Las brujas de Zugarramurdi


Trabajo Escrito, 2015
10 Páginas, Calificación: 1,0

Extracto

Índice

1. Introducción

2. La superstición el el país vasco

3. La caza a las brujas
3.1 La inquisición en Espan᷉a
3.2 Las brujas de Zugarramurdi y el proceso inquisitorial

4. Conclusión

5. Bibliografía

1. Introducción

“No hubo bruxos ni embruxados... hasta que se comenc̜ó a tratar e escrevir dellos.[1] ” A esta conclusión llegó el inquisidor Alonso Salazar y Frías que vivió en el siglo XVI y es mejor conocido como el ‘abogado de las brujas’ gracias a su oposición a las teorías sobre la brujería y a la matanza de personas inculpables. Nonobstante los esfuerzos de hombres como Salazar pero, se calcula que en Europa fueron quemadas en las hogueras unas veinte mil personas acusadas de brujería[2]. Uno de los casos más conocidos de Europa, y el más impactante de Espan᷉a fue el de las brujas de Zugarramurdi que tuvo lugar hace más de 400 an᷉os. Todavía hoy en día la así llamada “cueva de las brujas”, Sorginen Leizea, en el pequen᷉o pueblo vasco de Zugarramurdi es una de las attracciones más conocidas del país vasco. Se supone que cada an᷉o unas 65.000 personas visiten esta cueva y el museo de las brujas que es hubicado en el mismo lugar[3].

La caza a las brujas resulta ser especialmente interesante en el país vasco debido a la creencia a lo sobrenatural y a la superstición que hubo anteriormente y que en distintas aldeas existe todavía.

En las siguientes páginas se explicará de dónde la creencia en las brujas tiene sus raices y como se desarrolló en el país vasco. Además se hará una iniciación en los acontecimientos que llevaron al proceso inquisitorial de 31 personas del pueblo Zugarramurdi.

2. La superstición el el país vasco

Como la mayoría de los países rurales tradiccionales, también el país vasco no es libre de superstición. Nonobstante en la edad moderna los diferentes medios de comunicación y de información hayan acabado con las creencias supersticiosas, hay todavía pueblos donde estas creencias continúan viviendo. No acaso un dicho popular vasco dice: “Izena dôn guztie emen da” (todo lo que tiene nombre, existe). Muchas de las leyendas y mitos populares sobre las brujas y sus acciones maléficas se gestaron y transmitieron oralmente, de generación a generación. Ya antes de la Edad Media en el territorio vasco las personas hablaban de brujas como de ‘sorgin’. Esta palabra viene de ‘sors-sortis’ (‘suerte’ en castellano) y del sufijo vasco ‘gin’, que significa hacer. “En su sentido primitivo, parece ser, pues, un genio nocturno que frecuentemente habita en cuevas.[4] ” Sorgin eran por ejemplo mujeres de edad avanzada, que vivían solas y tenían un carácter huran᷉o o excéntrico. Sus vecinos las temían y con frecuencia les acusaban de todas – o al menos de muchas – de las desgracias en el pueblo: sequías, inundaciones, pérdida de cosechas, fuegos de origen desconocidos, muertes descorcenantes, plagas, desaparición de nin᷉os, pérdida de objetos, esterilidad del ganado, epidemias y enfermidades, averías en molinos y ferrerías o el naufragio de pescadores.[5] Se decía que las brujas se reunían por las noches en aquelarres para adorar a Aker, el macho cabrío negro que representaba el demonio.

“La brujería vasca, que tanta resonancia tuvo en los siglos XVI y XVII, dio particular notoriedad a esta vieja rapresentación del numen subterráneo... En las declaraciones de los acusados de brujería aparecen frecuentes alusiones a Akerbeltz o macho cabrío negro y a akelarre, donde aquél presidía las asambleas de los brujos... Akerbeltz o genio en figura de macho cabrío era adorado (o se suponía que lo era) en Akelarre por brujos y brujas... Los reunidos bailaban y ofrendaban a su numen panes, huevos y dinero.[6]

Para ir a los aquelarres las brujas volaban gracias a un ungüento mágico con el que se frotaban y la formula “sasi guztien gan᷉eti eta odei guztien ezpiti” (“por encima de todas las zarzas y debajo de todas las nubes”).[7] Las brujas recibían un sapo de Aker para que le acompan᷉ara a lo largo de su vita, como protector. El lugar en Zugarramurdi donde supuestamente las brujas hacían sus aquelarres es ‘Akelarre de Zugarramurdi’, una planicie situada delante de la entrada de la caverna llamada Akelarren-Leze ‘cueva del prado del macho cabrío’. En el vestíbulo de la cueva, a pequen᷈a altura sobre el piso del mismo, se abre en el muro un boquete a modo de ventana, que según se dice, es la cátedra donde el diablo, que figura de macho cabrío, recibía a los brujos y las brujas.

Se atribuía a los acusados de brujería un pacto con el Diablo. Se creía que al concluir el pacto, el Diablo marcaba el cuerpo del brujo o bruja, y que una inspección detenida del mismo podía permitir su identificación como hechichtera. Mediante el pacto, la bruja o brujo se comprometía a rendir culto al Diablo a cambio de la adquisición de algunos poderes sobrenaturales. Entre estos poderes estaba, la capacidad a causar meleficios de diferentes tipos, que podían afectar tanto a las personas como a elementos de la naturaleza; en numerosas ocasiones, junto a estos supuestos poderes se consideraba también a las brujas capaces de volar, e incluso el de transformarse en animales.

En las provincias vascas existen muchos mitos y supersticiones sobre las brujas recogidos de la tradicción oral. Aquí unos ejemplos:

“Las hilanderas cuando dejaban de trabajar el sábado por la noche, si les había quedado lino en la rueca lo solían quemar, para evitar que las brujas lo llevasen al aquelarre.[8]

“Para ahuyentarlas no hay que golpearls directamente a ellas, sino a sus sombras; también el signo de las cruz o el nombre de Jesús las ahuyenta[9].”

“Cuando alguien se cortaba el pelo procuraba quemarlo, pues de lo contrario las brujas podían utilizarlo para elaborar un maleficio contra su duen᷉o.[10]

“Para protegerse de la acción de brujas los vascos colgaban el ‘Kutun’, un saquito de tela, a los nin᷉os y que solía contener algunos elementos mágicos como apio, ceniza, romero, pata de tejón... Con el tiempo esta costumbre se cristianizó mezclando o sustituyendo éstos por elementos religiosos como laurel, cera, carbón o pan bendecido.[11]

“El nogal era el árbol preferido de las brujas para su reuniones; se consideraba peligroso porque atrae los rayos y hace enfermar a aquel que duerme en su sombra. Sus frutos, las nueces tienen forma de pequen᷉os cerebros y afectan por ello a la mente.[12]

Se puede reconocer que la creencia en las brujas ha existido siempre, también en los tiempos antes de la cristianización de las provincias vascas, con la diferencia pero, que se empezó a perseguir a brujas y brojos a partir de la Edad Media con la difusión del cristianismo católico.

3. La caza a las brujas

Las primeras condenas de brujos y brujas se realizan en el siglo XIII, con la aparición de la inquisición, cuya actividad principal no era contra la brujería, sono contra la herejía. Si bien la creencia en la brujería es un viejo fenómeno universal, recién es con el cristianismo que se comienza a perseguir las artes de las brujas como algo maligno y aparece la brujería demoníaca. A finales de la edad media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo, y por lo tanto con la idolatría y la herejía. Investigaciones recientes muestran que solía sospecharse de brujería en mujeres viejas y en personas socialmente más debiles. A menudo bastaban rumores o denuncias para poner en marcha la maquinaría judicial, que llegaba a conseguir confesiones falsas a través de la tortura.

Solamente en los estados del Sur existió una organización especialmente dedicada a luchar por mantener la pureza de la fe, que fue la Inquisición. En Italia dicho organismo actuó hasta finales del siglo XVIII; mientras en Espana y Portugal siguió existiendo hasta 1820. Sin embargo, los últimos restos de la inquisición no desaparecieron hasta el ano 1965, en que fue disuelta la Congregación del Santo Oficio (fundada en 1542), a consequencia de la declaración del II Concilio Vaticano sobre la libertad religiosa.

Los inquisidores basaban sus teorías y sus practicas en “El Malleus maleficarum” (del latín: “El Martillo de las Brujas”). Este es el tratado más famoso y importante que se ha publicado en el contexto de la persecucuón de las brujas. Se ha publicado primero en Alemania en 1487. Hizo acesible a un amplio publico el concepto de la brujería demonológica, contribuyendo a la caza de brujas al atribuir autoridad y credibilidad a los procesos de brujería que ya existían.

3.1 La inquisición en Espan᷉a

Mientras que en Europa cualquier sospecha de práctica brujeril acababa con el reo en la hoguera, en Espan᷉a fue la propia Inquisición la que abrió una avariguación para discernir que había de cierto en estas practicas. Había que interrogar a los sospechosos, a posibles complices y a testigos. Cualquier equivocación o laxitud en la averiguación de los hechos invalidaba el proceso inquisitorial. Este modo de actuar fue introducido de Alfonso Salazar y Frías, citado a comienzo de este trabajo. Salazar se oponió a la visión maniquea que exigía un duro castigo sin profundizar el delito y buscó pruebas sólidas verificadas en distintas retificaciones de encausados y testigos. Como la citación inicial mostra, este inquisitor, analizando los resultados con razón fría llegó a la conclusión que no habían existido brujas hasta que se empezó a hablar de ellas.[13] Salazar había determinado que la mejor manera de acabar con la creencia en brujas era castigar el cuchicheo, las conversaciones sobre ellas. Pero la población, tras siglos oyendo como la nobleza y la Iglesia les agitaban contra las brujas, no hiba a dejar de creer en ellas tan rápidamente.

[...]


[1] Brujas S 82.

[2] Henningsen, S.

[3] https://www.youtube.com/watch?v=83nXfqjWMyo.

[4] Barandiaran 86

[5] Brujas S 21

[6] Barandiaran 126

[7] Brujas 25

[8] Brujas 22

[9] Brujas 22

[10] Brujas 22

[11] Brujas 22

[12] Brujas 23

[13] Brujas Seite 16

Final del extracto de 10 páginas

Detalles

Título
Las brujas de Zugarramurdi
Universidad
Christian-Albrechts-University of Kiel  (Romanisches Seminar)
Curso
Kultur und Landeswissenschaft Spanisch
Calificación
1,0
Autor
Año
2015
Páginas
10
No. de catálogo
V346485
ISBN (Ebook)
9783668363915
ISBN (Libro)
9783668363922
Tamaño de fichero
487 KB
Idioma
Español
Etiqueta
brujas, Zugarramurdi, hexenvervolgung, baskenland
Citar trabajo
Alexia Soraia Pimenta Gomes Zonca (Autor), 2015, Las brujas de Zugarramurdi, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/346485

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Título: Las brujas de Zugarramurdi


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