Efecto del manejo de la oferta de forraje en la producción de los sistemas de cría en campo natural


Tesis (Diplomatura), 2017
62 Páginas

Extracto

TABLA DE CONTENIDOS

PAGINA N°

PÁGINA DE APROBACIÓN

AGRADECIMIENTOS

1.INTRODUCCIÓN

2.REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
2.1.EL CAMPO NATURAL EN URUGUAY Y SU ESTACIONALIDAD
2.2.IMPORTANCIA DE LA CRIA EN PASTURAS NATURALES
2.3.FACTORES QUE AFECTAN EL BAJO INDICE DE PROCREO
2.3.1. Balance energético de las vacas en pastoreo
2.3.2. Estado nutricional de las vacas
2.3.2.1. Condición corporal
2.3.2.2. Grados de condición corporal
2.3.2.3. Grado de condición corporal al parto
2.3.2.4. Anestro posparto
2.4. ESTRATEGIAS PARA MEJORAR EL MANEJO DEL RODEO DE CRÍA
2.4.1. Oferta de forraje
2.4.2. El Modelo “Vaca cuatro”
2.4.3. Época de destete
2.4.4. Control de amamantamiento
2.4.4.1. Destete temporario
2.4.4.2. Destete precoz
2.4.5. Entore
2.4.6. Uso de ecografía
2.4.6.1. Diagnóstico de actividad ovárica
2.4.6.2. Diagnóstico de gestación
2.4.7. Principales aspectos sanitarios a tener en cuenta en el manejo del rodeo de cría
2.4.7.1. Parásitos internos: lombrices gastrointestinales
2.4.7.2. Fasciola Hepática o Saguaypé
2.4.7.3. Clostridiosis
2.4.7.4. Queratoconjuntivitis Infecciosa bovina
2.4.7.5. Principales enfermedades que afectan a la reproducción
2.5. ANTECEDENTES DE EXPERIMENTOS DE PASTOREO EN URUGUAY
2.6. CONSECUENCIAS DE UN MANEJO DEFICIENTE

3.HIPÓTESIS

4.OBJETIVOS
4.1.OBJETIVO GENERAL
4.2.OBJETIVO ESPECÍFICOS

5.MATERIALES Y MÉTODOS
5.1.UBICACION
5.2.DISEÑO EXPERIMENTAL
5.3.OFERTA DE FORRAJE
5.4.MEDICIONES EN LAS PASTURAS
5.4.1. Disponibilidad y altura
5.4.2. Mediciones de precipitación
5.5. MEDICIONES EN LOS ANIMALES
5.5.1. Peso vivo y Condición Corporal
5.6.ANÁLISIS ESTADÍSTICO

6. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
6.1. BIOMASA
6.2 CARGA ANIMAL
6.3. PESO VIVO Y CONDICION CORPORAL
6.4. DATOS PRODUCTIVOS

7. CONCLUSIONES

8.BIBLIOGRAFÍA

9. ANEXOS

AGRADECIMIENTOS

Antes que nada agradecer a mi familia por el apoyo incondicional y confianza brindada en todo momento hacia mi persona.

Especial agradecimiento a mi tutora Soledad Orcasberro por su gran ayuda, porque este trabajo no sería nada sin su conocimiento y dedicación.

A la gente de la estación “Bernardo Rosengurtt” por la buena onda y mano brindada en todo momento.

Al Ing.Agr Martin Do Carmo por el aporte de conocimiento acerca del tema tratado.

Para finalizar agradecer a compañeros y amigos de clases con los cuales he vivido grandes momentos durante estos años.

1. INTRODUCCION

En Uruguay, la ganadería de bovinos cuenta con 11,8 millones de cabezas en una superficie de 15.861.000 hectáreas (DIEA, 2015), convirtiendo así a la cría vacuna como una actividad de gran importancia económica y social para el país, al constituir la base del sector exportador de carne y ser un factor determinante de la radicación de la población en el medio rural, al ser desarrollada principalmente por productores familiares (MGAP-DIEA, 2010).

Dentro de ella el rubro con mayor destaque y en el cual se hace más énfasis es la cría. Del total de los predios que se dedican a la ganadería, un 54% son netamente criadores, ocupando un 50% de la superficie total (URUGUAY. MGAP. DICOSE, 2007).Esta actividad, se realiza en su mayoría en campo natural, el cual presenta gran variabilidad en la oferta de forraje entre y dentro de los diferentes años (Carambula, 1996).

El invierno es la estación de mayor déficit en producción de forraje, momento en el cual las vacas se encuentran en gestación avanzada. Esta situación provoca un pobre estado corporal de las vacas al parto e inicio de entore lo cual determina un período de anestro posparto prolongado y baja probabilidad de preñez. De esta forma se genera un bajo porcentaje de destete, el que caracteriza la ganadería nacional (Quintans, 2013).

Dadas estas condiciones, la cría en el Uruguay no ha aumentado de manera manifiesta su productividad en los últimos 25 años. Se han destetado en promedio 64 terneros cada 100 vacas entoradas y, los terneros y vacas de refugo presentan un peso vivo al destete y adulto muy inferior al potencial (Pereira y Soca, 1999; OPYPA, 2006).

Según investigaciones realizadas a nivel nacional e internacional, ha surgido que el control de la oferta -o nivel de asignación- de forraje, permite incrementar la productividad de la pastura (Do Carmo, 2013) y la productividad secundaria, expresada en términos de la condición corporal, el peso vivo de la vaca y del ternero (Nicol 1979) y ganancia diaria, carga animal y producción de carne (Soares et al., 2003; Stuedemann y Franzluebbers, 2007).

Cuando se orienta el manejo del forraje en base a la oferta de forraje (OF, kilogramos de forraje por kilogramo de peso vivo animal), sin modificaciones en el área de pastoreo, la carga animal resulta en una variable de respuesta (Sollenberger et al., 2005).

El presente trabajo surge de una inquietud al observar una falta de sincronía entre la demanda y la oferta de forraje dado que la mayoría de los productores no realizan ningún tipo de cálculo de balance forrajero como método de ajuste de la carga. Lo cual afecta la productividad total del rubro.

2. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

2.1-EL CAMPO NATURAL EN URUGUAY Y SU ESTACIONALIDAD

El campo natural es parte del Bioma Pampas, recurso estratégico para la ganadería y economía del Uruguay que está ubicado en la zona de pastizales de Sudamérica. Los ecosistemas pastoriles son la base de la producción agropecuaria en la región del MERCOSUR, y es donde Uruguay lleva a cabo la producción de carne. Pero para nosotros específicamente (tanto para la cría y la producción ganadera), constituye la base de la actividad exportadora de la cadena carne. Sin este recurso con elevada productividad la competitividad de la cadena se deteriora, y ese sería un aspecto crítico para la economía nacional. Los recursos humanos, sociales y productivos comprometidos en ella son muy relevantes para contar con un producto de elevada calidad y altísimo valor a bajo costo, además de ser una fuente de resiliencia y mitigación a las fluctuaciones climáticas (Pablo Soca, 2011).

El mismo es definido como la cubierta vegetal formada por pastos junto con hierbas y arbustos asociados, donde no hay signos de modificaciones recientes por cultivo o introducción de especies, incluyendo las diversas etapas sucesivas luego del cultivo, en la composición del cual las plantas nativas predominan sobre las especies exóticas aclimatadas (Berretta, 2003).

En términos generales se pueden destacar algunas características comunes de nuestros campos naturales. Entre ellas se destaca la presencia de un gran número de especies, contabilizando más de 400 tipos diferentes. Esto le confiere una gran estabilidad frente a diferentes fenómenos adversos. Sin embargo, este hecho también determina que su manejo sea más complejo (Plan Agropecuario, 2011).

A su vez existe predominancia de especies poco nutritivas con valores de proteína de 9 a 12% y digestibilidades del 52 a 55% durante la época invernal (Quintans et al., 1993). Esto constituye parte del proceso de degeneración que ocurre en nuestros campos, fruto del manejo abusivo que han tenido.

Existe un incremento de especies adaptadas a ambientes secos, evidenciado por el tipo de hojas, estrechas y alargadas, como en el caso de los espartillos (Stipa charruana) y flechillas (Stipa setigera), dependiendo el grado de aparición y del tipo de suelo (Plan Agropecuario, 2011) Posee poca presencia de leguminosas o tréboles nativos: las leguminosas son aquellas plantas que tienen legumbres, es decir poseen chauchas. Su proporción en los tapices raramente supera el 5%. En general, tienen altos valores nutritivos pero muy baja productividad. Las leguminosas más frecuentes y abundantes son el Trébol de campo (Trifolium polymorphum) y la Babosita (Adesmia bicolor) (Plan agropecuario, 2011).

Se caracteriza además por tener diferente producción estacional, siendo el invierno la estación de mínima producción de forrajees, y el verano, en caso de la existencia de lluvias, la estación de mayor productividad. Este claro desbalance se agrava en la medida que no sean contempladas medidas de manejo mínimas, como por ejemplo, el ajuste de la carga. Esta desigual distribución en la producción de forraje, obedece a una clara predominancia de especies estivales en comparación con las invernales (Plan agropecuario, 2011).

Con el correr del tiempo muchas especies extranjeras han pasado a integrar, en forma adaptada, nuestros tapices. Buenos ejemplos de lo anterior lo constituyen el raigrás (Lolium multiflorum) y el trébol carretilla (Medicago polymorpha) (Plan Agropecuario, 2011).

Se evidencia un aumento de la erosión por falta de cobertura vegetal. Tanto la sobrecarga como la quema reiterada reducen la cobertura vegetal, determinando que la lluvia erosione los suelos (Plan Agropecuario, 2011).

Por otra parte la expansión agrícola, dada por el avance de determinados cultivos, ha determinado la desaparición de las pasturas más productivas e invernadoras (Plan Agropecuario, 2011).

2.2- IMPORTANCIA DE LA CRIA EN PASTURAS NATURALES

En Uruguay, los sistemas ganaderos ocupan 12 millones de hectáreas, de las cuales más de 10 millones de hectáreas son Campos (Allen et al., 2011) y constituyen 41000 predios ganaderos que involucran 150000 personas en el trabajo directo (DIEA, 2012).

La ganadería en general y la cría vacuna en particular poseen como principal recurso forrajero el campo natural. Esto se debe a que produce forraje sin agregado de insumos y por tanto resulta un forraje de muy bajo costo, además de poseer alta resistencia al sobrepastoreo y a eventos climáticos adversos (sequías o inundaciones). En sistemas de cría vacuna, la tasa de reproducción se relaciona directamente con los ingresos económicos de los ganaderos (Pitroff et al., 2002; Soca et al., 2007).

La cría es uno de los procesos más complejos y desafiantes de los sistemas de producción ganaderos. El criador debe combinar aspectos de genética, alimentación, sanidad, reproducción y manejo, con el objetivo final de mejorar el ingreso neto. La baja eficiencia física y económica de la cría ha llevado a su paulatino desplazamiento a zonas marginales en cuanto a calidad y tipos de suelos. A su vez, los bajos ingresos generados y dependencia de los ciclos biológicos largos, hacen que para los sistemas de cría no se manejen comúnmente propuestas que requieran de mayores gastos o inversiones de mediano o largo plazo (Pigurina, 2000).

La pobre tasa de producción física de la cría vacuna en Uruguay (destete de 64%, DIEA 2009) se explica por el bajo nivel de ingestión de energía (Short et al., 1990; Trujillo et al., 1996; Soca et al., 2007; Astessiano et al., 2011). La reducida y variable ingestión de energía explica la pobre condición corporal (CC) de las vacas al parto, que resulta en prolongado anestro postparto, y en consecuencia limita la tasa de destete. Este problema ha sido documentado y señalado como la principal limitante de la reproducción en rodeos de cría de todo el mundo (Short et al., 1990; Hess et al., 2005; Pitroff et al., 2002; Montiel y Ahuja, 2005; Blanc et al., 2006; Crowe, 2008; McGowan and Holroyd, 2008; Burns et al., 2009).

La reducida relación masa de forraje/carga animal durante primavera-verano, resulta en baja altura de la pastura, lo que explica la baja ingestión de energía (en un momento de altos requerimientos por lactancia y reinicio de actividad sexual) y elevado costo energético por actividad de pastoreo (Soca et al., 2007).

La baja eficiencia reproductiva de los vientres (64%), determinada por la duración del anestro posparto y la elevada edad al primer entore, es la principal limitante de nuestros sistemas criadores (Viñoles et al., 2009).

Del total de productores dedicados a la ganadería la gran mayoría (63%) son criadores, un 22% realizan ciclo completo y un 15% son invernadores especializados (INIA, 2015) Desde 1998 hasta la fecha, se observa un crecimiento sostenido del stock bovino, el cual alcanzó 12 millones de cabezas (INIA, 2015).

Se incrementó la producción de terneros, desde valores cercanos a 2 millones a inicio de la década de los 90, a más de 2.5 millones en la actualidad (INIA, 2015) Es importante destacar que mientras las existencias de las vacas de invernada se redujeron en los últimos años, el stock de vacas de cría se mantiene, permitiendo incrementar la producción de terneros, la que se mantiene prácticamente intacta (INIA, 2015).

Actualmente la carne vacuna representa el 6% del PBI (INIA, 2015).

Las exportaciones de carne vacuna representan el 14 % de las exportaciones totales del País (INIA, 2015).

Uruguay a pesar de su limitada escala es hoy el séptimo exportador de carne bovina. La participación de las exportaciones uruguayas en el mercado mundial aumento a más del doble en apenas cuatro años, pasando de 3.1 a 6.6% (INIA, 2015).

2.3 FACTORES QUE AFECTAN EL BAJO INDICE DE PROCREO

2.3.1- Balance energético de las vacas en pastoreo

En nuestros sistemas extensivos de producción, donde la cría se realiza a cielo abierto en pastoreo de campo nativo, la principal limitante es la cantidad de energía ingerida por la vaca. Las variaciones tanto en calidad como en cantidad de la pastura ofrecida por el campo nativo determinan períodos de balance energético negativo en el animal (Soca et al., 2007).

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Figura Nº1.- Producción de forraje y requerimiento animal (Plan Agropecuario, 2011)

Como se puede observar en la figura Nº1 las exigencias nutricionales de la vaca de cría varían según su estado fisiológico, siendo en algunas partes de este proceso no cubiertas por la oferta de forraje del campo natural.

Los diferentes procesos productivos tienen mayores o menores exigencias. La gestación temprana y media, tienen menores requerimientos que el último tercio, cuando se produce el mayor crecimiento del feto.

Luego del parto, se inicia el proceso de lactación que es altamente demandante en nutrientes y es en este período, cuando la vaca se debe preñar nuevamente (EMILIO MARTÍNEZ, 2005)

2.3.2- Estado nutricional de las vacas

2.3.2.1. Condición corporal

La condición corporal (CC) expresa el estado nutricional del animal, a partir de la observación de determinados puntos de su estructura muscular y de la deposición de grasa de cobertura. Esta condición corporal no está asociada al peso ni al tamaño (frame) del animal, sino que está relacionado a la cantidad de grasa que un animal carga como reserva corporal (Costa, De Diosmocciai, 2004).

Como forma de unificar criterios y poder estimar cuál es el nivel de requerimientos nutricionales de un animal, se elaboraron escalas de estimación visual a partir de las cuales se asignan puntajes o grados, en función de los distintos estados de condición corporal.

Contar con una herramienta práctica que permite separar los animales en diferentes lotes y asignarles una cantidad y calidad de forraje (potreros con distintas alturas de pasto, áreas mejoradas o suplemento) acorde a estos requerimientos.

Esto nos permite priorizar los recursos forrajeros, muchas veces escasos, de forma de atender aquellos animales con más riesgo de fallar y mejorar así el porcentaje general de preñez del rodeo de cría (Costa, De Diosmocciai, 2004).

2.3.2.2. Grados de condición corporal

Los grados de CC son números utilizados para indicar la gordura relativa o la composición corporal de la vaca. Es un método subjetivo que permite estimar la cantidad de energía que tiene almacenada como músculo y grasa, y de esta forma, estimar su estado nutricional (Orcasberro, 1991).

La mayoría de los trabajos nacionales publicados utilizan la escala de 1 a 8, con el grado 1 representando una vaca muy flaca y 8 una extremadamente gorda. También se observan trabajos en los cuales se utilizan el medio punto (por ejemplo: 4.5) y el cuarto punto (por ejemplo: 4.75) como forma de tratar de definir con mayor precisión el grado de CC (INIA, 1997).

2.3.2.3 Grado de condición corporal al parto

Los resultados de cinco ensayos que explican el efecto de la CC al parto en la subsecuente performance reproductiva se muestran en el siguiente cuadro. En el experimento 1, el porcentaje de vacas que estuvieron en celo a los 80 días siguientes al parto fue más bajo para vacas con CC de 4 o menos que para vacas con CC mayor a 4. Una baja CC puede llevar a bajas tasas de preñez como se evidencia en los otros cuatro experimentos. En todos los casos, vacas con CC menor a 4 al parto tuvieron las menores tasas de preñez, indicando que una baja CC al parto es indeseable (INIA, 1997).

Cuadro N°1- Efecto de la condición corporal al parto sobre el porcentaje de preñez (Adaptado de Herd y Sprott, 1987)

2.3.2.4. Anestro posparto

Después del parto las vacas atraviesan un periodo sin manifestación de celo, conocido por anestro posparto. La duración de este período está influenciada principalmente por la ocurrencia de problemas al parto (distocias), la condición corporal al parto, la nutrición posparto y el efecto del amamantamiento. Si el anestro es muy largo, las vacas no entraran en celo dentro del período de servicio preestablecido, y por lo tanto, no quedarán preñadas (Quintans, 2000).

La larga duración del anestro, es una de las principales causas de los bajos índices de procreo registrados en nuestro país, siempre que no existan problemas sanitarios en los rodeos.

El bajo estado nutricional de la vaca y la inhibición que produce la lactancia, son dos de las principales causas que determinan un largo período de anestro postparto. Esto ocasiona que la probabilidad de preñez en el entore siguiente disminuya.

Cuando las vacas amamantan, se retarda el reinicio de la actividad ovárica. Una práctica muy difundida en nuestro país, es prolongar el amamantamiento de terneros más allá de los 6 meses, a pesar que el ternero se puede desempeñar como rumiante desde mucho tiempo antes (Quintans, 2000).

Esta situación, provoca que el balance energético de la vaca sea negativo, y que movilice sus reservas para compensar este desequilibrio.

El balance negativo genera un estímulo hormonal que termina por bloquear la actividad ovárica, impidiendo que la vaca entre en celo.

Este efecto se hace más evidente en hembras jóvenes, en las cuales, a los requerimientos nutricionales derivados de la lactancia se suman los de su propio crecimiento, lo que agrava el balance negativo ((Quintans, 2000).

Los primeros estudios demostraron que vacas amamantando ad libitum tenían intervalos parto-primer celo y/u ovulación más largos que aquellas sin ternero al pie (Oxenreider, 1968), y que cuando la intensidad del amamantamiento era aumentada de uno a dos terneros, el largo del periodo postparto también incrementaba (Wetteman etal., 1978).

2.4. ESTRATEGIAS PARA MEJORAR EL MANEJO DEL RODEO DE CRÍA

2.4.1- Oferta de forraje

En sistemas pastoriles, orientados en base a la carga animal (número de animales por unidad de superficie) fija, la variabilidad en la producción de forraje modifica permanentemente la cantidad de forraje diaria y estacional a la cual accede cada animal. Por el contrario, cuando se orienta el manejo del forraje en base a la oferta de forraje (kilogramos de forraje por kilogramo de peso vivo animal), sin modificaciones en el área de pastoreo, la carga animal resulta en una variable de respuesta (Sollenberger et al., 2005).

En base a información nacional y extranjera reportada en revistas especializadas se presentó un modelo del ecosistema pastoril con el fin de comprender mejor el sistema y al mismo tiempo conocer los vacíos de información en lo que refiere a los sistemas pastoriles.

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Figura N°2- Modelo conceptual del flujo de energía en el sistema de cría vacuna en pastoreo de campos (Soca et al. 2014).

El modelo permite identificar que el clima y la masa de forraje controlan cuanto forraje produce el ecosistema pastoril. Pero la producción de forraje no controla la magnitud que forraje que se consume, pues la tasa de consumo de forraje es controlada por la interacción masa-oferta de forraje (ver figura 2).

Como el consumo de forraje es controlado por la masa y la oferta de forraje, van a estar controlando la condición corporal de las vacas, el peso vivo y la producción de leche y por tanto va a afectar la eficiencia de conversión de forraje a kilos de ternero o leche o peso vivo.

Por tanto, controlar la oferta de forraje permite al mismo tiempo controlar 3 procesos: 1) producción de forraje, 2) consumo de forraje y 3) la eficiencia de uso del forraje por el animal, pues afecta la partición mantenimiento-producción (Soca et al, 2014).

2.4.2- El Modelo “Vaca cuatro”

El balance de energía mueve la eficiencia energética y reproductiva a la producción de carne, pero a su vez el balance de energía lo mueve la cantidad de forraje y, por ende, la capacidad fotosintética y de intercepción de radiación que lleva a cabo la pastura. En la parte inferior del diagrama se visualiza un campo natural con la altura que se considera que optimizaría el manejo de la vaca de cría en las diferentes etapas del ciclo productivo. Esto es debido a que la altura del pasto es la principal variable que afecta el consumo de forraje, el gasto energético y el balance de energía de las vacas de cría en pastoreo.

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Figura 3.- Propuesta de Manejo del Rodeo de Cría en pastoreo de Campos (Soca y Orcasberro, 1992).

Se ha propuesto que si el campo natural pudiera reproducir las alturas de ocho centímetros durante otoño, tres o cuatro centímetros en invierno, seis centímetros en primavera, y entre seis-ocho centímetros durante el verano), la vaca podría recorrer esta trayectoria de condición corporal presentada en la figura. La línea punteada sería las vacas primíparas y la línea entera sería las vacas multíparas.

Desde hace muchos años se sabe que la condición corporal al parto determina la eficiencia reproductiva, tiene que ubicarse en valores cercanos a 4 y 4.5 para vacas adultas y primípara, esa condición al parto puede lograrse si la vaca en otoño consume pasturas de entre seis y ocho centímetros de altura. Además, las vacas se destetan en marzo por lo que en este momento los requerimientos disminuyen y la vaca puede levantar condiciones durante el otoño. Luego en invierno, las pérdidas que son inevitables, se controlan con el punto de condición con que inician el invierno y la altura del forraje durante dicha estación. Posteriormente, durante la primavera y el verano (cuando se desarrolla el entore), las intervenciones en base al destete temporario, destete precoz, dependen básicamente del balance de energía. Este balance energético de la vaca de cría en pastoreo en campo natural, se construye fundamentalmente por lo que haga durante el otoño, el invierno y el parto siguiente (Soca, 2011).

De esa manera, se propone desde hace muchos años manejar la condición corporal en base a la altura del pasto, la clasificación de vacas por condición corporal y la identificación de la cantidad del forraje del sistema, lo que permitiría reorientar el manejo de los recursos forrajeros (Soca,2011).

2.4.3- Época de destete

En otoño tiene lugar una práctica que se considera el "corazón" del manejo, la cual es el destete definitivo de los terneros que están al pie de sus madres. Dependiendo de cómo y cuándo se hace dependerán los resultados productivos futuros del rodeo (Bavera, 2005).

El destete es importante porque:

-Primero, debido a que las necesidades nutricionales de las madres cuando se les saca el ternero y se les interrumpe la lactancia definitivamente, disminuyen considerablemente. Esta variación se sitúa entre un 25 y un 30 %.

-Segundo, porque la madre sin su ternero, seca rápidamente la ubre y deriva todos los nutrientes que antes destinaba a la producción de leche, a la deposición de reservas corporales, grasa fundamentalmente, y cuánto antes comience ese proceso, en mejores condiciones podrá afrontar el siguiente invierno, su preñez, su parto, su futura lactancia, y en definitiva el próximo entore con su nuevo ternero al pie.

-Tercero, porque la mayoría de los terneros en esta época, y con pariciones normales de primavera, ya tienen una edad promedio de 5 a 6 meses, lo que los habilita totalmente a seguir alimentándose con dietas exclusivamente a pasto, sin afectar en absoluto su performance individual.

-Cuarto, porque en esta época las necesidades de las vacas y los terneros son totalmente diferentes. Mientras la vaca destetada, con adecuada cantidad de forraje de calidad media puede lograr buenas ganancias de peso, los terneros en cambio no requieren grandes cantidades de pastura, pero sí muy buena calidad, para de esa manera no comprometer su futuro crecimiento y desarrollo.

-Quinto, porque además de tener necesidades alimenticias diferentes, que en ciertos momentos pueden resultar antagónicas, tienen también distintas capacidades en cuanto a la resistencia de parásitos internos y externos. Mientras las vacas tienen un aparato inmunitario bastante desarrollado, sus terneros son sumamente sensibles, por lo que el contacto entre ambos no debería dilatarse más allá de lo necesario.

Por lo antes dicho, el destete debería hacerse temprano en el otoño (marzo), cuando las madres tienen tiempo suficiente para recuperar estado antes del invierno, y los terneros adaptarse rápidamente a la nueva vida (Bavera, 2005).

2.4.4- Control de amamantamiento

El control de amamantamiento consiste en interrumpir la lactación de los terneros para que sus madres logren reanudar el ciclo reproductivo.

Las técnicas utilizadas habitualmente por los productores ganaderos de nuestro país son: el destete temporario con tablilla, el destete precoz y en menor medida, el destete hiperprecoz (Plan Agropecuario, 2011).

2.4.4.1 Destete temporario

El destete temporario es una técnica de control de amamantamiento que consiste en interrumpir temporalmente la lactación del ternero.

En el Uruguay, la forma más común de realizarlo es mediante la colocación de una tablilla nasal, la cual impide que el ternero amamante, mientras permanece al pie de la madre.

Esta técnica se recomienda en vacas con condición corporal moderada, de 3.5 a 4 grados, o sea, hembras que no están en un anestro posparto profundo y que se encuentran mejorando su estado (Quintans, 2013).

Vacas en estado corporal pobre, (CC 3 o menores) no presentan una reacción importante a esta práctica y necesitan otras técnicas más drásticas, como el destete precoz.

El destete temporario tampoco es muy efectivo en vacas de primera cría.

En cuanto a los terneros, para ser destetados, deberán tener más de 60 días de edad y un peso aproximado a 70 kg.

El destete temporario es una técnica que mejora el porcentaje de preñez en vacas con condición corporal moderada, de 3.5 a 4 grados en las escala de CC.

Debido a que el efecto del entablillado no es inmediato y que las vacas demoran por lo menos, 20 a 30 días en reiniciar su ciclo reproductivo, es conveniente aplicarlo lo antes posible, al menos, entre 40 y 50 días antes de terminar el entore.

Esta técnica nos permitirá adelantar y concentrar los celos, y de este modo, obtener terneros más homogéneos y más pesados al destete del próximo año. Con costos relativamente bajos, se puede esperar una mejora de la preñez de entre 20 y 25% en vacas con condición corporal entre 3,5 y 4 (De Grossi, A., Gayo, J.2003)

2.4.4.2 Destete precoz

El destete precoz es una técnica que consiste en separar el ternero de la madre en forma anticipada y definitiva, con el objetivo de que la vaca retome la actividad reproductiva lo antes posible.

Se realiza para que las vacas reanuden su ciclo reproductivo. Ello se logra, mediante la supresión de la lactancia, que ocasiona que, por un lado, todo el alimento consumido por la vaca se destine a mejorar su estado y por otro, se levante el bloqueo hormonal que produce el amamantamiento del ternero (Plan Agropecuario, 2011).

El destete precoz es una técnica que mejora el porcentaje de preñez, independientemente de la condición corporal de las vacas, sin embargo el mayor impacto se logra en animales con condición corporal baja.

Se puede realizar en cualquier categoría de vacas, siendo más frecuente en animales con baja condición corporal (CC menor a 3,5), y en vacas tanto de primera como de última cría.

Se deben destetar terneros con más de 60 días de edad y con un peso mínimo de 70 Kg.

El efecto del destete precoz no es inmediato. Luego que los terneros son separados de las madres, las vacas demoran entre 15 y 20 días en presentar celo. Por lo tanto, es conveniente realizarlo como mínimo, entre 30 y 40 días antes de la finalización del entore (Quintans, 2013)

Se realiza en dos etapas: una etapa de corral, que dura aproximadamente unos 10 días desde el destete, y otra posterior, durante la cual los terneros se suplementan a campo.

Una mejora de la eficiencia reproductiva como consecuencia de la mejora del balance nutricional de las vacas durante el entore. Al concentrar y adelantar los celos, se podrán obtener terneros más homogéneos.

Los terneros conocerán la alimentación con suplementos, lo cual les permitirá adaptarse más fácilmente a sistemas intensivos de engorde.

Las vacas desterneradas registrarán buenas ganancias de peso, lo que les permitirá ingresar al invierno con una mejor condición corporal, sobrellevar mejor la preñez y tener mejor estado en el momento del parto.

Cuando se interrumpe el amamantamiento se revierten estos procesos, estimulando el reinicio del ciclo reproductivo de las hembras.

En este sentido, los nutrientes que eran utilizados para la lactación se destinan a la mejora del estado nutricional de la vaca, lo cual se expresa en una mejoría de la condición corporal, y en consecuencia, en el incremento de los índices de preñez y la reducción del intervalo entre el parto y la concepción.

Estas pautas de manejo, de sencilla aplicación y de bajo costo, permiten mejorar notablemente los índices de preñez (Quintans, 2013).

El manejo del amamantamiento es una herramienta muy útil para acortar el anestro postparto, siempre y cuando se tengan en cuenta algunas consideraciones. El efecto del destete temporario será más impactante en términos de ovulación cuando además de eliminar el estímulo del amamantamiento se elimine también la presencia del ternero. La variabilidad en los resultados está sujeta a aspectos tales como el estado nutricional de los vientres, el momento del posparto (días desde el parto a la aplicación del destete) y la duración del mismo, entre otros (INIA, 2000).

Cuadro N°2 -Efecto de la condición corporal durante el entore sobre el porcentaje de preñez (Adaptado de Herd y Sprott, 1987).

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Como se puede observar en el cuadro N° 2 vacas con CC 3 o menor al parto y durante el entore tendrán una menor performance re productiva en comparación con vacas que tengan una CC de 4 o más. Una CC de 4 o más asegura altos porcentajes de preñez y además, impide que factores tales como enfermedades afecten las tasas de concepción (Guillermo Seaglia, 1997).

Es deseable mantener las vacas con una CC de 4 o más durante el entore. Esto implica que las vacas con valores menores a 4 al parto deben ser alimentadas para mejorar su condición en el entore, lo cual es costoso de obtener mientras se encuentran amamantando. Si las vacas con CC 4 ó menos pierden condición desde el parto al entore entonces las tasas de preñez se reducirán. Las vacas con condición corporal de 5 y 6 pueden perder condición y quedar preñadas, ya que no perderán tanto como para que su grado sea inferior a 4(Guillermo Seaglia, 1997).

El manejo del amamantamiento es una herramienta muy útil para acortar el anestro postparto, siempre y cuando se tengan en cuenta algunas consideraciones. El efecto del destete temporario será más impactante en términos de ovulación cuando además de eliminar el estímulo del amamantamiento se elimine también la presencia del ternero. La variabilidad en los resultados está sujeta a aspectos tales como el estado nutricional de los vientres, el momento del posparto (días desde el parto a la aplicación del destete) y la duración del mismo, entre otros (INIA, 2000).

2.4.5- Entore

El período de entore generalmente se define como el lapso de tiempo que va desde que los toros ingresan al rodeo y el momento en el cual se retiran. En realidad, para definir la fecha de entore se debe determinar cuándo se quiere nazcan los terneros.

Los partos deberán coincidir con el aumento esperado de la producción de forraje del campo natural, de modo que los animales puedan hacer frente al incremento de los requerimientos nutricionales causados por la producción de leche, (en caso de Uruguay, pastura de primavera).

El aumento en la tasa de crecimiento de las pasturas naturales no se da al mismo tiempo en todos lados, ya que depende de la zona y el tipo de suelos.

Por ejemplo en el litoral norte (Basalto), el crecimiento primaveral comienza en agosto mientras que en el sur y en la zona de Cretácico (suelos arenosos y fríos), el crecimiento primaveral comienza un mes más tarde (setiembre).

Cuanto más temprano se inicie el entore de primavera, antes se podrán destetar los terneros en el otoño (marzo), de manera de dar a los vientres mayor tiempo de recuperación, previo al invierno (Plan Agropecuario, 2011).

La duración del entore no debería superar los 90 días (no pasar de 100 días; en Uruguay se llega a los 115 días, por problemas alimenticios); esto da más tiempo para que los animales se recuperen.

Lo ideal sería 60 días de entore aproximadamente. Se debería hacer desde el 15 de noviembre o 1º de diciembre para que los partos sean temprano en la primavera (DE GROSSI, 2002).

2.4.6. Uso de ecografía

2.4.6.1. Diagnóstico de actividad ovárica

En situaciones adversas, en las cuales los vientres están perdiendo condición corporal, pero la misma no es notoria, la evaluación por condición corporal debe ser acompañada con otras técnicas de diagnóstico, para conocer en detalle el comportamiento reproductivo de las vacas (De Grossi. A. 2000).

El diagnóstico de la actividad ovárica permite saber si la vaca está ciclando o está en anestro, y cuan profundo es este último.

Esta evaluación debe ser llevada adelante por un profesional veterinario, y se puede hacer por medio de tacto rectal o mediante el uso del ecógrafo, permitiéndonos monitorear el estado de los ovarios y determinar qué posibilidades de quedar preñada tiene esa hembra.

Las vacas se clasificarán en lotes según los resultados de la ecografía, aplicando si es necesario, las medidas de control de amamantamiento recomendadas para cada caso.

Anestro profundo- destete precoz

Anestro superficial – destete temporario

2.4.6.2. Diagnóstico de gestación

La segunda medida para la cual sirve la ecografía es para identificar los vientres preñados y los fallados, y de esta manera poder concentrar los esfuerzos en los animales que van a producir un ternero.

El diagnóstico de gestación, nos permite identificar el estado reproductivo de las vacas y poder separarlas para manejarlas de forma diferencial, haciendo énfasis en los vientres preñados (De Grossi. A. 2000).

Realizar el diagnóstico de gestación lo más temprano posible en el otoño, permite destinar el crecimiento del pasto de otoño a los vientres preñados, en función de los requerimientos.

También y mediante el uso de esta herramienta, identificaremos la etapa de la preñez de los vientres, pudiendo diferenciar aquellos animales que paren en el primer período de la estación de parto, aquellos que paren en el medio y aquellos que paren al final de la misma.

Esta información permite planificar el manejo que se debe realizar a los diferentes lotes al momento del parto (De Grossi. A. 2000).

2.4.7- Principales aspectos sanitarios a tener en cuenta en el manejo del rodeo de cría

El éxito productivo de un rodeo de cría no depende de un solo factor sino de varios que interactúan entre sí para definir un resultado final. Uno de esos es la sanidad, y es uno de los más importantes, ya que el pie en una pirámide de factores dentro de un rodeo, es la sanidad.

Todas las categorías son importantes, tanto sean toros, vacas o terneros, y cada uno de ellos necesitan de especial atención al momento de hablar de sanidad en un rodeo Las medidas de control y prevención son variadas dependiendo de la enfermedad que esté presente, por lo cual se deberá solicitar asesoramiento veterinario para realizar un Plan sanitario para el combate de estas enfermedades.

2.4.7.1-Parásitos internos: lombrices gastrointestinales

Los diferentes sistemas productivos se definen por la combinación de los recursos naturales (clima, suelo, pasturas, aguadas) y hay una estrecha relación entre el medio ambiente, el huésped y los agentes que producen enfermedades.

Uno de esos agentes son los parásitos gastrointestinales o lombrices redondas, las que afectan principalmente a las categorías jóvenes.

Estas tienen un ciclo directo, el cual comienza con la postura a nivel intestinal por parte de las hembras adultas, la salida de estos huevos con las materias fecales, la eclosión de estos huevos y mudas de las larvas, y la contaminación de las pasturas por las larvas infestantes (INIA. (2004)

El ciclo se cierra cuando el vacuno consume el forraje contaminado, sucediéndose diferentes estadios dentro del animal hasta que se comienza con otro ciclo de postura de huevos.

[...]

Final del extracto de 62 páginas

Detalles

Título
Efecto del manejo de la oferta de forraje en la producción de los sistemas de cría en campo natural
Autores
Año
2017
Páginas
62
No. de catálogo
V430261
ISBN (Ebook)
9783668769922
ISBN (Libro)
9783668769939
Tamaño de fichero
4854 KB
Idioma
Español
Etiqueta
Oferta de forraje
Citar trabajo
Alejandro Olivera (Autor)Brian Mesa (Autor)Ivan Tort (Autor), 2017, Efecto del manejo de la oferta de forraje en la producción de los sistemas de cría en campo natural, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/430261

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