La situación política en México antes de la Revolución: El Porfiriato


Trabajo, 1999
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Inhaltsverzeichnis

1. INTRODUCCIÓN

2. LA SITUACIÓN ANTES DEL PORFIRIATO

3. EL PORFIRIATO
3.1. Trayectoria de Porfirio Díaz
3.2. Objetivos del gobierno de Díaz
3.2.1. Pacificación
3.2.2. Progreso Económico
3.3. Concentración del poder de Díaz
3.3.1. Instituciones de represión
3.3.2. Sistema político
3.4. La realidad de la población
3.4.1. La situación de los campesinos
3.4.2. La situación de los obreros

4. EL DERROCAMIENTO DEL PORFIRIATO

5. CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

1. Introducción

Para entender la Revolución mexicana es necesario conocer el sistema que la precedía. El Porfiriato duró más de treinta anos y cambió la vida de los mexicanos considerablemente. Ciertamente era el primer intento de modernizar el país, pero el costo social que supuso fue enorme.

Me dispongo a esbozar brevemente la situación en México en el siglo XIX, describir las tramas generales del Porfiriato y después intentar realizar un análisis acerca de las razones del derrocamiento del Porfiriato y del estallido de la primera fase de la Revolución.

2. La situación antes del Porfiriato

Innumerables crisis marcaban el siglo XIX en México. No sólo los acontecimientos destacados como la declaración de independencia en 1821 o la guerra contra los Estado Unidos en 1848 - en la que México perdió más o menos la mitad de su terreno a la sazón- danzaron considerablemente al país, sino también que no era capaz de conseguir la paz interior. En los cuarenta anos desde la independencia hasta 1861 no hubo nada menos que 58 gobiernos, de los cuales 56 no llegaron a su fin legal.1

La política siempre estaba personalizada, no había programas ni perspectivas propias para México, sino que se intentaba copiar las ideas europeas. Faltaba una clase media que hubiera sido capaz de promocionar la democracia, y el estado solamente funcionaba como ejecutor de los actuales poderosos, la morbilidad social sólo existía por el precio del oportunismo y la gran mayoría de la población quedaba pasiva, conociendo sólo reformas de arriba y no la responsabilidad de la base.2

Así México había conseguido la independencia, pero el país se hallaba en un estado anárquico. Sufría del bandolerismo, tenía deudas enormes en el extranjero y anhelaba la paz interior y una política estable. Esa era la situación que encontró Porfirio Díaz.

3. El Porfiriato

3.1. Trayectoria de Porfirio D í az

El mestizo Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en el estado de Oaxaca. Su padre, un curtidor de pieles, murió tres anos después. Con la modesta herencia y sus ingresos de mesonera la madre le facilitó a su hijo la enseñanza básica. Aprendió leer y escribir, y también los oficios de carpintero, armero y zapatero. A los trece anos fue a un seminario eclesiástico, pero su verdadera vocación la encontró en 1846 como soldado luchando contra los gringos. Ocho anos más tarde anduvo por la montaña como rebelde y llegó a ser subprefecto de Ixtlán y poco después incluso capitán de guardia. Durante las guerras de reforma combatió a los conservadores, y en 1859 finalmente se convirtió en coronel. Entre 1862 y 1867 escaramuceó varias veces con los franceses, los cuales le detuvieron en varias ocasiones, pero él siempre logró escaparse. Con la conquista de Puebla en 1867 finalmente es considerado héroe de guerra.3 Esta biografía bélica le iba a ayudar mucho a manejar a los militares durante su presidencia.

En 1867 Díaz perdió como candidato a la presidencia contra Juárez; no obstante consiguió un 30 % de los votos. En 1871 figuró de nuevo como candidato, pero el resultado fue peor que cuatro anos antes.4 Entonces intentó un golpe de estado, fracasó y tuvo que retirarse. Sin embargo, cuando Lerdo fue reelegido en 1876, Díaz volvió a sublevarse, ganó finalmente en la nueva elección y se convirtió en presidente de México.5

3.2. Objetivos del gobierno de D í az

El lema de Porfirio Díaz era "orden y progreso".6 Sabía que México tenía muy mala fama en el extranjero, por un lado por la inestable situación política, y por otro lado por las enormes cantidades de deudas que tenía el país. Para avanzar económicamente era necesario atraer más capital extranjero. Entonces tuvo que restablecer la credibilidad de México. Eso sólo se pudo lograr en un país pacífico.

3.2.1. Pacificación

El primer objetivo de Porfirio Díaz era la pacificación del país, la cual era necesaria para desarrollar la economía. La población apoyaba este deseo, ya que estaba harta de la inestabilidad de los pasados cincuenta años.

A los generales sediciosos, Díaz los combatió en el campo de batalla o les paró derrotando sublevaciones ya en su nacimiento.7 "Díaz se puso en plan de filósofo militar y dijo: 'Vale más prevenir un desorden y cortar cualquier asonada que combatirla después que ha estallado' ".8 Otra parte del ejército se ocupó de los indios desobedientes como los apaches y los yaquis, combatiéndolos con métodos bárbaros. Con los bandoleros, el tercer grupo de enemigos de la tranquilidad pública, se acabó aprovechando de la ley contra plagiarios y ladrones y de la ley fuga.9 Con el mismo rigor se contuvieron las tendencias rebeldes en el campo, aceptando que se produjeran numerosas víctimas inocentes.10

La pacificación costó mucho dinero, pero al final se consiguió. Para asegurar esta paz porf í rica instaló varios medios represivos.

3.2.2. Progreso Económico

Porfirio Díaz realmente logró que se desarrollara la economía y la infraestructura. Por ejemplo extendió la red de ferrocarriles de unos 700 kilómetros al principio de su gobierno, a unos considerables 25.000 kilómetros en 1911.11 La red telegráfica creció con la misma velocidad de 9000 Km en el ano 1877 a 40.000 Km diez anos después.12 Se construyeron puertos en las dos costas para conectar mejor con el mercado mundial y desatarse de la dependencia de América de Norte.13 La producción de plata se quintuplicó durante el Porfiriato, la industria textil, la metalurgia y la industria transformadora aumentaron la producción, las exportaciones subieron el triple y las importaciones unas seis veces.14

Sin embargo, todos esos éxitos no pueden esconder que también había defectos en la economía. El crecimiento en la agricultura sólo suponía la mitad del crecimiento de la industria, así que México al final tuvo que importar productos alimenticios.15 Aparte de eso en las ciudades no se logró absorber la mano de obra que huyó del campo en busca de trabajo. Y - quizás siendo el aspecto más importante - la dependencia del extranjero creció paulatinamente, porque el capital invertido en ramas como la minería, el petróleo y la industria pesada casi siempre era capital extranjero.16

Las superficies cultivadas, que antes habían sido propiedad común de las comunidades en los pueblos (es decir, los ejidos), también se vendieron al extranjero, así que más o menos la quinta parte del suelo se pasó a empresas extranjeras.17

Entonces la economía verdaderamente floreció, pero se acentuó demasiado una política maquiavélica, sin tener en cuenta las desventajas que iba a traer.

3.3. Concentraci ó n del poder de D í az

3.3.1. Instituciones de represión

El ejército quedaba bajo disciplina de guerra y estaba omnipresente en el país. Impedía que se pudiera desarrollar una rebelión contra el estado, tanto por matar directamente a sus enemigos como por meterles forzadamente en las tropas. El campo lo controlaban sobre todo los rurales, una policía montada que consistía en delincuentes reclutados, en total una tropa de 3000 hombres.18 Como tercer grupo ejecutivo existía la policía regular y la policía secreta. Todos podían aprovechar la ley fuga, casi un equivalente a la pena de muerte. La ley les daba el derecho de fusilar a los delincuentes si trataran de escaparse; claro está que eso dio paso a interpretaciones muy generosas. Los que acabaron en la cárcel no fueron más afortunados, como la insalubridad total, que pronto causó la muerte. Otros fueron mandados a las plantaciones en Quintana Roo, Yucatán o Veracruz19, donde los presos normalmente no sobrevivían más de un ano por las condiciones de trabajo en un clima insoportable, o fueron forzados a luchar contra los mayas.

Todo esto explica por qué no era posible que se formara una movida de resistencia; el poder del Porfiriato ya había llegado a un punto incombatible.

3.3.2. Sistema político

En el campo político Díaz también concentró su poder. Centralizó el poder bajo el lema "poca política, mucha administración", es decir, él nombró los jefes regionales, los caciques, sin que estos fueran elegidos por la población. Si los caciques llegaran a serle incómodos a Díaz, les despedía.20 Se habla de la política de pan y palo; las personas que le apoyaban a Díaz conseguían poder y riqueza, los enemigos del sistema experimentaban toda la dureza del líder.21 Su pasado como soldado exitoso le permitió controlar bien el militar.22 Introdujo la censura de la prensa.23 La iglesia no estaba en contra de Díaz, porque él la toleraba aunque las leyes, que todavía provenían de la era de Juárez, eran muy anticlerical. En 1890 cambió el artículo 78 de la constitución para permitirle la reelección indefinida.24 Así el sistema iba desarrollándose hacia una autocracia. En el gabinete estaban los llamados c ient í ficos, intelectuales jóvenes que se preocupaban de la teoría del positivismo y de la tecnocracia.25

3.4. La realidad de la poblaci ó n

3.4.1. La situación de los campesinos

Para la gente del campo la situación empeoraba. Los ejidos, es decir, el suelo que había pertenecido a la comunidad de un pueblo ya en los tiempos precolombinos, los adquirieron los hacendados o empresas extranjeras. Más de un cuarto de la superficie de México pasó a manos de 834 personas.26 Eso muestra cómo se percibía a los indígenas: No fueron reconocidos como propietarios de las tierras comunes. Como consecuencia, los campesinos se quedaron sin tierra y tuvieron que trabajar como peones para los latifundistas. En efecto una tercera parte de la población mexicana estaba esclavizada de esta manera.27 El peonaje funcionaba así: Los trabajadores debían dinero al hacendado y entonces estaban obligados a trabajar para este. Este les pagaba un salario de hambre, pero no en efectivo, sino en vales que sólo se aceptaban en la tienda de raya del mismísimo hacendado, donde los precios eran exorbitantes. Entonces los peones tenían que pedirle aún más dinero al hacendado y las deudas se transmitían de padres a hijos a nietos.28 Una jornada normalmente consistía de unas doce horas, no había días libres y los trabajadores podían ser forzados a latigazos.

El gobierno de Díaz apoyaba todo esto, ya que estaba más interesado en la economía que en el bienestar de la población. Los peones no se podían escapar de su esclavitud, porque en este caso los rurales aplicaban la ley fuga. La iglesia católica, tolerada por Díaz, tampoco se metía en estos asuntos.

3.4.2. La situación de los obreros

Los obreros que no trabajaban en el campo no vivían mejor. Los salarios estaban bajísimos para todos, sea para los sirvientes domésticos o para los soldados de línea. Sin embargo, los gastos de vida estaban tan altos como en los Estados Unidos. Turner aduce que en 1909 el maíz, por ejemplo, costó casi el doble en la ciudad de México que en Chicago.29 Además describe las condiciones de alojamiento que sufrieron muchos. Menos de un 20% de las casas en la capital tenían abastecimiento regular de agua, lo cual llegó a una insalubridad fatal.30

Los trabajadores no tenían derechos. No existían sindicatos, las huelgas estaban prohibidas, incluso se castigaba el sólo intento de pedir una alza de los salarios.31 Solamente estaban permitidos las asociaciones mutualistas, "herencia de pasados días".32 No obstante, en 1906 se produjo una huelga en una mina de cobre norteamericana en Cananea, The Cananea Consolidated Copper Company. Los obreros exigieron entre otras cosas una subida del sueldo a cinco pesos, una jornada de ocho horas, el derecho a ascenso y una cuota de tres cuartos de trabajadores mexicanos y un cuarto de extranjeros. Eran los primeros en reivindicar semejantes cambios.33 La polémica estalló pronto, cuando los hermanos Metcalf arrojaron agua sobre los manifestantes y estos respondieron echando piedras, lo que llegó a la contrarrespuesta de matar a un obrero de un tiro. Al final del día habían fallecido diez trabajadores y los hermanos Metcalf. Entonces el gobernador de Sonora, Rafael Izábal, pidió ayuda a los americanos pretextando una guerra racial, y la huelga se acabó violentamente. A los líderes los metieron en la cárcel.34

Otra huelga en el estado de Veracruz incluso muestra más claramente el papel de Porfirio Díaz en la opresión del pueblo. En una fábrica textil de Río Blanco se organizó un circulo de obreros que pronto convocó a paros y huelgas. Tanto los obreros como los empresarios pidieron ayuda a Porfirio Díaz, que decidió que el día siete de 1907 los obreros volvieran al trabajo. Cuando los obreros se negaron y siguieron en huelga, Díaz mandó al ejército. Al final de la lucha estaban muertos o heridos unas doscientas personas, mientras los soldados cazaron a los que habían huido.

4. El derrocamiento del Porfiriato

En el ano 1908 el periodista estadounidense Creelman le entrevistó a Porfirio Díaz. En esta entrevista Díaz declaró: "Tengo firme resolución de separarme del poder al expirar mi período, cuando cumpla ochenta años de edad, sin tener en cuenta lo que mis amigos y sostenedores opinen, y no volveré a ejercer la presidencia."35 Y aparte secundó el que se formara una oposición: "Si en la República llegase a surgir un partido de oposición, le miraría yo como una bendición y no como un mal, y si ese partido desarrollara poder, no para explotar, sino para dirigir, yo le acogería, le apoyaría, le aconsejaría y me consagraría a la inauguración feliz de un gobierno completamente democrático."36

Con estas palabras inició su caída, ya que llegó a ser una mentira abierta. En el ano 1910, fecha de las elecciones, no nombró ningún sucesor y volvió a tomar la presidencia. Francisco Madero, que en el mismo ano publicó su libro La Sucesi ó n Presidencial, declaró nulas las elecciones en el Plan de San Luis y convocó a una insurrección nacional junto con los sublevados chihuahuenses. Después de la victoria de los revolucionarios Francisco Madero fue reconocido como presidente provisional y Porfirio Díaz se fue a Francia.37

5. Conclusión

Ciertamente Porfirio Díaz logró modernizar el país y mejorar la situación económica. Esto se puede deducir de las estadísticas de aquel periodo. Lo que no figura en las estadísticas es la distribución del bienestar. Para la mayoría las circunstancias de vida empeoraron mucho. La falta del Porfiriato era el maquiavelismo y el no considerar la situación de las masas. Todo eso tenía que llevar a una revolución, sobre todo porque el mismo Porfirio Díaz impedía una oposición democrática. Así sus contrayentes no tenían remedio, tenían que hacer una insurrección armada. Se puede decir que el Porfiriato por un lado hizo necesario una revolución por la desigualdad social, por otro lado sólo el Porfiriato hacía posible la revolución, porque la situación en el siglo XIX todavía era demasiado caótica para organizar los intereses comunes.

Bibliografía

Calvert, Peter. The Mexican Revolution, 1910 - 1914: The Diplomacy of Anglo- American Conflict. Cambridge, 1968.

"Entrevista Díaz - Creelman". En: De la Historia de M é xico (1810 - 1938): Documentos fundamentales, ensayos y opiniones. Jesús Silva Herzog. México D.F., 1980. P.130-136

González, Luis. "El liberalismo triunfante". En: Historia General de M é xico (Tomo II). ed. El Colegio de México. México, 11976. P.897-1006

Mols, Manfred. Mexiko im 20. Jahrhundert: Politisches System, Regierungsprozeßund politische Partizipation. Paderborn, 1981.

Riding, Alan. 18mal Mexiko. München, 1986.

Silva Herzog, Jesús. Breve Historia de la Revoluci ó n mexicana (Tomo I): Los antecedentes y la é tapa maderista. México D.F., 1985.

Turner, John Kenneth. M é xico b á rbaro. México D.F., 1993. Von Schumacher, Karl. Mexiko und die Staaten Zentralamerikas: Geschichte, Politik, Wirtschaft. Zürich, 1928.

[...]


1 Cfr. Mols (1981: 50).

2 Cfr. (Ibíd.: 52)

3 Cfr. González (1976: 931s.).

4 Cfr. (Ibíd.: 933).

5 Cfr. Riding (1986: 58).

6 Cfr. Mols (1981: 57).

7 Cfr. González (1976: 936).

8 Ibíd.

9 Cfr. (Ibíd.: 937).

10 Cfr. (Ibíd).

11 Cfr. Schumacher (1928: 25).

12 Cfr. González (1976: 946).

13 Cfr. Riding (1986: 58).

14 Cfr. Mols (1981: 59).

15 Cfr. (Ibíd.).

16 Cfr. (Ibíd.).

17 Cfr. (Ibíd.: 60).

18 Cfr. Riding (1986: 58).

19 Cfr. Calvert (1968: 21).

20 Cfr. Mols (1981: 57).

21 Cfr. (Ibíd.).

22 Cfr. (Ibíd.).

23 Cfr. Riding (1986: 58).

24 Cfr. González(1976: 961).

25 Cfr. Mols (1981: 58).

26 Cfr. Calvert (1968: 21).

27 Cfr. Turner (1993: 85)

28 Cfr. (Ibíd.: 86s.).

29 Cfr. (Ibíd.: 90).

30 Cfr. (Ibíd.).

31 Cfr. Silva Herzog (1985: 50).

32 Cfr. (Ibíd.: 52).

33 Cfr. (Ibíd.: 54).

34 Cfr. (Ibíd.).

35 Entrevista Díaz-Creelman. En: Silva Herzog (1980: 134)

36 Ibíd.

37 Cfr. Riding (1986: 60).

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Detalles

Título
La situación política en México antes de la Revolución: El Porfiriato
Universidad
Ruhr-University of Bochum
Curso
Hauptseminar: "Crónica de la Revolución mexicana desde Díaz hasta Calles"
Calificación
1
Autor
Año
1999
Páginas
12
No. de catálogo
V95600
Tamaño de fichero
351 KB
Idioma
Español
Notas
der Text ist auf Spanisch, von einer (sehr genügsamen) Dozentin mit 1 bewertet, behandelt grob die politische Situation in Mexiko vor der Revolution (also etwa 1820 - 1920) und die Diktatur des Porfirio Díaz, die zum Vorbild für viele weitere lateinamerikanische Diktaturen wurde.
Etiqueta
México, Revolución, Porfiriato, Hauptseminar, Crónica, Díaz, Calles
Citar trabajo
Pascal Reckmann (Autor), 1999, La situación política en México antes de la Revolución: El Porfiriato, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/95600

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