Nueva Gramática del Español. Una Gramática Categórica y de Orientación Básica


Libro Especializado, 2016
223 Páginas

Extracto

ÍNDICE

PRÓLOGO

NOTAS DEL AUTOR

PARTE I: LAS CATEGORÍAS FUNCIONALES O NUCLEARES
CAPITULO 1: EL SUSTANTIVO
1-1- El género
1-2- Los sustantivos cuyo sentido o significado depende del género:
1-3- Los sustantivos epicenos:
1-4- Los sustantivos comunes a dos:
1-5- Los nombres ambiguos o de género ambiguo:
1-6- Los nombres que principien por “a-/ha-” tónica y problemas relativos
1-7- La formación del femenino:
1-8- El número: formación del plural
1-9- Más categorías de sustantivos
CAPÍTULO 2: ADJETIVO CALIFICATIVO
2-1- El género de los adjetivos: formación del femenino
2-2- El número de los adjetivos: formación numérica plural
2-3- La Adverbialización del Adjetivo
2-4- El sitio del adjetivo calificativo: los tipos de adjetivos
2-5- La exclamación con los adjetivos calificativos
2-6- Los grados del adjetivo
2-7- La apócope (del adjetivo calificativo, adverbio, ‘determinante’)
2-8- Los Ordinales:
2-9- Los adjetivos postsustantivos: posesivos adyacentes nominales
2-10- Los Demostrativos Postsustantivos, adyacentes Nominales
2-11- Los Adjetivos Prepositivos: Complemento del Adjetivo
CAPÍTULO 3: EL PROSUSTANTIVO O SUSTANTIVO GENÉRICO
3-1- Cuadro Resumido de los Prosustantivos Personales
3-2- Los Pronombres Demostrativos
3-3- Los Seudopronombres Posesivos: los Posesivos Nominalizados
3-4- Los Pronombres indefinidos
3-5- Los Pronombres Interrogativos y Exclamativos
3-6- Los Pronombres Relativos
3-7- Las Proposiciones Adjetivas o de Relativo
3-8- La Expresión de Énfasis
CAPÍTULO 4: EL VERBO
4-1- Los Tipos de Conjugación y la Conjugación
4-2- Los Valores o Empleos de los Modos y Tiempos Verbales
CAPÍTULO 5: EL ADVERBIO
5-1- Los Adverbios Circunstanciales
5-2- Los Adverbios no Circunstanciales
5-3- Los Adverbios Enlaces Supraoracionales

PARTE II: LAS CATEGORÍAS NO FUNCIONALES O NO NUCLEARES
CAPÍTULO 6: LOS ÍNDICES O INDICADORES REFERENCIALES DEL NOMBRE
1-0- Justificación de la denominación de “índices o indicadores referenciales del nombre”
1-1-El Artículo
1-2- El Adjetivo Posesivo Antepuesto o el Índice Nominal Posesivo
1-3- Los Adjetivos Demostrativos o Índices Nominales Demostrativos
1-4- Los Accesorios Nominales Indeterminados o Índices Nominales Indeterminados
1-5- Los Adjetivos Determinados (o Adjetivos Numerales)
1-6- Los Interrogativos y Exclamativos
CAPÍTULO 7: LAS UNIDADES O ELEMENTOS DE RELACIÓN O DE CONEXIÓN
2-1- La Función Gramatical de los Elementos de Relación, con su Afinidad
2-2- Las Preposiciones y Otras Funciones
2-3- Las Conjunciones (y otras Nociones)

PARTE I: LOS VERBOS REGULARES: LAVAR, TEMER Y VIVIR

PARTE II: LOS VERBOS IRREGULARES
CAPÍTULO 8: LOS VERBOS AUXILIARES: ESTAR, SER y HABER
CAPÍTULO 9: LOS VERBOS IRREGULARES MÁS FRECUENTES
2-1- Los Verbos de la Ia Conjugación (-AR)
2-2- Los Verbos de la IIa Conjugación (-ER)
2-3- Los Verbos de la IIIa Conjugación (-IR)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA O CITADA

PRÓLOGO

En el siglo XV, tiene lugar el casamiento de Fernando de Aragón e Isabel de castilla. Esa unión trajo la unión lingüística de los reinos peninsulares que adaptaron –aunque no muy voluntariamente- el castellano que se fue adquiriendo hegemonía y prestigio sobre las otras lenguas usuales a la sazón. En la misma época, descubierto el “Nuevo mundo”, el castellano se exporta allí y con el tiempo gana terreno. Se tiene, pues, dos hogares donde se ensancha la lengua. Hasta la fecha, se ha enseñando –quizás por orgullo por parte de los intelectuales peninsulares- que la Gramática española arranca desde la publicación de la gramática de Antonio Elio de Nebrija en 1492; y a[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]í[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]se consi[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]era com[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]el libro de[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]e[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]erencia p[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]r[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]los estudios[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]s. Es una t[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]ndenc[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]a a ech[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]r al olvido o a minusvalorar la posterior publicación del maestro venezolano Andrés Bello.

Por nuestra parte, Nebrija y Bello tienen el mérito que se les reconozca como los fundadores de la Gramática española. Modernamente, la academia legitima y adopta varios postulados fonológicos, ortográficos y morfosintácticos de aquellos clásicos, que fusiona con nuevas incorporaciones para producir las “Nuevas gramáticas de la lengua española”.

Cabe aclarar que el recorrido elogioso del español no se limitó a América, sino que, en su historia, llegó a otros continentes y fue suscitando igual interés. Y ¿por qué seguir documentando únicamente los postulados patrocinados por las gramáticas europea y americana?, mientras en otras partes del mundo la reflexión en la lengua está produciendo apreciables resultados. Desde luego, es loable que otra Nueva gramática, no académica, nazca en tierra africana, no con pretensión de menguar la autoridad de la academia de Madrid, sino para expresar la personalidad y dar salida a la inteligencia lingüística africana en general y camerunesa en particular.

Nuestra Nueva gramática, como se puede notar, no integra la fonética ni la fonología, quizás porque el español en mi país sea más objeto de estudio que instrumento de comunicación, o simplemente por falta de interés por parte del autor. Su campo de predilección ha quedado la morfosintaxis. Su mérito, para nosotros, reside primero en su capacidad de hacer una rica y ventajosa revista de la literatura. Luego, es un trabajo original porque no se limita a la recopilación sino que analiza y repara -siempre cuando lo estima necesario- los puntos de vista de los gramáticos, con el propósito de garantizar una comprensión eficiente por parte de los estudiantes y docentes d[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten][Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]a lengua. De toda forma, la Nue[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]a gramática d[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]l español es[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]tra alterna[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]iva,[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]na[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]uev[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]manera de considerar la gramática española, de estudiarla, de comprender y de enseñarla; una innovación en la continuación y no en la ruptura. ¿Quién se separaría de la tradición? Sobre todo la de Nebrija y Bello. No cabe duda, sus planteamientos suscitarán otras reflexiones y otros análisis. Como decía Paul Valery, un libro vale por la novedad de los problemas que crea, anima o reanima.

En adelante, el mundo entero levanta acta de que la gramática española vive en África. Del mismo modo, sugerimos a la Academia que considere la presente gramática producida desde la sensibilidad lingüístico-intelectual de un joven africano.

En nuestras últimas líneas, hemos de desvelar el placer y el orgullo que son nuestros en el momento de levantar nuestra pluma para presentar a la comunidad lingüística mundial la Nueva gramática, cuya lectura inmoderada recomendamos vivamente. Al lado de las gramáticas de Nebrija y de Bello, Ojalá sirva esta obra maestra de Samuel TANGA como muestra incontestable de que África hace la historia más allá de aprenderla.

Elvis SONGWA, Doctorando en Morfosintaxis del español,

Universidad de Douala- Camerún

NOTAS DEL AUTOR

“No sé cómo empezar”, pero he de empezar, dado que me vienen bastante confusas las ideas desde el principio. Los sintacticistas, de no haber liberado la Gramática de la Morfología, no tuviera yo nada que decir. Dicho de otro modo, si ahorita hablo de gramática, es sólo y meramente porque Tesnière y los demás pudieron conseguir la autonomía de esta disciplina, confiscada e incluso “robada” por los morfosintacticistas. Les agradezco a estos luchadores convencidos su obra salvadora.

Nos proponemos realizar un documento gramatical capaz de orientar a cualquier escuelante, sin extraviarlo por supuesto en caso de duda, de preocupación mínima. Mejor, nos proponemos aclarar, explicar más y con detención excepcional, rigurosa, lo que los escuelantes ya tenemos sabido. Aún más, conviene precisar que es la obra de un joven aficionado gramático, cuya experiencia va madurando. Es pues, mera gramática de orientación básica. Por eso, no ha de confundirse ni compararse con algunas contundentes obras lingüísticas del mundo hispánico. Es para decir que no es obra de investigación ni de consulta. Tampoco pretende solventar los sinnúmeros problemas de la disc[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]p[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]ina, por[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]o que q[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]iere distar d[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten][Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]as varias p[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]lémicas pendi[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]ntes en alg[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]nas c[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]est[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]one[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]. Sin embargo, no por dichas razones no debe respetar nuestra obra el objeto de un documento “de gramática”; no por eso, ha de ser una chapuza. ¡Ni mucho menos! Es una gramática, y como tal, es o será digna de ese nombre. Será fehaciente. No podrá escapar de sus críticas (¡normal!), pero será digna. Y por cierto, “No hay gramática perfecta”; lo recordaba el maestro Alarcos Llorach en el prólogo de una de sus obras más conseguidas, esto es, Gramática de la lengua española, RAE. Aunque tal gramática resulte imperfecta en toda la extensión de la palabra, ¿no señalaba un escritor que en un mal trabajo podemos encontrar algo que pueda permitirnos realizar otro mejor? De todas formas, solas las críticas edificantes permiten perfeccionarse.

Por fin, me parece relevante esta precisión: en la Nueva gramática del español, nuestro campo de reflexión ha sido sobre todo las categorías gramaticales. Hemos aludido a las funciones sólo excepcionalmente, como trampolín, para llegar a aquellas y mejor comprenderlas. Es una gramática categórica y no funcional. Dirán, y con plena razón, que el cuerpo va con su espíritu, o sea que ambas disciplinas no son indisociables. Acaso hablen algunos de la Gramática funcional ya que el punto de partida o de análisis es la ‘función’. Gramática funcional como teoría, como Funcionalismo. ¡Puede ser! No será pecado o equivocación suyo-a. Pero, esa manera moderna de observar la lengua la dejamos para la proximísima vez. Es digna de ser defendida en lí[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]eas m[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]s g[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]and[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]s, más claras y sólidas.

PARTE I: LAS CATEGORÍAS FUNCIONALES O NUCLEARES

De las categorías funcionales o nucleares, hemos de comprender con términos modestos, los signos o palabras que están en el centro de la configuración del vocabulario de la lengua, y que, con su flagrante carga semántica (con la salvedad del pronombre) tienen la capacidad de llenar una casilla funcional en la oración. Por eso, por otra parte reciben el nombre de categorías o palabras conformadores o configurativas del sintagma, o de la oración; ya que disponen cada una de la facultad de ser por sí sola núcleo de un sintagma, o de asumir una función sintáctica. Se trata en concreto del sustantivo, adjetivo, prosustantivo (sustantivo reducido o pronombre), verbo y adverbio. Son las categorías sintácticas de la lengua.

CAPITULO 1: EL SUSTANTIVO

El sustantivo o nombre, es todo elemento lingüístico que pueda ser núcleo del sintagma nominal. En la forma normal o propia, o sea no transformada, no falsificada, varía por lo común genérica y numéricamente. Además, viene precedido de los llamados ‘determinantes’, los cuales lo ponen aparte, esto es, lo sacan de la masa de los nombres del mismo campo. De paso, puntualicemos que nombran (cosas, a personas, realidades…), según piensan los semantistas.

1-1- El género

El español no conoce el género neutro como la lengua madre. Solo hay el masculino y femenino.

1-1-1- El género masculino
1-1-1-1- El género masculino desde la desinencia

En regla común, son de género masculino según la terminación,

a- Los sustantivos acabados en [–o].

Por ejemplo: panadero, teléfono, perro, etc.

Excepción hecha foto, mano, radio, nao, etc.

b- Los sustantivos acabados en –or.

El [calor, valor, color], etc. salvo: la [flor, coliflor, labor, sor]

c- Los nombres en [-e, -í, -u, -y]:

Verbigracia: lastre, jabalí, marroquí, rey, espíritu… excepción hecha: sangre, liebre, carne, masacre, etc.

d- Los nombres en [–ón]:

Verbigracia: renglón, regalón, telón, etc.

1-1-1-2- El género masculino desde el sentido o significado:

Los nombres que son masculinos desde el significado pueden designar a:

a- Las sierras o montañas, los ríos (como en latín), los colores:

el Kilimanjaro, el Mulhacén, el Teide, etc. el Nil, el Tajo; el Sanaga; el Amazonas; el Hurí. Excepción: la Esgueva; la Huerva…

el verde, el rosa, el violeta, el naranja, etc.

b- b1) Las profesiones y las funciones masculinas o los nombres de sexo masculino:

Por ejemplo: el rey; el lamidó (jefe musulmán); el sastre; el coronel; Pedro, etc. Pero se dice el centinela.

b2) Los animales machos: el león; el buey; el caballo…

b3) Los días, meses: el martes, un febrero…

1-1-2- El género femenino:

1-1-2-1- El género femenino desde la desinencia:

Por lo común, son de género femenino,

a- Los nombres terminados en [a]:

Con la salvedad de

* El día

* Los nombres de génesis griega en [-ta, -pa, -ma]: el [planeta, mapa, problema, teorema, sistema, tema, poema, drama…], salvando la [asma (el), estratagema, flema…].

b- Los sustantivos en [-tad, -dad]: bondad; libertad…

c- Los sustantivos en [-sión, -ción, -zón]:

profesión, nación, sazón, salvo: corazón.

1-1-2-2- El género femenino según el sentido:

Según el sentido, los nombres femeninos pueden referirse a:

a- Las profesiones o títulos femeninos, nombres de sexo femenino:

la reina, la peluquera; Ana…

b- Los animales hembras: vaca, yegua…

c- Lo abstracto como la virtud, el vicio, la cualidad, etc. : franqueza, bondad, maldad, pereza…

1-2- Los sustantivos cuyo sentido o significado depende del género:

Distinguimos dos tipos principales de sustantivos de esa categoría: los homógrafos y los nombres de árboles o frutas.

1-2-1- Los sustantivos homógrafos

Se trata aquí de los nombres, que aunque teniendo o presentando la misma ortografía o forma, no designan la misma realidad. Además, son opuestos genéricamente, mas solo el artículo puede permitirnos diferenciarlos (sobre todo) cuando vienen aislados. Ofrecemos a continuación la nómina de los más frecuentes:

a) el policía (persona); la policía (institución o cuerpo de policías; el policiado, o sea, el conjunto de los policías).
b) el capital (medios); la capital (región, espacio geográfico)
c) el cólera (enfermedad caracterizada por la diarrea); la cólera (el enojo o enfado; la ira).
d) el orden (organización # desorden); la orden (recomendación)
e) el pendiente (objeto); la pendiente (tipo de relieve o de tierra)
f) el frente (lugar de combate); la frente (la cara)
g) el cura (vicario; Padre de la Iglesia); la cura (curación; ese término viene de curar)
h) el guía (persona que guía); la guía (libro o documento para guiarse, orientarse)
i) el moral (árbol); la moral (valores, reglas)
j) el vocal (miembro de un grupo); la vocal (letra alfabética)
k) el parte (un documento: un informe,); la parte (un astro)
l) el cometa (astro); la cometa (un insecto)
ll) el pez (animal); la pez ( sustancia o líquido de un árbol)
m) el barba (persona); la barba (parte del cuerpo humano)
n) el gallina (gallina mojada); la gallina (gallina normal)
n) el espada (el matador en tauromaquia); la espada (instrumento; larguísimo cuchillo)
o) el editorial (persona que redacta el texto); la editorial (lo redactado por esta persona)

No son sino ejemplos de otros tantos.

1-2-2- Los nombres de árboles o frutas

En español, la mayoría de los nombres de frutas vienen en femenino; pero al pasar al género contrario, materializado comúnmente por el morfema [–o], cambian por completo de significado y designan más bien el árbol correspondiente, o sea, el que produce dicha fruta. Nos ponemos como ejemplos:

a) la naranja (fruta)/ el naranjo (árbol) b) la guayaba (fruta)/ el guayaba (árbol)

c) ceriza/ cerizo d) manzana/ manzano e) banana/ banano (bananero)

f) mandarina/ mandarino (mandarinero), etc.

Sin embargo, hay excepciones tales como: aguacate, mango, cacao, coco, etc. Estos sustantivos designan a la fruta y el árbol a la par.

En otros casos, el femenino puede designar más bien el objeto, y el masculino del mismo nombre, el usuario o viceversa. Veamos los siguientes ejemplos:

instrumento (objeto)/ instrumenta (usuario); trompeto (el que usa) / trompeta (el objeto).

Por fin también existen sustantivos cuyos géneros evocan más bien la idea de dimensión de lo designado. Así marcará el masculino una dimensión grande, y el femenino una dimensión reducida. Aquí, podemos pensar en: a) jarro (jarra grande) / jarra (jarra pequeño); b) cesto (cesta grande) / cesta (cesta pequeño).

1-3- Los sustantivos epicenos:

Son nombres que presentan un género único para ambos. La mayoría son nombres de animales: el gorrión; la serpiente; la rata; la alondra; la pantera; el mosquito; la hormiga; la liebre, etc.

1-4- Los sustantivos comunes a dos:

Se trata de nombres que sin cambiar de forma, se usan para ambos géneros. El caso más flagrante es el de los sustantivos en [-ista]: el/la dentista, pianista, artista; el/la joven, mártir, cónyuge, etarra[1], etc.

1-5- Los nombres ambiguos o de género ambiguo:

Dichos sustantivos usan indistintamente ambos géneros a la par, pero sin perder la ínfima parte de su sentido: el/la azúcar, centinela, apóstrofe, interrogante, dote, vislumbre, Internet, etc.

1-6- Los nombres que principien por “a-/ha-” tónica y problemas relativos

Por herencia histórica, los nombres femeninos singulares que empiecen por la “a-/ha-” tónica, por las razones fonéticas y estéticas, llevan el artículo el o un. Así diremos:

* el/un[ agua, alma, águila, aula, acta, ancla, aula, arma, alza, ala, arca, área, asma, asa, ave, etc.]

* el/un [ hambre, hacha, habla, etc.].

Vemos que al decir o escribir una agua o la agua, una hambre o la hambre, no solo estos grupos nominales presentarán anomalía o agramaticalidad, sino también y sobre todo, su lectura será pesada y estereotipada. Todo el problema deriva de ese encuentro de vocales. Por eso se recomienda con insistencia el uso del índice nominal el o un ante esos sustantivos. Sin embargo, no hay reglas sin excepción. De hecho, los nombres de letras alfabéticas que principien por la vocal acentuada “a-/ ha-” llevan más bien los artículos originales. Así, diremos la/una [hache, a]. Además, conviene señalar que nuestra regla o norma nada tiene que ver con los artículos plurales, los demostrativos. Vamos a decir las hachas, unas águilas, esta agua, aquella hacha…

Asimismo, nos parece de suma importancia subrayar esa dificultad que muchos escuelantes tienen en hacer la variación genérica entre tales tipos de sustantivos y adjetivos calificativos. Esos nombres femeninos, si bien llevan “determinantes” masculinos (el, un), no cambian de género (femenino) y por tanto, es este el que ha de trasmitir al adjetivo calificativo. Así pues, escribiremos:

- Un alma pura # *un alma puro
- Un/el agua fresca # *el/un agua fresco

Adviertan no obstante, que vamos a decir, una gran aula y no *un gran aula; una pura alma y no *un pura agua, *un puro alma.

No podemos rematar este estudio sin hacernos algunas preguntas sobre esa regla que rige estos tipos de sustantivos, la que parece insólita para muchos de nosotros. Observemos con mucha atención las siguientes construcciones:

1) una agua →un agua; la agua →el agua
2) un libro; el libro

¿Cuál es la verdadera naturaleza de “el/un” en la primera construcción? Mejor, ¿es “el/un” un artículo masculino como en la segunda construcción (un libro/el libro)? Tenemos la impresión de que en la construcción (1), el o un no es sino el resultado de la apócope de “la” o “una”. Si así es, ¿no serían el y un (el/un agua) artículos femeninos que presentan la forma masculina? Esta situación se parece a la que encontramos en los sustantivos moto, foto. Aunque presentan morfemas masculinos, no dejan de ser femeninos. ¿Cómo puede lograrse la formación del femenino en los nombres?

1-7- La formación del femenino:

La formación del femenino de los sustantivos en español cuenta con diversos procederes; todo depende de la estructura o sentido del nombre.

1-7-1- La modificación de la terminación

Podemos modificar solo la desinencia. Para los nombres en [–o] o [-e] (excepción hecha gallo: gallina), podemos cambiar estas vocales en /–a/. por ejemplo: chico→ chica; presidente→ presidenta. También tenemos la posibilidad de agregar a los sustantivos terminados en consonante (-n, -r, -s, -l) la vocal /–a/. excepción: joven→ joven; actor →actriz; emperador →emperatriz…

1-7-2- Transformaciones irregulares

Hay sustantivos que al pasar de un género a otro, sufren gran alteración. Pueden citarse:

d) poeta: poetisa; profeta: profetisa; sacerdote: sacerdotisa

e) barón: baronesa; conde: condesa; príncipe: princesa

Recordemos para acabar que los nombres que tienen una estructura diferente en ambos géneros se reconocen bajo la denominación de heterónimos. Es mayormente el caso de los de la primera lista (a). Una vaga ojeada sobre estos sustantivos de cambio profundo nos hace notar que son nombres relativos con el sexo.

1-7-3- El caso de los sustantivos comunes a dos

Lo tenemos dicho ya, son los nombres que presentan una sola forma para ambos géneros. Y en este caso, contamos exclusivamente con un “determinante” o adjetivo calificativo para identificarlos. En los nombres en [–sta] podemos pensar particularmente.

* el artista, la artista; pianista perfecto, pianista perfecta; este periodista, esta periodista.

En el siguiente cuadro damos la sustancia de lo dicho sobre la formación del femenino en los nombres.

Para rematar este análisis sobre el género, advirtamos que hay muchos casos de irregularidades. Y a causa de estas irregularidades, declaramos que no podemos afirmar que el llamado determinante esté asociado con un género determinado con un sustantivo preciso. Queremos decir que es riesgo afirmar que el sustantivo siempre está asociado definitivamente con un género determinado.

1-8- El número: formación del plural

No sería de más recordar que el número es la cantidad, y los existen dos: el número singular o la cantidad singular que marca la unicidad o unidad; y el número plural o la cantidad plural, que marca la multiplicidad, la multitud, la numerosidad. No se forma el plural de la misma manera, con los mismos procederes. Es conveniente dar primero esa regla que rige de modo general y regular esta formación del plural, antes de entrar en los pormenores.

Regla General

Los sustantivos acabados en vocal átona (sin acento) llevan como morfema plural la [-s]: chico: chicos. En cuanto a los terminados en consonantes, reciben el morfema [-es] como marca del plural: papel: papeles. Pasa lo mismo para ciertos nombres en vocal tónica (con acento): jabalí: jabalíes. Sin embargo, a pesar de estas pautas, normas, no faltan peculiaridades, las que pasamos a estudiar.

1- 8- 1- Los nombres terminados en vocal tónica

Reciben estos el morfema [-es] como marca de la pluralidad. Se trata sobre todo de los en [-i]: jabalí: jabalíes; sí: síes; marroquí: marroquíes; maniquí: maniquíes. Los sustantivos en [-á, -é, -o] llevan solo la [-s]: café, papá, mamá, sofá, menú, etc.

Sin embargo, algunos nombres de origen extranjero en [-á, -o, -ú] admiten ambas desinencias. Verbigracia: tisú: tisús/tisúes; tabú: tabús/tabúes, bajá: bajás/bajáes…

1-8-2- Los sustantivos acabados en la semiconsonante “-y”

Reciben [-es] y a veces aquella cambia en la vocal átona [-i]. Es el caso de:

ley →leyes; buey →bueyes; rey →reyes, etc.

jersey →jerséis; guirigay →guirigáis

playboy →playboys

En esos dos primeros préstamos, no solo la semiconsonante /-y/ ha cambiado en /-i/, sino también el acento tónico invisible de los mismos se ha materializado.

1-8-3- Los nombres monosilábicos, o acentuados sobre la última sílaba

Cuando terminan en [-s/x], reciben el morfema plural [-es]. Se trata de las palabras agudas en [-s/x]. Por ejemplo: fax →faxes; mes→ meses; sí→ síes; …

Los polisílabicos en [-s/x] no acentuados sobre la última sílaba se mantienen inflexibles o invariables. Por ejemplo:

* Los días de la semana: el/los lunes, martes…

* el/los [atlas, albatros, virus, tórax, análisis…]; la/las [ tesis, crisis, síntesis…].

1-8-4- Los sustantivos en “-z”

Estos nombres suelen cambiar esta silbante en “-c”, por razones fonológicas. Se quiere mantener la pronunciación de este fonema (/z/) auténtica, original: pez →peces; luz → luces.

1-8-5- Los singularia y pluralia tantum

Son aquellos sustantivos que se usan únicamente en singular. Así, están caracterizados por su in fluctuación numérica, o indiferencia a la pluralidad. Tenemos: la tez, la ropa, el este, el Oeste,… el celo, la sed, la basura, la siembra, etc. Se opone esta clase de nombres a los plurales tantum, esto es, aquellos sustantivos caracterizados por indiferencia a la singularidad. Solo se emplean en plural. Podemos pensar en: los celos, las tijeras, los calzoncillos, los pantalones, los calcetines, las gafas, los víveres, las viruelas, tinieblas, afueras, heces, etc.

1-8-6- Los sustantivos cuyo sentido depende del número

Hay sustantivos que cambian de sentido al cambiar de número, o al sufrir una fluctuación numérica. Por ejemplo:

a) la esposa: mujer/ las esposas: lo que usa el policía para juntar las manos de sus víctimas; en francés, “les menottes”.
b) pelo: cabello/ pelos (en la piel o cuerpo de seres humanos o animales).
c) el celo: el afán (‘zèle’ en francés o cinta adhesiva (‘scotch’)/ los celos: celosía, envidia (‘jalousie’ en francés).

1-8-7- Nombres que desplazan su acento tónico

Contados sustantivos desplazan el acento tónico al sufrir la modificación numérica. Aludimos a régimen: regímenes; carácter: caracteres; espécimen: especímenes. Excepción: chófer/chóferes; estándar: estándares; eslogan: eslóganes; sándwich: sándwiches, etc.

De todo lo dicho sobre la pluralidad de los nombres, realizamos que es un campo lleno de irregularidades. Por ejemplo, la formación del plural de los sustantivos préstamos resulta difícil, hasta compleja, por lo que llevan terminaciones ajenas a la morfología o fonología castellana (jersey: jerséis…). Puntualicemos que, por lo tocante a los nombres cultos grecolatinos, la RAE aconseja la invariabilidad (numérica), si bien no faltan casos excepcionales (el déficit: los déficits, etc.). Descubramos más categorías de nombres.

1-9- Más categorías de sustantivos

Como otras familias de sustantivos, juzgamos necesario pensar en los prepositivos, los colectivos y diminutivos-aumentativos, esto por su frecuencia en la conversación diaria.

1-9-1- Los sustantivos prepositivos o preposicionales

Llamamos sustantivos preposicionales, los nombres que derivan de los verbos prepositivos, o sea, aquellos que rigen una preposición determinada y casi fija, o aún los que seleccionan un suplemento. Verbigracia: referirse a, soñar con, contar con, etc[2].

Esos sustantivos, ya que tienen casi la misma carga semántica de los verbos correspondientes, exigen o mantienen preposiciones, las que en vez de introducir el suplemento, introducen más bien el adyacente nominal. Todavía no se habla del suplemento del sustantivo, sino del verbo función verbal y no nominal). Ofrezcamos algunos nombres de esta categoría:

La referencia a los libros de Onomo. (Adyacente nominal).

1-9-2- Los sustantivos colectivos

Se trata aquí de los nombres que marcan o indican una colectividad, una comunidad, un grupo o agrupación de seres o cosas, etc. Hay algunos morfemas especializados exclusivamente en esa tarea: {-ar, -ar, -eda/-edo, -ada/ado, -ío/-ía ( -erío/-ería)}.

a) Batatal/ batata, patatal/ patata, maizal/ maíz, mandiocal/ mandioca, malangal/ malanga, trigal/ trigo, arrozal/ arroz, naranjal/ naranjo, cafetal/ cafeto, cacaotal/ cacao, cocotal/ coco, cocotero, etc.

El sufijo /-al/ aquí más precisamente se refiere a un campo de o un campo o lugar sembrado de. El mismo sema viene generalmente expresado por {-ar/ -eda/ -edo}: olivar/ olivo, pinar/ pino, viñedo/ viña, olmeda/ olmo, etc.

b) Los sufijos [-ada/ -ado] en cuanto a ellos suelen indicar la agrupación o reunión de cosas o seres.

Es el caso de armada (escuadra, arsenal)/ arma, animalada (rebaño)/ animal, cabrada/ cabra, profesorado/ profesor, chiquillada (chicos y chicas), / chico, etc. Cabe subrayar que por otra parte, el morfema /-al/ arriba mencionado puede coincidir con /-ada/, en la significación de agrupación de objetos: pedregal,/ piedra (el signo /-eg-/ solo es interfijo), arenal/ arena.

c) Pobretería (conjunto de los pobres), señorío (los señores).

El sufijo /–ío/ aquí por lo general se aplica a un grupo o a una comunidad de personas.

Como lo hemos notado en muchas ocasiones, hay morfemas colectivos polifónicos (-al, -ada,…) y pueden usarse en diversos contextos para una colectividad (mas) peculiar o especial (-al → ‘campo de’, ‘agrupación de objetos’, etc.: maizal, pedregal, lodazal…).

1-9-3- Los sustantivos diminutivos y aumentativos

El diminutivo, como lo revela su nombre, marca una especie de disminución o reducción. Así, los nombres diminutivos son aquellos que señalan o que tienen el sema de ‘cantidad, parte, tamaño reducidos o disminuidos” de cosa, de ser, etc. Conviene destacar que el hablante, sobre todo en los lugares populares o vulgares (calle, familia, etc.) no apela al diminutivo por simple placer, o por querer solo expresar la disminución, sino que la mayoría de los casos tiene (además) una intención comunicativa. En estas condiciones, a la idea de reducción, puede agregar secreta o subjetivamente la afección, la valoración (casita, Juanita), la piedad o lástima (la pobrecita), el menosprecio (medicucho). Por otro lado, puede ocurrir que ni tenga esa intenció[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]co[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]uni[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]ativa, y se refiera simplemente a la cría o el cachorro de un animal (lebrato→ liebre). Dispone él de varios morfemas para llegar a tales fines.

a) {-ito/a; -illo/a}

Casita (pequeña casa, pequeña y bonita casa).

La madrecita mía no está (mi querida madre).

Abuelito (abuelo no muy grande, querido abuelo) (pequeñez, afección).

Ha capturado a un peluquín.

¿Para qué ese panecillo? (pan de mala fabricación― menosprecio―, pequeño pedazo de pan).

¡Qué panecillo! (pan de buena o mala calidad).

Parece que ese gatito tiene hambre (pobre gato ― lástima―, cría de gato o pequeño gato, bonito gato).

Vemos lo importante que es el contexto, en la identificación o determinación del sentido correcto o subjetivo de los sufijos diminutivos.

b) {-ucho/a, -uca, -uello/a, -ajo, -ejo, -acho, -orrio, -uza, -ulla, -ero, -astro, …}

Estos sufijos por lo común reciben el nombre de sufijos peyorativos o despectivos. Es que agregan al sema principal del sustantivo (el de la raíz) la idea de menosprecio, desvalorización o desvaluación.

Un país lleno de medicuchos.

¡Qué barriobajo! Casuchas (casucas) acá, casuchas allá.

El bar de las mujerzuelas y mozuelas.

¡Y si aplicamos a los presidentes africanos el término de politiqueros o politicastros!

Gentuza/ gentualla, animalejo, poblacho, aldeorío, etc.

c) {-ino, -ato, -ezno, -ucho, -ón, uello, -ito, …}

Estos sufijos, más allá de la pequeñez, expresan esencialmente la cría o el cachorro de un animal. Tendremos por ejemplo: palomino/ paloma, cervato/ ciervo, lebrato/ liebre, ballenato/ ballena, osezno/ oso, lobezno (lobato)/ lobo, aguilucho/ águila, ansarón/ ánsar, anadón/ ánade, polluelo/ pollo (gallina), gatito/ gato, cabrita (cabritilla)/ cabra, etc.

Cerremos nuestro estudio de los diminutivos recordando que el hablante puede apelar a ellos para expresar la mera idea de pequeñez, o la afección, la lástima, el menosprecio, la valoración, etc. Pero, ¿cómo identificar con acierto cada uno de esos valores subjetivos (para la mayoría)? Solo necesitamos el contexto de enunciación. Otros morfemas diminutivos se refieren más bien a los cachorros, como lo acabamos de ver.

Por lo tocante a los aumentativos, denotan al principio la grandeza de una realidad material o inmaterial. Sin embargo, acudiendo a esos aumentativos, el sujeto hablante puede perseguir otro cometido, un cometido intencional. Así verbigracia, puede superar a la ‘grandeza’ para apuntar la excesividad, la desvalorización o desvaluación, la deformidad, la vulgaridad, etc. Solo disponemos de unos morfemas derivativos para alcanzar esa meta.

a) [-ón]

Es el más solicitado o empleado en el discurso, y expresa por lo general mera grandeza: casona (caserona)/ casa, salón/ sala, sillón/ silla, portón/ puerta, bofetón/ bofetada, callejón/ calle, etc. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la palabra /cabrón/ es muy despectiva o peyorativa y puede significar ‘cornudo’. Incluso hay /orejón/. Además hemos de mentar de paso que los sufijos /-etón, -arrón, -orrón, -alicón, -ardón/ no son sino variantes del primero, es decir /-ón/ : vozarrón/ voz, tontorrón/ tonto, mocetón/ mozo, moscardón/ mosca, bobalicón/ bobo, …

b) [-azo/a, -udo/a]

Todos son desvalorativos o peyorativos y denotan una deformidad. Se aplican la más de las veces a seres animados para subrayar el desarrollo anormal o excesivo de una parte del cuerpo: animalazo (animal grande y repugnante), ojazos, orejazos, cabezudo (persona con gran cabeza), barrigudo, barbudo, nalguda, narizuda, etc. Estos últimos aumentativos en /-udo-a/ en otros contextos serán adjetivos y no sustantivos: una chica nalguda; un ministro barrigudo y orejudo, etc. No hemos de olvidar que el sufijo /-azo/ asimismo se emplea con mayor frecuencia en español para significar “golpe de”: un cabezazo, cañonazo, martillazo, etc. Entonces, que no haya confusión.

c) [-ote/a]

Los aumentativos que vienen formados con este morfema, también son peyorativos. Añaden a la grandeza la idea de vulgaridad: librote/ libro, palabrota/ palabra, mujerota/ mujer, …

Rematemos este análisis llamando nuestra atención en que los morfemas aumentativos tales como /-ón, -ote/ no lo son siempre. Aveces abandonan el sema de ‘grandeza’ por el de ‘reducción’. Así, los nombres ansarón, callejón, anadón, salón, islote, etc. son más bien diminutivos.

CAPÍTULO 2: ADJETIVO CALIFICATIVO

Nos parece importante preguntarnos ante todo por lo que es el adjetivo calificativo y cómo se caracteriza. El adjetivo es toda palabra o todo grupo de palabras, que está capacitado para ser núcleo del sintagma adjetival. Cuando propio, puede fluctuar en género y número; o mejor copiar el género y número del sustantivo a que califica y determina. Dicho de otro modo, la flexión genérica o numérica no es inherente a los adjetivos, no les es consustancial, sino adquirida. Esta flexión deriva del nombre. Esta categoría adjetiva se antepone o pospone al sustantivo, directa o indirectamente para determinarlo, enfatizar en él o particularizarlo.

Juan es tonto/ un chico tonto/ un chico que es tonto/ un tonto chico.

Por otro lado, podemos añadir con los semantistas que el adjetivo describe alguna propiedad o cualidad en relación con el sustantivo. Cabe precisarlo, al ser núcleo del sintagma adjetivo, puede ser adyacente nominal o atributo (véanse las construcciones arriba mentadas). A continuación, hacemos hincapié en la fluctuación genérica y numérica de esa categoría.

2-1- El género de los adjetivos: formación del femenino

La formación del femenino en los adjetivos calificativos es afín a la de los nombres.

2-1-1- Los adjetivos en [-án, -ín, -ón, -or]

Estos reciben como marca de femenino el morfema [-a], con la consiguiente desaparición del acento gráfico, para los que lo llevan/llevaban. Por ejemplo:

- holgazán: holgazana; burlón: burlona; ruín: ruina
-trabajador: trabajadora;

Merece la pena subrayar que los antiguos comparativos latinos en [-or] constituyen una excepción. De hecho, presentan inflexibilidad genérica. Es el caso de: mayor/menor; superior/inferior; mejor/peor… Nadie se atrevería a decir *hermana mayora o menora. Sin embargo, el adjetivo ‘superior’ recibe a veces la ‘-a’ como marca del femenino. Pero es un caso contado. ‘La sor superiora’ o ‘la superiora del convento’, es decir aquella monja que encabeza una institución religiosa, como el convento.

2-1-2- Los adjetivos diminutivos y aumentativos en [-ete, -ote]

Esta categoría de adjetivos cambian o suelen cambiar la [-e] por la [-a]. Por ejemplo: frescote: frescota; regordete: regordeta.

No huelga recordar que muchos términos de esta categoría, acabados en [-e], aunque no diminutivos o aumentativos, permanecen inflexibles o invariables genéricamente (como el caso: inteligente; notable, etc.).

2-1-3- Los adjetivos de color o referentes a colores

La mayoría de los adjetivos que aluden a colores son invariables, bien sean compuestos o no: azul, naranja, marrón, gris, rosa, verde, violeta. Excepción: blanco, rojo, negro, amarillo, etc.

2-1-4- Los gentilicios

Digamos antes que nada que el gentilicio es el adjetivo o sustantivo que deriva de un topónimo (geónimo), o sea un nombre de lugar. Dicho de otra forma, es el llamado comúnmente adjetivo o sustantivo de nacionalidad, o de procedencia étnica.

* Kamdem es un camerunés; La cúpula camerunesa parece menos altruista

* Un italiano lo hubiera descubierto.

Los gentilicios suelen recibir la vocal [-a] como morfema del femenino. Mas, algunos terminados en [-a, -í, …] son invariables.

- español →española - belga →belga
- marfileño →marfileña - Marroquí → marroquí
- andaluz→ andaluza -

Dado que estamos hablando de los gentilicios, sería injusticia o fallo, proseguir sin procurar los de algunos países o regiones (África, América y España):

A- Angola> angoleño/ angolano/ angolino; Argelia> argelino; Benín> beninés; Burkina> burkinabe; Congo> congoleño; Cabo Verde> caboverdiano; Costa de Marfil> marfileño; Chad> chadiano; Egipto> egipcio; Etiopía> etíope; Ghana> ghanés; Guinea Ecuatorial> ecuato-guineano; Guinea Bissau> Bissau-guineano; Gabón> gabonés; Libia> libio; Kenia> keniano; Níger> nigerino; Nigeria> nigeriano; Mauritania> mauritano; Mozambique> mozambiqueño; Senegal> senegalés; Sudán> sudanés; Sudáfrica> sudafricano; Tanzania> tanzano; Túnez> tunecino; Togo> togolés; Zambia> zambiano; [África].

B- Argentina> argentino; Asunción> asunceno; Bolivia> boliviano; Brasil> brasileño; Buenos Aires> bonaerense; Canadá> canadiense; Costa Rica> costarriqueño/ costarricense; Chile> chileno; Cuba> cubano; El Salvador> salvadoreño; Guatemala> guatemalteco; Haití> haitiano; Honduras> hondureño; Jamaica> jamaicano; La Habana> habanero; La Paz> pacense/ paceño; lima> limeño; Nueva York> neoyorquino; Nicaragua> nicaragüense; Montevideo> montevideano; Paraguay> paraguayo; Panamá> panameño; Perú> peruano; Puerto Rico> puertorriqueño/ puertorriquense; Quito> quiteño; Santiago> santiaguino; Uruguay> uruguayo; Venezuela> venezolano; [América].

C- Andalucía> andaluz; Aragón> aragonés; Asturias> asturiano; Canarias> canario; Cantabria> cántabro; Castilla-León> castilla-leonés; Castilla La Mancha> manchego; Cataluña> catalán; Extremadura> extremeño; Galicia> galiciano; Las Islas Baleares> balear; La Rioja> riojano; Madrid> madrileño; Murcia> murciano; Navarra> navarro; País Vasco> vasco; Valencia> valenciano [Regiones o Comunidades Autónomas de España].

D- Sevilla> sevillano; Almería> almeriense; Cádiz> gaditano; Córdoba> cordobés; Granada> granadino; Huelva> onubense; Jaén> jiennense; Málaga> malagueño; Huesca> oscense; Teruel> turolense; Zaragoza> zaragozano; Santa Cruz de Tenerife> tinerfeño; Las Palmas> palmeño/ palmense; Burgos> burgalés; León> leonés; Palencia> palentino; Salamanca> salmantino; Segovia> segoviano> segoviano; Soria> soriano; Zamora> zamorano; Toledo> toledano; Albacete> albacetense: albaceteño; Ciudad Real> ciudad-realeño; Cuenca> conquense; Guadalajara> guadalajareño; Barcelona> barcelonés; Gerona> gerundense; Lérida> leridano; Tarragona> tarraconense; Mérida> meridano/ meridense/ merideño; Badajoz> pacense; Cáceres> cacereño; Santiago de Compostela> santiaguino; La Co[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]uña[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]co[Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten]uñés; Lugo> lucense; Ourense> orensano; Pontevedra> pontevedrés; Logroño> logronés; san Sebastián> donostiarra; Alicante> alicantino [Algunas provincias de las 54 Provincias españolas].

E- Bilbao> bilbaíno; Oviedo> ovetense; Mallorca> mallorquín; Menorca> menorquín; Santander> santanderino [Otras regiones de la Piel de Torro].

F- Ceuta> ceutí; Melilla> melillense; Gibraltar> gibraltareño [regiones hispanófonas de Argelia en el Norte].

El género supone el número.

2-2- El número de los adjetivos: formación numérica plural

Aquí, las pautas dadas para los sustantivos siguen válidas (capítulo anterior, 1-8-.). Mejor dicho, los adjetivos acabados por vocal átona tienen como marca plural el morfema [-s] y los en consonante llevan el morfema [-es]; pasa lo mismo para algunos terminados en vocal tónica: orejón: orejones; baladí: baladíes…

Como tenemos dicho para los nombres, también los adjetivos agudos u oxítonos, reciben [-es], y por fin, la [-z] final de los mismos (adjs.) cambia en [-c-] por razones fonológicas o morfológicas, al pasar aquellos al plural.

Aragonés →aragoneses; cortés →corteses; feliz →felices...

No echemos en el olvido de que hay siempre casos de irregularidad.

2-3- La Adverbialización del Adjetivo

(Véase capítulo 5, 7-16-).

2-4- El sitio del adjetivo calificativo: los tipos de adjetivos

Normalmente el adjetivo calificativo va pospuesto al sustantivo a que califica. Pero, con frecuencia el hablante lo pone también antes del nombre para expresar una noción peculiar del lenguaje, de una realidad; ese uso es más estilístico. Entonces, la realidad expresada por el adjetivo antepuesto no es la expresada por un adjetivo pospuesto, y por tanto valores diferentes. Estas dos diversas posiciones del adjetivo dan lugar a dos tipos de adjetivos correspondientes.

2-4-1- Los adjetivos determinativos o especificativos

Denominados también adjetivos especificativos, van pospuestos al nombre, esto para determinarlo, especificarlo, particularizarlo o restringirlo; es decir, para sacar a este sustantivo de la masa de otros sustantivos de la misma naturaleza. En una palabra, este adjetivo especificativo o particularizador está para poner a parte a un nombre a fin de evitar toda confusión. Consideremos el caso siguiente.

Samba el cazador salió con su perro negro.

De este enunciado entendemos que el cazador tenía perros de varios colores (blanco, gris, negro…), pero de los cuales solo cogió al negro o prefirió al negro. Así que, este adjetivo pospuesto restringe el sentido de ‘perro’, o particulariza al ‘perro’; y desde aquí, la denominación “adjetivos determinativos o particularizadores”. No se trata de cualquier perro, sino más bien del negro.

2-4-2- Los adjetivos explicativos

Reconocemos en regla general bajo este nombre, los adjetivos antepuestos. Estos adjetivos no diferencian, no determinan (como los primeros) sino que explican a un sustantivo, insisten en él. Veamos el siguiente enunciado:

Samba el cazador salió con su negro perro.

Se desprende de esta construcción que el cazador tenía un solo perro, y con este único salió de caza. Se enfatiza en el color de este perro, o sea su negrura. Incluso podía decirse: Samba el cazador salió con su perro. No hubiera problema, ya que se sabe que Samba dispone de un solo y único perro y aquel es negro. Pero, en esta oración, el autor ha querido poner énfasis en el color del perro haciendo preceder el adjetivo al sustantivo. Por eso, este adjetivo asimismo lo podemos llamar deliberadamente enfatizador/ enfatizante.

En la mayoría de las lenguas neolatinas, el orden o permutación de algunos adjetivos calificativos conlleva profundos cambios semánticos, pragmáticos. Señalemos para acabar (aunque volveremos a ello más adelante en los pronombres relativos) que el adjetivo determinativo corresponde generalmente a una transpuesta adjetiva determinativa, y el explicativo, a la transpuesta adjetiva explicativa o apositiva; y desempeñan la misma función semántica o sintáctica.

* Samba el cazador salió con su perro que era negro.

* Samba el cazador salió con su perro, que era negro.

2-5- La exclamación con los adjetivos calificativos

(Véase “1-6-2-3- Tipología de la Exclamación” ― Parte II―).

2-6- Los grados del adjetivo

El adjetivo puede expresar la cualificación a un grado normal, mínimo o máximo; o si quieren, a un grado positivo, comparativo y superlativo.

2-6-1- El grado positivo

Se trata del uso normal del adjetivo, sin ningún modificador. Además se habla del grado cero del adjetivo (chico laborioso).

2-6-2- El comparativo

Otro grado de adjetivo muy frecuente en el discurso está marcado o caracterizado fundamentalmente por la cuantificación y sobre todo por la comparación. Esta comparación puede tener tres dimensiones. Antes de pasar al análisis de estas comparaciones, conviene mencionar que los elementos comparados suelen ser sustantivos, adverbios, adjetivos, verbos. Mejor, la cuantificación puede tratar de un adjetivo, adverbio, verbo, sustantivo.

2-6-2-1- La comparación de superioridad

Se forma con:

Más…que

* María es más lista que su nuera.

* Ese estudio presentó más dificultades que aquel

* En ese país, se roba más que se trabaja.

* Realizaste esa investigación más rápido que escrupulosamente.

2-6-2-2- La comparación de igualdad

Aquí, se expresa el equilibrio entre dos cantidades, dos cualidades, acciones…

Se forma con:

Tan(tos)…como

* Tanto habla como dice impertinencias.

* Era un hombre pudiente y tenía tanto dinero como granos de arena existen en el mar.

* Ana hace tanto mal como bien hace María.

* Busca una mujer tan escrupulosa como humilde

2-6-2-3- La comparación de inferioridad

Expresamos la inferioridad entre cantidades, etc. con:

Menos…que

* Tenemos menos amigos que enemigos.

* Los jóvenes de esta época sirven menos a Dios que al Maligno.

* Asesora que hemos de investigar menos rápidamente que con paciencia.

2-6-2-4- El comparativo irregular o sintético

Se llama así por lo que se logra con métodos irregulares, y los diferentes elementos de comparación no son explícitos, sino implícitos. De esta manera proceden algunos adjetivos de los que muchos son de génesis latina.

{grande: mayor; pequeño: menor; {bueno: mejor; malo: peor

{María es mayor que su príncipe azul (edad)/ María es más grande que su príncipe azul (tamaño).

Notamos por fin que la comparación en la mayoría de los casos, sobre todo en el regular o analítico, siempre se lleva a cabo mediante elementos correlativos (más…que; menos… que; tanto … como), interdependientes (más o menos ). El primero de estas secuencias correlativas, o sea solidarias, es un adverbio cuantificador (nuclear o no nuclear) y el segundo, una conjunción. Además, el cuantificador puede modificar bien al sustantivo, el adjetivo, bien al adverbio, el verbo.

2-6-3- El superlativo

Se trata de otro grado del adjetivo que marca la cantidad, en el grado más elevado, supremo. Puede ser relativo o absoluto.

El primero puede formarse con el cuantificador (comparativo) precedido de un artículo determinado o posesivo: {Det- + más/menos /comparativo}.

- Ese país era el más corrutpo del mundo.
- Fue su mejor jugador.
- Fernanda es la menor de su familia.

Cuando el superlativo viene después de un sustantivo determinado, nos prescindimos del artículo.

- El país más corrupto del mundo en aquel entonces.

En cuanto a la formación del superlativo absoluto, disponemos de dos principales procedimientos:

A) {muy + Adj./Adv.}

Es la fórmula más frecuente o extendida, y más fácil, más asesorada. Presenta menos dificultades que la segunda.

- Este cura es muy atento.
- Realizaron los policías la encuesta muy meticulosamente.

Junto al adverbio /muy/, asimismo solemos usar los prefijos tales como extra-, super-, requete-, archi- u otros adverbios como sumamente, demasiado, enormemente.

- Aquel profesor fue requetelisto, supersevero y archibueno.
- Será sumamente relevante para nosotros.

Subrayemos que el modificador /muy/ queda el mejor y el más aconsejado en este ejercicio.

B) {Adj./ Adv. + -ísimo}

-Atentísimo/atentísimamente

Esa fórmula es menos frecuente. Se agrega solo al núcleo del adjetivo o adverbio el sufijo o morfema ‘–ísimo’:

- Elegante → elegantísimo; elegantemente →elegantísimamente; cerca →cerquísima; lejos →lejísimos.

Nunca faltan casos de irregularidad.

C) Casos de irregularidad

C1) Los adjetivos en {-co/ -go}

Blanco→ blanquísimo; largo → larguísimo

Los dígrafos /gu/ y /qu/ intervienen solo para mantener la autenticidad de la pronunciación de las palabras, o sea, por razones fonológicas están.

C2) Los adjetivos en {-ble}

La mayoría forma su superlativo en “-bilísismo”, sufijo latín (-bilisimus: amabilisimus).

Noble → nobilísima; amable → amabilísimo

Excepción: muy feble, endeble, deleznable, etc.

C3) Los adjetivos en {-acre/-cro/-bre/-ero}

Muchos de ellos cuentan con el morfema “-érrimo”, del latín “-errimus”.

Pobre →paupérrimo; libre →libérrimo/a; salubre →salubérrimo/a; acre →acérrimo/a; áspero →aspérrimo/a; pulcro →pulquérrimo/a

D) Otros casos

-{bueno→ bonísimo/óptimo; malo →malísimo/pésimo -{grande →máximo; pequeño →mínimo

-{sabio →sapientísimo; fértil →ubérrimo; tierno →ternísimo; magnífico →magnificentísimo; benevolente →benevolentísimo; nuevo →novísimo; simple →simplicísimo doble →duplicísimo; viejo →vejísimo; benéfico →beneficentísimo, cruel →crudelísimo; amigo →amicísimo; antiguo →antiquísimo; fiel →fidelismo; agrio →acérrimo; integro →integérrimo, etc.

Se recomienda la formación tradicional del superlativo con “muy”, esto para evitar barbarismos. Cabe recordar asimismo que, después del superlativo el verbo no ha de ponerse en subjuntivo como en francés, sino en indicativo.

- Es el hombre más magnánimo a que conozco (« C’est l’homme le plus magnanime que je connaisse »).

2-7- La apócope (del adjetivo calificativo, adverbio, ‘determinante’)

En palabras simples, la apócope es la caída o supresión de letra o sílaba al final de palabra. Se opone a la síncopa y la aféresis. Con la síncopa, la supresión de letra o sílaba se realiza en el interior de la palabra (sentados → sentaos…) y la aféresis, al principio de un vocablo (es algo raro hoy, y ocurrió sobre todo en la evolución de la lengua desde el latín). Este fenómeno no afecta exclusivamente a los adjetivos, sino también a ciertos determinantes y adverbios.

2-7-1- Los adjetivos que sufren la apócope

2-7-1-1- Los adjetivos calificativos que pierden la [-o] final

La nómina de los adjetivos calificativos que sufren la apócope ante sustantivos masculinos singulares es la más importante numéricamente.

Primero, postrero, malo, bueno, tercero

El primer presidente del tercer milenio tuvo buen gobierno.

2-7-1-2- Los adjetivos que pierden la [-a] o sílaba final

Hay adjetivos calificativos que sufren la apócope ante sustantivos masculinos o femeninos singulares, perdiendo la sílaba o vocal final. Es el caso de grande, suyo/a[3] y cualquiera.

Un gran escritor puede redactar gran obra en cualquier época, cualquier tiempo, sobre cualquier tema de su país y su ciudad.

2-7-1-3- El caso del adjetivo “santo”

El adjetivo “santo” prescinde de la última sílaba cuando precede a nombre personal masculino, a no ser que este empiece por los fonemas /D/ , /T/.

San Pablo se encontró con sus colegas san Andrés, santo Domingo y santa Teresa.

2-7-2- Los “determinantes”: uno y ciento, alguno y ninguno

En cuanto al ‘determinante’ ‘uno’, pierde la última vocal delante de un nombre masculino singular. Por eso, se dice un sustantivo y no uno sustantivo… Por lo referente al numeral /ciento/, pasa a ser /cien/ ante cualquier nombre, ante los términos mil y millones.

Cien alumnos con cien mil profesores en cien ciudades.

En lo que tiene que ver con “ninguno, alguno”, se prescinden de sus vocales finales cuando posponen al nombre masculino singular. Reciben por consiguiente un acento gráfico sobre la postrera sílaba.

¡Ningún virgen en este pueblecito!

“Cuanto”, en una construcción exclamativa pierde la última sílaba ante el sustantivo singular (¡Cuán libro/casa!)

[...]


[1] Etarra: miembro de la ETA, organización separatista española

[2] Véanse verbos prepositivos, capítulo 4.

[3] suyos o suyas pasan a ser /sus/ ante sustantivos plurales.

Final del extracto de 223 páginas

Detalles

Título
Nueva Gramática del Español. Una Gramática Categórica y de Orientación Básica
Universidad
University of Yaoundé 1
Autor
Año
2016
Páginas
223
No. de catálogo
V318672
ISBN (Ebook)
9783668191549
ISBN (Libro)
9783668191556
Tamaño de fichero
1798 KB
Idioma
Español
Notas
Ce livre est l'un de mes chefs-d’œuvre, réalisés dans les années 2010 et qui aujourd’hui trouve sa première publication. Puissent toutes ma communauté universitaire, amis et professeurs, trouver en ce livre le symbole de tous les hommages qu'ils méritent par leur apport multiforme dans mes différents projets. De même, qu'il puisse inspirer et motiver d'autres jeunes à persévérer dans le travail intellectuel, rêver grand pour réaliser grand, pour parler comme Martin Luther King.
Etiqueta
catégorie, fonction, catégorie functionnelle, catégorie non fonctionnelle, éléments de relation, indice, indicateur, referentiel, indice fonctionnel, subordination, transposition
Citar trabajo
Samuel Tanga (Autor), 2016, Nueva Gramática del Español. Una Gramática Categórica y de Orientación Básica, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/318672

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