

En un futuro poco lejano se hablará de pre-sociedad en base a una patológica promiscuidad que, en teoría aseguraba la descendencia, pero que con el tiempo socializaría los procesos biológicos. En esta construcción evolutiva del cuerpo la reflexividad social partió de un significado erótico-simbólico (Mead, 1934) ajeno a lo reproductivo y más dirigido a la organización social-simbólica y la definición del lenguaje de género. Hay un origen de verticalización y desarrollo de manos y cerebro que en el devenir de los tiempos ha complejizado el panorama, los sentidos y los modos de relacionarnos. La habilidad analítica por ejemplo, permite realizar cambios en la manera de actuar e influenciar sobre el entorno, de tal manera que los procesos químicos relacionados con las funciones hormonales del cuerpo, no siempre encuentran la concordancia con el dimorfismo cerebral.

Sabemos que ambos géneros la progesterona les es similar, salvo en la ovulación y desde el punto de vista del patrón relacional y factores educacionales o económicos. Materialmente un biotipo social es un producto codificado y jerarquizado, que se construye entre una dicotomía identitaria con finalidad estructural. Partiendo de una asimetría entre los géneros, las proporciones de seducción y atracción por el otro, se decantan hacia un 65% y entre la homosexualidad y la bisexualidad se reparte el resto. Aparentemente es una mayoría del todo insuficiente para determinar como válida la gobernanza del dimorfismo, y en consecuencia, no tendría sentido aplicar criterios normativos sobre la condición y valoración de género. Mientras que el cuerpo femenino se considera paradigma estético de la erótica para ambos sexos, el lenguaje como intermediario social mantiene una relación de equilibrio intensional.

El comportamiento se ha limitado a un locus dominante de uso habitual, de creencia machista y orden patriarcal hasta el exceso y resaca ilegítima. La superioridad ficticia y antinatural permanece afianzada en lo altisonante y en lo sexista, muchas veces consentida por ambas partes. Hay una batalla contra la terminología que conforma una expectativa beligerante en la que se pierde energía y sobre la que bastaría con neutralizar el aspecto simbólico y peyorativo de las expresiones alienantes y además malsonantes. Toda una ritualización de caracteres desafortunados que no ayudan a comprender la verdadera dimensión del género, por ello hay que recurrir a la metáfora y la performance cuando describimos a una entidad biológica esencial, cuya existencia no necesita del inconsciente ni su lucha por ser el otro género como una relación de poder. Basta con atribuir una definición científica respecto de un análisis multifactorial, donde tenga cabida y expresión una sexualización diferente y abierta, tan práctica y armónica como la tradicional.

En estos tiempos de cambio acelerado las conductas propias y diferenciales se retroalimentan, de tal modo que la actividad mental y lo psicosocial predomina sobre lo biológico. La correspondencia entre la estructura del yo y su vivencia sensorial abre un espacio de polimorfismo sexual que, para un tercio de la población se va actualizando en el sistema cerebral. Se piensa que los universales cognitivos al abandonar la posición heredada se compagina con un proceso filogenético de adaptación estimular. El pensamiento dicotómico ha sido un pilar categórico de mantenimiento y consolidación de la fuerza. Claro que al referirse a la reproducción, lo asexual no era favorable en términos de fecundación, sin embargo frente al dimorfismo sexual y la polarización de unos gametos o gónadas tan elementales, la libertad subvalorada secularmente obra a sus anchas entre grandes áreas de conducta gender conquistadora.38

GEOPOLÍTICA DE GÉNERO

Desde una perspectiva género sensitiva la centralidad es equidistante de cualquier forma o denominación sexual y de género. Interpelando una reflexión sobre la noción de campo de Bourdieu (1997) no cabe duda que los alcances de esta categoría en cuanto al género, no solo sirven en opinión de Valcuende (2003: 10) como referentes de actuación en los que se oculta la práctica social y la heterogeneidad de estas conductas; la mayoría de modelos son estereotipados a través de normas adaptadas a las particularidades de las organizaciones sociales, no con el ánimo de trascender el determinismo anacrónico de una biología que hace aguas en la práctica. Por otra parte, para superar la politicidad del género hay que abandonar la base de ideal regulatorio y desarrollar pautas performativas que acaben con la subalternización e innoven en el sentido biopsicosocial. Ya no es hora de sesgos, en todo caso la explicación de las desigualdades de género determinará su propia cientificidad.

Los sistemas de género favorecen las consecuencias y significados de pertenencia a un tipo se sexo convencional, por lo que un debate serio permitiría rebatir a estos visualizando la masculinidad y la femineidad a través de vínculos no jerarquizados ni discriminatorios. A medida que se reconozca la dignidad transgenerista con o sin reasignación post-op, el cuerpo y su relación con el mundo en pro de la subversión, se expresará libremente frente a una insostenible identidad derivada de una heterodoxa contra-sociedad. No es necesario polemizar si los estímulos son únicamente naturales, ya que la inhumación de la historia ha vulnerado las diferentes identidades que se derivan del cuerpo y de su sexualidad. La relación existente entre lo biológico y lo cultura lo binarismo (Butler, 2004) acepta la multiplicidad en cada sujeto, independientemente del imaginario heterocéntrico.

EL CUERPO COMO SIGNO CULTURAL

Los términos que rigen la realidad39 van definiendo un nuevo tipo de subjetividad posthumana y ciberfeminista, primero como como finalidad de conocimiento y también como significante creativo. La persona es inconformista y tiende a descubrir posibilidades en las identidades críticas, desnaturalizadas o estrategas. Aclimatar un nuevo conocimiento situado y el trans-conocimiento como signo cultural ontológico, más allá de lo cibernético, significa invocar efectos preformativos de transformación y de práctica social. El único delito del cuerpo sería no obedecer a su sensibilidad ante el poder del colectivo disciplinado (Torras, 2007: 45) y los intereses heteronormativos. Esto representa romper las líneas duras del ser40 para hablar sobre su contingencia y el reto que supone la conyugalidad líquida e indefinida.

Una cabeza o cuerpo modelados en la práctica cultural de modificación del cuerpo, desde los clásicos tatuajes a trepanaciones craneales de fin simbólico, contiene un conjunto de significados culturales que suceden y se manifiestan en la cultura. Este tipo de lenguaje metafórico jerarquizaba un ideal andino para lograr la forma bilobulada en la antigüedad, mientras que en la actualidad el análisis del texto óseo se fundamenta en la acción comunicadora del representamen sociocultural. La antropología posmoderna desentraña el alcance del campo social sobre las estructuras de significación autoevidentes. Según Geertz la mezcla de géneros representa el reto pendular de la refiguración en el pensamiento social Sobreviene la crisis de la representación realista por la inmediatez de las tecnologías de poder al penetrar materialmente a través de una red de biosomatopoder, de donde emerge el dispositivo de la Sexualidad41 y la liberación ante tantas represiones. La nueva institución feminista interviene primando el uso de los placeres, el cual fue consagrado a la forma en que la actividad sexual problematizada suponía para los filósofos y los médicos latinos. La experiencia de la sexualidad circunstancia evitar la alternativa de un poder concebido como dominación o denunciado como simulacro. El valor del acto sexual mismo está dotado de significaciones positivas entre las que ejerce el maestro de verdad socrático y para el cual está calificado por la soberanía que ejerce sobre sí. Una moral organizada implica la exigencia de una simetría y una reciprocidad en la relación amorosa (erasta y erómeno) en base a una abstención de género. La interdicción hacia la práctica de la "libertad sexual" no impone la abstención de las aphrodisia, sino que estimula una percepción del tiempo muy distinta de la que encontramos a propósito del cuerpo, porque como decía Michel Foucault: El cuerpo es la superficie grabada de los acontecimientos.

El sujeto puede y debe reconocerse como sujeto sexual que reinterpreta los rasgos físicos marcados por un sistema social, cada vez más cambiante y globalizador. Cuando el género es performativo del sexo (Butler, 2013) queda desencializado y abierto a la resignificación y renegociación de la normatividad. La bisexualidad abre vías de “capacidad de acción” en las que se reclaman nuevas visibilidades y derechos eróticos.

ESTÉTICA DEL GÉNERO

Convenimos en la idea de que el género es el primer espacio valido de enunciación y acción para los sujetos políticos de la diversidad sexual (Money) donde intervienen lo “bio” y lo “trans” diferenciadamente. En realidad hay un nexo de valoración empírica que interpreta ambos géneros como un mero instrumento de juego sexual, de mezcla química inducida por los estímulos disexuales. Tanto es el poder afectivo en la transexualidad que se visualiza como rebeldía de género, pero una educación crítica y liberadora desde un enfoque humanista entiende que la sexualidad es entendida como una expresión del ser humano total,42 de tal manera que la identidad de género va más allá de lo que Money considera cuando afirma que es la experiencia privada del rol de género y el rol de género es la manifestación pública de la identidad de género.

Una identidad de género femenina identifica modelos de socialización diferencial, en parte aceptada por una estética orientada a ornamentar aspectos superficiales, pero que va siendo compartida con nociones lacanianas de construcción identitaria más complejas. La estética que mejor define la teoría de género queer es el activismo intelectual, o sea que lo sexual es múltiple y polimorfo y además ayuda a equilibrar el vector de la identificación intersubjetiva. Para Freud (p.133) lo homoerótico en cuanto al sujeto, hace que se siente mujer y se comporta como tal, en cambio el homoerótico en cuanto al objeto es enteramente masculino y no ha hecho más que permutar el objeto femenino por uno de su mismo sexo. Tras esta formulación parcial un proceso activo de apropiación (Simone de Beauvoir) supone mirar por encima del horizonte y descubrir una función preformativa con capacidad de ir creando realidad.

El futuro será recreador de imaginarios culturales desde la disidencia sexual o diversidad sexual, donde seres abyectos se permitan obtener placer erótico entre el travestismo y el transexualismo. Estas formas hiperbólicas de género43 disputarían una supuesta feminidad natural en relación a sus usos y contextos a modo de artificio para los aficionados a la realidad virtual y como nuevas identidades en personas verdaderamente disexuales. La representación estereotipada se identificaba a veces con una sexualidad disidente, cuando lo más sencillo es ignorar los aspectos aparentes y experimentar resultados compartidos.44

Al tiempo que el travestismo de Maizani despliega la movilidad del género y desnaturaliza lo Femenino y lo Masculino al disociar el vínculo entre género, vestimenta y voz” (Montenegro, 179) los personajes transgenerizados para Beatriz Preciado (Manifiesto 20) amenazan la coherencia del sistema sexo/género...”

ENCAJE DEMISEXUAL

Las personas son más diversas que las categorías y por eso la respuesta fisiológica del cuerpo apenas implica necesariamente atracción o deseo sexual. A pesar de que las personas necesitan categorizar se, no basta con tener afinidad y confianza en el ideal emocional, pues sus costos de renuncia y postergación del placer le hacen pertenecer de cualquier manera a la comunidad. Entre cualquier orientación sexual, la capacidad de sentir atracción sexual y no vivir arrastrando hándicaps, no afecta su etapa de sexualidad activa; la discrepancia entre los estímulos al fin y al cabo puede llevar a ideas equívocas y no por ello se deambula de un género a otro. La atracción sexual después de una fuerte vinculación emocional con otra persona no es causa de una demisexualidad o de un deseo recóndito, simplemente una atracción sexual bajo ciertas condiciones. No hay medios caminos para definir algo ni se conoce a la persona "adecuada" con la que previamente se ha desarrollado lazos emocionales estables, los factores que conducen a una conducta dependiente se manifiestan en una aparente orientación sexual y una atracción sexual secundaria, es decir no indica hacia qué géneros, sino a qué persona o biotipo concreto nos lleva la intuición. Habría que dirimir entre una sexualidad que no existe y una sexualidad inventada para creer que estamos en el umbral de lo asexual con vínculos emocionales profundos. Mientras que lo demisexual se entiende como una reactivación de la sexual, la disexualidad pulula libremente entre ambos géneros. Si el aspecto o la personalidad no afectan a la atracción sexual primaria, tampoco la intersexualidad supone prejuicio alguno, como cualquier otra manifestación en el momento de aplicar la sexualidad asociada.

Podríamos referir la demisexualidad de manera utópica (demi-romanticismo) en coincidencia con la predisposición disexual, dado que el primero antepone la esencia a la forma y en el segundo tipo el género se unifica biunívoca y esencialmente, en tanto en cuanto converge desde la dualidad y lo ficticio. Véase como se puede nacer y crecer con aspecto y acciones masculinas que llevan implícito el desarrollo de una tendencia fémina incipiente y emergente, primero en forma de deseo viril por la acumulación de tetosterona, proyectada sobre la admirada efigie femenina; luego poco a poco relativizando las relaciones sexuales con el incremento de estrógenos y hormonas en un cuerpo que reclama ser femenino. El hecho es que una persona disexual puede hacer el amor con un hombre desde el convencimiento de sentirse mujer-hembra en toda su dimensión psicológica y con ellas en forma más física, más o menos pseudoviril y pseudolésbica.

Valga la plasticidad de la naturaleza sexual humana como referencia para mostrar contextos de vida no binaria. Una mirada psicosocial sobre la nueva realidad emergente nos plantea la identidad de género como un bienestar psicológico y emocional que corrige una discriminación ancestral. El género ha pasado de la teoría a la sustantivación objetiva mediante realizaciones performativas, sin alterar el orden establecido y las costumbres al tiempo que han permitido investigar nuevas subjetividades sobre cualquier aspecto de la realidad. Si bien como dice García (2009) no se nace mujer, es la feminidad y haber seguido una convicción lo que constituye a una mujer trans. De cualquier manera, la disexualización es un producto de prácticas personales, que se realizan como dice Wong (2000) por razones que subyacen a una conducta ante la aparición de nuevos estímulos.

IMPLICACIONES INTERVINIENTES

La intersección de aspectos biológicos y culturales se concreta en la interacción entre un organismo y su ambiente. Los patrones de conducta motivada por una distensión en la sexualidad producen consecuencias gratificantes, siempre que la obtención de objetivos incremente el bienestar emocional, hasta ahora ignorado sistemáticamente. La estimulación de los sentidos, en general favorece la recepción e interpretación positiva de los diversos estímulos ambientales. Se trata de activar el sistema nervioso autónomo con la adaptación de, ya sean señales o impulsos intuitivos, a un proceso innato y universal, estimulante y sexualizado sobre deseos personalizados y progresivamente menos estereotipados. Ante la sensación de una impulsividad inmediata y potencialmente intensa, la experiencia subjetiva se fundamenta en términos de poseer y ser poseídos básicamente. Quiere esto decir que las fluctuaciones fisiológicas generan en ocasiones aprensión, desasosiego y malestar, pero no implica variabilidad en las condiciones identitarias de género.

Existe gran variabilidad cultural en la manera de interpretar las relaciones humanas, lo que debería bastar para entender el mismo oponente sobre el dimorfismo y su parcial espacio de estabilidad. De hecho aparece como instigador un nuevo estado de conciencia frente al cisgénero, que hipoactiva la transferencia de la excitación (Zillman, 1978) al reaccionar de manera difusa y controvertida, para sorpresa de los mismos agentes, cuando la consolidación afectiva combina la variación temporal de la respuesta emocional y la homeostasis. La reacción hormonal infiere en principio la inmovilidad corporal defensiva cuyos efectos compensatorios se refleja en la similitud de expresión en los individuos de la misma especie. Lo que no se dice es que las respuestas adaptativas son asertos ontogenéticos con capacidad de renovación y de innovación erótico-proximal, tal que se derivan otras variables psicofisiológicas de género fluido o líquido, entre las que hay una percepción de lo disexual como una respuesta parasimpática, cuya naturaleza solo obedece a patrones, más bien poco evolucionistas. Una sexualidad exclusivamente autonómica es fruto directo de la conductancia psicosomática, de ahí la necesidad de invertir los modelos y la estética tradicional en clave intersexual, ajena a la preponderancia biológica y en base a la relación virtual entre activación y emoción neural.

En la actualidad podemos hablar de la dimensión fásica (Palmero y Chóliz, 1991) asociada a un estímulo que reproduce reacciones o excitaciones breves, en un sentido sexual o en otro, donde la conducta operante, según M. Chóliz (1994d) se inspira en la consideración de causas internas, ficticias e imaginarias. Por otra parte, si la transferencia de excitación es más fuerte para las emociones con validez hedonista, aquellas con las que la persona tiene relativamente menos experiencia,45 se confirma primero que las personas son más atentas cuando se enfrentan con estímulos que son menos familiares (Pennebaker, 1997) y, en segundo término, una conducta extrovertida transfiere sin complejos reacciones positivas. Aun así hay resistencia a reconocer la verdadera dimensión en una experiencia desconocida, asumida de forma moderada, pero cuya trascendencia se manifiesta en la necesidad de repetirla o intensificarla. Aunque se pretenda diseñar medidas de personalidad, ningún fotopletismógrafo en el pulgar puede traducir en datos la sensación agónica de los estímulos y menos el alcance de la diversidad que el pensamiento puede modelar con cada pulsación en el acto sexual.

DISCUSIÓN

Las medidas de reducción sensorial respecto a la disexualidad no tienen efecto práctico, ya que el estado cardiovascular en consonancia con la sensibilización estética multiplica la atracción mediante la extraversión y el tono hedónico del estímulo. A mayor excitación de géneros, mejor digestión sexual, eso sí, susceptible de contravenir sentimientos agradables más familiares. Cabe cuestionar todo tipo de estructura de género cruzado, ya que un paradigma experimental no necesita de códigos ni condicionamientos futuros. Una de las razones para entender la complacencia en términos de género la produce el bienestar, cuya realidad se configura gradualmente al tiempo que experimentan un continuo entre la completa felicidad46 del momento y la más absoluta inseguridad en relación al resto del tiempo. Por tanto los estímulos y una perspectiva estética son parámetros que pueden llevar a otras categorías independientes y soberanas, perfectamente compatibles para la sociedad que pretende experimentarlo todo mediante realidad virtual. En términos generales, la creación de sentido como un hecho diferente del crecimiento personal no conoce de fronteras ideológicas ni préstamos fáciles de asumir la feminización de la palabra.

La satisfacción de necesidades más intrínsecas, entre las más importantes, el crecimiento personal, la autonomía y la libertad, no resulta tan perjudicial ni peligrosa cuando los vínculos particulares no afectan a nadie ni a nada interpersonal. Realmente cabe un compromiso mental en positivo dentro del proyecto vital, pues hay evidencias de que si en el trabajo y en actividades sociales hay una alta satisfacción, en la intimidad se sublima de manera altamente atractiva cada detalle y experiencia inesperada. Aunque los niveles de bienestar emocional pueden variar, la postura más noble se centra en la valoración del mismo bienestar con la autopercepción multideterminada. Significa esto que no hay conflicto entre objetivos y las discrepancias en las que su resultado fuera la insatisfacción, pues un enfoque naturista permite dilatar los estándares hasta el extremo de no poder compararse. El camino en un sentido agéntico, a todas luces pasaría por iniciar la acción psicológica mediante el desarrollo y cumplimiento del objetivo, siempre que sea coherente con las necesidades y motivaciones vital es (Brunstein, Schultheiss y Grassman, 1998)

CONCLUYENDO

En cuanto a la línea del bienestar emocional, no cabe duda que tanto la esperanza de un sujeto completo como la presunta armonía entre los sexos (Sáez, 2004) forman un binomio feminista que ha de convertirse en consigna universal. Mientras hay quien afirma que el sexo evolucionado es pasión afectiva dirigida a otra persona,47 la imaginación ya ha llegado al paroxismo tautológico. En un mundo globalizado por una tecnología de naturaleza más bien sinérgica, la única frontera abierta a la nostalgia se difumina como un azucarillo, mientras tanto la identificación biológica, sexualizada con o sin género determinado, se verá sometida al análisis sobre comportamientos de género cruzado.

En primer término se plantea la “asignación de género” bajo criterios dispares e inconexos, con dejadez y sin garantías científicas. El Biogénero cultural es una realidad según la cual la cultura biológica no alcanza a situarse en el universo, incapaz de comprenderse y tolerar lo que no es concluyente. De todas formas, si la espalda no está correctamente diseñada para soportar el peso que mantiene con el único soporte de dos piernas, no hay razón para que dicho cuerpo se conforme con la sexualización en términos de involución cultural. Esta condición acientífica promueve un desarrollo de conductas encaminadas a poder adquirir una elevada capacidad por sucesivas innovaciones que permiten la evolución cultural, incluso al margen de una educación integral de la sexualidad en sus planes de estudio. Si bien desde esta perspectiva, educar en sexualidad es educar para aprender a ser, el estado de salud mental de la persona debe estar en concordancia con la preferencia de género y ser consecuente con la inteligencia sexual, de naturaleza placentera y consolidada por la libertad de expresión.

En segundo término, la “convicción de género”se construye por encima del sexo y se refiere a la identidad construida de la persona, desligándola de la dimensión natural. Se puede decir que el reto pasa por transformar las definiciones "esencialistas" mediante una nueva antropología, cuyo género sea independiente de la anatomía sexual al ser irrelevante en cuanto a la determinación de su propia identidad.48 La humanidad de manera incondicionada ha llegado a identificar más de veinte géneros diferentes y a considerar que el término "género" se ha ideologizado al fundamentarlo como derecho libre en cuanto a su identidad de género y su orientación sexual. Es por ello que los comportamientos atípicos son intensos en el caso de disforia y parece mentira que se pierda el tiempo tratándola como travestismo fetichista, debido sin duda a que se habla de lo que no se siente ni conoce. Tampoco es cuestión de afirmar que la naturaleza ha cometido un error, sino que es un error pensar que la naturaleza obliga estar de acuerdo con lo que se es por su fenotipogenital.

En tercer término hay que aclara que la disexualidad se escribe en clave de mujer y liberación permanente, no emergente. En este sentido la categoría género adquiere matices inadvertidos que relacionan el proceso social con elindividual, hasta el extremo de producir una organización reivindicativa que acabará con la desigualdad y una participación estratificada. El paso de una invisibilidad manifiesta a la investigación postsexista coloca al transgénero en la parrilla de salida para diseñar una perspectiva bioética y plusdemocrática. A raíz de este hecho, las relaciones de poder en la asimétrica distribución de tareas, permutará y girará sobre valores y comportamientos universalistas, merecedores de la obtención de los derechos políticos plenos. Llegado el momento la libertad sexual será una asignatura de facto con aportaciones similares a las autometamorfopsias referidas al propio cuerpo.

Un relativo hermafroditismo psíquico ganaría en verosimilitud si se viera como habitual, en vez de desvirtuar la imaginación continuamente. Socialmente tampoco es la desorientación del modelo mismo lo que lleva a algunas personas a considera la intersexualidad lo más erótico y excitante, sino la respuesta parasimpática es la que se reproduce abiertamente y con un sentido pleno de autopercepción multideterminada. Efectivamente, si hablamos de disexualidad ética y estética en torno a un estado de conciencia que solo obedece a la razón de ser y el sentido de una vida, estamos reconociendo que los estímulos disexuales obedecen a una función performativa con capacidad de ir creando realidad. La sexualidad es parte integral de la vida a la que no se le puede condicionar ni etiquetar de manera alguna, por consiguiente la posibilidad de desarrollar más de una personalidad en clave de género, sexual, motivacional, profesional y otras confluencias, nos serviría para comprender que la diversidad es una competencia que permite alcanzar un mayor grado de efectividad.

REFERENCIAS

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Teorías sobre el ser y la sexuación gender

Theories about being and gender sexuation

MICHAELLE DE FRAN MTNEZ. & FRANS MARTÍNEZ-PINTOR

Resumen

La reflexión del horizonte fundamental, de lo masculino y de lo femenino y su sometimiento al campo de la diferencia sexual, a través de la propuesta psicoanalítica, nos hace entrever que el proceso de sexuación permanece inacabado, y requiere de más significaciones, en función de la desigualdad y, por ende, de esta situación existencial donde opera una desagregación respecto al devenir, hombre o mujer. Para ello acudimos a la reconversión de teorías y relaciones que algunos autores han ido manifestando, respecto de esta problemática.

Palabras claves: Identidad de género, teoría queer, sexismo, subjetividad del cuerpo, autonomía genésica.

Abstract

The reflection of the fundamental horizon, the masculine and the feminine and their submission to the field of sexual difference, through the psychoanalytic proposal, makes us see that the sexuation process remains unfinished, and requires more meanings, depending on inequality and, therefore of this existential situation where a disaggregation with respect to becoming, male or female operates. For this we turn to the reconversion of theories and relationships that some authors have been manifesting, regarding this problem.

Keywords: Gender identity, queer theory, sexism, subjectivity of the body, genetic autonomy.

Resumo

Oreflexo do horizonte fundamental, do masculino e feminino e sua submissão ao campo da diferença sexual, por meio da proposta psicanalítica, nos faz vislumbrar que o processo de sexuação permanece inacabado, e requer mais significados, dependendo do a desigualdade e, portanto, essa situação existencial em que há uma desagregação no que diz respeito ao devir, masculino ou feminino. Para isso nos voltamos para a reconversão de teorias e relações que alguns autores vêm manifestando, a respeito desse problema.

Palavras chaves: Identidade de gênero, teoria queer, sexismo, subjetividade do corpo, autonomia genética.

Simone de Beauvoir

Si partimos de un análisis cultural sobre la masculinidad y la feminidad, las relaciones sociales serían vistas como reduccionistas, en base a una desigualdad y a una falta de libertad sexual histórica. Hoy, la reforma política se opone a continuar con valores antropocéntricos, dada la gran capacidad feminista para movilizarse, de intentar legitimizar derechos y homologar discursos heterogéneos. Esta realidad comparativa, que no obedece a ningún orden natural, en principio, da a entender que existe una estrategia unificada en el sentido de considerar el sexo como algo no original, sino como un papel social más transversal y autónomo.

Los aspectos de género se refieren a los rasgos psicológicos y culturales que la sociedad atribuye, no al estatus purista de ser hombre o mujer, según la teoría beauvoireana. Quiere esto decir que, a partir de datos corporales genitales, la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad sobredimensionan una falsa naturaleza. Para diseñar una planificación participativa con enfoque de género, las variables que intervienen se identifican en áreas priorizadas, donde se promueve alcanzar la autonomía económica, social y política con equidad para mujeres y hombres. Otro estatus es posible en una interacción dinámica y balanceada, de tal forma que los beneficios de la sociedad y la naturaleza, por lo menos estén por encima de las inequidades genéricas.

Hay que considerar que el despliegue del poder es dialéctico, de género singularizado y en el que la forma ideal de su ser, adquiere un conocimiento más bien sensorial. Desde lo individual, el pensamiento lógico sustancia sensoriedad, en relación con la complicación de sus relaciones, entre lo abstracto y lo complejo, para determinar normalmente escalones elementales, no precisamente grandes acuerdos de interacción. Hablamos de un largo desarrollo de la práctica social, de un impulso de fuera como acción unilateral, que concluye en mera contradicción. De hecho, la posibilidad de convertirse en el contrario, permite al ser, el movimiento del objeto de lo simple a lo superior, algo que es aplicable a la condición de género. Si bien es cierto, dada la diversidad, que no tendría sentido atribuir creencias a seres incapaces de poder expresarse en un lenguaje dado,49 lo natural sería que para comprender hay que discurrir acerca de la reflexión filosófica a lo largo del tiempo. Simone argumentaba que, si el ser humano no tiene una esencia fija, sino que es "existencia", entonces es fácil dispensar el papel de la identidad, dado que "No se nace mujer, se llega a serlo".

Mark Blechner

Un grupo de conciencia cataloga al psicoanálisis como la «ciencia queer pasada y futura».​ En su opinión, existe un fetiche de género en la sociedad occidental, donde se le da una enorme y desproporcionada atención al género de las parejas sexuales, sobre otros factores que intervienen en la atracción sexual, como la edad o la clase social. Blechner propone que las palabras «homosexualidad» y «heterosexualidad» sean prefijos, dependiendo del nivel de diferencias o semejanzas existentes entre quienes conforman la pareja.50 La «edad heterosexual» indicaría una atracción entre personas de diferentes edades, por ejemplo. Lo que convencionalmente se llamaba «heterosexualidad», pues simplemente podría llamarse «heterosexualidad de género». El pasado nos da recuerdos y conocimientos adquiridos, allanando el camino para Sánchez Ron (2013) y destacando la incertidumbre de cada biografía en particular. Lo que podría estar definido de antemano, de inmediato se rebate bajo un correlato evidente,51 la paradoja de las probabilidades. Hay una fuerza que anima a la naturaleza del ser, que antes de considerarse cuántica, se limitaba a descubrir sistemas lógicos con capacidad de predicción, en un sentido de consecuencias triviales, pero otras pueden ser profundas. Para Albert Caraco, no existen excusas ni vías intermedias para, no acometer con seriedad el desenvolvimiento de nuestra sociedad, a partir de lo que somos y hacemos individualmente:

Si somos un carácter finito en un laberinto del absurdo, que mejor razón para que nosotros mismos diseñemos una superficie en la que nuestra sensibilidad refleje la luz.

Queramos entonces lo imposible, aunque sea sobre la sombra de lo posible, pues no hay conformismo sobre la base de la falsa verdad histórica, sino variaciones fisiológicas con ánimo de lucro, por antonomasia módico y disociativo. Las expresiones representan nociones complejas del dominio, siendo descrito, en función de las características y restricciones que los representan. El axioma queer tendría una especialización en la especificación estructural del lenguaje, que obtiene respuestas correctas para otra ontología menos estándar, pero de igual categoría semántica. Antes, desear era la única cosa que todos los entes singulares podían hacer, pero la igualdad cívica,52 en su afán determinista, rechaza el estatus ya presupuestado que disfruta la heterosexualidad, entrampada en su sistema reproductivo. En un marco de trabajo basado en la premisa de que las mentes humanas interactúan de muchos modos diferentes,la persona emerge y se desarrolla en contextos y campos interpersonales. Por muchas dimensiones de organización interaccional que nos presenten (Mitchell, 2000c, p. xvi) nunca sabemos dónde está el comienzo de generar vivencias en su valor heurístico. La neutralidad analítica, supone la comprensión del conjunto de las relaciones y una mejor posición para demostrar el fenómeno de la transferencia, o fantasías inconscientes derivadas de su pasado (Arlow y Brenner, 1990, pp. 680-681) La Psicología del self,53 ante situaciones en las que faltala idea de que, el entorno familiar es el proveedor de experiencias que irán definiendo el patrón de apego, responde adecuadamente a necesidades internas, con ciertos patrones relacionales. El resultado de estos modelos operativos en la construcción social del cerebro, somete sus hipótesis a contraste, recurriendo siempre a un enfoque experimentalen un momento de excitación por algún estímulo de atracción o aversivo. Esta particularidad de la regulación emocional, requiere derespuestas afectivas y de interpretar y regular la información que nuestro cuerpo expresa con señales y modos de ser visualizadas. Otra cosa actúa como pantalla en un orden narcisista que va más allá de la líbido, para explicar sus descubrimientos más íntimos.

Psicoanálisis feminista (Gender Clinic)

La asunción de nuestro carácter finito y brevario no debe hacernos infelices sin remedio, como pensaba Albert Caraco, sino que es tiempo de frustrar la tendencia la idea de salvación, envuelta entre corrupción y las más oscuras ambiciones humanas. Este pesimismo radical se ha modificado, siendo radicalizado con los estudios sobre Género, a veces de manera neurótica, donde la neurosis favorece, a su vez, la creación de nuevos elementos de cultura (Brousse, 2013, p. 43) y sin perder de vista la disimetría radical. Por una parte, el inconsciente tiene que ver con la lógica y con el lenguaje, véase el resultado de pensamientos, de pensamientos activamente pensantes, frente a lo que procede del exterior. Hoy hay una resistencia férrea, no necesariamente feminista, en asumir la formación del yo a partir del otro, puesto que la personalidad como cognición, quizá tenga un límite frágil, pero introduce formas del malestar contemporáneo, que son vinculantes con la necesidad de preservar la privacidad del sujeto al entrar en contradicciones.

Por otra parte, teóricas feministas como Juliet Mitchell, Nancy Chodorow, Jessica Benjamin, Jane Gallop, BrachaEttinger, Shoshana Felman, Griselda Pollock y Jane Flax han argumentado que la teoría psicoanalítica es vital para el proyecto feminista y debe, al igual que otras disciplinas, ser reformulada desde el feminismo para liberarla de los vestigios del sexismo. Si no hay excusas para justificar el beneficio de muchos ante el sufrimiento de una sola persona,54 tampoco es factible que aparezca la verdad del sujeto, bajo síntomas o la palabra hablada.

Lo que no se entiende que el concepto de género se identifique como ideal secundario, en clara ruptura hereditaria y sometida a los cánones de la sexualidad. Género y feminismo convergen en la oposición al doble identitario, por lo que reformulan el conjunto de interiorizaciones como libre de lo simbólico. Esta asociación permite entender la socialización en términos psicoanalíticos y no devaluatorios de la feminidad. Por tanto, no hay temor a la dimensión de la subjetividad, ni a un saber sobre sí misma que le conflictúa. Toda persona busca el desarrollo personal sin tantos costos psíquicos, al igual que no acepta su propia castración, ni deja lugar a etiquetas que coagulen una identidad. En términos científicos, diríase que el feminismo se vale del argumento de reflexividad (Haraway, 1991) para fundamentarse a sí mismas como objeto de estudio y como paradigma de futuro, dada la violencia histórica sobre el Derecho personal e internacional y la Justicia Social. No solo resulta imprescindible romper cadenas con el poder machista y político, sino que una modalidad de participación social y política, de índole etocrática, ecuánime y no enconada en valores retrógrados, grita entre saberes convalidados con júbilo y de modo colectivo.

Jacques Lacan

La teoría de Lacan sobre la sexuación intenta organizar la feminidad y la masculinidad de acuerdo a las diferentes estructuras inconscientes. Tanto los sujetos masculinos como los femeninos participan en la organización «fálica», y el lado femenino de la sexuación es suplementaria, no principal ni complementaria. ​La sexuación cuestiona los conceptos de identidad de género como innatos o biológicamente determinados, siendo estos el resultado de la lógica significante en juego y la satisfacción asociada55 …“pousse a la femme” que da cuenta de una tendencia feminizante de la sexuación en la psicosis. Aún va más allá en su desfachatez y se atreve a catalogar la posición del transexual al suponer dos momentos, el primero la posición femenina inducida por la carencia del Nombre del Padre, y el segundo consiste enencontrar como límite de la función paterna, como suplencia, la feminidad bajo la forma de la Mujer imposible.56

Lo femenino elevado a la segunda potencia, ni es real o imaginario, ni tan siquiera simbólico, en todo caso subjetivo de ser liberado. Aquí el narcisismo dista lo mismo que el binarismo, de ser manipulado, identificado y ejecutado por los mismos intereses y ocultaciones de otra verdad. En cuanto a la fase del espejo, apenas escinde la subjetividad y en consecuencia no es parte del sujeto consciente. La realidad y sus espejismos presupone estructuras de parentesco, que solo sirven para brindar al sol y no reconocer el sujeto escindido, sin categoría de virtud y perdiéndose con los tiempos en las diferencias transversales. Es cuestión de arrancar de raíz todo vestigio de mascarada gnóstica y orígenes místicos y de promesas celestiales, que tanto daño y sufrimiento han infringido despiadadamente por los siglos de los siglos.

La singularidad del Uno o de cada cuerpo, lo único que cree tener de verdad el sujeto, es a la vez un significado simbólico que va más allá de lo individual; no es sino la singularidad de la invención de los aparatos de goce (Puig Sabanés) hasta la culpabilización del sujeto que se deje llevar por alguna satisfacción. Para justificar el determinismo psíquico, el psicoanálisis está orientado al hueso y núcleo de lo real, a lo que aún no está escrito, con lo cual el cuerpo funciona por su relación con los otros. El forzamiento de ese Uno permite situar el lugar del Otro y la emergencia del sujeto en esta dialéctica. La experiencia analítica de la transferencia es una dialéctica crucial para comprender la responsabilidad del sujeto en relación a los tiempos lógicos, donde Lacan modifica la axiomática, y la introducción de eones en la razón, quizá sirviera como instrumentos del lenguaje.

Se trataría de distinguir lo particular de lo singular y aislar efectivamente lo que hace al nudo del síntoma, que sea algo singularísimo. En tanto que, el sujeto de una singularidad imborrable encuentra matarifes sobre lo disjunto de la totalidad, un agente del poder en la filosofía se opone a la imagen tradicional del pensamiento y pretende, trasladar el lugar del fundamento del ser a una reconstrucción de la subjetividad. Con todo, tanto el valor de una filosofía como de una identidad se mide por lo que puede hacerse con ella. Lo uno en un sentido puede significar una ley aceptada de antemano, y en lo otro, lo diverso se acerca más a lo que puede ser que a lo que es (Esteban, 2006) En una realidad compleja e incompleta, ha de enfrentarse sin dilación un ideal revolucionario, pero no tanto por necesidad como por la radical conciencia de la soledad. Al sentirse a sí mismo como ausencia de otro, la acepción autorrealizable está contenida de la alteridad interna, por lo que el ser del sujeto está siempre en Otra parte; como dice Lacan: la cuestión está en saber si, por el hechode Cuerpos escritos, cuerpos hablados eignorancia en la cual es mantenido ese cuerpo por el sujeto de la ciencia, habrá derecho luego a, ese cuerpo, de hacerlo pedazos para el intercambio.

Stoller. G. Morel

En tanto sexuados, somos diferentes, y por ende las teorías del género son conceptualmente insuficientes. Hay demasiada ambigüedad sexual y en demasiadas personas para que sea posible pensar en un núcleo de identidad de género. Pensando más bien en la existencia de un vacío real inicial en relación a la sexuación (más que en la famosa bisexualidad freudiana) Stoller opina que lo que es fundamental es la ambigüedad: Ambigüedad/ bisexualidad. Si los seres humanos tienen tantas dificultades para orientarse respecto a la sexualidad, si les resulta tan difícil situarse del lado hombre o mujer, ¿no es más lógico suponer al inicio un vacío real, en lugar de un núcleo de identidad? Pascal Quignard por su parte, nos introduce a la temática de la posición subjetiva frente al sexo en una lógica significante, de manera que toma como último término la imagen ausente acerca de su origen. De forma que lo invisible está situado en lo real y viceversa (Quignard, 2007: 136) o sea, una asexuación57 en la que nada habría de certero y que, además se alejaría definitivamente de la unión de las células genésicas como fin.

Al liberarse de los criterios fálicos del discurso sexual, la corriente transexualistadel coregender identity, cuestiona a la sexuación porque en ella el sujeto forcluido58 no tiene parte alguna. En el otro extremo, los determinantes biológicos del sexo, se debaten entre la elección de ser hombre o mujer, dependiendo de sus modos de goce en relación al otro sexo. El discurso sexual no vale sin un significante, considerado como el mediador de las relaciones, es decir, que puede estar sumergido de forma imaginaria en una construcción individual, la del goce y sus modalidades en la relación al otro sexo. La herramienta lógica se vale de la aporíade una sola función evírica, por ejemplo, para explicar latendencia hacia lo inútil desde el narcisismo, como diría Yankelovich. La feminización inducida la podemos situar a nivel del mito de que exista como suplencia, pero no es menos cierto que su soporte formal rechaza, por razones de ser, una incierta identidad. Desde la plastinación del cuerpo, no hay necesidad del "¿por qué?" subordinado al conocer. Cualquier forma de emocionalidad que nivele la interrelación del cuerpo, los sentimientos y la conducta, son prácticas que dan cuenta de las modificaciones y nuevas coordenadas que toma el cuerpo en la actualidad.59 Tal es el caso, los atributos positivos de la vida no tienen condición de género, sino más bien de generadores del sentido de su vida. Por consiguiente,un ser responsable de su vida y de sus actos, no solo es capaz de encontrar su propio camino hacia la libertad, sino de expresarla mediante su impulso vital.Tras haber nacido en una situación limitada, determinados fines sencillos acaecensobre el hacer. Si bien las identificaciones han perdido su valor orientador, la modernidad que identifica a la era actual, absorbe a partes una expansión sin límite. La hipermodernidad produce la fragilidad y una pérdida de la distancia, como si la referencia pasara a ser buscada en el cuerpo mismo, reduciéndose a su ser corporal a partir de demandas dignas de ser interrogadas.60

El ser tiene capacidad de elección al ser libre y decidir conforme a cada una de las circunstancias que se le presenten a cada momento de su vida (Bugental, 2000) pues se ha pasado de una economía basada en la represión a una economía organizada por la exhibición del goce, según opina Melman (2005, p. 16) que se presenta en crudo bajo una estética que se orienta en la lógica del espectáculo. En este caso concurren la interrelación entre los conceptos de deseo, voluntad, sentido, valoración, consciencia e intencionalidad, así como la propia experiencia a partir de la relación y contacto con la realidad objetiva (Romero, 2003) El ser humano toma decisiones concretas y tiene conocimiento de que sabe que sabe (p. 3) en un margen de elección.

El deseo siempre apunta a un significado o a características distintivas y muy específicamente humanas: decisión, creatividad, autorrealización. Crea en su entorno un dilema que se origina en la capacidad de sentirse como sujeto gratificado y como objeto al mismo tiempo. Razón de más para como un producto de su ambiente, testifique a nivel experiencial el mantenimiento de sus deseos orientado coherentemente hacia fines altamente constructivos, según May (1990b, p. 171)

Sin la voluntad, el deseo se convierte en un impulso infantil carente de libertad, organización y madurez; pero sin el deseo, la voluntad se convierte en autocontradicción, pierde su vitalidad.

Teoría de la Personalidad de Rogers

Los organismos pensantes nacen con tendencias hacia la actualización mediante la experimentación. Ante un cambio en el modo de experimentar, el individuo comienza a percibir muy alejado de su vivencia, hasta que progresivamente la va aceptando como un referente al que se puede acudir en busca de significados y, finalmente, la persona se permite vivir de manera libre y permisiva. Esto quiere decir que toda intencionalidad está dirigida u orientada hacia un valor como una ganancia afectiva. Luego, habría que atender a la forma que pueda captar y conocer, para sustentar sus actos. Se enfatizala posibilidad y capacidad de cobrar conciencia acerca de su posición experiencial y respecto a aquello que le ocurre y exige la integración del saber racional con el conocer vivencial.

De acuerdo a Carl Rogers (1959)la Teoría de humanistaenfatizael libre albedrío y la auto-determinación, consistentes con la autoimagen.La psicología humanista enfatiza el rol activo del individuo en dar forma a su mundo, acorde a una tendencia a la actualización, para convertir en la mejor persona que puedan llegar a ser. Ante el peligro de retroceder por las limitaciones exteriores que invalidan el proceso de alcanzar el potencial, dado un auto-concepto pobre personal, el deseo y objetivo ha de apostar por la finalización del itinerario, mediante la totalidad humanística,61 cuando son llamadas personas plenamente funcionales. Sí por otra parte, el conocimiento humano es unacto de segundo orden, la carencia de significación requiere de otros observadores y sus significaciones, para construir así la realidad en el nivel de primer orden (Luhmann, 1995:16) El debate actualde un paradigma de las ciencias de la complejidad enfrenta un conjunto de sucesivas alternativas, no leyes universales, por lo que sobra cualquier determinismo y despeja el camino en el sentido probatorio, de la concurrencia de la certidumbre con el azar y el camino de apelar a la unidad múltiple del ser, del pensar y sentir, del logos y mito.

La antropología filosófica que subyace al modelo rogeriano percibe la realidad construyendo una representación de aquello que lo constituye como un yo diferente. Obedece, sin duda, a una tendencia formativa, cuando menos confiable y fenomenológica. El hecho de ofrecer la propuesta de una psicología comprensiva antes que explicativa, reconfigura una estructura fija susceptible de ser explicada en términos absolutos y definitivos. El conjunto de experiencias busca actualizar todos sus potenciales de desarrollo, y evitará convertirse en objeto de percepción, ajena al fondo perceptual del sí mismo, nucleándose en torno a un todo significativo y coherente. Conforme el organismo se desarrolla, se orienta de acuerdo a experiencias muysimbolizadas, por lo que un papel preponderantea esta necesidad,evita toda experiencia o conducta que pueda significar un rechazo.

Teoría de Género y su Principio de Demarcación Científica

De acuerdo a la tipología de género, las cuestiones intelectuales o cognitivas internas a la teoría, retoman una y otra vez una determinación pseudocientífica sobre este concepto que, ante todo es abstracto, y en este sentidose han desarrolladodiversas disciplinas, todas ellas subyacentes a la teoría sociológica y el desarrollo de herramientas metateóricas. De acuerdo con el grado de generalidad y abstracción, la consecuente categoría de género empodera el papel feminista y en general a los científicos sociales, aquí reseñables. En torno a la simple razón de no parecer posible, la igualdad y la libertad tienen posibles falsadores, de acuerdo con el ancho mayor o menor de los sectores que, respectivamente excluyen y auto comprometen. Una teoría científica válida, afronta su capacidad para cumplir las funciones a las que está llamada, pero alumbra otras hipótesis de nivel superior, a veces acientíficas o intuitivas, que previenen de lo relevante y del control de las demás hipótesis del sistema.

A medida que se desarrolla la investigación, resulta fundamental una teoría que contenga sus propios mecanismos de contrastación empírica, que este tema ha venido haciéndose sobre la victimización de la mitad del género humano y un metalenguaje aún no desarrollable. Junto a ello, el criterio de falsabilidad que Popper (2001: 291) evidencia, podría llevar a no bien significar cualquier reivindicación fácilmente refutable. El criterio de demarcación clave para la causa de género, ha resistido las contrastaciones y se prepara para la observación, la medición y el proceder peculiar de la ciencia empírica. Solo así, la mejora de la situación feminista y entes afines, descansaría sobre una noción dinámica de la objetividad y proporcionaría una imagen más compleja e interactiva. El problema planteado tiene que ver el papel del desarrollo, tanto antropológico como tecnológico en cuanto a la liberación y la justicia social que, de ninguna manera, puede quedar al margen ni polarizada; en todo caso, la neutralidad de la tecnología margina las cuestiones de la desigualdad social, pero al mismo tiempo dispone de plataformas y enlaces para difundir la expresividad femenina frente a la instrumentalidad masculina.

Parte del análisis constituye la estratificación de sexo y la diferenciación del rol de género,de modo informal y con prejuicios de gran ignorancia, por lo que diversas situaciones de interacción han de ir abriendo camino a constantes pruebas empíricas que desarrolle el componente de género (Ritzer, 2002:388) en una sociedad abierta y compleja, en la que hay relaciones masculino-masculino, femenino-femenino, y sus múltiples variaciones que implican estudio y análisis que las actuales teorías no alcanzan a comprender.62 Popper ha elaborado la teoría de la sociedad abierta, conspiradora de la sociedad científica, mostrando los equívocos de aquellas interpretaciones totalizantes de la historia y el antídoto frente a esa línea de demarcación entre una democracia y una tiranía. Igual que concibe una adecuada y fecunda concepción de la pedagogía, el mejor signo de buena voluntad cuando se desea decir algo, consiste en hacerlo sencilla y claramente, algo aplicable a exigencias criterios de validez, acerca de las formas del conocimiento de género. Como se advierte, no cabe especulación teórica y conjetural, cuando se trata del ser y su libertad de expresión.

Teoría Queer

Afirmar que la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social, resulta antiguo,63 pues no existen papeles sexuales esenciales o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales. RikiWilchins, elabora una refutación categórica de la teoría universitaria sobre los queers, señalando que trabaja siempre al estilo bottom-up. Kate Bornstein utiliza un cuaderno de ejercicios (MyGenderWorkbook) para ayudar al lector a deconstruir sistemáticamente sus nociones de los papeles masculino y femenino, y ha sido el primer transexual en proponer el establecimiento de una categoría que reivindique la identidad queer o transexual en lugar de la del sexo adoptado.

A partir de esta idea, la dimensión cultural es crítica en torno a la heteroseuxalidad cómo régimen de poder y disciplinamiento, ya puestos, actos y gestos, deseos actuados y articulados en función de una deidad insolvente y abusadora. El género no es natural, sino performativo y hasta utópico, una manera de ser que nunca acabamos de desarrollar totalmente, y es de recibo, la propia construcción a través de las prácticas paródicas performativas, abren una grieta irreparable en los estereotipos de género. El nomadismo de género libera una apuesta política por la proliferación de prácticas individuales, que se identificaba como práctica en la que proliferen los espacios en los que las relaciones de poder muten de manera constante.Butler individualiza la opresión de la identidad y responde con la apertura de nuevos espacios políticos alternativos, como planteamiento de soberanía de género y equivalencia universal. Un horizonte generador de puntos de contacto, de atención al plano del discurso y del lenguaje como lugar de definición de la identidad de género o como diría Teresa De Lauretis, un proyecto teórico que tuviera aplicaciones iguales para la sexualidad y la raza, la clase y otras categorías.

Al poner en relación identidad y política, la subjetividad proporciona más que identidad una división (163) en el saber de un cuerpo narcisista y pulsional contrastado con la voluntad política o social. La búsqueda de formas alternativas que desafíen las convenciones sexuales, como factor decisivo, resulta altruista y un modelo de desafío, ya que como dice Dworkin, toda vida humana tiene un tipo especial de valor objetivo. Su principal consecuencia puede que sea un veto radical a cualquier tentación paternalista, pues la opinión de otros conferirá algo parecido a lo que ocurríaen la teoría del Derecho. El ser queer adquiere entidad por solapamiento, es decir, si sólo se puede llevar una vida verdaderamente deseable en un ambiente de homogeneidad moral, no existiría razón alguna para reconocer la libertad de culto ortodoxo y no reconocer, asimismo, la libertad de elección de género.

Los planteamientos pro-life y las obligaciones generales se verán pronto rectificados, de todo lo que es natural, de quienes sostengan lo contrario y podrían realizarse en un nivel mínimo de subjetividad. En cuanto al principio de dignidad humana y el de responsabilidad especial, es imposible diseñar un sistema de control regulativo64 sobre la condición de género, porque representaría asumirlos costes de mantener el binarismo y no proporciona un entorno ético diferente al de aquella otra en la que la condición sexual está prohibida.65 El obligado individualismo ético da una idea del hombre movido por su propio interés y se completa con una inhabilitación para que pueda interesarse por cuestiones que desborden la presunta neutralidad laicista. O, lo que es viable, determinar el mínimo ético a garantizar en la sociedad, de todas, siempre viciadas discrepancias morales. Queda en consecuencia determinar que más allá de las sexualidades periféricas, la transgresión institucional de esta filosofía de vida, apenas trata de cambiar el sentido de la injuria para convertirla en un motivo de estudio, e incluso de orgullo (Fonseca y Quintero, 2009) por lo que finalmente, el discurso queer expropia la injuria y recrea una identidad particular basada en la satisfacción de sus deseos y anhelos. El estado serológico de la identidad tolerante o como representativa e imitativa, solo se entiende desde una contemplación desinteresada, de resistencia a la opresión y de una forma más totalizadora y completa Diversidad Sexual.66

Teoría de los estadios sexuales intermedios

Magnus Hirschfeld hace un acercamiento a la comprensión del sexo y la sexualidad humanos y constituirá una base sólida para su reclasificación de la supuesta patología sexual. La teorización de las diferencias sexuales se pierde en sí misma entre demasiadas dimensiones o niveles, como son genital, somático, psíquico y del impulso sexual. Sería acertado hablar de prácticas en todo caso, no solo porque se manifiesta a través de los sentidos, y no tanto en datos biológicos sobre la sexuación humana, por lo que la presencia de caracteres sexuales latentes del otro sexo, viene a ser simplemente una oportunidad de ciencia aplicada y no la cualidad final del organismo (Kruzenecky, 1918: 273-274) que se caracteriza como sexo femenino o masculino. Hoy estamos a u paso de no necesitar la colaboración sexual de nadie y de procrear a voluntad, lo cual tan solo es una derivación de la necesidad humana y ciberhumana. Tampoco es preciso que se recurra a la esencia de los sexos como teoría de la intersexualidad, pues la mente no necesita fronteras, sino afluentes que se alejen de la evolución filogenética.

Pese al miedo o culpabilidad,67 la transgresión también provoca encanto y placer, razón por la cual nadie está obligado nidebe desear a una persona de un género distinto. De hecho, el binarismo no es más que una lógica imaginaria que continuamente reproduce su propia ingobernabilidad.La naturalización de la heterosexualidad no es más que un espejismo, según Fuss (1989) y un constructo artificial, pero que funciona al sistema y es fácil de fiscalizar, por lo que se deja un pequeño margen para forjar nuestras ideas sobre la sexualidad a través de metáforas (Martínez Expósito, 2000) cuyos efectos no siempre son predecibles. Nunca debió prevalecer este modelo zoológico de la sexualidad, pues ha retrasado a la especie entre la naturaleza animalesca y el absurdo utópico del concepto de amor. Así que ni la persona lesbiana es una mujer caída ni el arcaico varón es un hombre de verdad.

Conclusiones

La anatomía analítica no es ni la anatomía natural, ni el género; es la sexuación y la conclusividad antropológica con la que develar la singularidad de una cultura. A pesar de los cambios de orientación sexual o de género, la centralidad explicativa de cultura es un obstáculo que no deja entretejer un conocimiento tácito sobre la interacción social ordenada. Claro que persiste la confusión entre diferencias de sexo y diferencia sexual, cuya sexuación produce una simbolización específica en una cultura determinada, y sobre la que hay que postular la existencia de un sujeto relacional, que produce un conocimiento filtrado por el género. Al sostenimiento del orden simbólico se añaden la aplicación del campo de la subjetividad y la subordinación femenina como un fenómeno multicausal. Al ignorar un sistema total de relaciones que incluye la subjetividad y la sexualidad, cambia el “script”con pura voluntad, pero plantea la existencia de una realidad psíquica distinta a una esencia biológica, y esto es de difícil traducción psicoanalítica. Butler lanzó la provocadora idea de que el género es un proyecto para renovar la historia cultural en nuestros propios términos corpóreos, pero podría incluir un acto subversivo en el que lo genuino avala la propuesta feminista para distinguir el comportamiento de género del cuerpo biológico que lo alberga.

Establecido como conjunto objetivo el habitus del ser en la sexuación, el orden social se considera universal de la oposición binaria, con insistenciade división ajustados a divisiones preexistentes que van caducando por sí solos. Desde su perspectiva, una construcción social biologizada refrenda el conflicto epistemológico, pero anuncia un momento histórico de ideas híbridas y de la razón de ser del feminismo. Lacan señalaba que la complementariedad es imaginaria y siendo así, toda expresión simbólica se disocia cada vez más del dilema: ¿quién es hombre o mujer? Encarar de manera crítica una construcción social crítica no implica una anestesia de la disimetría biológica, sino una relación contingente entre cuerpo y mente, en la que cabe reconocer los esquemas inconscientes como agentes de asesoría embodiment, donde se plantea al cuerpo como representación y como forma de ser en el mundo. En cambio, Bourdieu opera sobre el habitus sexuado y sexuante y las condiciones de su formación, dando validez al vínculo emocional del sujeto con su cuerpo, o sea la razón psicoanalítica e inconsciente como causa sexual indiferenciada. Si la diferencia sexual no es cultura y en cambio si lo es el género, el ámbito psíquico requiere diferente abordaje que el ámbito social, para ir más allá de la descripción de lo simbólico.

La expresión freudiana “la anatomía es el destino” (1924/1979: 185) no parece tener demasiado sentido, cuando la combinación de una gran variedad de factores, tales como identidad de género nuclear, identificación con los roles de género, elección de objeto amoroso, factores biológicos constitucionales, relaciones de objeto, conflictos en el desarrollo, sexualidad, agresión, funcionamiento del yo y del superyó, entre otros, todas ellas determinan la configuración de la identidad de género definitiva. Según esto, Ariel Martínez nos abre un abanico de confluencia de múltiples líneas del desarrollo, apelando a Tyson y a los nuevos roles que combinan la sexualidad con las relaciones de objeto. Es decir, la anatomía es evidencial, el comportamiento es otra cosa más sofisticada y transformativa, incluso podríamos decir que mental. De hecho, en el momento que existe la bisexualidad no hay verdad binarista que defender y en consecuencia, la vulnerabilidad narcisista y necesaria en el ser humano en condiciones óptimas, constituye el objeto menos contaminado. Los estímulos aplicados al cuerpo, por muy complejos que parecieren han de gozar de una disposición instintiva (sexual) y una disposición innata de género, sin peaje, en tanto que la experiencia intelectual y emocional no dejan lugar a ningún substituto (Maslow)

Desde una dimensión social de génerose ofrece como otra opción posible el abordarla creación dedeterminadas representacionesde poder, de resistencia feminista y un reino de libertad sexual que proporciona una fuente deresistencia contra la legalidad y las prohibiciones edípicas. Ya que en todos lados hay transiciones que nos hacen dilucidar la multiplicidad de la realidad, pues ninguna manifestación está aislada en la naturaleza, en todo caso, cada una muestra las innumerabIes conexiones con los demás cuerpos naturales.68 Bajo esta construcción cultural de la sexualidad, Butler asevera que la performatividad del género sexual no consiste en elegir de qué género seremos hoy. Performatividad es repetir las reglas mediante las cuales nos concretamos. En consecuencia, el género es performativo y opera a través de la repetición ritualizada de las normas.

El sexo no constituye un asiento natural que precede a la interpretación cultural del género, como tampoco se mantiene que la apariencia imaginaria de inmutabilidad naturalizada sea la mejor definición de cuerpo sexualizado. Sería más bien un análisis crítico en que pensamos la corporalidad como fundamento último, a partir de los cuales se construye la idea de sexo naturalmente dimórfico. La organización social de género arraiga en las subjetividades mediante la constitución de las identidades de género y las identidades sexuales, por tanto diversifica la naturaleza subjetiva69 bajo la ficción de esencia genérica y sexual preexistente, la cual organiza los actos del sujeto. La identidad de género y la identidad sexual se instauran a cada instante mediante performances, cuya morfología le corresponde como fundamento armónico, desde donde la teoría de género concluye en la praxis liberadora y el ejercicio dialéctico70 Para Butler, el desafío consiste en minar el cuerpo como base sustancial del género, exponiendo el carácter discursivo del mismo para, desde allí, instalar nuevas formas posibles de concebir el cuerpo e instituir nuevas morfologías, alternativas.

Desde aquí, el cuerpo como objeto repudia los componentes puramente racionales de la identidad propia del humanismo, se ocupa principalmente de las restricciones heterosomáticas y en la necesidad de las revalorizaciones onto-epistemológicas, diseña la tendencia hiperconstructivista (Femenías, 2003) con un lenguaje de base neutral, y desde una cadena asociativa de la razón, la mente, la cultura y la actividad. No hay división radical, sino la voluntad de poder que podría ser el lema paradigmático genderiano: soy la persona en la que me he convertido, al margen de que mi primera tendencia biológica estuviera determinada por un cúmulo de tetosterona incontrolada. Y es que al experimentar otras formas de sensibilidad y de pensamiento se puede descubrir que es compatible con otras fuentes de atracción y de curiosidad en las que, todo nuestro cuerpo se lanza a la conquista de lo desconocido o prohibido. Desde la fenomenología lo que percibimos como real es la realidad última, además de una manera absoluta o escogida forma de elección aleatoria y complementaria; en última instancia hasta podría aparecer un estado transitorio de cambio de género por apetito psíquico, lo que es científicamente comprobable es la presencia de la curiosidad y su respectivo espectro emocional dándole color al cuadro. Por ejemplo, cuando se juega a la bisexualidad, se aprende del mismo género, del contrario y de cómo estar entre líneas de ambos. En ese sentido, el imaginar se ha convertido en el único recurso que no tributa y la forma más elegante de ser un insumiso biocibernético.

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The total reality of gender

FRANS MARTÍNEZ-PINTOR & AYRA EDD MIRAS

RESUMEN

Naciones Unidas, en su acuerdo sobre ciencia y tecnología adoptado en marzo de 2011,71 menciona la necesidad de incorporar el análisis de género a la investigación científica, y en ese sentido cabe monitorizar la dimensión del género haciendo referencia a la situación en la que los individuos de ambos sexos son libres para desarrollar sus capacidades personales sin las limitaciones que imponen los roles de género estrictos. La igualdad de género se fundamenta en la igualdad de oportunidades, de modo que las diferencias y singularidades no binarias se abordarán en todos los ámbitos de la investigación.

Palabras clave: cultura de género, efectividad científica, investigación sensible, integración.

ABSTRACT

The United Nations, in its agreement on science and technology adopted in March 2011, mentions the need to incorporate gender analysis into scientific research, In this sense, the gender dimension should be monitored by referring to the situation in which individuals of both sexes are free to develop their personal capacities without the limitations imposed by strict gender roles. Gender equality is founded on equal opportunities, so non-binary differences and singularities will be addressed in all areas of research.

Keywords: gender culture, scientific effectiveness, sensitive research, integration.

RESUMO

Nações Unidas, em seu acordo sobre ciência e tecnologia adotado em março de 2011, menciona a necessidade de incorporar a análise de gênero na pesquisa científica, Nesse sentido, a dimensão de gênero deve ser monitorada referindo-se à situação em que indivíduos de ambos os sexos são livres para desenvolver suas capacidades pessoais sem as limitações impostas por papéis de gênero rígidos. A igualdade de gênero se baseia na igualdade de oportunidades, portanto, as diferenças e singularidades não binárias serão abordadas em todas as áreas de pesquisa.

Palavras chave: cultura de gênero, eficácia científica, pesquisa sensível, integração.

OBJETIVOS

Objetivo general:

1. Estudiar la relevancia de la diversidad de género en el contenido de la investigación y realizar una evaluación del estado de la cuestión.

Objetivos específicos:

2. Abordar el equilibrio de género desde la investigación y sus necesidades específicas.
3. Analizar las diferencias potenciales de género desde la transversalidad genérica y sexo.
4. Proporcionar una visión general de las deficiencias observadas en la desigualdad de los múltiples géneros.
5. Utilizar criterios de selección explícitos, precisos y transparentes.

Identificación de las cuestiones relevantes de género

El desarrollo de la ciencia para satisfacer las necesidades actuales y futuras requiere que la investigación se reformule en una cultura de mayor conciencia de la influencia del sexo y del género, sobremanera en el conocimiento científico. Una perspectiva sensible al género será fundamental para realizar aportaciones valiosas al proyecto, en tanto que enriquecería la documentación existente y contribuiría, de manera general, a una conciencia y comprensión más amplias acerca de cómo un enfoque sensible al género puede contribuir a los objetivos políticos sostenibles. Seguidamente, observamos otros aspectos clave que pueden ser utilizados en los análisis sociales o políticas públicas, como los indicadores de situación, de impacto o de resultados.

a) La variable de sexo tiene especial relevancia, si una vez desagregado, sea incluido por indicadores adecuados que permitieran conocer las diversas preferencias y las específicas demandas personales. Además, estas diferencias nos hablan de situaciones de diversidad social, reflejando la inmensa riqueza que cada individuo aporta a la vida en común, como un procedimiento indispensable, incluso rutinario, en todos los tipos de información más o menos velada. A cada género se le atribuyen determinados roles y se le relaciona con estereotipos específicos que determinan el modo de entender la biología, pero sus itinerarios vitales han demostrado que el binarismo no representa ninguna evidencia real ni científica. Debido a los condicionantes de género, lo sexual ha quedado mermado a la trastienda, a partir de la diferencia sexual anátomo-fisiológica y que dan sentido a la satisfacción de los impulsos sexuales.

En la sexualidad interactúan formas de pensamiento, comportamiento, emocionalidad y sentimiento, de capacidades intelectuales y sobre todo vitales, cuya realidad cotidiana responde y permite una amplia categorización de cualidades, rasgos, valores y conductas derivadas. Al respecto, cabe considerar que, aunque se considerasen prototípicas de las dos categorías excluyentes, la creciente presión social obliga a una revisión ordenada frente a una sobreestimación de la uniformidad. El estereotipo se perpetúa y la verdad también, pero en este caso no coinciden, ya que la intersexualidad rompe con ese muro desde los orígenes más remotos, inclusive en épocas turbulentas de escenarios belicistas o tiránicos. Mediante la constitución de género, la sociedad clasifica feminidad y de masculinidad como parámetros referenciales, no exclusivos de atribuciones a la conducta de las personas en función, únicamente de su sexo.

b) La integración de la igualdad de los géneros dentro de la investigación se construye de manera unívoca, pues los datos hablan de forma clara para facilitar el conocimiento y la comprensión del mundo de una forma más coherente respecto de la identidad subjetiva. Las individualidades buscan la evidencia que confirme la exactitud de sus creencias y lo hacen convencidas de las expectativas previas, admitiendo su causalidad en cualquier caso, como justificación o racionalización de la propia conducta. Su fuerza radica en en el ámbito de la sociología, por lo que falta incorporar razones intelectuales y científicas en otros ámbitos como la filosofía, la física cuántica, la tecnología de género y la psicología. Las representaciones colectivas son susceptibles de desviar la finalidad de comprender lo desconocido, o sea lo más privativo. Toda representación se construye a partir del conocimiento emanado de experiencias, informaciones y conocimientos que se transmiten de muy diferentes maneras, lo que es determinante en la creación de argumentaciones simultáneas, contrastables con las oriundas. Hay por tanto, un intercambio de experiencias que cumple la función de organizar un corpus ontológico a fin de hacer inteligible la realidad social y física.

Del mismo modo, las representaciones de género pasan a ser realidades sociales y objetivas de los sujetos, pues la configuración de la propia identidad se constituye como tal a partir de modelos inclusivos. Es por ello que las representaciones sociales no sólo determinan la acción sino también pueden ser objeto de revisión sin ningún problema, como bien aconseja la consigna científica. Es decir, las representaciones sociales se manifiestan en la comunicación y un lenguaje que también debe ser revisado, pese a a esa resistencia infundada de quien cree que su mente lítica no puede modificar el guión, inexistente por otra parte entre fenómenos socioculturales relativamente estables. La noción de representación social involucra informaciones y modelos de pensamiento que recibimos a través de medios y experiencias de todo tipo, como no puede ser de otra manera en un universo indescriptible a los ojos de estos pequeños seres.

c) La adecuación del indicador de género se valida en la medida que muestre verdaderas diferencias en los momentos en los que se mide su causalidad. En este caso contamos con un indicador sensible y accesible que permite obtener información sobre las personas desagregadas por sexo, que han llevado a cabo actuaciones de género, entre otros, analizando los roles diferenciales. Para obtener un resultado beneficioso hay un indicador de impacto o ideonidad con el que las tendencias de género se asumen bajo una combinación de caracteres complementarios o sustitutivos, según su distanciamiento binarista. Los indicadores finalistas de acciones de ayuda al desarrollo indican una mayor capacidad por parte de las personas responsables con su identidad de género, cuya población potencial se encuentra dividida por nuevos estándares, a veces no ligados al objetivo de selección explícitos, precisos y transparentes.

Cuando la información recopilada resulta especialmente compleja desde la perspectiva de género, la gestión se realiza de manera interna sintetizando una realidad, cuya simulación debe ser representativo del conjunto de componentes en la investigación observacional. En la medida que se involucren más personas como objeto de investigación, se hace imprescindible desarrollar indicadores específicos de género con objeto de contribuir al reconocimiento y valoración del trabajo de investigación y evitar la estereotipación negativa . Para hacer más fácil la introducción del componente cualitativo en los indicadores de género, las diferentes realidades individuales existen en función de factores de identidad como el género, la orientación sexual, el grupo sociosanitario, las capacidades físicas o intelectuales y, aquellos programas aplicados a la diversidad. Los indicadores de género son herramientas específicas para detectar las posibles desigualdades existentes entre los sexos y sin duda, por los géneros. Entonces, si los indicadores de situación nos señalan la manera en que se identifican las personas, los indicadores de diagnóstico marcan la situación de partida en las relaciones intersexo o intrasexo.

Representaciones del género es su construcción misma

La construcción del género por principio se diferencia de herencias inopinables para concentrarse en razones de peso, o sea de sentido común y adecuación a la realidad. De este modo, el género puede definirse como un conjunto de representaciones que conforman a veces la subyacencia de ideologías asimétricas, otras en cambio, permite visibilizar propiedades hasta ahora reprimidas y ya superadas por una diferenciación múltiple de géneros plausibles. No querer legitimar los hechos, no solo va contra la ley o de la racionalidad en sus términos más elementalers, es que dice mucho de la incapacidad intelectual, cristiana y de sociablidad de quienes a toda costa, por mucho que les apabuya la vida social y sus fronteras no quieren regular la convivencia72 ni aceptan la capacidad creativa del psiquismo humano. Es por ello que apelamos a su retirada del plano de la sabiduria y sobre todo de la excelencia, porque representan una mancha en la historia, con rasgos medievales y un odio obsesivo y enfermizo, que apesta hasta envuelto en incienso sociocultural.

Una vez apartado todo sectarismo, la desigualdad socialmente establecida a todos los niveles prácticamente, nos invita a generar opiniones y acciones que llevan al ideal absoluto de perfección, en tanto que, otras cualidades se suman en cumplimiento del ejercicio natural como especie única e irreversible. El desdoblamiento que deviene en su asociación a la sexualidad, no sirve como corrector y sujeción del instinto sexual, sino que ilustra la humanidad con más fuerza y fiabilidad, en su percepción del mundo y de sí mismo y en su conducta.73 La investigación indica que esos estereotipos solo son prescriptivos, al basar su justificación en la idea patriarcal y no en la práctica de la teoría, donde el ámbito fáctico concurrente con todos los limitantes, denota una crisis irreversible. Sin embargo, la función temporaria ha retrasado el proceso como contrapartida de lo que es innegable ya, empezando por la ciencia y abarcando las diferentes vivencias y significaciones antropológicas.

La vigencia de los estereotipos de género acompaña a la corriente transgenérica en materia de igualdad de género, a pesar de los avances significativos sobre una asociación impuesta y asumida como indisoluble sexualmente. Se produce así, una construcción social arbitraria que nos lleva a desestimar la legitimidad de los estereotipos impuestos, dada la fuerza del único argumento simbólico de legitimación de estas representaciones más o menos conscientes e intencionales. No interesa debatir con quien no dialoga y en consecuencia, los estereotipos de género y una visión del mundo basada en una oposición mítico-ritual solo sirven de escaparate retro y poco más. La fuerza especial que nos empuja es una verdad de tolerancia que es legitimada por las mismas prácticas que determina, sin mayores cuestionamientos, ajenos a la razón pura y a la evidencia bioética. Los medios de reproducción de estereotipos llenan el espacio informativo, pero carecen de rigor y de conciencia, respecto de qué es adecuado, deseable y posible para cada sexo.

Si partimos de la idea, sumamente valiosa de que, no necesitamos las opciones asociadas a determinado género y que únicamente responden a los estereotipos introyectados, entonces como consecuencia del aprendizaje iremos conformando lo que serán las libertades y expresiones de individualidad en lo que se refiere al sexo verdadero. Ocurre que las simbolizaciones de género alcanzan un espacio indispensable para la comunicación corporal, así como la construcción de identidades, subjetivamente liberadoras. Estas representaciones, tan diversas como reestructurantes, asignan determinados significados al objeto de estudio que nos lleva a considerar el sexo una particularidad o rasgo propio de la conducta, en este caso humana, más que el supuesto instinto de producir bienestar o recompensa alguna. Como en el fondo sólo se trata de puntualizar aquel vasto criterio de verdad o prueba de la fuerza del placer74 sobre la base de procurar averiguar o estudiar las causas reales que relacionan género y sexo, la idea original siendo andrógina se debe, a que podría tratarse de una hipótesis con patrones definidos de consenso.

En segundo lugar, la dimensión simbólica de las representaciones sociales llevan a expresar el género en tantas versiones como ideas se construyen al estudiar sin prejuicios este fenómeno. Una concepción tradicional da paso a otra realidad más compleja y abierta, o sea, a una construcción del mundo al contener expresiones realizativas capaces de generar realidad.75 El lenguaje da sentido a cada grupo social y a todo tipo de manifestaciones y creaciones o prácticas, especialmente para moldear la concepción de cada realidad o estructura interpretativa de la misma. Parece especialmente necesario estudiar la responsabilidad de los estereotipos de género para equilibrar la balanza, relegando todo sesgo y opresión a la nada, debido al énfasis que incide de forma especial en el desarrollo de la imagen corporal y su determinación de género. Y sobre esta desigualdad tornamos esta base de exigibilidad, entre personas con distinto nivel de interiorización y preferiblemente intersexuales.

Una redefinición más igualitaria, más libre y democrática, aunque se opte por continuar viviendo según los cánones dominantes, no puede interferir en el desarrollo de una sociedad que favorezca la transformación de las relaciones crítico-feministas, así como la visibilidad de subgéneros que reivindican su independencia desde la orientación ético-normativa. A partir de la variable de “género”, toda construcción pone en tela de juicio la supuesta universalidad por carecer de igualdad y de enfoque integral y que se constatan a partir de evidencia empírica irrefutable. La abrumadora diversificación de género es una apuesta por mejorar las prácticas reales de los sujetos, como alternativas para sí mismos o porque se evidencia lo crucial del habitus a su imagen y semejanza, como una realidad instituida por gramáticas que abordarían cualquier realidad social, brindando elementos fundamentales para su análisis.

La concepción cultural en la ambigüedad de género

El feminismo destaca que las articulaciones «sexo/género» como construcción-cultural, es decir, como realidad configuradora del mundo, que es menester distinguir una forma de abordar analíticamente la diferencia sexual. Entre estos usos del género, la modernidad baraja controversias a menudo interminables, lo que supone un desgaste académico innecesario, pues la ley o el derecho se acata porque es norma y hay que dejar de discutir sobre diferencias biológicas ya superadas. Basta señalar que el género adquiere carta de ciudadanía en el escenario de las luchas políticas, ante la obstrucción de poderes absolutamente indecentes, que son los culpables de que todo esto haya desembocado en una ideología. La construcción cultural de los diferentes o múltiples géneros no se define bajo ninguna idea que no sea otra que la razón, o en todo caso un argumento biopolítico al uso, sin negar la importancia de interpretar a la persona humana como ser sexuado.

Entre la teoría de género y la equidad de género se encuentra la razón de género, donde no cabe ambigüedad alguna, tampoco en el uso a poco que se ilustre el entendimiento con un poco de historia natural. Por supuesto, la absorción ideológica es un defecto de forma a rectificar, pero en sus diversas reflexiones generistas. La verdad posee consecuencias intelectuales y prácticas sumamente importantes, por lo que una reducción impropia de la naturaleza y de los derechos humanos no tiene cabida en una sociedad llamada democrática. La explicación, más o menos explícita, de una realidad en la totalidad significa en este caso, la urgencia de la lucha social reivindicando una experiencia de género internamente variada y contradictoria.76 De hecho, si se habla de crecimiento inexorable del género ante el declive del sexo, la discusión se prolonga en ausencia o insuficiencia de políticas públicas diferenciadas, acordes con el sentido común y la dignidad de toda personalidad. Cuando se dice que el sexo es irrelevante es porque lo racional demuestra una articulación antropológica fundamental, habida cuenta el papel que juega «lo dado» tal y como acontece sin censurar ninguno de sus factores constitutivos.77

Aunque haya impertinencias que apelen a justificar el mito del progreso racional indefinido, la historia retrata la intolerancia y falta de humanismo sistemático que, por desgracia acompaña siempre a quien no quiere cautela ni igualdad bajo ningún concepto, pero hasta incluso después de la muerte. Bueno, a estas conciencias paupérrimas de la razón arrogante no vale la pena contradecirlas más de lo que ya están, con ignorarlas es suficiente, o sea como hicieron siempre estas mismas mentes calenturientas a lo largo de algunos siglos de ostracismo heredado. La personalidad como extensión de la naturaleza no tiene que rendir cuentas, sino vivir con integridad lo que circula por sus venas, que excede por mucho a los accidentes individuales. Toda persona, por supuesto que tiene existencia real, tanto dentro como fuera de él, y como el tiempo le ha dado la razón, entre quien actúa y su cohesión esencial, no solo se da el derecho a ser, va más allá de la potencialidad que cada ser humano posee.

Precisamente, desde esa unidad potencial anterior a la conciencia que podría constituir la base para el subconsciente, parte de modo espontáneo lo que luego se transfigura conscientemente, es decir la identidad sentida y no otra, por mucho que intenten reprimirla. La adecuación dinámica instintiva es un objeto intencional de la inteligencia y la voluntad, primero para la autodeterminación y si me apuran para su transcendencia e integración cósmica. Mediante palabras menores se llega antes a discernir algo tan sencillo como a ser coherente con la corporalidad, cuyas señales son la fuente de donde emana su género y la realización de la totalidad de su personalidad. No estamos justificando nada, apenas puntualizamos lo que la razón no puede ocultar y es en esa tesitura que el fundamento de la complejidad es la mínima expresión, entendida literalmente como condicionamiento de lo psíquico por lo somático y viceversa.

La objetivación del cuerpo y sus motivaciones, no consisten únicamente en una pura reacción somática, faltaría más, lo importante se sitúa en el ámbito de lo que sucede en su fuero interno, con lo que nos permite vivir la sensibilidad. Despreciar la corporalidad rebela una inquina peligrosa sobre la creación misma, de quienes van contra lo que la persona es y no puede dejar de serlo, de manera que un cierto cartesianismo ignora darse a menos, ya que no hay motivos para que no seamos voluntariamente fieles a nosostros mismos. Cuando este cuerpo vivido rebasa los límites cartesianos es porque puede significarse, no solo como exterioridad subjetiva, cabe de sí una vía reflexiva y analítica circulando por esa corporalidad de lo empírico, al percibirse finito y libre de amarse, simplemente siendo.

Por tanto, los conflictos y necesidades se complementan hasta en los aspectos más íntimos, de manera que después son refrendados en un sistema de satisfacciones privadas y de las expectativas asociadas. El cambio cultural no clarifica lo indefinido para analizar críticamente el beneficio de ciertas prácticas, su misión en todo caso es darle voz con mejores posibilidades de realizar análisis críticos. En ese sentido, la materia que nos ocupa, si se enfoca con maestría, lejos de disipar dudas las proyecta en toda su dimensión científica, más bien por su contenido o función que por su forma. Al parecer la lucha de clases se tornó en otra de géneros colectivos, dentro de un contexto de resistencia biopolítica y que se instauró como lógico, sin obtener la igualdad de oportunidades en ambos casos. Luego, la aparición de categorías no deterministas es un ejemplo de diseño social, no ya de discriminación, sino de los fundamentos naturales y esenciales que, toda vez se superen las diferencias naturales servirá como soporte para la elevación de una representación honorable.

Percepciones encontradas en torno a constricciones de género

Los antecedentes de determinados derechos sociales en la configuración de la pertenencia y la identidad, aún mantienen unas dificultades de acceso a los derechos de la legítima ciudadanía, como son las dinámicas alejadas del sujeto formal. Cabe esperar un intento por paliar el déficit de acceso a los recursos a escala internacional, pero entretanto aludimos a la envergadura y los contenidos inherentes como hipótesis de trabajo. Cabe, sin embargo, hacer una lectura crítica de la identidad que obvia las desigualdades sociales, ya que sin compromiso no hay remedio en medio de una pluralización sociocultural tan inserta en dinámicas de carácter global. Las desigualdades que podríamos considerar estructurales, en breve serán modificadas por otra modalidad más artificial, hasta el punto que ya veremos si logran difuminar lo que ahora escampa tras la tormenta de los principios ilustrados, no clarificados en un contrato social.

Todos los individuos por el solo hecho de ser humanos tienen los mismos derechos, eso se dice a voz de pronto, la realidad es bien distinta y el derecho de acceder a la justicia se torna resbaladizo al no haber una independencia objetiva ni soberanía popular. En el caso de las desigualdades de género, la existencia de estereotipos se plasma en nuestras interrelaciones como consecuencia de patrones de interpretación en el hábito encarnado. Nuestras propias percepciones identitarias se suceden en tiempo y forma, atravesando a veces cambios profundos, manteniendo eso sí las diferencias, no vaya a ser que el desconocimiento genere algo más que discriminación. De modo que, la teoría de género como propuesta de interpretación de la realidad, recoge en su vademecum la diversidad de orientaciones sexuales, tanto ideales como presentes, aquellas sobre todo si por su condición se define “no coitocéntricas » o sin nombre propio o por qué no, como agéneros. Estas diversidades requieren un discurso elocuente, de creatividad, de convivencia, de aprendizaje y, sobre todo, de felicidad,78 ya que en principio proclama la igualdad de derechos humanos subrayando la importancia del respeto a la diversidad.79

En un sistema de valores donde lo masculino y lo femenino adquieren dimensiones dicotómicas, no se puede invertir en excelencia, dada la existencia de una relación clara entre las actitudes negativas, el discurso de odio, la violencia y la discriminación. Debido a ello, el reconocimiento de la identidad o expresión de género tiene efectos positivos, incluido un mayor conocimiento acerca de diferentes aspectos de la sexualidad, los comportamientos y los riesgos de no desarrollarse como persona de libre derecho. Es difícil extraer conclusiones definitivas acerca del impacto de una tecnología de género, pero se espera concurra como fin para hacer que la comunidad disponga de una educación integral en sexualidad y tolerancia a la diferencia.80 Este resultado de la inclusión de contenido transformativo y métodos pedagógicos alienta a los estudiantes, además de cuestionar normas sociales y culturales acerca del género, a desarrollar actitudes equitativas en cuanto a la variabilidad de géneros. Parece oportuno aplicar en consecuencia, sin temor a equivocarnos, los principios de Yogyakarta (2007) cuya definición de “identidad de género” es independiente del sexo registral y cuyo determinante es “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente.

Toda incongruencia de género no valida a ninguna disforia ni a cualquier tipo de sesgo en la identidad,81 de manera que la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional y razonada, es conforme a derecho y a los principios de la Bioética. Esto quiere decir de entrada que, la aplicación de criterios biológicos para clasificar a las personas como hombres o mujeres es elemental, no así completa oculturalmente vigente. La vivencia interna e individual, en conformidad con factores biológicos, cognitivos y del entorno, incluye diversas formas de entender los estímulos afectivos y sexuales, lo cual no debería plantear el más mínimo conflicto, si no fuera por el condicionamiento social y tanto lastre mediático. Queda bien definido por la Asociación Mundial de Sexología, ya en el año 2000, cuando define a la orientación sexual como “la organización específica del erotismo y/o el vínculo emocional de un individuo en relación al género de la pareja involucrada en la actividad sexual.82 En este marco, la incongruencia entre el género auto-percibido y el género asignado se dirime de forma estoica, asumiendo sus implicancias como categoría de análisis y su relación con la distinción de sexo.83 El transgenerismo al optar por una intervención hormonal y quirúrgica, o ambas para adecuar su apariencia física a su realidad psíquica, espiritual y social, representaría el caso más radical entre múltiples géneros.

Un deseo a vivir de forma congruente no debería necesitar una justificación y en un contexto donde no tiene elementos que permitan disminuir dicha incongruencia, cabe objetar nuevos códigos de todo tipo para monitorear la prevalencia con absoluta libertad. La justicia, siendo lenta, excesivamente relativa y manipulable, no es quien para pronunciarse al respecto, ya que la ley debe de estar por encima de intereses partidistas, de modo que solo el Derecho tiene voz para pronunciarse con la mayor objetividad posible. En el fondo, la igualdad es un término que no convence a nadie y en su lugar es la libertad la que sigue siendo el paradigma de la dignidad humana más preciada en una sociedad avanzada. Es por ello que hablar de un tecer género a nivel oficial puede ser una vía aceptable en cuanto a preferencias de género, entendiendo que representa el más indefinido, líquido y por qué no, el más pragmático con el que se puede deambular en plena libertad. Resulta insoportable una constricción en la identidad, no solo porque conduce a un deseo de transición para vivir y ser aceptado como una persona del género experimentado, contra viento y marea sin llegar a estar definitivamente a salvo. El problema es tratar de fijar límites inapropiados, ya que ha de confluir un estado de solidez en cada zona núcleo, tal que no haya lugar para prácticas de subsistencia, sino de excelencia vinculada con la naturaleza real de cada personalidad.

De comunidades de resistencia hacia una sociedad solidaria

Entre la gran diversidad de estímulos, símbolos y opciones en su consideración social, nos acercamos a esa riqueza que en el plano axiológico caracteriza a los pueblos indígenas, en el sentido de que como siempre han hecho las utopías a lo largo de los tiempos nos animan, desde el inconformismo y la actitud crítica, a imaginar un mundo, real y concreto, mejor que aquel en el que vivimos, y nos impulsan a traspasar los límites de lo posible.84 Vemos que la globalización, que ha permitido que el conocimiento se distribuya de manera horizontal en ámbitos que hasta ahora permanecían incomunicados, no termina de cuajar en la consolidación del movimiento de género, d emodo que hay resistencia en ambos sentidos. Para desbloquear el entendimiento, por ejemplo con la lógica de la libre empresa y de movimiento de las personas, nada tan sencillo como la "humanización", como única regla viable y responsabilidad participativa. Igualmente, una manera más respetuosa de las relaciones sociales, y una nueva forma de practicar y entender la diversidad, puede dar lugar a una cuestión de nomenclatura realmente alternativa.

El género estaría ligado a la realización de un emprendimiento solidario, ya que moviliza personas e instituciones mediante la transformación de las condiciones de vida, durante la cual ocurre un enriquecimiento desde el punto de vista cognitivo y humano. Esta situación establece un ambiente muy tolerable e igualitario, ace ntúa las nociones de proyecto y de desarrollo, como factores determinantes en la realidad de la vida material y social. En ese sentido el Foro Social Mundial trata de crear vínculos entre el conocimiento científico y otros tipos de conocimiento, o sea, una utopía crítica cuyo objetivo no es otro que transformar lo no existente en existente, reemplazando el progreso y desarrollo materialista por el cuidado, a través de un compromiso e implicación emocional de los sujetos. Al valorizar la vulnerabilidad y la sensibilidad social, la naturalización de las diferencias será recogida en documentos de síntesis, tan necesarios como articuladores de ese conocimiento radical, frente a otro de origen especulativo.

El verdadero conocimiento, una vez sustituido el pensamiento único por el pensamiento crítico, puede liberar al mundo de toda zozobra epistemológica con razones universales e ideas creativas, bajo una forma original de dinamización de los movimientos sociales y la defensa de una individualidad bioética. El cuerpo se configura como un proyecto, como un fin en sí mismo en nombre de la identidad y asume su notoria ambigüedad o mixtura de género. Un cuerpo transformado de acuerdo a la identidad de género en busca de reconocimiento, ocupa el lugar humanamente posible que reporta las formas por las cuales nos reconocemos socialmente y como signo primordial de distinción individual. La construcción de las identidades se hace eco de complejos procesos de distinción y similitud y se convierte en un referente de nuestra propia existencia,85 sobre todo de sujetos que adquieren signos de otro género. En esta producción discursiva la circulación de prácticas culturales, mediante el cuerpo que performa su identidad, forma parte de un gran proceso de configuración histórica, social y subjetiva, en torno a un imaginario de sujetos que adquieren elementos corporales, lingüísticos, estéticos que social y culturalmente corresponden al género contrario.

Los movimientos sociales, por el momento, tienen como propósito garantizar derechos en la historia de su propia lucha por la inclusión de una justicia verdadera, comparativamente superior a la de años anteriores, y con reconocimiento en el ámbito público. En cambio, desde lo clínico como expresión máxima de la racionalización del cuerpo, los comportamientos relacionados con el sexo no se pueden explicar de manera gráfica, en tanto que lo genérico se diluye en la actualidad. La producción teórica crece sin un dispositivo fundamentado en la investigación científica, pues los parámetros a seguir son divergentes de la norma, en tanto que, las categorías giran sobre criterios de definición-diagnóstico, habida cuenta que no hay especialistas válidos y desconocen por completo la materia. Desde que el enfoque clínico se ha constituido como un modo legítimo para limitar el autodiagnóstico y la intensidad de deseo para la reasignación sexual, la certeza de que se ha derivado a una subordinación impresentable y no ética, evidencia que la negligente estirpe de burócratas se ha cobrado vidas en su carencia de conciencia.

La participación colectiva por la inclusión, igualdad y justicia en una sociedad con una ideología hegemónica de género, por lo menos ha servido de acicate a un modelo caduco, retrógrado y del todo abusivo. El discurso social moviliza los significados que protegen y garantizan los derechos de la población, asimismo los protocolos internacionales existentes y en la ética del consentimiento informado, de alguna forma previene de las dejaciones del sistema de salud o jurídico. Las opiniones de los especialistas en el discurso, de lo corporal a lo jurídico son divergentes, pero esto es lo habitual en la mayoría de cosas que implican sensibilidades encontradas, por lo que lo sensato es reunir a una mayoría afín si se quiere construir algo acorde con la identidad del proceso. El estudio y análisis de una ley para el cambio de sexo goza de aceptación y cierta popularidad, a pesar de la apisonadora beatificada de quien no ve más allá de un texto escrito que impone como supremo. La realidad anda intervenida en fragmentos que, al final, se armará en un todo, en espacio geográfico total posible de ser interpretado desde la mirada del género sin incongruencias, firme en su morfología.86

El propósito para definirse a sí mismos se gesta en torno a la construcción de aquello que se produce como consecuencia del reconocimiento de acuerdo con las normas sociales vigentes,87 sobre lo femenino y lo masculino, con licencia para incluir otras categorías. La ilación discursiva entre permanencia y cambio, mantiene lo importante de la exigencia de precisión, en concreto de la relación entre cuerpo e identidad, independientemente del género. Encontramos que dicha construcción está caracterizada principalmente por acciones relevantes en la lucha social por dicho reconocimiento, donde simultáneamente se manifiestan múltiples y variados aspectos de la interacción social. La problemática de género tiene una complejidad particular en términos sociales, tanto por las desigualdades que entraña como por las tensiones que se generan en el orden de lo político, lo económico, lo ideológico y lo cultural. La investigación de campo adquiere significados, interacciones y configuraciones sociales en diálogo permanente, ya que se prevée un ciclo de ida y vuelta, de avance y retroceso alternativos e inconclusos. Aunque no se espera una victoria donde fluyen las identidades sociales performativas, estamos en un momento de considerable visibilidad en el espacio público y se perfila su identidad de género como sujeto de derechos.

Un proceso de la vida social que moviliza en diferentes direcciones los conceptos y figuras de lo femenino y lo masculino, puede traer consigo una transformación en la escena misma, que es implementada por la reflexión colectiva, la visibilización y la difusión de información para lograr un lugar digno en la sociedad. La dimensión colectiva preocupa porque supone tener mayor presencia pública y participación política, es decir, supone ejercer un poder de la digna reivindicación de su existencia, cuya naturaleza jerárquica equilibra la balanza y frena los abusos de odio, desprecio y estigmatización. La visibilización del colectivo trans* es un componente clave para comprender las maneras en que los sujetos se han construido y ubicado ante el resto de la sociedad, lo que posibilita procesos de identificación entre pares y al otro lado procesos de autoconstrucción. Probablemente este reconocimiento argumenta el proceso de develamiento frente a otros, donde la reivindicación de la identidad coloca a los sujetos en la casilla de salida, siempre con el riesgo de perder los beneficios ya adquiridos.

La información supone una correlación particular donde justamente el cuerpo en su expresión material va cobrando elementos precisos para sostener su proceso de transformación genérica. Básicamente, el derecho de ser ha propiciado una particular interacción de la pluralidad de género, que si no se estudia a fondo pasará a formar parte de lo anecdótico o moda ruidosa y extravagante. Las ciencias sociales tienen mucho que decir y articular con distintos fines, pero respetando la reflexión colectiva de la experiencia de ser no binario. En este espacio se requiere voluntad política después de que estas personas han pasado por todo el proceso que les permite aceptar el género deseado, para vivir de manera independiente, más allá de sus fronteras personales. Asumir completamente la actuación de género implica una decisión, ya que se presenta como un campo de pugna sobre la identidad, en el cual se asientan acciones individuales y redes comunitarias que asumen las características de la biociudadanía.88 Algunos trabajos afirman que la agencia subjetiva de las personas trans se vería profundamente menguada, si bien aparecen algunos actores incorporándose a reconfigurar los cambios del estatus de la materialidad biológica y sus posibilidades de transformación en base a los avances tecnocientíficos.

Del equilibrio de género y su universalidad

Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género, cobran carta de naturaleza contra la discriminación de las personas, en forma saludable y plena, así como en condiciones de libertad y dignidad. No se puede obviar el histórico desamparo legal efectivo y sus maldades infinitas, para que una vez que este siglo comienza a superar este terrorismo de género, las violaciones de derechos humanos cesen definitvamente en el ámbito de la ley. En lo referente a comenzar por establecer exclusiones o distinciones entre los afectados por la discriminación, la negativa al reconocimiento de su identidad o la desatención médica a sus necesidades de afirmación, constituye una violación de los principios bioéticos en toda regla. Ni que decir tiene que, la adopción de un protocolo de atención a la identidad de género converge con las políticas de igualdad y no discriminación en el empleo, así como se aborda la promoción de la concienciación, divulgación y transmisión de la inclusión social y el respeto a la identidad y expresión de género, contribuyendo a un trato del colectivo exento de estereotipos.

El reconocimiento a todas las personas del derecho al pleno disfrute de todos los Derechos Humanos, no solo es el mejor exponente de la sociabilidad y de los aspectos fundamentales de autodeterminación,89 representa una causa directa de libertad y protección efectiva, frente a cualquier acto de violencia o agresión contra la vida. La orientación, sexualidad e identidad de género se define esencial para la personalidad y constituye uno de los aspectos fundamentales de la dignidad y libertad. Ninguna persona podrá ser presionada para ocultar, suprimir, negar o revelar su identidad de género, expresión de género, orientación sexual o características sexuales. Así se recoge su desarrollo integral mediante actuaciones eficaces para su integración familiar y social en el marco de programas coordinados de la Administración sanitaria, laboral, de servicios sociales y educativa. Es por ello que a nivel educativo se ha incrementado la utilización de recursos pedagógicos que fomentan la igualdad entre todas las personas con independencia de su identidad sexual, orientación sexual y su expresión de género. Sin perjuicio de su derecho y de los derechos a la intimidad y vida privada, las universidades prestarán atención y apoyo divulgativo a esta realidad.

El impulso para la elaboración de planes de igualdad y no discriminación en materia de inclusión, parte como una apuesta seria de futuro en un mundo plenamente democrático, así como la prevención y eliminación de la discriminación en todas sus manifestaciones y modalidades. Esto parece probable a corto plazo y con carácter universal, ya que se avecina un cambio de conciencia planetaria, donde convergen tanto la astrología como la ética económica y la reciente apertura biopolítica. Por otro lado, se busca incluir como medida afirmativa la obligación de incorporar programas operativos, planes, agendas y presupuestos, las líneas de acción que corresponda de acuerdo a las facultades y competencias de igualdad de género. Aunque el cumplimiento del Programa de Derechos Humanos tenga carencias o desajustes, la linealidad es bien clara y contundente, que desde las organizaciones de la sociedad civil se irán acometiendo sin tardanza. Estas reflexiones incluyen la autorreflexión constante sobre la propia actividad de investigación.

La perspectiva postestructuralista incluye tanto una reflexión sobre el propio proceso de producción de conocimiento, como la inclusión de aspectos autoetnográficos, sociales y relevantes, sobre la posibilidad de una relectura de la responsabilidad ético-política inherente a la doble posición teórico-activista. En este proceso, la experiencia de vivencias pre-discursivas en relación a la diversidad sexual y de género, diagnóstica el resultado de la distancia crítica hacia modelos conceptuales de la identidad como compleja, fluida y socialmente construida. En coherencia con la aplicabilidad de los recorridos por planteamientos epistemológicos, la igualdad de géneros muestra una estrecha interrelación de asociaciones profesionales, documentos estratégicos publicados. El reconocimiento de fuentes documentales diversas ayuda a la metodología reflejada en la experiencia de personas, a la hora de cambiar sus características estructurales o anatómicas, en tanto que, la conciencia de esta procedencia epistemológica abarca a lo más íntimo del ser.

El carácter altamente colectivo de los discursos teórico-activistas suscita el interés de introducir fuentes científicas y documentales, siempre en beneficio de contribuir a la reflexión sobre el proceso. La observación desde diferentes perspectivas teóricas, corresponde a un interés de participación en coherencia con una mirada crítica, como lo proponen los enfoques de investigación-acción participativa. Sería pertinente la pregunta por la utilidad social en el caso de espacios activistas, en tanto que las reflexiones sobre las propias sexualidades constituyen una práctica de responsabilidad ética. Dentro del ámbito activista trans*, la revisión de los cambios conceptuales y terminológicos indica el propósito de examinar la multiplicidad de feminismos90 en contraposición al modelo médico-psiquiátrico y otras asociaciones profesionales en reacción a la limitación de garantías. En esta búsqueda de un proceso aún en construcción, los desplazamientos emergentes que operan en lo social dan preferencia a los procesos de tránsito en el género, demandando la retirada de la categoría de Trastorno de identidad de género de los manuales diagnósticos internacionales.

Entendemos la igualdad de género como una pieza clave del desarrollo sostenible91 que, a su vez estaría relacionada directamente con el respeto de la dignidad humana y la participación en la fuerza de trabajo. En este sentido, es importante reconocer la implicación y el pleno apoyo de los miembros de la comunidad, el pepel de la cultura democrática y acciones focalizadas encaminadas a lograr los resultados previstos. De hecho, en el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, la desigualdad de género es un factor que obstaculiza el desarrollo humano, pues la desigualdad merma las posibilidades de crecimiento y enriquecimiento colectivo, incluida la calidad de la salud y la expectativa de vida. Existe una relación muy estrecha entre el tiempo dedicado a la educación y el empoderamiento social y económico, en cuanto que la adopción de medidas diferenciadas en función del sexo ha representado un lastre secular irreparable. Sin embargo, el grado de compromiso público con respecto a la igualdad de género refleja los niveles de inversión e intervención pública en favor de la igualdad de género como factor que contribuye a construir sociedades abiertas, equitativas e integradoras.

El resultado general a nivel estadístico nos induce a reflexionar en el promedio de las disparidades de géneros, pues en ningún país existe plena igualdad de género ni parece que se vaya a conseguir, salvo avances notorios en zonas, ya de por sí más desarrolladas. Por consiguiente, para promover la igualdad de género se necesitan inversiones públicas apropiadas y focalizadas que abarquen la elaboración y aplicación de marcos normativos, políticas y medidas pertinentes respaldadas por la sociedad civil. De manera que, el logro de la equidad de género no deja der una utopía en boga, que si bien recibe bastante atención, la realidad le da la espalda a cada paso, y la misma gente que dice estar en esa línea tiene comprotamientos contrarios cuando le tocan el bolsillo o piensa que la competencia es una amenaza. Por último, conviene detectar necesidades o fortalezas específicas en materia de políticas viables, no retóricas o con fecha de caducidad, que obliguen a iniciativas importantes para subsanar las disparidades y nuevas disposiciones legislativas sobre la violencia contra la mujer y colectivos vulnerables.

Equivalencias para una evaluación positiva y sus diferencias potenciales

En términos generales, gran parte de los estudios que tengan el mínimo perfil intelectual, apuntan que tener una de las inteligencias múltiples muy desarrollada no es sinónimo de ser inteligente, al igual que no podemos esperar gran cosa de quien se erige portavoz de una causa discriminatoria. Partiendo de una posición excéptica, el nivel adecuado de competencia que se requiere para abarcar la desigualdad con garantías, en nuestra opinión se diluye con respecto a su nivel potencial. La brecha de género es un indicador sintetizado de los componentes de demanda y de ahí, que tenga implicaciones inmediatas para una cultura cada vez más interconectada mundialmente, siendo especialmente difícil de estimar la evolución en términos concretos. Si ya, la diversidad de géneros resulta compleja, esa brecha puede seguir cobrando importancia a falta de una integración real y ordenada. Esta es una cuestión importante desde un punto de vista eminentemente práctico, que exige métodos de adjudicación de valores a la hora de comprobar si esta evaluación es completa.

Evidentemente, el alto número de indicadores que se barajan en estos temas pueden producir decisiones erróneas sobre el programa de actuación y su continuidad, pero es peor no hacer nada, por lo que habrá que elegir en cada caso la estrategia que resulte más humanista o universal posible. Por ejemplo, los indicadores de evaluación de la intervención psicosocial suelen ser específicos para los objetivos y acciones planificadas, especialmente aquellas relacionadas con cuestiones reivindicativas. Es preciso remarcar que los factores psicosociales están presentes en todos los ámbitos, así como las injusticias derivadas de la desigualdad de géneros, potencialmente si nos referimos a factores de riesgo. En la práctica no supone un hándicap conflictivo cuando sus contextos sociales y organizacionales pueden coadyuvar factores de discriminación desencadenante de tensión. Por otro lado, si conviene matizar cuál sería su equivalente preventivo respecto al objeto a investigar, de la propia selección y formación de los agentes sociales, relacionados con la confidencialidad de la información.

A continuación sería más adecuado preguntar por los aspectos de evidencia acumulada para constatar que es más difícil entender las frases negativas que las que expresan la misma idea pero de forma positiva. Es imprescindible haber previsto con antelación los aspectos prácticos del trabajo de campo, entendiendo que se considera a las personas mayormente implicadas para la resolución de dudas. Esta unidad de análisis habrá que determinar previamente qué garantía de la confidencialidad deberían proveer orientaciones sobre cómo desarrollar esta fase. Por su parte, a la persona evaluada, tras un delicado juego de equilibrio para no dañar su intimidad, la información sobre los resultados ha de minimizarse en interpretaciones incorrectas. Si procede, la gestión de la confidencialidad de la información facilitará que este documento sea percibido en positivo y transmita la idea de que se ha elaborado siempre en aras de la mejora de una situación actual.92 Pero algo importante no pueden medirse de manera cuantitativa y en ese sentido, la observación participativa es nuestra bandera a propósito de un asunto determinado.

En una evaluación psicosocial la observación sistemática complementa aquello que se ha manifestado, de forma que lo mejor se extraiga siempre que sea decisivo y a tener en cuenta.93 En nuestro ámbito son de especial relevancia la validez de contenido, de criterio y sobre todo de constructo, como instrumento de medida y de control, que en la población de referencia sirve para evaluar situaciones de exposición clasificables en el entorno de los acosos, discriminaciones y agresiones de distinto grado. En este proceso de investigación se comprueba que existe o ha existido una evaluación de riesgo rigurosa con el fin de proponer una metodología cualitativa de recopilación de información, como para determinar con precisión dicha relación a nivel preventivo. Hay que tener en cuenta un posterior análisis específico para corroborar la probabilidad de que se produzca una situación mejorada que confronte la ambigüedad de rol, a todas luces si esos comportamientos constituyen más calidad de vida. En consecuencia, hay que señalar que resulta necesario disponer en las organizaciones de procedimientos, además de estadios iniciales, una madurez valorativa para confirmar o descartar la exposición.

Una vez identificado el colectivo expuesto a conductas de violencia, acoso psicológico, acoso sexual o discriminatorio, es necesario disponer de mecanismos de identificación adicionales, tales como el uso adecuado de la información, donde se garanticen los derechos de todas las partes afectadas y resulten francamente operativos. Si no se dispone de estos procedimientos, la creatividad concurre en la práctica y debido a las peculiaridades que este pudiera tener, habría que acometer sin incertidumbre la investigación de estos casos verídicos. Desde el punto de vista técnico es factible chequear la realidad en toda su psicosomática derivada, en términos de exposición a conductas y ataques desafortunados, tan frecuentes por desgracia. Algo de sobra conocido, no solo en ámbitos pertinentes de cambio, es que las condiciones de anonimato a cumplir en los informes de resultados, por lo menos ayuda a contrarrestar tanta ignominia que hay en torno a las desigualdades de género. En cualquier caso, el cumplimiento de las exigencias técnicas no suple a una problemática que cesaría con apenas un ápice de evolución, haciendo camino a través de una oportunidad para innovar a través de las personas.94

El desarrollo del índice de impacto en la diversidad de géneros comprende un marco de mayor precisión y una fundamentación transversal a estas prácticas, en relación a su respuesta en las formas culturales de regulación psicológica sobre las naturales. Al interirorizar la actividad psicológica en base a una suerte de prescripción autónoma, la evaluación de los niveles de desarrollo debe ajustarse a los esquemas de conocimiento de los sujetos y a los significados que pueden seguir incrementándose. La evaluación del potencial de Aprendizaje, proporciona significado a la necesidad de establecer relaciones entre mantener relaciones emocionales positivas con otras variables estimulantes, pero de manera implementada. Con el fin de estimular la motivación intrínseca se realiza la evaluación de la capacidad de transferencia de conocimiento, siempre que el beneficio habilite la resolución de problemas de tipo matrices progresivas. A pesar de la resistencia cognitiva estructural, la modificabilidad funcional supone lograr un instrumento que permita la comprensión y la intervención simultáneamente, así como reconocer la cualidad de la misma. En realidad, se trata más bien de lograr un cometido específico con la ventaja de precisar pautas de intervención de mayor alcance.

Queda pendiente sustituir al tradicional modo de cegar la realidad adrede y explorar el repertorio de procedimientos viables, susceptibles de mejora, en relación a las habilidades que pueden ser entrenadas, en una situación de interacción social común, dando significatividad a la experiencia, en cuanto que evoca la sensación de competencia y la posibilidad de trasferir la misma a otros contextos y situaciones. Como se puede apreciar, la forma de evaluar el desempeño acerca de la razonabilidad de este proceso, va mucho más allá de determinar los límites que resulten imprescindibles. En todo caso, la problemática de género supone delinear las acciones que permitan conseguir un objetivo que ya dura demasiado, aunque el proceso debiera abarcar a más gremios que de igual manera sufren injusticia y una considerable impotencia personal. Una vez planificada la evolución científica, se tiene en cuenta una dimensión significativa, de largo alcance social y en la que cabe admitir una prueba piloto que incorpore una evaluación de impacto. Como se deduce, la pregunta fundamental de la evaluación de impacto es de interés innovador, pues el interés central de las políticas en cuestión quiza pueda cuantificar apenas, la diferencia entre los resultados obtenidos al contrastar los grupos de tratamiento y comparación.

Perspectiva soberana de la centena cuir

Ante la complejidad de etiquetar una serie de géneros o variantes de género, y así se acabaría cualquier sesgo, cabría la necesaria incorporación de la igualdad efectiva que implica la autodeterminación física e intelectual de adoptar las decisiones que revierten a la propia existencia en dignidad. A partir de aquí, de forma generosa y valiente oteamos aquellas correspondencias nominativas, que no es inventar otros lenguajes, sobre la base de que el género ofrece todo tipo de interpretaciones y singularidades por antonomasia. De cualquier manera, nos ha tocado reinventar un mundo demasiado imperfecto por el bien de la humanidad y el trabajo dialógico inconmensurable, habida cuenta que, tanto gestores culturales independientes, como figuras de la intelectualidad menos abyecta, cuentan con una mayoría minoritaria que espera regular su derecho a ser reconocida con las mismas garantías democráticas.

Lo que sí figura claramente en estos momentos es un punto de inflexión importante y realmente decisivo, desde diferentes horizontes y sin tregua, para restaurar el orden de la razón y con ello exponer en igualdad de condiciones este amplio espectro de géneros identitarios. A pesar de que la publididad modela el pensamiento, la lucha por la verdad lleva a la lucha intelectual, indómita y clandestina en origen, pero con tantas aristas como ideas intermedien en el proceso. Sin embargo, el menosprecio que se ejerce por mantener el control, allí donde la heterosexualidad obligatoria impone secretos, mentiras y silencios,95 continúa su agenda vergonzosa de exterminio butch-femme, contra fantasías, prácticas y deseos sin complejos. La batalla sigue y se encalla en el olvido de la propia mentira,96 mientras queremos ser parte integrante de nuestra naturaleza aleatoria o como puñetera gracia disponga. De forma inconsciente, si aprendemos a leer entre líneas los significados no previstos, hasta los límites de la expresión cobran un significado diferente, pudiendo llamar a cada cosa o forma lo que, libremente interiorizemos.

Literalmente, el género asignado al nacer es una razón de peso, no de juicio, por lo que los pronombres binarios no son los adecuados en una sociedad avanzada. La identidad es una categoría vinculada a un imaginario sobre el que se construye el sentido de pertenencia grupal, aunque no siempre se precisa lo que se entiende por identidad la perspectiva de género. Entre un individuo en cuanto tal y lo ajeno, el autoconocimiento implica reconocerse como miembro de un grupo, pero cuando no se sigue un estandar la fuente de identificación forma parte de un concepto creativo. En realidad, hay similitudes entre el mundo trans* y la libertad que goza el arte o la nueva realidad virtual, que parten de la significación emocional y se adscriben a una categoría que emerge y se reafirma en la medida en que se confronta con otras realidades. Valga la internalización como referencia sustentada en valores para formar entramados simbólicos, a partir de la cultura que posee y desde ahí, se construya su sentido de pertenencia. La identidad implica interpretaciones de acuerdo a modelos ya caducos y limitantes, que como no podía ser de otra manera serán reemplazados por una amplia gama de mecanismos de transmisión de las normas, valores, creencias, pautas de comportamiento.

El proceso de construcción de la identidad guarda una relación directa con el contexto social que constituye el entorno de la diversidad grupal, y desde ese sincretismo donde se entrecruzan lo singular y lo colectivo, emerge el trance de la propia identidad, a veces sin certeza crítica. Como no hay culturas puras u homogéneas, pasa lo mismo con la identidad de género, aunque en otro plano de desemantización freudiano, en torno a un sujeto autónomo, racional y autodeterminado. Al deshacer toda lógica binaria, las identidades culturales inestables o en construcción, son constituidas al hilo de una lógica interna transformadora y caracterizadas por su propio dinamismo. En este caso, el lema surge de lo plural sin desestimar el pasado, pero con el acento97 de un porvenir en el que el respeto de la diversidad, además de un valor ético, constituye un imperativo funcional categórico. Desde la modernidad la identidad individual se ha descentralizado, pero no se ha diseminado en un laberinto de espejos, donde por mucho que sea desdibujada la figura interminable en la otredad, su piel, por igual atracción y rechazo se adapta a una estética de la diferencia y la extrañeza.98

Entre la realidad próxima y la ficción más atómica, el horizonte abierto de las orillas supone un viaje hacia la pérdida del pasado a cambio de una recompensa periférica, idónea para dibujar los difusos contornos de la identidad prometida, que no es tierra de nadie sino el principo de una vida conquistable. La identidad ficcional goza de buena salud, primero porque dispone de un mayor grado de autonomía y después, a fin de cuentas, al ser consustancial al lenguaje se permite fluctuar entre el deseo y teorías acerca de la vida, pero sin peaje alguno. Aunque faltan estudios que avalen el alcance de las nociones de límite y articulación sobre la diversidad de géneros, en las conexiones interpersonales que convergen el adentro y el afuera, no solo se va puliendo la pertinencia identitaria, sino que la incógnita o modo de entender el sexo, el género y la cultura no tiene por qué ser resuelta ni revelada. Si hay algo que da sentido a la singularidad es no permitir ponerla en tela de juicio y como tal, una experiencia fronteriza implica exponerse sin ningún tipo de garantía ni certidumbre a un vendaval de acontecimientos ajenos, incontrolados y extraños.99

Comparativamente, cinco semanas para saber si el feto humano puede desarrollarse potencialmente como femenino o masculino no es equiparable con el desarrollo de todas las etapas de crecimiento y sobre todo con el parendizaje de la propia corporalidad. Las mutaciones genéticas que afectan el desarrollo de las gónadas tan solo representa una posibilidad entre quien sabe cuantas, y a pesar de que se ha descubierto la presencia de 25 genes capaces de producir cambios anatómicos durante el proceso de desarrollo sexual, la persona y solo ella es la que define lo que siente. En realidad, no hay más complejidad que aquella que se ignora, bajo la proclama de un altísimo “diseño natural” que no es otro que lo anterior al ser humano, o sea la antesala hereditaria de un momento intranscendente de la vida. Por mucho que se niegue la evidencia, como bien dice Sergio Morales en su Taxonomía de género: ¿Realmente hay más de dos sexos? el debate no gira en torno a la existencia de dicha multiplicidad, sino en torno a su comprensión.

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Escala 1. Clasificación actualizada de Naciones Unidas

1. Abimegénero: un género que es profundo, intenso e infinito, cuya intención es parecerse a un espejo que se refleja en otro espejo creando una paradoja infinita.

2. Adamasgénero: un género que se niega a ser categorizado.

3. Aerogénero: un género que está influenciado por su entorno

4. Aestetigénero: un género que se deriva de una estética; también conocido como videgénero.

5. Afectogénero: un género que se ve afectado por los cambios de humor.

6. Agénero: la sensación de ningún género / ausencia de sexo o de género neutro.

7. Agéneroflujo: Es agénero, con cambios hacia otros géneros haciéndolos demigéneros.

8. Alexigénero: un género que es fluido entre más de un género pero el individuo no puede decir lo que esos géneros son.

9. Aliusgénero: un género que se retira de las descripciones y directrices de género comunes.

10. Amaregénero: un género que cambia dependiendo de la persona de la cual se está enamorado.

11. Ambigénero: sensación de tener dos géneros simultáneamente sin fluctuación; pretende reflejar el concepto de ser ambidiestro pero solo en términos relacionados con el género.

12. Ambonec: se identifica como hombre o mujer pero no al mismo tiempo.

13. Amicagénero: un género que cambia dependiendo del amigo con quién se relacione.

14. Andrógino: describe la sensación de ser una mezcla de cualidades, tanto del género masculino y femenino (y algunas veces neutras)

15. Anesigénero: sentirse en un determinado género, pero con la sensación de estar más cómodo identificándose con otro.

16. Angenital: deseo de estar sin características sexuales primarias, sin ser necesariamente sin género; se puede ser tanto angenital como identificarse como cualquier otro género junto.

17. Anogénero: género que se desvanece dentro y fuera, y vuelve a la misma sensación.

18. Anongénero: un género que es desconocido tanto para usted como para otros.

19. Antegénero: un género proteico que tiene el potencial para ser cualquier cosa, pero es sin forma y sin movimiento. Por lo tanto, no se manifiesta en ningún género en particular.

20. Anxiegénero: un género que se ve afectado por la ansiedad.

21. Apagénero: un sentimiento de apatía hacia los géneros que no conducen a ir más allá.

22. Apconsugénero: un género donde se sabe lo que no es pero no lo que es; el género se esconde de usted.

23. Astergénero: un género que se siente brillante y celestial.

24. Astralgénero: un género que se siente conectado con el espacio.

25. Autigénero: un género que sólo puede ser entendido en el contexto de ser autista.

26. Autogénero: una experiencia de género que es profundamente personal, con uno mismo.

27. Axigénero: experimenta dos géneros que se sienten en extremos opuestos de un eje; un ser agénero y otro de cualquier otro género; uno a la vez sin superposiciones con el tiempo y en una transición muy corta.

28. Bigénero: sensación de tener dos géneros a la vez o de manera alternada para describir la sensación “tradicionalmente masculina” o la “tradicionalmente femenina”.

29. Biogénero: un género que se siente conectado con la naturaleza de alguna forma.

30. Blurgénero: la sensación de tener más de un género, borrosos y hasta el punto de no ser capaz de distinguir o identificar los géneros individuales; sinónimo de género pelusa.

31. Flujo Chico: cuando se siente varón la mayor parte del tiempo, pero esa identidad fluctua.

32. Burstgénero: género que se presenta en momentos de gran intensidad de sentimientos y rápidamente se desvanece de nuevo a su estado original.

33. Caelgénero: un género que comparte cualidades con el espacio exterior o tiene la estética del espacio, estrellas, nebulosas, etc.

34. Cassgénero: la sensación de un género es poco importante para usted.

35. Cassflujo: cuando el nivel de indiferencia hacia su sexo fluctúa.

36. Cavusgénero: para las personas con depresión; cuando siente que uno de los géneros no está deprimido mientras que el otro si lo está.

37. Cendgénero: cuando su género cambia entre uno y su opuesto.

38. Ceterofluido: cuando se está ceterogénero y sus sentimientos fluctúan entre masculino, femenino, y neutro.

39. Ceterogénero: un género no binario con sentimientos específicos de masculinidad, feminidad o neutralidad.

40. Cisgénero: la sensación de ser el género que se le asignó al nacer todo el tiempo (asignado masculino / sentimiento masculino).

41. Género Nublado: género que no puede llegar a la realización plena o a verse claramente debido al trastorno de despersonalización /desrealización de la persona.

42. Collgénero: la sensación de tener demasiados géneros al mismo tiempo como para describir cada uno.

43. Colorgénero: un género asociado con uno o más colores y los sentimientos, y emociones que las tonalidades y/u objetos asociados con ese color produzcan; se puede utilizar como rosado-género, azul-género, amarillo-género.

44. Comogénero: cuando se sabe que no es cisgénero pero que se ha acomodado al género asignado por el momento.

45. Condigénero: un género que sólo se siente durante ciertas circunstancias.

46. Deliciagénero: Viene de la palabra latina “Delicia” que significa “favorito”. Es decir, la sensación de tener más de un género simultáneamente pero prefiriendo el que se adapte mejor.

47. Demifluido: la sensación de tener un género fluido a través de todos los demigéneros; la sensación de tener múltiples géneros, algunos estáticos y otros fluidos.

48. Demiflujo: la sensación de tener múltiples géneros, algunos estáticos y otros fluidos.

49. Demigénero: un género que es en parte un género y en parte otro.

50. Domgénero: tener más de un género pero uno de ellos es más dominante que los demás.

51. Duragénero: que significa “larga duración”, siendo una subcategoría de multigénero en el cual un género es más identificable, duradero y destacable que el resto de géneros.

52. Egogénero: un género que es tan personal a su experiencia que sólo puede ser descrito como “usted”.

53. Epiceno: sinónimo del adjetivo “andrógino”; el sentimiento de sentirse teniendo o no características de ambos o cualquiera de los género binario; a veces se usa para describir los individuos masculino femeninos.

54. Espigénero: un género que se relaciona con ser un espíritu o existir en un plano superior o extradimensional.

55. Exgénero: la negativa pura y simple para aceptar o identificarse con, sobre o alrededor del espectro del género.

56. Existigénero: un género que sólo existe o se siente presente cuando se piensa al respecto o se hace un esfuerzo consciente para notarlo.

57. Femfluido: ser fluctuante o tener sentimientos de género fluidos que se limitan al género femenino.

58. Femgénero: un género no binario que es de naturaleza femenina.

59. Flujo fluido: la sensación de ser fluido entre dos o más géneros que también fluctúan en intensidad; una combinación de género fluido y género flujo.

60. Gemigénero: tener dos sexos opuestos que funcionan en conjunto, siendo fluido y flujo.

61. Género vacío: un género que sólo puede ser descrito como un espacio en blanco; cuando el género se pone en duda, todo lo que viene a la mente es un espacio en blanco.

62. Género corriente: un género que es fluido entre sentimientos infinitos.

63. Género fluido: la sensación de fluidez dentro de su identidad de género; sintiendo un género diferente a medida que pasa el tiempo o según cambien las situaciones; no restringido.

64. Género flujo: la sensación de que tu sexo fluctúa en intensidad como el género fluido pero entre un género y un agénero.

65. Género pelusa: acuñado por lolzmelmel; la sensación de tener más de un género que de alguna manera están borrosos hasta el punto de no ser capaz de distinguir o identificar los géneros individuales; sinónimo de blurgénero.

66. Género neutral: la sensación de tener un género neutro, ubicado en algún lugar entre masculino y femenino o un tercer género que está separado de los binarios; a menudo se combina con neutrois.

67. Género punk: una identidad de género que se resiste activamente a las normas de género.

68. Género queer: originalmente utilizado como un término general para los individuos no binarios; independientemente de si la persona tiene una inclinación masculina o femenina.

69. Género embrujado: un género en el que uno se siente intrigado o fascinado por la idea de un género en particular pero no es seguro que en realidad lo sienta.

70. Flujo Chica: cuando uno se siente principalmente femenina la mayor parte del tiempo pero experimenta fluctuación en la intensidad de esa identidad femenina.

71. Género Cristal: un género que es muy sensible y frágil.

72. Género Destello: una que brilla débilmente, género vacilante.

73. Género Gris: tener un género que está en su mayoría por fuera de los binarios pero es débil y apenas se puede sentir.

74. Girogénero: tienen múltiples géneros pero ninguna comprensión de los mismos.

75. Género Sanador: un género que al ser reconocido, trae mucha paz, claridad, seguridad y creatividad a la mente.

76. Heliogénero: un género que es cálido y quema.

77. Hemigénero: un género que es mitad de uno de los géneros y mitad de otro; una o ambas mitades pueden ser géneros identificables.

78. Horogénero: un género que cambia con el tiempo pero su sentimiento principal se mantiene igual.

79. Hidrogénero: un género que comparte cualidades con el agua.

80. Imperigénero: un género fluido que puede ser controlado por el individuo.

81. Intergénero: sensación de un género que se ubica en algún punto del espectro entre masculino y femenino; no intersexual.

82. Juxera: un género femenino similar a una chica pero en un plano separado y fuera de sí.

83. Libragénero: agénero, pero tiene una fuerte conexión con otro género.

84. Magigénero: un género que es en su mayoría un género pero con un residuo de algo más.

85. Mascfluido: Un género que tiene naturaleza fluida, limita sólo en los géneros masculinos.

86. Mascgénero: un género no binario que es de naturaleza masculina.

87. Maverique: tomado de la palabra rebelde; la sensación de tener un género que está separado de la masculinidad, feminidad y neutralidad pero no es agénero, tercer género.

88. Género espejo: un género que cambia para adaptarse a las personas que le rodean.

89. Molligénero: que es suave, sutil y tenue.

90. Multigénero: la sensación de tener más de un género simultáneo o fluctuante; simultaneidad con el multigénero y el omnigénero.

91. Nanogénero: sentir una pequeña parte de un género pero el resto es algo más.

92. Neutrois: la sensación de tener un género neutro; a veces la falta de género que lleva a la sensación neutra.

93. No binario: originalmente un término general para cualquier género fuera de la binaria de cisgéneros; se puede utilizar como una identidad individual; de vez en cuando se utiliza junto a género queer.

94. Omnigénero: la sensación de tener más de un género simultáneo o fluctuante; simultaneidad con el multigénero y el poligénero.

95. Oneirogénero: acuñado como “Ser agénero pero tener fantasías o sueños siendo de un género determinado sin la disforia o el deseo de ser de ese género en el día a día”.

96. Pangénero: la sensación de tener todos los géneros; se considera problemático para poder relacionarse de alguna manera con todos los géneros en lugar de contener todas las identidades de género; sólo aplica para los géneros de su propia cultura.

97. Paragénero: la sensación de estar muy cerca de la categoría de un género pero no poder sentirlo plenamente debido a la existencia de algo distinto.

98. Perigénero: identificarse con un género pero no hasta el punto de tomarlo como su género.

99. Polygénero: la sensación de tener más de un género simultáneo o fluctuante; simultaneidad con multigénero y omnigénero.

100. Proxvir: un género masculino similar al chico pero en un plano separado y fuera de sí.

101. Quoigénero: sensación de que género es inaplicable o sin sentido para uno mismo.

102. Subgénero: principalmente agénero, pero con un poco de otro género.

103. Surgénero: un género definido 100% pero con algo más de otro género que se añade por encima de este.

104. Sistemgénero: un género que es la suma de todos los géneros dentro de un sistema múltiple o medio.

105. Tragénero: un género que se extiende a lo largo de todo el espectro de géneros.

106. Transgénero: cualquier identidad de género que trasciende o no se alinea con su género asignado; la sensación de estar en cualquier género que no coincide con su sexo asignado.

107. Trigénero: la sensación de tener tres géneros simultáneos o fluctuantes.

108. Vapogénero: una especie de género que se evapora como el humo; puede ser visto como algo trivial pero una vez que se trata de profundizar, este desaparece y se queda uno sin género, sólo diminutas briznas de lo que se pensaba que era.

109. Venngénero: cuando dos géneros se solapan creando todo un nuevo género a similitud de un diagrama de Venn.

110. Verangénero: un género que parece cambiar en el momento en que se identifica.

111. Vibragénero: un género que suele ser un género estable pero de vez en cuando cambia o fluctúa antes de estabilizarse de nuevo.

112. Vocigénero: un género que es débil o hueco.

Tabla 1. Nueva nomenclatura propuesta (Lee et al., 2006: e489)

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Modelo espectral versus modelo bimodal100

A inicios del nuevo siglo, Fausto-Sterling sostuvo que la naturaleza no emplea las categorías, masculino y femenino, pues ella crea muchas formas diferentes.101 Al argumento que sostiene que el sexo humano no puede dividirse únicamente entre machos y hembras, dada su diversidad (modelo espectral)

Según sus defensores, dicho modelo posibilita un mejor entendimiento del desarrollo sexual al aprehender su diversidad. Siguiendo esta línea, y basándose en Foucault, Butler y Derrida, se ha llegado a sostener que el sexo no es binario, sino una multiplicidad.102 Para Heggie103 nunca ha habido consenso científico de que simplemente haya dos sexos humanos que sean fácil y objetivamente distinguibles.

Para Fausto-Sterling,104 en el establecimiento de sexos no hay una respuesta perfecta (p. 191), ya que no existe una manera estadística o científica de decidir (Ibíd., p. 192). Por ello, refiriéndose a sujetos intersexuales, la bióloga considera que sí hay más de 2 sexos, ya que algunos de ellos tienen una ovotestis que contiene tanto espermatozoides como precursores de ovocitos. En otros términos, “existe una distribución bimodal de los genitales aunque no sea absoluta” (Ibíd., p. 194) No obstante, frente a la pregunta de si aquella distribución permitiría hablar de dos sexos únicos, la respuesta es negativa: “nuestras estructuras reproductivas son casi dimórficas, pero no completamente” (Ibíd., p. 191)

Para Colangelo105 las personas sostienen la idea de que el sexo es binario porque es la explicación más fácil de creer”, sin embargo, la ciencia es clara: el sexo no es binario (Ibíd.).

NOTA

Esta Unidad Científico-creativa de Investigación Social, en plenitud y con conocimiento de causa, está formada en concreto por personas de identidades de género similares, como son:

Epiceno (Frans) Gemigénero (Michaelle) Juxera-Maverique (Ayra) y Hemigénero-hermafrodita (Myshell)

La aleatoriedad en la fuga de género. Observaciones y fluctuaciones en los procesos irreversibles

Randomness in gender leakage. Observations and fluctuations in irreversible processes

FRANS MARTÍNEZ-PINTOR

Resumen

Se habita formalmente en un cuerpo que habla y se comporta según una cierta categoría de género, que por otra parte respeta un cierto número de usos, teóricos o históricamente inducidos. Además del contenido, siendo inefable, inmanente o transeunte, su inscripción en la trama temporal le imprime a la vez una estructura y una forma, que operan transformaciones incontrolables por la consciencia. La organización de esta aleatoriedad no parece ser de orden intelectual, salvo si se la considera como una estructuración consciente que la teoría podría paralizar o deconstruir.

Palabras claves: Lectura única, género escapista, esencialidades, autonomía.

Abstract

One formally inhabits a body that speaks and behaves according to a certain gender category, that on the other hand respects a certain number of uses, theoretical or historically induced. In addition to the content, being ineffable, immanent or transient, its inscription in the time frame gives it both a structure and a form, which uncontrollable transformations operate through consciousness. The organization of this randomness does not seem to be of an intellectual order, except if it is considered as a conscious structuring that the theory could paralyze or deconstruct.

Kewords: Unique reading, escapist genre, essentialities, autonomy.

1 Forma, estructura y libertad de género. 1.1 Articulación sexo-genérica. 1.2 Formaciones de género. 2 La corporalidad creadora de unicidad. 2.1 Unidad líquida. 2.2 De la obra fluyente. 3 Procedimiento y procesos en la transición del género. 3.1 Multitudes de géneros al alcance. 3.2 Funcionalidades y prácticas. 4. Concluye y opta. 5. Referencias.

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1. Forma, estructura y libertad de género

El proceso identitario comienza por la sintomatización del cuerpo, para que una vez sometido a dictamen se afiance en la individualidad como signo de pertenencia grupal, aunque visto así representa un sistema de relaciones delimitable y dependiente de la percepción de su anclaje biológico-sexual. Si bien entendemos este proceso como una redefinición entre realidades posibles, la aparición de un conocimiento nuevo que simplemente ha estado invisibilizado, plantea una visión más amplia del proceso de construcción del género. La base importante sobre la reproducción del género se fundamenta sobre la transformación de la sexualidad biológica de los individuos a medida que son aculturados,106 y en los últimos tiempos en concreto induciendo a la desesencialización e intercambio de forma en la idea de hombre y de mujer. No es que vayan a desaparecer los géneros como tal, pero si hay una evidente reconstrucción conceptual avalada por conductas y acciones de performatividad, verdaderamente significativas.

El género como una forma primaria sería como un motor generador de nuestras capacidades potenciales, que necesitan orientarse siguiendo unos estímulos, a su vez filtradas por una proyección externa que cortocircuita el sistema a la mínima señal de disidencia. En ese punto, no se puede dirigir sus acciones y determinar su destino, sino esperar a comprender las estructuras que rigen nuestro entorno social y comprobar el posible encaje, de conformidad al modelo vigente o mayormente discrepando de la forma y del lenguaje al mismo tiempo. Se puede afirmar que en su resistencia subjetiva está presente su deconstrucción natural, lo que permanece fuera del discurso como trauma potencial, pues requiere el mismo tratamiento que la creatividad, que no es otro que la libre expresión en forma de nuevo conocimiento. Aquí, el apoyo material no desestabiliza nada, al contrario, asistimos a la indistinción o intercambiabilidad de sexo y género, no como datos biológicos, sino como construcciones discursivas y funciones de performances.107

Los cambios en la organización del simbolismo sexual no es necesariamente en un solo sentido, ya que han sido considerados esenciales para dirimir relaciones de poder y saber, por lo que construimos desde el contraste: unidad \ diversidad, identidad \ diferencia y universalidad \ especificidad.108 El género, como otras categorías de análisis se constituye más como elemento diferenciador que articulando relaciones desigualitarias, de manera que todo lo que se suponga más allá del aparato reproductivo o de roles improductivos, deviene una capacidad de acción y de influencia menos legitimada. No se puede decir que exista de forma deliberada un giro lingüístico, más bien una estructura mejor diseñada, siempre pensada y sentida con posibilidades de transformación. A ello contribuye un diálogo de continuo intercambio de signos y significados, desde el propio sistema de géneros y en la línea de modificar la esencia de la sociabilidad.

En cualquiera de las formas un sistema sexo-género no deja de ser una estructura pobre si se describe como una realidad social de base sexual, por lo que en la necesidad estudiar la estructura psíquica de la identidad de género, cabe un reconocimiento crucial de la necesidad de comprender el complejo vínculo entre la sociedad y la estructura psíquica permanente.109 La identidad se crea principalmente cuando se entrelazan elementos con un peso específico y variado, cuya subjetividad no puede abarcarse mediante una perspectiva intelectual, a la que habría que añadir intuitivamente los conceptos de deseo e inconsciente y su nexo con la diferencia biológica. Todo ello bajo cambios en las reglas de convivencia y un Yo cartesiano que no tiene un simple cuerpo, que se encuentra en continua construcción y que se encuentran en construcción. Al fin y al cabo, múltiples subjetividades femeninas no ofende a nadie, salvo que provenga de un feminismo que a trancas y barrancas intenta exponer la regla más elemental del universo, la entropía del equilibrio bajo una visión sustantiva del ser humano.110

1.1 A rticulación sexo-genérica

En una compleja inversión, la contradicción y la diferencia dentro de cada sujeto son alternativas para la subversión de las convenciones, que con criterio crítico elaboran relatos de subjetividades acordes a una realidad radical, visibilizada ya a lo largo de varios ejes de diversidad. Para Teresa de Lauretis el sujeto, al haber superado la heterosexualidad, excede la categoría de género a través de los límites de las identidades sociosexuales y de las comunidades, entre los cuerpos y los discursos (102) y por la misma razón ha de permanecer en el cambio. En el análisis foucaultiano lo importante es lo ideologizante y no la categoría, o sea no reprimir nada sobre su construcción social, además de reconstruir un recorrido intelectual,111 digamos por qué no, de género reivindicativo. La genealogía puede ser evasiva y en consecuencia reconstruida cada día, incluso revisada hasta en las fisuras y grietas de los aparatos de poder-saber (p. 62) sin necesidad de ser excéntrico o representándola por exceso. Nos referimos al conflicto que perdura entre subjetividades disponibles y posibles, que podría llevarnos a un “modelo fluido” y que supere lo natural y lo artificial, la naturaleza y la cultura, lo femenino y lo masculino.

El ecofeminismo aspira a modificar una cultura convulsa con unos planteamientos más humanos112 en cuanto a la conexión existente entre conocimiento y poder, que comprende un conjunto de elementos heterogéneos y variables que producen y regulan las identidades sexuales. Por ello, construir los derechos humanos con perspectiva de género, además de dar contenido identitario a la humanidad, nos revela el conocimiento explícito o intuido de la subjetividad y la alteridad del otro. En cierto sentido, un proceso de resignificación con formas fluidas y de identidades múltiples, ha ido de la mano del lenguaje en la sorprendente modificación experimentada por el significado de la palabra queer.113 No es oportuno hablar de contrasexualidad ni de disforia y hasta de tecnología de género, pues en ese maremagnum de símbolos y metáforas, lo que ha de aceptarse sale de sí mismo para concebir el ser. Cuesta asumir la naturalidad del sexo por culpa de tanto lastre y prejuicio, por consiguiente, ampliando su análisis sobre la materialidad del mapa corpóreo, la diferencia sexual no es un argumento que tenga que ir más allá del uso consentido e inspirado en su íntima naturaleza.

Si tomamos como valor la individualidad de lo personal, el género sentido se hace político y social al contribuir con su voto y sus obligaciones en un ente que participa del modelo de sociedad, pero en la que no decide al no gozar de ese plus de autogobierno.114 La lógica de la identidad no puede negar o reprimir ninguna diferencia, ya que para comprender las correlaciones de homología o de oposición, nuestro sistema lógicamente se ordena de acuerdo a un valor positivo y su par uno negativo. En los estudios de géneros la asimetría forma parte de un acto de construcción, sin la cual no es responsable el conjunto del sistema de relaciones, sino la determinación nominal, que no los puntos de semejanza con sus desorientaciones correspondientes. Beauvoir rechazaba la retórica de la complementariedad, así como cuestionaba cualquier reivindicación igualitaria como antinatural, pues el Otro femenino solo ha tenido en la historia falsas emancipaciones, libertades vacía. Y en esas estamos, iniciando una crítica al modelo normativo castrante en la sexualidad que el sistema impone como única y exclusiva, denunciando todavía la falsa neutralidad del sujeto y de la razón.

Seguimos instalados en una madeja irreflexiva, mientras el feminismo radical apuesta por la disolución del sistema sexo/género, el feminismo de la diferencia lo afirma, en tanto no idéntico y descentrado, respecto de toda representación y hasta de discurso. El error es la disputa y la viciada costumbre del enfrentamiento entre hombre y mujer, de donde solo salen contradiciones de lengua y habla, abrazando palabras sin cesar un contexto continuamente cambiante, y no se enteran ambos, inclusive postulando la dualidad, la alternancia, la oposición y la simetría al mismo tiempo. Otros géneros prefieren seguir en la periferia ante este espectáculo dantesco, pero con la independencia como bandera desde una subjetividad autónoma que subyace a la lógica de todo discurso, o sea la indiferencia sexual. Derrida consideraba los actos individuales de uso de la lengua, cambiantes, variados, imposibles de ser estudiados por su diversidad y fluidez, y esto aplicado a la dimensión social del lenguaje de género, nos lleva a la producción individual por sus rasgos aleatorios y accesorios. La significación se daría en virtud de la relación abstracta, completamente arbitraria y menospreciada por cuestionar las formas en su simpicidad absoluta, que para colmo siempre se escuda en ese profundo simbolismo recalcitrante y nada desexualizado.

Cuando todo se visualiza categorizando los signos culturales y opositando la superación del elemento subversivo, las transformaciones indispensables resultan disparatadas a la lógica, quiza por esa manía de que lo incomprensible solo se materializa como espectáculo. El reconocimiento autorizado de que el mundo ya fue marcado, al cuerpo y sus variables le produce un lenguaje autosuficiente y sin mediaciones, que es y que resiste a cualquier chantaje de índole productiva. No se sostiene por tanto, una base semántica que no pueda remitir a nuestra experiencia corpórea su significación, más allá de su estructura interna y la diferencia sexual ya jerarquizada y orientada.115 En este sentido, la dialéctica de género no encuentra otra encarnación del logos, debido a la ideología generalizada y su dualismo absurdo que apenas entiende que solo ha mostrado sus deficiencias. Lo que existe en la realidad dialogada no es más que una construcción ficticia de cuanto se configura como respuesta a la ocultación de la verdadera naturaleza de las cosas, subyacentes a una filosofía universalista, ajena siempre a las relaciones de la subjetividad para la socialización alternante.

1.2 Formaciones de género

De momento, la mayoría de lenguas no contemplan una marcación de género, y la suma de lenguas de más de dos géneros es mayor que la del binomio femenino/masculino, entonces para qué seguir rivalizando sobre la necesidad universal de distinguirlo todo. Si bien, los idiomas de género que se conocen presenta la absorción de lo femenino por parte de lo masculino, con la implementación de un pensamiento simbólico el sentido común permitiría un ámbito intermedio de confluencia sexual, o sea, un nuevo régimen de verdad. El lenguaje dirigido a la acción se impone como natural y sin necesidad de enunciarse, frente a poderes y saberes establecidos, de tal modo que si esta cambia, las formas lingüísticas pueden ser otras. En concreto, se evita el sexismo lingüístico introduciendo cambios en nuestro discurso, simplemente con la elección de determinadas palabras u organizándolas sin cotas, lo que permite elaborar grupos más igualitarios.116

El lenguaje es el instrumento que nos permite interpretar una realidad discrepante, donde los falsos genéricos no representan correctamente a la humanidad, ya que no existirían diferencias de género en habilidades, autoconfianza, motivación, competencia y resultados, sobre todo cuando se tienen las mismas oportunidades. La falta de sensibilidad de género tampoco ofrece una imagen equilibrada en el ámbito académico que postula que la diferencia sexual, simplemente ha derivado en lo que ahora se conoce como la perspectiva de género. Gayle Rubin categoriza sistema sexo-género al referirse “al conjunto de disposiciones de una sociedad al transformar la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades transformadas.117 Luego, la narrativa de las religiones monoteístas ha quedado sin argumentación bioética, sobre el hecho de falta de equidad y abuso continuado del machismo; razón por la cual, un conjunto de corrientes de pensamiento, ideologías, teorías sociales y prácticas políticas tienen ahora la palabra, que es ley sufragista de justicia social.

La interseccionalidad en asuntos de género viene a identificar las múltiples identidades que confluyen en una persona o colectivo, que nada más emerger de la invisibilidad han de ser normalizadas en plena igualdad de derecho y construcción cultural. El sistema sexo-género forma parte y refuerza los roles de género, sobre los que hay que trabajar en forma pragmática y adjudicándole sus respectivas funciones y expectativas al reproducirlas cotidianamente. Desde la transversalidad hay que conformar las relaciones de género mediante la implementación de planes y programas diferenciados de las políticas ocurrentes, habida cuenta que, el objetivo de fortalecer una cultura se fundamenta en la inclusión de las directrices para la igualdad de oportunidades. La recomendación en sí misma implica un cambio de cultura institucional; que pasa por un trabajo permanente de sensibilización y capacitación general, porque hemos de objetar que dicha competencia forma parte del reconocimiento del acceso diferenciado a oportunidades, recursos y derechos que tienen todas las personas, independientemente de su género adquirido o sentido.

Se requiere compromiso en el convencimiento de una identidad y su trascendencia para mejorar la reconstrucción de una memoria incluyente, de reparación integral por la conquista de su ciudadanía plena sobre los contextos culturales. Al amparo de una nueva mirada sobre un cuerpo de género no biologista, la conquista del derecho se enfoca en los procesos de justicia transicional, mediante el uso del género como categoría analítica y la incorporación de una perspectiva de género que permita analizar las realidades y reconocer las situaciones de discriminación. El género como elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos, hace referencia a identidades que no necesariamente satisfacen los estándares sociales sobre feminidad y masculinidad. Entonces, los cambios que pueden ser motivados por las políticas de transición, se diluyen en dualismos que reducen las posibilidades de entender las verdaderas dinámicas de cambio, si no se buscan soluciones transformativas de dichas realidades, enmarcadas en las relaciones desiguales de poder entre los géneros.

El trabajo de transformación de los cuerpos se circunscribe en el lugar de una suerte de circunstancias especiales, que no solo concierne a la apariencia de toda la construcción simbólica de la visión del cuerpo biológico. Baste un ejercicio de mediación entre el sujeto y el ámbito social, para cuestionarse seriamente la idea de una relación mimética entre género y sexo, más allá de la diferencia anatómica los sujetos se incardinan y establecen la diferencia entre el Yo y la Otredad. El cuerpo sexuado viene a ser un productor de sentido en la estructuración psíquica del deseo, mientras que la simbolización de identidad de género deriva de la toma de conciencia de la diferencia sexual, hasta el punto de remitir a la cultura la representación mental del cuerpo y el cuerpo erógeno. Esta doble dimensión es el resultado de nuestra construcción en sistemas de significado y representaciones culturales que, están en la base del proceso de subjetivación, entre lógica de producción y lógica de reproducción. Hoy sin ir más lejos, se está limitando la sexualidad al establecer márgenes de acceso al poder y al placer, condicionando al propio sujeto como responsable de su satisfacción inmediata de los deseos y las posibilidades eróticas del cuerpo.

Aunque se observan cambios en las formas de relación entre los sexos, no se ha operado un cambio radical en la valoración real para emparejarlo a la conceptualización de género, por mucho que se apele a una saturación narcisística de esta sociedad individualista. La construcción de la política de género identifica aquellos aspectos que se quieren cambiar y genera los procedimientos y herramientas para que se produzcan de manera estratégica, pues identificado dinámicas internas, se nutre un sistema que de verdad aborde las causas estructurales de la desigualdad de género. La puesta en marcha de cualquier plan legitima medidas y recomendaciones en la implementación de políticas de cumplimiento cíclico o continuado. En cualquier caso, la brecha de género afecta a otros géneros no binarios de manera encarnizada a lo largo y ancho de la experiencia de vida, y no es fácil superar algunas discontinuidades y obstáculos regresivos, que por desgracia juegan un papel fundamental. Situados en esta última línea, una postura coherente delimita perfectamente los ámbitos de intervención y responsabilidad de las diferentes instituciones, de manera sucinta, una representación simplificada de la realidad y analógica de esta misma.

De otro lado, una percepción egocéntrica no debe despreciarse desde la perspectiva científica, llevada a cabo por agentes disidentes de género, ya que su necesidad imperiosa ofrece una perspectiva de rigor y apertura, al modo de son recogidas en esta reflexión generando varias propuestas de actuación. La preferencia es contemplar la orientación sexual, la identidad de género y la expresión de género como motivos prohibidos de discriminación, como se dice en La Convención Interamericana contra Toda Forma de Discriminación e Intolerancia, adoptada en el año 2013. La cuestión es hacerlo patente para ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su sexualidad. De modo que para asumir un género no conforme, es crucial recordar el por qué estamos dispuestos a la acción, y reflexionar sobre aquello que nos motiva a querer cambiar el mundo. Como bien dice Millet118 (1977)

Modificar cuantitativamente el modo de vida equivale a transformar la personalidad, lo cual entrañaría una liberación de la humanidad respecto a la tiranía ejercida por las castas económicas, raciales y sexuales y por la adecuación a los estereotipos de la naturaleza sexual.

2. La corporalidad creadora de unicidad

En la concepción del ser la acción autónoma no se concibe sin movimiento o sin independencia, puesta en marcha de manera eficiente, como pilar de la libertad y consecuencia del progreso del desarrollo del ser humano. La motricidad da sentido potencial a la corporeidad, en tanto que actuante, integra conductas acordes con el desenvolvimiento de las estructuras componentes del sistema nervioso central, siendo apropiadas a un proyecto de persona social. Más allá de mejorar las funciones orgánicas, se producen en el ámbito físico, psíquico y también como consecuencia en el ámbito social de la persona, una identidad psíquica a medida y proporción de las adapataciones y sus beneficios directos. Por otro lado, su correlativa unidad armónica se verá inmersa entre lo que somos y lo que estaríamos llamados a ser ; punto clave este, dado que el efecto de una elaboración social y cultural, hace de la corporeidad y la motricidad su expresión como sociedad, que estará representada y puesta en marcha por la representación de un ente propio, indisoluble del imaginario colectivo que lo legitima.

Aunque se hable de un nuevo paradigma, la construcción del cuerpo social en relación con el entorno a través de que ambos se modifica dialécticamente, no mediante construcciones genéricas del agrado de científicos sociales a sueldo, distantes de la realidad. La práctica de cualquier episodio y desarrollo en su delimitación continua y asidua, sea de mejoramiento o de maduración psicosociológica, conlleva la experiencia selectiva sobre sí mismos y de manera auto referenciada. De hecho, la confianza es una actividad relacionada con la identidad, no solo como forma placentera de convivencia, es algo inserto en la conciencia a modo de visión crítica de una sociedad orientable a la continua satisfacción de su libertad. La posibilidad de lo que aún no es mas que apariencia tiende hacia la forma creativa de realización y de aprendizaje, por lo que la dimensión cambiante de la naturaleza se traduce a expresión y consiguientemente de realización de la esencia como persona. El cuerpo representaba para Platón la vinculación soez a un mundo sensible, corrompido y cambiante, pero hoy podemos entrar en campos de ilusión, en otras interpretaciones o dimensiones y entender el sentido de lo humano, nada mejor que como proyecto de vida.

Aceptamos que la búsqueda del equilibrio vital, construye e incorpora nuevas relaciones de pensamiento, de sentimiento, de acción y de relación humana, y, por extensión, requiere de una implicación cognitiva en el funcionamiento intelectual. Se adquiere un hábito de prever posibles de nuevas situaciones, y nos permite adaptarnos a situaciones imprevisibles por medio de la implicación cognitiva-motora-social, precisamente como participantes y responsables directos para proyectarnos en la vida. Las tentativas para definir las cuestiones relacionadas con diversas ambigüedades deja las puertas abiertas a una visión unitaria, de acuerdo con la idea de que sea el único espacio posible, pero polimórfico por la concurrencia de tres factores psicológicos: el miedo a errar, el movimiento como principio vital y la excelencia de cumplir un objetivo. Con independencia de quien incide en una diversidad amplia de valores que configuran la sociedad, la corporeidad en cuanto a las dimensiones de lo humano representa la titularidad de las identificaciones de abrirse a un "en sí no del todo engendrado".

Partiendo de una perspectiva que sugiere el tránsito del paradigma de la simplicidad al paradigma de la complejidad, se producen procesos de subjetivación, como formas de ubicación y aprehensión en la vida social, que no terminan de conciliar un espacio de encuentro relacional distinto. El género apuntala una suerte de unidad corpórea y al mismo tiempo el reconocimiento de múltiples verdades, entre brechas e incertidumbres de lo existenciario. Pero gracias a la subjetividad corporal propia y a la influencia cultural, el proceso de comprensión y asimilación nos brinda la oportunidad de sortear nuevas situaciones u opciones, porque a la vez se nos muestra como infinitud de posibilidades y como finitud de capacidades. Cada cultura desarrolla una identidad y estilo de productividad propios, y crea una estructura de símbolos con el objetivo de poder reorientar nuestros estilos y maneras de comportamiento, donde deben incluirse por sentido común las prácticas e identidades de género, periféricas y de disidencia organizada.

La estructura corporal no es que permita grandes transformaciones, aunque permite desarrollar una filosofía inspirada en imágenes y objetivaciones del mundo, perdiendo toda su significación original si son abstraídas de su contexto dinámico. Parece que la especialización del cuerpo humano es la que hace posible la constitución de la cultura en general y de la cultura occidental en particular, habiendo llevado a un exceso de corporalidad en el sentido del intercambio en los modos de referirse a la materialidad del signo o de la cultura. Del mismo modo, la idealidad que une significado y significante no es nada arbitraria, la prueba está en la dimensión constituyente de la materia a favor de una perspectiva centrada en la dimensión del sentido identitario. Lo sensible también es importante a la hora de proceder justamente, porque a diferencia de otros medios, en este caso, hallamos una encarnación operante e irreductible, en la medida en que no se trata tanto del cuerpo que tengo sino, más bien, del cuerpo que soy.119 Claro que, primero se piensa en sí mismo, antes de considerar un punto de partida integralmente objetivable o, cuando menos, de categorización superior y siempre singular.

2.1 Unidad líquida

El tiempo que tenemos que aguardar en la antesala de la monotonía es un tiempo único, singularizado y abreviado por una experiencia renovante, perfectamente diseñada por una explicación objetiva y susceptible de cálculo. Esta pelintud fugaz pierde su consistencia temporal cuando no hay respuestas entre el deseo y el hartazgo, o se agita desordenadamente por el ansia de placeres particulares, que al fin y al cabo disminuyen las expectativas y culmina en la especulación en grado eminente. La temporalidad unifica en la conciencia las diversas presencias de los cambios reales, aveniéndose en su mayor generalidad de la intuición primordial del ser, si se admite la posibilidad verídica o aspiración de plenitud subsistencial. La aventura de lo mudable, por su parte, disloca fácilmente sus propósitos, contradice incluso a la certeza y se resiste a otra cosa que no desrealice su origen, dejando sobrevivir las posibilidades como razones últimas. El propio tiempo subordina el elemento existencial de lo absoluto en el ser humano, porque nos hallamos vinculados a algo que previamente nos hace ser y además desear los medios para lograr su felicidad. Por tanto, lamentarse, tanto de las innovaciones cuanto de las regresiones, esclaviza a la racionalidad ante la pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical en el fondo de la cuestión resultante.

El empirismo otorga al género una introspección que modifica la estructura del yo, en pro de una estabilidad sustancialmente conveniente, de otra forma potencia creadora, aún en su extrema incertidumbre. Es claro que el cuerpo enraizado sólo puede dar cuenta del anhelo y su liberación, por su misma esencia de espíritu encarnado en un cuerpo terrestre, para quienes lo catalogan de imperfecto. La vida también es ruptura y manufactura, que se recicla en su autonomía, de modo que solo al adquirir la conciencia de sí mismo, alcanza la plena posesión de su intimidad. Mediante su conocimiento intelectual puede abarcar, en cierto grado, al universo y a sí mismo, así como su insuficiencia y su indignidad, pero no es el caso cuando queremos descubrir nuevas posibilidades de plenitud en su continuo producir. Desde una unidad peregrina, que no es líquida, el sujeto prescinde de todo lo circunstante y de su propio ser inmerecido, mientras que la transgeneridad puede ser interpretada sin complejos en analogías del mundo físico. De ahí que todo ser contiene una fuerza positiva que radica y determina finalísticamente lo que necesita.

No hablamos de una unidad sustancial de alma y cuerpo, ya que negar la existencia de nuestra libertad nos condenaría a una condición carnal precaria con plena conciencia de que pudimos vivir de otra manera. La voluntad y el consentimiento universal se atraen de modo irresistible, ya que son rigurosamente determinados por antecedentes, inclinaciones, juicios, pensamientos, deseos, es decir, por la prevalencia del motivo más fuerte. Salvando las distancias, el ejercicio de la libertad manifiesta una necesidad más profunda, más compleja que no la del acto producido por las emociones y los estereotipos inculcados a diario, puesto que su lógica se quiera reconocer o no, depende de la razón indeterminista e intelctualista.120 Las disposiciones que se deriven de un apetito general del bien abstracto, es lo que son y no puede ser otra naturaleza determinada sólo por los motivos, de donde emanan el reconocimiento de la libertad psicológica y las normas ideales adecuadas a nuestra conducta.

El acto voluntario será siempre conforme a la fuerza mayor, por lo que habría que saber su naturaleza y se la considera una causa en la conciencia bajo la forma de una deliberación, en virtud de la cual, la resultante permite predecir la evolución o si entra en conflicto con otra idea. La idea de libertad ha de realizarse con todas las exigencias justas del indeterminismo y dentro del límite a nuestra tendencia a lo universal, que en base a las perturbaciones que el organismo sufre cuando es condicionado, es preciso haberse percibido obrando con libertad. En cuanto a las diversas formas de determinismo, la conciencia no puede más que separar la independencia de las fuerzas y de los movimientos, en condiciones de igualdad entre la acción y la reacción, y así entender como el libre albedrío actúa sobre nuestras actividades corporales sin destruir el principio de la conservación de la energía. Conceptualmente, la unidad mínima expresa una libre determinación interna y quizás ésta no se encuentra en las puras causas eficientes, sino en la relación que las causas finales puedan conseguir resultados constantes y armoniosos.

Ciertamente, la libertad no consiste en una especie de equilibrio inestable ni en una unidad impropia afectada por una excitación cualquiera, nótese que la voluntad en los casos de duda, sin necesidad de que intervenga la conciencia, requiere de una imagen a realizarse para elegir libremente un movimiento reflejo de los términos representados en el pensamiento. En cambio, el acto voluntario pudiera estar contraido en su domesticación, de manera que el efecto placebo adquiere nobles iniciativas y verdaderos motivos para completar nuestro ser. Realmente, poco importa el modo en que sea representada la amplitud de la voluntad, que origina su indeterminación en cierto modo, insaciable o en exceso líquida, pues la circunstancia del deseo humano en todo aquello que no es sino un aspecto del ser, tan solo sería una de las razones que concluyen en que la libertad se opone a cualquier determinación que no fuere proporcional y líquida.

El lenguaje nos obliga a ser racionales a nuestro pesar, pero al librarse de la razón acabaríamos reproduciendo nuevas ficciones irracionalizadoras, mediante la supresión de la identidad personal y de su vida auténtica, ¡quien sabe por qué! pero dictada desde una irresponsabilidad del deber. Cabe señalar, que el significado y consecuencia de toda disidencia intenta mostrar aquello que más nos interesa, de cara a defender desde la unidad individual que es capaz de crearlo y mantenerlo. De ahí que la tarea de la filosofía de género despliega toda su potencia entre nuestras acciones para despejar las fantasías de la razón permitiendo así sopesarlas, equilibrarlas y ajustarlas en el mundo estable de la cultura. Digamos que en cada momento la cultura puede darse a sí misma, como unidad líquida refulgente, reglas innovadoras más allá de un verdadero sentido de transición o de trasiego entre los valores de una época y otra, simplemente porque la singularidad del ser configura su propio campo semántico. Entonces, lo que permite mesurar la distancia entre un modelo y la copia no puede limitarse a una relación de semejanza, en tanto que la cualidad que no puede ser medida de forma inmediata, puede invocar un modelo de la Otredad.

2.2 De la obra fluyente

Cuando hablamos de un sexo "no definido" se expone una identificación de prevalencia no binaria, cuyo procedimiento de reasignación necesita el reconocimiento de algunas realidades tan particulares como podría ser por otro motivo y, en consecuencia urge su debida atención social. El género fluido se convierte en una categoría analítica que propone un cambio de perspectiva, no solo descriptiva o normativa, porque además tiene interés un nuevo concepto que clarifique cualquier realidad. La importancia de acercarnos a una polémica trasnochada y más que silenciada, seguramente nos extrañe menos en un ámbito científico, que lejos de estar en la agenda política, nos permite divulgar como categoría de análisis una revisión crítica de la realidad de géneros fluyentes. Aún admitiendo el significado oficial gender, la RAE desaconseja su empleo por no adecuarse al uso tradicional del vocablo en español y porque, de alguna manera, lo identifica con sexo, como si eso fuese un problema, salvo que sigamos subordinados a una estirpe de censores ahogándose en la miel del pecado.

En realidad no hay connotaciones más allá de lo puramente biológico, y esto impide darle una dimensión social verídica, algo poco efectiva si asumimos de una vez que esto presupone no sólo la diferencia sexual o una sexualidad más amplia, la cuestión incidir en lo que hay de construcción social en la normativa, incluso de manera acrítica. En contra de lo que pudiera parecer, la no discriminación proclamada en instituciones de alto estatus gubernamental, no ayuda a equiparar desigualdades, sino a corregir de soslayo algunos matices oportunos para medio contentar diferentes instancias, ajenas por completo a determinadas construcciones del género y sus complejidades. A fin de cuentas, la medida de una discriminación que persiste, por mucho papel mojado que se precie, centra la discusión en el riesgo de ignorar a quienes adoptan posiciones radicales en contra, tanto de un lado como del otro. Si el lenguaje cumpliese con su obligación dejaría de ser sexista y pretendidamente universal, acometería una determinada visión total del mundo e inmediatamente, como consecuencia de lo políticamente correcto, la identidad de géneros incardinados o como se quiera estirar la transmisión de consenso, definiría claramente la exclusión de cualquier semejanza por caracteres singularizados adaptables a las estructuras sociales.

El futuro puede acoger lo andrógino como intervención que posibilite que la heterosexualidad no sea obligatoria, sin escandalizar a nadie y considerando no esencial la organización sexo-género en tanto que no sería socialmente significativa al perder su función originaria. La identidad se construye en este entramado de relaciones como categoría analítica por ahora, hasta que se supere el lastre significante de poder, ya con las formas de representación sobre su práctica. La pretensión de las teorías feministas y su complejidad tiene por objetivo la igualdad material como indicador necesario, cuyo marco apropiado es una biopolítica franca y sostenible, que sea clave para poner fin a la discusión sobre el orden natural y su aplicación. De esta manera, todo género naturaliza la diferencia y las consecuencias morales derivadas, pues la razón como la verdad son únicas e intransferibles, ajenas al juicio interesado de los negacionistas. Las principales teorías feministas se enmarcarían en dos grandes grupos de discusión: el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia, y eso incluye a la transgeneridad en todas sus formas y cánones.

La igualdad es igualdad de derechos, no de identidades o cuerpos, luego la división natural de los sexos nos ha dado casos ambivalentes y encima, los estímulos demuestran que la intersexualidad y la transición de género estaban ya en el origen, así que es una pérdida de tiempo cualquier tipo de reduccionismo de todo tipo. Sigamos adelante, ya liberados en el orden natural y en el orden político, en base a principios y argumentos bien ilustrados, desde un género inasible, de naturaleza aún desconocida, que es creada como un ideal inalcanzable sirve un cóctel casi revolucionario, pero que solo atañe a la economía del cuerpo. En esta línea argumental no interviene el mérito reproductivo al nacer, sino el origen del feminismo como teoría emancipado y continuado por un transhumanismo como principio legitimador de los valores y derechos humanos, tantas veces refrendados en el seno de la sociedad moderna, pero de continuo pisoteados por doquier sin el más mínimo remordimiento. Cuando la humanidad, convirtiendo a la persona en lo «otro» como el fin de la tutela en el pensamiento y en el discernir, construyendo una categoría distinta a otras que se abstraían en términos de colaboración, solo entonces, habría una equidad decente sobre algo tan necesario como la escisión de la realidad en binarios.

Al reivindicar otra identidad se nos permite detectar las relaciones asimétricas y las derivaciones consiguientes, de manera que, el concepto de género, aunque no sea suficiente, es un concepto necesario y que se remonta a la posibilidad de desmontar la justificación de la inmutabilidad de la naturaleza. Al mismo compás, una genealogía pretendidamente natural que se precie, aborda los casos de discriminación múltiple con la creación de organismos unificados de igualdad, donde el coeficiente de opresión va más allá de la lógica aditiva y la normativa vigente. Si tomamos como parámetro el cruce de ser trans* con las demás posiciones que ocupen con relación a los demás ejes de desigualdad, esto nos permite tener una visión compleja de la evidente discriminación en una posición de opresión permanente. En cualquier caso, las resistencias que pueden provocar determinados cambios estructurales, nos permite avanzar hacia respuestas más compatibles con cada situación concreta, lo cual nos orienta en un marco más desarrollado para encajar un modelo interseccional avanzado.

Una vez enmarcadas las políticas de diversidad sexual y de género, a medida que favorecen este tipo de trabajo interseccional, la comunicación será más fluida y espontánea, facilitando la construcción de visiones compartidas que incorporen los diversos ejes de desigualdad. De este modo se pueden construir respuestas acordes a la diversidad de la población trans* sobre la interseccionalidad y cómo se aplica a las políticas públicas, y esto no ha de implicar tanto campañas publicitarias, como sí el desarrollo de propuestas más intelectuales de cara a una sociedad real del Conocimiento. Es una forma de ir adquiriendo conciencia sobre otras desigualdades respecto a la diversidad funcional, o bien a su inclusión con relación a la representación de los grupos sociales, independientemente de la particularidad de cada sensibilidad. Una vez hecha la reflexión, hay que corregir dinámicas de poder entre grupos que no facilitan un diálogo horizontal, adaptando el espacio reconociendo la diversidad funcional de las personas implicadas y en muchos casos, fomentar el diálogo mediante campañas de sensibilización en espacios apropiados.

3 Procedimiento y procesos en la transición del género

Al entrar en las etapas de construcción identitaria nos encontramos todo tipo de sesgos y malformaciones intelectuales que dejan en evidencia a quien se supone cultivada su mente, pero por encima de eso, estamos aquí para involucrarnos en su intervención y mantener en esta fase, la implicación de la diversidad de grupos del colectivo lgtbiq… Para llevar a cabo la implementación de recursos materiales y personales, contamos de entrada que es más efectiva una acción que rompa con la lógica de trabajar los ejes en paralelo, dada la divergencia congénita de este colectivo, así como su tendencia natural preformativa. El gran desafío de esta comunidad pasa por superar la propia identidad específica basada en un solo eje y adoptar un punto de vista interseccional o transversal, ya que prima la contingencia frente a la uniformidad simplista del binarismo. Más allá de esto, el mantenimiento de las desigualdades ofrece posibilidades cuánticas, incluso más interesantes que competir de alguna manera con esa mayoría negacionista y poco dada a la tolerancia, y esto es algo que hay que considerar como una verdadera oportunidad de cambio, pero en todos los sentidos. Al Sistema hay que dejarle plantado continuamente porque su discurso no prolonga su palabrería ni se interesa por esta causa poliédrica, que si hubiera que reflexionar, en el fondo es mejor seguir en una periferia o alternancia, eso sí, bien armada de razones con las que combatir la estulticia cambiando las miradas sobre el entorno.

A partir de la elaboración de Programas de igualdad para la diversidad sexual e identidad de género, se supone que la estructura organizativa permite trabajar esta interseccionalidad con más agilidad, aunque en la práctica, no se realizan estos cambios, por mucha voluntad de coordinación y transversalidad que se reseñe. Los programas e intervenciones reivindicativas consideran la diversidad y la desigualdad internas solo en su forma, ya que en una situación de extrema vulnerabilidad la retórica hace aguas por todas partes, de modo que queda en entredicho todo Plan Marco de Políticas de Derechos y Diversidad Sexual. Nadie puede negar como la autoexclusión es una prueba macabra de una sociedad fallida, obsesionada por contentar electoralmente a unas mayorías muy poco innovadoras. En este sentido, en pos de alcanzar la igualdad real y el ejercicio pleno de la elección biopsicosocial, el trabajo articulado con la sociedad civil es un paso válido para la transferibilidad de identidades de género autopercibidas, siempre que se garantizan los derechos jurisdiccionales. Mediante la legislación vigente el cumplimiento de los objetivos universales, la verdad es que es poco probable grandes logros y aún así, a la hora de resolver la diagnosis de las adversidades, esta perspectiva de género tiene que permitir que los diferentes colectivos encuentren referentes de gran calado.

El principal reto de la diversidad de la sociedad para contribuir a su desarrollo encuentra respuesta en razón de que para hacer el cambio sexogenérico, por ejemplo, no sea necesaria una interpretación médica, sino filosófica por su análisis observacional, exento de prejuicios o intereses normativos. Otra campo científico que puede ser válido sería la Bioética Aplicada, no solo por su papel contribuyente a la justicia familiar, sino también porque garantizaría la prevención y eliminación de todo esfuerzo para corregir la orientación sexual e identidad de género, en tanto que sus principios gozen de independencia política. Gracias a estos espacios de incidencia, se espera acciones concretas para que el reconocimiento legal de la identidad de género, entre otras cosas deje de ser un estigma social con todas sus garantías progresivas. Asimismo, a partir de los resultados obtenidos la persona afectada ha de verse resarcida con una reparación colectiva que asegure el agenciamiento y continuidad en las acciones de intervención comunitaria y empoderamiento político. La inclusión ciudadana, por otra parte y motivo, presenta una verdad puesta al servicio de un futuro prometedor en general, articulándose con los objetivos de la Cátedra de Género (UNESCO) y materializarse poco a poco y globalmente.

Aunque haya personas afectadas buscando respuestas que siempre son parciales y segmentadas o resultado de una agregación de diferentes respuestas, imprecisas y difusas, cada instancia aventura de una forma clara y abierta esta suerte de quiasmo identitario en función de invertir una matriz con honestidad. Descartada toda dicotomía afín de entender esta contraposición conceptual, el paradigma de todas las otras opciones y oposiciones crea una relación dialéctica en la que cualquier interseccionalidad promete una dosis de demagogia gratuita. De la transexualidad a ser transgénero hay matices relevantes como para establecer dos relaciones alternativas que por lo general, dada su asimetría no debieran desenmascarar extremos dicotómicos, habida cuenta que por su estética se habla de una pareja conceptual dialéctica. Ahora bien, negamos cualquier intento de figura dominante en una ideología de género que se precie, en principio inaceptable para los individuos que pertenecen a ella, y porque en el pensamiento y en la sociedad occidental sigue habiendo innumerables carencias para acometer a la vez la adecuación de conceptos universales abstractos.

Lo que no puede ser es seguir en una oposición excluyente imbuída por la idea de una lógica de acción inspirada sobre lo fluyente, que es también una consecuencia de tratar de cambiar la mentalidad discriminatoria sin alterar el inexistente dominio del espacio. La distinción analítica entre necesidades prácticas y estratégicas de género, latentes en la realización personal, libertad, igualdad, autoestima, el acceso a derechos y oportunidades, requiere la cooperación de los actores o agentes que inciden en la forma de mirar y actuar desde el territorio en el contexto de la globalización. La identidad es una componente indispensable en nuestras vidas que ha permitido no sólo mantener la supervivencia colectiva, sino también la emergencia y protagonismo de nuevos actores y realidades diversificadas. Somos parte del capital social que enfatiza y prioriza la equidad, por lo que es cuestión de tiempo que las oportunidades subsidien las relaciones socioculturales e históricas que transforman las diferencias sexuales en sus distintas expresiones. La falta de autonomía es de lo más negativo en cualquier tipo de identidad sexual subjetiva, en estos momentos de gran confusión epistemológica, que en algunos casos se interpreta o se construye, entre quienes defienden y quienes cuestionan la idea de un mundo tan injusto.

Finalmente, la construcción de la identidad de género, por una parte no satisface siempre o literalmente los términos de las prescripciones de la sociedad o de algunas categorías analíticas, pero a medida que son aculturadas, necesitamos pensar en el efecto sistemático de la diversidad de géneros, a cual más particular. La teorización del género pierde fuelle ante los avances y construcción de cuerpos testimoniales, antitéticos y virtualmente inexplorados, que se constituyen en términos de las naturalezas complementarias de las individualidades y sin jerarquía. Con frecuencia se ha concebido parte del orden natural categorías vacías y rebosantes de negación, en los términos en que se proyectaban, y ahora todo se vuelve incierto con la gramática y hasta en las reglas formales; véase que en lenguajes indoeuropeos existe una tercera categoría asexuada o neutra. Mientras que, por lo general, las posiciones teóricas son meras referencias descriptivas a las relaciones entre sexos, la proliferación de estudios concretos trata de explicar las continuidades y discontinuidades o desigualdades persistentes, así, como experiencias sociales radicalmente diferentes.

3.1 Multitudes de géneros al alcance

Anteriormente a la relación entre experiencia masculina y femenina, la complejidad de la causación social podría haber obviado generalizaciones reductivas, que socavan el sentido alternativo sin interpretación, explicación o atribución de causalidad. En esta acepción, la causación social hace posible un enfoque alternativo, ajustado a la terminología científica de las ciencias sociales y cobra mayor relevancia cuando se habla de la interpretación de causales universales. Hoy, al igual que subrayamos el género de manera más neutral, bajo el estandarte de la biopolítica y la búsqueda de la legitimidad académica, necesariamente rechazamos la utilidad interpretativa para designar las relaciones sociales entre sexos. Lo que en su uso explícito, a medida que los estudios sobre la sexualidad sirven apenas como referencia de género, surge un denominador común como modo de diferenciar la práctica sexual de los roles sociales, es decir, las ideologías de género. De consecuencia, se respalda su uso descriptivo y la capacidad analítica para explicar el concepto de género e interpretar el cambio histórico.

Dado que, no se han extraído todas las implicaciones de las teorías de género, que hubieran señalado un vértice innecesario, la realidad social alcanzaría con las transformaciones pertinentes una horizontalidad más ecuánime, más materialista y, por consiguiente, englobada en un sistema completo y plural de relaciones sociales. En primer lugar, toda organización social descansa sustancialmente en la diferencia y en sistemas variables, de cuya desigualdad se extrae un aspecto universal consistente, que proporciona a su vez variaciones continuas y que interactúan recíprocamente. El deseo consciente de universalizar las categorías, en términos de constitución de la subjetividad en contextos sociales, pareciere hallarse fuera deambulando y extrapolando las concepciones más complejas, de manera que el cisma está servido. En segundo lugar, por mucha oposición binaria universal que opere desplazando su construcción jerárquica, podemos concebir procesos tan interrelacionados que no puedan deshacerse sus nudos, pero la cuestión es que no haya desacuerdo ni condicionamiento social previo.

Para Lacán el inconsciente es un factor crítico en la construcción del sujeto, aunque no está claro que sea la ubicación de la división sexual y, por esa razón, de la inestabilidad constante del sujeto con género, entre otras razones porque la identidad se reafirma cada día al negar su unidad y subvertir su necesidad de seguridad. Pero la identificación de genero, entre la necesidad del sujeto de una apariencia de totalidad y la imprecisión de la terminología, está en un proceso constante de construcción y ofrece una forma sistemática de interpretar el deseo consciente e inconsciente, permitiendo conocer toda esencia de la corporalidad sin desprenderse necesariamente de nada como único significante. Aun cuando la teoría de Lacan ha servido como acicate de reconstrucción identitaria, las prescripciones de la sociedad no operan simultáneamente, pues en cualquier proceso el género es una forma primaria, no primitiva y sí una forma persistente de diferenciación concreta y simbólica. La función legitimadora del género ha arrojado nueva luz sobre la lectura de las implicaciones sociales, de comprender las complejas conexiones entre varias formas de interacción y y de las formas particulares y contextualmente específicas en que la política construye el género y el género construye la política.121

En breve, cuando una unidad es entendida como resultado, ponemos en cuestión el concepto de individualidad remisible, además compacta y totalmente unitaria, aunque no idéntica si consideramos la la pluralidad del sujeto psicológico. De un modo original, cada personalidad está provista de una fuerza automática que busca descargarse a través de su multiplicidad orgánica, razón por la cual, en la condición vital de comandar cualquier transformación, la unidad psíquica se desintegraría en una anarquía de impulsos que terminaría por disolver la voluntad y la capacidad de actuar.122 Entonces, si la voluntad de poder no puede ser determinada desde el exterior, ni de antemano, la metamorfosis se contempla por una sucesión interna de procesos con una finalidad activa de defensa y de reacción, frente al determinismo del medio. El cuerpo como campo de lucha entre voluntades de poder, se distancia del planteo pasivo del organismo para crear una fuerza suficiente para darse una dirección desde sí mismo.123 A partir de la autonomía crítica, la asimilación de las líneas biológicas y psicológicas, como constituyente de la psiquis, alberga en su seno la orientación e identidad sexual que junto a los rasgos y prticularidades nos identifican como personas dignas.

Desde una utilización heurística, la lógica que opera en la diversidad de géneros ha sido objeto bajo formas diversas de una inmensa difusión y consumo, además de ser producida y transmitida bajo el control dominante, aunque se invierta el sentido con tendencias que promueven el planteamiento de Foucault en referencia a sus conceptos de verdad, poder y estética. Si la “verdad” está centrada en la forma del discurso científico y en las instituciones que lo producen, las relaciones de verdad son relaciones de fuerza inherentes a las prácticas que se observan y codifican en los efectos de su propio movimiento. Pues en este funcionamiento de verdades ficticias124 el saber y el poder se hayan determinados por la construcción del conocimiento, que en esencia involucran al cuerpo y a la sociedad. En tal sentido, el razonamiento nos educa como una fuerza que se multiplica,125 que poco a poco nos va constituyendo como seres instrumentales a través de diferentes formas. Hoy el biopoder opera medularmente y considera que toda diversidad puede ser tan productiva como integrativa, en contraposición con el de sociedad de necesidades de períodos culturales precedentes. El individuo transita de género cuando estas relaciones de fuerzas determinan singularidades y subjetividades, que no responden a una naturaleza originaria y ha dado paso a la instauración de necesidades artificiales, pero también por una exigencia vital, personal y de integración social.

Las necesidades tienen una trascendencia, en tanto en cuanto se orientan hacia la consecución de la perfección, la autoestima y el éxito social, pero su independencia desvela un tipo de subjetividad cada vez más individualista. Este seguir siendo, adviene a ser tomado más allá de la cotidianidad como hecho subjetivo, mediante el cual el individuo liberado se concibe a sí mismo, sobre la apropiación substancial126 y porque al adquirir autonomía, se debe entender que esta está influenciada en un juego de poder por su estrategia atributiva. Este mundo subjetivado se vislumbra como productor de una población pasiva y subordinada al placer y a la aprobación física, tal que el cuerpo es percibido como su mejor valor, bajo un modelo estético que adquiere una moralidad demasiado asociada a la belleza. La transgeneridad puede caer en esta anormalidad, entendida desde la flaqueza cultural produciendo problemas de inseguridad y de no aceptación del propio cuerpo. Esto haría del propio cuerpo y el cuerpo exigido socialmente una doble carga de control-estimulación, que se contradice claramente con la base material indispensable para la difusión de aquello que se intenta demostrar o representar.127 Entre la regulación del deseo y la liberación de los anhelos no ha lugar, unicamente un cuerpo estéticamente bien parecido, sino una identidad sentida que permite una coherencia explicativa como posesión individual.

3.2 Funcionalidades y prácticas

Ciertamente, la racionalidad surge cuando la idea de arbitrariedad es sustituida por la de necesidad, porque todo sucede por un por qué y sobre todo para qué, es decir, la realidad tiene una manera de ser constante en el cambio. En cuestiones de identidad de género, el principio último de lo real (la arché) ofrece por primera vez una explicación basada en la razón sentida, ligada a una naturaleza líquida de manera totalizante, que se halla destinada como tal a eliminar estereotipos y sesgos hasta el punto de predecir un eclipse, en cuanto asigna un límite a cada uno de los contrarios. Hay proposiciones que atañen a la veracidad de un fenómeno social como es la significación LGTBIQ, de las cuales se puede derivar una clausura del lenguaje en sí mismo. Los sustantivos y adjetivos nos remite a la gramática estoica que opone el nombre común como aquello que designa las cosas y sus cualidades y el verbo que es un predicado carente de composición. Ahora, un elemento indefinido designa todas las cosas posibles entre una proposición y su sentido, ya que se produce una alternancia entre un nombre real y un nombre que designa esta realidad, y esto ¿no sería un ejemplo de Paradoja de la neutralidad o del tercer estado de la esencia?

La etiqueta patológica cada vez se vuelven más maleable, a favor o en contra de reconocer a un sujeto que transita de género, pues a la hora de definir la experiencia, esbozar una explicación etiológica, construir categorías diagnósticas e implementar modalidades terapéuticas, su reinterpretación de la experiencia en términos de identidad es autopercibida. Su libre determinación, ya sea sobre el propio cuerpo o como ideario permite ser visibilizado en relación a sus identidades y sus sexualidades, entendidas también como relaciones sociales, y sobre todo por sus lógicas de funcionamiento. Particularmente, el abordaje de los estudios sobre sexualidad, ha sido una cuestión fundante y definido como perteneciente al orden de la naturaleza y al orden de la cultura. Una vez conformados los dualismos en la modernidad, la relación entre sexo y género articula las identidades con los datos objetivos o relativos del cuerpo natural y las representaciones sociales en juego, para la producción de conocimiento y la regulación de los cuerpos. De este modo, los diálogos e intertextos entre las narrativas disciplinares y sus contextos de producción, dan pie a las principales controversias en torno a la realidad de géneros.

En un mapeo de controversias la experiencia transexual reclama emanciparse de la biomedicina, en tanto visibiliza la lógica inherente a la suma de una variedad de razones, actores, inscripciones y escenarios posibles y cambiantes. El proceso de medicalización opera para diferenciarse de otras disciplinas sociales con nuevas perspectivas, abriendo la discusión acerca de la dinámica en las relaciones y condicionantes sociales de la ciencia. Además, la perspectiva de la tecnología de género fusiona aportes que ponen en primer plano las metáforas, genealogías, narrativas y clasificaciones acerca del cuerpo, el género y la sexualidad, como manifiestan diversos autores. Finalmente, la verdad natural del cuerpo y del sexo tiende a diseñar escalas universales de “desarrollo” humano a partir de la técnica, que representa una invención cultural, pero que confería atributos que exceden un análisis de valor material o utilitario. Aquellos usos sociales de la ciencia centrados en la comunidad LGTBIQ, en contraposición a la noción tradicional de ciencia como un producto acabado, nos presenta y describe prácticas de conocimiento situado en otros niveles de análisis más amplios. La diversidad cultural, podría conjeturar los procesos de la razón desde el punto de vista ontológico, ya que otras prácticas y creencias es una forma de construcción de la realidad que resulta desarticulada.

Desde una ciencia concebida como instrumental y/o neutral, las reflexiones instituyen prácticas productoras de certezas, que a su vez sirven para redefinir las nociones de persona, identidad, cuerpo, género, etc. A partir de identificar la posibilidad de producir conocimiento útil, bioéticamente hablando, la conformación de la vida como instancia identitaria ha de tornarse hegemónica. En esta línea, la aparición de la categoría de género, como algo distinto del sexo biológico, apela a las certezas de la diagnosis, distanciándose de una intervención basada en criterios subjetivos, si consideramos el espacio prioritario acerca de las posibilidades de intervenciones técnico-científicas y sus límites en los cuerpos. Analizando nuevas formas de ser y estar en el mundo, vemos que un enfoque relacional que identifique sus dimensiones políticas, históricas y contextuales, también es ineludible un conjunto de narrativas científicas respecto de la transexualidad y otras pecualiaridades de la corporalidad. Esto conlleva procesos de producción de conocimiento que solo se puede abordar desde un análisis genealógico de las trayectorias globales.

La operación de fragmentación de los géneros refuerza una vez más los vínculos entre naturaleza y verdad, dando forma a modalidades particulares de abordaje e intervención de la experiencia trans y sus producciones teóricas. Luego la Teoría Queer ha sumado la experiencia trans del campo patológico al campo del deseo y la elección, a la vez que invierte el eje del individuo a la estructura social. El resultado evidencial materializa las controversias planteadas con argumentos de racionalidad y la construcción de categorías biomédicas, aunque cuestionables, lo cual ha permitido identificar una serie de representaciones y principios ideológicos que sustentan las clasificaciones, aun por concretar. La efectiva la Ley de Identidad de Género, introdujo diferentes dinámicas y pasos a seguir, que se abordan y concretan como instancias de disrupción/continuidad entre la identidad y el cuerpo, pero que pueden orientarse tanto a la reproducción de los dualismos y la heteronormatividad, como a subvertirlos. Para abarcar la mayor cantidad de perspectivas, más que proponer una delimitación de la anatomía y una interpretación de la dinámica vital, habría que desandar las dinámicas de producción biomédicas para conformar como parte de la accionar de la biopolítica en los cuerpos y en la sexualidad.

4. Concluye y opta

Nos encontramos en una época que suscita preocupación por nociones de vida complementarias y de gran calado social, pues la producción de cuerpos sexuados con la intención de visibilizar las dinámicas de negociación y los aspectos sociales que han dado forma a las verdades científicas (Pratt, 2010) es una particularidad y un modo particular de producir conocimiento. La historia natural nos ha dejado un legado inconcluso y taxonómico que, claramente enmarcada en la teoría de la representación, valida aquellas posibles orientaciones alternativas o disidentes, en tanto que las vías privilegiadas de acceso a la realidad nos pertenecen a título propio. La historia natural está situada a la vez antes y después del lenguaje, y eso significa que podemos emplear tantos elementos definitorios y categorías como sean necesarios, en concreto sobre la base de una clasificación de lo viviente. Parece que es a partie del s. XVIII que la representación, lo viviente, los cuerpos y sus dimensiones no manifiestan ya su identidad, sino la relación exterior que establecen con el ser humano. Este atraso advierte que la biología no regía como debiera y que su corte del saber, no era el más indicado para afrontar una razón donde se reconoce a los seres una existencia independiente de su visibilidad.

El pensamiento científico no puede ignorar la pérdida de importancia del lenguaje, así como esa estructura oculta a las manifestaciones que se expresan en la superficie de los cuerpos y de la biología desconocida a propósito. El nuevo fundamento que permite ordenar lo viviente abre una grieta insalvable entre los espacios de la organización y la nomenclatura, de manera que los principales dualismos modernos corren la suerte de ser sometidos ahora por la soberanía de las funciones. Aquello que era categorizado a partir de diferencias bicéntricas se sustituye por una homogeneidad funcional, que ya incluye una infinidad de singularidades, pero que se ajusta a una concepción de la vida que resolvería el modo en que un organismo se organiza. Las ciencias biológicas y la biopolítica pujan por un saber capaz de delimitar y estabilizar la vida, tanto de transmisión de información genética como para concebir la vida como objeto de la política. La forma correcta de gobierno supone la implementación de un cierto régimen en el dominio de la producción de lo verdadero (Foucault, 1997) dado que está ahí esperando ser descubierto.

Para galeno en realidad, la diferencia entre varón y mujer no estaba dada en virtud de la asignación corporal sexual, sino por un orden macrocósmico deísta que asignaba lugares y jerarquías sociales diferenciadas para ambos. Como excepción las personas hermafroditas formaban parte de los sucesos extraños y las maravillas de la naturaleza, que expresaban en un plano biológico, la omnipotencia de la voluntad divina. Al caer este estatus, que durante el Renacimiento habían gozado de libre elección, al no tener que ser adscriptos a un sexo de crianza, la crueldad biomédica inclinó dicha libertad hacia una abyección irracional, enguida de pecado y sodomía implícita, que solo existe en quien no quiere comprender los efectos de la naturaleza en palabras de Jaques Derrida (1995) El propósito general de esta negligencia llevaría a una arbitrariedad de pensamiento con viles argumentaciones, nada objetivas ni tolerables, pero que al contar con una mayoría de súbditos alérgicos al conocimiento, oscurecieron estos últimos siglos como coerción a la inteligencia. Sin embargo, hay una verdad de carácter general que es experimentada idénticamente por los distintos individuos del mismo colectivo, y en tal disposición, la historia reciente ha puesto en su sitio a quien si favorecen esa objetivación.

Atendiendo a los mecanismos de consolidación de los estilos de pensamiento, las sexualidades disidentes y la ideología de géneros evidencian las excepciones dando a conocer una increíble variedad de prácticas y expresiones sexuales de las que la humanidad da fe desde el principio de los tiempos. El discurso positivista de la medicina mental, tan pernicioso como la moralidad teológica, no ha servido de mucho hasta ahora, pero puede elaborar complejas taxonomías, cuya historización permite advertir las características y atribuciones que permitieron comenzar a separar los géneros. Los hechos científicos son un producto, a partir de lo que es considerado verdadero, que existe objetivamente y no excluye nada, pues se legitima sobre la posibilidad de un abordaje neutral, supuestamente. Será menester el discurso como una realidad con significado propio, una vez superadas las especulaciones de la técnica de Klebs, que consistía en el análisis histológico de las gónadas, ola lamparotomía y luego las biopsias de piel. La carga hormonal está vigente y es parte del argumento que justifica y construye la diferencia sexual, hasta el punto que se atribuye la identidad de género. Pero lo importante se presenta como determinante al descodificar y recodificar la realidad, no solo con el aspecto corporal, es que se construyen en una constante relación de tensión con la realidad extralingüística, autoevidente y naturalizando cualquier contingencia.

Al dar cuenta del proceso de construcción de un hecho científico referido a la identidad de género, la expresión psicosocial requiere de cierta legitimación, de acuerdo a un espacio de saber e intervención específico acerca de los cuerpos y las sexualidades. Partiendo de la idea de una existencia independiente, lo que se desvía de la norma, apenas fue posible interpretarlo a partir de soslayar los casos individuales observados o estudiados, en el marco de un creciente interés por la sexualidad humana. Es significativo que hizo falta un proceso de colonización del campo de la sexualidad por parte de la ciencia, pero al igual que la religión, le cuesta asumir la transexualidad primaría o verdadera y sobre todo las variantes que toda indiscreción se han ido personando como un malestar específico. Por otra parte, el sexo biológico no proporciona un fundamento sólido a la categoría cultural de género, por lo que constatamos que entre unidad e identidad se conjuga una lectura biopolítica en tiempo lineal que, desde una ruptura cierta tiende a disolver las fronteras entre naturaleza y artificio.

Todos los esfuerzos dedicados a tratar la indefinición sexual, revelan la inquietud que provoca dentro de nuestro orden sociocultural la ambigüedad, a partir de las diferentes instancias que conducen a la generación de consenso y a las modalidades de estabilización. Mientras permanece abierta la controversia de cada fracción por adquirir credibilidad, el dualismo cartesiano mente/cuerpo y la heteronormatividad, tiene que ver con una “disforia” intelectual, que es incapaz de establecer relaciones entre una serie de conductas vinculadas a la sexualidad humana. Pero, más allá de la postura teórica o el campo disciplinar de pertenencia de los autores, la actitud y la conducta acorde a la utilización de categorías de términos plurales, necesitan de todo un proceso interpretativo para adquirir el status de comprobación. A la vez, el completo desarrollo de su sexualidad, implica lo que uno puede pensar y proyectar, sea injerido, reprimido o llevado a acabo con todas sus consecuencias, ya que como aseveran Money & Ehrnardt (1982) La normalidad, lo mismo que el sexo, es una necesidad básica humana.

5. Referencias concluyentes

María Alejandra de la Casa. CATEGORIZACIONES, DISPOSITIVOS E INTERVENCIONES TECNOLÓGICAS EN LA TRANSEXUALIDAD.

Mary Louise Pratt (2010) UNA GENEALOGÍA DE LAS CIENCIAS DE LA VIDA. LA BIOLOGIZACIÓN DE LA VIDA Y LA SEXUALIDAD.

Michel Foucault (1992) LA CONSTRUCCION DE CUERPOS ADECUADAMENTE SEXUADOS.

Dorothy Sayers citada por Knorr Cetina (995) LA CONSTRUCCIÓN DE LA TRANSEXUALIDAD COMO UN “HECHO CIENTÍFICO”

Pratt, M. L. (1987). Ciencia, conciencia planetaria, interiores y Narrando la anticonquista. En: Ojos imperiales. Literatura de viajes y transculturización. Buenos Aires: Ediciones de la Universidad Nacional de Quilmes.

Derrida, J. (1995) Archive Fever: A Freudian Impression. Translation. E. Prenowitz. Chicago: Univ. Chicago Press (From French)

Foucault, M. (1997) La verdad y las formas jurídicas. Barcelona: Gedisa

Money, J., y Ehrhardt, A. (1972) Man and Woman, Boy and Girl: TheDifferentiation and Dimorphism of Gender Identity from Conception to Maturity.Baltimore: Johns Hopkins University Press.

Visibilidad del lenguaje inclusivo para un cambio en las sexualidades

Visibility of inclusive language for a change in sexualities

MYSHELL McMANFLORITA i ROSES

El Parlamento Europeo propone un rígido manual de estilo para acabar de una vez con el uso sexista de la lengua. La finalidad del lenguaje no sexista o lenguaje neutral en cuanto al género es evitar opciones léxicas que puedan interpretarse como sesgadas, discriminatorias o degradantes al implicar que uno de los sexos es superior al otro, ya que en la mayoría de los contextos el sexo de las personas es, o debe ser, irrelevante. La manera en que el principio de neutralidad en cuanto al género se refleja en un texto dependerá en gran medida del tipo y registro del texto de que se trate. El uso de «él o ella» resulta poco elegante si se repite y hace que las frases sean más largas. Este es un problema particular de las lenguas con flexiones, en las que la utilización de ambas formas del pronombre implica que muchas otras palabras en la frase tienen que duplicarse para concordar con ambos géneros.

En el medio multilingüe del Parlamento, se recomienda por razones prácticas evitar las formas dobles en favor de términos genéricos cuando éstos se refieren al cargo. Para cada una de las lenguas oficiales debe encontrarse una terminología adecuada no sexista que sea conforme con las costumbres nacionales y tenga en cuenta la legislación nacional en la materia, las orientaciones a nivel nacional y otras fuentes autoritativas. Un lenguaje neutral tiene más posibilidades de ser aceptado por los usuarios si es natural y discreto. Deben buscarse alternativas neutrales e inclusivas genuinas en lugar de expresiones que se presten a controversia. No obstante, el uso del masculino genérico puede producir ambigüedades y confusiones que pueden dar lugar a una falta de visibilidad de las mujeres en el discurso, por lo que conviene recurrir a técnicas de redacción que permitan hacer referencia a las personas sin especificar su sexo.

El proceso por medio del cual ese ordenamiento social se codificó en la gramática es inconsciente: el hombre acaparó todos los espacios de preponderancia y visibilidad a tal punto, que los hablantes simplemente asumían que, ante la duda, o ante la insuficiencia de información, lo que tenía más probabilidades de ajustarse a la realidad era el género masculino. Así nació, suponemos, lo que hoy llamamos masculino genérico o no marcado. No sabemos cómo se habría estructurado el género gramatical sin esa preponderancia masculina. Esa es una de las razones por las que es tan importante dar el debate, desarrollar las herramientas para poder interactuar con las ideas que circulan alrededor del tema, porque de otra manera estamos eligiendo ausentarnos de un diálogo global. El masculino genérico es prácticamente un universal lingüístico como es un universal humano la desigualdad entre el hombre y la mujer.

Por Emmanuel Theumer

La lengua se presenta como “neutral” mientras va reuniendo sucesivas referencias hacia los varones y negando a las mujeres. Aquí ni un sexo, ni dos sexos -ni todos ni todos y todas- basta para un “lenguaje inclusivo”. Pero no se trata de anteponer la visibilidad trans a la de las mujeres cis, sino más bien asumir la imposibilidad de contener a través del lenguaje las múltiples experiencias para con el género y la sexualidad. No se trata tanto de lograr una nueva versión acabada de la lengua castellana como de introducir fisuras a las convenciones lingüísticas mediante las cuales versiones recalcitrantes del género perviven y se actualizan. Antes que inclusivo este es un lenguaje incisivo. Como tal, incita a la sucesiva expansión de los límites con los que vamos a comprender la inclusión. En la práctica, un enfoque realista e impulsado por el rendimiento en una gestión de la transgeneridad, está vinculada a la oportunidad a través de la participación, en lugar de cumplir con un umbral preestablecido. Los alcances de un cambio de largo recorrido para introducir un género neutro en los casos en los que se hace referencia a un individuo cuyo género no es predeterminado, produce conflictos porque sugiere la necesidad de cambios profundos en las composiciones gramaticales. Ahora biem , no es una razón de eso para no sumar a la agenda pública el lenguaje inclusivo y or extensión la discusión sobre el masculino no marcado, y en esto que surge el lugar de vocal desinencial para tratar de corregir en lo que se pueda los espacios de poder. La solución que compensa en parte la cuestión se vale de usar la terminología, si no a través del género neutro cuando se pueda, también con el uso preferente del artículo femenino en el lenguaje, buscando sinónimos que den margen a los sustantivos de natyraleza femenina. Al feminizar la prosa, el pensamiento es más sensible y capaz de moderar en todas sus formas, además del comportamiento, la extraordinaria potencia del lenguaje en favor de una igualdad a modo de revisión discursiva.

Desde un punto de vista lingüístico, la formulación discursiva que rodea una lucha social y política gira en torno a una entidad propia, como es el caso de cambiar todas las vocales desinenciales, todo el sistema de pronombres y toda la estructura morfológica. A partir de allí, la vanguardia del movimiento transfeminista siente de una manera tan íntima argumentos gramaticales, horadadando la gramática de su lengua hasta que estéticamente cumpla como una manera mediada de discriminar a una persona. Solo se trata de defender un cambio lingüístico que ya está ocurriendo y que consiste en flexibilizar los dos géneros gramaticales de las lenguas romances con el fin de dar cabida a todas las personas. Más allá de los derechos humanos, el colectivo no binario es cada vez más visible y hay más países y estados que reconocen el derecho a que los documentos de identificación, ya sean locales o nacionales, lleven un género neutro. Las leyes de género reconocen una realidad que ya existía y seguirá existiendo, por lo que hay que tomar buena nota del género gramatical elegido por cada persona y seguirlo sin excepciones y sin juzgar. Hay algunas propuestas para establecer una diferencia entre quienes cumplen ciertos requisitos en cuanto al número y al género, en los que el texto original incluye implícita o explícitamente a las personas no binarias, con lo que usar el masculino neutro, los desdoblamientos o incluso el femenino neutro validaría parte del mensaje.

Lenguaje directo no binario

Partimos de una frase femenina porque el masculino no siempre incluye un morfema de género, como es el caso de señor o él, y para evitar positivos falsos, generalmente fáciles de escribir: tomamos una frase en femenino y cambiamos los morfemas femeninos ({-a}) por {-e} o {-x} neutros siguiendo las reglas ortográficas. Como compensación, en vez de asignar la desinencia en e al género común, es decir, a la persona, resulta más funcional generalizar sustantivamente el lenguaje, que es como decir con frecuencia la política que lo abarca a todos en vez de los políticos, menos realista. De hecho, {-e} ya existe con valor neutro en español, como en intérprete o fuerte. Pues con la globalización ya no es necesario que cada persona no binaria se invente su propio lenguaje, como venía sucediendo hasta ahora, solo con asomarse a internet esa neutralidad de otra forma, se escribe así y se puede leer como se quiera. El mensaje al ser directo, no entra en matices dialécticos ni lo utiliza para no solo liberar el lenguaje del llamado “masculino genérico” en tanto que a veces se renuncia a esta estrategia porque se dice que es impronunciable, pero lo cierto es que se usa sobre todo en el lenguaje escrito y es un acto de activismo lingüístico que busca forzar la reflexión.

De todas formas, el morfema se puede pronunciar, y de hecho se pronuncia, de maneras diferentes y por intereses variopintos. Sin embargo, «la lengua “estándar” y la ortografía “correcta” son acuerdos colectivos y no verdades eternas, por tanto debemos aprender a reconocerlo y podemos aprender cómo usarlo de modo que respetemos el derecho a la identidad de este colectivo. El masculino neutro se puede hacer líquido y reducirlo a la pura normativa de un lenguaje jurídico, pero lo popular camina en una dirección más creativa para poder impulsar el cambio estructural requerido, que no es otro que las trayectorias de vida de los jóvenes, y en especial el tránsito entre la educación el trabajo, no son lineales, sino múltiples y diversas . Ya se han desarrollado algunas aplicaciones inteligentes dedicadas a ayudar a los más desorientados, para ser visibles por todos, lo que implica varias condiciones de forma, es decir no demasiado técnicas sino directivas. Hace falta establecer estándares, que creen una regularidad en el mensaje y faciliten la comprensión, que completan eficientemente mensajes escritos en varios idiomas y sin sesgos de género.

Por descontado es fundamental asegurar la participación y la gestión democrática de los bienes comunes y de las estrategias para abordar el cambio, además del lenguaje sobre la esenci amisma de de los derechos humanos relacionados con el hábitat, respetando todas sus formas. El debate por el lenguaje inclusivo sostiene que usar la “o” para lo genérico está caducado y obsoleto, así como la necesidad de cambiar el lenguaje para que sea “más inclusivo no es algo nuevo”. Hay que buscar una variante que incluya y no invisibilice, que tiene que llevar a erradicar la desigualdad con una flexibilización del lenguaje, a partir de sus necesidades es el que lo modifica. Por supuesto que se irá acomodando y buscando la mejor variante, pero es importante entender que el lenguaje tiene que ser modificado las veces que fuera necesario. Lo que sí es importante, es la necesidad de hablar de otra manera más coloquial y divertida, y luego se depura con elegancia esa estética que no puede faltar, pero desde luego que hay que volver a raices antropológicas en profundidad para corregir la forma de satisfacer la necesidad.

El lenguaje inclusivo nace de la base de la necesidad de ser mencionadas públicamente, cómo cada persona lo siente, y en ese sentido las identidades no son binarias, las trans necesitan ser mencionadas y toda legislación no puede ignorar la riqueza que representa la innovación del lenguaje y el potencial que encierra un pensamiento libre. No hay que redundar el discurso, sino metaforizar sus formas con un un campo léxico que designan a distintas identidades de género, ya que generalmente se suelen incorporarnuevas palabras todo el tiempo. Viene a ser la demostración que el binarismo no es algo natural, sino impuesto por una jerarquía que no permite el lenguaje inclusivo en el plano del léxico ni en el plano gramatical. El progreso tecnológico no entiende de sesgos y se compadece de estos seres impúdicos, permitiéndoles informarse y aún así su primitivismo los catapulta como materia realmente prescindible, por lo menos a nivel intelectual. La duplicación en el lenguaje no es que sancione nada, pero hace que sea mas extenso y redunda en la comprensión de esa diferencia que solo interesa en parte, aunque esto tiene los días contados y no es menester polemizar más allá de criterios impronunciables.

La discriminación es básicamente un problema social y culturalmente condicionado, algo que ya está siendo vapuleado por las redes y en breve sentenciado por algún tribunal puntero, pues a todas luces el logro de igualdad de género es un proceso social que excede la gramática de una lengua determinada. Los cambios se dan dentro de lo que permite el sistema y al estar agonizando este, porque sabían que ese era el lugar que merecía, el interés en el espectador se decanta por transfromar virtualmente todo aquello que ofrezca libertad y que proyectan inquietudes. El mundo digital es el gran reto para corregir y moderar el libre pensamiento, mientras que se intenta cualquier avance social y progresista por parte de los de siempre, pero la democracia y los atributos de estatidad están en otra cosa. En ese momento ya nadie tenía nada que perder, pues la identidad se compra como se ha hecho con todo, pero queda bien politizar y cuestionar con el fin de obtener prebendas, y mucho nos tememos que la ideología de género se convierta en otro tentáculo más del sistema.

En la construcción de sentidos

Cuando no hay un modelo que nos proponga una única forma de ser y habitar nuestros cuerpos, sino estereotipos y modelos que funcionan por recompensa, a la disidencia le cuesta quedarse fuera de estos circuitos que tienen estas lógicas. No por ello nos mutilan el cuerpo, también nuestra diversidad humana, la posibilidad de experimentarnos y experimentar la vida en sus múltiples posibilidades. Dado el rechazo de la idea del uso del lenguaje inclusivo, por mucho que se diga lo contrario, a estas cuestiones de forma explícita o implícita le crecen los enanos. Por otro lado, la idea del lenguaje inclusivo, llegados a este punto, inquieta sobremanera por nuestro deseo de vivir en sociedades más justas e igualitarias y el hecho de que nuestras sociedades sean discriminatorias. Sabemos que hay que cambiar las piezas precisas y los hábitos lingüísticos necesarios y denunciar determinadas formas de injusticia e intervenir en ellas, por ejemplo, al combatir estereotipos identitarios mediante el lenguaje inclusivo.

El lenguaje tiene un impacto cognitivo que deriva en ocasiones en un impacto social y político, y por eso podemos ir adquiriendo hábitos lingüísticos distintos, atendiendo a razones de justicia social, que es más que legítimo que las razones que motiven cambiar los hábitos de su uso no sean meramente lingüísticas. Los retos son ampliamente diseñados en función de poner el foco en la inclusión, corregir las desigualdades entre colectivos, así como generar nuevas formas de relación que fomenten la colaboración y la inteligencia colectiva. La diversidad y la cultura de inclusión empiezan a lanzar iniciativas con un hilo conductor y un plan estructurado, incluso forman parte de ninguna estrategia global. Si las personas tienen formas diferentes de enfrentarse a las situaciones las resolverán mejor, y esta fórmula donde la diversidad está en el centro de su estrategia, cabe estar realmente convencidos para encontrar las soluciones que respondan a esta complejidad.

UNESCO, 2008 Se entiende que la mejor contribución de la educación escolar a la inclusión social de cualquiera es poder alcanzar el mayor nivel de logro y de cualificación escolar posible. Pero la inclusión educativa no es sólo un sentimiento de pertenencia y de bienestar emocional y relacional al que se pueda llegar desde la periferia de la acción educativa. También podría decirse que es pensar y revisar os esfuerzos por construir un sistema educativo donde calidad y equidad no se perciban como factores antagónicos. A este respecto hay que señalar el papel de ecursos existentes en los centros escolares y que bien podríamos llamar facilitadores de la inclusión, aprendiendo de esa forma a vivir con la diferencia y a mejorar gracias, precisamente, a esas mismas diferencias entre el alumnado. Por otra parte, los procesos de inclusión y exclusión educativa mantienen entre sí una relación dialéctica que, por ejemplo, no pocas veces se avanza en la inclusión educativa de algunos alumnos. A la vista de explorar alternativas de acción que pudieran ayudar a este planteamiento sistémico de la inclusión educativa, ese contexto cercano es la mejor estrategia para avanzar hacia cambios más globales y sistémicos.

Por lo tanto, el resultado de lo que ha de ser la inclusión en cada contexto debe surgir de la participación de todos los implicados en él, aunque el resultado pueda ser diferente a la perspectiva de alguno o algunos en particular. Dicho en otros términos, se dan algunos interrogantes importantes como el de quién puede llegar a tener más poder para imponer su interpretación al respecto o cuál es el papel de los investigadores o académicos en este escenario de deliberación democrática. Entre las voces a considerar es urgente situar apropiadamente el dialogo y la deliberación sobre lo imprescindible de todos los implicados en estos dilemas para la mejora escolar. Pero con igual claridad en lo que toca a recalibrar el afán inclusivo, nos hace pensar la forma de concebir la realidad social y educativa, la validez del conocimiento y la relación entre éste y la práctica. Sin ese respaldo y sin la capacidad que genera la cooperación y la sinergia de muchos, entonces sí que será difícil, por no decir imposible, sacar muchos de los procesos y situaciones de exclusión educativa. Resulta más fácil invocar las virtudes del trabajo colaborativo que llevarlo a cabo, razón por la cual resulta evidente la necesidad de profundizar en las condiciones y procesos que pueden promover dicha colaboración eficiente.

La buena nueva es que cada vez sabemos más y mejor lo que significa que es en el conjunto de sistemas de prácticas que configuran la cultura democrática en pos de conseguir que el proceso de inclusión educativa vaya teniendo la fortaleza suficiente como para aguantar cualquioer ataque indeseable. A este respecto no conviene perder de vista que siempre resulta más fácil invocar las virtudes del trabajo colaborativo que llevarlo a cabo, lo que significa que es en el conjunto de sistemas de prácticas que configuran la centralidad del problema y en parte, una solución para traer a la palestra las voces de los propios protagonistas de estos procesos. La diferencia entre unas opciones u otras se caracteriza por la forma de concebir la realidad social y educativa, la validez del conocimiento y la relación entre éste y la práctica, así como sobre el concepto de progreso o lo que se pretende.

Discusión

La noción de hegemonía ideológica involucra políticamente los relativismos propios de un pensamiento alienado con las redes globales altamente asimétricas. Como práctica político-pedagógica, el fin último sería el reconocimiento a la dignidad de todo sujeto en la diversidad y, por ende, en la solidaridad. Desde la perspectiva filosófica del humanismo plural, asume la hibridación de toda cultura y el hecho de que muchas de las representaciones que tenemos de los Otros, visibiliza y valora positivamente relatos de índole progresista. Sospecho decisiones de política económica y social en oposición a la dominación de visiones etnocentristas, aunque de forma tibia, si no como una desviación excepcional de los valores que norman la sociedad. Como experiencia propia, la perspectiva “transformadora” se fundamenta en cuestionar sistemáticamente la cultura de los medios de comunicación y de las industrias culturales por su deslealtad y poniendo un énfasis especial en inequidades de clase, etnicidad, género, sexualidad y poder.

Es decir, contribuye a cuestionar la legitimidad de imaginarios sociales, el hecho de que,en tanto sujeto, dispongo de capacidades de agencia para concebir y desarrollar formas novedosas de actuar en el mundo, luego si no actúo silencio la ilegitimidad. Por ello, el aula opera como un espacio de innovación cuando los participantes en las experiencias formativas, incluidos los facilitadores, reflexionan críticamente acerca de cómo desarrollan sus procesos de construcción de conocimiento. Primeramente, como estrategia metodológica suele darse por hecho y se naturaliza un proceso de formación/investigación bajo rocesos sociales de construcción simbólica y los significados que los sujetos atribuyen a sus constructos y sus acciones. En consecuencia, para describir cómo construían la identidad de los sujetos adscritos a las categorías de estudio, lo que permitiría identificar sus percepciones, intereses, dudas, orientaciones, hitos y circunstancias personales.

Además, de modo complementario y paralelo, para contextualizar las experiencias habría que detonar la gramática de identidad/alteridad considerando su especificidad, no como ese atributo de su identidad como pretexto para devaluar su dignidad, más bien al contrario. De modo recurrente, el proceso de enseñanza-aprendizaje construye la superioridad e inferioridad de sujetos diferentes, dependiendo el contexto histórico social en el que se desarrolla. Para construir una educación democrática e inclusiva en la diversidad la implementación del currículum resulta una rica fuente de información para analizar cómo se reproduce la discriminación consentida. Se trata de cambiar el imaginario colectivo sobre los avances y los retos que quedan por superar para lograr la paridad en el mundo, incluyendo a los otros con todas sus diferencias.

El establecimiento de derechos hasta hace poco no reconocidos tiene como resultado inmediato una mayor presencia pública y social, por cuanto las personas sin exclusiones de ningún tipo han de velar porque todos los Objetivos y sus metas conexas beneficien a la sociedad en su conjunto. Para lograr la visibilización de todas las realidades, el lenguaje inclusivo desentendía presuponer una identidad de género para el público y las personas de las que hablen con la vocal que deseasen. Afortunadamente, se ha ido extendiendo un enfoque emancipador de la intervención social, que apuesta por el desarrollo de las capacidades personales, entendiendo actuar también sobre el entorno comunitario y social de las personas en situación o riesgo de exclusión. En ese cambio de modelose han dado pasos hacia la que ha sido llamada una “inclusión activa”, faltaría la participación efectiva de las personas excluidas para que puedan alcanzar, en la mayor medida posible, esa autonomía.

La verdad incómoda de las identidades sexogénericas

The Inconvenient Truth of Sexual Identities

Ayra Edd Miras / Frans Martínez-Pintor

PROPÓSITO

La sustancia del ser se orienta bajo incesantes modificaciones y transformaciones de una cierta identidad, cada vez más cuestionada sin duda y, en nosotros los humanos en particular. Esta paradójica y compleja identidad se forja su conformidad y su genos, por referencia a una genericidad transindividual, para mantener formas estables dentro de una subjetividad exclusiva o excluyente. La identidad de la no identidad morfológica atenta sobre una lógica moribunda donde la escisión y la alteridad no desaparecen, sino que comportan ya una dimensión protopsíquica.

Al tomar conciencia de la complejidad de toda realidad es posible abordar el conocimiento de la naturaleza aisladamente, pero la cualidad de persona adquiere la complejidad máxima valiéndose de de lo que se nutren su pensamiento y sus creaciones. La cuestión no pasa por polideterminarnos aleatoriamente, se nos presenta ahora el radicar entre los constituyentes aislables o independientes. El carácter eventual y aleatorio de individualidad, comporta un grado de generatividad insuficiente, por lo que toda realidad física implica una discontinuidad de su propia existencia individual.

El estatus individualizante viene marcado por la condición de existencia viviente, consistiendo en ser para sí mismo un centro de solemnidad, de simplificada cualidad auto-referente. La unidad-identidad como sustancia auto-suficiente se modifica y transforma constantemente, subjetivamente desde una genericidad transindividual. Contamos con una singularidad individual para encarnar de modo complejo, toda fórmula factible y ontológica, que excluye cualquier otro semejante y lo que difiera de la ciencia de lo viviente.128 El Yo emerge como una cualidad de la vida y en ese sentido ha de ser concebida como quiera ser vivida.

EN ADELANTE

El azar no tiene naturaleza ni es constitutiva de las realidades, pues su ininteligibilidad comporta riesgo de error, no así la trasgeneridad hipercompleja de acción y de autonomía sobre sí mismos. Quiere decirse que, la finalidad de organizarse para vivir, hace posible una suerte excepcional o inaudita de ser libremente vivida en la descripción y explicación de todo lo que vive. Tratar de explicar por completo nuestro origen repercute en el carácter incierto de lo desconocidoque ambigüiza la finalidad de desarrollarse, bajo la incertidumbre sobre la finalidad “verdadera” del vivir su individualidad/singularidad. La idea de complejidad de la acción no depende tanto de una decisión inicial cuanto de decisiones sucesivas, otra cosa es que realmente riga el pleno empleo de las cualidades del sujeto.

A pesar de los múltiples intentos e interpretaciones logicistas, la identidad del pensamiento convierte en objeto la realidad que el sujeto considera, logra incluso un enfoque integrador de su verdad y la comparte en su tercer género de conocimiento o amor intelectual sobre su corporalidad. En los paradigmas de la verdad ha predominado el sentido de exclusión, que sin agotar la riqueza de mediaciones de la realidad, la identidad periférica o líquida está muy presente en algunas formas de la filosofía de la acción. Cabe esperar una normalidad a la hora de identificar la verdad sólo con la verdad científica, desde la cual todas las posibles sexualidades sustantiven las potencias del pensamiento.

Si ciertamente, la verdad de tantas formas de género se construyen en la actividad humana, y esta representa el modo de ser que ilumina la naturaleza, los resultados de su actividad en cuanto a posibilidades resultan infinitos. Debe destacarse la existencia de una verdad tropológica o representación figurada a través de sus excelsas posibilidades creativas, pues no pueden aislarse del proceso constructivo de la verdad. La asunción del concepto de ser lo que deseamos o sentimos sigue el cauce de la ascensión de lo abstracto a lo concreto y este proceso es en sí mismo incluyente, razón de más para aventurar un trásnito de género como forma integral humana.

En la apropiación de la realidad, los intereses y los fines humanos se revelan en procesos intersubjetivos, de cuya relación dialéctica en sus diversas mediaciones y condicionamientos, se vincula estrechamente la intersubjetividad como modo idóneo de formación humana, sea cual sea su origen y naturaleza. En esta era de rupturas algunas certezas son suficientes para crear condiciones de posibilidad, en el intento de poder pensar de otro modo y expresarlo sin contemplaciones. No hay que recurrir al arte para disfrazar una verdad que a estas alturas es objeto de arte genealógico, psicoanalítico y toda noción de episteme que quepa en el dispositivo de subjetivación.

A partir de la relación deseo-ley y la relación deseo-poder, toda disidencia de género complejiza más que anula la teorización, desde ciertos abordajes de la relevancia estratégica, acordes con este universo de significaciones imaginarias. La sexualidad pensada es otra cosa al original, que ligará las potencias de lo inconsciente a una narrativa de neutralidad y en consideración los aportes de los Estudios de Género. Al deconstruir las categorías desde donde se piensa la diferencia, se producen fuertes impensados y negados abriendo visibilidad a la relación entre la constitución de sujetos, la producción de criterios de normatividad y por otra parte, de deseo como fundante en la trasnversalidad.

El nuevo poder transhumanista es sin duda uno de los aportes insoslayables de pensamiento de este siglo, pensado como universal antropológico para que el sujeto deseante opere la falla desde su envoltura social, llevado por su pasión investigadora donde lo que tenemos son versiones en ausencia de un inexistente original. No es casual por ello que, en esa pasión irrefrenable el inconsciente organiza el deseo sexual, encontrando allí un límite del único lenguaje, que en determinadas habilidades nos iguala a todos en las aguas del misterio. Por definición, es imposible aprender a caminar desde la ignorancia, si no podemos tomar regularmente esa decisión inopinada que, según la ciencia es el momento en que somos más creativos o en este caso bien diferentes.

Nadie posee una identidad o género magistral, dadas las probabilidades imposibles que van a quedar en el anonimato y cuya función es la más importante: dotar mejor la personalidad para suplir su verdad incómoda. Habría que discernir enter creadores de realidades alternativas e identidades singulares, que intentan crear estados de opinión y de conciencia, veladoras de toda una verdad personal operante. Por ejemplo, en la transgeneridad los argumentos posibilistas y subversivos no tienden a desvirtuar la realidad,129 sino a cubrirla de diligencia exigiendo integridad y honestidad. Lo que nunca admitiremos es que una capa adicional de consideraciones psico-emocionales menos reconocidas contengan una "verdad" superficial, que interactúan entre sí antes de manifestarse finalmente como respuestas de aptitud.

ENTRE SEXO Y GÉNERO

El sexo siempre fue genérico y performativo que de algún modo crea el ser, no una añagaza social ficticia, y es que por encima de la categoría de naturaleza bastaría cambiar tales normas para revertir la situación. Ya en 1980 se estudió sobre el dimorfismo sexual del cerebro humano y sus repercusiones en rasgos tan íntimos como la orientación sexual, y aunque se quiera insistir en las distintas estructuras cerebrales y con las funciones neurohormonales a ellas asociadas,130 la realidad es más compleja y diversa o nada concreta. Los cerebros de hombres y mujeres ciertamente guardan más similitudes que diferencias, pero en la práctica, cualquiera puede transitar cómodamente de un lado a otro y enriquecer sus repercusiones decisivas. También las mujeres suelen emplear ambos hemisferios cerebrales cuando abordan cualquier clase de actividad, lo que significa que sexualmente se puede expresar el deseo aleatoriamente, pero intelectualmente tendríamos que feminizar nuestras opciones.

No cabe duda que, en el caso de un futuro percibido en la androginia, el área premamilar del hipotálamo tendrá que desistir en tamaño y fuerza, así como el área preóptica medial que regula el impulso sexual, cuyo tamaño es 2,5 veces superior en el cerebro masculino, porque simplemente dejarán de ser operativos. Es decir, cuanto más libre es una persona para escoger, más fácilmente se manifestarán sus propensiones innatas. La construcción del género podría suponerse como una tergiversación ideológica si no fuera porque ya es aceptado que el sistema sexo-género, en suma, es tanto una construcción sociocultural como un aparato semiótico, un sistema de representación que asigna significado a los individuos en la sociedad. Así, la proposición se reformula como la construcción del género, tanto el producto como el proceso de su representación.

Esta vivencia, no del todo imaginaria, es determinada por la sexualidad y la subjetividad sin que tenga que mediar nada de la biología o de la socialización, es decir, termina siendo, en última instancia, una diferencia en el marco de una oposición conceptual. El hecho de que se siga planteando una oposición sexual universal a dos bandas, como copias de diferentes personificaciones de alguna arquetípica esencia, no tendría que preocuparnos demasiado, pues una persona constituida en su género, no sólo por la diferencia sexual sino más bien a través de representaciones lingüísticas y culturales, ha de defender su disidencia por encima de toda teoría. Para comenzar a especificar esta otra clase de personalidad o identidad la diferencia sexual necesita ser deconstruida en tanto representación o auto-representación por medio de sus prácticas críticas, desde donde reafirme su condición sexual y de género.

En consecuencia, no hay motivo para pensar al género como el producto y el proceso de un conjunto de tecnologías sociales, sino como expresión de libertad frente a las conflictivas investiduras en los discursos y las prácticas de la sexualidad. La construcción del género continúa también, aunque menos obviamente, en la academia, en la comunidad intelectual, en las prácticas artísticas de vanguardia y en las teorías radicales y hasta y hasta en el transhumanismo. Lo que importa destacar de la ideologíua de género es que nose trata de una tergiversación ideológica, sino de una filosofía de vida que abarca la biología en todas sus ramificaciones, la anatomía en su conformidad fisiológica, la autonomía de movimiento y una morfología en diálogo permanente con derivadas psicológicas mediante una gran variedad de lenguajes.

Esta proximidad entre gramática y sexo, proclive a mal entendidos y manipulaciones lingüísticas, no debe inquietar ni por un momento, más allá de la representación de una relación constituida previamente por otras clases preconstituidas. Una lengua que se apoya en el género natural se atribuye a palabras referidas a entidades sin sexo o asexuadas, objetos o individuos marcados por la ausencia de sexo,131 que como se produce en base a una relación de pertenencia, es predicada de acuerdo con valores sociales y jerarquías cada vez más cuestionadas. A pesar de los cambios de nomenclatura, esa construcción del género no sería más que el efecto de una variedad de representaciones y prácticas discursivas que producen diferencias sexuales no conocidas de antemano, pero con la misma garantía de derecho.

Al señalar que, esa construcción del género en la práctica cultural depende de una variedad de representaciones, la autonomía de la ideología también es relativa con la discusión de los modos que debiera ser sugerida. Más aún, es posible operar simultáneamente en términos de totalidad social, ya que los géneros como fuerza político-personal, dejan abierta una posibilidad de agencia y de auto-determinación en el nivel subjetivo e individual de las prácticas cotidianas. Otra cosa sería cuando la contradicción lógica e irreconciliable respecto de una determinada cultura continúa atrapada en el género como un discurso o una realidad fuera de la ideología.132 La noción de juego de lenguaje impone una posibilidad de disolver la dicotomía del pensamiento, de una racionalidad cuya inteligibilidad se topa con dificultades en sus enunciados, mientras que en la transgeneridad se privilegia la diferencia.

La construcción de género, a través de varias tecnologías de género designa al proceso por el cual se construye la subjetividad, digamos reformada continuamente, de acuerdo a sus preferencias y sin necesidad de alterar las relaciones sociales. En la medida que la desconstrucción debe ser justificada sobre una ahistórica figura andrógina, enfrentamos la dificultad de los discursos hegemónicos sobre la sexualidad y el género, donde la imagen es recibida, re-construida y re-producida como subjetividad. La necesidad de valorar las diferencias, una vez más, se centra sobre algunos conceptos y términos claves de esa historia oculta y forzosamente atravesada por múltiples diferencias. Y es que, en términos de género, presuponiendo que la sexualidad es una sola, permite diseñar una corporalidad de direcciones o lecturas contestatarias respecto a las narrativas vigentes, sin límites técnicos.

ENTRE SECRETOS

El transgenerismo es un ejemplo en el que casi fue indispensable profesionalizarse en el secreto, lo que pone de manifiesto ciertas características comunes a otros contextos históricos y culturales aparentemente muy lejanos. Aquí hay una deuda no consumada, de algo que los demás no pueden saber cuando hablan de identidades iniciáticas, que tienen que ver con la existencia de núcleos restringidos, en el sentido de que una célula clandestina llevase a cabo tareas fundamentales de resistencia. Hay cosas en el ser que no son aceptables que hace que juguemos permanentemente a escondernos, por ejemplo cuando construimos una “máscara” que nos distingue de los demás y que nos hace individuos diferenciales. Si nacemos siendo individuos y evolucionamos hasta convertirnos en persona, la identidad es fruto de tu propia incorporación para lograr ser en sí mismos quien realmente eres.

Los pequeños cambios son poderosos aunque cambiar la conducta no es fácil, es más, sin un por qué no hay cambio ni acción deliberada, y esto reconfigura nuestros pensamientos y acciones y que se presenta de manera súbita e inesperada, En el caso de perdurar la tensión no estamos consiguiendo algo previsible y nuestra propia fuerza para conseguir llegar a ser quién queremos ser, puede fortalecer la fuerza de voluntad o mirar al ángulo de una disforia de cargo. No tiene caso evitar el proceso de maduración reversiva entre obra y audiencia, sino como a las imágenes de nuestra mente para adquirir nuevas habilidades, éxito y felicidad. Las imágenes mentales nos ofrecen una oportunidad para practicar nuevas actitudes, que en el caso que nos ocupa, lo que pensamos, creemos o imaginamos como verdadero estaría al otro lado esperando acogerse a nuestra voluntad entre lo real y lo imaginado.133

Sucede que quién disfruta lo que hace cada momento de su vida busca la felicidad de muchas formas diferentes, si quiere tener una vida que esté alineada consigo mismo. Una vez que dejemos atrás el pasado por ahí andará nuestra propia definición, siguiendo lo que nos apasiona como si llegáramos a encontrar una específica misión en la vida y convertirla en nuestro propósito. La razón de preguntarnos qué nos ha pasado y qué nos está pasando toma consciencia de lo que pensamos y sentimos sobre los pilares que sustentan nuestra vida, que hay que encontrarle sentido al no nacer con ese conocimiento.

Posteriormente, donde cada sexo asume los papeles creados con anterioridad, imitándolos o transformando lo valioso de sí mismos y el potencial de sus capacidades, la identidad como representativa e imitativa aprende a través de sus propios errores. Por lo cual el miedo a desencadenar las pasiones profundas contenidas por el silencio, es de suma importancia porque garantiza la pertenencia que se reafirma y se preserva en la propia estructura de la renuncia. El ideal del yo adquiere todo su poder a través de la invocación a la idealización, de un género fallido y dañado a través de la repetición ritualizada de las normas. No interesa una construcción absoluta de una persona sexuada genéricamente, pues la relación entre sexualidad y género se produce simpelmente a través de la relación entre identificación y deseo.

En este enclave, lo cuir no sólo no se refiere a un único punto de origen, sino que además no confluye en ningún relato lineal y centralizado, porque entre otras cosas pugna a la vez por institucionalizarse. Buscando una desmarcación cultural asociada a las comunidades de la disidencia sexual, se advierte una lectura afectiva desprendida del género como práctica de una pedagogía cuir. En este panorama, activamente reinventado, reimaginado y resignificado de resistencia y re-existencia, somos capaces de fundar nuestra condición humana bajo estricta vigilancia. En ella, la subjetividad es asumida en términos de creación, a partir de un complejo proceso de creación transindividual, que tiende como no puede ser de otra manera a igualar o reducir lo distinto en identidad.134

El cuerpo de las personas intersexuadas, al no adaptarse al dimorfismo sexual utiliza para considerar la conjunción cuerpo-mente, destaca una inutilidad de los dualismos, que provoca dentro de nuestro orden sociocultural la ambigüedad y lo inclasificable en relación al género y a la sexualidad. En “Vigilar y Castigar” (Foucoult, 1998) explica cómo han cambiado las formas de castigo de una regulación del cuerpo cruenta, en manos de las instituciones, en concreto de la institución médica, en una forma de castigo más sofisticada e indirecta. Desde este biopoder el proceso normal de diferenciación sexual en los humanos nos remite a hablar de intersexualidad como una completa y total identidad. Y es que el hecho de su acostumbrada discreción no fijaba la identidad de género, sino apenas de comportamiento cruzado, liberal o piadosamente ambiguo.

Los genitales intersexuales garantizan buenos resultados y ha sido motivo para comprobar que la naturaleza no es tan simple, al igual que el efecto de las hormonas sobre los caracteres sexuales secundarios eliminará cualquier signo de ambigüedad y por lo tanto garantizará una identidad de género futura acorde con el sexo originario. Esta fuente de vigilancia de la identidad sexual verdadera, establece de forma ideal una posible tradución antropológica, como dice Kessler (1998) “un problema estético-social se «cura» médicamente”. Da igual que la construcción de la identidad de género es anterior al cuerpo, porque solo hay que alinearlos desde una facilidad entre sexos. La ecuación sexo-género considera que que de forma más o menos explícita una identidad de género saludable presupone una “esencia” detrás de cualquier determinante cultural.

Lo interesante de la intersexualidad se aprecia como un gran potencial reconstructor, siendo reapropiada la supuesta objetividad para así determinar que poseer ambas sexualidades, no parece vincular la imperiosa necesidad de abordar dichos sucesos en busca de una protección jurídica, sino de normalidad. El hermafrodita mitológico es hoy una persona de afecciones con ambigüedad sexual o discordantes, científicamente hablando abarca integralmente las clasificaciones o tipologías que implican ser intersexual. En su diagnóstico el cuerpo intersexuado posee simultáneamente y con distinta variabilidad características sexuales masculinas y femeninas, pero a nivel de género adquiere características sexuales secundarias y por tanto, nos permite entender la intersexualidad no como una patología, sino como un estado de la persona.135 Bajo esta noción se protege y se le reconocen garantías, en la medida que permite a la persona libremente decidir su género, o una más compleja y menos común posición intermedia, todo esto debido al amplio espectro de posibles identidades.

GÉNERO FETICHE

Para Epicuro la necesidad es un mal, pero no hay ninguna necesidad de vivir sometido a la misma, como tampoco el cuerpo es la cárcel de ninguna cosa llamada alma. El asunto no es sólo que no es binario, sino que es indeterminable y no cuantificable, en tanto que, mientras el género aludiría a una transformación psicológica del yo, la convicción interna genera otros entretenimientos no compartidos o fetiches para variar la complejidad de la vivencia sexual. Quedaría así en el centro de la “cultura de la obsesión relacional” ese afán de encuentros fallidos de lo que antes era pasión amorosa. Ahora prima la confidencia y el objeto se desvanece ante la intimidad, ondula la curiosidad, la habladuría, el goce y el momento igualitario que en la confidencia se dan, entre lo declarado y lo omitido que representa.

El poder que adquiere el fetiche o secreto es microsituacional, inclusive es sensual aun cuando no sea abiertamente sexual. Y sí, solo tiene sentido en cuanto es potencialmente relevante en la confidencia, resulta que su vocación es revelarse, ser descubierto desde la clandestinidad como verdad musitada” aún sabiendo que tiene que mantenerse en secreto. Digamos que se está viviendo una ruptura de la confesión y la confidencialidad, en palabras de quien convence a alguien de que cuente sus secretos para hacerle parecer que adquiere un domino simbólico, o como se diría en terapia de concentrar la atención en respuesta a un objeto de deseo, fin o parte del cuerpo, en cuyo caso se conoce como parcialismo.

Habría que definir de entrada que el fetichismo es una metaforización sublimada de una idea tangible o fijada de antemano, dada su alto contenido de sugerencia o de expectativa. Cualquier cosa que sea específica sobre un deseo irreprimible se convierte en una alternativa básica, luego en un rol y posiblemente en una conducta obsesiva por su excesiva subjetividad. El fetiche está fuertemente ligado a tener una necesidad psicológica de esos objetos o actos específicos, supuestamente para lograr la liberación sexual o de otra índole idealista. Sin embargo, no se diferencia de cualquier tipo de dependencia o uso de prácticas no convencionales, aunque la misma pasa a ser habitual y hasta prioritaria en caso de no lograr su objetivo, desarrollando una ansiedad perturbadora que afecta a la concentración y el ánimo de la persona.

En realidad, la naturaleza se encarga de provenir una tendencia fetichista a tempranísima edad, solo habría que hacer memoria para recordar momentos especiales sobre los que la mirada tuvo un único punto de fuga. La mayoría de los fetiches se desarrollan a partir de las primeras experiencias de la vida y son patrones que acompañarán todo el proceso evolutivo, a priori como algo estético o por el contrario camuflado como tabú, pero que en general tienen que ver con la fijación erótica hacia un objeto como único vehículo para lograr la excitación sexual y, por extensión un objetivo ideológico como identificarse con algún género de los considerados alternativos o no binarios.

Un fetiche sexual se encuentra entre una práctica que genere curiosidad y una autoestima presa de la angustia, o en el peor de los casos de un trastorno compulsivo, aunque esto nos recuerda que es comparable a cualquier aspecto de consumo o medida proporcional de las necesidades habituales. Más allá de un sexo misionero primario o reproductivo, como de prácticas de impacto o juegos de rol, BDSM y derivadas imaginables, cuando se refiere a la identidad de género se plantea como parte reivindicativa o de refuerzo si cabe. Tampoco es ilustrativo considerar como ingrediente o condimento el hecho de cierta insatisfacción o estimulación, debido a la rutina a medida que avanza el tiempo con la misma compañía o fórmula. Se puede tartar de variar la forma si se evita la comparación, porque el contraste perjudica siempre a la parte expuesta a consideración debido a su ubicación de desventaja, así que explorar nuevas avenidas de placer también abarca cruzar la acera transvestida o por morbo.

El kink no solo puede despertar la sexualidad, sino que incluso puede unir aún más una relación, pero esta práctica sin frontera no deja de ser análoga a la intersexualidad y de compartir un objetivo común de liberación, ya sea del estrés o de nuevas oportunidades increíbles para la felicidad y la realización. Si en la intersexualidad la adrenalina puede generar un enorme placer sexual, libre de compromiso, la promiscuidad puede suplir el inconformismo y la elevada atracción por otras corporalidades y sensibilidades, donde la experiencia suplanta a cualquier otro valor emcoional. Entonces, el género fetiche se convierte en una alegoría poética, cuya verdad científica parte como abstracción en su concepción principalmente subversiva y provocativa de la imaginación y las ideas más atrevidas, no necesariamente licenciosas al tiempo que subvierte, el huidizo concepto de lo decadente.

La causa emancipatoria ha sufrido todo un periplo de infortunios desde siempre, como causa directa de la decadencia, y se rearma con fuerza en la apreciación liberada y provocativa, al tiempo que amenaza la asociación clásica mediante fetiches y artilugios como armas de guerra psicológica. Por una parte, la individualidad y el acceso a la belleza está libre de identidades y de sexualidades invertidas, y todas a su vez cuestionan lo natural como algo universal. Véase el caso de su variante modernista, de temperamento menos resistente, sino hiperrefinado u obsesivos en su búsqueda de efectos excepcionales y de estados donde saborean estados extremados de la mente y encuentran allí un placer profundo.136 Valga rememorar a Concepción arenal por su cerebro regurgitante y su condición performativa, que tuvo que disfrazarse de hombre para poder ingresar como oyente en la Facultad de Derecho con 21 años. Su bestial inteligencia y capacidad de gestión la convirtieron en una revolución para sí misma, poseída por su afán de saber y que en ese momento sería su fetiche más preciado.137

De toda paradoja, si se da rienda suelta a desear en privado aquello que avergüenza en público, en eso les va la vida a quien ejerce la sumisión y la prostitución, como la persona transexual es atribuida con el poder de la transparencia y el arte del deslumbramiento en la casa rosa de la tía Encarna.138 Pero claro, habría que plantearse de qué sirve la visibilidad si las demás personas son capaces de decir tantas aberraciones envueltas en un odio que ahoga sus propios miedos. José Antonio Mejía realiza un breve esclarecimiento sobre el estatuto de la sexualidad y el fetiche en psicoanálisis, desde el instinto y la sexualidad como perteneciente al campo pulsional. Nos aclara que el fetichismo siempre está en la búsqueda de placer y al servicio del erotismo, o sea en función de claves estéticas que enriquecen instintualmente la satisfacción de la persona.

Cuando se toma como referente la pulsión freudiana los representantes psíquicos, como son la magnitud del afecto y su representación, conviene no abstraer lo somático en lo psíquico, porque si de los estímulos corporales que generan tensiones internas el sujeto no puede escapar, entonces la consecución del placer sirve de la misma manera para la conservación de la vida. La líbido esconde perversiones que favorecen la atracción sexual y por otra parte la angustia como consecuencia de su adecuación al logro de la satisfacción. Pero si la pulsión se origina en diferentes zonas erógenas ligadas a la satisfacción de la necesidad, la sexualidad se torna autónoma y ha de desvincularse de la tragedia139 en el momento en el que es introducido en el juego del deseo. La transmisión del deseo de vida se caracteriza por su variabilidad y por su condición de inalcanzable, así como la superación de esa etapa de maduración biológica, lo que desemboca en la estructuración de la personalidad, particularmente sobre el ideal de un yo idílico.

Al imaginar la dimensión fetichista percibimos la seducción a través de símbolos instrumentalizando la atención, que por mucho que influya la transmisión afectiva de la madre, su descendente por instinto buscaría la investidura libidinal del objeto exterior. Pero antes de una fase genital existe un periodo de latencia que opera con rasgos perversos tendentes a la sobrevaloración del objeto sexual o en su caso material. Una vez asumida y subordinada a otros fines, el fetichista desmiente la deferencia de los sexos, posteriormente se guiará a un objeto que determine la condición del goce, descifrada de psicoanálisis y en búsqueda de un exceso del que da cuenta la variabilidad del objeto de la pulsión. La capacidad de encontrar el objeto transgresor obra a favor de restaurar la ausencia de Conocimiento, es decir, de equilibrio en la identidad de género y dónde una persona presenta una discrepancia con su organigrama sexualizante.

REIVINDICANDO

La vinculación entre el fetichismo y la filosofía se entiende en el fondo por sus interferencias probadas, sin perjuicio de una connotación ambivalente, aberrante o perversa. Antaño el concepto de magia era el mayor fetiche chamánico por su poder como fenómeno, religioso y cultural, donde regía el lema de que lo semejante causa lo semejante. La magia en los objetos terminaba por ser una religión degenerada, pero al alcance de quien la buscaba, bien sea con la pretensión de neutralizar las diferencias o de alcanzar la gloria por medio de los sentidos. La voluntad de alcanzar definiciones esenciales es otro tipo de fetichismo eticista algo rígida, por lo que no es una característica de las definiciones esenciales sino, a lo sumo, de las definiciones esenciales según el formato porfiriano, por género y diferencia específica, orientadas a determinar una especie o esencia invariable y distributiva.140

Los resultados de la ciencia antropológica podrían considerarse, respecto de la Filosofía de los géneros como una prueba de lo que hay que rectificar sobre lo revelado, dada su lejanía a efectos de establecer un cierre categorial realmente significativo. Además, cualquiera que sea la naturaleza del fetiche originario en cada caso se refiere respecto del fetiche absoluto, autogenérico y que a su vez se vale de los demás fetiches instrumentales, no porque el fetiche absoluto no tenga funciones instrumentales, sino porque las funciones de que se habla están definidas fuera del propio fetiche.141 Como no hay teoría límite que valga para este tipo de simbología, en el mejor caso, es preciso movilizarnos como la forma en la cual el fetichismo primitivo es referido a un objeto estrictamente impersonal. Desde ese punto de vista, se ha dicho del totemismo que también desempeño un papel imperial de segregación, dejando a la fetichización de los objetos como un subproducto del proceso de constitución de los propios objetos.

Desde una coordenada materialista el fetichismo, según su concepto más genérico, tiene algún fundamento trascendental de índole constitutiva, ya no como objeto mágico, sino más bien como amuleto erogizante de lo que podríamos representar bajo el conjuro de la concupiscencia apotética perfecta. El objetivo perseguido en esta estación de investigación, consiste en desbrozar el terreno para así comentar desde la teoría crítica del fetichismo la cosificación de las relaciones sociales, la personificación de los objetos creados por el trabajo humano y la inversión entre el sujeto y el objeto. En ambos casos, son, en su modo de presentarse en sociedad, críticas de cualquier fundamentación última de la realidad, ya que no podemos hablar en ningún caso una afirmación universal, pero sí de una abstracción en la que se disuelve una identidad entre condicionamientos del flujo del deseo. De no ser verdad las experiencias de rebeldía radical, el fetichismo sin un sentido unitario respecto del objeto, no articularía una deuda permanente con el abandono de la categoría de sujeto.

Si vemos al individualismo com libre de ideología y tenemos en cuenta que fetiche deriva del portugués fetiço, que significa «hecho» o referato humano contractualista, no se reduce a las determinaciones de un simple consumidor, pues la cosificación y la personificación siempre se han combinado como aparente racionalidad de la parte junto a la irracionalidad para el conjunto social. Las reglas sociales consideran que las subjetividades sujetadas al orden fetichista escapan a todo control humano y deben estar en observación como un valor suplementario, que además contiene todo el secreto de la concepción crítica. La categoría abstracta asociada a la teoría crítica del fetichismo, no es nada más que la encarnación cosificada de una sociabilidad indirecta, pero aparentemente empieza a crecer por sí misma sin pararse ante ninguna mediación productiva. Ésta sólo es posible si asume vida propia sin subordinándose a los avatares contingentes y caprichosos del control despótico sobre su vida cotidiana.

En la lógica fetichista, el poder que nos puede resultar sumamente útil, genera una contrahegemonía o dualidad en la realidad práctica, desde una etonografía virtual que las mismas personas asexuales establecen entre su identidad y otras formas alosexuales de baja o nula atracción sexual intersubjetiva. Lo que no hay que seguir es connsiderando anomalía sexual a la preferencia por objetos erotizantes, como tampoco a la fijación por un determinado atractivo o rol, puesto que la sexualidad funciona como criterio de individuación y como verdad profunda indispensable para conocerse. Freud afirmaba ya, que el ser humano no nace con un objeto de deseo preestablecido, pudiendo decantarse hacia un género u otro, de hecho afirmaba: «El interés sexual exclusivo del hombre por la mujer constituye también un problema, y no algo natural» (Freud, 2009 1905: 154) De lo que se deduce que el binarismo es una prueba, no de la selección natural sino el resultado funcional de una colectividad costumbrista con sentido reproductivo.142

Al igual que no existe una sola homosexualidad sino múltiples tipos, los cuales se distinguen unos de otros en función de su origen, intensidad y frecuencia, Freud abre la veda a cualquier argumentarlo, género o disidencia. Y si hablamos sobre la elección de objeto, alguien podría observar que el género es en sí mismo una tendencia fetichista, ya que cumple una expectativa que rompe con la rutina de la inmadurez y proyecta un estatus social, pero ahora ese objeto se circunscribe al hecho de utilizar como objeto a la pareja celosamente a modo de seguro de vida o estímulo de pertenencia. Fíjese la atención cuando Freud sostiene que el yo puede incorporar en su estructura misma al “objeto perdido”, en este caso, la madre. La pérdida de este fetiche “objeto-madre” consolidará la masculinidad del niño, o bien una identificación con la madre como consecuencia de haber introyectado el objeto perdido.

El miedo al afeminamiento ha llevado a que o que Freud entiende como una disposición bisexual primigenia es en realidad la coincidencia de dos deseos heterosexuales en una misma psique para Judit Butler (2007 1999) o sea, una disposición masculina para tener como objeto de deseo a las mujeres y otra disposición femenina para tener como objeto sexual al hombre, lo que encjaría como disexualidad si no se renuncia a ninguna en concreto. No queda claro si una investidura narcisista de objeto sea un buen argumento el marcado rechazo de la mujer derivado de la amenaza de castración, como tampoco se puede generalizar que la orientación heterosexual se da en mayor medida a causa «de la atracción que manifiestan los caracteres sexuales opuestos» (Freud, 2009 1905: 99) a diferencia del predominio de «mecanismos psíquicos arcaicos», como la elección narcisista de objeto y la persistencia de la significación sexual en la zona anal. Quizás todo se deba a que el conocimiento de la diferencia anatómica de los sexos fuerza a la persona a apartarse del otro género temporalmente y arremeter con la adolescencia por un poder desconocido, pulsional y la enorme sobrestimación de la identidad de sus géneros respectivos.

La diferencia morfológica tiene que exteriorizarse en diversidades del desarrollo psíquico y si el instinto sexual no tiene un objeto predeterminado y es de naturaleza bisexual, Freud concibe en su lugar un continuo de masculinidad-feminidad. La evolución de la sexualidad y los estados intersexuales se asemeja a s concepciones sobre los hermafroditismos físico y psicológico, donde la única desviación se puede entender desde el erotismo, no desde la identidad de género. La inclusión reside en esos caracteres «funcionales», compuestos por una amalgama de instintos, aptitudes y conductas que diferirían en función del sexo y que se van consolidadando como una alternativa a la labor creadora de sentirse de cualquier género.

La observación del fenómeno es una condición necesaria, pero no suficiente, para que nos hagamos una idea de lo complejo que es determinar el alcance de un sistema nervioso al servicio de tantas variables, por lo que la seducción hacia las relaciones no puede prescindir de algún tipo de fetiche, a modo de categoría sexual. Luego, ya se consolida la libido en un lugar intermedio en la evolución, desde el que se tomarán decisiones importantes, de conformidad o de disidencia radical. Lo importante para abordar las anomalías de género está determinado por comprender el desarrollo de tres procesos tecnológicos interrelacionados: el concepto amplio y multiforme de «inversión» es resignificado y acotado, su rol de género y el prestigio de pertenencia al otro sexo o en su caso a una indefinicición lo suficientemente manifiesta por lo que resulta imposible tratar de corregirla una vez se ha consolidada.

Ciertamente, como dicen Garfinkel (2006 1968) y Kessler y McKenna (1985) el estudio de las personas trans es una muy buena manera de observar las estrategias que utilizamos todos para adquirir una identidad de género socialmente reconocida en la interacción social cotidiana. Muchas personas trans defienden la idea de una identidad innata, pero de sus palabras se desprende que dicha identidad ha de performarse continuamente por medios corpóreos y discursivos, pero también se puede plantear un agnosticismo de género que no tenga que rendir cuentas creando el efecto de una identidad esencial, innata y fundadora. Vemos modos distintos de pensar lo trans y la identidad individual y colectiva, formas distintas de posicionarse ante los códigos sexogenéricos y habrá un arminsticio tarde o temprano que se ajuste estrictamente a los parámetros que conforma la libertad de expresión en todas sus formas posibles.

Es importante destacar, como la abstracción ideal de aquello que en la realidad acontece como mera tendencia, no se ajusta estrictamente a los parámetros que conforman un paradigma, sino que el rito de paso cumple la función social de escenificar simbólicamente la transición entre dos estados fijos, de margen (liminares) y de agregación (postliminares) Si nos atenemos a lo que dijo Sara en su condición de tras*: Soy consciente que mi aspecto provoca dolor de ojos, entonces la autopercepción ha de conjugar si refugiarse en una corporeización del tipo passing, para asegurar la integridad en tiempo y forma o, puesto que la autopercepción está en parte determinada por la mirada de los otros, cabe el honor de perfilar los aspectos relevantes de acuerdo a cada canon de belleza y reconocimiento social. No es descabellado rectificar en cada punto para que el objetivo de vivir una identidad sea satisfecho por ambas partes, por ejemplo modulando el lenguaje y su gramática y estableciendo unas reglas de juego donde nadie se sintiera ofendida/o.

REFERENCIAS

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[...]


1 Analista científica. Cátedra de Biopolítica y Diseño Social. Experta Generóloga... https://orcid.org/0000-0001-9854-394

2 Socióloga Clínica y Jurídica. Investigación e Innovación Social… https://orcid.org/0000-0001-5321-6428

3 Catedrático de Bioética Aplicada. Experto en Creatividad e Inteligencia Social…https://orcid.org/0000-0001--9863-8640

4 Editora académica. ExpertaUniversitaria en Estudios de Género… https://orcid.org/0000-0001-5052-7239

5 Sociedad Científica de Apoyo a la Investigación y Hegemonía del Conocimiento

6 Nada contiene características uficientes para tildarse absoluto, ni la mujer tiene complejo de serlo, comotampoco se puede decir que, un varón sea de base rígida o que la persona amanerada está a medio camino de nada. No vale la pena ser purista si no se quiere pecar de soberbia, primero porque sería acientífico y porque no se convence más que, asímismo. Si la identidad sexual suscita controversia es porque el grado de ignoranciaantropológica es verdaderamentepreocupante.

7 Gaspar Bravo de Sobremonte. Operus Medicina lium Tomus Quartus:Tres disputationes Complectens, 1679.

8 Facundo Blestcher. Infancias trans y destinos de la diferencia sexual: nuevos existenciarios, renovadas teorías. Capítulo I, p. 34

9 Freud indica toda una posibilidad de combinatorias entre objetos y pulsiones, que se satisfacen con simultaneidad, se entrelazan, viran, se desplazan, abriendo todo un juego de auténtica dinámica pulsional.

10 Virginia Woolf. en su Instants de vie buscaba estar más cerca de lo mental, de la experiencia subjetiva, íntima. Lo haría experimentan dotodas las formas literarias como imperativo de goce, cuya realidad significa que ha perdido su poder de herirla.

11 Enrique de la Garza, “Subjetividad, cultura y estructura”, Revista Iztapalapa 50. Enero-junio: 83-104.

12 Lanza. De requisita. cit., p. 56

13 Windscheid en Pandekten vol. I (9ª ed. 1906) p. 240.

14 Entre la obsesiva determinación de Tardieu (1985: 134) y donde sólo cabe imaginar la realidad de los cuerpos y la intensidad de los placeres (Foucault 1985: 11) tenemos la yuxtaposición de la construcción imaginaria del sexo y las mutaciones en sus representaciones sociales.

15 Ya en la década de 1990, diversos investigadores lograron descubrir la identidad del gen (3, 4) al que llamaron SRY. Este único gen es capaz de cambiar la gónada desde un ovario a un testículo.

16 En Más allá de lobinario: Biología del sexo. Julio19, 2017.

17 Ibidem

18 Vilain, Eric; Jaubert, Francis; Fellous, Marc; McElreavey, Ken (enero de 1993). "Patología de la disgenesia gonadal pura 46, XY: ausencia de diferenciacióntesticularasociada a mutaciones en el factor determinante de testículo".

19 Miriam RamJim. La paradoja transgénero, 2007, Boletín ciudadania sexual. Org,

20 Jonathan J. Beltrán, tesina sobre El androgenismo como subjetividad humana.

21 Jhonatan Javier Beltrán en El androgismo como subjetividad humana, Universidad de Tolima, 2007, p. 50.

22 Ibid, 55.

23 Lema aristótelico: “La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.”

24 El individuo no constituía ni siquiera el elemento más básico de la sociedad. Una sociedad se componía de elementos tales comoroles, posiciones, relaciones, estructuras e instituciones.

25 Le interesa la estructura general de la sociedad, la interrelación entre las partes de la sociedad, y las funciones que cada parte cumplía para las demás y para el sistema en su conjunto.

26 Adorno, Theodor, Minima moralia, p. 9

27 Peter L. Berger y Thomas Luckmann, p. 6

28 Queremos establecer un paralelismo semántico con la metateoría sociológica de Ritzer (1993) porque hacemos un esfuerzo de comprender y resolver nuestros propios conflictos, por muy alejados que se encuentren respecto del mundo real. De tal manera que, es preciso profundizar así para asumir mejor la teoría, y producir otras nuevas, así como perspectivas teóricas englobadoras.

29 No tenemos ninguna razón para dudar de nuestras experiencias garantizadas, que, según creemos, nos ofrecen las cosas como realmente son, dice Schütz porque las realidades en el seno de la actitud natural suelen discrepar entre sí…

30 El término acto alude a la conducta considerada objetivamente, al margen, porlo tanto, de la subjetividad, conciencia, intereses o deseos del actor.

31 John Searle ha dicho que en la vida escribes un solo libro: lo que pasa es que se hace cada vez mayor. La racionalidad usa la lógica por ser esta universal, pero solo tiene sentido cuando se aplica desde la elección

32 El concepto moderno, aunque sea cada vez más tecnológico, siempre ha sido meramente técnico y eficaz, no una sustitución de los mitos por una cultura de poder. Es curiosa la resistencia al cambio pormiedo a perder un poco de valor, cuando hay más que ganar abriendo a la magia de la creatividad.

33 McIver (1950) sostiene que la anomia es un estado de ánimo en el que está roto o debilitado el sentido de cohesión social del individuo.

34 El Principio de indeterminación o incertidumbre de Heisenberg supone pasar de un conocimiento teóricamente exacto a un conocimiento basado sólo en probabilidades y en la imposibilidad teórica de superar nunca un cierto nivel de error.

35 Un hermafrodita verdadero, según Orfila decía en 1847, podía fecundar y ser fecundado.

36 Hipótesis planteada por el equipo de género de Ámsterdam, en virtud de la cual no debería considerarse la transexualidad como un problema o trastorno psiquiátrico como tampoco se incluye la intersexualidad.

37 Américo Castro al hacer referencia sobre lo que es querer que la Historia sea como nunca fue, relata de manera evidenciada, lo que supone un claro fiasco de quienes dicen tener la satisfacción de haber combatido el mal (todo aquello que provenga de la igualdad) y se atrincheran en cimentados valores ultraconservadores, en esencia anticristianos por mucho que los canonicen.

38 Heleieth Saffioti (págs. 183-87) considera que las personas al nacer son transformadas, a través de las relaciones de género, en mujeres y hombres, de manera tal que cada una de estas categorías-identidades, excluye a la otra.

39 Butler (2004, 309)

40 Citado en LarraurI-Max, M. El deseo según Deleuze, Ed.Tandem, Valencia, 2000.

41 Foucault designa como invención de una subjetivación a una línea de fuerzas que pasa por la rivalidad entre personas libres definiendo quienes son libres y cómo deben organizarse las relaciones entre ellas, es decir, sus modos de existencia. Es lo que Deleuze llama el dispositivo.

42 Londoño M.L. (1989, pág.16) ve a la sexualidad como un proceso biofisiológico, emocional y experiencial de la función erótica y genital, es decir, el conjunto de lo que sentimos, creemos, pensamos, y vivenciamos, acerca de nuestra genitalidad y erotismo.

43 Butler, p.184.

44 El Seminario de Cultura Visual y Género: estéticas, cuerpos y afectos (Sala de confencias | MUAC) se trata de construir conocimiento colectivamente, a través de metodologías participativas que propicien un espacio de intersubjetividad, afectación y transferencia de ideas y metodologías de trabajo.

45 Scoot,C. Bunce y otros, 1993

46 Diener, Larsen, Levine y Emmons (1985)

47 Del libro: Amores altamente peligrosos de Walter Riso. Editorial Océano.

48 Gayle Rubin, pp.95–145.

49 En las creencias o actitudes sentenciales, Rorty ve que no son más que disposiciones de parte de los organismos, o de herramientas para coordinar nuestra conducta con la de los demás, de tal manera que «asignar una creencia a alguien es simplemente decir que esa persona tenderá a comportarse como nosotros y de una manera determinada»: d. Relativismo: descubrir e inventar, a.c., pp. 58-59.

50 https://es.m.wikipedia.org/wiki/Estudios_de_g%C3%A9nero - cite_note-27​

51 Para Pierre-Simon de Laplace (1814) “Una inteligencia que en un momento determinado conociera todas las fuerzas que animan a la naturaleza, así como la situación respectiva de los seres que la componen, si además fuera lo suficientemente amplia como para someter a análisis tales datos, podría abarcar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del universo y los del átomo más ligero.

52 Caraco,sentido en primera persona expresa: Mi amor sólo se dirige de la santa indiferencia y ya me confundo con ella.

53 Esquemáticamente se puede reproducir un sentimiento de cohesión y valía respecto a si mismo, desde los selfobjetc que estructuraron el self en la infancia.Otra función del self descrita por Kohut (1977) es la de mantener una experiencia continua para el sujeto de ser el mismo en diferentes momentos, creando esa sensación subjetiva de continuidad y autorregulaciónde la vida mental.

54 Schopenhauer explicaba que la felicidad de toda una humanidad no justificaría el dolor de un solo ser.

55 Para Butler el género como una variante postestructuralista del feminismosicoanalítico es interpretativo, en relación con 1os imaginariosmasculino yfemenino, inconscientes estructurados por las normas heterosexuales.

56 Una definición es demasiado amplia si se aplica a cosas que no son parte de la extensión semántica de la palabra definida, pero además es objeto de ignorancia cuando se afirma lo que se desconoce, simplemente porque no se es.

57 Existe la convicción sobre la necesidad de época de repensar nuestra condición, en tanto que la clínica psicoanalítica puede enriquecer el debate, pero sin aportar nada sustancial, ya que es ajena al hecho y opaca al sentir de quienes optan por la liberación, no solo sexual sino también de género. De hecho, los estudios Queer plantean que, mantener identidades de género es caer en la misma trampa que se critica, ya que cada colectivo tratará de sostener su espacio con toda la autosegregación, que esto provoca.

58 Carmen Lafuente señala la importancia del deseo y la ambigüidad imaginaria de la moda andrógina, debido al vacío real inicial en relación a la sexuación.

59 La indagación filosófica sobre nosotros mismos representa un dilema importante en la construcción del mundo, si se quiere ser independiente de los espacios ideológicos y sistemas operativos, que aseveran un continuo conflicto entre similitud y diferencia. Véase el cambio de lecturas sobre el cuerpo, en base a la idea de"tener"por la de"ser" esencialmente valencias corporales (biogénicas, estraposición y destino (Rico)

60 Ib, Así, el sujeto contemporáneo se halla exigido por un imperativo de goce de consumo ilimitado y, al mismo tiempo, impulsado a una búsqueda constante de aquello que garantice o limite dicha exigencia.

61 De esta forma, la diversidad de sujetos participa en la síntesis de la totalidad societal, y la totalidad a su vez participa en la síntesis de los sujetos. La sociedad es producto del patrón de las interacciones de manera activa, entre las que la dimensión objetiva y macrosocial se distancian de las propiedades emergentes. El todo se encuentra en las partes en las que hay un continuo flujo, renovación y cambio permanente, según sujetos heterogéneos y rasgos de una totalidad articulada por un conjunto de relaciones y procesos en acciones múltiples, diversas y, hasta, conflictivas.

62 http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/moebio/30/guzman.pdf

63 Margaret Mead puso de manifiesto la variablidad de los roles genéricos, lo que sin duda apunta a su carácter no natural.

64 Dworkin, R. Virtud soberana (cit. nt.5) pp. 134, 233 y 235.

65 Si una institución política sólo es coherente cuando repite sus propias decisiones anteriores con mayor fidelidad o de una manera más apropiada, entonces integridad no es coherencia (Dworkin en La lectura moral y la premisa mayoritarista (cit. nt. 49) p.106, 110 y 111.

66 Rafael Mérida (2002: 13-14) sostiene que el sujeto que plantea la Teoría Queer rechaza toda clasificación sexual.Ser queer no significa combatir por un derecho a la intimidad, sino por la libertad pública de ser quién eres, cada día, en contra de la opresión.

67 Butler (2000a) sostiene que la insatisfacción provocada por el incumplimiento de la norma heterosexual se transforma en el sentimiento de culpa que generan el terror de perder el amor del prójimo; el castigo de los padres; y la censura social. El error es que se niega a sí mismo, ya quela resignificación de queer se vuelve siempre sobre sí misma.

68 Para Hirschfeld cada persona es comprensible sólo mediante la proporción interna de mezcla entre partes masculinas y femeninas, aunque la diversidad de formas y la cantidad de desviaciones es tan grande que todo intento de colocar en un determinado orden los estadios intermedios corporales y mentales ha fracasado.

69 El hombre completo y la mujer completa son en realidad sólo formas imaginarias que tenemos que llamar en nuestra ayuda para poseer un punto de partida para los estadios intermedios (Hirschfeld, 1903: 126-127)

70 Para los eléncticos socráticos el mayor bien es precisamente tener conversaciones (toiaslógouspoieisthai)

71 La Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica promoverán la incorporación de la perspectiva de género como una categoría transversal en la investigación y la tecnología, de manera que su relevancia sea considerada en todos los aspectos del proceso, desde la definición de las prioridades de la investigación científico-técnica, los problemas de investigación, los marcos teóricos y explicativos, los métodos, la recogida e interpretación de datos, las conclusiones, las aplicaciones y desarrollos tecnológicos, y las propuestas para estudios futuros. Promoverá igualmente los estudios de género y de las mujeres, así como medidas concretas para estimular y dar reconocimiento a la presencia de mujeres en los equipos de investigación (Disposición adicional decimotercera, Ley de la Ciencia y la Tecnología, 2011)

72 Bruel dos Santos, T. C. (2008). Representaciones sociales de género: Un estudio psicosocial acerca de lo masculino y lo femenino. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid, pág. 9

73 González Gabaldón, 1999.

74 Nietzsche, F. 1889. El Ocaso de Los Ídolos o cómo se filosofa con el martillo. Buenos Aires: Bureó Editor., pág. 36.

75 Austin, J. (1962). Cómo hacer cosas con palabras: palabras y acciones. Barcelona: Paidós.

76 Butler, J. (2001) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. México: Paidós/PUEG/UNAM.

77 Guerra, R. (2015) Persona, sexo y género. Los significados de la categoría «género» y el sistema «sexo/género» según Karol Wojtyła. Centro de Investigación Social Avanzada, México.

78 Pichardo, J. I. «Diversidades», Boletín ECOS nº 8, agosto-octubre 2009, CIP-Ecosocial, pp. 4-7.

79 Libertad (Del lat. libertas, -ātis) etimológicamente es la facultad de la persona para elegir su propia línea de conducta, de la que, por lo tanto, es responsable.

80 La educación en sexualidad tiene efectos positivos, incluidos un mayor conocimiento para los jóvenes y el mejoramiento de sus actitudes en relación con la SSR y las conductas (UNESCO, 2016)

81 Según la Asociación Americana de Psicología (APA, 2011) la identidad sexual de una persona es la vivencia íntima del ser de ésta, donde se integran varios componentes, entre los que se encuentran: el sexo biológico, la identidad de género, la orientación sexual y la expresión de género. De este modo, la identidad sexual remite a la preferencia sexual de un individuo, a su forma de sentir y a la manera de expresar su género.

82 Esta consideración ayuda a comprender las dos caras de esta intersexualidad, ya que se tiene en cuenta los estímulos primarios de atracción con la recompensa activa del otro cuerpo deseado, toda vez se conjuga ese deseo a través del contacto sexual como prueba de sospecha, lo que concluye en la evidencia de un género que no viene de fuera.

83 La ONU (2013) ha definido esta condición como “todas aquellas situaciones en las que el cuerpo sexuado puede identificarse como hombre, como mujer o como ninguno de los dos.

84 Oliva, D., en Los pueblos indígenas de nuestro tiempo: entre la resistencia y la construcción de utopías Número: 131, nos muestra un futuro más luminoso y emancipatorio en el que, fraternalmente, los seres humanos (desde su dimensión individual y colectiva) satisfaciendo sus necesidades y viendo respetadas sus identidades particulares, puedan vivir en paz y armonía con el resto de los seres vivos del planeta.

85 Serret 2006

86 Sandoval, E. La condición encarnada. Una mirada semiótica a las voces y relatos de vida de personas transexuales y transgénero en la ciudad de México. Tesis doctoral. 2011.

87 Butler J. “Introducción. Actuar concertadamente”. En Butler, Judith. Deshacer el género. Barcelona: Paidós, 2006, pp. 13-34. [2004, Trad. Patricia Soley-Beltran]

88 Rose, N. y Novas, C. (2003) Biological citizenship. En Aihwa Ong & Stephen J. Collier (Eds.) Global assemblages: Technology, politics and ethics as anthropological problems (pp. 439-463) Malden: Blakwell Publishing.

89 Apartado b) Reconocimiento de la personalidad: toda persona tiene derecho a construir para sí una autodefinición con respecto a su cuerpo, sexo, género y su orientación sexual. La orientación, sexualidad e identidad de género que cada persona defina para sí es esencial para su personalidad y constituye uno de los aspectos fundamentales de autodeterminación, dignidad y libertad. Ninguna persona podrá ser presionada para ocultar, suprimir o negar su orientación sexual, expresión o identidad de género.

90 Freedman, J. ( 2004) Feminismo ¿unidad o conflicto? Madrid: Narcea Ediciones, p. 23

91 Informe del Grupo de alto nivel del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la sostenibilidad mundial, (2012), pág. 6. http://www.un.org/gsp/sites/default/files/attachments/Overview%20-%20Spanish.pdf

92 Lara, A. (2010) Algunos errores en las evaluaciones de riesgo psicosocial. Seguridad y Salud en el Trabajo, 58, 28-33.

93 Guàrdia, J. (Coor.) (2010) La Evaluación de Riesgos Psicosociales. Guía de buenas prácticas. Métodos de evaluación y sistemas de gestión de riesgos psicosociales: un balance de utilidades y limitaciones. Jaén: Blanca Impresores, S.L.

94 Martínez-Losa, J.F. (2006). Prevención de Riesgos Psicosociales: una oportunidad para innovar a través de las personas. En Foment del Treball Nacional (Ed.) Perspectivas de Intervención en Riesgos Psicosociales. Evaluación de Riesgos (pp. 251-284) Barcelona: Foment del Treball Nacional.

95 Rich, A. (1979) Sobre mentiras, secretos y silencios. Madrid: Horas y Horas.

96 Yukio Mishima en “Confesiones de una Máscara” convierte esa convención del silencio y el secreto en narración donde se cruza ficción y biografía. Sobre el cuerpo pretende construir todo el resto del mundo a partir de si mismo, lo mide, lo modela y lo forma según su voluntad de poder.

97 No me defino del todo para no echarme a perder. Yo soy lo que soy y soy el otro que es yo en una dualidad que se mece entre el verbo y el signo (Darwix, M. (2008) Poesía escogida (1966-2005) ed. y trad. de L. Gómez García, Valencia: Pretextos, pp. 245-249.

98 Para Freud siempre hay algo extraño, inquietante y ajeno en lo propio, es decir, que en la constitución de una categoría como la mismidad hay siempre una enigmática y oculta parte de alteridad.

99 Saldaña, A. Sobre la construcción de la identidad, Cuadernos de Filología, Vol. 16 (2011) Universidad de Valencia.

100 Morales, S. Taxonomía de género: ¿Realmente hay más de dos sexos? Ciencia del Sur, Enero 28, 2019.

101 Dreifus, C. (2001) A conversation with — Anne Fausto-Sterling; Exploring what makes us male or female. New York Times.

102 Santos, A. (2014) Beyond binarism? Intersex as an epistemological and political challenge. RCCS Annual Review, 6, 123-140.

103 Heggie, V. (2015) Nature and sex redefined – we have never been binary. The Guardian.

104 Fausto-Sterling, A. (2016) On the critiques of the concept of sex: An interview with Anne Fausto-Sterling. Differences, 27 (1) 189-205.

105 Colangelo, J. (2017) The myth that gender is binary is perpetuated by a flawed education system. Quartz.

106 Rubin, G. (1986) El tráfico de mujeres: notas sobre la “economía política” del sexo. Trad. Stella Mastrangelo. Nueva Antropología, vol. VIII, nº 30, p. 199. México (1975)

107 De Lauretis, T. (2000) Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo. Madrid: Horas y horas, p. 102.

108 Scott, J. W. (1996) El género: una categoría útil para el análisis histórico. El género: la construcción cultural de la diferencia sexual, p. 24. México.

109 Marín, S. (2015) Lenguaje y género. Aproximaciones desde un marco teórico, Tesis doctoral, Universidad de Salamanca, España.

110 Braidotti, (2000) Sujetos nómades, Buenos Aires: Paidós, p. 28.

111 De Lauretis, T. Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo, Madrid, Horas y horas, Cuadernos inacabados n. 35, 2000, trad. de María Echániz Sans.

112 Rich, A. (1996) Nacemos de mujer: la maternidad como experiencia e institución, Madrid: Cátedra, p. 99.

113 Butler, J. (2002) Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo", Buenos Aires: Paidós, p. 65.

114 Friedan, (1974) La mística de la feminidad, Madrid-Gijón: Júcar.

115 Violi, P. (1986) El Infinito Singular, Madrid: Cátedra, p. 97.

116 Castellanos, G. (2006) Sexo, género y feminismo: tres categorías en pugna, Universidad Valle, Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad, p. 222.

117 Serret, E. (2008) Qué es y para qué es la perspectiva de género, Libro de texto para la asignatura: perspectiva de género en educación superior. Instituto de la Mujer Oaxaqueña, México, p. 49.

118 Millet, K. (1977) La política sexual, Madrid: Aguilar, p. 90.

119 Alloa, E. Reflexiones del cuerpo: sobre la relación entre cuerpo y lenguaje, Eidos no.21 Barranquilla July/Dec. 2014.

120 La razón es que, como dice Santo Tomás, a cada forma corresponde una inclinación proporcionada de perfeccionarse, aunque la voluntad, sin poder saciarse en ninguna de las formas intencionales, ha de fluir entre lo que el entendimiento le representa como no necesario o indiferente y un efecto sin causa suficiente.

121 Joan W. Scoot en su artículo de opinión «El género: una categoría útil para el análisis histórico» plantea codificar los significados de las palabras mediante el uso impropio deliberado de la referencia gramatical, pero observa como la historia política ha venido desempeñando un papel en el campo del género de manera fluyente.

122 Tanto en Nietzsche como en Ribot (Les maladies de la volonté. Paris: Baillière, 1883) el peligro de la disolución está siempre latente y sigue una marcha regresiva de lo más voluntario, de lo más complejo a lo menos voluntario, al automatismo.

123 Nietzsche, F.W. (1983) Más allá del bien y del mal, Madrid: Alianza, p. 156.

124 Castro, R. (2008) Foucault y el cuidado de la libertad. Ética para un rostro de arena , Editorial LOM, Santiago, Chile.

125 Foucault, M. (1998) Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, Editorial Siglo Veintiuno, México, p. 140.

126 Para Foucault el régimen de los cuerpos no está ya más fundado en un principio de restricción ascética, sino en el cálculo hedonista y la amplificación del deseo.

127 El autor en Historia de la sexualidad. 2.- El uso de los placeres. Editorial Siglo Veintiuno, México (1998) sigue parafraseando con los juegos de verdad su ser propio, una vez establecida una norma cultural y las direcciones de poder múltiples. El debate estaría vivo: El ser libre en un cuerpo disciplinado o la libertad situada en el dominio del cuerpo.

128 Edgar Morin es taxativo: “la cualidad de sujeto es el carácter biológico de la individualidad” (1980: 273)

129 Esta racionalización destaca la inutilidad de las discusiones que se observan en gran parte de las informaciones publicadas sobre la influencia de factores genéticos, perceptuales, experienciales y situacionales.

130 Sin embargo, el generocentrismo sostiene que si bien dichas diferencias anatómicas existen –al menos en los caracteres sexuales primarios y secundarios– esa disparidad no se refleja en el órgano que controla el desarrollo y regulación del resto del organismo, el cerebro.

131 Teresa de Lauretis en Teconologías del género, London, Macmillan Press, 1989, págs. 1-30.

132 El pensamiento mágico o salvaje se ajustaría al nivel de la percepción y de la imaginación, mientras que el científico se alejaría de estas esferas, ya que para Claude Levi Straus la ciencia de lo concreto tiene su valor principal en preservar hasta nuestra época modos de observación que la naturaleza autorizaba.

133 Para peronalidades trans* existen algunas razones por las que muchas de estas personas no definen sus sueños. La primera es que inconscientemente creen que no se merecen soñar.

134 Soto, J. C. (2018) “Pensamiento de la Identidad, lenguaje unidimensional y dialéctica negativa. Una reflexión educativa desde H. Marcuse y Th. W. Adorno”. Teoría Educativa, 30, 2-2018, p. 46.

135 (Fariza Somolinos, Ignacio, 2014)

136 Cardwell retrata una generación del 98 envuelta en un placer voluptuoso en el erotismo, incluso las formas perversas del sexo.

137 “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles” decía magistralmente en un intento de hacer que la prisión no debía ser sólo un instrumento punitivo, sino una oportunidad de recuperar al preso para la sociedad.

138 Sosa Villada en Las malas refleja estos contrastes y contradicciones vívidamente. 2019.

139 Para Freud la zona erógena, en principio es la madre, es ella el lugar donde se aprehende ser sexuado con el alimento mamario.

140 Gustavo Bueno, Reivindicación del fetichismo. Fetichismo y religión, pasando por la magia.

141 Ididem

142 La homosexualidad forman parte del normal desarrollo psicosexual del sujeto, pero sostiene que dicho desarrollo ha de finalizar con la adopción de un deseo heterosexual: «La formación de esta primacía (la unión, en el coito, de los genitales masculinos y femeninos) en aras de la reproducción es, por tanto, la última fase de la organización sexual» lo que parece representar una paralización del desarrollo de la psique, no una regresión filogenética.

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Detalles

Título
Transgênera. Tribuna crítica
Autor
Año
2020
Páginas
94
No. de catálogo
V936359
ISBN (Libro)
9783346284822
Idioma
Español
Etiqueta
transgênera, tribuna
Citar trabajo
Dra. Ciencias Sociales Michaelle de fran Martínez (Autor), 2020, Transgênera. Tribuna crítica, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/936359

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