Kant y Foucault. Historiografía, crítica y juridicidad


Ensayo, 2014
12 Páginas

Extracto

KANT Y FOUCAULT: HISTORIOGRAFÍA, CRÍTICA Y JURIDICIDAD

Pablo Gastón Cambeiro

“On fait la guerre pour gagner et non parce qu'elle est juste.”

M. FOUCAULT

1)

Durante mucho tiempo se ha dado por sentado que cualquier movimiento crítico tiene un origen y un destino bien diferenciados y definidos, una direccionalidad: toda crítica implicaría, según esto, partir desde un criterio de lo que es justo, correcto o verdadero según el caso, desde el cual se podría obtener una mirada de lo que fue y de lo que es no meramente descriptiva. Así, se confronta lo que es y lo que fue con lo que debería ser, y a este movimiento que va -supuestamente- desde lo ideal hacia lo real se le ha llamado "crítica". Ahora bien, dicha direccionalidad sólo se justifica si a su vez puede justificarse el punto de partida, es decir, sólo si puede mostrarse que eso que el crítico dice que debe ser no es una mera reacción subjetiva frente a nuestra incomodidad en lo que es, o una fantasía infundada; sino que representa lo que todos creen que debe ser, o, al menos, que todos creerían que debe ser si actuaran y pensaran de la manera "correcta" (la que dicta el crítico, justamente), es decir, si actuaran y pensaran como lo que de todas maneras somos: racionales. La historiografía siempre ha tenido, como sabemos, ciertas pretensiones críticas, y aún mas un cierto tipo de historiografía, que aquí podríamos llamar "filosófica", que al menos desde Voltaire no ha cesado de preguntarse cómo hemos llegado a ser lo que somos y qué posibilidades hay para ser algo distinto de ello. Nos referimos, claro está, a "esa forma de filosofía" de la que habla Foucault al final de QL, la "ontología de la actualidad".

2)

Con Kant nace la modernidad ilustrada propiamente dicha, la necesidad de que el sujeto devenga objeto con el fin de hacer mas claro el proceso de la representación (DPM, 310), pero también nace, para decirlo heideggerianamente, la necesidad de fundar la verdad óntica sin recurrir a verdad ontológica alguna: el fundamento de la historia debe encontrarse "en" la historia, se piensa lo finito desde lo finito. Y en lo que hace a la labor histórico-filosófica esto significa que ha de buscarse la manera de encarnar el devenir de la "humanidad" ya no en designios divinos, sino en la humanidad misma, es decir, en el hombre -y el problema derivado pasar a ser el de fundamentar porqué es necesario seguir insistiendo con algo como el "devenir de la humanidad", fundamentación que Kant llevará a cabo en su filosofía práctica. Lo que el pensamiento kantiano ha de inventar, es el paso del hecho al derecho, el paso de lo empírico a lo trascendental sin salir de la "pura" finitud. Trazando a priori un plan que ordene los hechos de la manera en que la razón prescribe que sean ordenados es posible esa "totalidad sistemática" que es la Humanidad.

La filosofía kantiana es, esencialmente, una filosofía de carácter jurídico. Así, por ejemplo, ese elemento central de la filosofía crítica que es la deducción trascendental está construido según un modelo jurídico. Se trata, en efecto, de demostrar esas proposiciones de las que no tenemos prueba directa, pasando justamente de una cuestión de hecho a una cuestión de derecho. Así, la crítica es el ejercicio jurídico de la razón frente a las pretensiones de diversas ramas del conocimiento humano, es la posibilidad de pasar de una perspectiva meramente empírica a una trascendental y desde allí juzgar imparcialmente las disputas humanas. Y esto ocurre en diversos ámbitos: en el del saber, en el de la moral y la ética, en el de la política, y, por supuesto, en el de la historia. En efecto, la imparcialidad se da en el hecho de que la razón crítica no entra en los conflictos ("que se refieren inmediatamente a objetos") sobre los que "juzga", vale decir, no toma parte para que sea posible un "vencedor", sino que sólo dicta una "sentencia". En este sentido, leemos en (CRP, 329): "Se puede mirar a la crítica de la razón pura, como el verdadero tribunal de todas las controversias de esta facultad, pues no tiende a mezclarse en estas disputas que recaen en sobre los objetos (...). Sin esta crítica la razón descansa de algún modo en el estado de la naturaleza y para hacer válidas y garantizar sus afirmaciones y pretensiones no tiene mas remedio que recurrir a la guerra. La crítica, al contrario, (...) nos procura la tranquilidad de un estado legal (...). En el primer estado, lo que pone fin a los desacuerdos es una victoria (...); en el segundo es, al contrario, una sentencia..."

En el caso de la historia esta imparcialidad estará presente no en el sentido tradicional, el de la "objetividad" del conocimiento histórico o la veracidad de los hechos "descriptos" (pues ello correspondería a la historia concebida en sentido empírico, carente de toda normatividad; aunque, evidentemente, lo narrado deba ser lo mas cercano posible a la realidad), sino en la posibilidad misma de acceder a una perspectiva trascendental que nos de acceso a una idea de la Humanidad, idea que ha de permitir concebir un objeto que pueda oponerse a lo que es como aquello que debe ser. Se trata, entonces, de una objetividad distinta a la de un objeto de conocimiento: la de un "objeto en la idea"; y de una historia también distinta: una historia filosófica o a priori. (Esta diferencia entre una historia filosófica y otra empírica la explicita Kant en (IHU, 64) y en (PM, 89), donde leemos que el conocimiento histórico empírico solo es de "las cosas como son, no de que deban ser así").

La crítica, en primer lugar, debe poder pensar a su objeto como una totalidad. Así, la labor del historiador-filósofo crítico es, en parte, la de un cartógrafo, pues esa idea de la totalidad (de la historia humana o del saber filosófico, por ejemplo) ha de permitirle demarcar -desplegando a priori un ámbito legal- el lugar de cada elemento y establecer sus límites, así como también dicha idea permite confrontar el objeto criticado con lo que él habría de ser si estuviera constituido por ella. Se trata, en definitiva, de un "juicio reflexionante": "El Juicio (...) es la facultad de pensar lo particular como contenido de lo universal. Si lo universal es dado (...) el Juicio es determinante. Pero si sólo lo particular es dado, sobre el cual él debe encontrar lo universal, entonces el Juicio es solamente reflexionante" (CJ, 194-5). Así, en el caso de la multiplicidad de las leyes generales de la naturaleza que el entendimiento prescribe a las leyes empíricas, es posible que aquél se dé a sí mismo (y no a la naturaleza) una prescripción: pensar esas leyes particulares como una totalidad o unidad, "tal como si un entendimiento, aunque no fuera el nuestro, la hubiese igualmente dado para nuestras facultades de conocimiento" (Loc. Cit.). En el caso de la historia ocurre un movimiento idéntico, pues todo dependerá de la posibilidad de pensar la multiplicidad desordenada da las acciones humanas, que desde una perspectiva empírica no forman mas que un "mero agregado", como formando un sistema orgánico de fines. Claro está, el entendimiento que la habría dado no sería el nuestro, sino el de una Naturaleza o Providencia (IHU, 39-42). En el caso de una historia filosófica o a priori esto implica:

a) Que esa historia ha de ser una historia que vea a la humanidad o a los conocimientos filosóficos "en grande", donde el conjunto de las acciones humanas o del saber puedan verse como una "totalidad sistemática" o "unidad sistemática". Así, "el todo es (...) un sistema orgánico (articulatio) y no un conjunto desordenado (coacervatio) (...); es en él donde están determinadas a priori la esfera de los elementos diversos y la posición respectiva de las partes" (CRP, 360).
b) Que hay una perspectiva a la vez finita y a-histórica, es decir, que la finitud puede ser desdoblada en lo empírico y lo trascendental.

Como consecuencia de estas dos implicancias, la crítica tiene en su desempeño histórico-filosófico:

(a) Un objeto a criticar: el conjunto de las acciones pasadas, presentes y futuras de los hombres "pensado" como "un sistema orgánico”. Es decir, se trata de una totalidad en la que las diversas partes no guardan una relación exterior, sino que vienen definidas por el todo al que pertenecen y al que son lógicamente posteriores: así en el caso del conocimiento filosófico, cuya historia se puede trazar apelando a una idea de la razón humana (la idea de filosofía), así, también, en el caso de los hombres, cuya historia filosófica o a priori requiere de la postulación de una Providencia o de una Naturaleza portadora de una idea organizadora (la idea de Humanidad).
(b) Un criterio objetivo desde el cual hacerlo: el del "objeto en la idea".
(c) Una garantía de imparcialidad que asegura la legitimidad de la crítica: el acceso a una perspectiva trascendental.

Todo ello sin salirse de la "pura" finitud.

Frente a esto, toda la labor historiográfica de Foucault es, en parte, un intento de llevar a cabo una historia que logre prescindir completamente de la perspectiva trascendental. Ahora bien, si ya no es posible fundar la imparcialidad en este acceso a la objetividad trascendental, y (desde Kant) también es imposible fundarla en algo trascendente, lo que ha desaparecido es la posición de juez imparcial de la historia que parecía requerir toda historiografía crítica, y, en definitiva, la imparcialidad y la crítica (en su sentido jurídico) mismas. Es decir, no importa si se ha abandonado la filosofía trascendental de Kant, sino que nos preguntaremos, mas bien, si la estructura de la crítica histórica puede pensarse prescindiendo de todo acceso a un ámbito imparcial; de ese elemento a veces ideal (realizable en el futuro -Marx- o irrealizable pero con la obligación de pensarlo como posible -Kant-), otras veces idealizado (el presente como criterio para la crítica del pasado -Hegel-), que sirve como fundamento de la labor crítica; y de ese objeto unitario y "total" (Humanidad, Filosofía).

[...]

Final del extracto de 12 páginas

Detalles

Título
Kant y Foucault. Historiografía, crítica y juridicidad
Universidad
University of Buenos Aires  (Facultad de Filosofía y Letras)
Autor
Año
2014
Páginas
12
No. de catálogo
V498207
ISBN (Ebook)
9783346019622
Idioma
Español
Etiqueta
kant, foucault, historiografía, crítica, arqueologia, genealogía
Citar trabajo
Pablo Gaston Cambeiro (Autor), 2014, Kant y Foucault. Historiografía, crítica y juridicidad, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/498207

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