El Papel del Docente como Investigador del Desarrollo Profesional Continuo dentro del Proceso de Enseñanza Aprendizaje en Educación Superior


Ensayo, 2012

12 Páginas


Extracto

El Papel del Docente como Investigador del Desarrollo Profesional Continuo dentro del Proceso de Enseñanza Aprendizaje en Educación Superior

En esta época tan cambiante y nada estática, es preponderante el papel que tiene el docente investigador dentro del campo científico de la educación universitaria y en particular, en el desarrollo profesional continuo dentro del proceso de enseñanza aprendizaje. Por un lado, se presenta el interés de los profesores que quieren llevar a cabo su práctica educativa dentro de un quehacer crítico, transformador, alternativo y novedoso ante los cambios que se presentan consecutivamente, y por el otro lado, anima las esperanzas de quienes en este momento. son los responsables de la planeación dentro de la educación Superior, por escudriñar nuevas estrategias y formas para una docencia altamente renovada en un entorno universitario en completa metamorfosis, sin embargo, es objeto de polémica entre los expertos, pues ahora se trata de una problemática espinosa y compleja, la cual, a su paso ofrece un amplio abanico de matices y perfiles que tienen que referirse gradualmente.

Luego entonces, más allá de la obtención de conocimientos, se trata de fortalecer la vinculación tanto formativa como investigativa dentro del proceso de enseñanza aprendizaje, desde la exaltación de ser, desde una pedagogía integradora y humanista en el proceso ético y pedagógico, siendo fundamentada en un determinado contexto histórico-social e institucional, con una visión totalizadora a través de la integración y sobre todo de la generalización en torno al aporte de experiencias significativas, teniendo a la investigación como un eje fundamental de una concepción tanto interdisciplinaria como transdisciplinaria en el proceso de formación docente y su participación reiterada como investigativa dentro del desarrollo educativo.

Por lo tanto, la intención aquí, no es cerrar solo la discusión en torno al papel que tiene el docente como investigador en el perfeccionamiento profesional continuo dentro del proceso de enseñanza aprendizaje en la Educación Superior, sino más bien, llamar a reflexionar inscribiéndose en la línea de la clarificación, en el mismo intento de mostrar y detallar aspectos y puntos de vista poco atendidos, en el deseo de despertar nuevas pistas y señalar que la vinculación de la docencia con la investigación es un quehacer que debe de consolidarse hoy más que nada y sobre todo abrirse a nuevas alternativas de manera consiente, eficaz y oportuna. De esta manera, Cochran-Smith & Lytle plantean que “la idea de emplear los resultados de las investigaciones en las aulas de clase está ligada a programas de desarrollo profesional y estrategias de profesionalización docente, al mejoramiento escolar y curricular procurando cambios estructurados y organizados” (2009, p. 4).

Hay que subrayar que, la labor del docente como investigador es fundamental ya que, concibe de su práctica educativa un objeto de estudio, investigando en el ¿qué? refiriéndose a los contenidos y métodos, ¿Cómo? en cuanto a la planeación y evaluación de su quehacer docente lo que requiere de causes, componentes y soportes de carácter institucional, y es aquí donde se abre la interrogante del papel que tiene el docente con investigador en el desarrollo profesional continuo, ya que además, se considera que la relación entre el docente como investigador tiene que ver en gran medida, con el nivel organizado de la institución, puesto que no se plantea lo mismo en una institución que distingue las dos funciones, que de una manera u otra se da la conjugación y articulación entre ambas, lo cual es una concepción que aún permanece abierta, designa por lo mismo, un agregado de experiencias que están en proceso de construcción y definitivamente que deben extenderse en un contexto general que les dé, accesibilidad.

Sin embargo, son varios los conceptos que a su vez, atienden la constelación teórica a la que se alude a saber y estos son, hoy por hoy el lograr elevar la calidad de la educación, debiendo por tanto, trabajar arduamente para reformar la universidad, implementar de manera eficiente la búsqueda de una docencia renovada, fortalecer la superación académica del educador y no escatimar en apoyos dentro de la profesionalización de la docencia, en el perfeccionamiento del enseñar como del investigar, rescatando una red heurística que ayude a captar la integridad en un papel fundamental en la formación integral de los estudiantes en formación, para que a partir de ahora, el pensamiento científico se integre como parte frecuente de la cultura profesional, por tal modo, el proceso docente debe estar encaminado a la contribución inmediata dentro del desarrollo de potencialidades creadoras y destrezas tanto en la ciencia como investigación, las cuales poderosamente enlazadas permitan auxiliar al fortalecimiento de servicios y principios investigativos que promuevan la generación de alternativas de solución a los diversos problemas socioeducativos.

En este punto, con relación a un tema tan preocupante como es la educación, cabe destacar que esta se encuentra englobada en un contexto que deriva en diversas cuestiones, como son en el marco de lo social, económico y político, acciones que se encuentran deliberadamente sumergidas en la cultura, de manera gradual están obligando a que el proceso de enseñanza y aprendizaje responda ante una nueva normalidad a la que no estaba preparada dentro de la sociedad moderna, en cuanto a sus necesidades y expectativas generadas dentro de la globalización y aquí está presente la participación del docente como investigador, quién responda indiscutiblemente al reto de mejorar la calidad de la enseñanza, fundamentado en las teorías pedagógicas para interpretar la propia realidad y reconocer en el quehacer educativo la esencia y existencia del individuo como ser social y cultural.

A este propósito, hay que hacer mención, frente a los constantes cambios que surgen tanto científicos como tecnológicos, además de las consecuentes trasformaciones en cuanto a los estilos de vida obligatorio en este siglo XX, se impone de manera rápida la necesidad de complementar un clima intelectual que se estacione en la generación de nuevos conocimientos, los cuales contribuyan a resolver los diversos problemas socioculturales, y más aún, permitan enfrentar los retos y desafíos que impone este nuevo escenario, ya que al tomar nota sobre las definiciones de investigación sea evidente la búsqueda de acciones tanto cualitativas como cuantitativas, que permitan según Matos (2009) “la aprehensión de las relaciones que significan la realidad objetiva para el sujeto de la investigación” (p.19).

Si bien, no se puede estar ajeno que en el aspecto existencial a considerar que la formación investigativa se reconoce como un proceso consciente y creativo cimentado en la eventualidad de desplegar en el docente habilidades y valores que le permitan interrogar la realidad en el movimiento dialectico de la totalidad entre el campo social y el campo individual, en consecuencia, la formación investigativa es significativa a partir de reconocer la existencia de los objetos y fenómenos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, para que estos sean primordiales dentro del sistema, como bien recalca Fuentes (2009) debe contribuir al impulso de la autoconciencia y la socioinvestigación del conocimiento permitiendo expresar el pensamiento de las realidades en su desarrollo histórico, sobrepasando la concepción instrumental basada en conceptos y teorías construidas sobre los datos empíricos. A esto Pérez (2004) afirma que “la formación investigativa supera la imposición académica de un paradigma o corriente teóricometodológica como parte de una determinada cultura escolar (p.178).

Sin embargo, es necesario que como tal, la investigación conceptúe la posibilidad de búsqueda de nuevos métodos y estrategias pedagógicas que promuevan la conciencia de los sujetos, con el fin de que sean capaces de integrarse y a su vez lograr una alineación y alternativa de forma constructiva la cual sea creadora de la cultura, la sociedad y la educación, dando como resultado un autoperfeccionamiento, autonomía y autodeterminación, para que se obtenga como tal, una correspondencia dentro del margen de la socialización, el compromiso y sobre todo la responsabilidad social. Dicho así, para que como investigadores docentes cada quién desde su tronco laboral, sean capaces de lograr una formación y transformación activa y enriquecedora.

Dicho de otra manera, son tantas las necesidades que existen actualmente dentro de la educación, en esta masificación social, la cual, sin lugar a duda requiere de expectativas acordes dentro de la globalización, y por tanto, son innumerables las problemáticas que se presentan en los sistemas universitarios en México en cuanto a educación se refiere como en su momento ocurre con el docente como investigador por lo cual, señala (Martínez, 2007) “se cuestiona sobre un problema o situación de tipo educativo, lo define, analiza, formula acciones para mejorar y estas a su vez pueden ser aplicadas en las aulas de clase con el fin de provocar cambios relevantes” (p. 390). Es por ello que, dentro de estos parametros la investigación se vuelve cada vez más ineludible para el logro de la identificación y diágnostico de todas las necesidades ya sean de tipo educativo, social, institucional y personal.

Por otra parte, de acuerdo con Zemelman (2011) refiere que la formación implica un autocrecimiento que va más allá del desarrollo de disposiciones o facultades, se concibe como el proceso de construcción del pensamiento con voluntad y compromiso, pero el compromiso nace cuando hay sentido. Ciertamente a lo señalado por el autor, es necesario remarcar que el ejercicio de la profesión docente implica, en tales circunstancias asumir sobre todo un compromiso y una responsabilidad desde el tiempo del proceso de formación profesional, donde el docente tenga la posibilidad para aprender a construir un pensamiento propio sobre su profesión y a traves de la investigación desarrollar potencialidades, habilidades, relacionados con la metodología del proceso de enseñanza aprendizaje en todas las especialidades de la carrera de educación, abarcando lo ético, afectivo, sociohistórico en un proceso de integración multifactorial.

Otro rasgo dentro del campo de la investigación, se configura en el docente como un ente, desde una actitud sumamente determinante para enfrentar los problemas de la práctica pedagógica, frente a la perspectiva de la diversidad metodológica, ya que aquí se posibilitan por un lado el rigor teórico y metodológico tanto para la comprensión, como para interpretación y explicación de la realidad, provocando conflictos e implementando una gran diversidad de soluciones a los problemas socioeducativos a los que está expuesto el docente, pues es importante mencionar que, además del dominio del proceso de investigación, otro punto a tomar en cuenta son las cualidades de la personalidad del mismo, que contribuyena en la proyección y trascendencia de su práctica en el contexto social.

Es así que, de acuerdo a la investigación, es trascendental equilibrar los saberes del educador, tomando en cuenta además la importancia de su propia inteligencia emocional, lo cual se hace notable para constituir las características primordiales que pueden diferenciar al docente como investigador del experto y del novato, para así lograr una transformación y optimización dentro del proceso de enseñanza aprendizaje en la Educación Superior, “la profesión docente necesita una base de conocimientos que crece y mejora” (Hiebert et al., 2002, p. 3).

En otro punto, Kennedy (2002) diseña tres conocimientos básicos en la enseñanza: el artesanal, el prescriptivo y el sistemático, por lo cual el primer momento se asocia en mayor medida al conocimiento que se adquiere con la experiencia diaria dentro del aula, el segundo momento tiene que ver con las políticas educativas e institucionales y el tercer momento es el que se relaciona con lo aprendido ya sea en las investigaciones, como en los estudios profesionales y comunidades de especialistas entre otros más, en el cual el docente debe poner un mayor enfasis en este aspecto ya que es lo que se requiere en este momento tan crucial y sobre todo para que tales conocimientos se interrelacionen y puedan ser tanto adaptativos como actualizados en las medidas de las posibilidades de cada institución educativa en la Educación Superior.

Partiendo de esta premisa, queda claro que al docente como investigador ha de distinguirse su habilidad y pericia para logra en su quehacer educativo el dominio de los conocimientos profesionales, estando a la vanguardia de clarificar sus bases prácticas, mediante la formación en el pregrado, asi como especializaciones, posgrado, cursos, congresos, diplomados presenciales, trabajos colaborativos, uso adecuado de las TIC mediante webinars, herramientas digitales, contenidos E-Learning, contenidos online, diplomados virtuales entre otros, luego entonces, debe ser participe continuo de múltiples investigaciones así como eventos académicos tanto en su país como en el extrangero, los cuales servirán de estructura medular para embonar tanto sus conocimientos profesionales como los base y práctico, siendo un puente hacia el conducto de la preparación continua y por supuesto reflexiva, como se puede apreciar en la Figura 1, donde la praxis y el aprendizaje toman una total importancia para el desarrollo de la labor educativa.

El propósito aquí, sobre todo es tener discernimiento de lo que está inmerso en la Educación Superior en donde los estudiantes y sobre todo los docentes como investigadores logren primero que nada, estar concientes de la realidad que atañe a la educación actualmente, ya que incumbe a México actuar y trabajar de manera transitoria, pues aún hay muchas insuficiencias en el campo profesional, y peor aún en el contexto de cada pueblo y país, es todo un reto considerar en algún momento estara la par de investigadores docentes de Instituciones como Japón, Singapur, Estonia, Finlandia, China y Alemania, según la OCDE, donde la contratación de maestros es selectiva, la profesión es valorada, contanto con el apoyo económico y social para sus fines científicos y, más importante aún, la carrera es estimulante, lo que atrae a buenos profesionales a los salones de clase, como queda señalado dentro del informe PISA.

La intención entonces es, que el docente dentro del area de investigación, como Passarinho (2018) resalta en que la calidad de la educación en un país nunca será mejor que la calidad de sus maestros, por tanto, la intención en esta época, es logro del formador de la educación, donde pueda desenvolverse de manera activa y sabedor de lograr buenos resultados dentro del plano internacional de la formación, estando a la par de la misma, por lo cual, hay que trabajar de manera lineal, estableciendo un vínculo comprometido, humano y responsable aunado al conocimiento profesional, base y práctico, actuando asertivamente, frente a las necesidades que se estan sumando resolviendo los problemas desde su propia institución, de manera crítica, analítica y reflexiva, tomando en cuenta un pensamiento científico, el cual quede sustentado en un compromiso social, para la convivencia en una perspectiva transformadora.

Figura 1

Relaciones entre los conocimientos: profesional, base y práctico

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Nota: Adaptado de la investigación como forma de desarrollo profesional docente: Retos y perspectivas (p. 393) por Muñoz Martínez, Maryluz, Garay Garay, Fredy, 2015, Estudios Pedagógicos XLI, N° 2.

Luego entonces, el conocimiento base es el que estará ligado a las plataformas conceptuales del área del conocimiento específica y sobre todo a su didáctica, las cuales posibilitan la manera más eficaz para trabajarse en el contexto educativo en un determinado saber, ya que el docente es quién transforma el conocimiento especializado en un conocimiento escolar y por tanto, el conocimiento base y práctico se entrelaza mediante la reflexión y planificación del quehacer docente de manera diaria dentro del espacio escolar.

Por otro lado, lamentablemente hay una brecha muy larga entre la práctica docente y la investigación educativa, puesto que asumen (Kennedy, 1997) (Schoonmaker, 2007) (Vanderlinde, 2010) en su totalidad no ha sido relevante para la práctica, puesto que se ha tornado escasa de apreciación en cuanto a su uso práctico, y no ha habido estudios científicos y de alto impacto para aportar deducciones que sean convincentes. Sin lugar a duda, se presenta otra limitante en el desarrollo del docente investigador, mencionado por Lüdke (2005) como es la poca inclusión en los planes de estudio del pregrado de las suficientes disciplinas específicas sobre formación en investigación y la falta de posibilidad de participación en la investigación universitaria.

Hay que tomar en cuenta que, las asignaturas a veces no son las más acordes en la investigación, y el enfoque que se les da, no es el más óptimo para que los futuros profesionales de la educación aprendan en dicho proceso y que, por ende, ellos sean quienes constituyan un eje sincronizado del ejercicio docente, por tanto, las instituciones educativas Superiores, quedan claro que, tienen el compromiso de sentarse a puntualizar sobre los programas ofrecidos actualmente y sobre todo hacer hincapié en torno a trabajar meticulosamente, desechando la paja de la educación y ahora trabajar a la par de las nuevas necesidades de los implicados dentro del aula, a las nuevas alternativas y en como empoderar el conocimiento, despertar el ánimo del docente dentro de la investigación y al alumno en el proceso de enseñanza aprendizaje y sobre todo dar mayores espacios de reflexión en sus currículos a la investigación como una demanda de la universidad.

A consecuencia de este punto, Macfarlane (2012) sustenta que las universidades modernas se encuentran a pique, ya que el valor de la libertad académica y el deber universitario, tristemente se encuentran afectados por docentes de alto nivel, quienes están renunciando a los roles tradicionales de liderazgo académico por una condición de gestión y más interesados con datos cuantificables que por el avance y la creación de pensamiento original. Por tanto, este autor lleva a pensar que el docente como investigador dentro de la universidad, tiene que excluir el actual exceso de tareas administrativas que los académicos más relevantes están asumiendo lo cual provoca un vacío en la vida académica con una evidente desagregación de la práctica, que incurra atinadamente en la investigación, la docencia y servicios, concentrados en la gestión y la burocracia para un propósito satisfactorio.

Dicho propiamente, la universidad debe verse en la necesidad de desarrollar la investigación que produce un avance desmesurado del saber, donde el docente como tal, participe como un agente de investigación y, por tanto, tenga el compromiso de asumir desde su trinchera una labor meramente investigadora y suplementaria a su otra tarea clave, que es la docencia. Así mismo, es importante tomar en cuenta la docencia e investigación, ya que esta no puede estar alejada de la universidad, haciendo alusión en que la Educación Superior sin docencia no sería propiamente universidad, sino más bien, solo un instituto de investigación, así también, tampoco se puede hablar solamente de investigación, dado que, en su totalidad, solo vendría a ser un centro de enseñanza y nada más.

De igual forma, diversos especialistas en la materia, de alguna forma se han declarado desconfiados sobre la relación existente entre la docencia y más aún en la investigación, y esto no es de ahora, sino de tiempo atrás, debido a lo que ellos consideran una insuficiencia de evidencias tomadas como fiables, ante esta examinación como Webster (1985) quién tras un estudio hecho de nueve estudios, sustenta que la idea generalizada de que el rendimiento de la investigación aumenta el rendimiento en la enseñanza y esta no es apoyada en determinado momento por la evidencia empírica.

Por consiguiente, algunos años antes Michalak y Firedrich (1981) tuvieron a bien aprobar luego de un estudio llevado a cabo en una pequeña universidad, que la relación no varía sustancialmente en los rangos, ni mucho menos en las disciplinas, y esto por su parte hoy pone en entredicho la política de presionar a los docentes para desarrollar más investigaciones sobre el supuesto de que este hecho vaya a tener una mejora continua en la enseñanza. De tal modo que, al parecer la actuación en el docente como investigador, aquí no supone de manera asertiva una fuente de información sobre la enseñanza y lo contrario. A propósito, el fundamentado trabajo de Malcolm (2014) desarrolla:

Una exhaustiva revisión sobre la relación entre la investigación y la enseñanza en la educación superior, destacando que la fase de la investigación más reciente se ha centrado sobre todo en la forma en que el nexo entre investigación y enseñanza puede mejorar la calidad y los resultados de la experiencia de aprendizaje para los estudiantes y académicos. Tal es así que la enseñanza que no venga acompañada de nuestra propia investigación, reflexión y pasión por un tema, con el que estamos totalmente comprometidos, se convierte en un servicio técnico a los clientes (p. 67)

De manera que, se cae en la cuenta nuevamente de la gran responsabilidad que supone estar como docente preparado dentro de la investigación, y en qué manera estas acciones permitan mejores resultados a las demandas tan silenciosas pero latentes en el campo de la investigación, ya que en otros estudios realizados a los docentes dentro de las universidades, tratan de determinar el nexo existente, entre la docencia y la investigación y las posibles consecuencias o los grandes beneficios que trae una u otra como señala Segura (2008) “la fortaleza de toda institución de educación superior reside en la calidad y cantidad de sus profesores, pues sobre éstos recae de manera directa la responsabilidad diaria de realizar, coordinar, conducir las labores de investigación, docencia y extensión” (p.50).

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Final del extracto de 12 páginas

Detalles

Título
El Papel del Docente como Investigador del Desarrollo Profesional Continuo dentro del Proceso de Enseñanza Aprendizaje en Educación Superior
Autor
Año
2012
Páginas
12
No. de catálogo
V924512
ISBN (Ebook)
9783346247728
ISBN (Libro)
9783346247735
Idioma
Español
Etiqueta
papel, docente, investigador, desarrollo, profesional, continuo, proceso, enseñanza, aprendizaje, educación, superior
Citar trabajo
Jeanette Contreras Rebolledo (Autor), 2012, El Papel del Docente como Investigador del Desarrollo Profesional Continuo dentro del Proceso de Enseñanza Aprendizaje en Educación Superior, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/924512

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