Relación entre los libros de Faust y Job


Trabajo Escrito, 2016

12 Páginas, Calificación: 7


Extracto

Índice

Introducción

Etimología

Yavé contra Dios

Mephistopheles contra Satanás

Faust contra Job

La condición

Análisis comparativo de las obras

Análisis comparativo del desenlace

Mensaje del libro de Job

El mensaje en Faust

Conclusión

Referencia Bibliográfica

Introducción

La obra teatral Faust de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1842) está basada en la interpretación del mito alemán de Faust, personaje ficticio empleado para ahondar en las repercusiones de un pacto con el diablo y así analizar diferentes aspectos relacionados con la naturaleza y condición humanas. Tras una larga y profunda meditación sobre el mito, Goethe publica en un principio el Faust original para a continuación dar mayor desarrollo a los temas y argumentos de la obra en Faust, ein Fragment (1790). De esta obra publica la primera parte en 1808; y una segunda parte, con características temáticas y argumentales diferentes, pero manteniendo la forma y la estructura, se publica posteriormente, en 1832.

Tras su "Vorspiel im Theater", el "Prolog im Himmel" aborda un diálogo en el que se establecen las condiciones de la apuesta entre Dios y Mephistopheles y enciende la chispa iniciática del desarrollo argumental posterior. El Libro de Job suscita la atención de los estudiosos dada la existencia de similitudes con el "Prolog im Himmel" y el desenlace final.

El diálogo entre Yavé y Satanás en Job repercute en un hombre, al igual que en Faust. Si bien existen diferencias en el desarrollo de ambas historias, estas tienen en común la constatación del hombre como inferior a la divinidad y la fragilidad de la voluntad humana.

Dos hombres inocentes y temerosos de Dios son puestos a prueba. En ambas obras un hombre es inducido a la tentación: en Faust, el constante, estudioso y homónimo doctor es llevado al plano terrenal en una senda que le conduce a la ruptura de su buena relación con Dios a través del pecado en medio de un Teufelkreis sin aparente interés de redención. En Job el proceso es inverso: el hombre poderoso y amante de Yavé es desposeído de su plenitud, enfermado y desgraciado para probar su amor mediante la resistencia a la tentación del pecado.

Una tentación, por uno consumada y por otro evitada, que tiene iguales consecuencias para ambos: el juego de Dios hace saber a los mortales de su superioridad. Estos finalmente son objeto de su misericordia, característica innata, en detrimento de su ira.

Etimología

Para un mejor entendimiento de este análisis comparado de Faust y el Libro de Job, es conveniente tener en cuenta el origen etimológico del nombre de los personajes que intervienen en la acción de ambas obras. Estimamos que este conocimiento facilita una mejor comprensión de su argumento y mensaje.

La elección por parte de Goethe del nombre Faust para su protagonista no es casual. De origen latino, significa 'dichoso o afortunado en su destino'[1], de lo cual se deja entrever que a pesar de su desventura no conocerá la desdicha. En contraposición al signficado de Faust está el de Job, de origen hebreo, el cual etimológicamente significa 'el que soporta las penas'[2].

Los dos demonios, Satanás y Mephistopheles, son 'el adversario de Yavé'[3] y el que 'odia/no soporta la luz, 'el que ama el hedor' o 'el destructor y mentiroso'[4] respectivamente. Retomaremos a lo largo del trabajo y con mayor detalle la cuestión del origen etimológico de Mephistopheles. Por lo pronto hemos de mencionar que la disparidad etimológica de ambos se debe a la existencia por un parte de un demonio estrictamente hebreo y otro de carácter universal, desvinculado en gran medida de la tradición judeocristiana.

Para dar conclusión a este punto debemos destacar la diferenciación entre dioses, a pesar de tratarse de una misma entidad. El término Yavé hace estricta referencia al dios hebreo adoptado posteriormente por el cristianismo; su significado etimológico es 'el que es, el eterno'[5]. Por el contrario, el empleo del término Dios es el sustituto coexistente de Yavé en la era cristiana, ya empleado para designar al dios supremo en religiones politeístas como la griega o la romana (Zeus pater o Iupiter)[6]. Posee por tanto un carácter más general, sin deshacerse de su supremacía lo desliga en cierta medida de la concepción hebrea de 'único y eterno'.

Yavé contra Dios

La concepción de una misma divinidad difiere en cada obra ya que en el Libro de Job, escrito en el 3500 antes de Cristo, muestra un dios precristiano mientras que el dios en Faust, publicada su primera parte en 1808 y la segunda en 1832, hace más de mil ochocientos años que ha perdido su carácter eminentemente hebreo para adaptarse a la realidad de innumerables pueblos. La Edad Media y su concepcion del Cristianismo como arma unitaria europea frente al auge del Islam, pasando por el cisma de la reforma luterana en el Renacimiento, así como la concepción divina de la Ilustración basada en Dios como ente racional y creador último, son solo algunas fases que hacen evolucionar la idea del dios cristiano. Solo los judíos conservan hoy en día la idea de dios que contiene el Libro de Job, sin olvidar que este pertenece al Antiguo Testamento, escrito por hebreos.

En Faust, el peso de la historia hace al hombre más dueño y consciente de sí: desde la recuperación de valores de la antiguedad clásica a partir del Renacimiento, se afirma como centro de todas las cosas. Sus pecados y faltas siguen teniendo que ser llevadas ante Dios, pero es libre de cometerlos y, si así lo desea, también de redimirse. Ello contrasta con la estricta concepción hebrea marcada por la desilusión de Yavé ante el fallo del hombre cometido mediante el pecado original, con su consecuente destierro y castigo. No es de extrañar que la actitud de los hombres en el Libro de Job sea de un amor a Yavé, a veces confundido o paralelo al temor a su ira:

Respondiendo Satanás a Jeová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición, por tanto sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no blasfema contra tí en tu misma presencia[7].

En tiempo de Faust este temor sigue existiendo, pero la humanidad, primero mediante su concepción antropocéntrica de la vida y más adelante apoyada en una concepción empírica del mundo, ha evolucionado como sociedad y progresivamente se desliga de la omnipotencia en favor de las capacidades netamente humanas que contribuyen al progreso.

Esta distancia histórica provoca que el demonio en Goethe pueda adquirir forma humana y vivir dentro de nuestra sociedad , mientras que en Job es un ente abstracto y maligno al margen de toda creación divina y solamente digno de la altura de Yavé.

A pesar de la distancia histórica que crea la diferencia en las características de ambos, se mantiene la idea de un dios que pone al hombre en manos del maligno:

Dijo Jheová a Satanás: he aquí todo lo que tiene está en tu mano, solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jheová[8].

Ya fuere fruto de prueba, o apuesta, Dios nunca concede que el juego del maligno salga del marco terrenal:

So lang' er auf der Erde lebt

Solange sei dir es nicht verboten

Es irrt der Mensch so lang' er sterbt[9].

Mephistopheles contra Satanás

Ambos encarnan la figura del maligno, pero lo hacen de forma diferente. Satanás es un demonio de origen hebreo, etimológicamente es 'antagonista de Yavé'[10], como tal, amorfo y a su mismo nivel. El ser humano estaba exento de su maldad previo pecado original. Satanás engaña y seduce al hombre hasta lograr expulsarlo del paraíso; una vez en la Tierra, Satanás está ya dentro de la naturaleza del hombre, que se deja seducir y se aleja de la rectitud ordenada por Yavé, por ello el hombre ha de ser finalmente juzgado. Mephistopheles, a diferencia de Satanás, está alejado de la tradición popular o religiosa del cristianismo original, de carácter occidental o incluso universal, de ahí el origen indeterminado de su nombre, pudiendo ser griego, latino o hebreo que etimológicamente significa 'el que odia la luz', 'el que ama el hedor' o 'el destructor y mentiroso' de forma respectiva[11]. Este demonio constituye un fiel reflejo de la naturaleza humana universal, se iguala por ello al ser humano encarnándose y trata con Faust como un igual. Encontramos en Job un demonio que en la familia de este apela alegóricamente a una humanidad que ha creado Dios, que ha sido castigada por él como fruto del pecado original y se encarga de llevar a cabo aquellos deseos fruto de la ira de Yavé. Goethe, por su parte, tiende más hacia un demonio inherente al ser humano, parte de nuestra naturaleza. Si del primero habrá quien se puede librar actuando con temeridad y cumpliendo los mandamientos, no así la humanidad en su conjunto, que finalmente será juzgada. Del segundo nadie se libra, se relega a interpretar un rol antropomorfo, poniéndose a nuestro nivel. Faust en potencia es cualquier hombre moderno, no la humanidad en su conjunto.

Faust contra Job

Ambos malignos conocen ya a los protagonistas antes de ejercer su poder sobre ellos, indefectiblemente varones, que se encuadran dentro del marco cultural de su tiempo y lugar. Faust es el fruto del progreso imparable de la humanidad a finales del siglo XVIII, anclado no obstante a la tradición cristiana. Los grandes descubrimientos, la revolución filosófica y el comienzo de la revolución industrial determinan el tiempo de Goethe. El protagonista busca mediante la razón y el estudio teórico la verdad absoluta, el acercamiento a Dios. El desconocimiento y descubrimiento cientifico e intelectual es considerado en mayor medida como nueva fuente de riqueza en la cultura moderna, lo que en el seno de la concepción cristiana sigue siendo para muchos tomado como una osadía:

Nicht dir?Wem denn?Ich Ebenbild der Gottheit!Und nicht einmal dir![12].

Y más en la medida en la que Faust lo lleva a cabo, alejándose de la experiencia terrenal a la que originalmente el ser humano fue condenado. Esta osadía la comparte con Job ya que ambos acumulan riquezas, si bien en su tiempo estas se valoran por aquellas posesiones materiales que garantizan la supervivencia, procreación y longevidad del hombre:

su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales[13].

Desde la concepción hebrea, el hombre es creación o, si lo preferimos, cultivo o rebaño de Yavé. La garantía que la riqueza ofrece a Job y a los suyos para perdurar y autoabastecerse se opone a la creencia del origen divino de las cosas, por el cual la materia parte de lo inmaterial por gracia divina y constituye una afrenta al poder divino:

Y Dios dijo: sea la luz; y fue la luz[14].

Ninguno de los dos muestran esta osadía por sí mismos, sino que es interpretada por el dios como tal. Job no podría ser de otro modo dentro del mundo hebreo, se muestra especialmente dispuesto a aceptar la voluntad de Yavé:

En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno[15].

La osadía u ofensa indirecta a Dios según los principios de cada época son el motor de la acción demoníaca, de la caída de dos hombres en busca de su perfección que reafirma la eterna superioridad de lo divino frente a lo humano:

¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?[16].

El misterio, lo oculto se coloca frente a lo racional. Los hombres han oído hablar de Yavé pero no han sentido su poder. Como ente supremo, el dios pone a prueba la fe de Job, quien sin renunciar a él, aunque desolado y desconsolado, llega a creer que Yavé hace prosperar a los malvados.

¿Por qué viven los impíos y se envejecen, y aún crecen sus riquezas?[17]

Al tiempo nunca deja de reafirmarse en su fe obrando siempre según los dictados del señor.

La condición

Condición o conditio hace referencia etimológica en latín a 'fundación'. En nuestro caso estaría más acorde con un término similar, 'creación'. En este apartado observamos los modos en los que Dios crea o condiciona al ser humano, es decir, bajo qué condición es fundada la creación y en qué medida se aplica a ambos protagonistas:

El otro vocablo es conditio, conditionis (preparación, condimentación, aditamiento), que es el resultado del verbo condire (condimentar, componer) que es el mismo que nos da la palabra condimento. Este verbo condire, que a veces está relacionado con condere (esconder, fundar).[18]

Proponiendo en ambos casos un trato con el fin de demostrar la escasa voluntad del hombre, Faust es víctima de una apuesta:

Was wettet Ihr? den sollt Ihr noch verlieren!Wenn Ihr mir die Erlaubnis gebt,Ihn meine Straße sacht zu führen.[19]

y Job es puesto a prueba:

ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.''[20]

En ambos casos el maligno logra el acuerdo mediante un diálogo. La condición de Yavé en Job es que el maligno no acabe con la vida de este:

Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.[21]

lo cual, por una parte, acentúa la intensidad de la tortura, siendo la resistencia al sufrimiento una virtud desde la concepción judeo-cristiana, a la vez que refleja el amor de Yavé por el hombre, fruto de su creación. Por otra parte, en Faust es también Dios el que limita en el prólogo la acción de Mephistopheles al plano terrenal:

Solang er auf der Erde lebt,So lange sei dir's nicht verboten,Es irrt der Mensch so lang er strebt.[22]

fuera del cual carecerá de poder para desviar a Faust de la rectitud. En ambos casos, estas condiciones actúan sobre el desenlace narrativo. Esta condición entrona a Yavé como principio y fin de todas las cosas, marca el alfa y omega de la historia y vida humanas:

y dijo: desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito[23]

y en último término el bien triunfa siempre sobre el mal. Las acciones de Faust han sido perpetradas por Mephistopheles sobre su parte mortal y exclusivamente circunscritas al ámbito terrenal. Teniendo en cuenta esto, no hay oposición posible por parte del diablo fáustico para el ascenso de la parte espiritual/inmortal de Faust. Todo pecado cometido muestra la naturaleza humana en el plano terrenal, pero como hijos de Dios, una parte eterna del ser humano prevalece incorrupta a las tentaciones del mundo terrenal, creados por la divinidad nos defenderá como hijos suyos. Si a Faust se le tienta a acceder a los placeres mundanos, Job es desposeído de todos ellos:

[...]


[1] The Free Dictionary, disponible en: http://es.thefreedictionary.com/Faust . Fecha de consulta: 18/06/2016.

[2] El siginificado de los nombres. Disponible en: http://significadodelosnombres.com.es/significado-de-job/ . Fecha de consulta: 15/06/2016.

[3] Wikipedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Satan%C3%A1s . Fecha de consulta: 15/06/2016.

[4] Anthrowiki. Disponible en: http://anthrowiki.at/Mephistopheles Fecha de consulta: 27/06/2016

[5] Etimologías. Disponible en: http://etimologias.dechile.net/?Jehova.- . Fecha de consulta: 15/06/2016.

[6] Wikipedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Dieus . Fecha de consulta: 15/06/2016.

[7] Job, 1: 9-10-11. Todas las citas bíblicas pertenecen a la Biblia Reina-Valera.

[8] Job, 1: 12.

[9] Goethe, Faust I, "Prolog im Himmel", pag. 27. Todas las citas pertenecen a la edición de Schöne (2005).

[10] Bermúdez, Mario, El mito humano, edición del autor, pág 289.

[11] Anthrowiki. Disponible en http://anthrowiki.at/Mephistopheles Fecha de consulta: 27/06/2016

[12] Goethe, Faust I, "Nacht", pag. 41.

[13] Job, 1: 3.

[14] Génesis, 1: 3.

[15] Job, 1: 22.

[16] Job, 26: 14.

[17] Job, 21: 7.

[18] Etimologías. Disponible en: http://etimologias.dechile.net/?condicion . Fecha de consulta: 15/06/2016.

[19] Goethe, Faust I, "Prolog im Himmel", pag. 27.

[20] Job, 1: 11.

[21] Job, 2: 6.

[22] Goethe, Faust I, "Prolog im Himmel", pag. 27.

[23] Job, 1:21.

Final del extracto de 12 páginas

Detalles

Título
Relación entre los libros de Faust y Job
Universidad
University of Santiago de Compostela  (Facultad de Filología)
Calificación
7
Autor
Año
2016
Páginas
12
No. de catálogo
V428642
ISBN (Ebook)
9783668725737
ISBN (Libro)
9783668725744
Tamaño de fichero
505 KB
Idioma
Español
Notas
Trabajo acerca de las relaciones existentes entre la obra Faust de Goethe y el libro biblico de Job.
Etiqueta
relación, faust
Citar trabajo
Alberto Mosquera (Autor), 2016, Relación entre los libros de Faust y Job, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/428642

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