Convergencias: Proyecto de Animación Sociocultural para la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín


Tesis de Maestría, 2012

89 Páginas, Calificación: 20


Extracto

INDICE

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS TEÓRICOS METODOLÓGICOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN DEL PROYECTO...
1.1 Comunidad, Desarrollo Cultural y Animación Sociocultural. Reflexiones teóricas.
1.2 Fundamentos teóricos y metodológicos para la elaboración del proyecto de animación sociocultural CONVERGENCIAS

CAPÍTULO II: CONVERGENCIAS PROYECTO DE ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL PARA LA RESIDENCIA ESTUDIANTIL DE LA UNIVERSIDAD DE HOLGUÍN.
2.1 La Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín como escenario de transformaciones culturales. Antecedentes Históricos
2.2 Descripción y valoración del proyecto CONVERGENCIAS. Finalidad y contenido

CONCLUSIONES

RECOMENDACIONES

BIBLIOGRAFÍA

ANEXOS

Los institutos de educación son teatro donde la juventud debe tantear y robustecer sus fuerzas para marchar después sin ajeno apoyo.

José de la Luz y Caballero

A mis padres Irela y Juan por la enseñanza

A mis hermanos César y Franco por la confianza

A mi pequeño Bryan por ser la mayor fuente de inspiración

A mi esposa Elizabet por todo lo bueno que irradia

A la memoria siempre de mis abuelos Wilfredo y Luz Divina

AGRADECIMIENTOS

Son acreedores de este proyecto mis compañeros de aula y profesores de la Universidad de Las Tunas y Holguín, en particular al sacrificio incondicional del coordinador Ernesto Santiesteban Leyva y a la entrega de la Dra. Rafaela Macías Reyes quien se ha convertido en una madre de todos los aspirantes. La calidad de la investigación, así como algún apunte de corrección, tienen que ver con la labor de Santiesteban mi tutor, de Raquel, de Bertha Julia y del Dr. Amable Faedo Borges.

A la Biblioteca Benito Juárez, Dirección de la Residencia Estudiantil y la Vicerrectoría Docente debo el apoyo institucional. Sin los valiosos testimonios de expertos y estudiantes no hubiera podido comprender todo. Y sin el apoyo incondicional de mis compañeros de trabajo, de mi familia, pero en especial de mi esposa, la inspiración no hubiera sido la misma. Por tanta generosidad y ayuda no sé si debiera llamar esto un esfuerzo mío o nuestro.

Mi gratitud a todos

RESUMEN

La investigación CONVERGENCIA: proyecto de animación sociocultural para la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín tiene como objetivo general contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los estudiantes becarios, mediante el desarrollo de una programación cultural. Teniendo en cuenta la necesidad de un cambio y conociendo la capacidad transformadora de los proyectos de animación sociocultural, se propuso la elaboración de un diagnóstico en el que se evidenció la realidad existente en la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín, posibilitando sentar las bases para la elaboración del proyecto, el cual, aprovechará las potencialidades artísticas de la institución y del territorio.

El presente informe de los resultados de la investigación está constituido por dos capítulos. En el Capítulo I: Fundamentos teóricos metodológicos para la implementación del proyecto, se analizan las ideas de varios autores mediante dos epígrafes sobre las categorías que conforman el eje teórico de la investigación: Comunidad, Desarrollo Cultural y Animación Sociocultural para fundamentar la estrecha relación existente entre estos conceptos que sustentan teóricamente la labor de indagación científica y asumir los criterios a que se ha llegado en el campo investigativo.

En el capítulo II: CONVERGENCIAS proyecto de animación sociocultural para la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín, se expone la propuesta de cambio mediante dos epígrafes, se presentan los elementos principales del proyecto, los criterios para su ejecución y se analiza minuciosamente cada uno de los resultados planificados.

INTRODUCCIÓN

El desarrollo cultural comunitario, sigue convocando esfuerzos en la actual sociedad cubana. Ello reclama una mayor voluntad en determinados sectores de nuestra población que, por sus particularidades, exigen la creación de determinados espacios para la promoción, conservación y disfrute de nuestra cultura nacional. En tal sentido, nuestra política cultural está orientada cada vez más en lograr mayores índices de satisfacción e ir desplazando ciertos rezagos que dañan nuestras tradiciones y arraigo nacional. Razón por la que disímiles investigaciones y organizaciones enfocan sus estudios en solucionar estas y otras problemáticas que eclipsan el desarrollo cultural en las comunidades cubanas.

En nuestro país, existen comunidades especiales que, por no estar organizadas territorialmente como Consejos Populares, a veces no son valoradas del todo, sin embargo, en ellas radica un sector importantísimo de nuestra sociedad que merece una mayor atención. Desde su fundación en 1974 las Residencias Estudiantiles de todo el país acogen en su seno una heterogeneidad muy compleja de estudiantes con una permanencia mayor que en sus hogares. Lo anteriormente expuesto, lleva a reflexionar sobre la necesidad de reorganizar las potencialidades de la universidad, de las instituciones a favor del desarrollo cultural en la provincia e implementar una programación cultural más ambiciosa que aclimate la vida de los estudiantes becarios.

La opinión de 730 estudiantes becarios para un 55% de representatividad en ambas sedes universitarias, reflejó un nivel significativo de insatisfacción con la vida espiritual y cultural de la Residencia, no solo en días activos de semana, sino especialmente al finalizar esta, en que la vida cultural de la universidad se resume en nada y no existe una propuesta cultural acorde a las exigencias de ellos.

Por su característica, uno de los mejores espacios en los que se puede hoy promocionar la cultura son las áreas universitarias llenas de jóvenes ávidos por consumir todo tipo de arte y cultura en su amplio espectro. La Residencia Estudiantil adquiere esa peculiaridad por la propia característica de disponer la mayor masa estudiantil en activo de la universidad. De los estudiantes anteriormente encuestados más del 64% equivalente a 467 estudiantes sugiere que la institución debiera garantizar un mayor número de actividades recreativas, aprovechando el enclave urbano y talento cultural de la provincia, teniendo en cuenta siempre los gustos juveniles. Otros por su parte reclaman el hecho de que nadie ha tomado en cuenta sus gustos y preferencias culturales. Situación que reveló la falta inmediata de un diagnóstico.

A diferencia de anteriores cursos escolares, la matrícula este año ha ascendido a 994 estudiantes becarios en la sede Oscar Lucero Moya y 334 en la Celia Sánchez Manduley para un total de 1328, cifra que nos lleva a interpretarla desde una compleja pluralidad si se tiene en cuenta la existencia de estudiantes de varias carreras, municipios aledaños a Holguín, provincias vecinas y países de diferentes continentes, todo ello sin olvidar que esta necesidad es evidenciada desde cursos anteriores.

El análisis del contexto universitario y en este caso el de la Residencia Estudiantil nos revela cómo se produce el fenómeno de la programación cultural y sus limitantes actuales, tema muy poco profundizado o analizado en textos que lo definan y ayuden a solucionar estas vertientes desde el punto de vista científico y, sobre todo, en el marco de la Universidad de Holguín.

Para esta investigación se utilizó una variada fuente bibliográfica, priorizando el contexto juvenil dentro de las comunidades universitarias y, en particular, desde el punto de vista extensionista. Se revisaron varias tesis, dentro de las que se destacaron por su vigencia El Programa de Desarrollo Cultural en Las Tunas: la programación dirigida a los adolescentes (2005-2007). Sistema de acciones. La cual muestra la manera en que se conforma la programación desde la proyección del Programa de Desarrollo Cultural, y cuáles son las limitaciones que afectan las actividades que se dirigen a este sector.

Otra de ellas fue la Estrategia para la integración de instructores de arte a los grupos de trabajo comunitario, la que aborda el desarrollo de la cultura comunitaria como expresión de lo nacional. MÁS VIDA: Proyecto de animación sociocultural desde la dimensión extensionista para la Facultad de Ciencias Técnicas, nos aportó ideas imprescindibles al proponer una transformación cultural en la comunidad universitaria partiendo de las necesidades culturales detectadas en los estudiantes de carreras técnicas. Nos sirvió de utilidad, además, la tesis Metodología organizacional personalizada basada en la acción cultural dialógica, que aborda el proceso contrario a la enculturación y muestra cómo conducir el sujeto al cambio cultural.

Lo anterior nos permitió obtener un instrumental metodológico para el análisis crítico de la promoción cultural y su papel transformador en los jóvenes. Como antecedentes firmes para el estudio de este tema se pudo consultar una bibliografía muy extensa, tanto nacional como extranjera, en la que se profundizó y se analizaron conceptos muy importantes como los relacionados con Desarrollo Cultural y Animación Sociocultural.

La universidad nueva corresponde al hombre nuevo como diría José Martí, de ahí que todo cuanto se haga en el marco universitario debe ser planteado como una prioridad. En el caso de las programaciones culturales la implementación de proyectos como el que nos proponemos aquí, responde a una evaluación profunda. Para ello hemos ido trabajando con los perfiles del graduado de cada carrera con el fin de conocer a fondo las particularidades y aspiraciones del estudiante.

Las actividades culturales, adquieren mayor connotación en el escenario de la Residencia Estudiantil. Hogar de transición y cambio en la vida del joven universitario durante cinco o más años y con particularidades espaciales desde el punto de vista extracurricular, desde esferas psíquicas, sociales, intelectuales y sexuales muy complejas. Para corroborar dicho planteamiento tuvimos muy en cuenta la representatividad de los datos expuestos con anterioridad.

En el aspecto promocional el Departamento de Extensión Universitaria desempeña un papel muy importante y su Programa Extensionista continúa siendo ambicioso, teniendo en cuenta su proyección de trabajo. Y aunque las limitaciones y carencias materiales sean la mayor causa que frena toda proyección, consideramos que ha faltado protagonismo e iniciativa hacia la masa estudiantil no solo de la residencia estudiantil sino de la institución en general.

Cuando se habla de Programación Cultural en la universidad, los estudiantes la asocian rápidamente con el consumo de música de mal gusto, volúmenes excesivos, pérdida y mal aprovechamiento del tiempo libre. Ingestión de bebidas alcohólicas, tabaquismo, así como algarabías e indisciplinas al finalizar la actividad. Lo anterior apunta a que existe una mala interpretación y orientación de las programaciones culturales desarrolladas en la universidad. Siguiendo esos indicadores el 57 % prefiere este espacio y un 34 % no, cifra que no puede interpretarse ni convertirse en la justificación de los malos hábitos e indisciplinas sociales percibidas. Lo cual no valida que desaparezca este espacio, que tiene su aceptación, se aboga por una reorientación y por la implementación de otras actividades de sano contenido y esparcimiento.

Todo lo antes expuesto reclama un reordenamiento y mejor distribución de las ofertas recreativas y culturales que debe proponer la universidad a los estudiantes, visto y analizado desde el punto de vista científico en aras de llegar a niveles de satisfacción superiores. Si se tiene en cuenta que la participación de los becarios en las actividades culturales, apoyará su formación integral, para lo cual será esencial conocer sus gustos y necesidades de lo contrario cometeríamos el mismo error de fomentar la desmotivación al imponer determinados espacios culturales que pensamos e imaginamos correctos.

En consecuencia de lo anterior, podemos certificar que la Residencia Estudiantil no cuenta con una programación cultural que trace acciones inmediatas o proponga la inserción de más espacios culturales dentro de esta. Todo lo anterior posibilitó el análisis y procesamiento de la información existente permitiendo definir el Problema Científico de esta Investigación: Las limitaciones en la programación cultural de la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín afecta la satisfacción de las necesidades culturales de los estudiantes becarios en esta comunidad.

Y como idea a defender : La implementación de un proyecto sociocultural encaminado a mejorar la programación cultural, permitirá una satisfacción mayor de las necesidades culturales de los estudiantes becarios de la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín, lo cual repercutirá positivamente en su desarrollo cultural.

Para la realización de este trabajo resultó primordial el eje teórico conformado por un sistema de categorías que se sistematizan en el cuerpo de la tesis, ellos son: comunidad, desarrollo cultural y la animación sociocultural. La investigación asume el enfoque o concepción dialéctica materialista, teniendo en cuenta que brinda la posibilidad de analizar el medio en que se desarrolla la investigación, para darle solución a la contradicción que aparece en el problema científico y de esta forma intervenir en la evolución del objeto de investigación. La tesis se maneja desde un enfoque culturológico, lo cual posibilita que el proceso en su totalidad esté analizado y enfocado desde el universo de la cultura. Por consiguiente, la investigación está apoyada en la complementariedad metodológica o síntesis multimetodológica, teniendo en cuenta lo complejo de la investigación y las exigencias que demandan las perspectivas cualitativa y cuantitativa, vistas siempre como una unidad dialéctica desde nuestro objeto de investigación.

La utilización de las técnicas cuantitativas como medio de precisión, exactitud y control en el estudio de los fenómenos permitieron definir la situación problémica. Como métodos fundamentales el fenomenológico, ya que permite el estudio de la cotidianidad. Otro método empleado fue el etnográfico porque a través de él interpretamos el modo de vida de una unidad social específica.

Otros métodos empleados fueron la inducción deducción, como vía para el razonamiento el cual nos permitió interpretar los hechos que se dan en la comunidad y cómo podemos llevarlo a escalas generales. El análisis y síntesis nos permitió una interpretación más realista de la comunidad en sus partes integrales y cómo se puede implementar el trabajo comunitario desde una dimensión cultural mejor desentrañada. El histórico lógico nos mostró en términos históricos su interrelación con su necesidad interna y su tendencia lógica de desarrollo. El método deductivo-inductivo, invita al razonamiento y permite pasar de los hechos simples que se dan en la comunidad a los generales de manera que contribuye a establecer las regularidades metodológicas necesarias para llevar a cabo la evaluación de proyectos.

Las técnicas y procedimientos escogidos fueron: la observación participante, la entrevista enfocada, la entrevista estructurada, la encuesta, talleres de reflexión, trabajo en grupo, lluvia de ideas, entre otras técnicas que no por ser menos importantes dejaron de ser empleadas. La aplicación de ellos nos permitió operar con una información más exacta, infalible y sobre todas las cosas, científica, lo cual validó con mayor precisión los presupuestos teóricos y metodológicos. Como fundamento teórico se aborda el tema desde la sociología de la cultura, ello explica en dónde encontramos los elementos metodológicos para su correcto tratamiento y puesta en funcionamiento.

Nos apoyamos, además, en la antropología como ciencia complementaria teniendo en cuenta que la investigación aborda al hombre en sus relaciones objetivas y subjetivas con sus semejantes y con la realidad de su entorno. Debemos agregar que la investigación parte desde la ideología y cosmovisión marxista leninista y en particular desde la filosofía dialéctica materialista.

El trabajo está estructurado en Resumen, Introducción, dos capítulos, Conclusiones, Recomendaciones, Bibliografía y Anexos. En el primer capítulo titulado: Fundamentos teóricos metodológicos para la implementación del proyecto se sustenta científicamente la investigación, es el ejercicio para el posicionamiento científico relacionado con el sistema teórico conceptual. Es en él donde se analiza el proceso a través de la relación cultura, comunidad, desarrollo cultural, y la animación sociocultural como alternativa para los proyectos de desarrollo cultural en la residencia estudiantil de la Universidad de Holguín.

El segundo capítulo se denomina: CONVERGENCIAS proyecto de animación sociocultural para la residencia estudiantil de la Universidad de Holguín, se exponen aquí las consideraciones metodológicas para la elaboración del proyecto desde la Animación Sociocultural. Lo cual nos posibilitó, a través de una metodología para el trabajo sociocultural comunitario, diagnosticar, caracterizar y determinar las principales necesidades culturales de la comunidad becaria de la Universidad y con ello elaborar el sistema de acciones y dejarlo propuesto como un proyecto sociocultural viable. La tesis concluye con las conclusiones y recomendaciones.

CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS TEÓRICOS METODOLÓGICOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN DEL PROYECTO

Para valorar e interiorizar los alcances que en el campo de la investigación tiene hoy la Animación Sociocultural y el Desarrollo Cultural es necesario recurrir y analizar el criterio de varios investigadores. Una revisión bibliográfica profunda fundamenta el criterio de que cualquier investigación es tan útil a la ciencia como el criterio mismo. Cada autor enfoca sus preceptos en consonancia con la realidad que vive, sin embargo, a la luz de nuevos análisis surgen modificaciones y posturas que de alguna manera enriquecen con conceptos nuevas aseveraciones en el campo de la ciencia.

En este capítulo se valora de forma crítica el tratamiento dado por diferentes investigadores a las categorías Comunidad, Animación Sociocultural y Desarrollo Cultural, se culmina con el posicionamiento científico que permitió el diseño del Proyecto de Animación Sociocultural, CONVERGENCIAS, para el desarrollo cultural de la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín.

1.1 Comunidad, Desarrollo Cultural y Animación Sociocultural. Reflexiones teóricas

Considerar el concepto de comunidad en pleno siglo XXI no resulta una tarea fácil si se tiene en cuenta la diversidad de significados y de puntos de vistas en una época donde la globalización y la tendencia a nuevas vías de desarrollo confieren a los investigadores nuevas visiones y con estas otras posiciones del mundo en materia conceptual, invitando con ello a un mayor rigor y constancia en el terreno investigativo.

Para interpretar el concepto de comunidad debemos comenzar por desentrañar la cultura como parte intrínseca de todo fenómeno en la sociedad moderna. Para ello será preciso tener en cuenta un sinnúmero de aseveraciones que en el plano investigativo resultan herramientas de obligatoria consulta si se pretende llegar a conclusiones bien fundamentadas.

En ese contexto debemos partir del concepto emitido por Taylor (Bohanan y Glaser: 2003, 61) al aseverar que la “La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad.” Como apreciamos el concepto valorar la cultura como un todo y recoge una serie de aspectos del fenómeno cultural, sin separarse de la sociedad y del hombre como portador de cultura.

Franz Boas, otro de los autores consultados, ofrece otra definición que por su relación con los patrones de comunidad consideramos acertado incluir en esta investigación: “La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida en que se ven determinadas por dichas costumbres. (Bohanan y Glaser: 2003, 85) El autor sostiene la idea de que es en la propia comunidad donde el ser social practica sus costumbres y las desarrolla y como consecuencia de ello las va trasmitiendo de generación en generación y forma parte de la identidad de esta.

Otros autores como es el caso de Clifford Geertz plantea que “La cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta - costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos-, como ha ocurrido en general hasta ahora, sino como una serie de mecanismos de control, planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman programas) que gobiernan la conducta.”, (Bohanan y Glaser: 2003, 547) Geertz analiza las ideas esenciales ya expuestas por otros teóricos en diferentes investigaciones, sin embargo incluye las tradiciones y los mecanismos de control, como parte incuestionablemente dentro del proceso de evolución de la comunidad , para ello propone un trabajo a partir de la realización de estrategias, programas, proyectos así como la evaluación y diagnóstico de las mismas.

Por su parte Marvin Harris brinda sus aportes al expresar “Cuando los antropólogos hablan de una cultura humana normalmente se refieren al estilo de vida total, socialmente adquirido, de un grupo de personas, que incluyen los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar.” (Bohanan y Glaser: 2003, 393) Desde este ángulo el ya citado autor revela la importancia de las pautas culturales para acercarnos al estudio de este fenómeno en la comunidad, lo cual es de gran utilidad en el estudio de la realidad que se emprende en la fase de construcción de un proyecto sociocultural.

Dentro de los estudios marxistas existen también compendios que permiten interiorizar el fenómeno de la cultura y aunque el propio Marx no lo utilizó en su totalidad, sino para criticar la posición de algunos historiadores, toda su obra de alguna forma está plagada de valoraciones sobre cultura y comunidad. El tema de la cultura también fue tratado por Vladimir Ilich Lenin, quien se refirió a las clases poderosas y la de los humildes como dos elementos cruciales en la sociedad. En cuanto a la proletaria destacó que “tiene que ser el desarrollo lógico del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista” (Lenin: 1986, 41).

La valía de esta concepción está, entre otros rasgos, en el hecho de subrayar los conocimientos de la historia del género humano y el acceso de las amplias masas a la riqueza material y espiritual creada por los humanos, así como reconocer el papel de la escuela en la preparación de las nuevas generaciones.

Para comprender el tema de la cultura desde nuestras propias raíces, pretendemos abordar algunas ideas de un conjunto de pensadores que son esenciales para enfocar el fenómeno desde lo general hasta lo particular. Uno de esos primeros autores cubanos es Félix Varela Morales, quien dirigió su pensamiento en el arte de pensar y utilizar la experiencia acumulada como herramienta para acabar con las ataduras de la colonia española y con ello fundamentar y crear un sentimiento de liberación. Precisamente es en este marco que desprendemos su representación de cultura.

En su obra se resalta el valor del patriotismo con una fuerte carga axiológica en donde precisamente toma cuerpo su ideario sobre la educación, la política y condiciona el escenario en donde se debe preparar al hombre para la vida. Un ejemplo de ello es cuando plantea que: “El hombre será menos vicioso cuando sea menos ignorante. Se hará más rectamente apasionado cuando se haga más exacto pensador.” (Varela: 1998, 149). Y en cuanto al papel de la cultura como riqueza material refiere: “La riqueza científica es como la material, que si no se esparce, presenta el cuadro lastimoso de un país rico habitado por un pueblo pobre...” (Portal y Recio: 2005, 175).

Otro de los autores cubanos pertenecientes a la primera vanguardia fue José de la Luz y Caballero (1800-1862), quien asumió la cultura como defensa y sustento de la conciencia política, planteamiento que en la actualidad mantiene vigencia. Su legado fue de tal magnitud que se le considera justamente el iniciador de la concepción humanista en la educación cubana. Al respecto expresó: “Contribuyamos todos, y vosotros sois los primeros cooperadores natos, padres, profesores y patriotas, cada uno por su parte, para alcanzar el punto de perfección a que aspiramos.” (Chávez: 1992, 218). Así expuso que la tarea de conquistar la cultura era una tarea de todos los sectores de la sociedad.

El más universal de los cubanos quien siempre consideró a la cultura como el camino para enaltecer el espíritu humano, la asimilación de valores y el camino de liberación desde diferentes perspectivas, defendió la idea de la responsabilidad del hombre culto y con ello su contribución al intelecto. Con respecto a ello comenta: (...) La cultura, por la que el talento brilla, tampoco es nuestra por entero, ni podemos disponer de ella para nuestro bien, sino es principalmente de nuestra patria, que nos la dio, y de la humanidad, a quien heredamos.” (Martí: 1975, tomo XII, 43).

Ante la actual globalización de la información y el gran monopolio de los medios de difusión masiva del mundo, se impone el estudio de la cultura desde una perspectiva más humanista y menos consumista, por medio de la cual se conforme un público crítico, que pueda establecer un verdadero intercambio crítico con su cultura y con la del resto del planeta.

La profunda revolución cultural de nuestro pueblo ha provocado que muchos intelectuales desde diferentes perspectivas hayan abordado el tema. Carlos Rafael Rodríguez importante intelectual cubano ha sostenido que (...)”la cultura es todo lo que no es naturaleza”, (Rodríguez, Carlos Rafael: 1984, 19). Abordar el concepto de cultura, siempre resultará una definición medular si se asume el individuo, como esencia en el conjunto de sus relaciones sociales, de sus tradiciones y de lo nuevo que puede dar, como centro de todo análisis que se evalúe desde la ciencia humanista.

Es por ello que el fenómeno cultural siempre complejo y a veces contradictorio como resultado de las raíces humanas abarca también sus sentimientos y aspiraciones más íntimas y por consiguiente constituye la esencia de su legado social con un significado sin iguales en el campo de las investigaciones culturales. Luego de haber abordado el anterior concepto, nos concentraremos ahora en otro término como expresión de la gran amalgama de teorías y conceptos que se manejará en la presente investigación. Ese término es Desarrollo Cultural el cual ha sido analizado como una problemática internacional teniendo en cuanta que es interpretado como un proceso adjunto al crecimiento y desarrollo económico de cualquier región.

No es hasta enero de 1978 que en la capital colombiana de Bogotá se celebró una edición más de la Conferencia Intergubernamental sobre las Políticas Culturales en América Latina y el Caribe la cual tuvo como fin el mejoramiento global de la vida del hombre, de los pueblos y de la identidad. De esta forma la UNESCO concibió la idea de celebrar el Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural en el período de 1988 a 1997 (Paola, María: 1997, 87). La celebración de este evento centro los esfuerzos en reconocer la dimensión cultural del desarrollo, afirmar y enriquecer las identidades culturales, aumentar la participación en la vida cultural y fomentar la cooperación cultural internacional. Estos esfuerzos se vieron truncados por la generalización de las políticas neoliberales en el continente, y sobre todo la interpretación absurda de ver a las culturas latinoamericanas como subculturas, término despectivo que pone en un segundo plano las tradiciones culturales latinoamericanas.

Aunque los esfuerzos concebidos en la ya citada conferencia estuvieron dirigidos a solucionar muchas problemáticas. Sus objetivos distan mucho de alcanzarse en medio de las diferentes crisis que consumen las sociedades del mundo. Todo ello constituye sin dudas un paso de avance a su formulación como ideal, pero en esencia la realidad desde entonces ha sido otra.

Ya para la década de los 80 se comienza a manejar la concepción del desarrollo sostenible y se generaliza a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas celebrada en 1992 y que abordó el tema del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. De esta forma se identifica el desarrollo sostenible sólo con la dimensión medioambiental del desarrollo, sin embargo, todo ello presupuso otros enfoques teniendo en cuenta que se debió tener en cuenta el hombre como fenómeno social y su participación en la comunidad e identidad cultural. En lo económico implica crecimiento, eficiencia y estabilidad, pero el mismo tiempo admite un medioambiente sano, un uso racional de los recursos naturales renovables y la conservación de los no renovables, pero en lo espiritual significa respeto a la diversidad, a la identidad y especificidad, preservando lo autóctono y respetando al otro.

En Cuba, resulta meritorio señalar, que pleno desarrollo del proyecto revolucionario en medio de innumerables crisis, el Partido y el Gobierno cubanos han centrado su atención la implementación de estas concepciones y de esta forma alcanzar una convivencia armónica dando sentido no solo a su existencia, sino al desarrollo de valores.

Uno de los autores cubanos que ha dirigido sus estudios en estos temas es Luis Figueras Pérez, él ha definido el desarrollo como un proceso dinámico que asegura la transformación de las estructuras económica y social, capaces de garantizar la satisfacción creciente y estable de las necesidades materiales y espirituales de la sociedad e imprime un crecimiento balanceado y autosostenido a la economía. Como apreciamos, este pensador destaca la participación de toda la población en la cultura, en el desarrollo, en los gustos estéticos, pero el mismo tiempo reconoce la importancia de ser protagonista de su propio producto cultural.

Siguiendo este curso consideramos pertinente aclarar que los conceptos de Desarrollo Sostenible, Desarrollo Humano y Desarrollo Cultural tienen una base conceptual común, y por consiguiente, se interrelacionan y a la hora de su estudio se deben incluir entre sí y al mismo tiempo complementarlos. Aunque parezca lo contrario la aplicación de ellos en cualquier investigación comunitaria contribuye a esclarecer la complejidad del problema.

En el modelo social cubano la cultura es un insustituible instrumento de transmisión de valores éticos que median el crecimiento humano. En los inicios de la Revolución se privilegió la democratización de la cultura, hoy ante el reto de la globalización se propone la masividad de la cultura, alternativa que llamara la atención del Comandante Fidel Castro Ruz y que desde los primero años nuevo siglo comenzara a implementarse. Lo cual implicaría un estilo de actuación y calidad de vida con niveles inestimables.

El propósito de preservar la soberanía de la patria y aumentar el bienestar popular debe tener como base la cultura y su conservación. Como vemos esa ha sido una de las bases del pensamiento de Fidel Castro, con ello ha devenido característica esencial y determinante en el proyecto social cubano. De ahí que se implementara una nueva etapa en el sistema social cubano. El propio Comandante lo nombra Cultura General Integral, denominación que se venía conformando desde años anteriores y que habría de encaminar desde los tiempos vividos hacia el futuro con una concepción revolucionaria, pero también humanista.

Con la Batalla de Ideas y las circunstancias particulares del devenir social cubano y después de del campo socialista, nace la concepción estratégica de convertir a nuestro país, entre los más cultos del planeta. En este sentido y en los predios del Período Especial Fidel afirmó: “La cultura es lo primero que hay que salvar.” (Castro, Fidel: 1993, 3). Esta concepción reafirma que el desarrollo es parte intrínseca de la cultura, no puede existir como algo independiente, porque entender la cultura así, sería negar su fuerza en la realidad.

María Paola Goncálves, al valorar los resultados que para la comunidad internacional significó el Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural. A pesar de no alcanzarse los objetivos propuestos entonces, y aunque éstos siguen siendo “asignatura pendiente” en nuestro continente hoy, a partir de esa ocasión el concierto de naciones se plantea considerar la “dimensión cultural del desarrollo” como uno de sus principales objetivos lo que se evidencia en el viraje conceptual de la tendencia economicista del desarrollo al incorporar variables como bienestar de la población y necesidades.

Dando fin al análisis de estos temas, no caben dudas que la relación de estas dos categorías es necesaria tratarla considerando que lo más importante es el rescate de valores de la colectividad, del logro de la masividad (concebida como socialización o promoción social de la cultura) como factor de desarrollo. No olvidar que en Cuba tenemos muy buenos resultados con las masividades, pero también pésimos resultados cuando se han dejado de analizar ciertas determinaciones sin medir, ni diagnosticar algunas especificidades necesarias en la sociedad. Se trata de que el ser social participe, pero que, al mismo tiempo, sea estimulado y reconozca el porqué de los proyectos de cambios.

Alicia Martínez Tena expone una concepción acerca del desarrollo cultural comunitario al afirmar: “El desarrollo cultural comunitario es entonces un proceso que expresa las capacidades que tienen las comunidades para satisfacer sus necesidades culturales integrales, aprovechando las potencialidades locales, combinadas con el apoyo de las instituciones estatales, la activa participación de los comunitarios y de los actores sociales locales, bajo la coordinación y el control de la organización comunitaria.”

En “Selección de lecturas sobre trabajo social comunitario” (Ander-Egg: 1989, 47) Ezequiel Ander-Egg, afirma:

“La comunidad es una unidad social cuyos miembros participan de algún rasgo, interés, elementos o función común con conciencia de pertenencia, situado en una determinada área geográfica en la cual la pluralidad de personas interacciona más intensamente entre sí que en otro contexto. No sólo tiene la estructuración del espacio geográfico, sino que penetra en los entrelazamientos del tejido social, que definen las características únicas e irrepetibles de cada comunidad.”

Al analizar este concepto comprendemos los elementos que le impregnan al ser social un contenido unitario de pertenencia en su comunidad o región y los enlaces sociales que definen sus características. Ello también proporciona que de forma amplia y totalizadora la comunidad adquiera un carácter dinámico, en constante cambio, movimiento, transformación e interacción.

El mejicano Rosendo Escalante Fortón, desde posiciones acertadas al abordar al sentimiento de pertenencia que distingue a la comunidad y la hace más compactada, más unida para enfrentar las disímiles problemáticas de la vida contemporánea concibe la comunicad como ”Espacio de vida social que siempre tiene una porción territorial reconocida por sus miembros, donde se aglutinan intereses, emociones, que conforman el sentimiento de comunidad y hacen que exista cohesión grupal “ (Escalante Fortón: 1984, 68).

Ello exige que a la cultura tenemos que asumirla con plena conciencia de este fenómeno. Hay que transportarse a la comunidad, verla como es y darle la importancia que tiene. Todo ello sin dejar a un lado los fenómenos de crisis por los que transita la humanidad de ahí la manera de actuar y de aceptar patrones que no son propios.

Otro ejemplo a destacar es el de Graciela Bustillos al referirse que la comunidad es el espacio físico ambiental, geográfico determinado donde tiene lugar un sistema de interacciones socio-política y económicas que producen un conjunto de relaciones interpersonales sobre la base de las necesidades, sistema portador de tradiciones históricas e identidad propia que diferencian el grupo.

Todo ello garantizará los intereses que mueven la misma y cuáles serán identificados. La propia autora revela que "La comunidad está conformada por un conjunto de personas que se integran en esta condición de sujeto y personalidad; su desarrollo y sus características como tales serán las que determinarán su participación y aporte a la vida comunitaria, y desde este punto de vista influyen o conforman las cualidades de la comunidad” (Portal y Recio: 2006, 35).

Siguiendo esa misma lógica las autoras Alicia Martínez e Isabel Taquechell en su obra “Glosario de promoción y animación sociocultural en el trabajo de comunidades” apuntan: “la comunidad es un asentamiento humano con homogeneidad de intereses políticos económicos, culturales, religiosos, éticos.” De esta forma el concepto está justificando a la comunidad y esta tiene como característica primera al ser como ente primario dentro de la misma además de los intereses políticos, económicos y de otra índole.

Por consiguiente, se debe comprender que tales intereses se han de conciliar toda vez que se vaya a caracterizar una comunidad, esta debe ser la base de la cohesión, la cooperación entre los habitantes y del enfrentamiento a los problemas más comunes en la comunidad. De ahí la acertada conceptualización de ambas autoras al abordar estas ideas de forma acertada, completa y sin soslayar ningún elemento en el complejo medio de la comunidad.

El ya referido autor Ezequiel Ander-Egg en su obra “Metodología y práctica de la comunidad” expresó:

“Cuando se habla de comunidad, el término designa una localidad o área geográfica, se habla de la comunidad para designar la estructura social de un grupo; en este caso la comunidad es considerada fundamentalmente como un conjunto de relaciones sociales. Otras conceptualizaciones destacan el aspecto psicológico considerando a la comunidad como un sentimiento o conciencia de pertenencia y otros utilizan el término como equivalente o sinónimo de sociedad. La comunidad es una agrupación organizada de personas que se perciben como unidad social, cuyos miembros participan de algún rasgo, interés, elemento objetivo o función común, con conciencia de pertenencia, situada en una determinada área geográfica en la cual la pluralidad de personas interacciona más intensamente entre si que en otro contexto.” (Ander-Egg: 1989, 21).

Como se aprecia, el autor reconoce que el término de comunidad distingue una localidad o área geográfica de la otra, con una estructura social muy compleja. Destaca dentro de las relaciones sociales el aspecto psicológico, pero más que reconocerlos y explicarlos, enfatiza en la diversidad misma que existe adjunta dentro de toda comunidad y cómo este aspecto repercute de forma negativa o positiva en ella.

De la autoría de Pablo González Casanova y con el título: Comunidad: la dialéctica del espacio; encontramos el siguiente planteamiento: “…el término Comunidad expresa la dialéctica por la lucha, que procede o sucede al comercio y acompaña al común de los intereses, hábitos y valores compartidos para los vencedores y ganadores de un lado, y por los vencidos, por los que pierden, de otro. Expresa afinidades y antagonismos en la confrontación de intereses, bienes, tradiciones, sentimientos, creencias, ideas.” (González, Pablo: 2002, 12)

Al profundizar en esta definición encontramos la naturaleza de la comunidad en correspondencia con la sociedad que le sirve de contenido. Ello posibilita apreciar el carácter notable de esta categoría para la generalización y la fundamentación en el contexto de las investigaciones sociales. Resulta evidente que la comunidad es tan arcaica como el propio Homo Sapiens, en consecuencia a ello, las civilizaciones se desarrollaron y al transitar por las diferentes etapas del desarrollo humano, fueron conformando también la comunidad como escenario de la práctica para el saber y desarrollo de la convivencia.

Se hace necesario, por consiguiente, dejar delimitado el espacio comunitario en su vasta acepción, ello presupone la identificación de los habitantes de la comunidad con un símbolo local, para destacar el sentido de pertenencia y ubicarlo en un espacio geográfico concreto. De ahí que toda intervención social que se plantee en el escenario de la comunidad debe hacerse aplicando la participación, pero también la coordinación. Esta será la garantía de que la intervención se haga desde el seno mismo de la comunidad y proyectado hacia ella misma. De lo contrario se negaría la dialéctica misma y en el imbricado de los nexos comunitarios se generaría retroceso, pereza y apatía. Es por ello que, en la interpretación de la comunidad en su amplio espectro, se conseguirá el calado profundo en las relaciones humanas lo que presupone cambios a niveles personales, interpersonales y de progreso.

Como hemos apreciado, el término comunidad es ampliamente debatido en muchos círculos investigativos y esto no es un hecho casual. Como resultado de la práctica social siguen aflorando algunas confrontaciones a la hora de implementar determinados proyectos socioculturales. La cultura, como sistema de procesos conscientes se sigue manifestando, como ya se ha dicho, en la relación dialéctica entre los procesos de preservación y transformación de los valores culturales. En la actualidad ese proceso tiene gran importancia en la satisfacción de las necesidades espirituales y como elemento de influencia directa en la satisfacción espiritual.

El tema de las comunidades también ha llamado la atención de la Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y la Organización Mundial de la Salud. Todas se han proyectado a favor del desarrollo comunitario, pero desde el enfoque de la salud comunitaria. En 1948, la Conferencia Africana sobre administración; teniendo en cuenta el alza de los niveles de hambruna en ese continente, se pronunció sobre la relación, condiciones de vida y como consecuencia de esas proyecciones, a partir de 1950 comenzaron a aparecer numerosas publicaciones sobre comunidad y estudios comunitarios.

Sin embargo, la génesis de los estudios comunitarios como disciplina fue insertada en la Conferencia de Boston celebrada en el año 1965, es aquí donde por vez primera se oficializa la denominación de Sicología Comunitaria. Con su aparición se han derivado decenas de miles de estudios en este campo y con ella las ciencias humanísticas se han perfilado en el afán de lograr niveles de desarrollo superiores en consecuencia de los años.

Es así que las comunidades, a través de sus líderes, deben proporcionarles a sus miembros determinadas condiciones para el desarrollo de sus actividades más elementales. La sociedad en su concepto más extensivo, se puede interpretar como una gran comunidad, de ahí la necesidad de que sus miembros precisen de las herramientas básicas para obtener niveles superiores en materia de progreso espiritual.

Es una necesidad, además, respetar las posiciones de los integrantes en cuanto a sus intereses si se pretende obtener valores de desarrollo mayores. Ello obliga a tener en cuanta la necesidad de trabajar en la comunidad a profundidad atendiendo sus diferencias, pero también de forma tal que cualquier intervención en la misma esté basada en el análisis de su mensaje y en sus necesidades como bases innegables en ese ambiente. Todo lo anterior pretende demostrar al investigador la importancia de tener en cuanta la gran amalgama de conceptos y definiciones hasta ahora atesoradas. Dichas representaciones sociales, deben analizarse detalladamente con el objetivo de atender y transformar, incluso, los aspectos abstractos.

Uno de esos escenarios en donde las comunidades desempeñan un papel importante y permanecen sujetas a estudios, están los centros universitarios no solo de Cuba, sino de todo el mundo. Y es que: el hombre nuevo se debe a la universidad nueva, al decir de Martí. Es en ella donde se sigue aglutinando una parte substancial del saber humano. Por consiguiente, su misión social le acredita una responsabilidad mayor en la formación de la vanguardia juvenil.

En aras de alcanzar estos indicadores, el trabajo educativo se agudiza cada vez más y los profesores deben maximizar el sentido crítico, la capacidad perceptiva y la habilidad de interiorizar muchos parámetros hoy vírgenes en el escenario universitario. Siguiendo esta línea comprendemos que la universidad, están muy vinculadas con el término desarrollo, bien sea cultural o comunitario. En esencia, la representación más clara de estos logros se manifiesta en los resultados científicos, técnicos y culturales, expresión perpetua de su desarrollo cultural.

Cuando se comprende la trascendencia de la comunidad en el desarrollo mismo del hombre, teniendo como premisa las eventualidades que debe desafiar la humanidad en un mundo cada vez más globalizado, se encuentran las razones para implementar estudios que sustancien estrategias y proyectos comunitarios con un marcado énfasis en lo sociocultural. En este aspecto debemos entender que:

“…La cultura es entonces agente de cambio y factor de desarrollo al comprender todo el sistema de creación del hombre tanto en lo material como en el plano espiritual, y por lo cual adquiere particular significación social como indicador que expresa el grado de dominio del hombre de las condiciones de su existencia en las distintas fases del desarrollo social.” (Guadarrama y Peregrin; 1990, 87)

Debatir el concepto de desarrollo en pleno siglo XXI es una tarea de extrema importancia si se tiene en cuenta la descarga cultural que llega desde fuera y desde dentro y la multiplicidad de acciones que se llevan a cabo en el ámbito cultural. En este contexto son diversos los usos que se le siguen dando a determinados eventos y espacios culturales en Cuba. Un aspecto significativo en estos sucesos es el grado de importancia que se le viene dando al contexto histórico en que se desarrolla, a la posición social, racial, ideológica, a la diversidad de géneros y los puntos de vistas diversos.

Relevante es el significado que desde hace varias décadas se conforma al interpretar los conceptos Cultura y Desarrollo. Un antecedente que marcó la génesis de estas definiciones lo constituye la toma de posesión el 20 de enero de 1949 por el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Harry Truman. Fue él quien precisamente dividió al mundo en áreas desarrolladas y subdesarrolladas. Desde entonces estas categorías han sido referencia en los estudios culturales y comunitarios.

No en balde las investigaciones realizadas hasta ahora han contribuido a enriquecer el papel que desempeña la cultura en el alcance de una vida mucho más plena y de llevar los niveles culturales e intelectuales de Cuba a marcadores solo comparables con países del primer mundo. Sin embargo, es aún muy largo camino a transitar en el terreno nacional. Si bien hay resultados excelentes, quedan aún áreas en las que se debe potenciar este trabajo y no precisamente son zonas rurales o apartadas.

Desentrañar aún más este concepto nos lleva a interpretar otras categorías muy discutidas en las políticas culturales de innumerables países. Es el caso de desarrollismo, desarrollo cultural, dimensión cultural del desarrollo, desarrollo integrado, desarrollo sostenible, desarrollo local, desarrollo endógeno, ecodesarrollo y desarrollo sustentable. No se trata de complejizar ni integrar la cultura al desarrollo, ni viceversa; se trata de ubicar el punto de destino en el mejoramiento, en el crecimiento integral y armónico del hombre y la sociedad, de garantizar el desenvolvimiento pleno de las capacidades y potencialidades del ser humano.

Un punto común en estas definiciones lo define el investigador cubano Guillermo J. Hernández Rodríguez al referirse:

“La categoría desarrollo cultural pudiéramos definirla como un proceso a través del cual un estado, o cualquier ámbito territorial, incluyendo el municipio, la comunidad y en una escala más reducida, el barrio, incrementa la participación de la población en la vida cultural y promueve la creatividad de todos los ciudadanos. De igual modo defiende su identidad y diversidad, ajustándose a las condiciones históricas - concretas de su contexto y a un proyecto de futuro” (Hernández, Guillermo: 2004, 14).

Como se aprecia al concepto de desarrollo se fue agregando un discurso mucho más teórico, en la medida que la diversidad de criterios iba cediendo terreno ante los resultados ya bien sean positivos o negativos en la esfera social y cultural. Esta realidad expresa la urgencia de producir cambios en las concepciones que impulsan los procesos de desarrollo. Ello solo puede producirse si el fenómeno de desarrollo cultural se mira no solo desde los patrones culturales, sino desde la base económica presente hoy día en todo proceso social.

La actualidad mundial le exige a la cultura no solo la base espiritual, el factor material es primordial si consideramos e interpretamos el concepto de desarrollo en su mayor dimensión. Ello reclama actualizaciones en el contenido y enfoque de las políticas culturales sin dejar de tener en cuenta, claro está, el desarrollo local, nacional y regional, pero muy importante los valores y conductas propias de la comunidad.

Desde el propio triunfo revolucionario, en donde las transformaciones sociales ponían como centro a la sociedad cubana más necesitada, el gobierno revolucionario tuvo muy en cuenta que el desarrollo social y cultural destinado a las grandes mayorías debía tener también un punto de partida aprovechando ese momento histórico. No en balde en menos de un año de Revolución quedaba bien definido el propósito de desarrollar y masificar la cultura a todas las aristas. Al respecto, el Comandante en Jefe Fidel Castro en Palabras a los intelectuales afirmó: ¨Y lo mismo que la revolución se preocupa por el desarrollo de la condición y de las fuerzas que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades materiales, nosotros queremos desarrollar también las condiciones que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades culturales” (Almazán del Olmo: 2001, 105)

Esa constituyó una de las razones por la que, en Cuba al calor del derrumbe del Campo Socialista, se utilizó la cultura como una herramienta más, en el afán de salvar las conquistas de la Revolución. Fue por ello que se puso al alcance de todos el mayor y mejor potencial intelectual en función de elevar el nivel cultural de una sociedad que lo exigía, teniendo en cuanta al complejo mundo del cual formábamos parte. Ello demostró la eficacia de la cultura cuando es manejada a la par de los procesos sociales y de la economía de una región.

En ese aspecto Claxton Mervyn agrega:

“No puede existir un desarrollo realmente satisfactorio y sostenible que no reconozca y utilice la fuerza vitalizadora de la cultura y haga caso omiso de los estilos de vida, sistema de valores, tradiciones, creencias, conocimientos y aptitudes de la comunidad, el desarrollo solo puede prosperar cuando, está arraigado en la cultura y tradición de cada país... (Mervyn, Claxton: 1998, 7).

Lo anterior reafirmar que el desarrollo es parte intrínseca de la cultura y que esta no puede existir como algo independiente, porque interpretarla de esa forma, sería una idea sin consistencia en la actualidad mundial. La confección de un proyecto sociocultural como al que se aspira con esta tesis, debe incluir toda la dimensión cultural aquí enunciada. El asumirlo constituye, además, un enfoque integral del desarrollo que no debe comprender únicamente el impulso de actividades en sectores específicos, también debe recurrir a los bríos de creatividad de la comunidad como solución a sus problemas.

La categoría desarrollo cultural ha estado asociada, en su acepción más elevada, con diferentes enfoques, que transitan desde el economicismo, hasta la tendencia actual de la sustentabilidad. Cuando se habla de la cultura como factor de desarrollo, no se está ante un enfoque nuevo, lo novedoso es que en los debates internacionales su perfil es más propio y amplio porque el panorama cultural del mundo ha cambiado significativamente, moviéndose desde una visión pasiva a una más activa que la sitúa como protagonista dentro los factores de cambio.

El fin del siglo XX y el principio del XXI se han caracterizado por la realización de profundos estudios sociales y dentro de ellos, los relacionados con la animación sociocultural. Estos estudios han ido perfilándose de manera progresiva a través de los métodos pedagógicos, del papel que desempeñan los animadores, su formación profesional, características de los escenarios donde se pretende trabajar y el protagonismo de las instituciones que apoyan las actividades.

Extensa es la bibliografía existente, pero en la práctica, y desde el contexto universitario se requiere de una mayor fundamentación científica y técnica para su proyección futura. De ahí que pretendamos analizar, en primer lugar, las categorías y dentro de ellas las relacionadas con el concepto de cultura, patrimonio humano y cultural, política cultural, participación, identidad, desarrollo cultural y el más importante para esta investigación el concepto de comunidad. Todos contribuyeron a la conformación de un cuerpo teórico sólido que permitirá implementar estos procesos socioculturales con mayor eficacia.

El mundo actual se caracteriza por una crisis casi total en todos los aspectos, por consiguiente, si asumimos la realidad tal y como se presenta, nos percatamos que su repercusión afectará las estructuras sociales y por ende, el camino a recorrer se hace más difícil al aflorar nuevas problemáticas y con estas otras exigencias. No es hasta la década de los años 60 que en América Latina se materializan acciones de corte social asociadas de alguna forma a un tipo de educación popular que había tenido sus predios en el Viejo Continente. En este escenario se destacaron algunas figuras como el argentino Ezequiel Ander-Egg, las colombianas Ursula Mena Lozano y Ana Rosa Herrera Campill como muestra de lo más relevante dentro de una amalgama de autores. En Cuba se realizan numerosas investigaciones y en la actualidad se continúan ese accionar en diferentes centros de estudios del país con un marcado impacto en el trabajo comunitario, nos sirvieron de referentes los trabajos de Alicia Martínez Tena y Rafaela Macías Reyes, entre otros.

Una considerable suma de iniciativas comienzan a florecer en todo el continente latinoamericano y con ello un sinnúmero de acciones culturales que tenían como objetivo estimular el papel protagónico de muchos sectores poblacionales. Algunos criterios como los del sociólogo argentino Ezequiel Ander-Egg señalan que: “(…) el objetivo último de las mismas en América Latina consiste en impulsar el surgimiento y consolidación de las organizaciones de base y la movilización del pueblo para lograr una nueva sociedad: se promueven y generan procesos de participación popular para la búsqueda de modelos alternativos capaces de sacar al pueblo de su situación de subdesarrollo y dominación (…)” (Ander-Egg: 1989, 5).

A partir de entonces y en casi toda la sociedad civil americana, aparecen políticas y estrategias encaminadas a incrementar la animación sociocultural, como parte de un trabajo profundo. Todo ello propició el desarrollo de una metodología de animación sociocultural avalada en países líderes en el área como Venezuela, Brasil, México y Argentina. Partiendo de sus propias realidades cada autor sostuvo sus criterios en relación con su pensamiento y sus modelos metodológicos, que, a la luz de nuevos enfoques, les permitieron modificar, enriquecer; pero también negar conceptos y valoraciones que iban desechándose. Tales experiencias permitieron operar en escenarios muy complejos de nuestra geografía latinoamericana y desde otras perspectivas de trabajo. No fue casual que de esa corriente surgieran los primeros animadores socioculturales y sus primeras experiencias.

Entre esas complejidades los proyectos de animación sociocultural también han sido discutidos desde el escenario universitario y desde el plano extensionista. En la actualidad es una problemática que sigue bajo objeto de estudio por diferentes profesionales e incorporado como espacio de discusión en eventos internacionales y en espacios nacionales. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Ministerio de Educación Superior, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Cultura han hecho posible que en la actualidad se muestren mejores resultados.

Muchos autores se han dedicado al estudio de la animación sociocultural a raíz de enfoques diversos y concentrados en escenarios específicos. La gran mayoría de ellos enfatizan en el papel a desempeñar por el animador sociocultural siendo este la figura representativa dentro de los procesos socioculturales que se persigan. Un ejemplo de ello lo encontramos en los criterios del francés Pierre Besnard al referir que la animación:

“(…) Es un método de organización del ocio, con acepción ocupacional del tiempo libre de los individuos, o movimiento social de emancipación de las masas, que debe servir para la expresión de una verdadera cultura popular, algunos piensan que es un seudónimo de la ideología participacionista que permite una evolución social sin conflictos (…)” (Besnard, Pierre: 1986, 23).

El autor vislumbra en este concepto elementos importantes desde el punto de vista metodológico y conceptual. Propone implementar las acciones dinamizadoras y ofrece un referente conceptual que permite con facilidad conducir al animador sociocultural por el camino correcto. En relación con lo antes mencionado, el propio autor, plantea que el proceso de transformación que se produce en la comunidad depende en gran medida de la preparación del animador como elemento vital para el logro de los proyectos trazados.

Por su parte las autoras cubanas Alina Casanovas Pérez-Malo y Ana Iris Carcasés Legrá definen que “la animación sociocultural son procesos activos dirigidos a estimular y organizar a los diversos actores sociales hacia proyectos transformadores” (Almazán, Sonia y Serra, María: Tomo II, 116). De esta forma se incide en el comportamiento de la sociedad teniendo como finalidad favorecer la creatividad, la integración y la participación de individuos y grupos dentro de las comunidades.

Tony Puig, otro de los investigadores del tema en cuestión la definen como: “Métodos de Intervención Territorial que desde la cultura, facilitan a personas con deseos y necesidades no satisfechas, la posibilidad de reunirse en grupos para iniciar un proceso conjunto (…)” (Puig, Tony: 1994,16). El autor hace énfasis en la analogía existente entre animación e identidad cultural y la concientización de los participantes dentro de su propio entorno. Situación que permite identificar aquellos valores que representan cualquier escenario cultural y lo hace distintivo de los demás. De esta forma podemos destacar lo autóctono dentro de la comunidad, la localidad, el barrio partiendo de lo específico a lo general.

Entre los aspectos más significativos de la animación sociocultural se encuentran los relacionados con la unidad entre categorías y dentro de esta, la animación y la participación como elementos esenciales para promover la transformación del sujeto. En este aspecto el autor José María Quintana destaca el desarrollo del sentimiento de pertenencia en la comunidad como: “un estimulo mental físico y emotivo que en un sector determinado incita a la gente a iniciar una gama de experiencias que le permitan expandirse y expresar su personalidad y desarrollar en ellas el sentimiento de pertenencia”. (Quintana, José María: 1997, 223)

Uno de los puntos coincidentes dentro de las bibliografías revisadas son los relacionados con la elevación de la calidad de vida una vez que se apliquen determinadas acciones culturales. María Quintana enfatiza además en los patrones de cultura, como vía para transmitir determinados valores humanos. De ahí que se considere al hombre capaz no solo de transformar su entorno, sino de transformarse a sí mismo.

Según la conferencia número uno, impartida por la MSc. Araceli Tamayo Escalona, la animación sociocultural “(…) concientiza, organiza y moviliza al pueblo para transformarlo en agente activo de su propio desarrollo y, en la medida de lo posible, para hacerlo consciente de su rol histórico”. (Tamayo, Aracely: 2010, 5). Partiendo de este concepto se puede entender que la Animación Sociocultural es un instrumento para el desarrollo de las comunidades teniendo en cuenta su papel transformador y el caudal de conocimientos que de él emerge. Por consiguiente, su objetivo final puede relacionarse con la atención y comprensión del entorno y cómo se puede modificar.

[...]

Final del extracto de 89 páginas

Detalles

Título
Convergencias: Proyecto de Animación Sociocultural para la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín
Curso
Desarrollo Cultura Comunitario
Calificación
20
Autor
Año
2012
Páginas
89
No. de catálogo
V338012
ISBN (Ebook)
9783668277465
ISBN (Libro)
9783668277472
Tamaño de fichero
706 KB
Idioma
Español
Notas
Radisbel Galán Rizo. Licenciado en Estudios Socioculturales, Universidad de Holguín, Cuba y Máster en Ciencias, Universidad de Las Tunas, Cuba. Actualmente se desempeña como, Profesor Asistente de la Universidad de Holguín.
Etiqueta
convergencias, proyecto, residencia, estudiantil, universidad, holguín
Citar trabajo
Radisbel Galán (Autor), 2012, Convergencias: Proyecto de Animación Sociocultural para la Residencia Estudiantil de la Universidad de Holguín, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/338012

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