¿Todo vale en la literatura? Los límites autoimpuestos en la ficción literaria y la presupuesta intención del autor


Estudio Científico, 2017

13 Páginas, Calificación: Filología Alemana


Extracto

Un manual de instrucciones de Ikea[1], un libro de texto, un texto científico o una noticia no pueden ser considerados literatura[2]. Una noticia debería ser también algo objetivo, pero, a veces, la convertimos en literatura al interpretarla y poner en ella algo personal[3]. Se supone que todos estos textos plasman algo tal y como es, por lo tanto, la persona que lo escribe es solo una intermediaria que no aporta nada nuevo u original, sirve a un propósito, que es el de la información, publicidad[4] o instrucción, pero no hay ficción o, al menos, no debe haberla. Un libro de cocina tampoco es literatura, a no ser que detrás de esas recetas haya algo más que simplemente instrucciones para elaborar un pastel, por ejemplo, una historia que te recuerde a tu abuela y con ello conviertas la receta en algo personal.[5]

El autor debe tener siempre una intención[6] cuando crea el texto. Ya sea un arrebato de creatividad[7], la utilice como un medio para desahogarse[8], un intento de contentar al público dándole lo que quiere leer según la moda del momento[9], un ejercicio lingüístico con una función comunicativa[10], es decir, con una historia o un mensaje, detrás[11], o simplemente el deseo de provocar confusión o controversia entre el público[12]. El lector interpreta ese texto, es más, el texto siempre tendrá una interpretación distinta según la persona que lo lea[13], porque cada persona tiene unas experiencias propias y un bagaje previo que se diferencia del de los demás y le hace leer un mismo párrafo de una manera totalmente distinta[14]. Puede que la interpretación del autor y del lector no coincidan[15], pero eso no importa, lo que importa es que dé algo de lo que hablar o aporte entretenimiento[16].

Por supuesto que, dentro de lo legal[17], vale inspirarse en otras obras o hablar de todos los temas posibles que se nos ocurran, por ejemplo, crear un collage[18] con distintas obras que ya existían previamente, como hace Helene Hegemann[19] en su novela Axolotl Roadkill[20], es un acto de creación artística y la literatura es una forma de arte[21]. Por otra parte, una obra no tiene que atender a los criterios de belleza impuestos por los cánones actuales de la sociedad[22]. La protagonista no siempre tiene que ser popular, guapa y perfecta[23]. También puede tener almorranas, como ocurre en el libro Feuchtgebiete[24] de Charlotte Roche[25] (2008). De hecho, nos llamará mucho más la atención si la protagonista no se corresponde con el estereotipo que se repite en casi todos los libros juveniles[26]. También nos atraen las cosas que consideramos feas y muchas veces nos da vergüenza admitirlo, pero las leemos[27].

En el momento en el que el texto no solo está escrito, sino que además lo leemos y lo comentamos, para bien o para mal, es literatura, se considere buena o mala, pero es literatura[28]. Se ha llegado, incluso, a comentar que la literatura infantil es una muestra de subliteratura[29]:

Cărţile pentru copii sunt, în viziunea celor mai mulţi, doar nişte forme degradate (simpliste, limitate, chiar teziste) ale literaturii serioase altfel spus, fără menajamente, mostre de subliteratură/paraliteratură (György 2008: 217)

La literatura enriquece nuestros puntos de vista y se hace más interesante cuando leemos algo que no se parece en nada a lo que hemos leído antes[30]. Sin embargo, a veces, necesitamos saciarnos de un género determinado[31] de literatura para pasar a otra cosa totalmente distinta, por eso también nos atraen las sagas que se parecen tanto unas a otras.[32]

También pueden tratarse temas de gran controversia social y que por ello no sean del todo aceptados, como, por ejemplo, en la novela Zuckerbabys[33] de Kerstin Grether[34]

[...]


[1] Aunque Ikea, curiosamente, ha servido de inspiración literaria para algunos autores convirtiéndose, dentro sus obras, en una especie de motivo. Vid., por ejemplo, la novela El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea de Romain Puértolas (2005).

[2] No obstante, hay autores que sí clasifican estos textos como literatura secundaria “los cuadernillos de ejercicios, manuales de instrucciones, documentos técnicos, etc. Los encargados de dar forma a los textos de este género pueden ser los científicos y los educadores, generando una literatura secundaria que sirve los intereses de los estudiantes” (Marinkovich 2005: 191)

[3] Muchas veces se ha puesto en duda la fiabilidad del periodismo. Vid. el artículo de Ortega 2007, 55.

[4] La literatura y la publicidad pueden aparecer en colaboración la una con la otra, pero no es razón suficiente para considerar la publicidad literatura, ni viceversa. La literatura no puede ser publicidad porque le suponemos una ficción. La unión de ambas se produce por pura conveniencia. “La mezcla de literatura y publicidad no tiene por finalidad incrementar la lectura, ni siquiera darla a conocer. El objetivo de los creativos cuando apelan a lo literario resulta ser, más acertadamente, el de servirse de aquellas "imágenes" ya existentes en el público al que se dirigen [...] la literatura aporta a la publicidad una amplísima provisión de ideas y textos previamente conocidos por el público y que, precisamente debido a ese conocimiento anticipado, suponen una mayor facilidad a la hora de ser aceptados por él” (Escribano 2011: 283)

[5] En la obra Íntimas suculencias: Tratado filosófico de cocina (1998) de Laura Esquivel, se tratan con especial relevancia los olores y sabores que nos acompañan desde la infancia.

[6] Es útil también para el lector analizar la intención del autor. Vid. http://eduteka.icesi.edu.co/articulos/quehaceelautor

[7] “Creatividad” se entenderá aquí como “[…] contact with the creative spirit, that elusive muse of good—and sometimes great—ideas” (Kaufman y Ray 2000: 5)

[8] Hay casos actuales en los que la literatura de desahogo ha traído consigo buenos resultados inesperados por parte de los autores. Vid. http://www.diariodesevilla.es/vivirensevilla/desahogo-literario-camino-exito_0_852515046.html; http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/literatura-desahogo-popular_1015147.html

[9] Hay una gran variedad de “temas a la moda”. Vid., por ejemplo, se habla de la Guerra Civil en La Guerra Civil como moda literaria de David Becerra Mayor. También en el cine se aprovecha la moda del momento, por ejemplo, se ha explotado mucho en los últimos tiempos el género Z (Cano, Ferreira 2017: 2)

[10] Por ejemplo, cuando creamos una poesía, buscamos expresarnos, aunque a la vez estemos realizando un ejercicio lingüístico, pues la poesía no es precisamente fácil. Cuando se les pregunta a los jóvenes qué les influye a la hora de escribir, ellos contestan sobre todo: “«Mi deseo de expresarme»; «La amistad o el amor»; «El humor y mis vivencias»; «Mis metas»; «Las inquietudes, tristezas, alegrías, nostalgias»; «La soledad»” (Sánchez, Rodríguez 2002: 7)

[11] La mayoría de relatos, novelas o poemas llevan un mensaje detrás. El ejemplo más claro es el de las moralejas de los cuentos para niños.

[12] Hay novelas, como Das Zimmermädchen de Markus Orths (2008), que crean confusión en el lector, a primera vista, por la forma en la que están escritas. También, a veces, están escritas de esta manera con el propósito de reflejar la confusión que el o la protagonista de la obra experimenta. En el caso de Das Zimmermädchen, la protagonista tiene problemas de salud mental que quiere superar. En el caso de Totenfrau de Bernhard Aichner (2014), la forma de narrar los hechos nos llama la atención porque parece un flujo de recuerdos constante en el que nos encontramos con muchas frases y pocas oraciones. Podríamos decir que la intención de estas obras es conducir al lector a través de la forma. Nada está puesto por casualidad. Una de las novelas que más controversia ha causado actualmente es Axolotl Roadkill de Helene Hegemann, que también se nombrará más adelante. “Helene Hegemann's 2010 novel Aloxotl Roadkill, whose author was seventeen at the time of publication, provoked an instructive controversy. The debates the novel triggered tell us a great deal about contemporary German literary and culture ideals, especially as far as girls and young women are concerned.” (Jeremiah 2013: 49:4)

[13] Un niño o un adolescente no tendrán la misma interpretación que un adulto al leer Le Petit Prince o, incluso, The Lord of The Rings, obra cuyas interpretaciones se han vinculado siempre a la Primera Guerra Mundial. Dimitra Fini, experta en Tolkien, asegura que el autor rechazaba estas interpretaciones. "Él consideraba que era muy simplista ver su historia como la alegoría de un momento particular. Pero, aunque se negaba a hablar de fuentes, sí se refería a la Primera Guerra Mundial y sus escenarios, como el campo de batalla de Somme, y de Sam Gamgee, como un reflejo del soldado británico de a pie" Vid. https://elcomercio.pe/luces/libros/i-guerra-mundial-inspiro-senor-anillos-351541

[14] Precisamente porque vivimos experiencias diferentes, tenemos distintos puntos de vista y distintas interpretaciones de una misma obra, aunque la intención del autor haya sido otra muy distinta: “En tal sentido, el autor produce una forma conclusa en sí misma con el deseo de que tal forma sea comprendida y disfrutada como él la ha producido; no obstante, en el acto de reacción a la trama de los estímulos y de comprensión de su relación, cada usuario tiene una concreta situación existencial, una sensibilidad particularmente condicionada, determinada cultura, gustos, propensiones, prejuicios personales, de modo que la comprensión de la forma originaria se lleva a cabo según determinada perspectiva individual. En el fondo, la forma es estéticamente válida en la medida en que puede ser vista y comprendida según múltiples perspectivas, manifestando una riqueza de aspectos y de resonancias sin dejar nunca de ser ella misma (un cartel que indica una calle, en cambio, puede ser visto sin posibilidad de duda en un solo sentido; y, si se transfigura en cualquier fantasiosa interpretación, deja de ser aquel cartel indicador con ese particular significado). En tal sentido, pues, una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad resulte por ello alterada.” (Eco 1962: 33)

[15] De hecho, puede que no coincidan nunca, porque en cada lectura influyen muchísimos factores que ya no solo tienen que ver con las experiencias personales, sino también con el contexto histórico y social en el que se encuentran los lectores. Puede ocurrir también que el mismo autor no entienda su obra y se convierta en un lector más. “Entender un texto mejor que su autor significa hacerle decir aquello que, en la intención del autor, no fue pensado por él. Pero, evidentemente, un autor no puede tener presente el futuro de todos sus posibles lectores, ni, por supuesto, prever las condiciones históricas bajo las que esos lectores van a realizar su lectura. Además, aunque esto suene a paradoja, el autor no tiene por qué entender su propia obra. La inteligencia del autor opera en un plano distinto a la del lector. El autor ha ido gestando su obra y realizándola en un determinado periodo de su vida influido por una serie de experiencias intelectuales y lecturas. Esa obra ha experimentado diversas peripecias, estructuraciones, reelaboraciones. El resultado final de una escritura no agota, sin duda, el largo proceso de elaboración en que tal escritura llegó a consolidarse, ni la historia de las diversas posibilidades que ofrecieron, más o menos conscientemente, al escritor que, luego, de lo múltiple tuvo que elegir, en el acto de escritura, una sola palabra. […]El intérprete no comprende mejor al autor, porque este término es para él tan difícilmente objetivable como para el autor su propia e inasible mismidad en la que, por cierto, debido al curso mismo del tiempo, todo es absoluta alteridad. El proceso de interpretación del “comprender mejor” (besser verstehen) no puede consistir, por consiguiente, en “traer claramente a la consciencia” (zum klarem Bewusstsein bringen) el impreciso fluir de todo un mundo que sólo en el momento del acto de escritura emerge parcialmente para la consciencia de su autor.” (Lledó 1999: 131-132)

[16] Es frecuente encontrarnos a distintas personas leyendo en sitios públicos como el autobús, el tren o el avión para paliar el aburrimiento. Escritores como Oscar Wilde confesaron: “Yo nunca viajo sin mi diario. Uno siempre tiene que tener algo sensacional para leer en el tren.” (Alsina 2009: 3) Se han llevado a cabo, también, estudios en los que se les ha preguntado a estudiantes dónde prefieren leer, y el segundo lugar más elegido, después de casa, ha sido el autobús. (Ceniceros, Hernández 2014: 100). Incluso podemos llegar a encontrar obras como Cuentos para leer en el tren (Buttigliero 1991). Aunque también se acusa a estos lectores de “descuidados” porque leen una novela —normalmente, best-sellers — rápido y en cualquier sitio. (Cabrera 2001: 13)

[17] Me refiero con “dentro de lo legal”, sobre todo, al plagio, algo que ocurre desde la Antigüedad y que ha dado lugar a muchos estudios. Vid. Sobre el plagio (2014) de Maurel-Indart Hélène. Es curioso que también haya artículos cuya finalidad sea indagar en las causas del plagio en ámbitos académicos en la actualidad. Vid. Las causas del plagio académico entre el alumnado universitario según el profesorado, Núm. 50, mayo-agosto, 2009, Sureda, Jaume;Comas, Rubén;Morey, Mercè.

[18] Con “collage” aquí me refiero a la tercera entrada del diccionario de la Real Academia Española: “Obra literaria, musical o de otra índole que combina elementos de diversa procedencia.” Vid. http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=collage

[19] Helene Hegemann es una joven escritora alemana. Nació el 19 de febrero de 1991 y escribió su primera obra con tan solo 17 años, que fue acusada de plagio. Vid. https://de.wikipedia.org/wiki/

/Helene_Hegemann

[20] Axolotl Roadkill es la primera novela de Helene Hegemann, publicada en 2010. Con esta novela fue acusada de plagiar Strobo de Airen (2008), a lo que ella respondió: ‘There's no such thing as originality, just authenticity’. Vid. https://www.theguardian.com/books/2012/jun/24/helene-hegemann-axolotl-novelist-interview

[21] La literatura es una expresión artística. “La literatura es arte porque refleja la vida en su movimiento con un toque de peculiaridad y crea un mundo propio: personajes, situaciones, escenario, etc.” Vid. http://www.abc.com.py/articulos/la-literatura-como-expresion-artistica-y-cultural-887442.html

[22] El canon de belleza ha afectado a lo largo de la historia, y sigue afectando, sobre todo, a las mujeres. Esto influye en la literatura a la hora de leer una obra. Si la protagonista no es como los cánones establecen, nos resulta desagradable. Si leyéramos una obra cuya protagonista es una mujer gorda, a la mayoría no le parecería tan bonita como una mujer delgada, teniendo en cuenta que: “Desde los 90, las pasarelas y los anuncios se han reafirmado en la delgadez como base de la figura femenina. La imagen de esta tendencia fue en aquella década la modelo inglesa Kate Moss que en una ocasión declaro: "Nada sabe tan bien como se siente la delgadez".” Vid. https://elpais.com/elpais/2014/08/04/icon/1407153375_137255.html

[23] También suele aparecer una chica acomplejada que no se siente guapa y acaba siendo la más popular o termina saliendo con el chico malo y popular del instituto. El típico ejemplo que vemos en películas como Mean Girls (2004), 10 razones para odiart e (1999) y el libro The Duff (2010) de Kody Keplinger.

[24] Feuchtgebiete, traducido en español como Zonas húmedas, es una novela de Charlotte Roche, publicada en 2008, cuya protagonista es una muchacha joven que sufre de almorranas desde siempre, pero esto no le impide llevar una vida sexual plena. Describe con todo detalle el aspecto de sus almorranas y las curas que tiene que realizarse, además de las posturas sexuales que más le gustan. Vid. https://www.amazon.de/Feuchtgebiete-Charlotte-Roche/dp/3832180575/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=15 13468036&sr=8-3&keywords=feuchtgebiete

[25] Charlotte Roche es una actriz, cantante, presentadora de televisión y escritora residente en Alemania, nacida en Reino Unido. Su primera novela fue Feuchtgebiete, que se convirtió en la novela más vendida del mundo en marzo de 2008. En 2001, sus tres hermanos fallecieron en un accidente de tráfico camino de su boda. Su madre, que también iba en el coche, sobrevivió con lesiones graves. ​ Este episodio está narrado o hecho ficción en su última novela, Schoßgebete. Vid. https://es.wikipedia.org/wiki/ Charlotte_Roche

[26] La literatura juvenil romántica está llena de estereotipos. Coincido con la siguiente clasificación de la blogger Alexia Wayland: “aquel tipo duro que esconde un pasado turbulento y que hará sufrir a la protagonista en más de una ocasión, pero que también tiene un lado bueno y cariñoso que será, de hecho, lo único que mantenga a la inocente chica a su lado. O dicho con menos palabras: el chico malo. […] el chico malo sin necesidad de haber pasado un año en el correccional y estar todo el día metiéndote en problemas. […]Tenemos al de sobra conocido prototipo de hombre que se acuesta con una pobre chica inocente distinta cada día y que tiene un concepto de la mujer bastante desagradable como consecuencia. […] El acosador […] representa al tipo de personaje masculino que no sabe aceptar un no por respuesta. […] El frienzoned-boy […] los amigos de la protagonista, que suelen advertirla de lo penoso que es su novio y son los únicos que ven que a su lado no están bien. Pero hay un problema con el amigo friendzoneado y es que no lo hace por ella. No es un consejo altruista de amigo preocupado, es una orden. Solo quiere que la protagonista deje a su novio para poder estar así con ella. Vid. http://miserablesliterarios.blogspot.com.es/2017/01/juvenil-romantica-roles-genero-estereotipos.html

[27] Por ejemplo, Schoßgebete (2011) de Charlotte Roche, desde el punto de vista de una mujer que cuenta la vida sexual de su marido, es una novela de la que no nos sentiríamos orgullosos ni llevaríamos bajo el brazo por la calle. El éxito de este tipo de novelas radica en que se consideran feministas y algo diferente a todo lo anterior por la forma en la que están narrados. Aun así, ha habido muchas críticas y se ha cuestionado si estos libros sirven verdaderamente al feminismo o no. “Since the mid-2000s there has been a marked uptick across the Western world of discussions surrounding the validity and effectiveness of feminism today. Terms such as “postfeminism” or “lifestyle feminism” are increasingly used to characterize a popular interest in making feminism palatable through depoliticization, even as political actions are publicly evaluated as successes or failures on the basis of criteria more appropriate for their second-wave forebears. These discussions either brand feminist cultural production as successful activism against a sexist, mainstream, and consumerist culture, or condemn it as mere media sensation that points to the failure or ineffectuality of feminism today” (Smith-Prei, Stehle, 2016: 132-153)

[28] Exceptuando los textos que nombra Marinkovich 2005: 191, aunque también podamos comentar un ticket de la compra. Vid. https://miplumierlengua4.wor.com/2015/01/27/comprension-lectora-interpretar-un-ticket-de-la-compra/

[29] Se suele entender popularmente por subliteratura: «aquellos libros que son escritos sin tanto cuidado, que más bien están hechos para ser populares, sin cuidar los aspectos que lo convierten en literarios.» Vid. http://mayteliter.blogspot.com.es/2010/10/que-es-subliteratura.html En los comentarios de ese mismo blog se insinúa que los libros con trasfondo filosófico no pueden compararse, por ejemplo, con Harry Potter. Tal vez la llamada subcultura sea llamada así porque sirve a los más jóvenes como una introducción a la lectura, pero no deja de ser literatura.

[30] Se considera que “la literatura enriquece al lector cuando lo expone a lo diferente, cuando lo reta y lo aleja de la cálida seguridad de lo conocido. El texto metafórico, polisémico, sugerente, ése es el texto que exige la participación del lector/a para cobrar sentido, para ser apropiado y convertirse en material significativo.” (Guerrero, 2013: 68)

[31] Nuestro gusto, la mayoría de las veces, va unido a nuestro desarrollo y depende mucho de la edad con la que leamos. Recientes encuestas han demostrado que “las preferencias literarias de los jóvenes españoles entre 10 y 13 años se centran en los libros de terror, amor y misterio en el caso de las chicas (75 por ciento, 66 por ciento, 62 por ciento, respectivamente), y los de aventuras, humor y terror en el de los chicos (72 por ciento, 66 por ciento y 65 por ciento)” Vid. http://www.lavanguardia.com/libros/ 20090411/53681200409/que-leen-los-jovenes.html

[32] Cuando Crepúsculo de Stephenie Meyer (2005) se puso de moda, muchos escritores intentaron copiar esa línea. Aunque muchos piensan que la serie literaria The Vampire Diaries de L.J. Smith (1991) surgió después que la de Stephenie Meyer, esta creencia generalizada se debe a que la serie televisiva del mismo nombre, se empezó a emitir después del auge de Crepúsculo en 2008, pero realmente la novela es anterior. Temáticamente no difieren mucho a pesar de ser de distinta época. Sí es cierto que antes de los años 90, por ejemplo, en la serie de novelas The Vampire Chronicles de Anne Rice (1976) el amor entre vampiros era mucho más tenebroso y no se podía considerar cursi. A raíz de Crepúsculo, surge también la película Warm Bodies (2013), Memorias de un zombie adolescente en español, en la que un zombie adolescente se enamora. Esto nos puede llegar a resultar ridículo. La novela Fifty Shades of Grey de E.L. James (2011) fue, en su origen, un fanfiction de Crepúsculo. Vid. Illouz 2014: 31.

[33] Zuckerbabys es una novela que defiende la anorexia como forma de vida. Vid. Frickel 2015: 107-120.

[34] Kerstin Grether es la autora de la novela Zuckerbabys. Se dice que después del libro desarrolló anorexia: "Grether herself actually developed her eating disorder after the book was written" (Wright 2015: 219)

Final del extracto de 13 páginas

Detalles

Título
¿Todo vale en la literatura? Los límites autoimpuestos en la ficción literaria y la presupuesta intención del autor
Universidad
University of Sevilla
Calificación
Filología Alemana
Autor
Año
2017
Páginas
13
No. de catálogo
V385804
ISBN (Ebook)
9783668600294
ISBN (Libro)
9783668600300
Tamaño de fichero
529 KB
Idioma
Español
Citar trabajo
Ana María Rubio Jiménez (Autor), 2017, ¿Todo vale en la literatura? Los límites autoimpuestos en la ficción literaria y la presupuesta intención del autor, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/385804

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