El motivo de la guerra en la lírica expresionista


Proyecto/Trabajo fin de carrera, 2016

26 Páginas, Calificación: 9.00


Extracto

ÍNDICE

Introducción1

Parte I

1. La guerra como herramienta del cambio. Actitud ambivalente

2. El Futurismo y los orígenes del Expresionismo

3. El Simultaneísmo

Parte II

4. La lírica de guerra. Premonición y miedo
4.1 Guerra y profecía
4.1.1 Georg Heym: Der Krieg
4.1.2 Alfred Lichtenstein: Prophezeiung
4.2 Guerra y pacifismo
4.2.1 Georg Traki: Grodek
4.2.2 August Stramm: Patrouille

Conclusiones

Bibliografia

Anexos
Anexo I: Der Krieg
Anexo II: Prophezeiung
Anexo III: Grodek
Anexo IV: Patrouille23

Introducción

Siguiendo la filosofía que irradia de la frase de George Santayana "Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo", asumo la necesidad de recordar el pasado con el fin de que este no vuelva a repetirse. A tal objeto, analizo en el presente trabajo la visión que tenía parte del mundo intelectual germano antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial respecto al conflicto, y cómo evolucionó dicha percepción hacia el rechazo tras el contacto con la realidad bélica. Pero más concretamente he querido hacerlo mediante una de las herramientas más poderosas del mundo cultural, la poesía, que por su carácter breve (al menos en comparación con otros géneros) posee una concisión y una capacidad de síntesis que permite vislumbrar sensaciones e ideas de una forma única, pero también muy personal. Es por ello que el estudio se centra en el análisis del motivo de la guerra en uno de los movimientos artísticos más críticos con la sociedad, el expresionismo.

Para ello introduzco una serie de elementos teóricos que faciliten la comprensión de los poemas elegidos. Por un lado presento el complejo panorama intelectual en el que se encontraba la mayoría de los intelectuales germanos durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, que dio lugar a una actitud ambivalente. Igualmente desgrano en la medida de lo posible aquellos movimientos y tendencias que ayudaron a configurar las características de los distintos posicionamientos artísticos.

A continuación procedo a analizar poemas escritos antes de 1914 que ya hacían presentir que el mundo había asumido que se avecinaba un conflicto de dimensiones colosales como es el caso de Der Krieg de Georg Heym y Prophezeiung de Alfred Lichenstein. Por último, los comparo con poemas escritos posteriormente una vez iniciada la guerra, como el crudo relato que Georg Trakl reflejó en forma de poema bajo el título Grodek así como el inquietante poema Patrouille de August Stramm, que enmudecido ante el horror de la guerra supo reflejar su experiencia de forma escueta pero con una notable intensidad.

Parte I

1. La guerra como herramienta del cambio. Actitud ambivalente

La gran problemática de los autores expresionistas respecto al posicionamiento ideológico antes y durante la guerra consistió en que la inmensa mayoría mantuvo una actitud ambivalente que fue cambiando con el transcurso de la guerra. Si bien muchos veían en el conflicto bélico la herramienta del cambio para llevar a cabo la utopía vitalista de Nietzsche1 (o la tan ansiada revolución) y así cambiar el orden social desde las cenizas de una sociedad destruida, pronto comprendieron que en lugar de idealizar el fin, habían idealizado el medio con el que lo alcanzarían: la guerra. Cuando ya fue demasiado tarde, se acabó comprendiendo que las horribles consecuencias de la barbarie no se podían justificar bajo el pretexto de la transformación de la sociedad. No obstante, para comprender la motivación que llevó a muchos intelectuales a apoyar y ensalzar la guerra, hay que adentrarse en el contexto filosófico-histórico en el que se encontraban.

A principios del siglo XX, el fantasma de una crisis espiritual recorría Europa. Nietzsche había dado el golpe final a un Dios, o al menos a los valores heredados de la mentalidad judeocristiana occidental que este representaba, haciendo tambalear todas aquellas premisas supuestamente inviolables sobre las que se sustentaban las naciones imperialistas. Este hecho afectó a la forma de concebir el mundo de las generaciones venideras y tuvo su eco en el mundo artístico generando un gran deseo de transformación social. No obstante, el Expresionismo se nutre de muchas características de la corriente artística de vanguardia conocida como Futurismo2. Entre esas características, las que estarían más estrechamente relacionadas con el objeto de estudio de este trabajo serían: la sensación de necesidad de revolución aún por concretar, el uso recurrente de la reducción, descomposición y concisión extremas del lenguaje, el reclamo de una renovación existencial mediante la transformación de la sociedad burguesa, así como numerosas críticas a la civilización moderna.

Dichas críticas a la sociedad moderna se reflejan en el hecho de que muchos autores veían tan arraigada la mentalidad militarista (percibida como decadente) en la sociedad germana, que consideraban que solo podría cambiar tras su propia destrucción. Otros encuentran en la guerra la salida a una existencia que consideraban banal, repleta de hastío y de impotencia por no poder llevar a cabo los ideales de las nuevas generaciones, estancándose en la decadencia y la mediocridad de una sociedad incapaz de adaptarse a la era moderna. Este inesperado posicionamiento de gran parte del mundo intelectual germano a favor de un futuro conflicto bélico sorprendió notablemente a la monarquía Guillermina, que supo aprovechar esta situación para usar la producción artística como herramienta de propaganda.

En los años previos al conflicto empezaron a surgir creaciones literarias que avivaban, poco a poco, las llamas de la guerra al ensalzarla y glorificarla, usando bastante a menudo referencias a las epopeyas clásicas, donde los actos bélicos podían hacer transcender al ser humano, para acercarlo a la divinidad. De este modo proliferó todo un leitmotiv bélico dentro de la lírica expresionista, que ya de por sí facilitaba la introducción de este tema, al haber cultivado previamente motivos como Weltende o la crítica hacia la gran urbe por su poder deshumanizador, satisfaciendo así el deseo de destrucción y regeneración en el que se convirtió la guerra a nivel literario.

Por otro lado, la filosofía vitalista de Nietzsche, en la que se reclama la búsqueda de un nuevo hombre con la capacidad de superar la gran enfermedad del dualismo ontológico, adquirió una gran relevancia. Nietzsche achacó a dicha mentalidad la mayor parte de los problemas de las sociedades occidentales, ya que era, en gran medida, la causa del desprecio constante a la vida terrenal, en pos de una futura vida eterna espiritual. Dicho dualismo estaban causando estragos y servía para justificar el sometimiento a determinados poderes políticos, para legitimar las guerras, el imperialismo y la expansión nacionalista sin límites. Los valores occidentales heredados del judeocristianismo estaban caducos, lo cual se ilustró con la icónica frase "Dios ha muerto".

Asimismo, en Also sprach Zarathustra, Nietzsche refleja la necesidad de regeneración del ser humano, y de encontrar al superhombre, aquel individuo fiel a la tierra capaz de aceptar y superar una vida en la que la sociedad no estuviese impregnada de esa mentalidad que reducía la propia realidad a la existencia de dos planos antagónicos, el terrenal y el supraterrenal, calco de la filosofía platónica y su teoría referente a el mundo de las ideas.

Ich lehre euch den Übermenschen. Der Mensch ist Etwas, das überwunden werden soll. Was habt ihr gethan, ihn zu überwinden? Alle wesen bisher schufen Etwas über sich hinaus: und ihr wollt die Ebbe dieser grossen Fluth sein und lieber noch zum Thiere zurückgehen, als den Menschen überwinden? Was ist der Affe für en Menschen? Ein Gelächter oder eine schmerzliche Scham. Und ebendas soll der Mensch für den Übermenschen sein: ein Gelächter oder eine schmerzliche Scham. (Nietzsche, 1883: 11).

Esta forma de pensar tan crítica influye notablemente en la así llamada generación maldita. Se habla de la generación maldita cuando alguien se refiere a la joven generación de escritores expresionistas que, en un arranque de ingenuidad, ensalzó la guerra y debido a su entusiasmo belicista, acabaron alistándose voluntarios para luchar en el frente. No obstante, con la llegada de las primeras batallas, también llegaron las primeras muertes de los jóvenes literatos. Este fue el caso de Max Beckmann, Hans Leybold, Alfred Lichtensteins, Ernst Wilhelm Lotz, Ernst Stadler, Georg Trakl, August Stramm, Kurd Adler, Gustav Sack o Franz Marc, entre otros. Lo más llamativo de este panorama, es que aquellos autores que en un principio apoyaban la guerra y sobreviven, se convierten en pacifistas radicales tras haber sido testigos del poder destructor y deshumanizador de la guerra. De este modo muchos intelectuales cambian su posicionamiento ideológico respecto al conflicto. Es así como tuvo lugar una transición de la percepción de la guerra como algo que podría facilitar la tan ansiada transformación de la sociedad, a rechazarla vehementemente. Entre esa lista de autores se encuentran Oskar Maria Graf, George Grosz, Richard Huelsenbeck, Franz Jung, Georg Schiimpf...etc. (Maldonado, 2006: 37).

En este sentido, un artista con una de las trayectorias más ilustrativas para ejemplificar este cambio de mentalidad entre los escritores fue Klabund3, ya que pasó de apoyar de forma chovinista la Primera Guerra Mundial mediante una serie de poemas de carácter militar a rechazarla y asumir que había cometido un lamentable error al apoyar el conflicto una vez vistas sus devastadoras consecuencias, realizando un acercamiento a los artistas contrarios a la guerra.

Afortunadamente, desde que el propio conflicto se planteó como un futuro escenario, hubo determinados autores que se posicionaron en contra, como fue el caso de Franz Pfemfert, que convirtió su revista Die Aktion en todo un icono antibelicista; añadiendo algo de sensatez al panorama intelectual germano al publicar de forma continuada poemas contrarios al conflicto, contando entre ellos con las colaboraciones de Willhelm Klemms, Oskar Kanehl, Hugo Ball, Gottfried Benn, Alfred Ehrenstein, Carl Einstein, Kurt Hiller, Jakob van Hoddis o Franz Jung.

La revista Die Aktion se funda en febrero de 1911 asumiendo la premisa de que se trataba de una publicación de carácter literario y político. Al principio se publicó bajo el título Die Aktion. Zeitschrift für freihitliche Politik und Literatur, pero a partir de 1912 comenzó a llamarse Die Aktion. Wochenschrift für Politik, Literatur, Kunst (Raabe, 1961: 8) en parte debido a que se empezó a divulgar contenido sobre las nuevas corrientes artísticas, y no solo de literatura. El título de la revista poseía una connotación programática, es decir, Pfemfert intentó que Die Aktion fuese la herramienta mediante la cual, la joven generación de artistas que como él sentían un profundo malestar con el estado guillermino pudiese expresarse, canalizar el ansia de cambio, de rebelión y pasar a la acción (Haug, 1995: 12). La pasión de Pfemfert pronto consiguió contagiar al resto de sus colaboradores, que acabaron asumiendo el rol de portadores del programa de la revista. En parte, este enorme empeño por parte del círculo de autores del que se rodeó Pfemfert fue el causante de la fascinación que causó la publicación entre sus coetáneos.

No obstante, para comprender la relevancia y el impacto que tuvo realmente dicha revista hay que profundizar en el ideario de su fundador Franz Pfemfert, que aspiraba fundamentalmente a que el arte tuviese una función política real en la vida de los ciudadanos y de las instituciones. Asimismo Pfemfert también pretendía que la generación de escritores con la que convivió heredase la intensa voluntad de cambio y regeneración social, hecho que más tarde desembocaría en un marcado carácter político de izquierdas, ayudando a su vez a fermentar poco a poco el germen de la revolución de 1918. Este hecho diferenció su revista de otras contemporáneas como Der Sturm, Die Fackel o Pan.

Una vez revisadas el origen de ambas perspectivas, se podría afirmar que existen dos vertientes principales que pueden servir de criterio para clasificar los poemas que serán objeto de análisis en este trabajo. Poemas que anticipan la guerra, independientemente del estado de ánimo o de la mentalidad del artista, y aquellos que la rechazan, ya sea por haberla presenciado o por convicciones ideológicas previas al conflicto. Ambos tipos de poemas presentan unos rasgos y formas propios que los caracterizan.

Por ejemplo, es habitual encontrarse poemas como Prophezeiung, que no manifiestan un apoyo explícito a ningún tipo de conflicto, sino que se limitan a reflejar de forma metafórica el estado de ánimo o la forma de percibir la realidad de la sociedad alemana un año antes de la guerra, como si el conflicto ya se vislumbrase desde mucho antes y los escritores se limitasen a plasmarlo en sus escritos, lo cual puede llegar a ser interpretado como anhelo o deseo por la destrucción del entorno, como la materialización del deseo de cambios y regeneración.

A pesar de todo, es curioso comprobar como aquellos poemas que rezumaban un claro rechazo a la guerra solían poseer una orientación más clara, a la vez que usaban técnicas formales más vanguardistas, en lo que a experimentación con el lenguaje se refiere (influencias del futurismo) como el cultivo del feísmo (especialmente Georg Traki) o el hecho de mostrar la deshumanización, el poder alienante del asesinato y el miedo provocados por la guerra.

Así pues, la perspectiva pesimista, el deseo de regeneración social mediante la transformación de la sociedad burguesa, una política exterior internacional expansionista y muy agresiva, una generación de jóvenes viviendo un hastío irresoluble, una crisis espiritual facilitada, entre otros, por Nietzsche, y la aspiración del mundo artístico de poder influir en la vida política y social conformaron el cocktail explosivo que fue el contexto histórico de los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

2. El Futurismo y los orígenes del Expresionismo

Al tratar de definir el Expresionismo y las características propias de este movimiento, se hace inevitable tener que relacionarlo en sus orígenes con otras vanguardias europeas como es el caso del Futurismo, movimiento que dota a la literatura alemana de numerosas características formales novedosas. Ambos movimientos estuvieron muy vinculados desde sus inicios, ya que en esencia eran la manifestación "autóctona" de una misma tendencia artística de carácter vanguardista:

Damit stellt der Expressionismus jedoch kein Einzelphänomen dar. Er ist vielmehr nur der deutsche Beitrag zu einer internationalen Literaturbewegung. Kubismus, Vorticismus, Futurismus etc. sind die Bezeichnungen für gleiche oder ähnliche Strömungen in anderen Ländern. (Fröhlich, 1990: 5).

Afirmaciones como esta esclarecen el por qué muchas vanguardias de principios del siglo XX poseen rasgos de movimientos propios de otras zonas de Europa, así como la estrecha relación entre el Futurismo y el Expresionismo. A pesar de que la relación de estas dos corrientes artísticas fue breve, también fue fructífera, llegándose a dar el máximo periodo de recepción del Futurismo en Alemania entre 1912 y 1916 (Terpin, 2008: 21).

No obstante, para comprender los orígenes del Futurismo es necesario destacar la figura de Filippo Tomasso Marinetti, fundador y principal propagador de este movimiento artístico a través de su manifiesto fundacional publicado en 1909. El también conocido como Manifiesto Futurista fue publicado en el magazine italiano Figaro en 1909, y fue recibido en Alemania como una ruptura con el desarrollo artístico internacional hasta la fecha. Pero no fue hasta abril de 1912, cuando la revista Der Sturm comenzó a publicar los primeros textos futuristas convirtiéndose en la principal pionera en este sentido (Terpin, 2008: 23).

El Futurismo surge como una reacción del mundo artístico a los cambios en la vida moderna que trajo consigo el nuevo siglo, como fueron el inmenso crecimiento de las grandes urbes o los nuevos avances en los medios de transporte y de comunicación que transformaron la vida cotidiana de de forma radical. Dichos cambios en la rutina tuvieron su repercusión en la forma de percibir y experimentar el mundo, por lo que se reclamaba a su vez una nueva manera de concebir la realidad mediante el arte (Terpin, 2008: 41).

Por otro lado, la intencionalidad que subyacía tras sendos movimientos artísticos era fundamentalmente la misma, la aspiración de una joven generación de artistas a intervenir en todos los aspectos de la nueva vida moderna, especialmente en la política, con el problema posterior que ello supuso: "Por las características de sus propuestas, el Futurismo, en su vertiente política, es precursor del fascismo italiano. Propugna la vinculación del arte a la política, la estetificación de la vida política, y proclama la toma del poder por los artistas" (Maldonado, 2005: 1).

Las principales ideas de los futuristas se veían reflejadas en los manifiestos futuristas de Filippo Tomasso Marinetti, que alababan la técnica, el progreso, la estética de las máquinas, el dinamismo y la simultaneidad, rompiendo con la cultura clásica y los convencionalismos formales establecidos hasta entonces, proclamando el surgimiento de una nueva estética que concordase con sus aspiraciones de regeneración y transformación de la sociedad mediante una revolución cultural antiburguesa. (Maldonado, 2005: 3-4). Dichas reivindicaciones se expandieron rápidamente entre los artistas expresionistas alemanes, debido a su naturaleza transgresora, pero también a que ambos movimientos partían de una crítica a la civilización moderna.

Del mismo modo, existen ciertas características formales literarias en las que Marinetti hace un especial hincapié en ese intento de reflejar el dinamismo en la literatura, como la renuncia al uso tradicional del lenguaje y la psicología, la concisión y la reducción extremas, la destrucción del orden sintáctico y la renuncia absoluta a los convencionalismos formales, ya que eran considerados agentes coartadores de la libertad del artista (Maldonado, 2005: 4). Rasgos de los que posteriormente se nutriría el Expresionismo en su vertiente literaria.

A raíz de ese intento de reflejar el sentimiento de dinamismo en la literatura surge también un nuevo tipo de lírica futurista que se sirve de ciertos recursos de carácter minimalista:

El poema, desprovisto de adjetivos, adverbios, conjunciones o signos de puntuación, liberado de su forma convencional y del yo, configura un collage de sustantivos, con frecuencia yuxtapuestos, que evocan una sucesión continua de imágenes que llegan incluso al fundamento más primigenio y originario del lenguaje: la onomatopeya y el ruido. (Maldonado, 2005: 5).

Algunos autores expresionistas supieron apreciar las posibilidades que les brindaba la nueva estética futurista, quedando especialmente cautivado autores como August Stramm, ya que en sus poemas se pueden observar rasgos llamativos muy propios del Futurismo como el uso de la simultaneidad y el dinamismo, la deconstrucción lingüística, la destrucción de la psicología y del yo, y la superación de todo convencionalismo gramatical, rasgos que posteriormente serán analizados en el poema Patrouille.

[...]


1 Nietzsche consideraba que el Übermensch era el paso siguiente en la evolución cultural del ser humano, ya que se correspondía con el ideal de ser humano capaz de superar la decadencia occidental y de superar la mentalidad esclava que imponía el cristianismo.

2 Movimiento artístico fundado por el italiano Filippo Tommaso Marinetti.

3 Pseudónimo de Alfred Henschke (1890-1918), autor expresionista alemán.

Final del extracto de 26 páginas

Detalles

Título
El motivo de la guerra en la lírica expresionista
Universidad
University of Sevilla
Calificación
9.00
Autor
Año
2016
Páginas
26
No. de catálogo
V376031
ISBN (Ebook)
9783668869097
ISBN (Libro)
9783668869103
Idioma
Español
Etiqueta
literatura, expresionismo, lírica, filología, alemán, guerra
Citar trabajo
José María Zafra Castellano (Autor), 2016, El motivo de la guerra en la lírica expresionista, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/376031

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