Martí en la pluma de los intelectuales de la Generación del Centenario


Trabajo Universitario, 2009
12 Páginas

Extracto

RESUMEN:

Analizar la presencia del ideario martiano en los documentos emitidos por la joven intelectualidad que protagonizó los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes de Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, el 26 de julio de 1953, como respuesta a la crisis estructural y general que reinaba en la realidad cubana es el objetivo de este trabajo, el cual particulariza en el Manifiesto del Moncada, escrito por el combatiente y mártir Raúl Gómez García, “El Poeta del Centenario”. Este trabajo viene a llenar un vacío epistemológico en el tratamiento historiográfico del tema, donde la norma ha sido abordar lo fáctico o repetir como consigna que “Martí es el autor intelectual” sin hacer un análisis sincrónico de los discursos que se tejen alrededor de él por parte de la “Generación del Centenario”.

INTRODUCCIÓN.

Los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sucesos llevados a cabo a raíz del cuartelazo del 10 de marzo de 1952 por Fulgencio Batista, han sido objeto de estudio por parte de varios investigadores y autores, entre ellos Mario Mencía, Jorge Risquet, Martha Rojas, Julio Le Riverend, que han ahondado en esta etapa de nuestra historia nacional. Lo cierto es que el análisis ha estado dirigido específicamente hacia las acciones desde una visión historiográfica positivista, donde se describen los “hechos por los hechos”.

Unos lo hacen con mayor rigurosidad que otros, pero lo real es que cuando se habla de los sucesos del 26 de julio de 1953, predomina lo testimonial, lo narrativo, siendo objetos de análisis el plan de alzamiento, el Movimiento, las acciones y el accionar de Fidel y/o Abel nucleando a los jóvenes de la llamada “Generación del Centenario”.

En algunos casos se identifica esta coyuntura histórica, braudelianamente hablando, con el ideario martiano, haciéndose eco estos autores del señalamiento de Fidel, en el juicio por los sucesos del Moncada, de Martí como autor intelectual. A propósito de ello en el famoso alegato de autodefensa conocido como La Historia me Absolverá señalaba lo siguiente: “De igual modo se prohibió que llegaran a mis manos los libros de Martí; parece que la censura de la prisión los consideraba demasiado subversivos. ¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de julio

Contradictoriamente muy poco han abordado, especialmente los historiadores, la presencia del ideario martiano en los documentos escritos por los jóvenes intelectuales, gramscianamente hablando, que participaron en las acciones, en el centenario del natalicio del Apóstol; elemento que sería de gran valía para identificar el carácter orgánico y de larga duración de esta generación de cubanos a partir de la presencia de las ideas de Martí en los móviles subjetivos e ideológicos que movieron a la alborada del 26 de julio.

Precisamente a esta tarea está abocado este trabajo, siendo su objetivo:

- Analizar la presencia del ideario martiano en el Manifiesto del Moncada de Raúl Gómez García, “El poeta del Centenario”.

DESARROLLO.

Los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, no solo devinieron en la historia como mero ejemplo de rebeldía de la juventud que maduraba y se perpetuaba en el seno de una república, que para nada había soñado Martí, la cual echaba por tierra su sueño esperanzador. Sin embargo, dentro de la más cruda realidad del siglo XX cubano, matizada por corrupción, malversación, juegos y vicios sin precedentes, llevados a cabo por los gobiernos de turno, se levantaba la juventud y el estudiantado colocándose en la primera fila en la lucha contra estos procesos deformadores de la realidad cubana.

Ello serviría de ejemplo y guía para las futuras generaciones, protagonistas de dos acontecimientos que darían un nuevo giro a la historia, y que encontraría en toda la tradición de pensamiento cubano que le precedió sus principales paradigmas, sobre todo los más cercanos Julio A. Mella, Antonio Guiteras y Eduardo Chibás. Lo cual les condujo a la maduración de una situación revolucionaria, que se concretaría en el accionar de la llamada Generación del Centenario y en la coyuntura del 26 de julio de 1953, demostrando su carácter protagónico en el enfrentamiento efectivo contra la hegemonía de la tiranía batistiana y a desempolvar el sueño de mármol de Martí, como dijera Villena, y a descifrar lo que con su pluma pudo prever desde su espacio y desde su tiempo, rescatando su ideario y, más que eso, su presencia en acontecimientos tan importantes como los ya mencionados.

Ejemplo fehaciente de ello es la redacción de uno de los más conocidos e importantes documentos relacionados con los acontecimientos del 26 de julio, el cual guarda gran relación con los escritos por Martí. No por gusto en el juicio del Moncada, Fidel Castro, principal figura del Movimiento, aclaraba que: Martí era el autor intelectual de aquellos hechos.

Muchos pudieran ser los ejemplos, pues qué decir de la poesía y la prosa de Raúl Gómez García que tanto ímpetu le imprimieron a los jóvenes del centenario, tales como: Ya estamos en combate y Revolución sin juventud, o Revolución no: zarpazo, de la autoría de Fidel, escrito a raíz del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, también las orientaciones del propio Fidel momentos antes de su partida al Moncada, recogidas en la historia como: ¡Libertad o Muerte¡; pero, en realidad es al Manifiesto del Moncada al cual está dirigida la atención de este análisis, acuñado como los primeros ya mencionados por Raúl Gómez García.

Dicho manifiesto fue escrito del 17 al 26 de julio de 1953, y la forma en que comienza se torna en una síntesis de la trayectoria de la lucha del pueblo cubano por su soberanía y de lo mejor de los próceres por la independencia, expresando lo siguiente:

“Ante el cuadro patético y doloroso de una República sumida bajo la voluntad caprichosa de un solo hombre, se levanta el espíritu nacional desde los más recóndito del alma de los hombres libres. Se levanta para proseguir la Revolución inacabada que iniciara Céspedes en 1868, continuó Martí en 1895 y actualizaron Guiteras y Chibás en la época republicana…” (1)

Entiéndase esto como una crítica a la tiranía de Batista, surgida a raíz del golpe de estado del 10 de marzo, como un llamado a la unidad y el decoro de los hombres que aún anhelaban ver a su patria libre de esa desgarradora realidad y por demás continuadores del legado de los mártires de luchas pasadas.

De forma semejante exhortó Martí a los jóvenes que le siguieron, añorando “… yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”, en discurso pronunciado en el Liceo Cubano el 26 de noviembre de 1891, conocido con el nombre de Con Todos y para el bien de Todos. (2)

Más adelante en el documento ya mencionado, se hace referencia a la dictadura y al caos que estaba asumiendo la nación cubana, al conciliábulo y a la unión interesada y ambiciosa de los partidos políticos tradicionales a la tiranía; y cómo responde la juventud cubana, levantando la vergüenza de su pueblo y de su pasado que mantiene, además, el anhelo de honrar al precio necesario el sueño irrealizado de Martí.

A propósito, en un trabajo conocido como La Religión en los Estados Unidos, publicado en el periódico La Nación, de Buenos Aires, con fecha 17 de mayo de 1888 el Apóstol señalaba que:

“… el afán desmedido por las riquezas materiales, el desprecio de quien no las posee, el culto indigno a los que la logran, sea a costa de la honra, sea con el crimen, ¡brutaliza y corrompe a las repúblicas¡” (3)

Quizás la frase más conocida con la cual se identifica el Manifiesto del Moncada, por su clamor y deseo irreductible a la lucha es la que versa de la siguiente manera:

“En la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución Cubana. La Revolución de Céspedes, de Agramonte (…) de Maceo (…) de Martí (…) de Mella y de Guiteras, de Trejo y de Chibás. La Revolución que no ha triunfado todavía. Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución Triunfará” (4)

Pero más que un deseo o exhortación a continuar luchando esta frase es muy clara y precisa en cuanto al pensamiento e ideario martiano que la acompañan: no solo se trata del culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre, es evidencia de lo que previsoramente Martí señalara en su tiempo: “Cuanto no sea compatible con la dignidad humana, caerá” (5)

Hablar de una conciencia ciudadana y revolucionaria capaz de sacrificarse y dar su mejor fruto, conquistada por la vida de nuestros más grandes próceres, era de por sí un hecho materializado, más aún cuando el objetivo inmediato era derrocar la dictadura que había tomado el poder después del cuartelazo de 1952 y que demagógicamente le ofreciera al pueblo: paz, progreso social y trabajo.

A dicha acusación se le sumaría la larga cadena de atentados que cernían sobre el pueblo cubano y las más graves consecuencias engendradas por aquella situación: dígase el desalojo, abusos, angustias, calamidades, persecución y encarcelamiento de los miembros del movimiento estudiantil, por solo mencionar algunas.

Respecto a estos fenómenos, 74 años antes Martí avizoraba que: “(…) las grandes necesidades de la República son el ensanche de la comarca cultivada, y la educación de los espíritus incultos” (6)

Lo cierto es que en esta realidad fueron muchos los deshonrados, que sin vigor en defender lo que creían, jamás identificaron los males sociales con el sistema imperante y solo vieron en una persona el causante de aquellos, sumándose así la nueva necesidad de hacerles entender a aquellos políticos venales su equivocación. Estos eran los que con sus discursos retrógrados pretendían hacer tribuna.

[No obstante el ansia popular, nunca se equivocó y por defender sus ideales, sus símbolos y sus más sagrados derechos, la juventud del centenario se manifestó a favor de la necesidad de una época de grandes sacrificios y grandeza martiana. Por ello la juventud apostó en hombres de verdad, de mente ágil, espíritu gigante, que supieron darlo todo por una Cuba digna de la sangre espontánea de sus hijos, viva en la consolidación de su destino inevitable por el sueño supremo del Apóstol] (7)

Nótese que estas palabras, que hacen de Raúl Gómez García, un vocero de la juventud del centenario, la presencia del ideario martiano, incluso en la proyección de la nación cubana; cuando en otras circunstancias, no muy diferentes a estas, solo distantes en el tiempo y en el espacio, el Delegado del Partido Revolucionario Cubano preparó la Guerra del ´95 con la ayuda de hombres de buena voluntad y con los nuevos retoños de pinos que crecían a su alrededor, e incluso en las bases programáticas del propio partido fundado por él en 1892; se entendería mejor si se concentra la atención en la esencia de esta frase y que para Martí consistía sencillamente en que: “El deber de un hombre está allí donde es más útil” (8), según plantea en carta enviada a su madre, desde Montecristi, el 25 de marzo de 1895.

Más adelante, en el Manifiesto del Moncada, refiriéndose al propio Martí se expresará:

“En 1853 con el nacimiento de un hombre luz, comenzó la Revolución Cubana; en 1953 terminará con el nacimiento de una República luz” (9)

Pues sí, esta sería la República luz, aunque a simple vista sea una visión demasiado absoluta y reduccionista, pues cuestionaría el objetivo a alcanzar por nuestro proceso revolucionario cubano en su devenir histórico, restando importancia al accionar de otros próceres independentistas que de igual manera se ganaron un lugar en las páginas de la historia.

Lo cierto es que José Martí fue un salto dialéctico, aunque también lo había sido antes Varela y lo sería después Fidel, y con el grito del Moncada, se iniciaba, aún sin saberlo, aquella juventud que rendía homenaje por el centenario de su natalicio, en la última etapa de lucha por alcanzar definitivamente el triunfo revolucionario, ratificando el pensamiento martiano: “Es de jóvenes triunfar” (10)

De ahí el empeño que la propia juventud, guiada por el genio de Fidel, pondría en aquel año 1953, para honrar no solo al autor intelectual del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sino para honrar lo más genuino del valor criollo, limpiando todos los errores pasados y las grandes ambiciones, que casi siempre terminó postergando el sueño presente de los que siguieron de cerca el ideario martiano.

En otra parte del manifiesto se dice que: “La Revolución es una entidad viril, y los hombres que la han organizado y que la representan pactan con la sagrada voluntad del pueblo para conquistar el porvenir que se merece” (11), defendiendo la tesis martiana de que sean las masas de trabajadores quienes se auto gobiernen y se autodirijan, que sea la voluntad de todo el pueblo la que decida por su porvenir.

[...]

Final del extracto de 12 páginas

Detalles

Título
Martí en la pluma de los intelectuales de la Generación del Centenario
Curso
2009-2010
Autor
Año
2009
Páginas
12
No. de catálogo
V488984
ISBN (Ebook)
9783668964549
ISBN (Libro)
9783668964556
Idioma
Español
Etiqueta
martí, generación, centenario
Citar trabajo
Zandra Rodríguez Carvajal (Autor), 2009, Martí en la pluma de los intelectuales de la Generación del Centenario, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/488984

Comentarios

  • una vez más gracias a la editorial por hacer público uno de mis trabajos, sólo espero que tenga aceptación y lo adquieran.

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