El avance de China en el MERCOSUR. Repercusiones geopolíticas para los Estados Unidos, la Unión Europea y la propia región


Tesis de Máster, 2019
174 Páginas, Calificación: 10/10

Extracto

ÍNDICE ANALÍTICO DE CONTENIDOS

Introducción

Capítulo 1. Avance político-diplomático de China en el MERCOSUR
1.1. Introducción
1.2. Política exterior de China hacia MEROCOSUR
1.3. Relaciones políticas bilaterales entre China y los Estados miembros del MERCOSUR desde la Guerra Fría hasta la actualidad
1.3.1. Relaciones China – Argentina
1.3.2. Relaciones China – Brasil
1.3.3. Relaciones China – Uruguay
1.3.4. Relaciones China – Paraguay
1.4. Relaciones políticas bilaterales entre China y miembros en adhesión o expulsados del MERCOSUR
1.4.1. Relaciones China-Venezuela
1.4.2. Relaciones China-Bolivia
1.5. Relaciones diplomáticas multilaterales entre China y el MERCOSUR
1.5.1. Relaciones China - MERCOSUR en el marco de la ONU
1.5.2. Relaciones China - MERCOSUR en el marco de la OMC
1.5.3. Relaciones China - MERCOSUR en el marco del FCAOAL
1.5.4. Dialogo China – MERCOSUR
1.5.5. Relaciones China - MERCOSUR en el marco del Foro China – CELAC
1.6. Conclusión

Capítulo 2. Avance económico de China en el MERCOSUR
2.1. Introducción
2.2. Vínculos comerciales
2.2.1. Principales características y efectos de las relaciones bilaterales comerciales entre China y el MERCOSUR
2.2.2. Análisis por país miembro
2.3. Inversiones bilaterales entre China y el MERCOSUR
2.4. Relaciones financieras entre China y el MERCOSUR
2.5. Conclusión

Capítulo 3. Avance militar de China en el MERCOSUR
3.1. Introducción
3.2. Objetivos de la política de cooperación en defensa y seguridad de China con el MERCOSUR
3.3. Manifestaciones de la cooperación militar entre China y el MERCOSUR
3.3.1. Ventas militares
3.3.2. Reuniones entre altos oficiales militares
3.4. Interacciones militares de nivel inferior
3.4. Conclusión

Capítulo 4. Avance socio-cultural y política pública de China hacía el MERCOSUR
4.1. Introducción
4.2. Vínculos socio-culturales entre China y el MERCOSUR
4.3. Conclusión

Capítulo 5. Implicaciones geopolíticas del avance chino para la región mercosureña
5.1. Introducción
5.2. Impacto de la penetración importadora china en la integración y el comercio intrazona del MERCOSUR
5.3. Impacto de la penetración importadora china en la desindustrialización del MERCOSUR
5.4. Inclusión del MERCOSUR a la Iniciativa de la Franja y la Ruta
5.4.1. Impacto en su integración regional y en la independencia de la influencia occidental
5.4.2. Impacto en el valor geoestratégico del bloque
5.5. Conclusión

Capítulo 6. Implicaciones geopolíticas del avance chino en las relaciones del MERCOSUR con la Unión Europea y los Estados Unidos
6.1. Introducción
6.2. Implicaciones en las relaciones políticas
6.3. Implicaciones en las relaciones económicas
6.4. Implicaciones en las relaciones militares
6.5. Implicaciones en las relaciones socio-culturales
6.6. Escenarios futuros
6.7. Conclusión

Conclusiones finales

Referencias bibliográficas

Anexos
Anexo 1
Anexo 2

ÍNDICE GENERAL DE CAPÍTULOS

Índice general de capítulos

Índice analítico de contenidos

Relación de cuadros, gráficos y figuras

Siglas, abreviaturas y acrónimo

Introducción

Capítulo 1. Avance político-diplomático de China en el MERCOSUR

Capítulo 2. Avance económico de China en el MERCOSUR

Capítulo 3. Avance militar de China en el MERCOSUR

Capítulo 4. Avance socio-cultural y política pública de China hacía el MERCOSUR

Capítulo 5. Implicaciones geopolíticas del avance chino para la región mercosureña

Capítulo 6. Implicaciones geopolíticas del avance chino para las relaciones del MERCOSUR con la Unión Europea y los Estados Unidos

Conclusiones finales

Referencias bibliográficas

Anexos

RESUMEN

China está creciendo su presencia en el MERCOSUR de manera constante y rápida desde su adhesión a la OMC en 2001. Si bien sus actividades son predominantemente económicas, su acercamiento político, militar y socio-cultural con el bloque implica consecuencias estratégicas de largo plazo para sus países miembros, así como para sus relaciones con la Unión Europea y los Estados Unidos. Atrapado entre los impactos negativos y positivos del furor importador chino, de las políticas de proyección de poder «duro» y «blando» en la región, promulgadas y diseñadas por la dirigencia política del gigante asiático, y del financiamiento por ésta de proyectos masivos de infraestructura que acarrean una redistribución del poder geopolítico intra zona, el MERCOSUR intenta beneficiarse de la política de puertas abiertas de China para lanzarse como socio potente y con mayor autonomía de las instituciones estadounidenses y occidentales autónomo en el sistema mundial. Al haber sido lentos en reaccionar ante el ascenso geopolítico y en especial geoeconómico de China en la región, la Unión Europea y los Estados Unidos no sólo corren el riesgo de ser desplazados económicamente, sino también de perder su influencia política.

Palabras claves: relaciones internacionales, equilibrio de poder, status quo, bloques regionales, potencias en ascenso, geopolítica y geoeconomía en el proceso globalizador

ABSTRACT

China is steadily growing its presence in MERCOSUR since its accession to the WTO in 2001. Although its activities are predominantly economic, its political, military and socio-cultural approach to the bloc implies long-term strategic consequences for its member countries, as well as for its relations with the European Union and the United States. Caught between the negative and positive impacts of the Chinese importing fury, the policies of projection of “hard” and “soft” power in the region, promulgated and designed by the political leadership of the Asian giant, and the financing by the same of massive projects of infrastructure that entails a redistribution of geopolitical power within the zone, MERCOSUR tries to benefit from China's open-door policy to launch itself as a powerful and with greater autonomy from the American and Western institutions autonomous partner in the world system. Having been slow to react to the geopolitical and especially geo-economic rise of China in the region, the European Union and the United States not only run the risk of being displaced economically, but also of losing their political influence.

Keywords: international relations, balance of power, status quo, regional blocs, rising powers, geopolitics and geoeconomics in the globalization process

RELACIÓN DE CUADROS, GRÁFICOS Y FIGURAS

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SIGLAS, ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS

ALBA: Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América

ALC: América Latina y el Caribe

ALCA: Área de Libre Comercio de las Américas

ALCSA: Área de Libre Comercio Sudamericana

ASEAN/ANESA: Asociación de Naciones del Sudeste Asiático

BDC: Banco de China

BID: Banco Interamericano de Desarrollo

BRICS/BRICSA: Brasil, Rusia, India, China y África del Sur

Cbers: Satélite Sino-Brasileiro de Recursos Terrestres

CELAC: Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

CEPAL/ECLAC: Comisión Económica Para América Latina

CFBC: corredor ferroviario bioceánico central

ECOSOC: Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas

EE.UU./E.U.A.: Estados Unidos/ Estados Unidos de América

EPL: Ejército Popular de Liberación

RPC: República Popular China

IED: Inversión Extranjera Directa

FAO/ONUAA: Organización de las NN.UU. para la Alimentación y la Agricultura

FMI: Fondo Monetario Internacional

IIRSA: Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana

MERCOSUR: Mercado Común del Sur

OMC: Organización Mundial del Comercio

ONU: Organización de Naciones Unidas

PCCh: Partido Comunista de China PIB: producto bruto interno

RM: Resto del mundo

RPC: República Popular de China

S.A: Sistema Armonizado

TLC: Tratado de Libre Comercio

TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte

UE: Unión Europea

UNASUR: Unión de Naciones Latinoamericanas

INTRODUCCIÓN

Para empezar, el presente trabajo de investigación pretende exponer, analizar y evaluar los principales vínculos políticos, económicos, militares y socio-culturales vigentes entre China y los países componentes del bloque del Mercado Común del Sur y en segundo plano exponer las consecuencias geopolíticas de dichas relaciones bilaterales a nivel multilateral, enfocándose en dos líneas específicas. La primera incumbe a la descripción de las consecuencias de la penetración china en la región mercosureña para sus Estados miembros y la segunda al estudio del impacto de este fenómeno en las ligazones entre el MERCOSUR y sus socios tradicionales, i.e. los Estados Unidos y la Unión Europea. Las premisas asentadas testimonian la retroalimentación del objeto de la investigación de la inquietud de investigar las repercusiones generadas por el cambio del equilibrio del poder regional y el poder de atracción de nuevos competidores en ascenso, lo que conlleva a la cristalización de una nueva realidad referentemente a la formulación y ejecución de la política exterior en las relaciones entre los agentes internacionales involucrados.

En virtud de lo mencionado se formulan los siguientes objetivos de investigación:

O1.- Probar si la interdependencia existente entre China y el Mercosur a nivel bilateral es capaz de impactar o/y de qué manera impacta la correlación de fuerzas y la multipolaridad intra y extra bloque;

O2.- Definir los incentivos geopolíticos del involucramiento chino en la región mercosureña;

O3.- Diagnosticar si el avance chino fornece oportunidades o retrasos para desarrollo sostenible del MERCOSUR y a la potencia negociadora del bloque a nivel diplomático;

O4.- Caracterizar si la penetración china en el MERCOSUR se asienta en la proyección de «poder duro» o «blando» y en qué sectores;

O5.- Indicar si el entrelazamiento entre China y el MECOSUR adhiere a las normas de una cooperación Sur-Sur;

O6.- Analizar el impacto de ex miembros y de miembros en proceso de adhesión para el acercamiento sino-mercosureño y las expectativas de cooperación futuras entre las dos regiones.

Considerando la envergadura y la contemporaneidad de la pregunta de investigación y de sus objetivos e incentivado por el interés generado por los ciclos académicos y mediáticos sobre teorías y debates modernos, relacionadas con el conflicto de culturas, los efectos de la globalización, la creciente multipolaridad en el sistema internacional y la instauración de un nuevo orden mundial, destinado a plasmar para siempre el status quo vigente y constituir un factor catalizador contra el sistema hegemónico liberal a mediados del siglo XXI, se logra justificar la necesidad de llevar a cabo un proyecto que echará luz sobre un tema poco investigado. Pese a la gran gama de investigaciones científicas que examinan los efectos de la penetración de China en América Latina y el Caribe en su conjunto, sólo pocas de estas se enfocan en una región específica del llamado «patio trasero» de los Estados Unidos, mientras que las que hacen alusión a la región del MERCOSUR restringen tanto sus variables de investigación, sea temporales, espaciales o de contenido (enfoque político, económico, militar, etc.), de ahí que se entorpezca la comprensión holística del fenómeno estudiado o la relación causal interconectada entre los actores internacionales involucrados.

Lo patente del presente Trabajo Fin de Master es su dedicación a la indagación de todas las dinámicas en el sistema internacional que crean tensiones, desafíos y un desglose de orden, por intermedio de un análisis de caso que se caracteriza por gran interés científico, percatando las singularidades que restan en la ubicación geográfica del MERCOSUR y de las potencias antagónicas que intentan maximizar su influencia sobre ella. Asimismo, el carácter innovador y multidisciplinar de las variables examinadas, su relevancia para el sector de las relaciones internacionales de Iberoamérica y especialmente la proporción de resultados que se extienden hasta el año 2017, facilitan a que proyecto de investigación se mantenga al día y añadir conocimiento a los que lo han precedido, demostrando a la vez un fuerte valor heurístico con sus aportaciones. Finalmente, el desarrollo de este trabajo responde a la participación del autor en grupos de estudio y redes de investigación sobre el MERCOSUR, cuyos aportes críticos permitieron el avance en la discusión de los conceptos, el ajuste y la concreción de la propuesta de planificación y del sistema de evaluación adecuado, así como la aplicación metodológica exigida.

En relación con la pregunta de investigación planteada y en función de lo señalado como objeto de investigación, se plantean las siguientes hipótesis de trabajo, que sirven de supuestos o suposiciones a ser comprobados en base a los datos de la realidad:

H1.- Se observa una intensificación en las relaciones bilaterales entre China y los países del MERCOSUR (avance/ boom chino).

H2.- El avance chino en el Mercado Común del Sur ha impactado geopolíticamente las relaciones intra bloque.

H.3- El robustecimiento de las relaciones bilaterales sino-mercosureñas ha tenido impactos geopolíticos en las relaciones entre el MERCOSUR y los Estados Unidos.

H.4- El robustecimiento de las relaciones bilaterales sino-mercosureñas ha tenido impactos geopolíticos en las relaciones entre el MERCOSUR y la Unión Europea.

La hipótesis H1 constituye la hipótesis conceptual o hipótesis de investigación (supuesto que engloba, sistematiza y ordena las relaciones que se espera encontrar entre las principales variables de estudios) y es de índole correlacional en cuanto a su objeto, general restringida en cuanto a su extensión y genérica en cuanto a su denominación. Las hipótesis H2, H3 y H4 representan por otra parte hipótesis de trabajo u operacionales multivariadas, debido a su gran nivel de interacción, y son de índole causal, general restringida y particular o complementario, referentemente a su objeto, extensión y denominación de manera respectiva.

A refuerzo de la operacionabilidad y planeamiento del marco teórico, la investigación empírica se ha fundamentado en base a las siguientes variables:

V.1- La variable independiente «avance chino en el MERCOSUR» analiza:

a) Las relaciones político-diplomáticas bilaterales y la adopción de posturas comunes frente a asuntos globales en el seno de foros y organismos internacionales (variable política);
b) Las exportaciones e inversiones bilaterales, así como las relaciones financieras, articuladas en base de la concesión de préstamos y petropréstamos (variable económica);
c) Las ventas de armas, las reuniones de altos oficiales militares, la conducta de ejercicios militares comunes e interacciones militares de nivel inferior, como las actividades de capacitación y educación militar o la conducta de espionaje (variable militar);
d) La cooperación consular, los vínculos educativos y las relaciones entre diásporas (variable socio-cultural).

V.2- La variable independiente «impactos geopolíticos en la región del MERCOSUR» estudia los efectos de las exportaciones chinas hacía el bloque en el volumen y la diversificación del comercio intrarregional mercosureño y de los proyectos de logística chinos en el grado de integración regional y emancipación (variable geoeconómica y geopolítica).

V.3 y V.4- Las variables independientes «impactos geopolíticos en las relaciones entre el MERCOSUR y los Estados Unidos» e «impactos geopolíticos en las relaciones entre el MERCOSUR y la Unión Europea» examinan la redistribución del poder entre los Estados Unidos y la Unión Europea en la zona mercosureña una vez que se haya evaluado el vuelco incurrido por el boom chino en términos de comercio y de repartición de poder y de acceso a recursos naturales (variable geoeconómica y geopolítica).

También, es de importancia primordial señalar que con el término «MERCOSUR» se entienden tanto los países fundadores (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), como también el grupo de países que por razones históricas y estructurales mantienen o van desarrollando una relación asociada con el bloque del Mercado Común del Sur. Por una parte, la inclusión de Venezuela al proyecto de investigación se consideró imprescindible para la justificación completa y esférica del tema examinado, dado que su participación en el bloque durante el período 2012-2016 influenció en gran escala la correlación de potencias examinada y visto lo expuesto en Decisión № 316/2017 de la Reunión de Cancilleres del MERCOSUR, según la cual, la suspensión de Venezuela es temporal hasta que se cumpla lo previsto en el Art. 7 del Protocolo de Ushuaia1. Por otra parte, en reconocimiento de que el MERCOSUR, de manera igual que el resto de las uniones regionales, podría ser paralelizada a un «organismo vivo» en proceso de mutación perpetua, se incorporaron referencias a Bolivia dónde se juzgó necesario, con tal de que se proporcionen deducciones sobre el valor añadido que se aplicará sobre las variables estudiadas la futura adhesión de ésta (delimitación espacial). Luego, el uso del término «avance» presupone un análisis temporal comparativo entre dos variables y la observación de un factor catalizador que demuestra una tendencia intensificadora en la relación causal examinada. En el presente caso el margen temporal explorado incube al período 1991-2017, o sea desde la creación del Mercado Común del Sur hasta la era contemporánea, pero enfocando en el período de inflexión de dicha relación: período 2001-2017 (delimitación temporal).

El método empleado para el desarrollo de la investigación es el método sintético o multidisciplinar, es decir el proceso de razonamiento que se parte del conocimiento de los diversos elementos de una realidad («avance chino en el MERCOSUR») y de las relaciones que los ensamblan (interacciones en los sectores político, económico, militar y socio-cultural) para conseguir una comprensión cabal de la esencia de dicha realidad («implicaciones geopolíticas para el MERCOSUR y sus relaciones con los Estados Unidos y la Unión Europea») y la formulación de nuevos modelos teóricos o la comprobación práctica de algunos existentes (teoría sistémica, teoría de juegos). Los argumentos expuestos fueron derivados de investigación bibliotecaria y son resultado de grabación de notas y análisis de contenido, filtrados por síntesis crítica y conexión lógica.

La aproximación metodológica adoptada para el desenvolvimiento de la presente investigación cualitativa (es decir, fruto de la apreciación subjetiva de actitudes, opiniones y comportamientos, derivados por el amalgamiento y síntesis crítica de las partes conceptuales que articulan el tronco temático del proyecto) es la teoría sistemática de las Relaciones Internacionales, cuyo racionamiento se asienta en la identificación empírica de los sistemas, la examinación de la naturaleza concreta del entorno estudiado (ambiente) y la selección de las variables sistémicas y de las analogías organicistas pertinentes para producir conclusiones sobre las relaciones entre los elementos fundamentales del sistema internacional y las consecuencias suscitadas por el trastorno o la substitución de un equilibrio establecido en el sistema internacional o en un subsistema regional. En resumidas cuentas, se trata de una aproximación metodológica que determina el poder (relaciones que adhieren al estereotipo coste-eficiencia), mediante el análisis y la correlación de datos medibles con herramientas geográficas específicas en un determinado espacio-tiempo, con la ambición de descifrar aspectos oscuros del sistema internacional que se alejan del puro determinismo geográfico. Su enfoque es multifactorial, moderno y novedoso por ajustarse a las particularidades y complejidad del sistema internacional de hoy, porque en contraste con las teorías del realismo clásico y del neorrealismo, incluye la esfera cultural, a parte de la política, económica y militar entre sus pilares de estudio y porque toma en consideración varias unidades de estudio que no se limitan a los estados nacionales: individuos, grupos subnacionales, estados nacionales, organizaciones supranacionales y ambiente internacional2.

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Otra herramienta importante que complementa el andamiaje metodológico aplicado, cuyo empleo se centra en responder a los cuestionamientos emanados de las hipótesis operacionales (relaciones antagónicas entre China, los Estados Unidos y la Unión Europea, referentemente a la proyección de poder en el MERCOSUR), es la teoría de juegos. Esta se basa en la premisa de la racionalidad de los actores (Estados) que juegan el juego (coexistencia en el sistema internacional) y parte desde la suposición de que los actores/agentes internacionales planean sus acciones a base de la estrategia que maximiza sus ganancias en función de sus preferencias (intereses vitales o metas estratégicas) sobre otras decisiones que acarrearían otros resultados tras evaluar las estrategias de los otros actores, de forma que ellos carezcan de incentivos para hacer un cambio individual de estrategia3.

Por fin, las dificultades encontradas durante la elaboración del proyecto de investigación fueron la asimetría desproporcional y en algunos casos la ausencia absoluta de fuentes académicas con objeto de estudio los socios mercosureños más pequeños, es decir Uruguay y Paraguay, y sus relaciones bilaterales intra y extra bloque; la incoherencia temporal y cuantitativa entre los resultados obtenidos por varias investigaciones que se dedican a la medición de la actividad económica entre el MERCOSUR y otros países, principalmente debido a la dificultad de medir el valor añadido de Venezuela durante el período exacto de su permanencia en el bloque y la oferta limitada de proyectos que tienen como campo de análisis la región mercosureña per se o que dedican un apartado independiente a ella.

CAPÍTULO 1: AVANCE POLÍTICO-DIPLOMÁTICO DE CHINA EN EL MERCOSUR

1.1. Introducción

Desde sus inicios, las relaciones sino-mercosureñas han sido amistosas y predominantemente de cooperación. En numerosas oportunidades y especialmente después de la publicación del Libro Blanco sobre América Latina en 2008, las autoridades chinas han reafirmado su interés en fortalecer los vínculos con la región sobre la base de cinco principios, teniendo como propósito de introducir en este relacionamiento una «altura estratégica» y una vinculación ideológica con el concepto de la cooperación Sur-Sur. Partiendo entonces de la noción realista clásica de la diplomacia, que se define como «el arte de negociar sin recurrir al ejercicio de la fuerza» y de la teoría sobre el uso del «poder blando» como instrumento necesario para llevar a cabo los intereses de la política exterior de un país de Joseph Nye –quien resalta que «el ejercicio de la atracción es más barato que la coerción y sobre todo es un valor al alza»–4, el presente capítulo pretende investigar el desempeño y la centralidad de la región mercosureña en el marco de la activa diplomacia multiradial y planificación de asociaciones de cooperación integral o estratégica con mercados regionales y organizaciones internacionales (táctica negociadora multilateral), lanzada por China para sostener su «ascenso pacífico» en el sistema mundial (peaceful development strategy) por un lado y poner de relieve los intereses comunes de índole político que incentivaron fortalecimiento de las relaciones políticas bilaterales entre China y cada uno de los países miembros del MERCOSUR separadamente por otro. Como países miembros del MERCOSUR se contemplan tantos los 4 Estados fundadores, como también miembros expulsados (Venezuela) o en proceso de adhesión (Bolivia), visto que el MERCOSUR constituye todavía un bloque de integración regional en transición y un «organismo vivo y con memoria», cuyas alteraciones tienen efectos de largo plazo en sus negociaciones con otros socios y todavía no han adquirido un estatuto definitivo.

1.2. Política exterior de China hacia el MEROCOSUR

Los primeros 18 años del siglo XXI han inaugurado un período de importantes oportunidades estratégicas de desarrollo para China y los países del MERCOSUR, debido al cambio de la correlación de potencias internacionales en el ambiente internacional y a la aminoración consecuente del poder económico de los Estados Unidos y de la Unión Europea que causó el advenimiento de la crisis económica, al mismo momento que el gigante asiático y los demás países emergentes o en desarrollo no se descarrilaron de su camino ascendente. En especial, los países de los BRICS y del G-20 robustecieron aún más su poder en el sistema internacional, como resultado de la impotencia demostrado por el grupo G-8 en el arreglo de asuntos globales. De esta manera, el estrechamiento de los lazos bilaterales políticos entre China y el MERCOSUR y la coordinación de sus posiciones comunes en el seno de los foros y organismos internacionales es consecuencia de la existencia de intereses nacionales convergentes y de la elevación de su peso político-económico en el status quo mundial, hecho que les ha permitido conseguir más derecho de palabra y aprovecharse de las «oportunidades históricas» para reforzar su apoyo mutuo y vínculos bilaterales. Por lo tanto, el bloque mercosureño, junto con el resto de las regiones que se damnificaron en alto nivel por las sucesivas crisis financieras internacionales del pasado han logrado mantener desde 2009 un crecimiento económico superior al promedio mundial, gracias al perfeccionamiento de su sistema financiero y monetario, a la ponderación de políticas de cohesión social, a la ampliación de la demanda interna, a la participación activa en la globalización, al oportuno reajuste económico sobre la base de las lecciones y experiencias de las crisis anteriores y a la consolidación de alianzas con otras regiones en desarrollo a escala mundial. Por los motivos mencionados, China considera el MERCOSUR como un socio estratégico clave para la reforma del sistema internacional actual y el desarrollo económico del Sur, mientras que los países mercosureños consideran por su parte China como una importante fuerza emergente de mucha influencia en el sistema internacional.

Esta realidad se refleja en el discurso del presidente Hu Jintao ante el Parlamento del Perú durante su gira en América Latina en 2008, en el cual presentó los objetivos fundamentales de la cooperación sino-latinoamericana en el presente siglo:

- Poner en pleno juego las ventajas propias de cada parte para aumentar el beneficio mutuo y la ganancia compartida;
- Promover el respeto recíproco y el consenso ampliado;
- Perseverar en los «Cinco Principios de Coexistencia pacífica» del Tratado de Panchsheel de 19545: respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial, no agresión mutua, no interferencia en los asuntos internos de otros países, igualdad y beneficio mutuos y coexistencia pacífica;
- Aprender el uno del otro, progresar juntos y estrechar el intercambio cultural, con el fin de asimilar mutuamente experiencias beneficiosas, en promoción y en forma mancomunada al desarrollo de la civilización y progreso de la Humanidad6.

De manera igual, el Libro Blanco de 2008 y de 2016, o dicho mejor los Documentos sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe, además de reconocer el excelente potencial de desarrollo socio-económico de los países latinoamericanos y la importancia del adelanto de una asociación estratégica e integral, caracterizada por la igualdad, el beneficio recíproco y el desarrollo compartido entre los dos lados del Pacífico, hace alusión a las siguientes aspiraciones sobre el futuro de la cooperación entre China y la región de ALC:

- Ampliar el consenso basado en el respeto y la confianza mutuos, ateniéndose a los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, con vistas a sostener que todos los países –grandes o pequeños, fuertes o débiles, ricos o pobres–, son miembros iguales de la comunidad internacional, con derecho a elegir sus propios caminos de desarrollo y apoyándose mutuamente en temas de intereses centrales y preocupaciones principales, tales como la soberanía del estado, la integridad territorial, la estabilidad política y el desarrollo;
- Constituir el nuevo marco «1 + 3 + 6»7 para la cooperación pragmática como motriz endógena para el desarrollo de las relaciones China-ALC y aplicar el nuevo modelo «3x3» : 3 vías de incremento de la demanda interna [vía logística (principalmente ferroviaria), energética (transmisión altamente eficiente de energía y redes inteligentes de energía e informática) y tecnologías de telecomunicación móvil, sistemas convergentes de datos y computación en la nube/ cloud computing ] x 3 sectores de aplicación (empresas, sociedad, gobierno) x 3 canales de financiación de los proyectos bilaterales (fondos, créditos y seguros) para la intensificación de la cooperación en capacidad de producción;
- Fortalecer la comunicación y la cooperación de China con los países de ALC dentro de los mecanismos multilaterales internacionales y salvaguardar conjuntamente el orden internacional con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, propulsando de este modo la multipolarización del sistema internacional y las nociones de la democracia y del Estado de derecho en las relaciones internacionales y profundizando la cooperación Sur-Sur, que apoderará la representación y la voz de los países en desarrollo a nivel global, la reforma de la gobernanza mundial y la liberalización del comercio mundial;
- Promover la cooperación colectiva y bilateral de China con ALC, principalmente a través del Foro China-CELAC y el diálogo y la cooperación entre la potencia asiática y las organizaciones subregionales pertinentes, en busca de oportunidades « win-win » que aumentarán el beneficio mutuo;
- Fortalecer los intercambios de China con los gobiernos, los cuerpos legislativos, los partidos políticos y otras entidades políticas de ALC a nivel local y fomentar la cooperación en los campos de la educación, la ciencia, la tecnología, la cultura, los deportes, la salud, el periodismo y el turismo.

Por añadidura, el Libro Blanco de 2016 incluye en la Parte IV las siguientes medidas-propuestas para la profundización e institucionalización adicional de la cooperación entre China y ALC en el área política:

- Intensificar los intercambios de alto nivel entre los dirigentes de las dos regiones, a fin de incrementar el conocimiento continuo y la confianza recíproca y consolidar la base política del desarrollo de los vínculos sino-latinoamericanos;
- Intensificar los intercambios entre la Asamblea Popular Nacional de China y otros órganos legislativos, es decir los parlamentos nacionales de ALC y los parlamentos de las organizaciones regionales de ALC (como el Parlamento del Mercado Común del Sur);
- Intensificar los intercambios entre el Partido Comunista de China y partidos y organizaciones políticas amigos de ALC, optando a promocionar el aprendizaje mutuo;
- Establecer nuevos mecanismos intergubernamentales de consulta y perfeccionar los ya existentes (comisiones permanentes intergubernamentales, comisiones de alto nivel, comisiones mixtas de alto nivel, diálogos estratégicos, consultas políticas, comisiones mixtas económico-comerciales, consultas económico-comerciales, grupos de trabajo de alto nivel, foros de cooperación económico-comercial, comisiones mixtas cultural-educacionales y científico-tecnológicas entre otros), con tal de que se refuerza la adopción de posiciones comunes en asuntos internacionales;
- Prestar apoyo mutuo en temas trascendentales que atañan a la soberanía estatal e integridad territorial, con la intención de robustecer el papel de las Naciones Unidas, dirigir el desarrollo del orden político y económico internacional hacia una dirección más justa y razonable e impulsar la democratización de las relaciones internacionales y la defensa de los derechos e intereses legítimos de los países en desarrollo;
- Estimular activamente el establecimiento de relaciones de hermanamiento entre las provincias, estados y ciudades de ambas partes y el despliegue de intercambios y colaboraciones en los ámbitos económico-comercial, científico-tecnológico y cultural, a fin de atribuir importancia a la cooperación entre los gobiernos locales de ambas partes en el seno de organizaciones internacionales8.

1.3. Relaciones políticas bilaterales entre China y los Estados miembros del MERCOSUR desde la Guerra Fría hasta la actualidad

1.3.1. Relaciones China - Argentina

Las relaciones diplomáticas entre la República Popular China y Argentina hicieron su debuto a principio de los años 70, cuando el país latinoamericano, incentivado por la política reformista de puertas abiertas (open door policy) 9 y la perspectiva de la «desideologización» de sus vínculos externos que la potencia asiática adoptó luego de su restitución en la ONU, reconoció el gobierno de Pekín como el único representante del Estado chino y firmó en 1985 el «Acuerdo para la cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear». La postura argentina de no-confrontación y de no-intervención en los asuntos de otros Estados y por ende la falta de crítica sobre las posiciones de Pekín en torno a la revuelta de Tiananmén del 4 de junio de 1989 y el asunto de Tíbet, resultó a una política tendente a regular las relaciones bilaterales en medio de un periodo de inestabilidad político-económica que había zarandeado el país suramericano y a la concesión de ventajas comerciales que fortalecieron el involucramiento de ésta al mercado chino. Luego de las visitas respectivas del presidente Yang Shangkun a Buenos Aires y del presidente Menem a Pekín en 1991 (quien se convirtió automáticamente en el primer jefe de Estado occidental de visitar la capital china tras los acontecimientos de 1989), los dos socios estructuraron sus relaciones bilaterales sobre la base del «Protocolo sobre el sistema de consulta política» y de una gran gama de otros acuerdos de índole económica, consular y científico-tecnológicos que se firmaron a lo largo del mismo año. Mediante este clima próspero, la cooperación sino-argentina se optimizó y se diversificó aún más después la inserción de Argentina en el bloque del MERCOSUR, la apertura de un consulado argentino en Shanghái para que la misma pudiese acceder a los procesos de integración económica y libre comercio de Asia-Pacífico y el lanzamiento de una política de apoyo por parte de China frente al reclamo argentino por la cuestión de las Islas Malvinas. De este modo, se colmó superar la barrera de la lejanía geográfica y desplegar una agenda estratégica que tuvo su punto de partida en el respaldo argentino del ingreso chino a la OMC y en el apoyo chino en la transición de Argentina de una economía de total dependencia financiera de las Instituciones de Bretton Woods a un Estado económicamente desarrollado y potente en los foros internacionales.

La perspicacidad de dicha agenda constituyó el pilar fundamental del acercamiento político del gobierno de Néstor Kirtchner con la RPC, con vistas a alcanzar el reconocimiento de la segunda como «economía de mercado»10, cubrir el «hueco» creado por el desperdicio de los EUA sobre la región de América del Sur y beneficiarse al máximo de una contraprestación por este reconocimiento y del desenvolvimiento de fuertes lazos estratégicos Sur-Sur/Norte-Sur, gracias a la aproximación paralela de Argentina con otras potencias del Pacífico, como Corea, Japón, India y Australia, vía la intermediación china11. En este contexto, Argentina reconoció a China como una economía de mercado en noviembre de 2004 y en contrapartida Pekín reconoció simbólicamente al país suramericano como un «socio estratégico» y firmó con ella un Acuerdo de Asociación Estratégica. Empero, las adelantadas relaciones bilaterales sino-argentinas fueron abrumadoramente afectadas por cuestiones comerciales y político-diplomáticas, como la actitud proteccionista de Argentina, evidenciada en las diversas medidas antidumping aplicadas contra productos chinos a partir de 2010, en los múltiples casos que ha abierto contra China ante la OMC y en la suspensión del viaje presidencial de Cristina Fernández a China (10 días antes de su programada realización para la segunda semana de julio de 2010). Estos actos lastraron sin duda durante varios años el posible recorrido de la relación después de la adopción de medidas de represalia por la dirigencia china que suspendió completamente desde el 1 de abril de 2010 las exportaciones de aceite de soja argentino hacía China, suscitando un grave daño a la economía argentina (puesto que el 75% de las exportaciones de soja y el 31% de las de aceite de soja argentinas se canalizan a China) y remplazando el espíritu de una relación Sur-Sur por una «alianza estratégica» edificada sobre prácticas de realpolitik. En respuesta , Argentina ordenó la disminución del ingreso de nacionales chinos a su territorio por vía de la menor concesión de visas a viajeros con nacionalidad china y la RPC agravó la crisis política momentánea con la obstaculización del acceso de argentinos a su Embajada y servicio consular en Pekín. Aun así, el reinicio de las exportaciones fue un buen síntoma para el encarrilamiento de las relaciones bilaterales sino-argentinas, en tanto que las crecientes dificultades iniciales de Argentina para acceder a financiación internacional constituyeron al final el detonante para la profundización y diversificación de su cooperación con China, tomando en consideración que el flujo de los préstamos chinos fue acompañado por la firma de un gran abanico de acuerdos en áreas estratégicas como la energía, el transporte, las telecomunicaciones, la tecnología espacial y la defensa, como a título de ejemplo la cesión de 200 hectáreas durante 50 años para la construcción de una base de seguimiento espacial en Neuquén. Finalmente, otro punto de aproximación entre los dos países fue el constante respaldo de Pekín a las posiciones argentinas frente al conflicto de las Islas Malvinas/Falklands y a las negociaciones del país con los denominados «fondos buitre». En detalle, durante la XIII conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, que se celebró en Doha en abril de 2012, los 130 miembros del Grupo de los 77 más China aprobaron una declaración sobre las Islas Malvinas/Falklands, conminando al Reino Unido de entablar negociaciones con Argentina, mientras que en septiembre de 2014 el mismo grupo de países consiguió que la Asamblea General de la ONU aprobase una resolución para avanzar en la redacción de una convención internacional que regule los procesos de reestructuración de la deuda argentina12.

De hecho, el nuevo impulso que se dio al avance de las relaciones sino-argentinas después de la crisis de 2010, se reflejó en la reciente visita del presidente de Argentina, Mauricio Macri, a China el 14 de mayo de 2017. Durante el encuentro privado del mandatario argentino con Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo se acordó la profundización de la asociación estratégica integral vía la firma de un gran número de nuevos acuerdos de libre comercio e inversiones para la construcción de parques solares, el alargamiento de la red ferrocarril argentina (ampliación del Belgrano Cargas) y la creación de grupos de trabajo para la vigorización del intercambio cultural y de la cooperación turística, mientras que China comprometió equilibrar la balanza comercial e incorporar nuevos productos con valor agregado, posibilitando así la instalación de más empresas argentinas en el país asiático. En el momento más culminante del encuentro se anunció la reiteración del apoyo chino al reclamo de las Malvinas y se subrayó la vitalidad para los intereses chinos del soporte argentino recíproco a la política (principio) de «una sola China»; según ésta, la totalidad del territorio continental chino, incluyendo las islas de Hong-Kong, Macao y Taiwán, forma parte de una única nación –13.

En virtud de lo expuesto, se puede deducir que los siguientes sectores de cooperación constituyen los pilares primordiales de la agenda de asociación estratégica sino-argentina:

A. Cooperación a nivel multilateral: visión común sobre la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (rechazo de incorporación de nuevos miembros permanentes); aceptación mutua de que cualquier reforma que debería realizarse por consenso y producirse en el momento en que, a través de consultas, sería posible llegar a una fórmula de aceptación general y coincidencia en la necesidad de impulsar una reforma comprehensiva en los pilares institucionales de seguridad, desarrollo y derechos humanos de la ONU, así como en el fortalecimiento de la acción de sus principales órganos (en particular la del Consejo de Seguridad, de la Asamblea General y del ECOSOC);
B. Cooperación en los foros de ámbito financiero internacional como el Grupo de los 77 + China y el G-20;
C. Cooperación en Misiones de paz como la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH);
D. Cooperación antártica: ambos Estados forman parte del Tratado Antártico y han desarrollado una intensa colaboración en la materia;
E. Cooperación espacial: establecimiento de canales de cooperación con criterios asociativos en el campo de la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos;
F. Cooperación en materia nuclear: ambos países son miembros del club de proveedores nucleares y del régimen sobre control de tecnologías misilísticas, disponen tecnología nuclear para uso pacífico y comparten visiones similares sobre la no proliferación y control global de armas de destrucción masiva;
G. Cooperación científico técnica: intensificación de intercambios en el campo de biotecnologías, particularmente mediante la formación de empresas binacionales de base tecnológica (EBT´s) y la creación de institutos binacionales de investigación, como el Centro Argentino-Chino en Ciencia y Tecnología de Agro-alimentos y el Centro Argentino Pekinés de Transferencia Tecnológica, cuya finalidad consiste en la generación conjunta de productos en áreas como tecnología médica y biofarmacéutica, energías alternativas, nanotecnología, materiales nano estructurados, tecnología agrícola y tecnologías de información y comunicación (TICs);
H. Apoyo diplomático mutuo: China apoya por un lado las posiciones argentinas en la disputa de las Islas Malvinas/Falklands y en la renegociación de la deuda argentina con el FMI, representando además un fundamental proveedor alternativo de financiamiento en la etapa post default de la recuperación de la economía argentina, y por otro lado, Argentina apoya a China en la cuestión de Taiwán, restringiendo al máximo los contactos políticos económicos, culturales y académicos con la última, haciendo que éstos pasaran a ser marginales en el conjunto de los intercambios internacionales del país suramericano;
I. Cooperación cultural: proyección de « soft power » chino mediante la apertura de centros de difusión cultural como el primer Instituto Confucio en ALC y en la constitución de Argentina a un gran receptor de inmigración china14.

1.3.2. Relaciones China - Brasil

El restablecimiento oficial de los lazos diplomáticos sino-brasileños (interrumpidos desde la fundación de la RPC en 1949) tuvieron lugar en 1974, cuando la flexibilidad ideológica y el pragmatismo político del gobierno de Ernesto Geisel fomentaron la presencia autónoma de Brasil en el sistema internacional y la convergencia de intereses con el gigante asiático, conllevando así a un lento avance de las relacionales bilaterales entre los dos socios, dada la gran distancia geográfica y cultural y la ausencia de infraestructuras para que esta relación pudiese superar las expectativas creadas por la firma del Acuerdo comercial entre China en Brasil en 1978; pacto basado en la exportación de recursos primarios brasileños, como la soja, el algodón, el azúcar y el petróleo por productos farmacéuticos y químicos chinos. Más tarde, las visitas de los presidentes Jõao Figueiredo en junio de 1984 y José Sarney en julio de 1988 a China señalaron el cierre de un ciclo de relaciones bilaterales embrionario y estrenaron un ciclo de cooperación efectiva Sur-Sur con la elaboración en común de un proyecto de fabricación de satélites de sensoramiento remoto, denominado « China-Brasil Earth Resources Satellite Program (CBERS)». Enseguida, a pesar de la «congelación» temporal de las relaciones diplomáticas sino-brasileñas por causa de la convergencia del gobierno de Fernando Collor de Mello (1990-1992) con el Occidente en torno a la marginalización de China a escala internacional luego de la desintegración soviética en 1991, la « parceria » (asociación) estratégica entre los dos gigantes se cimentó en 1993 tras el ascenso al poder del presidente Itamar Franco y llegó a su apogeo tras del fin del Plano Real15 y la quiebra de la paridad de la moneda brasileña con el dólar durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso.

Ésta se basó en la profundización de la cooperación tecnológico-científica bilateral con la continuación del programa CBERS16, en la colaboración de China con la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) para la producción de alcohol con mandioca, el intercambio de informaciones y la conducta de investigaciones conjuntas sobre la producción de etanol y el mejoramiento genético de productos específicos (champiñones, soja, algodón y frutas tropicales) y principalmente en la solidificación del poder de las empresas brasileñas en el mercado chino. Si bien, a pesar de la perspectiva multilateral y la aproximación tercermundista que China adoptó en su política exterior para garantizar su abastecimiento de recursos energéticos (tendencia vigorizada por la creación del MERCOSUR), el progreso diplomático bilateral observado no fue capaz de hallar soluciones para la excesiva carga tributaria y la política poco ambiciosa de identificación de oportunidades comerciales, como resultado de la infraestructura deficitaria y la restricción de la capacidad productiva de Brasil en pocos sectores (extracción mineral y producción agrícola). Pero, la verdadera transformación de Brasil a un trader y player global fue eventualmente lograda por el ascenso al poder de Luiz Inácio Lula da Silva, quien introdujo el universalismo, el pragmatismo y el profesionalismo como principios fundamentales de la política exterior brasileña. Entre sus políticas más conocidas que edificaron la «alianza estratégica integral sino-brasileña», se abarcan el investimento en infraestructura, la concesión a China del estatuto de «economía de mercado» en noviembre de 2004, –a sabiendas de que esto estimularía el apoyo chino a la candidatura brasileña en el Consejo de Seguridad de la ONU–, y la creación de la «Agenda China»17, de la Comisión Sino-Brasileña de Alto Nivel de Concertación y Cooperación (Cosban) en 2006, del Diálogo Estratégico en 2007, del Diálogo Financiero Brasil-China en 2008, del Plan de Acción Conjunta 2010-2014 (PAC) y del Plan Decenal de Cooperación en 2010, así como la instauración de una fortalecida cooperación multilateral en el seno de Foros internacionales como el G-5 (Brasil, México, India, China y África del Sur), la Cúpula G-20 financiero y el G-20 de la OMC, los BRICS o BRICSA (tras la integración de África del Sur desde 2010), el grupo BASIC (Brasil, India, China y África del Sur) y la ONU (donde sobresale su acción conjunta para el combate del sida).

El legado del avance tan importante en las relaciones bilaterales sino-brasileiras que se anotó durante la presidencia de Lula da Silva, fue perseguido con ardor por Dilma Roussef, quien enfocó sus acciones en el enfrentamiento de las carencias que, pese al elevado número de acuerdos firmados en diversas áreas y temas, obstruían el funcionamiento más perspicaz de la relación estratégica entre los dos países, es decir la falta de planificaciones conjuntas orientadas a la programación y ejecución de metas comunes. Asimismo, imitando la efectividad de su predecesor y mentor político, realizó una visita en China entre el 11 y 15 de abril de 2011 con el propósito de fomentar los objetivos específicos de la agenda brasileña sobre China: nuevas oportunidades de negocio para las empresas brasileñas; ampliación y diversificación del comercio bilateral, con vistas a incluir las exportaciones con mayor valor agregado; promoción de inversiones recíprocas y de la cooperación bilateral, sobre todo en el área de investigación científica, tecnológica e innovación y transferencia de tecnología18.

Ahora bien, la escasez de progreso en la aproximación cultural y lingüística se caracteriza como el talón de Aquiles para sostener sus negocios comerciales con China (la infraestructura intelectual de Brasil se considera relativamente modesta, ya que sorprendentemente no hay ninguna universidad en el país que tenga un programa dedicado a los estudios chinos, salvo los tres Institutos Confucio que se dedican a la enseñanza de la lengua china), mientras que se observa una penuria de iniciativas para fortalecer la cooperación en sectores distintos al espacial, como el energético y el agropecuario. Por añadidura, a pesar del acercamiento diplomático sino-brasileño, basado en vínculos estratégicos convergentes, la canalización de sus pactos comerciales por intermedio del Comité de Consulta y Cooperación a Alto Nivel (el único que China tiene con algún país sudamericano), la construcción de áreas de beneficio mutuo, tales como la exploración de energía, los intercambios tecnológicos, la agricultura, el comercio y los flujos de IED y el reconocimiento de la interdependencia mutua inextricable para que ambos países puedan lanzarse como gran potencias emergentes en el sistema internacional19 –por un lado Brasil necesita desesperadamente cantidades masivas de inversiones para desarrollar más la red de sus recursos energéticos y su infraestructura (particularmente carreteras, ferrocarriles, puertos y su problemática red eléctrica) y subvencionar algunos de los caros proyectos de su industria de defensa, como los de los submarinos y aviones nucleares y por otro lado la potencia asiática omnipotente en términos económicos, precisa de los recursos primarios brasileños y de las ventajas recurrentes de la inclusión de Brasil en el MERCOSUR para el impulso de sus intereses en el conjunto de dicha región (vía la construcción de una agenda de política exterior cabal regional que maximizará sus beneficios), para cumplir con las exigencias de su consumo doméstico y de sus perspectivas de desafiar el liderazgo del sistema internacional por los aliados occidentales–20, desde la perspectiva brasileña China no ha contribuido a la proyección de los temas de la agenda bilateral a escala mundial. China no apoyó las aspiraciones brasileñas de conseguir un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (asunto de relevancia vital para la política exterior brasileña), a cambio de la concesión por parte de Brasil del estatuto de economía de mercado y de su soporte para el ingreso chino a la OMC, a la Organización de Estados Americanos (OEA), al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Parlamento Latinoamericano y a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU21.

Pero, a fin de cuentas, no se puede negar que Brasil representa el socio más estratégico de China en el MERCOSUR y lo continuará siendo en el futuro próximo, según lo que puede resumirse de la visita de Estado de dos días del presidente brasileño actual. Michel Temer realizó su primera visita a Pekín, antes de viajar para Xianmen, donde se celebró la XI cumbre de los BRICS 2017 y el Diálogo de Mercados Emergentes y de Países en Desarrollo entre los días 3 y 5 de septiembre. Allí se encontró el primer día con el presidente Xi Jinping y el primer ministro Li Keqianq en el Gran Palacio del Pueblo y el segundo día con el viceprimer ministro chino, Wang Yang, en un foro empresarial que tuvo el propósito de demostrar la imagen de un Brasil en recuperación económica, después de dos años de recesión y preconizar el programa de privatizaciones a través del que Brasilia anhela consolidar la senda de crecimiento en el continente americano. Al remolque de la firma de acuerdos bilaterales en las áreas de infraestructura, salud, cultura y tecnología, la parte más intrigante en el discurso entre los dirigentes, fue la confirmación de la existencia de expectativas de cooperación futuras prósperas que trascienden los meros intereses nacionales (y atañan la reivindicación de un sistema internacional multipolar). «China y Brasil son más que dos grandes países unidos por intereses compartidos y son varios los frentes en los que actuamos como fuerzas en favor de la estabilidad del sistema multilateral. Sé que China continuará al lado de Brasil» recalcó Temer. «China y Brasil están más cerca que nunca» respondió Jinping22.

1.3.3. Relaciones China - Uruguay

Uruguay estableció relaciones diplomáticas con la RPC en febrero de 1988, cuando la mayoría de los países latinoamericanos, con la excepción de Paraguay y de pocos Estados centroamericanos, ya habían desarrollado relaciones bilaterales con la superpotencia asiática y por ende habían roto sus relaciones diplomáticas con Taiwán. A pesar del acercamiento de los Estados Unidos con China tras la adopción de la Resolución 2758 de la ONU del 25 de octubre de 1971, la cual restituyó los legítimos derechos de la RPC como el único representante del Estado chino ante las Naciones Unidas y la visita del presidente Nixon a Pekín en 1972, las reformas y el proceso de apertura económica que se llevaron inicialmente a cabo por Mao Zedong y posteriormente por Deng Xiaoping y el reconocimiento unánime de China por 200 miembros de la comunidad internacional –versus 20 que se contrapusieron al aislamiento diplomático de Taiwán y al acate del principio de «una sola China»–, la tardía del reconocimiento de China por parte de Uruguay se debió a la proximidad ideológica anticomunista entre el régimen dictatorial de Bordaberry y lo de Taiwán. Así, la transición democrática y la decisión uruguaya de acercarse al proceso de integración bilateral que Argentina y Brasil habían lanzado desde 1986, adoptando una política exterior consonante con las líneas generales trazadas por los dos países vecinos y asumiendo el papel de un «pequeño socio y articulador regional entre dos gigantes», crearon las condiciones fructíferas para la inauguración de una nueva era en las relaciones sino-uruguayas23.

A no ser que les dividen muchos kilómetros y las evidentes asimetrías demográficas y de superficie dificulten la definición de una estrategia clara y trascendental que pueda equilibrar dicha relación y potenciar ganancias para ambos lados, el número y la variedad temática de acuerdos de cooperación que han firmado los dos socios es impresionante. Los más relevantes de estos fueron pactados durante la visita del Primer Ministro Wen Jiabao a Uruguay en 2012 e incluyen entre otros un Proyecto de Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y la Administración general para la supervisión de la calidad, inspección y cuarentena (AQSIQ) y un Proyecto de Memorando de Cooperación Agrícola entre el MGAP y el Ministerio de Agricultura de China. Además, se ha expresado el interés para la firma de un Acuerdo en Materia de Medio Ambiente y en Materia de Servicios Aéreos («Cielos Abiertos») y se ha prestado mucha importancia al fortalecimiento de los acuerdos sanitarios existentes por intermedio de la ampliación de los certificados sanitarios de sanidad vegetal y animal expedidos, que a partir de 2012 habilitaron la comercialización de una gran gama de productos entre los dos socios, principalmente vinculados con la soja y el ganado lechero. Como resultado, el acceso de Uruguay a nuevos mercados conllevó en gran medida al enfrentamiento de la crisis económica más devastadora en su historia (1999-2002) y a la edificación de un ambiente de confianza recíproca con las autoridades chinas; todos los presidentes uruguayos desde el restablecimiento de la democracia han realizado visitas de Estado a China. En este sentido, se puede corroborar que el salto cualitativo y cuantitativo que se ha observado durante los últimos años en el impulso del comercio bilateral de bienes y en la cooperación turística no representa una casualidad, sino resultado de una política exterior eficaz y de larga tradición24 que se aprovecha al máximo de las siguientes características ventajosas de la economía y la posición geoestratégica de Uruguay:

A. Estabilidad macroeconómica, sistema burocrático confiable y atractivo régimen de incentivos fiscales para la atracción de IED (bajas o nulas restricciones sobre inversiones y comercio externo que sirven de polo de atracción para las firmas chinas en busca de alianzas o compra de tierras);
B. Gran potencial de tierra cultivable, producción y exportaciones agroalimentarias y tradición de calidad en el comercio mundial de alimentos;
C. Posición geográfica que sirve como plataforma de acceso a las más grandes economías del MERCOSUR, vía la participación de Uruguay en planes sobre corredores bioceánicos en el marco del proyecto IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana) y el sistema logístico integrado en el Cono Sur que une las vías de navegación entre Buenos Aires-Montevideo y puertos en el sur de Brasil, forneciendo de este modo un espacio financiero abierto para inversiones en infraestructura portuaria, como por ejemplo en los Puertos de Aguas Profundas y de Nueva Palmira25.

Por fin, la confianza mutua dio un nuevo ímpetu a la cooperación de beneficio recíproco entre los dos países durante el encuentro del ministro de Relaciones Exteriores de China Wang Yi con su homólogo uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, el 24 de enero de 2018, en Montevideo. Ahí, el jefe de la diplomacia china no sólo felicitó Montevideo por sus esfuerzos de negociar un tratado bilateral de libre comercio (TLC) y desempeñar un papel crucial en la implementación de la iniciativa de la Franja y la Ruta en el Atlántico sur, la cual convertirá a Uruguay en un centro logístico y de transporte regional, sino también expresó el deseo de China de proceder a la firma de una asociación estratégica con el país latinoamericano. Esta iniciativa, ideada durante la visita del presidente uruguayo Tabaré Vázquez a Pekín el 20 de octubre de 2018, aparte de implicar un gran avance para las relaciones bilaterales entre los dos socios, tiene significado trascendental para la aproximación del gigante asiático y del Mercado Común del Sur en su conjunto, elevando a nivel global su peso geopolítico y negociador26.

1.3.4. Relaciones China - Paraguay

Paraguay representa una anomalía en América del Sur por ser el único país que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán y no con China desde 1957 (época de la Guerra Fría) hasta hoy en día, principalmente a causa de una heredada política exterior conservadora, del relativo aislacionismo de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y más tarde del posicionamiento sobre este asunto del partido gobernante conservador nacionalista, Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado (ANR-PC). Aunque, las mencionadas condiciones que incursionaron muchas veces el corte de las relaciones exteriores del país con la comunidad en el ámbito regional, el mantenimiento de relaciones amistosas con el régimen de Taiwán y el adelantamiento de comunes visiones ideológicas y de vínculos de apoyo económico aún después del retorno de Paraguay al sistema democrático y de su ingreso al MERCOSUR, desarrollaron una relación beneficiosa para los intereses nacionales de ambos países: por un lado el reconocimiento paraguayo de Taiwán vigorizó su lucha por supervivencia nacional y por otro lado Taiwán devino en un importante donante de ayuda financiera e inversor; sólo en mayo de 2006 anunció un paquete de inversiones de US$ 250 millones en electrónica, plástico y tecnología de la información. Pese entonces a que China se ha convertido por su parte en uno de los principales mercados de origen de las importaciones paraguayas (principalmente maquinarias y equipos), el apoyo paraguayo al rival insular y la falta de acceso a una costa que facilite el desarrollo del comercio exterior más allá de los intercambios con sus vecinos inmediatos, han restringido las exportaciones paraguayas a China al mínimo y siguen impidiendo la firma de un Acuerdo de Libre Comercio entre China y el MERCOSUR27. Con todo, tras la integración de China a la OMC, el actual presidente de Paraguay. Mario Abdo Benítez, elegido en las elecciones generales de 2018, declaró que buscará establecer relaciones con el gigante asiático en el seno del mismo para dejar de exportar mediante terceros, y sin con ello dañar los vínculos de su país con Taiwán. Aunque es improbable, sino seguro, que Paraguay no constituirá en el futuro próximo un defensor del adelantamiento de las relaciones sino-mercosureñas o que no cesará de representar la mayor barrera para la firma de un TLC entre Pekín y los miembros del Mercado Común del Sur, el interés del país suramericano en China que se engloba dentro de la política de «brazos abiertos» y «apertura de Paraguay al mundo» (conque se intenta llevarse a cabo la aproximación con grandes potencias mundiales para «beneficiar al pueblo» paraguayo), representa por lo menos un acontecimiento positivo para la existencia de mayor nivel de convergencia en la política exterior de los países del bloque28.

1.4. Relaciones políticas bilaterales entre China y miembros en adhesión o expulsados del MERCOSUR

1.4.1. Relaciones China-Venezuela

A no ser que Venezuela fue expulsada del Mercosur en 2016, es de importancia primordial hacer alusión a la potencialidad de las relaciones sino-venezolanas por dos razones básicas: primero, porque la pérdida de la condición del Estado Parte del MERCOSUR y de los derechos y obligaciones inherentes a esta condición es temporal, es decir válida hasta que se verifique de acuerdo con el Art. 7 del Protocolo de Ushuaia «el restablecimiento del orden democrático en el país», lo que supondrá su pleno regreso al bloque subregional29 y segundo porque la incorporación inicial de Venezuela al bloque contribuyó vehementemente a la adopción de un estigma ideológico concreto y al refuerzo de los vínculos sino-mercosureños, principalmente debido a la proximidad doctrinaria entre los regímenes de los dos socios. En detalle, conforme a la teoría del constructivismo social de Alexander Wendt–la cual se enfatiza en el estudio de la interacción entre la construcción de ideas, principios, percepciones, intereses, mecanismos de interiorización y el marco histórico-cultural de cada época por encima de los incentivos materiales, económicos y militares que moldean la identidad ideológica de las naciones–, la orientación del MERCOSUR y de la mayoría de los países de América del Sur hacia la izquierda a los albores del siglo XXI no es fortuita. Si bien el MERCOSUR se aprovechó del desperdicio de los EE.UU. por la región luego del ataque de las torres gemelas en septiembre de 2001 y del enfoque consecuente de la agenda exterior estadounidense al combate del terrorismo y la guerra en Afganistán, su inclusión a una red de alianzas antiestadounidenses se debe a un abanico de factores políticos-sociales que trascienden la pérdida de la relevancia estratégica y geopolítica que había adquirido durante la Guerra Fría.

La fidegnidad de este argumento se puede evidenciar en la decisión de la inserción de Venezuela al bloque. Exceptuando el papel que desempeñó como proveedor confiable energético, el valor añadido al poder geopolítico y económico del bloque por la extensión de las fronteras mercosureñas hacia el Caribe (lo que implica acceso a nuevos mercados) mediante una crisis mundial y el restablecimiento de su estabilidad mediante una crisis política interna, estimulada por la expulsión de Paraguay en 2006 por «ruptura del orden democrático», el país vecino no poseía ni la estructura económica (economía básicamente monoproductora especializada en el sector petrolero y déficit comercial) y jurídica esencial, ni un desarrollo industrial dinámico y capacidad exportadora similar (salvando las exportaciones petroleras) para cumplir con las condiciones preestablecidas para llegar a ser miembro del MERCOSUR. El ingreso entonces al bloque del «partidario de la corriente que percibe el desarrollo de las relaciones Norte-Sur con hostilidad» se debió en gran medida a razones ideológicos y tuvo la finalidad de esforzar la priorización de las relaciones entre el mismo y otras potencias como China, con vistas a disminuir la influencia política del hegemonismo norteamericano en el hemisferio. De este modo, la mayoría de los analistas no considera casual la coincidencia temporal de la oficialización del país como miembro pleno del MERCOSUR por tres motivos específicos: primero, porque el ingreso de Venezuela fue procedido por el rechazo de Lula Da Silva, Néstor Kirchner y Tabaré Vásquez de poner en marcha el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) durante la IV Cumbre de las Américas que se celebró en Mar del Plata en 2005 (rechazo de la iniciativa estadounidense)30 ; segundo porque la ideológicamente próxima y opuesta al hegemonismo occidental, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), se fundó durante la presidencia de Chávez (14 de diciembre de 2004) y tercero porque Venezuela representó de los primeros países de establecer relaciones diplomáticas con la RPC y el segundo luego de Brasil de firmar con China una Asociación estratégica en 200131. También, la afabilidad entre el régimen de Chávez y el país asiático incentivó el establecimiento de la Comisión Mixta de Alto Nivel Venezuela-China en Caracas, cuyo propósito es el afianzamiento de las relaciones bilaterales y de la cooperación energética, cultural y agrícola entre ambos países y la firma de 468 acuerdos de cooperación económica. Por fin, Venezuela representa el mayor importador de equipo y armamento desde China y el mayor destino de financiación china en América Latina (40% del total).

1.4.2. Relaciones China-Bolivia

China y Bolivia inauguraron sus relaciones diplomáticas en 1985, pero éstas se intensificaron a partir de la llegada de Evo Morales al poder en 2006. La cooperación entre los dos países ideológicamente próximos (Bolivia constituye miembro del ALBA) ha tenido un impacto favorable para Bolivia, principalmente en los sectores de infraestructura, telecomunicaciones, armamento, bienes de capital, agricultura, energía, ferrocarriles, e incluso proyectos espaciales con el lanzamiento del satélite Túpac Katari en 2013. En vista de que Bolivia no cuenta con salida al mar y por consiguiente con ganancias provenientes del comercio marítimo sin intermediarios, la relación económica con China ha sido catalizadora para el financiamiento de industrias estratégicas administradas por el Estado boliviano, como la industria de hierro en Mutún (la reserva de hierro más grande del mundo), y para la optimización de las condiciones de negociación del gobierno boliviano con las empresas privadas y extranjeras y las presiones que recibe por dos socios que compiten entre ellos para adquirir mayor acceso a sus recursos naturales y controlar el monopolio de sus importaciones y exportaciones: Estados Unidos y el MERCOSUR. En 2010 China se convirtió en el tercer socio comercial de Bolivia, mientras que a partir de 2011 ocupa el primer lugar en las importaciones bolivianas. No obstante, aunque ha acaparado uno de las primeras diez posiciones, la participación china en las exportaciones bolivianas no supera el 4%32.

Cuadro 1.1. China y el MERCOSUR: visitas de altas autoridades (2001-2017)

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Nota: El presente gráfico testimonia la proliferación de las visitas de altas autoridades chinas al MERCOSUR o de mercosureñas a China desde la incorporación del país asiático a la OMC, dando énfasis en el período 2010-2017. Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPC/ Press Database (2018).

1.5. Relaciones diplomáticas multilaterales entre China y el MERCOSUR

Las relaciones diplomáticas multilaterales entre China y el MERCOSUR siguen manteniéndose en constante desarrollo y profundización tanto de manera directa como también indirecta, especialmente después de la gira del presidente Jiang Zemin en América Latina en 2001 (4 de sus 7 visitas se realizaron a países pertenecientes al bloque: Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela). En 1994 China se convirtió en el primer observador asiático de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), en 1990 del Grupo de Río y en 2004 de la Organización de Estados Americanos (OAS) y del Parlamento Latinoamericano. A continuación, fundó el diálogo China-Mercosur en 1997 y el Foro China-CELAC en 2004 y se transformó en accionista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desde 200933.

1.5.1. Relaciones China - MERCOSUR en el marco de la ONU

La prueba de la acrecentada influencia política de Pekín se evidencia en el cambio de postura de los países del bloque mercosureño en las votaciones de la ONU los últimos quince años. En 1971 Uruguay, Paraguay y Brasil votaron en contra de la expulsión del gobierno de Taiwán de la ONU y su restitución por la RPC (Resolución 2758 de la Asamblea General), mientras que Argentina constituyó el único país que se abstuvo. A cambio, todos los Estados miembros del bloque suramericano que mantenían lazos diplomáticos oficiales con el gigante del Oriente Extremo (es decir todos con la excepción de Paraguay) se opusieron a la votación realizada el 15 de abril de 2004 en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para la imposición de sanciones a China por violaciones de derechos humanos en Tíbet y apoyaron la «moción de no acción o inacción» china34. De forma recíproca, China apoyó la soberanía legítima de Argentina en las Islas Malvinas y la reanudación de las negociaciones pacíficas para resolver esta disputa con el Reino Unido en el seno del Comité de Descolonización de la ONU. Por lo contrario, pese al estatuto excelente de las relaciones sino-brasileñas, China no defendió la pretensión de Brasil de convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y junto con EUA impuso un bloqueo para impedir la entrada de nuevos miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, a no ser que esta acción no pretendía impedir la entrada de Brasil en el Consejo de Seguridad, sino la de India y Japón. Pero, además de este hecho, hay que destacar que durante el período en que Brasil participó como miembro no permanente del Consejo de Seguridad (2010-2011), las posiciones de los dos socios no coincidieron en cinco de las nueve resoluciones que no fueron aprobadas por unanimidad35.

[...]


1 MERCOSUR. Decisión № 316/2017, de la Reunión de Cancilleres del MERCOSUR, de 01 de abril, sobre la suspensión de la República Bolivariana de Venezuela en el MEROCSUR en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre el compromiso democrático en el MERCOSUR. Boletín Oficial del MERCOSUR [en línea], 05 de agosto de 2017, s/p. Disponible en Web: <http://www.mercosur.int/innovaportal/file/8469/1/decision-suspension-de-venezuela-del-mercosur_es.pdf> [Consulta: 12 de mayo de 2018].

2 UGHERTY, James E. PFALTZGRAFF, Robert L. Teorías en pugna en las relaciones internacionales. PIÑA, Cristina (trad.). Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano, 1993. 1ª ed. pp. 147-187. Colección Estudios Internacionales. ISBN 950-694-292-7.

3 KOLIOPOULOS, Konstantinos. I stratiyikí sképsi apó tin arkhaiótita éos símera [El pensamiento estratégico desde la antigüedad hasta el presente]. Atenas: Poiotita, 2010. pp. 201-206. ISBN: 978-960-7803-47-4

4 GOMEZ, Andrea Diana. “China y su relación con América Latina. Una aproximación desde el poder blando” En: MARTÍNEZ CORTÉS, José Ignacio (coord.). América Latina y El Caribe - China Relaciones Políticas e Internacionales. 1ª ed. Ciudad de México: Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 2013. pp. 49-50. ISBN: 978-607-8066-06-3.

5 El ideado por China India y Myanmar, concepto de los cinco principios de coexistencia pacífica, se convirtió a lo largo de los años en una norma básica que rige las relaciones entre Estados. Hasta la fecha, tiene un valor simbólico para la política exterior china, representando una herramienta ideológica fundamental para el «reajuste» de las relaciones diplomáticas del país con India y para su defensa contra el separatismo interno en Tíbet y en Sinkiang/Xinjiang. PANDA, Ankit. “Reflecting on China's Five Principles, 60 Years Later;Sixty years later, what are China’s five principles worth?”. The diplomat [en línea]. 2014, s/p. Disponible en: <https://thediplomat.com/2014/06/reflecting-on-chinas-five-principles-60-years-later/> [Consulta: 27 de abril de 2018].

6 XIAOPING, Song. “Historia de las relaciones entre China y Latinoamérica”. En: BOGADO BORDAZAR, Laura L. (comp.). Las relaciones entre China y América Latina y los enigmas de los lazos históricos [en línea]. 1ª ed. La Plata: Universidad Nacional de La Plata; Ediciones IRI (Instituto de Relaciones Internacionales), 2014. pp. 22-35. Disponible en: <http://www.iri.edu.ar/images/Documentos/publicaciones/relaciones_china_alatina.pdf> [Consulta: 27 de abril de 2018]. ISBN: 978-950-34-1153-7.

7 El número «1» se refiere al Programa de Cooperación China-América Latina y el Caribe para el Período 2015-2019, el número «3» a los tres grandes motores del desarrollo integral entre China y los países de ALC, es decir el comercio, la inversión y la cooperación financiera y el finalmente el número «6»a las seis áreas prioritarias de cooperación pragmática y acoplamiento industrial: energía y recursos naturales, agricultura, manufactura, construcción de infraestructuras, innovación científica y tecnológica y tecnología de la información. MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA. Xi Jinping Asiste a encuentro de líderes de China - América Latina y Caribe [en línea]. Julio de 2014 [ref. de 06 de mayo de 2018]. (Informes de política exterior). Disponible en Web: <http://www.fmprc.gov.cn/esp/zxxx/t1176900.shtml>.

8 MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA. Documento sobre la Política de China Hacia América Latina y el Caribe. [en línea]. Noviembre de 2016 [ref. de 06 de mayo de 2018]. (Informes de política exterior). Disponible en Web: <http://www.fmprc.gov.cn/esp/zxxx/t1418256.shtml>.

9 Esta política se inauguró en de 1980 con el establecimiento de cuatro zonas económicas especiales en Shenzhen, Zhuhai y Shantou (provincia de Guangdong) y en Xiamen (provincia de Fujian), teniendo la finalidad de fortalecer el potencial económico del país mediante la importación de know-how y de capital extranjero y el crecimiento del comercio exterior chino a una tasa medio anual comparable a la de los países industrializados modernos. Luego, con la Declaración de 1984, Shanghai y Tianjin se transformaron junto con otras 12 ciudades en «ciudades abiertas», es decir territorio en el que se aplican condiciones favorables para los inversores extranjeros y sus autoridades adquieren amplio poder de decisión con respecto al comercio exterior, incidiendo en la adopción de cambios radicales en los poderes y métodos de operación de las empresas estatales, que se acatan a estructuras del mercado para disuadir la conflictividad entre áreas domésticas y «áreas abiertas». ΒΟΗΝΕΤ, Armin y HONG, Zhong y MULLER, Frank. “China’s open-door policy and its significance for transformation of the economic system”. Intereconomics [en línea] . 1993, vol. 28, núm. 4, pp. 191-197. Disponible en Web: <https://www.econstor.eu/handle/10419/140410> [Consultado: 08 de agosto de 2018]. DOI: http://dx.doi.org/10.1007/BF02926200.

1 0 China se convirtió en miembro legal de la OMC en 2001 tras la firma Protocolo de Adhesión, en el cual el país comprometió cumplir con una serie de obligaciones que teóricamente le deberían garantizar el estatuto de economía de mercado. Sin embargo, en el Art. 15 del Protocolo de Adhesión se menciona que China permanecerá siendo una economía de planificación central, principalmente por culpa de las dificultades derivadas de la ausencia de condiciones de economía de mercado en lo que concierne las medidas de protección medioambiental antidumping y la canalización de los subsidios nacionales. De hecho, contrariamente a la definición de la economía del mercado adoptada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) –«economía nacional de un país que depende en gran medida de las fuerzas del mercado para determinar los niveles de producción, consumo, inversión y ahorros sin intervención del gobierno»–, en una economía centralizada los objetivos de producción, los precios, las asignaciones de inversión, las materias primas, la mano de obra, el comercio internacional y la mayoría de los demás agregados económicos son manipulados dentro de un plan económico nacional elaborado por una autoridad central de planificación, encargando al sector público con la tarea de tomar las principales decisiones que afectan la demanda y la oferta dentro de la economía nacional. THORSTENSEN Vera y RAMOS, Daniel y BARTOLACCINO Fernanda. “WTO – market and non-market economies: the hybrid case of China”. Latin American Journal of International Trade Law [en línea]. 2013, vol. 1, núm. 2, pp. 768-770. Disponible en Web: <http://www.derecho.unam.mx/revista_ldci/index1.html> [Consulta: 27 de abril de 2018].

11 CARDOZO, Gustavo A. “China y Argentina en la política bilateral: 1989-2006”. Observatorio de la Política China [en línea]. 2007, pp. 1-11. Disponible en: <https://www.casaasia.es/pdf/6130644640PM1150210000029.pdf> [Consulta: 27 de abril de 2018].

12 ΕSTEBAN, Mario (coord.). China en América Latina: repercusiones para España [en línea]. 2015, Real Instituto Elcano: Madrid. 17 p. Disponible en: <http://www.iberchina.org/files/China-en-America-Latina-repercusiones-para-Espana.pdf> [Consulta: 27 de abril de 2018].

13 FIORITI, Santiago. “Mauricio Macri reveló que China reiterará el apoyo a la Argentina por Malvinas”. Clarín [en línea]. 2017, s/p. Disponible en Web: <https://www.clarin.com/politica/mauricio-macri-destaco-vocacion-empresas-chinas-vengan-instalarse-argentina_0_B1LWW6Fg-.html> [Consulta: 07 de mayo de 2018].

14 GUSTÉRREZ, Hernán y CESARIN, Sergio. “China en el Cono Sur: regularidades, impactos y respuestas”. En: BONILLA SORIA, Adrián y MILET GARCÍA, Paz (ed.). China en América Latina y el Caribe: Escenarios estratégicos subregionales. 1ª ed. 2015, Editorial FLASCO-CAF: San José. pp. 132-133. ISBN: 978-9977-68-277-8.

15 El Plan Real​ fue un proyecto de estabilización económica ideado por el gobierno de Itamar Franco y desarrollado por el equipo de economía del Ministerio de Hacienda, durante la gestión del posteriormente electo presidente, Fernando Henrique Cardoso, con la intención de estabilizar la moneda nacional en términos nominales luego de una serie de planes fallidos para controlar la hiperinflación inercial generalizada que había atosigado la política fiscal de la Nueva República. En detalle, el lanzamiento del «proyecto de Unidad de Valor Real» el 1 de julio de 1994 introdujo una nueva moneda, llamada «real», sustituyendo el cruzeiro y promulgando una serie de políticas fiscales y monetarias de contratación que restringieron los gastos del gobierno y aumentaron las tasas de interés. Al hacerlo, el país pudo mantener la inflación bajo control durante varios años, puesto que las altas tasas de interés atrajeron suficiente capital extranjero para financiar el déficit en cuenta corriente y aumentaron las reservas internacionales del país. La fijación inicial de la tasa oficial de cambio de la moneda nacional respecto al dólar estadounidense y más tarde a nivel muy alto y el incremento a finales de 1998 de las tasas de interés internas consiguieron mantener un flujo positivo de capitales extranjeros hacia los mercados de bonos en moneda local, financiando los gastos de Brasil. Así, aunque el Plan Real fracasó en allanar el camino para la adopción de una política económica exitosa a largo plazo, alcanzó rebajar las tasa de inflación a nivel comparable a lo de sus socios occidentales y contrarrestar las reacciones en cadena del «efecto tequila» (irrupción de cris económica en México). LISBOA BACHA, Edmar. “Brazil's Plano Real: A view from the inside”. Casa das Garcas Institute of Economic Policy Studies [en línea]. 2003, pp. 181-205. Disponible en Web: <https://www.researchgate.net/publication/ 293253935_Brazil's_Plano_Real_A_view_from_the_inside> [Consulta: 25 de abril de 2018]. DOI: 10.4337/9781781950081.00021.

16 El lanzamiento de los satélites CBERS-1 en 1999, CBERS-2 en 2003, CBERS-2B en 2007, CBERS-3 en 2011 y CBERS-4 en 2014 conllevaron a la ruptura del monopolio de las grandes potencias en la producción y en el uso de imágenes capturados por satélites, a la obtención de conocimiento en el área de detección remota a bajo costo y al propulso del desarrollo sostenible mediante el uso de tecnología de punta en el sector espacial, convirtiendo de este modo Brasil en el mayor distribuidor de imágenes de satélite a escala global (más de medio millón de imágenes para cerca de 20 mil usuarios) y junto con China en el mayor proveedor de imágenes de satélite a Estados africanos a partir de 2007.

17 Las metas más cruciales trazadas en la «Agenda China», pueden resumirse en el aumento del contenido tecnológico en las exportaciones destinadas a China con productos de mayor valor agregado de los tradicionalmente exportados; el equilibrio de modo cuantitativo y cualitativo de la balanza comercial de la economía brasileña por intermedio del incremento de la exportación de productos industrializados brasileños; la proliferación de las exportaciones brasileñas de bienes intensivos en recursos naturales, atendiendo al crecimiento de la demanda de productos (cuyo autoabastecimiento no puede ser garantizado por China) y la intensificación de la participación brasileña en misiones, ferias y proyectos específicos con China, con tal de que se permita la multiplicación de acciones coordinadas entre socios de ambos países y se atraigan de manera sintonizada inversiones chinas en las áreas de la infraestructura y de la logística. BARRAL, W. “Agenda China: síntese de trabalho”. En: Ministério do desenvolvimento, Indústria e Comércio Exterior. Agenda China: ações positivas para as Relações Econômico-Comerciais Sino-Brasileiras. Brasilia: MDIC, 2008. 9 p.

18 BECARD, Danielly Silva Ramos. “O que esperar das relações Brasil-China?”. Revista de Sociología y Política [en línea]. 2011, vol.19, núm.1 pp.31- 44. Disponible en Web: <http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-44782011000400004&lng=en&nrm=iso>. ISSN: 0104-4478. DOI: http://dx.doi.org/10.1590/S0104-44782011000400004 [Consulta: 25 de abril de 2018].

19 HORTA, Loro. “Brazil-China relations”. S. Rajaratnam School of International Studies [en línea]. 2015, núm. 287, 29 p. Disponible en Web: <https://www.rsis.edu.sg/wp-content/uploads/2015/03/WP287.pdf> [Consulta: 30 de abril de 2018].

20 REIS, Marcos y BUSTELO, Santiago. A strategic agenda for the Sino-South America relationship under China’s new “normal”. Quito: National Institute of Higher Studies (IAEN), 2015. pp. 26-28. MPRA Paper; 68383. Disponible en Web: < https://mpra.ub.uni-muenchen.de/68383/> [Consulta: 30 de abril de 2018].

21 HAIBIN, Niu. “Emerging Global Partnership: Brazil and China”. Revista brasileira de política internacional [en línea]. 2010, vol. 53, pp. 189-190. Disponible en Web: <http://www.scielo.br/pdf/rbpi/v53nspe/v53nspea11.pdf> [Consulta: 30 de abril de 2018]. ISSN: 0034-7329. DOI: http://dx.doi.org/10.1590/S0034-73292010000300011.

22 —. “Temer vende en China las oportunidades de un Brasil que volvió al crecimiento”. El Economista [en línea]. 2018, s/p. Disponible en Web: <http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/8583647/09/17/Temer-vende-en-China-las-oportunidades-de-un-Brasil-que-volvio-al-crecimiento.html> [Consulta: 30 de abril de 2018].

23 BERNAL-MEZA, Raúl. “Las relaciones China-Mercosur y Chile”. Ciclos en la historia, la economía y la sociedad [en línea]. 2013, vol.21, núm.42, s/p. 19-20. Disponible en Web: <http://www.scielo.org.ar/pdf/ciclos/v21n42/v21n42a04.pdf> [Consulta: 25 de abril de 2018]. ISSN: 1851-3735.

24 BARTESAGHI, Ignacio y MANGANA, Susana. “China y Uruguay: oportunidades y retos para vencer asimetrías”. En: MARTÍNEZ CORTÉS, José Ignacio (coord.). América Latina y El Caribe - China Relaciones Políticas e Internacionales. 1ª ed. Ciudad de México: Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 2013. pp. 311-318. ISBN: 978-607-8066-06-3.

25 GUSTÉRREZ, Hernán y CESARIN, Sergio. “China en el Cono Sur: regularidades, impactos y respuestas”. En: BONILLA SORIA, Adrián y MILET GARCÍA, Paz (ed.). China en América Latina y el Caribe: Escenarios estratégicos subregionales. 1ª ed. 2015, Editorial FLASCO-CAF: San José. pp. 139-140. ISBN: 978-9977-68-277-8.

26 —. “China y Uruguay fomentarán asociación estratégica, según canciller chino”. Xinhua News Agency [en línea]. 2018, s/p. Disponible en: <http://www.chinacelacforum.org/esp/zyxw_2/t1529224.htm> [Consulta: 27 de abril de 2018].

27 BERNAL-MEZA, Raúl. “Las relaciones China-Mercosur y Chile”. Ciclos en la historia, la economía y la sociedad [en línea]. 2013, vol.21, núm.42, s/p. 19-20. Disponible en Web: <http://www.scielo.org.ar/pdf/ciclos/v21n42/v21n42a04.pdf> [Consulta: 25 de abril de 2018]. ISSN: 1851-3735.

28 SERRA, Micaela y SORRENTINO, Ma. Julia. “Las relaciones sino-latinoamericanas tras el ingreso de China a la OMC”. En: TOMÁS, Claudio Luis y BOLINAGA, Luciano Damián (COMP.). América Latina ante una nueva encrucijada [en línea]. Buenos Aires: Editorial Teseo. 2017, pp. 156-158. Disponible en Web: <https://www.uai.edu.ar/media/109481/tomas-bolinaga-america-latina-ante-una-nueva-encrucijada.pdf> [Consulta: 25 de abril de 2018]. ISBN: 978-987-723-119-9.

29 MERCOSUR. Decisión № 316/2017, de la Reunión de Cancilleres del MERCOSUR, de 01 de abril, sobre la suspensión de la República Bolivariana de Venezuela en el MEROCSUR en aplicación del Protocolo de Ushuaia sobre el compromiso democrático en el MERCOSUR. Boletín Oficial del MERCOSUR [en línea], 05 de agosto de 2017, s/p. Disponible en Web: <http://www.mercosur.int/innovaportal/file/8469/1/decision-suspension-de-venezuela-del-mercosur_es.pdf> [Consulta: 12 de mayo de 2018].

30 VALLENILLA, Marianao. Mercosur: de lo económico a lo político [en línea]. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 2013. pp. 1-19. Disponible en Web: <http://web.isanet.org/Web/Conferences/FLACSO-ISA%20BuenosAires%202014/Archive/64687126-f396-4862-a733-5f764198e99f.pdf> [Consulta: 12 de mayo de 2018].

31 Los dos países inauguraron sus relaciones diplomáticas en 1974, mientras que desde 1999 se observó una intensificación muy acelerada.

32 SÁNCHEZ PÉREZ, Andrés. “Implicaciones de las relaciones económicas y políticas de China con gobiernos de izquierda en América Latina y el Caribe (Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba)”. En: MARTÍNEZ CORTÉS, José Ignacio (coord.). América Latina y el Caribe-China: relaciones políticas e internacionales 2015. 1ª ed. Ciudad de México: Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 2015. pp. 259-262. ISBN: 978-607-8066-13-1.

33 RODRÍGUEZ, Mario Esteban y SANTISO GUIMARAS, Javier. China en Latinoamérica: oportunidades y retos para España [en línea]. Madrid: Fundación Alternativas, 2007. núm. 15, pp. 19-20. Disponible en Web: <http://www.fundacionalternativas.org/observatorio-de-politica-exterior-opex/documentos/documentos-de-trabajo/china-en-latinoamerica-oportunidades-y-retos-para-espana> [Consulta: 27 de abril de 2018]. ISBN: 978-84-96653-89-4.

34 Conforme al Art. 2 de la Regla 65 del Reglamento de las Comisiones Orgánicas del Consejo Económico y Social, la moción de no acción se define como un «encaminado a que la Comisión no se pronuncie sobre una propuesta tendrá prioridad sobre dicha propuesta». ECOSOC. Rules of procedure for functional commissions of the Economic and Social Council [en línea]. Nueva York: Naciones Unidas, 1947. 11 p. Disponible en Web: <http://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/CHR/RoP.pdf> [Consulta: 25 de abril de 2018].

35 ESTEBAN, Mario (coord .). China en América Latina: repercusiones para España [en línea]. 2015, Real Instituto Elcano: Madrid. pp. 13-15, 17. Disponible en: <http://www.iberchina.org/files/China-en-America-Latina-repercusiones-para-Espana.pdf> [Consulta: 27 de abril de 2018].

Final del extracto de 174 páginas

Detalles

Título
El avance de China en el MERCOSUR. Repercusiones geopolíticas para los Estados Unidos, la Unión Europea y la propia región
Universidad
University of King Juan Carlos  (Centro de Estudios de Iberoamérica (CEIB)/Center of Ibero-American Studies)
Curso
Master en Relaciones Internacionales Iberoamericanas
Calificación
10/10
Autor
Año
2019
Páginas
174
No. de catálogo
V464944
ISBN (Ebook)
9783346073778
Idioma
Español
Etiqueta
china, mercosur, repercusiones, estados, unidos, unión, europea
Citar trabajo
Georgios Papoutsakis (Autor), 2019, El avance de China en el MERCOSUR. Repercusiones geopolíticas para los Estados Unidos, la Unión Europea y la propia región, Múnich, GRIN Verlag, https://www.grin.com/document/464944

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