El Adjetivo Funcional o Sintáctico. La Adjetivación

El Funcionalismo y la Teoría de Transposición o Transcategorización. Volumen 2


Libro Especializado, 2016
100 Páginas

Extracto

ÍNDICE GENERAL

LIBRO III: LA ADJETIVACIÓN, SUSTANTIVACIÓN, ADVERBIALIZACIÓN

0- INTRODUCCIÓN GENERAL

CAPÍTULO 0: LAS CATEGORÍAS GRAMATICALES
0-1- Las categorías funcionales y no funcionales.
0-2- La catalogación y caracterización de las categorías gramaticales en algunos autores
0-2-1- Tesnière (Elementos de sintaxis estructural [1959], Tomos 1, 2, 1994)
0-2-2 Salvador Gutiérrez (1997 a)
0-3- Las categorías sintácticas en el mecanismo de Transposición

CAPITULO I: EL ADJETIVO FUNCIONAL O SINTACTICO: LA ADJETIVACION
1-0 Introducción : definición y explicación de la Adjetivación
1-1- La Adjetivación Simple o del 1er Grado
1-1-1- Adjetivación con la Preposición
1-1-1-1- Las Preposiciones como Índices Funcionales
1-1-2- La Adjetivación con la Aposición
1-1-2-1- Definición, concepción y caracterización de la Aposición
1-1-2-2 La Tipología apositiva o de la Aposición
1-1-3-Con los adjetivadores sufijales o morfemáticos
1-2- La Adjetivación oracional o del 2° grado: las transpuestas adjetivas o adjetivos oracionales
1-2-1- La tipología de los relativos adjetivadores
1-2-1-1- La Adjetivación con los relativos nominales
1-2-1-2- La Adjetivación con los relativos adverbiales
1-2-1-3- La Adjetivación con relativos adjetivales (o Relativos adyacentes nominales)
1-2-2- Las adjetivas nominalizadas y adverbializadas: con antecedente tácito
1-2-2-1- Las Adjetivas Sustantivadas y Críticas
1-2-2-2- Las Adjetivas Adverbializadas
1-2-3- Los casos polémicos o controvertidos de la Adjetivación Oracional
1-2-3-1- La oración "Siempre que me ve, sonríe."
1-2-3-2- "Hace tres días que no come."
1-2-3-3-“Todo cuanto hace es bueno./ Cuanto hace es bueno.”
1-2-3-4-La Frase "Lo fuertes que eran."
1-2-3-5- Otros Casos
1-2-4-Tipología de las adjetivas con los valores semánticos relativos.
1-2-4-1- Los Adjetivos oracionales especificativos o determinativos
1-2-4-2- Los Adjetivos oracionales explicativos o enfatizadores

CONCLUSIÓN GENERAL

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

LIBRO III: LA ADJETIVACIÓN, SUSTANTIVACIÓN, ADVERBIALIZACIÓN

0- INTRODUCCIÓN GENERAL

El cometido de este tercer libro, es descubrir de modo concreto y efectivo lo que es la Transposición o Transcategorización. Y para llevarlo a cabo, como un investigador de ciencia natural diseca a una rana en su laboratorio, también vamos a intentar, sin alejarnos de la humildad, disecar respectivamente la adjetivación, la sustantivación y la adverbialización (procederes sintácticos que nos permiten forjar las categorías funcionales de adjetivo, sustantivo y adverbio), sin olvidar los casos problemáticos relativos. Clausuraremos el análisis con las oraciones cuantitativas. No dejaremos ninguna gota de zumo en la naranja. Pero de entrada, repasemos nuestra tradicional clase sobre las categorías gramaticales.

CAPÍTULO 0: LAS CATEGORÍAS GRAMATICALES

Lo que motiva la presencia, la redacción de este "falso" capituló es simplemente y solo el deseo de condicionar un puente claro, sin grandes dificultades, para entrar de lleno en la disquisición de nuestro tema matriz, id est, la Transposición o Disfrazamiento lingüístico. Mejor, es cuestión de puntualizar o descubrir otra vez lo que a diario llamamos categorías gramaticales, esto, sin espíritu de polémica o controversia. Pueden ser funcionales o no funcionales, reconocibles visual (definitivas) o funcionalmente (provisionales).

0-1- Las categorías funcionales y no funcionales.

El conjunto, de esos signos lingüísticos o palabras de que dispone cada lengua y que permiten al ser hablante confeccionar su discurso y por fin realizar su intención o acto comunicativo (lo que es su objetivo primordial), esos vocablos, que sean esenciales o marginales, primarios o secundarios, obligatorios u opcionales en esa actividad comunicativa, han de entrar en cada una de las categorías gramaticales, especie(s) de casillas o clases que tiene esa metalengua que es la Sintaxis. Esto es, pueden ser verbo, sustantivo (nombre), adjetivo, adverbio y pronombre por un lado, y accesorios o referenciales nominales (artículos, posesivos, demostrativos, indefinidos, definidos numerales, interrogativos, exclamativos todos denominados erróneamente 'determinantes'), conjunción, preposición (e interjección), por otro lado.

Los signos de la lengua que caen a una de esas categorías de la primera serie reciben por lo general el nombre de categorías funcionales [1] , esto por la mera razón de que están capacitadas para llenar o cubrir una casilla sintáctica. Dicho de otro modo, sin ninguna ayuda, pueden por sí solas contraer una función sintáctica determinada (implementación, complementación, suplementación, aditamentación, atribución, etc.). Si bien miramos, los vocablos que pertenecen a esa familia, están dotados de gran carga semántica (incluso el pronombre que no es sino nombre reducido; su problema suele ser la implicidad o tacidad de su semanticidad) y es fundamentalmente esa semanticidad la que les permite ser autónomos, independenciales o independientes funcionalmente, constituyendo así sintagmas verbales, sustantívales, adjetivales y adverbiales. En lo que tiene que ver con los signos lingüísticos de la segunda serie (a saber, preposición, conjunción, etc.), son meros instrumentos, lo que no significa que estén desprovistos por completo de carga semántica (¿Qué decir de durante, con, su, mediante, excepto, etc.? Aquí, una semanticidad neutralizada.), sino que están en el servicio de las relaciones gramaticales al lado de las palabras independenciales. Carecen de función sintáctica; o si quieren, por sí solas no pueden esas palabras residuales asumir una función sintáctica, y desde aquí el nombre que reciben: categorías no funcionales. Subrayemos con unas palabras las denominaciones que aplican algunos estudiosos a esas dos macro-familias gramaticales de signos lingüísticos.

0-2- La catalogación y caracterización de las categorías gramaticales en algunos autores

A lo largo de la historia de la Gramática (en general) podemos hacernos cuenta de que muchos especialistas han realizado cada uno una clasificación (bipartita para la gran mayoría) de los signos lingüísticos, atribuyendo a cada grupo, un nombre íntimamente ligado a su idiosincrasia sintáctica (cumple o no una función sintáctica) o semántica (con o sin noción), e incluso morfológica (flexibilidad e inflexibilidad). La primera ha sido siempre la mejor o la más operante. Veamos especialmente los modelos de Tesnière y Salvador Gutiérrez.

0-2-1- Tesnière (Elementos de sintaxis estructural [1959], Tomos 1, 2, 1994)

Por parte de este autor, existen palabras llenas, que son nuestras categorías funcionales y las palabras vacías. Las primeras cumplen función sintáctica a solas y las segundas, no. Son según Tesnière "antiguas palabras llenas vaciadas de su sentido y convertidas en instrumentos esencialmente gramaticales." Mejor, han perdido su antiguo valor 'concreto' para adquirir otro puramente 'abstracto' o gramatical, explica más el autor, considerando el caso de /supra/\ adverbio en latín, pero, que con el paso del tiempo, se ha convertido en preposición ('sur'). También hay el nombre /homo/ (latín) que es hoy /on/ (pronombre indefinido) en francés[2]. Sin embargo, esas palabras a que llama también Tesnière "subsidiarias" (algo como signos de socorro), si son instrumentos gramaticales, no es por lo que los signos llenos de que proceden se han vaciado de su semanticidad como lo deja entender ese maestro, sino por lo que desde aquí en adelante, están en el servicio de las relaciones gramaticales.

Señalemos por añadidura que suele catalogar el co-padre de la Traslación en dos series las palabras vacías: los juntivos y los traslativos. Según explica, unos tienen como función "juntar" unas palabras llenas con otras. Les hommes craignent la misère et la mort [3] /Et/ aquí cumple esa función juntiva. Ven ustedes que se trata de nuestras tradicionales conjunciones coordinantes, las que ponen en un mismo nivel funcional dos signos, frases u oraciones; unen dos elementos o segmentos equifimcionales o isofuncionale[4]. Por eso dice ese autor que son "intranucleares" (diferentes de los traslativos, más bien "internucleares") (Pág. 137). Dirá Bello que los juntivos de Tesniére unen unidades que "ocupan un mismo lugar en el pensamiento"[5]. A propósito de los traslativos, ya sabemos desde el mismo autor que hay cierta clase de instrumentos gramaticales especializados en la conversión o transformación de una categoría de las palabras llenas o semánticas en otra categoría, para facultarla asumir otra función que no le fue destinada inicialmente. Así, como lo elucida, "en el nudo sustantival francés le bleu de Prusse, [e es el traslativo que transforma el adjetivo bleu en sustantivo, y de es el traslativo que transforma el sustantivo Prusse en adjetivo, teniendo el grupo de Prusse, en efecto, valor de adjetivado. "(TI, Págs. 133-134).

0-2-2 Salvador Gutiérrez (1997a)

La misma catalogación bipartita realiza Gutiérrez. Distingue en concreto las unidades "categoremáticas ", que además son "categoremas " o funtivos, esto es, núcleos de sintagmas o capaces de cumplir función sintáctica (verbo, adverbio, nombre y adjetivo). Se trata de los "sinsemánticos" de Alcina y Blecua[6] La segunda categoría o clase es la de las unidades "sincategoremáticas", que carecen de autonomía funcional. A su entender, es el caso de las preposiciones, conjunciones, artículos y ciertos pronombres. No obstante hemos de descartar de esta lista, los pronombres, ya que si bien son palabras gramaticales, contraen papeles.

Breve, todas las denominaciones a que apelan los estudiosos y que acabamos de subrayar se orientan hacia una misma realidad. Hay categorías que no pueden ser núcleo de un sintagma y otras que pueden ser tal núcleo. Unas son no fúncionales y otras son funcionales. Mas, esta última clase de categorías también llamadas sintácticas, aunque físicas o reconocibles visualmente en un texto escrito u oral, por desgracia ya no lo son en el mecanismo transpositor.

0-3- Las categorías sintácticas en el mecanismo de Transposición

Es conveniente precisar que lo que vamos a decir a continuación es de suma relevancia en la comprensión del fenómeno lingüístico de Transcategorización o Transferencia. En efecto, en este mecanismo distinguimos dos familias de categorías sintácticas: las categorías in situ o léxicas, y las categorías ad hoc o artificiales, a que también llamamos provisionales o funcionales. Las primeras son puramente naturales e identificables formal o visualmente, según los rasgos idiosincráticos (es decir peculiares) que a cada una caracteriza. Asimismo, la más de las veces se presentan bajo la forma de una palabra o lexía, de ahí el nombre de categorías léxicas. Es el caso del verbo, adverbio, nombre y adjetivo. Por lo tocante a la segunda familia, nunca se reconocen o se identifican visual o formalmente, a causa de su virtualidad y artificialidad. Generalmente es esta la fuente de las nutridas y feroces polémicas que tienen los autores sobre la Transposición. Esas categorías nacen todas del mecanismo transcatgorizador; y un solo medio lingüístico favorece su determinación: su función o papel sintáctico en la frase u oración en que vienen insertadas, y no los rasgos formales. ; y desde aquí la denominación de categorías funcionales o sintácticos (no más como arriba, por lo que pueden cumplir función sintáctica, sino por lo que solo se reconocen funcional o sintácticamente). Estas nunca vienen con la forma de lexía o palabra sino en muchas (transpositor + palabra llena). Es más, constituyen sintagmas carentes de centros o núcleos (sintagmas exocéntricos), al contrario de lo que pasa con las categorías naturales, que forman sintagmas endocéntricos (es decir con núcleos). Exocentricidad en un caso y endocentricidad en otro. Por último, las categorías no naturales disponen de un número distinto al de los naturales: sustantivo, adjetivo y adverbio.

Observen ahora esta rica nomenclatura o denominación que vamos a aplicar a esas tres categorías artificiales.

Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten

He aquí unos casos ilustrativos de categorías funcionales:

a) Dice que no vendrá. > Dice la verdad > Lo dice.
b) Vendré cuando me inviten. > Vendré mañana. > Vendré entonces.
c) El libro que tiene usted es interesante. > El libro comprado/recogido es interesante.

Las secuencias encursivadas son categorías sintácticas, y son respectivamente sustantivo, adverbio y adjetivo. Dirán nuestros detractores, "¿Cómo puede ser una oración un nombre, un adverbio, etc.?" Es que ha sufrido la Transposición con los convertidores o transpositores que1, cuando, y que2. Estos instrumentos gramaticales le han transmitido, en el orden, la sustantividad, adverbialidad y adjetividad, habilitándola comportarse así como sustantivo o SN, adverbio o SAdv. y adjetivo o SAdj.. Pero lo que nos guía en esta explicación es la función sintáctica de dichas oraciones: implemento para la Ia, aditamento para la 2a y adyacente nominal para la 3a . Pero no es cuestión de los nombres (SN), adverbios (Sdv), adjetivo (SA) in situ, es decir, en su lugar natural, sino los ad hoc, esto es, los ocasionales o circunstanciales, los funcionales; de ahí que hablemos de las categorías funcionales o sintácticas como frutos o resultados de la transposición. ¿Estaría buscando uno los núcleos de los sintagmas encursivados de nuestros enunciados? ¡Que Dios lo ayude a encontrarlos! De todas formas son exocéntricos.

En sustancia, las categorías funcionales o ad hoc, los adjetivos, sustantivos y adverbios funcionales o ad hoc constituyen sintagmas sin núcleo. No se reconocen visualmente (sino por su papel) y nacen del mimetismo lingüístico, id est, de la adjetivación, sustantivación, y adverbialización.

Gracias a este capítulo evasivo, hemos comprendido más, que el sujeto hablante en la configuración y realización de su intención comunicativa apela sin cesar a signos lingüísticos que han de pertenecer fundamentalmente a dos casillas de categorías funcionales: las categorías in situ o naturales y las categorías ad hoc o funcionales, o provisionales. Las primeras son visuales, formales, léxicas y están en los diccionarios, ya integradas en el vocabulario de la lengua, y forman sintagmas endocéntricos (verbo/compré; nombre/tomates; adjetivo/buenos; adverbio/ayer.); mientras que las segundas no son visuales, ni formales, ni léxicas, sino virtuales, artificiales, circunstanciales. Dan a luz a sintagmas exocéntricos (son nombre, adjetivo y adverbio). Es que nacen de la Transcategorización, es decir, de la adjetivación, sustantivación y adverbialización.

CAPITULO I: EL ADJETIVO FUNCIONAL O SINTACTICO: LA ADJETIVACION

1-0 Introducción : definición y explicación de la Adjetivación

Cabe recordarlo, como ya lo tenemos señalado más de una vez, el adjetivo funcional o sintáctico, también denominado adjetivo impropio, adjetivo provisional u ocasional por los funcionalistas, constituye la segunda gran familia de los adjetivos, en global. Mejor, es ante todo fruto o resultado de esa teoría coetánea de la Transposición, inaugurada, como lo vimos, en el siglo XX por Charles Bally y elevada a su máxima perfección por el eximio lingüista Lucien Tesnière, y hoy continuada, innovada, ensanchada y cristalizada en el mundo hispánico por Alarcos Llorach y Salvador Gutiérrez (esencialmente, y Alonso Megido, etc.) en nombre de la Degradación, de la Trascategorización. En la opinión de Tesnière, “La traslación consiste, pues, en transferir una palabra llena de una ‘categoría ‘ gramatical a otra categoría gramatical, es decir, en transformar un tipo de palabra en otro tipo de palabra” [7] Así que este mecanismo permite transformar categorías léxicas a otras diferentes, facultándolas cumplir funciones que no les eran posibles anteriormente. En estas condiciones, según el mismo autor, en el sintagma nominal/le livre de Pierre/, /Pierre/, siendo sustantivo, pasa a ser adjetivo sintáctico por la gracia de la preposición transpositora /de/ (adjetivador), hasta ser adyacente como /rouge/ en /le livre rouge/ (Ibídem). Es que ha habido la adjetivación. Comprendemos entonces que el adjetivo funcional es sobre todo y esencialmente el resultado, la consecuencia directa de la adjetivación, nocion que conviene definir primero, porque no siempre suena igual en los íodos de los lingüistas.

Digamos para principar que la adjetivación, en términos sencillos y modestos es el hecho de adjetivar a un signo o grupo de signos (no adjetivos); es decir darles carácter o naturaleza, alma del adjetivo para que cumplan su función. Es facultar a un elemento lingüístico comportarse como adjetivo desde aquí en adelante; así, del verbo /amar/ lograremos con soltura /amable/, del nombre /nación/, obtendremos /nacional/; no son sino ejemplos de tantos. Una definición muy parecida viene dada por el DRAE (Diccionario de la Lengua Española, REA)[8]: la adjetivación es la “conversión en adjetivo de una palabra o de un grupo de palabras que no lo son.” Verbigracia, de “rosa, hombre, de fiar” obtenemos “ color rosa, es muy hombre, persona de fiar.” No nos dice nada de lo responsable de la adjetivación. Pero en el primer caso la aposición hubiera adjetivado al nombre /rosa/ y en el tercero, trata de la preposición /de/, adjetivadora del sustantivo infinitivo /fiar/, como lo veremos mas adelante. Esta definición por otro lado coincide con la de Antonio Quilis y otras. En su opinión, “la adjetivación es la transformación de una palabra o de grupo de la palabras en un adjetivo; “Revolución à revolucionario; ecología à ecológico” (1994: 466) (adjetivos denominales según solemos pensar). Quilis y otros recuren aquí a procesos o morfemas derivativos para lograr la adjetivación. Más tarde, hablaremos en esas condiciones de transposición derivativa o sintagmémica, con Salvador Gutiérrez. Terminemos por fin con la concepción de Bosque y Demonte[9]. De hecho, estos usan el término “adjetivación” en un sentido muy rato y diferente. No lo emplean en el sentido de la transformación de un signo en adjetivo como los precedentes autores, sino que con ellos solo se refiere a la función modificadora de los denominados tradicionalmente “adjetivos determinativos” (demostrativos, posesivos,…). Entonces por su parte, la adjetivación es más bien una función, función realizada en el sintagma nominal por esta categoría accesoria de signos (demostrativos,…). No hablan de la adjetivación como proceso, acción de transformar signos en adjetivos.

Esas primeras frases de la concepción o definición no nos parecen satisfactorias y no nos posibilitan ver con claridad lo que es la adjetivación y el adjetivo funcional. ¿Cómo ocurre? Por eso, procedemos a una segunda explicación y definición fundamentándonos en los paladines de la teoría de Transposición. Esta es lo da perfecta cuenta de lo que es la adjetivación y el adjetivo sintáctico.

Entonces, la adjetivación es un proceso lingüístico en el cual el sujeto hablante, ante la carencia numérica de adjetivos numerales, tiene gran posibilidad de convertir cualquier categoría funcional (sustantivo, verbo, adverbio) u oración en un adjetivo, no natural, no propio, sino provisional o impropio. Para conseguir tal transformación, necesitamos ante todo algunos elementos, denominados ayer (e incluso hoy) instrumentos gramaticales o elementos de relación, de subordinantes llamados hoy con plena razón transpositores. Y en nuestro caso, transpositores adjetivadores, se trata solo de los tradicionales pronombres relativos, preposiciones y aposicion (pausa). Aunque adjetivadores, no actúan en la misma categoría. En las siguientes construcciones de Quilis y otros, se concretan no solo esa adjetivación y su resultado, sino también el papel adjetivador de las unidades relacionantes citadas:

1) Coche de caballos/ Vino con gaseosa.
2) El coche que compramos tenía un desperfecto./ El coche, que compramos, tenía un desperfecto.
3) Madrid capital /Río Guadalquivir. (págs. 236-237; nosotros numeramos)

De esas construcciones, van a comentar después , “Todos los elementos que no pertenecen a la categoría de adjetivo calificativo y funcionan como tal con respecto al nombre experimentan lo que denominamos transposición de adjetivación.” Por eso, lo explican que, un nombre apositivo, un sintagma preposicional, una oración adjetiva cumplen la función de adyacente nominal (Ibídem). En las dos primeras series de construcciones, los adjetivadores, son respectivamente la preposición /de/ y el relativo /que/. No nos lo afirman claro en este momento, sino en el tema XIX del mismo libro, en las mismas circunstancias, hablando del papel transpositor de los elementos de la relación[10]. Nada dicen del adjetivador en la postrera serie de frases. Más digamos sin dilación que el responsable de esa adjetivación es la aposición, considerada tradicionalmente, e incluso ahora por muchos estudiosos como función. No es sino un adjetivador, aunque no lexicalizado, no manifestado gráfica o lingüísticamente. Otros dirán y con razón que se trata más bien de la posición del segundo sustantivo, la que ha acarreado la transformación.

Sumamos a estas adjetivaciones, otra un poco marginal, pero que merece ser mentada aquí. Se trata de la llevada a cabo por los morfemas o mecanismos derivativos, o morfológicos, la que realizan los elementos a que podemos llamar libremente transpositores sufijales o adjetivadores sufijales (morfemáticos). Así, piensan Quilis y otros que con los sufijos [a-l,-ar,-ático,…] puede producirse la adjetivación de un nombre.

4) Sensación→sensacional/ familia→familiar/ problema→problemático.

Son adjetivos denominales según los especialistas de la Morfología o Morfosintaxis. Gutiérrez O. explica, como lo vimos anteriormente (Libro II) que se trata de la “Transposición sintética, sintagmática, derivativa” (Principios…, Págs.153;155;169-170).

No podemos callar las interesantes explicaciones que han procurado algunos autores acerca de la adjetivación o el papel adjevador de la preposición, del relativo, o sea, que en el sentido de Quilis han reflexionado. Por falta de espacio suficiente las presentamos en pie de página[11].

En síntesis, tras descubrir lo que es la adjetivación, hemos mencionado por un lado el adjetivo funcional originado por la adjevación simple o del 1er grado, realizada por la preposición, la aposición y el morfema derivativo (enunciados 1, 3 y 4). Por otra lado, tenemos apuntado el adjetivo sintáctico, fruto de la adjetivación lo llámanos adjetivo oracional o del 2° grado, lograda mediante el relativo (enunciado 2/). Y a este adjetivo lo llamamos adjetivo oracional, por tener forma de oración.

El objeto de este capítulo viene centrado esencial y respectivamente en estos dos tipos de adjetivación o estas dos categorías de adjetivos impropios. Por otra parte, diremos en algunas palabras algo sobre los/sus casos controvertidos o problemáticos.

1-1- La Adjetivación Simple o del 1er Grado

Aunque ya tenemos descrito con bastante precisión lo que es la adjetivación simple o del 1er grado, cabe repetirlo (la repetición siendo el secreto de la enseñanza) diciendo que solo es cuestión de la conseguida por medio bien de un elemento prepositivo, bien de la aposición o del signo morfemático. Entonces, estos transpositores adjetivadores nos permiten forjar cumplida nómina de adjetivos funcionales o ad hoc.

1-1-1- Adjetivación con la Preposición

Ayer la preposición, considerada fundamentalmente como relacionante, nexo o subordinante (erróneamente, más o menos), se ha convertido hoy en transpositor. Dicho de otra forma, en la Gramática contemporánea de corte funcionalista es solo, esencial, primordial y normalmente convertidor de catégorias en otras, según los proponentes de la teoría de transposición o Transcategorización. Así por ejemplo, puede adjetivar la preposición a otra categoría funcional, es decir transmitirle o darle carácter, espíritu o alma adjetivo con objeto de posibilitarla asumir una de sus funciones (adyacente,…). Este análisis, aunque con unos detractores, lo aprobamos con insistencia. En plena consonancia con esa visión, muchos autores (sobre todo del mundo hispánico) van a reaccionar.

a) Así verbigracia, Juan Alcina Franch y J.M.B (Gramática española, 1998), van a escribir a propósito de /de/:

La preposición de llega a transponer la categoría del sustantivo que introduce hasta igualarla a la de un término secundario análogo al adjetivo cuyo comportamiento sintáctico toma:(a) se combina en serie con adjetivo cuyo comportamiento sintáctico toma: (a) se combina en serie con adjetivos […] , (e) llega a ser sinónimo de un adjetivo de su mismo lexema (hombre ingenioso/hombre de ingenio). (pág.937).

Con otras palabras, según explican ellos, gracias a la partícula prepositiva, el sustantivo puede convertise en sinónimo del adjetivo natural, esto en el plano de la función. Es lo que ocurre en las frases que proporcionan. /ingenioso/, adjetivo propio, es tanto adyacente nominal como /de ingenio/, adjetivo impropio u ocasional. Breve, presentan relación ínitma de isofuncionalidad o equifuncionalidad de adyacente solo por la gracia del adjetivador /de/.

b) En un mismo plano se sitúa el parecer de Antonio Quilis y otros. En su juicio,

A veces, la lengua no dispone en su sistema léxico del adjetivo que precisamos para referirnos à la cualidad que deseamos atribuir a un nombre (no es aceptable decir, por ejemplo: ‘’ jersey lanudo’’), pero podemos realizar una transposición de esta clase de palabras, el sustantivo por ejemplo, a la función del adjetivo[12]: ‘’jersey de lana’’. Aquí se produce, pues, una adjetivación por medio del sintagma proposicional, que habitualmente recibe el nombre de complemento del sustantivo.

Como otros casos ilustrativos, da: coche de caballos; tabaco sin nicotina; vino sin gaseosa [13].De este análisis, comprendemos que, como tuvimos alguna vez la suerte de decirlo, la adjetivación viene a sortear el agudo problema de la insuficiencia o falta numérica de los adjetivos naturales (los ya inscritos en el léxico de la lengua). Con la ayuda de la preposición que se presenta como adjetivador del 1er grado, los podemos obtener, crear a otros (adjetivos); mas, los creados, los nuevos solo son ocasionales o del discurso, por la mera razón de que no los podemos encontrar en la nómina del léxico adjetival de la lengua (como los físicos o morfológicos). Solo nos permiten secar un problema eventual, ocasional en la comunicación.

c) Alarcos Llorach, transportador principal de la teoría de traslación al mundo hispánico, no puede escapar a esa realidad adjetivadora de la preposición cuando explica su título “Grupos nominales con /DE/ en español” (EGF, pág. 250). En efecto, tomando la frase /el libro del maestro/, nos hace comprender como los demás en el mismo contexto, que el sustantivo /maestro/ es equifuncional con el adjetivo; es adyacente y esta nueva función le ha sido conferida por el transpositor /de/. Concluye con mucha seguridad que “(…) /de/ produce el paso del nombre a la función de adjetivo…’’. Rectifiquemos esto diciendo más adecuadamente, “produce el paso del nombre a la categoría de adjetivo”. La transposición no es problema de convertir un palabra en una función, sino de convertir una palabra en otra categoría para que cumpla una función que le era prohibida antes. Por eso, la preposición, siendo adjetivador convierte al sustantivo en adjetivo sintáctico, e igual que un adjetivo léxico, es ahora adyacente nominal. Y ¿ cómo puede ser un sintagma nominal, adyacente si nada le ha pasado?

d) Otro análisis bastante semejante es el de Gili Gaya S .(1994: 211-212) [14], si bien no habla claro de transposición adjetiva. Discurriendo sobre la función de la preposición, subraya que le término de ésta forma un concepto adjetivo (pre;+ término) que califica al sustantivo al cual complementa. Así un árbol sin hojas equivale a un árbol deshojado; el amor de madre es equivalente a l amor materno; para adscribirnos esta postura, cabe hacer la pregunta siguiente: si el sustantivo en esas frases no fuera adjetivo, ¿óomo pudiera complementar a otro nombre? O, ¿como puede complementar un sustantivo a un sustantivo sin ser adjetivo, o sin haber sufrido alguna previa adjetivación? Entonces, Gaya a partir de esas palabras, nos está revelando la función más representativa de la preposición: el transcategorizador; y aqui se trata mejor de su papel adjetivador. La preposicion se une al nombre y lo transforma a la categoria adjetivo, y siendo adjetivo, va a ser adyacente, es decir, puntualizar el sentido de un sustantivo.

La manera como concluye Gaya su análisis es de lo más interesante y mercece que lo mencionemos. Señala para finalizar, que, sin embargo, por la insuficiencia de los adjetivos en la lengua, no es siempre fácil la sustitución que acabamos de hacer (amor de la madre à amor materno). Y a pesar de que no tengan todos los adjetivos equivalentes, “es evidente el carácter adjetivo de la frase preposicional complementaria de un sustantivo.” Entonces, del isomorfismo sintáctico entre el sintagma preposicional habla él, aunque con algunas vacilaciones, o no claramente. Otros muchos lingüistas han defendido hondamente y con acierto la adjetivación por la partícula prepositiva, o si quieren, el papel adjetivador de los signos prepositivos. Los presentamos en pie de página con algunas de sus discusiones. Además, los autores cuyos análisis acabamos de presentar han desarrollado ese tema en otras obras u otros capítulos de sus obras. Otra vez, aparte damos sus referencias para permitirnos tener más informaciones sobre el fenómeno, esto es, la adjetivación por medio de la preposición[15]

De lo que quada expuesto anteriormente, se pueden extraer algunas conclusionses: la preposición, tradicionalmente denominada elemento conexivo o relacionante es en la teoría de traslación, un transpositor o transcategorizador. En el caso que nos ocupa(ba), ser adjetivador de otro signo o grupo de signos. Aquí, la adjetivación, que es simple o del 1er grado, da lugar a adjetivos ocasionales o provisionales, sintácticos o funcionales, impropios o no léxicos. Provisionales u ocasionales por lo que nos posibilitan secar un problema solo provisionalmente en el discurso; no forman ya parte del léxico adjetivo de la lengua. Mejor, si son adjetivos, solo es por su puesto funcional, que es el de un adjetivo natural (grande) (ya integrado en la lengua), o sea adyacente nominal o atributo. Sin embargo, toda preposición no es transpositor, o adjetivador. De ahí el título parentético que aparece a continuación.

1-1-1-1- Las Preposiciones como Índices Funcionales

Dada la constante y enojosa confusión entre la preposición transpositora y la preposición indicadora de función, no podíamos continuar con el tema principal sin decir algo sobre ello. Tenemos plena obligación en un trabajo como este, echar más luz posible a esa situación para intentar secar esas dudas, polémicas, errores que salpican este ámbito, la función de la preposición.

De hecho, aveces en el análisis sintáctico nos percatamos de que la preposición ya no se considera translativo; ya no tiene el estatus de capacitador funcional. En esats condiciones, suele recibir la denominación de índice funcional (o significante funcional, en terminos de Salvador G., pág. 174). Y ¿qué papel contrae al lado del segmento a que precede ? Señala la funci¥n sintáctico que asume ese segmento en comparación con los demás del mismo enunciado o en relación con un sintagma. Esto significa en concreto que esas partículas prepositivas, si bien conectan, enlazan o relacionan, no ‘degradan’, no ‘deterioran’, no alteran’ ni transforman, sino que se limitan a señalar, mostrar (lo que ya existe por supuesto ; en este caso una función). Solo son mostradores o señaladores de función. Antes de proseguir, nos parece transcendente recordar de paso que la frase índice funcional aquí, no la usamos como el maestro Alarcos. En este, tiene sentido bidimensional o bifacial : transpositor y mostrador (se£ala, indica sin transformar, sin convertir)[16]. Volviendo a la noción original de índice funcional, no podríamos silenciar la voz de Tesnière o la de Gutièrrez Ordóñez, mientras que son los que han tratado este tema con bastante insistencia, sobre todo el primero[17].

Al parecer del co-padre de la teoría transpositora, los índices funcionales, que, se asemejan mucho a los traslativos, no pueden confundirse por completo : « Los índices son los marcantes de función indicativa’. A diferencia de los traslativos, que transforman la categoría de las palabras llemas, los índices se limitan a indicarla, sin necesidad de transformarla . » [18] Toma como ilustración, la frase /le livre d’Alfred/. /de/ es una palabra vacía, es traslativo ya que transforma al nombre /Alfred/ en equivalente sintáctico de un adjectivo. Sin embargo, el artículo /le/, aunque asimismo palabra vacía, no transforma al sustantivo /libre/, sino que se limita únicamente a subrayar su carácter sustantival (Ibídem). Tesnière advierte no obstante que ‘ ’Es muy difícil [..] hacer una ‘separación’ rigurosa entre los traslativos y los índices.” (Pág.139). Quizá sea por eso por lo que Alarcos no establece discrimanación alguna entre las dos nociones. Ocurre también lo mismo en André Martinet, cuando enfoca el tema de las funciones de las preposiciones. No hace ninguna diferencia. Solo dice que son “momèmes fonctionnels “, porque indican funciones (1980:120).

En cuanto a Salvador Gutiérrez, rendido admirator de Tesnière, no podía más que participar de la postura del maestro. En efecto, este habla de los índices funcionales, estableciendo con mucha seguridad una línea divisoria bastante clara entre ellos y las preposiciones transcategorizadoras.

Los sintagmas preposicionales en dependencia verbal no trasponen: son ‘índices’ o ‘significantes’ de las funciones sintácticas que contraen en la secuencia las magnitudes que introducen. En secuencias como

- Pepe llevo al niño
- El policía entregó al ladrón.

Los implementos no son propiamente al niño, al ladrón, sino el niño y el ladrón. La preposición realiza un papel significante: contribuye a identificar la función de tales sintagmas. “(Pág.174).

En más, aclara el mismo autor que las unidades prepositivas en este ámbito agotan sur papel en el mero hecho formal de diferenciación de funciones. “En dichos contextos, no aportan significación; son meros recursos diacríticos formales.” Así, es el caso de la mayor parte de las preposiciones de implemento, complemento, suplemento y atributos preposiconales (Pág.175).

a) Pegaba siempre a sus hijos (Impl.).
b) Dio un regalito a María (Compl.).
c) Soúaba él con ser docente (Supl.).

Como bien lo podemos advertir claramente en esas orcaiones que tenemos procuradas, las preposiciones no posibilitan ninguna función ( ni categoría alguna), sino que se reservan a señalar o mostrar las que ya existen (complemento, implemento, suplemento). El análisis de Hernández Alonso apunta en la misma dirección. Así, discurriendo en las preposiciones y mayormente en sus funciones gramaticales, escribe que es “ ‘A índice de objeto directo y de objeto indirecto” (pero alguna desviación del autor)[19]. Mejor, la preposición /a/ aparece básicamente ante el OD cuando este tiene el “rasgo /+ animado/, /+individual/ [...].”. Así, se ha convertido en mero índice gramatical (Ha pasado a buscar a su amigo a la salida del cine.). Por otra parte, esta misma preposición es marca del dí). De eso comprendemos una vez m¥s que la preposición por otro lado, en vez de ser transpositor, suele ser perfecto indicador de algunas funciones.

Subrayábamos asimismo las frecuentes y enojosas confusiones que hacíamos entre la preposicion índice funcional y la preposición transpositora (adverbial, adjetiva). Así, Gutiérrez O., a pesar de su maestría en aclarar el fenoméno no soslaya por desgracia ese error. Lo podemos ver en sus explicationes de ariba, cuando dice que incluso en los atributos preposicionales el signo prepositivo es solo índice funcional (Pág.175). Alonso Megido, como por unanimidad con su colega, se encuentra en la misma infracción, a pesar de su gran voluntad de superarla. En las siguientes palabras, lo podemos corroborar claramente, cuando habla de la transposición y transpositores: si un sintagma precisa de un capacitador para asumir una función que carece de categoría asociada o determinada, no debemos ver en él un caso de transposición, sino "una variante de la autonomía sintáctica" . "Así por ejemplo, las preposiciones que acompañan a los llamados 'atributos preposicionales' no son transpositores (no sabríamos decir cuál sería la categoría de llegada), sino índices funcionales." (1990: 208). Pero, vemos cómo esta hipótesis o reflexión, aunque es muy seductora, no tiene fundamento; no es correcta, a partir de la oración de a continuación. Esta mesa de madera (Esta mesa es bonita.

Harto es conocido que el nombre puede ser atributo del sujeto. Mas, en este contexto no es posible hacer de /madera/ ese atributo (*Esta mesa es madera: oración extrasintáctica.). Precisamos de un sintagma adjetival exclusivamente. Entonces, para que el sustantivo /madera/ pueda cumplir esta función de atributo que le es vedada de momento, prestamos ayuda a la preposición /de/. Mejor, está convirtiendo al antiguo SN en SA, facultándolo desempeñar ese papel. Y por fin superamos el problema de la falta de un adjetivo morfológico, que derive de /madera/ y que exprese la materia en que está hecha la mesa (0>A) . Respondemos pues a Alonso Megido y Salvador G., que en este atributo prepositivo hay adjetivación del sustantivo (0>A) y por tanto la preposición /de/ no es índice funcional, sino transpositor adjetivador. Un análisis a favor de nuestra tesis puede venir de la Nueva Gamática Académica (NGRAE 2010:705). En efecto, hablando ella de los atributos con la forrna de frases preposicionales, escribe satisfactoriamente, « Los grupos preposicionales alternan a menudo con adjetivos clasificativos, como en El tejido era /de algodón-algodonado/, o relacionales, como en Este queso es /de La Mancha-manchego/; las arandelas son /de metal-metálicas ». Entonces, la preposición que aparece en estos sintagmas nominales preposicionales son convertidores adjetivales. Sin embargo, precisemos que solo en la oración siguiente la preposición es mostrador de función, por lo que también ciertos autores, en vez de hablar de suplemento atributivo como Alarcos, usan más bien la frase "atributo preposicional". María presume de guapa. Si en este caso consideran la preposición como mostrador de la función de atributo del sujeto, tendrán plena razón. A esa oración, agreguemos Estoy de médico (aquí asimismo, estar [estar de] ya funciona como verbo prepositivo, es decir verbo introductor de suplemento).

Aparte de las confusiones de Hernández Alonso, Gutiérrez y Alonso Megido, relativas a la preposición índice funcional y transpositor, mencionemos además la de Juan Alcina F. y José Manuel B.. Consideran la preposición que acompaña al verbo de régimen preposicional "hablar" como subordinadora. En la oración El libro de que hablas está aquí., "la preposición de marca la subordinación del relativo dentro de la proposición que introduce [...]. " [20] Tratando el mismo tema, Bosque y Demonte les contesta con perfecta adecuación. En la construcción /La idea [de la que me hablaste ayer] me parece de dificil plasmación/ (10), el sintagma preposicional viene relacionado con el predicado /hablaste/; por consiguiente, la función que ejerce la preposición « no es la de marcar la dependencia de la subordinada con respecto al núcleo nominal idea, sino la de introducir el complemento preposicional de régimen verbal del que el pronombre relativo es término. » [21] Me hablaste de esa idea ayer (11). En una palabra, la preposición que antepone o introduce al suplemento no puede ser traslativo, sino, mero indicador de esa función cumplida siempre por el SN.

En resumen, hablábamos (parentéticamente) del concepto o de la noción de índice .funcional en las preposiciones. Con los lingüistas tales como S. Gutiérrez, Tesnière, Alonso M., Bosque y Demonte, la preposición cuando índice, difiere total del transpositor en que conecta, relaciona, sin 'alterar', sin 'corromper', sin transformar o convertir. Solo se limita o se reserva a señalar o mostrar algo ya existente. Así, lo tenemos dicho, puede indicar al SN complemento, implemento (personal), suplemento e incluso aditamento.[22] Por otra parte hemos subrayado con casi los mismos autores (y Hernández A. , Juan Alcina F. y JMB) las confusiones o infracciones en que solemos caer, tomando la preposición índice por el transpositor. Ha sido el caso del suplemento la más de las veces. Por último hemos descartado toda la consideración de la preposición en el atributo preposicional como indicador funcional. Adjetiva más bien al SN para que sea atributo del sujeto. El único momento en que podemos habilitar esta tesis es cuando estamos en lo que Alarcos denomina sin menor razón suplemento atributivo (Se jacta de lista). Seguro que con este modesto análisis podremos limitar considerablemente las confusiones entre la partícula preposicional mostrador funcional y la transpositora, la adjetivadora. Persiguiendo la reflexión sobre la adjetivación simple, introduzcamos la realizada a través de la aposición.

1-1-2- La Adjetivación con la Aposición

Ya en el apartado introductor de este capítulo señalábamos que la aposición ayer considerada en la tradición como mero puesto funcional del sustantivo, función coincidiente con la de adyacente nominal, es más bien en la Lingüista contemporánea transpositor, y en especial, adjetivador. En este caso, convierte al sintagma nominal en sintagma adjetival, esto para concederle plena facultad o facultad necesaria para asumir la función de adyacente nominal, estatus funcional que le era prohibido o imposible primitivamente. Merece la pena precisar que de esa concepción coetánea de la aposición no vamos a hablar de inmediato. Llegaremos a eso solo tras haber presentado la visión tradicional de la noción; así trabajando será posible que veamos lo más profundo y claro en ese tema, generalmente muy controvertido, como lo destacan Álcaraz Varó E. y Martínez Linares Ma A.: « ‘aposición' es realmente un término ambigüo que no siempre designa el mismo concepto ni, en consecuencia, identifica el mismo tipo de construcción.» [23] . La misma observación viene hecha por Bosque y Demonte en estos términos: la noción gramatical de ‘aposición’ « posee límites acaso difusos » puesto que las construcciones apositivas son un conjunto de fenómenos diversos, desde compuestos léxicos (mujer objeto/ peso pluma) hasta la estructura de la frase nominal (Jalisco, la provincia del gran Rulfo.).[24] A partir de estas palabras ya podemos imaginar la diversidad concepcional que puede tener ese fenómeno. Clasuraremos el estudio con la tipología de esa misma noción de aposición.

1-1-2-1- Definición, concepción y caracterización de la Aposición
1-1-2-1-1- Concepción y caracterización tradicional

La definición o concepción tradicional de la aposición es plurifacial o polifónica; se organiza en torno a diversas visiones, consideraciones. Para unos estudiosos es posición en que un sustantivo complementa a otro (sin ninguna previa modificación), o un puesto funcional. Según opinan otros, es un tipo de sustantivo o sintagma nominal (que es adyacente de otro, siguiéndolo). E in fine, una suerte de constelación.

A/ Aposición como Posición

Como acabamos de subrayarlo, es una larga y enraigada tradición lingüística. Y son numerosos los paladines, que en la aposición ven una mera postura sintáctica del sustantivo. De hecho, aquí, un sustantivo sigue al otro, o se pospone al otro sin sufrir modificación alguna y sin precederse de ningún elemento relacional, asumiendo así el estatus funcional de "complemento nominal" o adyacente nominal. Mejor, ese SN apositivo se comporta como un sintagma adjetival auténtico; síntoma de ello es que contrae esa función recién mentada, función idiosincrática o intrínseca a los adjetivos.

[1] a) El río Guadalquivir.

b) El padre Mirón

c) La parroquia San Juan

[2] a) Paco, el zapatero del pueblo.

b) "Paul Biya: el apóstol de la paz."

c) "RDPC: la dinámica del progreso"

En estas construcciones, todos los sintagmas nominales que vienen encursivados, tanto los de la 1a serie o 2a son apositivos; o si quieren, están en aposición. Cumplen la función de adyacente. En un ángulo semántico, suele decirse que los primeros son restrictivos y los segundos, separados de los núcleos por una pausa, son explicativos. A eso volveremos en la "tipología de la aposición".

Para continuar, digamos que esa concepción cuenta con consistente número de gramáticos, la mayoría por cierto. Así podemos referirnos al padre de la Gramática española, Nebrija, Manuel Seco, Bosque y Demonte, Juan Alcina Franch y JMB, Samuel Gili G., José Martínez de Sousa (2006); no son sino algunos de otros tantos.

1) En la opinión del lingüista a quien incumbe la paternidad de la gramática española, esto es, Antonio de Nebrija, « [...] cuando un nombre sustantivo se añade a otro sustantivo sin conjunción alguna, como deziendo io estuve en Toledo ciudad de España: i llamase aposición que quiere decir postura de una cosa a otra o sobre otra. » [25]. Un poco antes en la misma obra, este comportamiento, o esta propiedad de los sustantivos apositivos, lo ha equiparado con el adjetivo, « porque siempre se arrima al sustantivo. » (pág. 211). Comprendemos entonces de ese análisis de Nebrija, que el sustantivo apositivo se pospone a otro sin lazo o conector y es su adyacente o complemento.

2) En la misma línea de reflexión, José Martínez de Sousa explicará "[...] se dice que dos nombres están en aposición cuando el segundo califica o determina al primero:" es el caso de coche bomba, célula madre, vagón restaurante, ciudad satélite, ataque sorpresa, etc.[26]. De eso se desprende que el primero sustantivo es núcleo del SN y el segundo, el apositivo, que solo es su adyacente. Lo "califica" o "determina" en la manera de un adjetivo.

E incluso deducimos que a partir del momento en que el nombre apositivo "califica" o -±eterrnina", ya es auténtico adjetivo o sintagma adjetivo.

3) A esa opinión, conviene sumar la de Bosque y otros (1999: 525). En su introducción a ese tema, destacan que el nombre mismo del fenómeno appositio, del latín apponere equivalente a "colocar junto a" (como hemos visto con Nebrija), y "nos indica ya que suele xistir adyacencia entre términos en aposición." Procura los ejemplos tales como

[1] a) un coche bomba.

b) Una mujer objeto.

c) Una oferta estrella.

«[2] a) Stephane Grapelli, el genio del violín.

b) Jalisco, la provincia del gran Rulfo.

c) Laura y María, sus hijos.»

De lo anterior, notamos que en Bosque y otros, quienes hablan de aposición, quien habla de aposición, obligatoriamente ha de hablar también de la relación de adyacencia que mide entre los sustantivos en cuestión o de la función de adyacencia que contrae sobre todo el nombre apositivo. De paso, señalemos que este nombre en aposición en Bosque, puede especificar al primero (como en las construcciones de ([1]) o explicarlo, como en [2]. De ahí que hable de las aposiciones 'especificativas' o 'no restrictivas' o 'descriptivas' (Ibídem).

4) Parecido análisis realizó Gili Gaya[27] al hablar de los complementos nominales. En efecto, un sustantivo puede determinar, aclarar o precisar el significado de otro sustantivo, ya sea juntándose simplemente con él en la manera de atributo calificativo o determinativo (El rey soldado; Lima, capital del Perú), o enlazando a ambos nombres a través de preposición (Puente de hierro; un día sin pan). Puntualiza el autor que "en el primer caso se dice que el sustantivo complementario está en 'aposición'. En el segundo, es un complemento con preposición. Su análisis está claro; el sustantivo apositivo, tanto como el introducido por la preposición complementan al nombre, o sea que son sus adyacentes.

5) Por fin, escuchemos esta rica descripción de Juan Alcina Franch y JMB, que viene a ' encarecer la concepción posicional de la noción de la aposición.

El término aposición se emplea para designar la actuación de un sustantivo o adjetivo sustantivado que entra en relación con otro sustantivo sin acudir a los transpositores prepositivos. El sustantivo en aposición desempeña una función secundaria comparable, a veces, a la del adjetivo, o, simplemente, añade su significación a lo significado por el sustantivo que sirve de base de la construcción: el pastor poeta; don <inselmo González, capitán general de la provincia. (Op. cit., Pág. 948).

Como los demás, enfatizan estos en el carácter nominal del término 'aposición' o los términos en aposición. Un SN entra en relación con otro, sin elemento prepositivo y desempeña una función que suele desempeñar un SAdj., id est, la adyacencia nominal, como lo indican más adelante, reflexionando en los diferentes estatus funcionales de la aposición (con la frase de "adyacencia predicativa") (Ibídem). Estos autores no dejan de llamar nuestra atención, como los demás, en el que los sustantivos en aposición con gran frecuencia den lugar a palabras compuestas (parcial o totalmente): casa cuna; ciudad jardín, hombre niño, mujer canon, etc. (Pág. 951).

Por todo lo antes expuesto, se recuerda que la concepción tradicional de la aposición como posición de un sintagma nominal directamente relacionado a otro ha sido profundamente estudiada y defendida. Este SN no dista del SAdj., en vista de que cumple con frecuencia la función de adyacente nominal. Esta postura es la de la mayor parte de los lingüistas.[28]

[...]


[1] Ciertos lingüistas hubieran querido que las denomináramos también partes orationis (la tradición), las partes del discurso, categorías primarias (diferentes de las secundarias), mayores (diferentes de las menores), etc.

[2] : Tesnière, Op. cit., Tomo I, págs., 134-135.

[3] Tomol, Págs. 132-133. También veamos Págs. 135-141; Cap.39: "Los juntivos"', Cap.40: "Los traslativos".

[4]: La descomposición del término "coordinación" o "coordinar" por Ma Luz Gutiérrez Araus y otros, nos aclara más el papel de lo que llamamos secularmente "coordinante". Es que en esas palabras, tenemos "co + orden= unido en el mismo orden, en el mismo plan". {Introducción a la lengua Española, 2005, pág. 165).

[5]:Bello, Gramática de la lengua castellana... (citado por Juan Alcina Franch y José Manuel Blecua, Gramática española, 1998, pág. 839).

[6]: Juan Alcina y JMB reconocen al nombre (adjetivo y sustantivo), verbo y adverbio, como signos 'sinsmánticos', por tener "sentido identificable en el D(iscurso) por sí mismos" (Op. cit., Pág.; 492). Hubiéramos querido que se aplicara esa denominación a las palabras efectivamente sinsemánticas, es decir los traslativos (preposición, conjunción, artículo, ...) y juntivos.

[7] L. Tesnière, Elementos de sintaxis estructural (1959), Tomo II, 1994, pág. 625

[8] DRAE, 21a ed., Tomo I, 1992, pág. 46.

[9] Bosque Ignacio y Demonte Violeta, Gramática descriptiva de la lengua española [1999], 1a ed., 3a reimpresión, Tomo I, 2000, Pág. 136

[10] Antonio Quilis y otros: a) En /El vino de Riojal, “el nombre Rioja se convierte en complemento, en adyacente de vino gracias a la preposición de, cuya función es la de transpositor.” b) “ Los pronombres relativos transponen la proposición en adjetivo o adyacente del nombre. “ (El vino que produce, La Rioja es muy bien.) (Óp. Cit., pág. 318).

[11] Aquí, mentamos los escritos de algunos autores a favor de la adjetivación a traves de la preposición, el relativo, etc.

La adjetivación con la preposción, la experimenta Alonso Megido en estos términos, en una de sus artículos consagrados a la transposición. En la expresión « una verja de hierro», el segmento de hierro es un adjetivo que contiene un sustantivo transouesto ; en consecuancia, contraerá las dependencias sintácticas que caracterizan a la categoría adjetiva. » (« El concepto de Transposición en Gramática Funcional », Contexto, 1990, pág. 215). Entonces, si /hierro/ es adjetivo sintáctico adyacente de otro nombre /verja/ es gracias a la asistencia del adjetivador /de/. La misma observación viene hecha por Alarcos en relación con la frase /el libro del Maestro/ : « […] /de/ produce el paso del nombre a la función de adjetivo. » (Estudios de Gramática Funcional : EGF, pág. 250). Entendemos que si /maestro/ ahora es adyacente nominal, solo es gracias a la adjetivación llevada a cabo por el elemento prepositivo /de/. Pensemos además en Manuel Seco : Un obrero sin trabajo pasa hambre. Según él, a causa de la traslación realizada por el instrumento gramatical /sin/, trabajo/ funciona como adjtivo. (Gramática esencial del español, 2a ed, 1989, pág. 125).

Por lo referente al papel adjetivador del relativo, o a la adjetivación registrada en la tradicionalmente llamada subordinada relativa, otra vez escuchemos a Alarcos. Considerando la contrucción El libro que compraste , dilucida que en lo subrayado, el llamado /que2/(diferente de /que1/, sustanvivador) ha habilitado la oración en adjetivo funcional. Mejor, se le atribuye la responsabilidad de la adjetivación de la oración /compraste/ ; de ahí que sea adycente nominal (Ibídem). Por otro lado, son interesantes las notas de Hernández Alonso en esta cuestión. De los « nexus adyacentes de carácter adjetivo », subraya que solo se trata de las oraciones adjetivas adyancentes nominales como lo son los adjetivos categoriales (naturales). Al relativo adjetivador, lo llema aquí relator, insertor. (Gramática funcional del español, 3aed, 1996, pág.169).

En lo que tiene que ver con la adjetivación por medio de la aposición, mencionemos este análisis de Tesnière. A su entender, puede ser que algunos casos de adjetivación no tengan marcantes. Puede usarse un sustantivo como adjetivo adyacente de otro. Un sifflement canaille [un silbido canalla] /une ferme modèle [una granja modelo]/ un exemple type [un ejemplar tipo]/ la tour Eiffel [la torre Eiffel]/ le style Louis XIV (el estillo Luis XIV] (Tomo 2, págs. 755-756). Como bien lo notamos, se trata exactemente del uso aposicional de los sustantivos. No lo dice claro ; solo destaca en estas contrucciones la adjetivación, lo que es para nosotros lo fundamental o prioritario. Sin embargo, el error que comete es el de « adjetivación sin marcante »’. No puede ser posible. No puede existir transposición sin transpositor ; tampoco lo contrario es pensable. Considera siempre Tesnière como traslativo algo lexicalizado en su obra. No, incluso la pausa, el orden de las palabras pueden asumir ese papel, y es lo que acaece aquí. El adjetivador es la posposición del sustantivo y sobre todo la aposición, como lo veremos otra vez más adelante. El mismo análisis (un chapeau rose) lo hace Tesnière en la pág. Siguiente, (pág.757).

[12] A la categoría de adjetivo y no a la función de adjetivo

[13] Op. cit.,pág. 237.

[14] Samuel Gili Gaya, Curso superior de sintaxis española, 15aed, 1994,pags.211-212.

[15] He aquí otros autores supletorios que defienden la adjetivación por la preposición. Manuel Seco : Hablando de la traslación, da razón a los demás en estos términos : el sustantivo, para funcionar como adjetivo, solo « le basta colocarse a continuación del núcleo conectándose con él mediante una preposición o incluso sin preposición ninguna.” (Ibídem, pág.96). Por ej. : El vigilante DE LA OBRA nos dejó pasar ; La lucha POR LA VIDA es muy dura (pág.91)

Lucien Tesnière (Tomo II, 1994)

b1) Cap.192 : ‘’Traslación de sustantivo a adjetivo calificativo (O > A)’’; aquí, enfatiza en la adjetivación por la preposición. Dirá verbigracia que el traslativo adjetival más usual es /de/ : un homme de cœur ; un poème de genie ; une faim de loup, etc. (pág.751).
b2) Cap. 194 : ‘’ Traslación del sustantivo a adjetivo (O > A)’’. El tren de París (‘’adjetivo circunstancial de lugar’’ (pág.766).
b3) Págs. 133-134 : le bleu de Prusse: /de/ es el traslativo que transforma al sustantivo /Prusse/ en adjetivo.

MaLuz Gutièrrez (2004 :145) En /el vino de Rioja/, el nombre convierte en adyacente de /vino/ gracias a la preposición /de/.

Alonso Megido Genaro (1990) : mesa de madera : ‘’El ‘transpositor’ de convierte al Sustantivo en adjetivo funcional ‘’ (págs. 212-213)

2) Los autores con quienes hemos defendido o explicado la adjetivación por la gracia de la preposición, por otro lado han reflexionado sobre este tema en otros lugares de los documentos ya citados.

a) Manuel Seco : la Preposición ‘’ se antepone al sustantivo para convertirlo en complemento. Es un elemento trasladador’’ : Las familias SIN HOGAR son cada vez más numerosas (pág.91). Lo mismo dice en la Pág.197

b) Emilio Alarcos, en la Gram. de la lengua española (RAE, 1999, pág.294) :

‘’ La preposición aparece también para convertir en adjetivo adyacente de un sustantivo a la oración sustantivada por que: Le agitaba el tema de que no lo viesen […]’’. (de + que1).

d) Juan Alcina Franch y J.M.B (1998): la preposición, llamada impropiamente parte de la oración, sustantivada por que no tiene ningún valor en si mismo en el habla, “Sirve para, con un estrecho contacto con el nombre, conertirlo en complemento de otro vocablo.” (Pág. 826). Preposición en su opinión es un transpositor adjetivador, aunque no lo dicen claro. ¿Puede ser otra categoría, complemento de nombre sin ser la de adjetivo?

[16] Alarcos,Op.cit,1999.

[17] Enfoca este tema en todo el cap. 14 (‘’los índices’’) (1994, Tomol, pág.138). Los índices tienen ‘’función indicativa’’ ; de manera sintética, es lo que allí nos explica.

[18] Tesnière, Cap, Pág.138.

[19] a) Hernández Alonso, Ibídem, Pag.659.
b) Por desgracia, este mismo autor, estudiando los nexus en función de SN3, va a caer en un error o confusi¥n enojosa. Es que en su opinión, al contrario de lo que tiene dicho Salvador G. más arriba, es transpositora la preposición que muestra o materializa la función de suplemento. Así lo explica : ‘’ [..]los llamados ‘suplementos’ pueden desarrollarse perfectamente en forma de nexus con un doble transpositor, el prepositivo, propio del sintagma, y el de insetos del nexus, que suele ser que.” Por ej. No dudo de que haya terminado con éxito./ Hablan de que sería importante cambiar al médico (pág. 107). ¡No! Rápido, conviene puntualizar que hay un solo transpositor, que es /que/ (que1), el sustantivador. La preposición /de/ solo es índice de la función de suplemento. Esa confusión no ha de producirse o tolerarse. ¿Que es un transpositor en el? Mejor, si efectivamente es /de/ transpositor en las construcciones que procura, ¿ a qué catégoría podría transformar a la oración sustantiva? (No puede sustantivarse un sustantivo). ¿Adjetivación? (el suplemento no es ni puede ser función adjetival). Entonces, lo que dice Hernández A. dista de ser correcto o conveniente. Es impropiedad sintáctica, e incluso herejía lingüística.

[20] Juan Alcina F. y J.M.B., 1998, Pág. 1024.

[21] Bosque y Demonte, 1999, Tl, Pág. 401.

[22] Hemos de subrayar por otro lado que la preposición que introduce a los sintagmas locativos o temporales, raras veces son transcategorizadores (o adverbializadores), sino generalmente indicadores no de su función sintáctica de suplemento, sino de la semántica, a saber, el límite inicial o punto de salida (de, desde), la situación o posición (en) y el límite final o punto de llegada (a, hasta, para) (PreP + SN/ SAdv). Son mostradores de dirección. Viene de Alicante/ ¿Adónde fueron ayer?/ Estarnos desde/en Mayo/ ¿Es que no piensa en llegar a Chihuahua?/ , etc.. Pero en las siguientes frases son adjetivadores: una fiesta en Alicante/ en Mayo; la llegada/ la ida a/desde/hasta Chihuahua, etc.

[23] Enrique Álcaraz Varó y Ma Antonio Martínez Linares, Diccionario de Lingüística Moderna, 1a ed., 1997, pág. 61.

[24] Bosque y Demonte, Op. cit., Ti .., Pág. 525.

[25] Antonio de Nebrija, Gramática de la Lengua Castellana, 1492, pág. 283.

[26] José Martínez de Sousa, Ortografia y ortotipografia del español actual (2004), 2a ed., 2008, Pág. 361. Subraya también este autor que la más de las veces, en esta nómina de sustantivos apositivos se documentan con el paso del tiempo, los nombres compuestos; lo que es una evidencia.

[27] Samuel Gili Gaya, Curso Superior ..., 15' ed., 1994, Pág. 210.

[28] No echemos en el olvido el análisis de Manuel seco, que apunta en la misma dirección. « [...] en otras ocasiones, la unión inmediata del sustantivo complemento al núcleo no significa que haya una relación entre lo designado por un sustantivo y lo designado por el otro, sino que el ser designado por el segundo es el mismo que el designado por el primero: El rey FELIPE murió en 1598; El río DUERO viene crecido [...]. En estos casos se habla de la aposición. » (Op. cit., Pág. 92). Un poco antes, ha presentado otras construcciones, que en nuestra opinión son apositivas y en ellas solo ha destacado el fenómeno de yuxtaposición: el estilo RENACIMIENTO; la operación RETORNO; el premio NOBEL; "este procedimiento se reconoce como yuxtaposición" (Ibídem).

Final del extracto de 100 páginas

Detalles

Título
El Adjetivo Funcional o Sintáctico. La Adjetivación
Subtítulo
El Funcionalismo y la Teoría de Transposición o Transcategorización. Volumen 2
Autor
Año
2016
Páginas
100
No. de catálogo
V335954
ISBN (Ebook)
9783668256538
ISBN (Libro)
9783668256545
Tamaño de fichero
1296 KB
Idioma
Español
Etiqueta
adjetivación, categorías funcionales/categorías no funcionales ; unidades categoremáticas/unidades sincategoremáticas ; categorema ; funtivo ; categoría ad hoc/categoría in situ ; aposición ; índice funcional ; adjetivos frasales/adjetivos oracionales.
Citar trabajo
Samuel Tanga (Autor), 2016, El Adjetivo Funcional o Sintáctico. La Adjetivación, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/335954

Comentarios

  • No hay comentarios todavía.
Leer eBook
Título: El Adjetivo Funcional  o Sintáctico. La Adjetivación


Cargar textos

Sus trabajos académicos / tesis:

- Publicación como eBook y libro impreso
- Honorarios altos para las ventas
- Totalmente gratuito y con ISBN
- Le llevará solo 5 minutos
- Cada trabajo encuentra lectores

Así es como funciona